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Full text of "Semanario erudito : que comprehende varias obras ineditas, criticas, morales, instructivas, políticas, historicas, satiricas, y jocosas de nuestros mejores autores antiguos, y modernos :"

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Digitized  by  the  Internet  Archive 

in  2012  with  funding  from 

Boston  Public  Library 


http://www.archive.org/details/semanarioerudito46vall 


SEMANARIO  ES.UBITO, 

QUE    COMPREHENDE 

VARIAS  OBRAS  INÉDITAS, 

CRITICAS,  MORALES,  INSTRUCTIVAS, 

políticas,  históricas,  satíricas,  Y  jocosas, 
DE    NUESTROS    MEJORES    AUTORES 

ANTIGUOS,  Y  MODERNOS. 
DALAS   A    LUZ 

DON  ANTONIO   VALLADARES 

dz  Sotomayor. 

TOMO     QUARTO, 


MADRID    MDCCLXXXVII. 


*í 


POR    DON    BLAS    ROMÁN, 

hallará  en  las  Librerías  de  Francés y  calle  de  las  Carretas,  ye» 
la  de  López ,  calle  de  la  Cruz,  y  en  los  puestos  del  Diario. 

CON   PRIVILEGIO    REAL. 


y 


Pag.  gj 

GRANDES    RUIDOSAS    CONTROVERSIAS 

acaecidas  en  la  menor  edad  del  Señor  Don  Carlos  IL°  entre  la 
Reyna  Madre  Doña  María  Ana  Teresa  de  Austria  >  el  Sere- 
nísimo Señor  D.Juan  de  Austria  ,  hijo  bastardo  de  Felipe  JV.°9 
y  el  P.Juan  Everardo ,  de  la  Compañía  de  Jesús  y  (  de  naciort 
Alemán)  del  Consejo  de  Estado ,  Inquisidor  General , 
y  Confesor  de  dicha  Señora'. 

SOBRE 

La  dirección  y  gobierno   de   estos  Reynos. 


Nota  que  manda  poner  al  principio  de  esta  obra  el 
Supremo  Consejo  de  Castilla 

Para  evitar  qualquiera  mala  inteligencia  que  se 
quiera  dar  á  esta  obra ,  ha  acordado  el  Consejo  que  se 
advierta  al  público  por  medio  de  esta  nota ,  que  debe 
leerse  con  aquella  precaución  necesaria ,  para  no  dar 
mas  opinión  y  crédito  que  el  que  corresponde  á  las 
especies  y  noticias  que  contiene. 


L 


NOTA  DEL  EDITOR. 


tA  minoridad  en  que  quedó  el  señor  Rey  Don  Car  • 
los  II.0,  el  empeño  que  hizo  la  señora  Reyna  Gober- 
nadora su  madre  en  elevar  ,  y  sobstener  en  su  privan- 
za al  Padre  Juan  Everardo ,  de  la  extinguida  Com- 
pañía de  Jesús :  y  la  recíproca  aversión  con  que  se 
trataron  este  Jesuíta ,  y  el  señor  Don  Juan  de  Austria, 
dieron  motivo  á  los  alvorotos  y  movimientos ,  que  se 

A  2  ex- 


4 

experimentaron  al  principio  de  este  reynado  ;  cuyas 
individuales  noticias  que  produce  ia  obra  que  sigue, 
no  pueden  dexar  de  ser  sumamente  gratas  al  público} 
porque  como  carecemos  de  una  historia  completa  de 
aquellos  tiempos  ,  y  lo  que  ellas  refieren  son  unos  co- 
piosos fragmentos  para  formarla ,  quanto  tienen  de  no- 
vedad los  sucesos  que  ofrece,  debe  interesar  mas  á  los 
curiosos  que  ¡a  lean. 

No  puede  negarse  que  dominó  la  ambición  al  se- 
ñor Don  Juan  de  Austria,  así  como  al  otro  de  su  nom- 
bre, hijo  del  señor  Emperador  Carlos  V.°,  la  misma 
desordenada  pasión.  Que  su  orgullo,  fundado  en  la 
maña  con  que  supo  captar  la  benevolencia  del  pueblo, 
le  hizo  alguna  vez  temerario ,  y  aún  delincuente  ,  es 
tan  cierto,  que  sus  mismos  escritos,  y  acciones  antes, 
y  después  de  gobernar  el  reyno  lo  acreditan.  Pero  no 
es  menos  constante  que  el  tesón  de  la  Reyna  en  man- 
tener á  un  Extrangero ,  á  un  Jesuíta  en  los  mayores 
empleos  de  la  Monarquía,  y  hecho  arbitro  de  ella,  sin 
conocimiento  de  sus  leyes,  sin  amor  á  los  vasallos  ,  y 
sin  interés  en  la  gloria  del  Príncipe ,  y  de  la  nación, 
pues  solo  el  suyo  le  preocupaba  ,  contribuyó  infinito  á 
los  ruidos,  alteraciones,  y  disputas,  no  sin  escándalo, 
que  ocurrieron  en  aquellos  tan  desgraciados  tiempos 
para  España  fia  que  postrada  por  el  desfallecimiento  en 
que  la  dexaron  los  reynados  anteriores,  respiraba  congo- 
jas,y  veia  casi  la  triste  época  de  su  total  exterminación. 

Don  Francisco  de  Bances  Candamo ,  que  floreció 
en  aquel  reynado  ,  entre  sus  muchas  obras,  dexó  em- 
pezada la  Crónica  del  señor  Carlos  II.0  $  y  causa  com- 
pasión que  no  la  concluyese,  y  estampase  5  porque  en  lo 
poco  que  escribió  de  ella ,  se  conoce  que  su  ánimo  era 
expresar  los  sucesos  como  pasaron  sin  que  ni  eí  temor, 
ni  la  lisonja  apartasen  su  pluma  del  camino  redo  de  la 

ver- 


5 
verdad.  Y  aunque  solo  habla  una  vez  del  señor  Don 

Juan  de  Austria ,  le  pinta  de  un  carácter  orgulloso  ,  y 
nada  propenso  á  sujetar  su  dictamen  á  ninguno;  y  mas 
pronto  á  recibir  adoraciones ,  que  á  ofrecerlas.  Y  á  la 
verdad ,  esto  se  ve  claro  en  la  carta  que  dexó  escrita 
á  la  Reyna  en  Consuegra ,  tan  libre  é  irreverente  ,  que 
ni  se  conoce  señal  de  respeto,  ni  indicio  de  sumisión} 
ademas  de  verter  en  ella  proposiciones  mal  sonantes, 
y  agenas  de  una  pluma  christiana  ;  las  que  como  tales 
deberá  graduarlas  el  prudente  lector ,  y  leerlas  solo 
para  detestarlas,  y  aborrecerlas;  para  cuyo  efecto  van 
señaladas  con  letra  bastardilla  ,  y  con  esta  señal,  ocf5» 
Sin  embargo,  estamos  persuadido  á  que  no  pode- 
mos presentar  un  objeto  en  que  mas  se  interese  el  áni- 
mo de  los  buenos  Españoles ,  que  el  que  forman  las  bien 
enlazadas  noticias  que  ofrece  esta  obra.Qualquiera  es- 
crito de  la  naturaleza,  y  verdad  de  éste  ,  es  una  espe- 
cie de  echizo  tan  grato  ,  que  el  que  empieza  á  leerle, 
no  le  dexa  hasta  que  le  concluye.  No  dudamos  al  mis- 
mo tiempo ,  que  la  lección  de  esta  obra  es  capaz  de 
producir  sentimiento  á  los  amantes  de  la  patria,  que 
contemplen  bien  la  lastimosa  situación  en  qwe  entonces 
se  hallaba  ;  pero  igualmente  conocemos ,  que  puede 
causarles  un  gozo  imponderable  el  verla  hoy  tan  bri- 
llante, instruida,  y  política  por  el  gran  Rey  que  la  rije, 
y  el  sabio  Gobierno  que  la  ilustra;  pues  la  desgracia 
que  enionces  experimentaba,  no  es  comparable  con  las 
felicidades  que  hoy  respira. 

EXCMO  SEÑOR. 

JQ¿L  haber  escusado  embarazar  á  V.  E.  en  las  dos  ulti- 
mas ocasiones  de  Flota  ,  continuándose  las  novedades  y 

su- 


o 

sucesos  de  España ,  ha  sido  juzgar  á  V.  E.  en  mayores 
cuidados  ,  y  ser  las  novedades  que  se  han  podido  escri- 
bir tan  de  sumo  desconsuelo  ,  que  por  no  aumentar  á 
V.  E.  los  en  que  se  hallaba ,  he  aguardado  llegasen  á  sus 
oídos  por  otro  mejor  Cronista.  Pero  ya  que  me  parece 
veo  á  V.  E.  con  mas  sosiego  ,  rae  atrevo  á  tomar  la  plu- 
ma para  referir  algunos  sucesos  de  los  que  en  este  tiempo 
han  ocurrido  :  que  aunque  no  son  los  mas  de  ellos  de 
gusto  ,  servirán  de  entretenimiento  en  los  ratos  que  V.  E. 
so  ocupase  en  ellos  ,  si  es  que  le  puede  haber  ,  donde  es 
necesario  acudir  á  tantas  cosas  ,  como  piden  las  obliga- 
ciones que  Dios  ha  dado  á  V.  E. ,  á  quien  suplico  me 
perdone  la  licencia  que  rae  he  tomado  en  esta  correspon- 
dencia. Guarde  Dios  á  V.  E.  muchos  años  ,  y  nos  le 
trayga  á  España  5  á  donde  espero  ver  á  V.  E.  con  los 
puestos  y  aumento  que  merece. 

Fuerza  es  referir,  para  dar  principio  á  estas  noticias, 
las  muertes  que  quedamos  llorando  en  España ,  y  que 
lloraremos  por  mucho  tiempo  ,  según  se  vá  experimen- 
tando de  los  sucesos  que  las  siguen  ,  de  nuestro  Rey  Fe- 
lipe IV.0  el  Grande,  y  del  Cardenal  Sandoval ,  mi  señor, 
que  Dios  tiene  ,  que  fueron  tan  en  un  tiempo  ,  y  tan  de 
compañia  ,  que  en  veinte  horas  los  dos  se  acompañaron 
en  mejor  vida  ,  tan  unos  como  lo  habian  sido  en  esta; 
pero  dexándonos  á  todos  con  tanto  desconsuelo  ,  como 
comprehenderá  V.  E. ,  pues  en  el  uno  perdimos  todo 
amparo  ,  y  en  el  otro  todas  nuestras  conveniencias. 

Su  Magestad  (  que  Dios  haya  )  ordenó  las  de  su  al- 
ma con  todo  cuidado  >  y  deseando  en  la  muerte  el  alivio 
de  sus  vasallos  ( que  no  pudo  conseguir  en  la  vida)  dis- 
puso para  mayor  acierto  del  gobierno  de  España  ,  el  que 
la  Reyna  nuestra  señora  fuese  tutora  y  curadora  de  si. 
hijo  el  Rey  nuestro  señor,  dándola  en  seis  sugetos  ,  que 
dexaba  nombrados  para  alivio  del  gobierno  ,  Ministros 

de 


7 
de  la  mayor  confianza,  y  Consejeros  de  toda  satisfacción, 
para  que  asistida  S.  M.  de  su  consejo ,  los  oyese  en  las 
materias  del  gobierno ,  como  votos  consultivos  3  y  en  las 
determinaciones  últimas  á  S.  M.  con  autoridad  decisiva. 
Quedaron,  pues,  nombrados  el  Presidente  de  Castilla,  que 
era  el  Conde  de  Castrillo  ,  el  Vice-Canciller  de  Aragón, 
que  lo  era ,  y  lo  es  Don  Cristoval  Crespi ,  el  Arzobispo 
de  Toledo  ,  e'  Inquisidor  General ,  que  lo  era  el  señor 
Cardenal  de  Aragón ,  y  los  que  succediesen  en  estos 
puestos ,  reservando  solo  el  Vice-Canciller  de  Aragón ,  el 
que  si  faltare  en  el  Ínterin  que  nombrase  S.  M.  quien  ocu- 
pase el  puesto,  asistiese  á  esta  Junta  el  Regente  mas  an- 
tiguo del  Consejo  de  Aragón.  Nombró  personalmente  al 
Marques  de  Aytona  por  uno  de  los  Grandes  de  España, 
y  al  Conde  de  Peñaranda  por  uno  de  los  del  Consejo  de 
Estado. 

Por  muerte  del  Cardenal  mi  señor ,  que  fue  inmedia- 
ta á  la  de  nuestro  Rey,  se  eligió  para  Arzobispo  de  To- 
ledo al  señor  Don  Pasqual  de  Aragón  ,  que  se  hallaba 
Inquisidor  General :  y  aunque  su  Eminencia  dudó  alar- 
gar el  puesto  de  Inquisidor  General ,  sobre  que  se  ofre- 
cieron algunas  dudas ,  la  Reyna  nuestra  señora  hizo  so- 
bre ello  varias  instancias  ,  con  las  que  se  consiguió* 
y  de   su  motu  propio  eligió  para  éste  puesto  al  Pa- 
dre Juan  Everardo  de  la  Compañía  de  Jesús ,  Confesor 
suyo  ,  que  traxo  de  Alemania,  á  quien  por  ser  extran- 
gero  se  le  opusieron  muchos;  pero  las  instancias  de  S.  M, 
pudieron  tanto  ,  que  hizo  que  todas  las  Ciudades  de  Es- 
paña le  diesen  la  naturaleza ,  y  con  eso  se  facilitó  el 
puesto  en  que  hoy  queda,  siendo  también  del  Consejo 
de  Estado ,  muy  observante  y  asistente  en  las  obligacio- 
nes de  sus  puestos  ,  y  deseando  mucho  en  ello  el  alivio 
universal  de  estos  Reynos» 

Con  este  gobierno  tan  santo ,  como  se  experimentó 

de 


s 

de  los  sugetos  de  el ,  se  creyó  mejorar  de  fortuna  j  pero 
la  providencia  divina  no  ha  querido  que  sea  por  ahora, 
antes  parece  que  con  mas  rigor  nos  quiere  castigar  ,  pues 
luego  que  faltó  S.  M.  se  empezó  á  inquietar  el  Francés, 
tomando  por  pretexto,  que  el  Estado  de  Brabante  en 
Fiandes  no  le  pudo  renunciar  la  Serenísima  Reyna  de 
Francia  su  muger  en  las  capitulaciones  de  sus  bodas  ju- 
radas legítimamente  en  írum  ,  por  tocarle  ,  según  las 
clausulas  del  llamamiento  á  dicho  Estado ,  y  remitiendo 
impreso  un  manifiesto  en  su  favor ,  que  si  como  es  liber- 
tado, fuera  do&o,  convenciera?  (no  censuro  la  Magestad 
que  es  soberana  ,  califico  lo  desenvuelto  del  autor  ,  por 
ser  indigno  )  y  sin  dar  lugar  á  la  respuesta  que  dio  á  la 
estampa  después  con  erudición  y  ciencia  el  Do&or  Don 
Francisco  Ramos  del  Manzano  ,  que  pudo  hacer  callar 
su  voceado  derecho ;  se  valió,  no  de  la  razón  que  alegaba^ 
sino  de  la  fuerza  de  las  armas  ( tenida  y  aún  prevenida 
por  cartas  del  Marques  de  Castel-Rodrigo ,  Goberna- 
dor de  aquellos  Estados  )  que  en  la  ocasión  le  asistía  pa- 
ra invadir  y  apoderarse  de  la  mayor  parte  de  aquel  país, 
que  sin  resistencia  se  le  entregó ,  por  no  hallarse  con  los 
socorros  que  en  otros  tiempos ,  embarazados  á  la  sazón 
en  los  malos  sucesos  que  siempre  han  tenido  nuestras  ar- 
mas en  Portugal  ;  y  creo  que  aún  socorridos  los  Flamen- 
cos, no  fuera  fácil  la  resistencia  á  un  exercito  de  sesenta 
mil  infantes  y  veinte  mü  caballos ;  con  que  orgullos®  el 
Francés  ,  se  hizo  dueño  de  las  ciudades  ,  plazas  y  lugares 
siguientes  :  La  Jatelenia  de  Lila,  Puay,  Orcheis ,  Fornay, 
y  Forneys  ,  la  Atra  ,  el  Bayliage  de  Fornos  ,  el  Bayliage 
de  Bergas,y  la  plaza  de  Jarle  Roy,  y  toda  la  Borgoña. 

Reconociéndose  las  muchas  fuerzas  del  Francés ,  y 
lo  imposibilitada  que  se  hallaba  España  de  poder  acudir 
en  tiempo  á  ías  guerras  de  Portugal,  que  con  la  ayuda 
del  Francés ,  y  asistencias  de  Inglaterra  se  habían  ensan- 

gren- 


grentado  ,  y  con  nuestros  malos  suce?os  ensobervecidos 
los  Portugueses.  Y  aunque  en  tiempo  de  nuestro  Rey 
(  que  Dios  haya  )  se  habia  por  ellos  rogado  con  la  paz, 
y  con  algunas  conveniencias  de  reputación  y  contribu- 
ción á  Castilla  ,  y  con  la  alternativa  de  la  presentación  de 
los  Obispados  ,  y  por  entonces  se  desestimó  ,  nos  obligó 
la  resolución  del  Francés  á  tratar  de  hacer  paces  con  Por- 
tugal ,  cuyo  principio  y  motivo  de  ellas  fue  ,  que  por  ser. 
el  Rey  Don  Alfonso  mal  querido ,  ó  por  incapaz  ,  como 
dicen  los  Portugueses ,  se  hizo  aborrecido  en  su  reyno, 
y  al  contrario  el  Infante  Don  Pedro  su  hermano,  que 
fue  querido  de  todos,  se  tomó  con  e'l  uña  resolución  irre- 
gular ,  dando  principio  á  ella  la  Reyna  su  muger  Mada- 
ma Enemort  \  Francesa,  que  saliendo- Una  tarde  con  sus 
damas  á  un  Convento  de  Monjas  que  llaman  en  Lisboa 
la  Anunciada  ,  se  quedó  en  el  escribiendo  á  su  marido  un 
papel,  en  que  le  decia,  que  por  defecto  suyo  que  el  sa- 
bia ,  y  era  el  de  ser  impotente  ai  matrimonio ,  la  obh> 
gaba  á  dexarlo  ;  que  así ,  que  la  volviese  su  dote  ,  que 
con  eso  se  iria  á  Francia.  Sintió  mucho  esta  resolución 
Don  Alfonso,  y  aquella  noche  con  algunos  aliados  y  va- 
lientes ,  con  quienes  andaba  ,  se  determinó  ir  al  Conven- 
to, y  sacarla.  Embarazaron  esta  determinación  de  Don  Al- 
fonso algunos  caballeros  y  Eclesiásticos ,  con  que  se  reti- 
ró á  palacio,  y  en  el  le  hicieron  ai  dia  siguiente  firmar 
una  escritura  pública,  en  que  declaró  su  imposibilidad 
para  con  su  muger  ,  y  ceder  el  gobierno  del  reyno  en 
su  hermano  Don  Pedro  5  el  que  tomando  la  voz  del  pue- 
blo que  era  el  desear  las  paces  :  se  empezaron  á  poner  en 
plática  por  medio  del  Marques  de  Eliche ,  que  se  hallaba 
en  prisión  desde  la  pretendida  con  el  señor  Don  Juan 
de  Austria  ,  y  para  este  efe&o  le  pusieron  en  libertad. 

Pareció  al  gobierno  de  Portugal ,  que  corría  por  el 
Infante  Don  Pedro  ,  que  podía  embarazarle  Don  Alfon- 

B  s% 


|0 

$o ,  y  los  .suyos,  por  ser  los  que  no  querían  paces ,  por 
sus  particulares  intereses ,  y  así  determinaron  retirarle 
á  un  quarto  de  palacio  ,  donde  le  tienen  con  muchas 
guardas  ,  y  sin  mas  comunicación  que  los  criados  do- 
mésticos que  le  asisten.  Y  es  cosa  bien  particular  la  que 
Je  sucede ,  pues  vie'ndose  encerrado  ,  y  con  guardas  has- 
ta por  las  ventanas  de  los  jardines ,  preguntó  ¿  Que  qué 
era  aquello  ,  y  cómo  se  hacia  con  él  una  cosa  semejante*.  Y  se  le 
respondió :  V.  M.  lo  ha  mandado  ,  y  el  gobierno  j  con  lo  que 
calló ,  y  se  está  en  su  encierro  sin  comunicar  mas  que  con 
los  que  le  asisten.  También  el  gobierno  nombró  quatro 
Jueces  para  el  conocimiento  de  la  nulidad  del  matrimo- 
nio ,  que  en  breves  dias  se  determinó,  y  dio  por  nulo, 
con  que  inmediatamente  se  casó  Don  Pedro  con  la 
Reyna  ,  queriendo  ya  algunos  que  este  preñada. 

Deseando  Don  Pedro  la  quietud  del  Reyno  ,  y  vien- 
do lo  que  el  pueblo  instaba  en  las  paces  ,  se  dieron  prin- 
cipio á  los  tratados  de  ellas  ,  permitiendo  que  el  Mar- 
ques de  Eliche  despachase  correo  á  Castilla  ,  y  pudiese 
remitir  pliegos  cerrados  ,  que  hasta  entonces  no  se  habia 
permitido  escribir  á  su  muger ,  sin  que  le  abriesen  las 
cartas.  Con  este  aviso  se  le  remitieron  poderes  plenipo- 
tenciarios al  Marques ,  y  con  ellos ,  y  la  asistencia  del 
Embajador  de  Inglaterra  ,  que  para  este  efe&o  fue  de  es- 
ta Corte  á  Lisboa  ,  se  confirieron  ios  capítulos  de  las  pa- 
ces ,  y  se  remitieron  5  en  cuyo  Ínterin  el  Embajador  de 
Francia  que  se  hallaba  en  Portugal ,  procuró  embarazar- 
las ;  pero  el  pueblo  que  era  el  que  mas  instancias  hacia 
por  ellas  ,  no  hizo  caso  de  sus  ofertas ,  siendo  así  que 
ofrecía  pagar  todos  los  tributos  de  un  año ,  para  que  el 
pueblo  no  viniese  en  ias  paces.  Esto  fue  de  mas  irritación 
para  ellos ,  pues  le  quisieron  quemar  la  casa ,  con  que 
le  obligaron  á  que  se  saliese  de  Lisboa.  Con  esto  ,  y  lo 
querido. que  se. hallaba.. el  Marques  de  Eliche  en  ella  por 

la 


II 

la  mucha  prudencia  y  magnanimidad  con  que  se  habia 
portado  y  portaba  ,  se  efe&uaron,  y  se  publicaren  en  es- 
ta Corte  en  19  de  Marzo  de  este  año ,  cuyos  capítulos 
han  pasado  impresos  á  ese  re  y  no  ,  y  así  no  los  pongo  en 
e'ste  por  excusar  la  molestia. 

Corre  el  comercio  de  Portugal  con  Castilla  muy  sin 
embarazo  j  pero  tan  corto  ,  que  no  viene  cosa  que  no 
sea  mucho  mas  cara  que  lo  que  hay  acá.  Sin  embargo, 
ellos  se  gobiernan  con  inteligencia ,  pues  luego  que  se 
efeduaron  las  paces,  se  quitaron  todos  los  tributos  que 
se  habían  echado  para  el  sustento  de  la  guerra ,  y  por 
haberse  estragado  con  ellas  los  trages  ,  y  la  costa  tan 
grande  que  en  ellos  se  hacia  ,  en  este  mes  de  Mayo  se 
promulgó  Pragmática  ,  en  que  se  manda :  — 

Que  ninguna  persona  ,  de  qualquier  calidad  que  sea, 
pueda  guarnecer  ios  vestidos  con  ninguna  guarnición  de 
oro  ni  plata  ,  ni  seda  ,  ni  hilo ,  y  solo  pueda  poner  en  las 
mangas  una  orden  de  puntas. 

Que  ninguna  persona  plebeya  se  pueda  poner  seda, 
ni  sus  mugeres  ,  ni  hijos. 

Que  solo  se  puedan  traer  en  cada  vestido  cincuenta 
varas  de  cinta  ,  y  en  cada  sombrero  la  que  bastare  para 
apretarle  y  no  mas  ,  poniendo  sola  una  cinta  5  y  en  las  li- 
gas no  se  puedan  poner  cintas,  sino  que  han  de  ser  de 
tafetán. 

Que  los  que  no  fueren  títulos  ú  Oidores  ,  no  pucdan< 
tener  mas  de  dos  lacayos  y  un  lacayuelo  ,  y  para  los  tí-  ' 
tulos  y  Oidores  del  Consejo  hasta  quatro  lacayos  ,  y  el 
cochero  ó  liierero;  y  para  sus  mugeres  hasta  quatro  pa- 
ges  y  no  mas ;  y  los  que  salieren  á  torear  puedan  llevar 
hasta  doce  lacayos  ,  sin  que  vayan  guarnecidos  los  ves- 
tidos sino  es  con  plata  ú  oro  falso,  sin  ir  vestidos  de 
seda. 

CJue  los  quenofueren  hidalgos,  por  mas  ricos  que  sean;* 

B  2  no 


12 

no  puedan  traer  coche  o  litera  sin  licencia  de  S.  M.,  que 
pidiéndola  ,  si  hubiere  justa  causa  ,  se  le  dará  la  licencia 
para  poder  traerlo  j  y  no  siendo  muy  urgente  ,  no  se 
le  dará. 

Que  los  Oidores  ,  sino  es  los  del  Consejo  Supremo, 
todos  anden  con  sus  garnachas  ,  sin  que  puedan  ponerse 
capa  ,  aunque  sean  muy  viejos ,  ó  tengan  enfermedades, 
ú  otra  causa. 

Que  esto  se  execute  desde  la  publicación  en  seis  me- 
ses ,  para  que  en  ellos  puedan  gastar  lo  que  tuvieren  he- 
cho ,  y  corra  cumplidos;  y  para  su  execucion  se  manda, 
que  á  ninguna  persona  se  le  admita  hablar  á  S.  M.  que 
no  guardare  la  Pragmática  e'l  y  toda  su  familia ,  y  que 
no  se  admita  petición  por  pleyto  ninguno  de  persona 
que  no  anduviere  como  se  manda  en  la  Pragmática  ,  y 
que  á  las  Justicias  que  no  celaren  su  prá&ica,  íes  sea  ca- 
pítulo de  residencia  ,  y  pena  de  suspensión  por  dos  años 
al  que  permitiere  su  contravención  5  y  que  los  texedores 
y  sastres  no  puedan  hacer  cosa  ninguna  contra  la  Prag- 
mática pena  de  veinte  ducados  y  prisión  ,  y  por  la  segun- 
da vez  doblado. 

Y  sin  embargo  del  octavo  capítulo  de  las  paces  en  que 
Se  manda  restituir  las  haciendas  á  todos  los  que  durante 
la  guerra  se  habian  incorporado  en  la  Corona  real,  se  ex- 
pidió Decreto  por  el  gobierno  de  Portugal ,  para  que  en 
¡Virtud  de  poderes  no  se  diese  posesión  á  nadie  ,  sino  es 
que  fuese  personalmente  á  pedirla.  Esto  se  limitó  por  otro 
Decreto  ,  que  ordenó  se  entendiese  así  con  los  títulos  y 
mercedes  que  habian  estado  incorporadas  á  la  Corona,  y 
rio  con  los  particulares  bienes  heredados  de  padres  y 
abuelos. 

Sin  embargo  de  esto  ,  se  hallan  en  Portugal  con  al- 
gún embarazo  en  las  presentaciones  de  los  Obispados:  por- 
que todos  dicen ,  epe  el  Pontífice  no  Jas  quiere  pasar,  por 

dfrí 


13 

decir  que  está  facultad  de  presentar  se  le  concedió  á  Fe- 
lipe II.0 ,  y  á  sus  herederos  y  descendientes ,  y  que  Por- 
tugal no  la  tiene  iras  que  para  proponer  sugetos  á  su 
Santidad  para  hacer  elección  del  que  le  pareciere  3  que  es 
lo  que  se  hacia  en  tiempo  del  Rey  Don  Sebastian  ,  de 
quien  quieren  tener  la  succesion ,  según  se  ve  por  los 
tratados. 

Parece  que  con  estas  paces  se  aliviará  algo  de  lo  mu- 
cho que  padece  esta  Monarquia,  y  mayormente  el  rey- 
no  de  Galicia  ,  que  tantos  años  ha  llevado  lá  carga  con 
la  continuación  de  la  guerra ,  teniendo  sobre  sí  notan 
solo  la  vecindad  del  enemigo  ,  sino  también  el  sustento 
de  nuestro  exercito,  que  parece  imposible  pudiese  aquel 
reyno  sustentar  tanta  máquina  ,  y  mas  con  las  insolen- 
cias que  se  han  practicado  con  el ,  pues  con  decir  que  á 
un  Capitán  de  caballos  le  valia  su  compañia  dos  mil  du- 
cados libres  ;  se  puede  reconocer  el  daño  que  recibirían 
los  pobres  vasallos  j  no  siendo  este  el  mayor ;  pues  ha- 
bía llegado  ya  la  desvergüenza  á  tal  estado  ,  que  ni  el 
mas  deventurado  merino ,  ni  el  Escribano  mas  desdicha- 
do,  no  dexaba  de  tener  inteligencia  en  el  repartimiento  de 
los  forrages  ,  con  que  los  echaban  de  sus  casas  5  y  quan- 
do  se  entendió  descansar  de  todo  esto,  para  poder  socor- 
rer á  Flandes,se  ha  sacado  gran  número  de  gente  del 
reyno  ,  dexando  los  que  eran  soldados  ,  y  llevando  los 
pobres  labradores  casi  por  fuerza  ,  y  esto  con  mucha  des- 
estimación de  los  señores  del  reyno,  pues  no  han  sido 
poderosos  para  poder  aliviar  á  sus  vasallos  ,  ni  defen- 
derlos 5  pues  habiendo  soldados  veteranos  que  conducir  á 
Flandes ,  los  dexan  en  España  ,  y  llevan  los  que  ne- 
cesita tanto. 

Determinóse  ,  que  con  esta  leva  ,  y  otras  que  se  hi- 
cieron con  toda  brevedad  en  el  año  pasado,  el  señor  Don 
Juan  de  Austria  fuese  á  Flandes  ,  por  necesitar  aquellas 

Pro- 


14 

Provincias  tanto  de  cabeza  respetable  ,  como  de  gente  y 
dineros  >  para  cuyo  efe&o  se  ordenó  que  con  novecien- 
tos mil  escudos  de  plata  ,  de  la  que  se  haba  podido  re- 
coger de  los  Galeones  ,  (porque  aunque  fue  mu/  consi- 
derable la  que  traxeron  las  últimas  flotas ,  tuvo  muy  po- 
co interés  S.  M.  por  estar  consignadas  á  hombres  de  ne- 
gocios, y  ser  lo  mas  de  particulares)  partiesen  de  Cádiz 
ocho  navios  con  el  Almirante  de  la  armada,  y  fuesen  á 
la  Coruña  ,  á  donde  se  habia  partido  Domingo  de  Ra- 
mos el  señor  Don  Juan  de  Austria ,  y  á  donde  se  habia 
de  embarcar ,  ocasionando  muy  gran  susto ,  por  ir  en 
ellos  la  plata  ,  y  haber  sido  en  el  aguage  la  dilación  mu- 
cha ,  y  mas  sabiendo  que  el  Francés  con  treinta  y  dos  na- 
vios andiba  dando  bordo  á  las  costas  de  Galicia}  pero 
fue  Dios  servido ,  que  casi  á  un  mismo  tiempo  llegase  el' 
señor  Don  Juan  á  Santiago ,  y  los  navios  á  la  ria  de  Vi- 
go  ,  adonde  la  armada  Francesa  ,  luego  que  llegaron  ,  tu- 
bo noticia,  y  intentó  quemarlos  ó  apresarlos  >  pero  se  tu- 
vo mucho  cuidado  por  ser  aquella  ria  tan  abierta  ,  y  sin 
abrigo  para  la  armada,  Don  Fernando  Carrillo  que  era 
el  Almirante  de  la  Real ,  y  que  iba  por  cabo  de  ellos, 
saltó  en  tierra  ,  y  desembarcó  treinta  y  seis  piezas ,  que 
puso  en  un  Fuerte  que  se  hizo  ,  á  cuyo  abrigo  acomodó 
sus  navios ,  previniéndose  con   muchas  embarcaciones 
menores  ,  guarnecidas  de  la  mosquetería  ,  coa  qae  no  se 
atrevió  á  entrar  el  enemigo  ,  y  se  han  podido  dar  carena 
á  los  navios,  y   hacer    provisión  de  mantenimientos, 
porque  de  todo   esto  vinieron   faltos  ,  que  es  lo   que 
nos  suele  suceder  en    todas   las   ocasiones  de  impor- 
tancia. 

Reconociendo  el  señor  Don  Juan  las  fuerzas  del 
Francés  con  su  armada ,  que  estaba  dando  bordos  por 
las  costas  de  Galicia  ,  y  la  falta  que  en  Flandes  hacia  la 
gente  ,  y  que  en  salir  su  Alteza  con  los  ochos  navios,  se 

aver» 


aventuraba  todo  ;  con  notable  destreza  fue  emiando  á 
Flandes  desde  la  Coruña  diferentes  fragatas,  con  gente, 
pero  separada  cada  una  ;  y  aunque  algunas  fueron  vistas 
del  enemigo,  se  escaparon  de  su  poder  y  otras  pasaron 
sin  embarazo. 

Hallábase  el  Francés  dueño  de  las  plazas  de  que  sin 
resistencia  se  apoderó  en  Flandes  j  pero  ni  los  mas  intere- 
sados se  declaraban  por  desarmados ,  ni  nosotros  con  tan- 
to golpe  despertábamos  ,  hasta  que  Holanda ,  e'  Inglater- 
ra ,  sangrientos  siempre  en  sus  guerras ,  trataron  de  ha- 
cer paces  y  liga  para  ayudarnos ;  á  cuyo  exemplo  llega- 
ron Embajadores  particulares  de  Treveris  ,  Babiera  ,  el 
Palatino  ,  y  del  Duque  de  Osnaburg ,  temerosos  todos 
del  Francés ,  por  confinantes  con  las  dichas  plazas,  de 
que  se  apoderó  en  Flandes,  y  todos  trataron  del  ajuste 
de  las  paces  con  nuestra  Corona  y  la  de  Francia  ,  toman- 
do la  voz  de  que  el  que  rompiera  la  guerra  se  habia  de 
hallar  con  todos  por  enemigos  ,  como  desde  luego  por 
tales  se  declaraban  ;  á  lo  que  su  Santidad  ayudaba  con 
embajada  á  Francia  ,  y  proposiciones  para  la  quietud  de 
la  christiandad  ,  exórtando  se  pusiesen  las  pretensiones 
en  juicio ,  y  cesasen  las  de  las  armas.  Dióse  principio  á  es- 
tos tratados  ,  suspendiendo  á  mediado  de  Abril  la  guerra 
por  todo  el  mes  de  Mayo;  en  cuyo  tiempo  el  Francés 
pidió ,  que  se  habia  de  quedar  con  todas  las  plazas  que 
habia  ganado  5  y  que  solo  volveria  la  Borgoña  ;  proposi- 
ción que  entendió  no  se  admitiera  ,  para  tener  pretexto 
de  continuar  con  la  guerra;  pero  es  tanto  lo  que  se  desea- 
ba la  quietud  en  España,  que  se  le  dio  orden  al  Marques 
de  Castel-Rodrigo  ,  para  que  viniese  en  todo,  y  se  ajus- 
tasen luego  las  paces  ,  como  con  efecto  se  hizo  muy  al 
gusto  del  Francés,  y  con  descrédito  nuestro;  pero  no 
tan  firmes  como  se  entendió  ,  porque  hasta  ahora  no  se 
han  enviado  Embajadores  de  una  á  otra  parte  ,  y  ca- 
da 


16 

da  día  se  espera  romper  i  porque  el  Francés  quiere  lle- 
varse lo  que  resta  de  Flandes,  si  acaso  se  contenta  con 
esto  solo. 

Fuerza  es  dexar  por  ahora  al  señor  Don  Juan  de 
Austria  en  Galicia  ,  hasta  que  los  sucesos  de  esta  rela- 
ción ie  vuelvan  á  buscar  ,  y  así  referiré  lo  que  en  la  Cor- 
te nos  sucedió  en  este  tiempo. 

En  4  de  Marzo  de  166$  dio  vista  en  esta  Corte  un 
cometa  de  extraordinario  cuerpo  ,  que  duró  el  verse  todo 
el  mes.  Era  muy  largo  ,  y  según  se  aparecía  ,  su  figura 
era  como  una  espada  j  pero  sin  reconocerse  qual  era  el 
principio,  ni  el  fin  ,  porque  no  tenia  estrella  que  hiciese 
cabeza  >  y  así  pareció  á  los  Astrólogos  que  por  la  parte 
donde  era  mas  gruesa ,  que  era  ázia  el  poniente  ,  seria 
la  cabeza  ,  y  que  lo  que  miraba  ázia  levante  seria  la  co- 
la ,  por  ser  en  extremo  mas  delgado  i  y  hacer  movimien- 
to ázia  aquella  parte  ,  al  modo  de  quando  una  lombriz 
se  alarga  y  se  encoge.  Hánse  hecho  grandes  juicios  sobre 
este  cometa  por  muchos  Astrólogos  ,  y  todos  convienen 
en  no  buenos  pronósticos  $  y  dicen  ,  que  de  esta  forma 
solo  se  han  visto  dos  en  diferentes  tiempos ,  y  después  de 
ellos  se  han  seguido  las  ruinas  de  Jerusalen.  Concuerdan 
los  mayores  Astrólogos  en  que  los  efe&os  de  este  come- 
ta empezarán  á  los  ocho  meses  de  su  aparición  ,  y  que 
durarán  por  espacio  de  un  año.  Quiera  Dios  sean  fa- 
vorables ,  y  no  los  que  se  pueden  esperar  de  lo  que  está 
sucediendo. 

Al  siguiente  dia  de  esta  aparición,  llegó  á  esta  Corte 
el  Embajador  del  Gran  Duque  de  Moscovia  5  y  habien- 
do de  ir  á  besar  la  mano  á  sus  Magestades  á  los  15  del 
dicho  mes ,  se  difirió  esta  función  por  algunas  dificulta- 
des que  ocurrieron  en  orden  ai  tratamiento  de  su  perso- 
na ,  y  la  de  otro  que  le  sucede  en  la  embajada  j  y  venci- 
das algunas  de  el  ¿  salló  de  su  casa  á  las  once  de  la  ma- 
ña- 


17 
ñaña  para  palacio  con  el  acompañamiento  de  la  casa  real, 

y  solemnidades  propias  de  tales  besamanos.  El  concurso 
fue  grande  ,  porque  la  novedad  movió  á  la  curiosidad  á 
no  perderla  ,  y  los  trages  á  la  jocosidad  para  celebrarlos, 
porque  ni  los  traían  de  Griegos  ,  ni  de  Turcos  ,  aunque 
de  ambos  se  aprovechaban  ;  bien  que  la  pedrería  y  perlas 
con  que  los  adornaron  ,  era  de  estimación  no  corta.  Iban 
delante  del  acompañamiento  cien  soldados  de  la  guarda 
con  eí  presente  que  traían  ;  que  se  componía  de  martas  y 
armiños ,  y  otros  pellejudos  de  animales  de  aquel  país,, 
que  en  esta  Corte  tienen  crecida  estimación.  Y  aunque 
corrió  voz  de  que  llegaba  el  regalo  á  sesenta  mil  duca- 
dos ,  es  cierto  que  no  se  avecindó  á  ios  treinta  mil.  No- 
tese,  que  si  el  Embajador  de  Francia  ( con  lo  que  intro- 
dujo de  géneros  Franceses  para  la  curiosidad  loca  de  las 
mugeres )  nos  quitó  el  pellejo ,  este  de  Moscovia  nos  fes- 
tejó con  los  de  mas  estima  en  su  Imperio.  Entró  en  pala- 
cio ,  y  sus  Magestades  le  recibieron  en  el  salón  de  los 
espejos  en  pie,  debaxo  del  dosel  que  llaman  de  Carlos  V.°f 
que  en  decir  fue  de  tal  Monarca  ,  se  escusa  pintar  lo  qufe 
atesora  de  perlas  y  diamantes.  Las  sillas  eran  las  de  su 
correspondencia.  Dio  su  embajada  en  Moscovita  idioma; 
su  interprete  le  tradujo  en  el  Latino ,  y  el  tradu&or  de 
lenguas  en  la  nuestra.  Fue  la  función  algo  dilatada  ,  y  no 
pudiendo  la  delicadeza  tierna  de  nuestro  Rey  tolerarla, 
le  precisaron  á  sentarse  ,  dando  á  entender  al  Embajador 
el  motivo  de  aquella  novedad  ,  que  estimó  no  poco  poc 
presumir  satisfacción  lo  que  conocía  necesidad.  Dexaron 
el  presente,  y  una  carta,  que  contenia  el  asunto  de  su 
venida,  y  hacie'ndose  entrega  de  ella  el  Marques  de  Ay- 
tona  ,  como  Mayordomo  de  la  Reyna  ,  la  puso  en  ma- 
nos de  S.  M. ,  que  según  lo  que  ha  corrido,  contenia  los 
capítulos  siguientes : 

l.° .,..Es  de  la  amistad  y  alianzas  con  el  Impe* 

C  rio, 


i8 

rio  ,  y  los  dominios  del  Rey  nuestro  señor. 

II.0 Pedir  patrocinio  para  con  el  señor  Empe- 
rador en  contemplación  del  casamiento  de  una  de  sus 
hermanas  con  el  hijo  segundo  del  Gran  Duque  de 
Moscovia. 

III.0., Que  sus  Magestades  Cesárea  y  Católica 

favorezcan  la  pretensión  de  que  el  dicho  hijo  segundo 
sea  Rey  de  Polonia  ,  así  por  perturbar  esta  preten- 
sión á  los  Franceses  ,  como  por  haber  asentado  en  las 
paces  que  hizo  con  Casimiro  ,  el  que  le  daria  los 
votos. 

IV.0 Que    siempre    que  el   Turco   rompa  la 

guerra  con  el  Emperador  ,  tomará  á  su  cargo  la  de- 
fensa para  dexar  desocupadas  las  armas  del  Im- 
perio. 

V.0,.... Que  en  qualquiera  guerra  ajustados  es- 
tos puntos ,  asistirá  con  quarenta  mil  hombres  al  Im- 
perio. 

VI.0 Que  ha  de  instruir  á  su  hijo  en  la  reli- 
gión católica  ,  y  que  permitirá  ,  que  en  todas  las  fronte- 
ras de  Polonia  y  sus  dominios  se  permita.  Y  para  que  el 
dicho  reyno  de  Polonia  no  se  junte  al  Estado  de 
Moscovia  ,  ofrece  hacer  todos  los  juramentos  ,  fian- 
zas y  seguridades ,  que  para  su  mayor  firmeza  le  sean 
pedidas. 

i  Después  de  hecha  ésta  función  ,  se  les  quitaron  los 
viveres  ,  señalándoles  para  el  gasto  de  cada  dia  trescien- 
tos ducados  ;  con  que  estuvieron  aquí  por  espacio  de  un 
mes  después  de  la  embajada ;  y  habiéndoles  dado  res- 
puesta á  ella  ,  se  volvieron  ,  y  hasta  ahora  no  se  sabe 
que'  resolución  es  la  que  se  tomó. 

En  este  mes  sucedió  lo  que  muy  continuamente  su- 
cede en  la  Corte  ,  y  es ,  que  empezó  á  correr  por  ella  la 
voz  de  que  se  baxaba  la  moneda  >  y  se  divulgó  por  sus 

con- 


153 

contornos  de  tal  suerte  ,  que  después  de  haberse  sub:do 
los  precios  en  todo  ,  nos  sitiaron  los  panaderos  en  la 
forma  que  suelen.  Túvose  por  cierto  haber  sido  el  origen 
de  esto  los  Duque  de  Pastrana   y  del  Infantado,  por  ha- 
ber escrito  á  sus  Estados  cobrasen  todos  los  atrasos  que 
se  debian  por  sus  Mayordomos >  y  porque  puso  en  la 
carta  ,  que  sí  algún  riesgo  hubiera  ,  fuera  por  su  cuenta 
si  no  pagaban  luego  5  tomaron  de  estas  palabras  sus  Ma- 
yordomos motivo  para  esparcir,  y  asegurar  por  cierto  se 
baxaba  la  moneda ,  y  que  el  Duque  se  lo  habia  escrito. 
,Y  habiéndose  descubierto  esto,  y  dado  cuenta  ala  Rey  na 
nuestra  señora  de  ello  ,  resolvió  S.  M.  mandar  que  saliese 
luego  de  la  Corte  el  Duque  de  Pastrana  ,  y  esto  con  tal 
brevedad ,  como  la  que  contiene  el  papel  que  le  envió 
el  Conde  de  Castrillo  ,  y  el  que  en  respuesta  á  el  puso  el 
Duque  ,  que  ambos  son  como  se  siguen, 

EXCM0    SEÑOR. 

Tengo  un  Decreto  de  la  Reyna  nuestra  señora 
de  9  del  corriente  ,  rubricado  de  su  real  mano  ,  en  que 
se  sirve  decir  ,  que  por  justas  consideraciones  ha  tenido 
por  conveniente  ,  que  V.  E.  salga  de  la  Corte  á  uno  de 
los  lugares  de  su  estado  dentro  de  veinte  y  quatro  horas, 
y  que  no  entre  en  Madrid  hasta  otra  orden  $  y  así  me 
manda  la  haga  entender  á  V.  E. ,  y  disponga  se  execute 
con  efecto  ,  y  el  sacarle  luego  á  V.  E.  veinte  mil  duca- 
dos ,  para  los  efe&os  en  que  S.  M.  los  mandare  emplear, 
dando  cuenta  de  haberse  cumplido  esta  orden  que  parti- 
cipo á  V.  E.  para  que  cumpla  lo  que  manda  la  Reyna 
nuestra  señora  ,  por  lo  que  á  V.  E.  toca  ,  y  á  mí  solo 
obedecer  sus  reales  órdenes ,  cumpliendo  con  mis  obliga- 
ciones. Guarde  Dios  á  V.  E.  muchos  años ,  como  deseo: 
Madrid  10  de  Marzo  de  i558.=:El  Conde  de  Castrillo. 

C  2  Res-\ 


20 


RESPUESTA    DEL    DUQUE    DE    PASTRANA 

al  Presidente  de  Castilla* 

EXC.MO  SEÑOR. 

Ongo  en  execucion  ,  por  parecerme  largo  plazo  el  efe 
las  veinte  y  quatro  horas  ,  en  que  me  manda  S.  M.  salir 
de  la  Corre  ,,  el  hacerlo  luego ,  y  para  que  en  todo  que- 
de obedecida,  quedan  en  poder  de  Don  Marcelo  Roma- 
no los  veinte  mil  ducados  que  me  manda  S.  M.  sacar 5  y¡ 
si  me  queda  que  hacer  otra  cosa,  me  lo  advertirá  V.  E. 
para  que  lo  execute.  Guarde  Dios  á  V.  E.  como  deseo. 
De  casa  10  de  Marzo  —  Excelentísimo  Señor  =  B.L.  M. 
de  V.  E.su  mayor  servidor  =  El  Duque  Duque  Marques. 

Esta  obediencia  del  Duque,  y  haberse  reconocido  no 
ser  tanta  la  culpa  que  le  imputaban ,  templó  el  negocio 
de  suerte  ,  que  se  suspendió  la  exacción  de  los  veinte  mil 
ducados  ,  aunque  no  el  destierro  ,  con  que  se  sosegó  to~ 
do  ,  y  los  panaderos  continuaron  en  traer  pan  ,  y  al  Du- 
que se  le  alzó  el  destierro ,  con  que  volvió  luego  á  la1 
Corte. 

La  novedad  mas  singular  ,  digna  de  conservarse  por 
única  en  los  Anales  de  la  posteridad  ,  es  la  que  nació  "de 
una  conferencia  que  el  Conde  de  Castrillo  ,  Presidente 
de  Castilla  ,  Gobernador  de  aquestos  reynos  ,  tuvo  con 
la  Reyna  nuestra  señora  á  los  22  de  este  mes  de  Marzo, 
y  fue  retirarse  á  su  casa ,  haciendo  renunciación  de  la 
Presidencia  ,  sin  que  para  retorno  ó  satisfacción  de  sus 
continuados  servicios  pidiese  cosa  alguna  ,  ni  aún  los 
gages  que  tenia  ,  porque  todo  lo  alargó  ;  con  que  coro- 
nó generoso  las  acciones  que  le  han  acreditado  Grande, 
conservándose  en  su  retiro  con  veneración  de  los  que  le 
alabaren  el  didamen  y  confusión  de  los  que  anelaban  el 

pues- 


21 

puesto ;  pero  salióles  mal,  porque  fue  á  dar  el  golpe  muy 
lexos  de  donde  se  pensaba  ,  eligiendo  para  este  puesto  á 
Don  Diego  Riqueime  Quirós,  Obispo  de  Plasencia,  muy 
gran  Teólogo,  y  de  muy  buena  cabeza,  aunque  muy 
fuerte  en  su  dictamen.   Entró  en  los  nueve  de  Abril   á 
tomar  la  posesión  ,  que  le  duró  tan  poco,  pues  murió  á 
1 3  de  Mayo  ,  dando  en  este  corto  tiempo  muchas  mues- 
tras de  su  talento,  y  grandes  deseos  de  los  aciertos  de  su 
cargo.  Encomendóse  luego  este  puesto  al  señor  Don  Die- 
go Valladares  Sarmiento  ,  Obispo  de  Oviedo  ,  que  aun- 
que no  estaba  consagrado,  se  apresuró  la  función  de  suer- 
te f,  que  el  Domingo  de  la  Santísima  Trinidad  se  consa- 
gró ,  y  aquel  mismo  dia  besó  la  mano  á  S,  M. ,  y  el  Lu- 
nes siguiente  tomo  posesión  de  la  Presidencia  de  Castilla, 
y  el  Jueves ,  que  fue  dia  del  Corpus,  fue  en  la  Procesión? 
á  cuya  novedad  concurrió  todo  el  pueblo  ,  y  recibió  de 
el  repetidos  aplausos.  El  Sábado  siguiente  amaneció  un 
espe&aculo  en  Madrid  tan  extraordinario  ,  como  el  ver- 
se en  la  noche  del  Viernes  á  las  once  de  ella  preso  por  un 
Alcalde  de  Corte  un  hidalgo  Aragonés,  que  se  llamaba 
Don  Josef  Malladas ,  y  á  la  una  de  la  misma  noche  le 
dio  garrote  en  la  cárcel ,  en  virtud  de  una  orden  de  S.  M. 
escrita  toda  de  su  real  mano  ,  que  le  entregó  el  Presiden- 
te de  Castilla.  Fue  de  suma  admiración  este  caso 5  porque 
fue  público  inmediatamente ,  y  hasta  hoy  se  oculta  ei 
delito  que  cometió  ,  que  es  cierro  correspondería  á  tan 
horrible  castigo  ,  que  ha  dado  mucho  que  discurrir  á 
los  Teólogos  ,  y  que  admirar  á   los  Jurisconsultos  ,  y 
según  los   efe&os  que  de  e'l  han  resultado ,  parece  ha 
sido   la  piedra    del   escándalo    de  lo  que   adelante   se 
verá. 

Puerza  es  volver  á  buscar  al  señor  Don  Juan  á  Ga- 
licia ,  donde  le  dexamos  para  embarcar  ■>  y  habiendo  es- 
crito en  el  dia  25  de  Junio,  que  el  dia  26  se  embarca- 

baj 


22 

ba  >  á  los  27  del  mes  "volvió  á  escribir  ,  cscusándose  de 
hacerlo  con  decir  que  los  médicos  le  aconsejaban  no  lo 
hiciese  ,  respedo  del  achaque  que  padecía  de  una  desti- 
lación al  pecho  ,  y  que  si  pasaba  á  Flandes  f  en  breve 
tiempo  se  le  acabaría  la  vida.  Sintióse  mucho  esta  ines- 
perada resolución  ,  y  así  se  le  aceptó  luego  la  dexacion 
del  puesto  de  Flandes  ,  y  se  le  mandó  entregase  los  pape* 
les  y  despachos  que  llevaba  al  Condestable  de  Castilla, 
para  que  pasase  á  Flandes  en  su  lugar ,  y  que  su  Alte- 
za se  volviese  á  Consuegra ,  y  no  entrase  en  la  Corte  en 
veinte  leguas  en  contorno  >  con  que  se  halló  obligado  á 
pedir  licencia  para  pasar  por  muy  cerca  de  Madrid  ,  para 
irse  á  Consuegra  ,  por  no  arrodear ,  sino  es  quebrantan- 
do  el  orden  de  las  veinte  leguas.  Concediósele ,  y  luego 
que  llegó  ,  y  hizo  asiento  en  Consuegra  ,  baxó  Decre- 
to de  S.  M.  á  los  Consejos  ,  dándoles  cuenta  de  lo  que 
en  esto  habia  pasado,  para  que  tuviesen  entendida  la 
justificación  con  que  S.  M.  había  obrado  en  este  caso  y  y 
porque  es  este  Decreto  muy  al  proposito  de  lo  que  se 
dirá  adelante  ,  le  pongo  aquí: 

DECRETO 

Que  la  Rey  na  nuestra  señora  envío  a  todos  los  Consejos^ 

habiéndose  el  señor  Don  Juan  de  Austria  esatsado 

del  viage  de  Flandes, 


Espedo  del  peligroso  estado  á  que  se  reduxeron  las 
cosas  de  los  Países  baxos ,  por  la  invasión  que  el  año  pa- 
sado hicieron  los  Franreses  en  ellos ,  mande  á  Don  Juan 
de  Austria ,  que  como  Gobernador  y  General  propieta- 
rio pasase  á  sostener  la  guerra  con  los  enemigos  hasta 
conseguir  la  conservación  de  unas  Provincias  y  en  cuya 

se- 


23 

seguridad  interesa  tanto  la  de  toda  esta  Monarquía  ;  y 
con  este  conocimiento  se  hicieron  al  mismo  fin  los  últimos 
y  mayores  esfuerzos  para  ajustar  las  asistencias  necesa- 
rias de  gente  y  dinero  ,  que  se  dispusieron  con  el  trabajo 
y  gasto  que  es  notorio  ,  en  que  se  consumió  todo  el  cau- 
dal que  se  pudo  recoger  ;  pues  desde  el  tiempo  del  señor 
Emperador  Carlos  V.°  no  se  ha  hecho  hasta  hoy  tal  es- 
fuerzo ,  ni  juntadose  cerca  de  nueve  mil  Españoles ,  co- 
mo ahora  se  hizo;  y  habíe'ndose  D.Juan  encaminado  á  la 
Coruña  á  embarcarse  en  los  baxeles  que  habian  de  lle- 
var su  persona ,  y  los  socorros  prevenidos  ,  después  de  la 
dilación  de  algunos  meses  que  se  detuvo  en  aquella  Ciu- 
dad ,  finalmente  ,  quando  ,  según  lo  que  consecutivamen- 
te habia  ido  avisando  ,  se  juzgaba  que  ya  se  habria  he- 
cho á  la  vela  ,  y  aguardaba  por  horas  noticia  de  ello:  se 
ha  escusado  de  executar  su  viage  á  Flandes  ,  representan- 
do ,  que  el  achaque  de  una  destilación  se  lo  impide;  y  no 
teniendo  yo  esta  por  bastante  causa  para  determinación 
tan  intempestiva ,  y  no  pensada,  y  de  el  mayor  perjuicio 
que  podia  recibir  el  real  servicio ,  y  la  conveniencia  pú- 
blica en  la  coyuntura  presente ,  le  he  ordenado  ,  que  sin 
llegar  en  distancia  de  veinte  leguas  á  esta  Corte  ,  pase 
luego  á  Consuegra ,  y  se  detenga  allí  hasta  otra  orden 
niia.  Helo  querido  participar  al  Consejo,  para  que  se  halle 
enterado  de  mi  resolución  ,  y  de  los  motivos  que  ha  habi- 
do para  ella. Madrid  3  de  Agosto  de  1668  años. 

De  mucho  sentimiento  fue  para  su  Alteza  este 
Decreto  ,  y  mas  quando  se  esparció  por  toda  la  Cor- 
te ,  sobre  que  se  hicieron  diferentes  juicios ,  y  aun- 
que muchos  no ,  sentían  bien  de  la  resolución  del  se- 
ñor Don  Juan  ,  no  faltaba  á  quien  no  parecía  bien 
la  de  este  Decreto,  por  entender  que  no  habia  sido  el 
motivo  que  exponía  S.  M.  tan  grande  ,  para  que  fue- 
se tan  sangriento.  Retiróse  ,  pues  ,  el  señor  Don  Juan 

de 


'24 

de  Austria  á  Consuegra,  y  todo  quedó  en  calma  5  pues 
allí  estaba  como  olvidado  ya  de  todos  5  y  mas  quando 
hubo  en  la  Corte  que  hablar  sobre  la  muerte  del  Mar- 
ques de  Camarasa  ,  Virrey  de  Cerdeña ,  que  viniendo 
el  día  de  nuestra  señora  del  Carmen  con  su  muger  y  sus 
hijos  de  un  Convento  de  la  misma  orden  de  rezar  el  Ju- 
bileo ,  pasando  por  una  calle  desde  unas  rejas  de  una  ca- 
sa le  tiraron  dos  carabinazos  con  tan  buena  puntería,  que 
le  dexaron  muerto  al  lado  de  su  muger.  Escandalizó  mu- 
cho esta  nueva  en  la  nuestra  ,  y  en  aquella  Corte  ,  por- 
que fue  de  sumo  sentimiento  ,  respecto  de  ser  famoso  ca-; 
ballero  ,  y  bien  quisto  en  ella ;  pero  templóse  con  haber- 
se sabido  ,  que  el  Marques  ó  los  de  su  casa  habían  oca- 
sionado  otra  muerte ,  que  á  la  puerta  de  su  palacio  se 
habia  hecho  poco  habia  de  un  Titulo  de  aquel  reyno, 
cabeza  de  un  vando ,  y  que  el  Marques  favorecía  ai  de 
la  parte  contraria  ;  y  así  la  Marquesa  y  sus  hijos  aquella 
misma  noche  se  embarcaron  para  venir  á  España,  porque 
si  no  lo  hubieran  hecho ,  se  tiene  por  verosímil  que  hu- 
bieran peligrado  todos.  No  se  ha  hallado  forma  para  po- 
der hacer  castigo  de  los  culpados  ,  así  por  haberse  ausen- 
tado ,  como  por  ser  muchos  ,  y  muy  poderosos  en  aquel 
reyno ;   con  que  se  ha  quedado  sin  castigo  este  delito, 
como  otros  muchos  que  han  sucedido  de  esta  calidad  en 
nuestros  tiempos. 

Deseando  el  pueblo  de  la  Corte  ver  por  las  calles  de 
ellas  á  nuestro  Rey  Carlos  II.0  ( que  Dios  guarde  )  por- 
que aunque  le  gozaron  por  la  vista  de  los  balcones  de  pa- 
lacio ,  le  querían  de  mas  cerca ,  se  resolvió  hacer  la  pri- 
mera salida  á  nuestra  señora  de  Atocha  ,  la  qual  se  puso 
en  execucion  el  día  de  la  Visitación  de  nuestra  señora  2' 
de  Julio  de  1068  ;  para  cuyo  efecto  se  adornaron  las  ca- 
lles por  donde  habia  de  pasar  de  tal  calidad  ,  que  no  es 
posible  ponderarlo,  ni  tampoco  la  multitud  de  gente  que 

con- 


25 

concurrió  á  verlo;  pues  con  ser  la  distancia  tanta,  era 
la  concurrencia  de  la  gente  de  tal  calidad  ,  que  <oin  lugar 
para  pasar  sus  Magestades  no  daba  >    añadie'ndose  á 
esto  la  grita  de  Viva  nuestro  Rey ,  que  parecía  cosa  ex- 
traordinaria >  pues  con  ser  mas  de  las  diez  de  la  noche 
quando  volvieron  á  palacio  ,  parecia  el  mediodía  con  las 
luminarias  y  festejos  de  alegría  ,  con  que  á  todos  ios  que 
le  habían  visto  ,  y  veían  se  les  imprimía  en  el  corazón, 
como  á  honrados  y  leales  Españoles ,  juzgándose  cada 
uno  de  por  sí  por  el  mas  fino  y  enamorado  de  su  Rey. 
Quedó  tan  aficionado  al  pueblo  ,  como  el  pueblo  lo  está 
á  S.  M-. ,  con  que  quería  cada  dia  salk  >  y  así  después  de 
haber  hecho  la  segunda  salida  á  las  Descalzas,  fue  á  la 
Encarnación ,  y  luego  visitó  las  Imágenes  de  devoción, 
y  en  todos  los  Conventos  fue  muy  festejado  y  regalado, 
y  siempre  asistido  del  pueblo  en  todas  las  salidas  en  nu- 
meroso concurso.  Pero  porque  no  falte  azar  en  los  gus- 
tos ,  el  dia  1 3  de  Odtubre  ,  estando  para  salir  sus  Mages- 
tades en  continuación  de  estas  visitas ,  para  ir  á  la  Con- 
cepción Francisca  ,  adonde  estaba  dedicado  pasar  la  tarde; 
con  las  Religiosas ,  y  ellas  apercebidas  para  el  festejo  y 
agasajo  que  le  habían  de  hacer  ;  llegó  un  Capitán  ,  cuyo 
nombre  es  D.  Pedro  Pinilla  ,  al  quarto  de  S.  M.  diciendo, 
que  tenia  necesidad  de  hablar  á  la  Rey  ría  nuestra  señora, 
á  que  se  le  respondió  por  los  que  allí  estaban,  que  era 
imposible,  respe&o  de  estar  para  salir  sus  Magestades, 
que  aguardase  á  que  volviesen  ,  y  lo  podría  hacer  con 
facilidad.  Aceptó  esta  proposición  >  pero  pidió  se  le  pu- 
siese en  una  parte  secreta ,  á  donde.no  fuese  visto  de  na- 
die hasta  que  volviese  ,  insinuando  que  no  estaba  segu» 
ro  ,  y  que  convenia  no  ser  descubierto.  Estas  razones 
fueron  causa  de  que  el  Marques  de  Aytona  ,  Mayordo- 
mo Mayor  de  S.  M. ,  la  diese  cuenta  de  lo  que  pasaba 
con  dicho  Capitán  ,  y  S. M.  mandó  entrase,  y  habie'ndo- 

D  se 


26 

se  puesto  á  sus  píes ,  la  pidió  Audiencia  mas  secreta  \  y 
retirándose  á  otra  pieza ,  estuvieron  en  la  conferencia 
mas  de  media  hora  ,  y  luego  salió  S.  M.  á  hacer  su  visita 
á  la  Concepción  ,  dexando  al  Capitán   Pinilla  con  Don 
Blasco  de  Loyola  ,  Secretario  del  Despacho  universal ,  y, 
habiéndole  alojado  aquella  noche  en  la  Covachuela,  ama- 
neció Domingo  por  la  mañana  14  del  dicho  mes  preso 
en  la  cárcel  de  Corte D.  Bernardo  Patino,  hermano  delSe-. 
cretario  del  señor  Don  Juan  de  Austria,  y  otros  dos  criai 
dos  suyos.  Esta  novedad  ,  con  la  del  día  antecedente,  in- 
quietó toda  la  Corte  de  tal  calidad  ,  que  andaban  atur- 
didos todos  ,  y  deseosos  de  saber  el  motivo  5  y  aunque 
desde  luego  se  presumió  el  que  podia  ser ,  era  con  tanta 
variedad  lo  que  se  decia  ,  que  confundían  mas  los  juicioss 
mayormente  viendo  con  el  recato  que  se  sustanciaba  es- 
ta causa  5  pues  la  escribía  por  su  mano  Don  Lorenzo  Ma- 
theu  ,  Presidente  de  la  Sala  de  los  Alcaldes  ,  sustancian-' 
dola  un  tan  gran  Juez  como  Don  Juan  de  Arce  y  Otalo- 
ra  ,  dignísimo  Consejero  del  Real  y  Supremo  de  Castilla, 
Duró  esta  confusión  hasta  que  el  Domingo  siguiente,  2. i¡ 
del  mes  se  dio  orden  para  que  el  Marques  de  Salinas, 
Capitán   de  la  Guarda  Española,  con  cincuenta  refor- 
mados ,  cabos  todos  de  importancia ,  que  estaban  pre- 
venidos desde  el  dia  antes  ,  fuese  i  Consuegra  donde  es- 
taba el  señor  Don  Juan  ,  y  que  executase  la  instrucción 
que  se  le  daba.  Salió  de  aquí  Domingo  en  la  noche,  y  ha- 
biendo llegado  á  Consuegra  el  Martes  á  mediodía ,  halla- 
ron la  jaula  sin  el  pajaro,  y  en  ella  los  criados  que  no  ha»^ 
bian  acompañado  á  su  Alteza  ,  y  una  carta  para  la  Rey-f 
na  nuestra  señora}  de  la  que  luego  que  volvió  el  Mar- 
ques de  Salinas,  salieron  infinitas  copias ,  y  todas  concor-¡ 
des ,  y  contenia  lo  que  se  sigue ; 


CAR- 


27 

CARTA    QUE    DEXÓ    ESCRITA    EN  CONSUEGRA 
el  señor  Pon  Juan  de  Austria* 


L 


SEÑORA. 


'A  tiranía  del  Padre  Everardo ;  y  la  execrable  mal- 
dad que  ha  extendido ,  y  ha  forjado  contra  mí ,  habien- 
do preso  á  un  hermano  de  mi  Secreeario  ,  y  hecho  otras 
diligencias  con  ánimo  de  perderme  ,  y  esparcir  en  mi  des- 
honra abominables  voces  ;  me  obliga  á  poner  en  seguri- 
dad mi  persona.  Y  aunque  en  esta  acción  parezca  á  prime- 
ra vista  culpado  ,   no  es  sino  de  finísimo  vasallo  del  Rey) 
mi  señor  ,  por  quien  daré'  siempre  toda  la  sangre  de  mis 
venas ,  como  ,  siendo  Dios  servido  ,  conocerá  V.  M.  y  el 
mundo  mas  fundamentalmente  desde  la  parte  donde  me 
encamino  j  y  en  prueba  de  esto,  declaro  desde  luego  á 
tV.  M.  y  á  quantos  leyeren  esta  carta  ,  que  el  único  mo*. 
tivo  verdadero  que  tuve  para  no  pasar  á  Flandes,  fue 
el  apartar  del  lado  de  V.  M.  esta  fiera  tan  indigna  por 
todas  razones  del  lugar  tan  sagrado  que  ocupa  ;  habie'n- 
dome  inspirado  Dios  á  ello  con  una  fuerza  mas  que  na- 
tural desde  el  punto  que  oí  la  horrible  tiranía  de  dar  gar- 
rote á  aquel  inocente  hombre  con  tan  nefandas  circuns- 
tancias ;  hasta  cuyo  accidente  es  cierto  estaba  también 
en  deliberado  ánimo  de  pasar  á  aquellos  estados ,  no  obs- 
tante el  conocimiento  con  que  iba  de  lo  que  dexaba  á  las 
espaldas.  Esta  acción  medite' ,  dispuse  ,  y  pensaba  execu- 
tar  sin  escándalo,  ni  violencia  ,  mientras  no  fuese  necesa- 
ria otra  que  la  precisa  para  conseguir  el  intento  de  sepa- 
rarle del  lado  de  V.  M. ,  y  no  su  muerte*  como  su  mala 
conciencia  le  ha  hecho  temer  5  porque  aunque  según  h 
mía  j  y  lo  que  toda  razón  pedia  ,  debía  quitarle  la  vida  por 
las  causas  comunes  del  bien  de  esta  Corona  ,  y  particulares 

D  %  mhs% 


mios ,  y  para  ello  he  tenido  no  solo  repetidas  opiniones  ,  sino 
imtanúas  de  grandísimos  Teólogos  OcJ^  C^)  >  no  he  querido 
aventurar  la  perdición  de  una  alma  ,  que  tan  probablemente 
habia  de  ser  arrebatada  en  mal  estado  ,  anteponiendo  los 
riesgos  y  trabajos  de  mi  persona  al  deseo  de  hacer  á  Dios 
este  sacrificio,  que  espero  de  su  infinita  misericordia  me 
pagará  con  dar  feliz  logro  á  mi  justa  intención  ■>  que  es  y 
será  la  misma  hasta  perder  el  último  aliento  de  mi  vida, 
por  hacer  á  mi  Rey  ,  y  á  mi  patria  este  gran  servicio.  A 
este  fin ,  señora  ,  y  no  por  apreension  de  los  peligros  que 
podia  correr  en  Consuegra  ,  voy  á  ponerme  en  parage  y 
postura  ,  donde  asegurado  del  traydor  ánimo  de  este  mal 
Jesuita ,    cuyas  máximas  perniciosas  y  detestables  son 
las  que  siguen  todos  los  de  su  ropa  ,  puedan  ser  mas  en- 
tendidas de  V.  M.  mis  humildes  representaciones  ,  que 
siempre  serán  encaminadas  á  la  expulsión  de  esta  peste, 
sin  mas  interés  mió  (después  de  la  reparación  de  mi  hon- 
ra )  que  el  de  librar  estos  reynos  de  ella  ,  y  de  las  cala- 
midades y  trabajos  que  por  su  culpa  padecen  los  pobres 
y  oprimidos  vasallos.  No  he  querido  encaminarme  á  esa 
Corte,  aunque  he  podido  hacerlo  con  sobrada  seguridad: 
porque  en  la  ligereza  con  que  los  pueblos  se  mueven  ,  y 
aprenden  las  cosas ,  no  sucediese  algún  escándalo  de  ir-r 
reparable  inconveniente  al  servicio  de  V.   M.  Suplico 
á  V.  M.  de  rodillas ,  con  lagrimas  del  corazón ,  que  no  oy  ga 
V.  M.  ni  se  dexe  llevar  de  los  perversos  consejos  de  este 
emponzoñado  basilisco?  pues  si  peligra  la  vida  de  mi  Se- 
cretario, ó  de  otra  qualquiera  persona  que  me  toque  ázia 
mi ,  ó  á  mis  amigos  5  ó  si  á  los  que  en  adelante  se  decía» 
ráren  por  mios ,  que  es  lo  mismo  que  por  buenos  Espa- 

ñor 


(*)     Estas  son  las  proposiciones ,  que  advertimos  en  la  Nota 
puesta  al  principio  de  esta  obra. 


19 

ñoles  y  fieles  vasallos  del  Rey  ,  se  intentare  con  escritos, 
órdenes  ó  acciones ,  hacer  la  menor  violencia  ó  sinrazón; 
protexto  á  Dios  ,  al  Rey  mi  señor  ,  á  V.  M. ,  y  al  mun- 
do entero  ,  que  no  correrán  por  mi  cuenta  los  daños  que 
pudieren  resultar  á  la  quietud  pública  de  la  satisfacción 
que  me  será  preciso  tomar  en  semejantes  casos ,  ponien- 
do en  execucion  lo  que  sin  algunos  de  estos  motivos  no 
pensara  jamas  conmover.  Y  al  contrario,  si  V.  M.  (  como 
fio  de  la  divina  misericordia  )  suspendiere  su  juicio  y  sus 
deliberaciones  hasta  recibir  segundas  noticias  mias ,  es 
cierto  que  todo  se  dispondrá  á  entera  satisfacción  de 
V.  M. ,  y  se  hará  con  quietud  y  sosiego  el  mayor  servi- 
cio de  Dios  ,  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  bien  de  sus  vasa- 
llos j  cuya  mira  es  la  única  de  todas  mis  resoluciones.  Y  en 
la  hora  en  que  el  mas  fiel  amigo  viese  en  mí  la  mas  leve 
muestra  que  desdiga  de  esta  obligación  .,  le  exórto  sea  el 
primero  á  quitarme  la  vida.  Dios  guarde  y  prospere  la  de 
V.  M.  para  bien  de  estos  Reynos.  Consuegra  2  1  de  Oc- 
tubre de  166$.  —  Su  mas  humilde  criado  y  vasallo  de 
V.  M.  =  Don  Juan» 

Esta  carta  ,  con  lo  sucedido  antes  de  ella ,  fue  la  pie- 
dra del  escándalo  para  pensar  cada  uno  conforme  su  in- 
tención ,  y  así  se  han  dicho  muchos  dislates ,  que  han 
pasado  á  atrevimientos  muy  descompuestos  3   los  que  se 
debieran  haberse  escusado  5  pues  solo  han  servido  de  in-t 
quietud  ,  y  querer  se  entienda  en  el   mundo  lo  que  sin 
duda   no  habrá  imaginado  ningún  cuerdo,   valiéndose 
también  para  ello  de  la  retirada  del  señor  Don  Juan¿ 
por  no  saberse  de  cierto  la  parre  donde  se  encaminaba  fi- 
xamente ,  aunque  desde  luego  se  dixo  era  al  Reyno  de 
Aragón.  En  este  tiempo  se  ocupaban  los  Ministros  que 
cuidaban   de  ella  ,  en  sustanciar  con  mas  diligencia  la 
causa,  y  los  del  Consejo  de  Estado  en  reconocerla  ,  y  ver 
lo  que  se  debia  prevenir.  Y  habiendo  hecho  diferentes 

Con- 


3° 

Consultas  áS.M.  con  juicio  muy  maduro  y  atento,  se  mari- 
dó pasase  á  Justicia  lo  a&uado ,  y  se  reconociese  allí  lo 
que  pareciese  convenia  executar.  Fue  S.  M.  servida  de 
mandar  remitir  todos  los  papeles  al  Consejo  ,  y  habie'n- 
dose  visto  en  e'i  ,  respondió  á  S.  M.  lo  que  contiene 
esta  Consulta  ,  que  porque  por  ella  se  reconoce  todo  el 
caso  ,  la  pongo  aquí, 

Consulta  del  Consejo  Real^ 

SEÑORA. 


E 


_^N  el  Consejo  se  ha  visto  un  real  Decreto  de  V.  M. 

de  25  de  este  del  tenor  siguiente  :  Habiéndome  referido 
á  boca  un  Capitán  las  noticias  individuales  que  tiene  de 
lo  que  por  parte  de  Don  Juan  de  Austria  se  intenta  exe- 
cutar en  esta  Corte  ,  mande  se  prendiese  luego  á  Don 
Bernardo  Patino  ,  á  quien  daba  por  cómplice  en  ello ,  y¡ 
que  examinado   este  sugeto  ,  se  pasase  á  hacer  informa- 
ción de  todo  como  se  executó.  Al  mismo  tiempo  llegaron 
á  mis  manos  unos  papeles  que  vinieron  de  Flandes,  y  con- 
tienen un  oroscopo  que  se  hizo  allá  del  mismo  D.  Juan;  y( 
con  vista  de  todo  ;  tuve  por  conveniente  asegurar  su  per- 
sona ,  y  se  dio  para  ello  la  orden  necesaria  al  Marques 
de  Salinas,  Capitán  de  la  Guarda  Española,  en  conformi- 
dad de  la  instrucción  que  se  le  entregó  ;  en  cuyo  cumpli- 
miento fue  á  Consuegra  ,  donde  no  le  halló  ,  de  que  dio 
aviso ,  y  de  lo  demás  que  habia  entendido  de  la  forma 
en  que  se  habia  ausentado  Don  Juan  5  el  que  me  escribió 
una  carta  ,  dando  cuenta  de  los  motivos  que  le  obligaron 
á  esta  resolución  ,  y  de  la  intención  que  tenia  en  ello.  Y¡ 
siendo  este  accidente  tan  nuevo ,  inopinado  ,  y  de  la  gra- 
vedad y  consecuencias  que  se  reconoce,  y  dexa conside- 
rar, 


3* 

rar  ,  he  querido  remitir  todos  los  papeles  de  esta  materia 
(  y  una  relación  de  lo  que  ha  pasado  con  Don  Juan ,  des- 
de que  se  ajustó  en  que  se  le  dexase  venir  aquí )  al  Con- 
sejo j  encargándole  ,  y  ordenándole  ,  como  lo  hago  ,  que 
con  la  atención  que  pide  su  gran  importancia  ,  se  vea,  y 
examine  muy  maduramente  la  calidad  de  este  delito,  co- 
metido por  la  intervención  de  Don  Juan  ,  y  otras  perso- 
nas ,  y  se  me  consulte  con  toda  reserva  de  que' genero 
es ,  y  que'  pena  le  corresponde  ,  y  está  establecida  por 
derecho  ,  y  conforme  á  las  leyes ,  para  que  enterada  con 
zelo  y  atención  de  lo  que  el  Consejo  me  representare, 
pueda  con  entero  fundamento  y  acierto  tomar  yo  en  ne- 
gocio tan  arduo  la  determinación  que  mas  convenga.  Y 
juntamente  se  han  visto  otros  papeles  que  de  orden  de 
ÍV.  M.  hizo  el  Presidente  se  reconociesen  en  e'l ,  unos  ju- 
diciales ,  y  otros  que  no  lo  son.  Y  habie'ndolos  recono- 
cido con  la  atención  y  zelo  que  la  gravedad  de  la  mate- 
ria pide  5  aunque  la  orden  de  V.  M.  referida  se  reduce 
á  que  el  Consejo  califique  la  gravedad  de  las  culpas  de 
que  se  trata  ,  y  la  pena  que  por  derecho  les  correspondes 
antes  de  responder  á  esto ,   le  ha  parecido  al  Consejo 
muy  de  su  obligación  representar  á  V.  M.  ,  que  el  acci- 
dente de  haberse  retirado  el  señor  Don  Juan  de  Consue- 
gra so  color  de  asegurar  su  persona  ,  y  no  poder  asegurar 
su  paradero,  ni  intento,  debe  prevenirse  con  muchas  con- 
sideraciones de  Estado  ,  porque  aunque  el  público  no  pe- 
ligre ,  se  debe  por  todos  caminos  cautelar  ,  atendiendo 
con  diligencias  continuas  ,  públicas  y  secretas  á  los  pasos 
del  señor  Don  Juan  ,  y  pidiendo  aviso  de  ellos  á  todos 
los  Ministros  de  mayor  y  menor  esfera ,  dando  orden  á 
los  puertos  secos  y  mojados ,  y  demás  lugares  que  con- 
venga ,  de  lo  que  pareciere  conveniente  para  atajar  qual- 
quiera  novedad  que  pudiese  ser  perjudicial.  Y  esto  espe- 
ía el  Consejo  ,  que  por  la  via  donde  toca  ,  estará  ya  he- 
cho, 


32 

cho  y  y  á  no  estarlo ,.  juzga  el  hacerlo  por  preciso  :  pues 
la  menor  edad  del  Rey  nuestro  señor  ,  la  falta  de  medios 
en  su  real  Hacienda  ,  el  desváralo  en  que  hoy  se  hallan 
las  armas  ,  las  pocas  fuerzas  y  mayor  desconsuelo  de  los 
pueblos,  la  ligereza  con  que  la  plebe  suele  abrazar  nove- 
dades ,  y  lo  principal  lo  que  los  Franceses  atenderán  á  fo- 
mentar ,.  y  lograr  quaiquiera  disensión  interna  que  nos 
trasluciese  ,.  son  discursos,  que  juntos,  y  cada  uno  de  por 
sí,  obligan  á  hacer  de  ello  grande  estimación,, pues  la  escu- 
sa de  :  Quien  tal  pensara,  no  lo  es  en  materias  tales  r  y  la 
obligación  de  los  Consejos  y  Ministros  de  V.  M.  es ,  co- 
mo dice  una  ley  de  Partida  f *  arredrar  el  daño  i  su, 

Rey  y  señor* 

Con  este  supuesto  ,  todavía  está  el  Consejo  en  gran* 
de  confianza ,  que  este  daño  ó  recelo  está  muy  lexos  t  y 
hasta  ahora  lo  tiene  por  especulativo ,  y  no  práctico  j  y^ 
presume  ,  que  el  paradero  de  el  señor  Don  Juan  será  en- 
tre Aragón  á  Cataluña  r  pues  así  lo  persuaden  algunas 
noticias  extrajudicialesr  y  por  lo  actuado  se  colige  alguna 
particular  correspondencia  con  los  que  gobiernan  aque- 
llos Reynos.  También  espera  ,  y  con  mayor  confianza  se 
halla  ,  de  que  el  ánimo  del  señor  Don  Juan  en  el  servicio 
del  Rey  nuestro  señor,  y  en  guardarle  aquella  fe  que  de- 
be á  su  real  sangre  ,  está  puro  y  derecho  en  lo  .esencial, 
si  bien  el  pretexto  de  poner  en  salvo  su  persona  f  y  el  es- 
cusar  que  con  su  prisión  anduviese  por  el  mundo  en  duda 
el  crédito  de  su  lealtad  ,  le  haya  hecho  salir  de  la  raya, 
y  puntual  observancia  de  lo  que  V*  M.  le  tenia  ordena- 
do ,  y  acerca  de  esto  ,  no  parece  que  desdicen  hasta  aho- 
ra sus  palabras  ,  ni  sus  acciones. 

Descendiendo  de  este  tan  sagrado  punto  abaxo,  soa 
muy  de  notar,  y  de  gravísima  censura  :  pues  la  retirada 
del  viage  de  Elandes  ,  la  intención  que  ha  mostrado  con 
el  Padre  Confesor  de  V.  M. ,  y  la  carta  de  Consuegra  de 

21 


35 
'« i  3e  esté  ,  es  tan  enorme  e  irreverente ,  que  faltan  ra- 
zones para  ponderaría  ,  y  se  conoce  que  el  sumo  escozor 
de  su  sentimiento  le  enagenó  de  sí ,  y  ie  hizo  olvidar  su 
acostumbrada  templanza  ,  urbanidad  y  decoro.  Estos 
efe&os  de  su  sentimiento  ,  aunque  son  muy  de  afear  ,  co- 
mo se  presume  que  los  inspiró  el  dolor,  el  Consejo  no  lo 
extraña ,  pues  llegar  á  prender  un  suge&o  de  su  grado, 
podia  tenerse  por  víspera  de  la  total  perdición  de  su  non 
ñor  y  crédito. 

El  que  haya  dado  cre'dito  el  señor  Don  Juan  á  chis-v 
mes  ,  ó  siniestros  informes  que  le  hayan  hecho  del  Padre 
Confesor  ,  no  acaba  el  Consejo  de  admirar  ,  pues  en  va- 
ron  tan  grande  por  letras  ,  por  virtud  ,  y  demás  prendas 
que  le  hacen  dignísimo  de  la  Romana  Purpura ,  y  que 
V.  M,  le  tiene  caliñcado  con  los  puestos  mayores  de  la 
Monarquía  ,  y  que  ie  merece  tanto  toda  su  confianza  ,  y 
que  no  solo  no  pasa  la  raya  de  su  obligación  y  ministe- 
rio ,  sino  que  dexa  de  proposito  de  poner  mano  en  lo 
que  pudiera  tomarla  muy  sin  nota  ,  es  cosa  bien  rara  que 
el  señor  Don  Juan  tenga  tan  sin  razón  creído  le  es  ad- 
verso y  opuesto  :  y  que  se  muestre  tan  obstinado  en  este. 
error ,  causa  radical  de  los  demás  que  se  van  reconocien- 
do ,  y  que  se  pueden  recelar  alargando  ,  como  queda  di- 
cho ,  la  vista  á  lo  posible.  Pero  ,  señora  ,  si  en  un  duelo 
entre  dos  vasallos  de  menor  grado,  en  quienes  se  atravie- 
se solo  su  bien  particular  ,  cuida  con  paternal  zeio  V.  M. 
de  su  ajuste  y  composición  >  hoy  entre  dos  sugetos  dig- 
nos cada  uno  de  particular  atención,  y  de  cuya  oposi-, 
cion  puede  á  lo  público  resultar  tan  perjudiciales  conse- 
cuencias ,  todo  el  cuidado  de  V.  M.  se  emplearía  bien  en 
servicio  de  Dios ,  y  en  conveniencia  del  Rey  nuestro  se- 
ñor ,  y  de  sus  reynos ,  en  ser  el  Ángel  de  paz  que  sere- 
ne esta  tempestad  ,  y  reduzca  á  tranquilidad  estos  nubla- 
dos y  y  ponga  en  acuerdo  estas  voluntades, 

E  Qual* 


34 

Qualquiera  insinuación  no  tímida,  sino  severa,  y  que 

junte  lo  grave  con  lo  apacible  ,  que  haga' V.  M.  al  se- 
ñor Don  Juan  ,  ofreciéndole  su  clemencia  ,  teniéndose 
por  segura  en  lo  mas  esencial  de  sus  procedimientos,  dán- 
dole á  entender  ,  que  su  real  ánimo  solo  fue  desearle  es* 
torvar  %  que  hiciese  algún  arrojo  indebido  acerca  de  lá 
persona  del  Padre  Confesor  ,  que  tampoco  se  lo  merece» 
le  reducirá  ,  y  traerá  á  sus  reales  pies :  y  encargando 
Y.  M.  esto  mismo  á  sus  Ministros  mayores  Eclesiásti- 
cos y  Seglares  de  Aragón  y  Cataluña  ,  cooperando  en 
ello  ,  con  tal  disposición  y  maña  ,  que  se  consiga  ,  y  por 
bien,  llegare'mos  al  sosiego  ,  que  acaso  de  otro  modo  se-, 
ria  imposible. 

Señora  ,  con  humildísimo  rendimiento  el  Consejo  su- 
plica á  V.  M.  cargue  toda  su  real  consideración  en  que 
se  halla  en  un  punto  ó  lance  muy  crítico  5  y  que  tomar  á 
una  mano  ú  otra  ,  puede  ser  de  perjuicio  irreparable ,  y 
en  que  solo  la  estimación  y  no  el  rigor  puede  hacer  ai  ca* 
"jo. Hoy  parece  conservarse  el  señor  D.Juan  en  ánimosin- 
cero  y  leal  en  lo  esencial  de  su  real  servicios  pero  expuesta 
está  ,,  y  en  a£to  muy  próximo  á  precipitarse  á  sí ,  y  otros 
muchos,  y  á  causar  una  tan  gran  turbación,  que  sea  muy 
difícil  su  remedio.  No  se  le  de'  ocasión  ninguna  en  que 
deslice  \  y  no  la  tendrá  r  si  V.  M.  le  manifiesta  ,  que  ha- 
llará abiertas  las  puertas  de  su  real  clemencia  ,  y  que  se- 
rá tratado  con  el  real  decoro  competente  á  su  persona» 
pero  si  por  el  contratio  hiciese  V.  M.  demostración  de  te- 
nerle por  reo  consumado  ,  y  quedase  calificada  su  culpa 
y  pena  r  es  dexarle  sin  esperanza  de  reconciliación  ,  y  sin 
miedo  para  qualquiera  precipicio.  La  mala  constelación 
de  estos  tiempos  lleva  entre  otros  males,  la  falta  de  secre- 
to ,  con  que  al  señor  Don  Juan  no  se  le  ocultará  la  pre- 
gunta que  V.  M.  ha  hecho  ai  Consejo  ,,  sus  largas  sesio- 
nes acerca  de  ella  ,  y  la  resolución  que  V.  M.  se  servirá 

de 


3Í 

de  tomar.  Sí  esta  fuese  darle  por  incurso  en  exceso  de  tan- 
to peso  y  título ,  y  quedar  calificada  su  culpa  y  pena; 
|  que  se  puede  esperar  sino  que  su  ánimo  prorrumpa  en 
la  última  impaciencia ,  y  á  todo  riesgo  quiera  salvar  su 
persona  ,  crédito  y  estado ,  que  le  juzga  tan  presente  ,  y 
atendido  en  todo  el  mundo  ?  ¿  Que'  dirá  al  ver  que  se  usa 
con  e'i  de  un  procedimiento,  que  como  Misa  Muzárabe 
empieza  por  donde  otros  acaban?  No  hay  delito  tan  enor- 
me ,  y  de  juicio  tan  sumario  y  privilegiado  ,  que  no  de- 
ba constar  precisamente  de  sus  partes  esenciales  ,  y  estas 
son  :  La  primera :  Jurisdicción  lisa  y  llana  ;  oir  al  reo  ,  y 
darle  tiempo  para  sus  defensas  ,  y  esto  aunque  este'  au-> 
senté  ,  pues  suele  llamarse  por  edictos  ,  aunque  en  caso 
que  el  cuerpo  del  delito  ,  y  el  autor  de  el  sean  noto- 
rios conocimientos  de  causa  j  y  últimamente  graduar  el 
crimen  ,  declarar  su  pena  ,  y  executarla.  Repare  bien 
V.  M.  si  hoy  se  puede  cumplir  ,  ó  dispensar  con  todo  es- 
to. La  jurisdicción  es  seglar  ,  el  sugeto  contra  quien 
había  de  proceder  del  Orden  de  san  Juan  ,  y  por  conse- 
cuencia ,  y  á  lo  menos  su  persona  exenta  de  ella^  sea  ó 
no  profeso. 

Los  Jueces  que  verosímilmente  pueden  serlo  ,  ni  es- 
tán declarados  desde  su  principio,  ni  el  señor  Don  Juan 
llamado  ,  oido  ,  ni  defendido  5  sus  excesos  no  comproba- 
dos jurídicamente  ,  ni  con  el  necesario  conocimiento  de 
causa.  Y  faltando  todo  esto ,  se  echará  un  fallo  que  con- 
tenga ,  tal  es  su  delito  ,  tal  su  pena,  Ageno  pareciera  de  ra- 
zón, y  la  que  nos  faltara,  si  se  cargase  al  señor  Don  Juan, 
clamara  á  Dios  y  á  las  gentes  ;  y  pues  hoy  agrava  tanto 
aquella  muerte  en  abreviatura  del  Aragonés ,  sin  seña 
pública  en  la  execucion ,  y  secreta  en  la  causa  ,  que  no 
se  duda  seria  grande  y  justa ;  y  esto  lo  hace  el  señor  Don 
Juan  sin  tocarle ,  pues  de  las  resoluciones  soberanas  no 
es  Juez  de  apelaciones  t  y  á  solo  Dios  darán  la  cuenta; 

£  2  en 


en  su  misma  causa,  é  interés ,  ¿  que'  no  diria  ?  ¿  Cómo  sC 
juntaría  su  queja  con  la  ordinaria  compasión  de  los  pay- 
sanos  del  muerto  ?  Piense  también  V.  M.  en  que  si  se 
quisiera  sacar  con  mano  poderosa  al  señor  Don  Juan  de 
Aragón  para  conducirle  á  Castilla  ,  donde  si  hubiera  de- 
linquido ,  no  se  podia  entender  en  ello  sin  quebrantar  el 
fuerte  fuero  de  aquella  Corona  ,  ¿  cómo  seria  esto  fácil  ? 
,Trayga  V.  M.  á  la  memoria  el  caso  de  Antonio  Pérez 
del  tiempo  del  señor  Rey  Don  Felipe  II.0  ,  y  que  distur- 
bios ocasionó  aquel  trágico  suceso  ;  y  haga  V.  M.  cotejo 
de  el  á  la  persona  del  señor  Don  Juan,  y  de  aquellos  tiem- 
pos á  estos ,  y  sacará  en  limpio  ,  que  es  atajo  no  aplicar 
el  yerro  á  cura  ,  que  con  corrosivos  lenitivos  puede  con- 
seguirse ,  y  que  es  grande  el  riesgo  de  quien  busca,  y  se¿ 
mete  en  el  peligro. 

Esta  materia  ha  resuelto  V.  M.  se  siga  por  via  judn 
cial.  Debense  ,  pues  ,  guardar  sus  reglas ;  y  en  otros  ca- 
sos son  cosas  diversas  el  cuerpo  del  delito ,  y  probar  el 
Autor  de  el.  En  el  presente  van  juntas  ambas  cosas.  Sí 
está  probado  el  cuerpo  del  delito  ,  lo  está  el  Autor  de  el; 
y  si  no,  ni  uno  ni  otro.  De  tres  culpas  se  trata  ;  el  haber 
dsxado  el  señor  Don  Juan  el  vlage  de  Flandes ;  el  conato  de 
Apoderarse  del  Padre  Confesor ,  y  desviarle  del  lado  de  V.  M.$ 
y  últimamente  de  su  carta  de  21  de  éste  '•>  cuya  enormidad 
queda  ponderada ,  y  de  sola  su  lectura  se  comprehende. 
El  haber  dexado  el  viage  á  Flandes,  muchas  consideracio- 
nes y  discursos  admite?  y  los  ya  hechos  ha  reconocido,  y 
tiene  muy  presentes  el  Consejo  5  pero  hace  gran  reparo 
en  que  la  escusa  y  despedida  del  señor  Don  Juan  ,  por 
qualquier  via  que  fuese  ,  y  sin  causa,  la  admitió  V.  M., 
y  ei  sagrado  de  está  acción  la  limitó  Y.  M.  á  la  demos- 
tración que  entonces  resolvió  con  el  señor  Don  Juan,  y¡ 
participo  á  los  Consejos  ,  sin  exagerar,  ni  dar  mas  esti- 
mación á  aquella  falta  de  obediencia?  desde  cuyo  tiem- 
po 


37 
po  ha  pasado  mucho  en  que  se  le  podia  haber  hecho  car- 
go al  señor  Don  Juan  ,  y  oírle  con  su  defensa  ;  pero  aún 
habiendo  faltado  esto  ,  al  menos  se  reconoce  ,  que  las 
perdidas  de  Flandes  fueron  antecedentes  al  estar  dispues- 
ta y  pronta  su  embarcación  ;  fuera  de  las  otras ,  que  oí- 
do quizás  representará.  Y  en  fin  ,  señora ,  esta  acción 
parece  estaba  ya  digerida  y  acabada  ,  y  que  volver  hoya 
su  examen  ,  podría  parecer  al  mundo  afectación,  y  guar- 
necer con  ella  la  causa  que  toca  al  Padre  Confesor.  Esta 
reconoce  el  Consejo  ser  gravísima  ,  y  que  hallándose  tan 
colateral  al  lado  de  V.  M.  por  ser  su  Confesor,  por  Con- 
sejero de  Estado  ,  por  de  la  Junta  mayor  de  Gobierno, 
por  Presidente  del  santo  y  venerable  Consejo  de  la  Inqui- 
sición ,  muralla  y  presidio  da  la  Fe  ,  se  compone  su  ofen- 
sa de  circunstancias  de  la  mayor  ponderación ,  y  que  pu- 
diera llegar  á  capital  la  pena  de  este  delito  ,  si  fuese  com- 
probado; pero  es  mucho  de  advertir,  que  si  loes  este,  en  lo 
judicial  hay  un  solo  testigo.  Hay  otra  declaración  de  per* 
sona  de  entera  fe  ,  y  mayor  de  toda  excepción  ;  pero  ex- 
trajudicial ,  no  jurada,  y  de  la  mayor  parte  de  oidas,  y 
la  carta  del  señor  Don  Juan  de  2  1  de  este ;  pero  que 
el  señor  Don  Juan  aún  no  ha  reconocido  ser  suya  ,  ni 
que  de  su  orden  se  pusiese  en  las  reales  manos  de  V.  M. 
Defe&os  para  concluyeme  prueba,  y  favorables  á  un  jui- 
cio plenario,  quanto  mas  en  el  que  hoy  no  pasa  de  suma- 
lio  ,  y  en  que  el  reo  no  está  oido  ,  ni  defendido. 

De  un  oroscope  y  cartas  de  Flandes  ninguna  estima- 
ción hace  el  Consejo  ,  porque  ni  en  poco  ,  ni  en  mucho  se 
reconoce  en  ellas  acción  propia  del  señor  D.  Juan,  ni  aún 
la  primera  noticia  suya.  Solo  vana  curiosidad  y  antojo 
delirante  de  alguno  desús  allegados;  de  cuya  culpa  el  se- 
ñor Don  Juan  no  es  obligado.  De  manera  ,  que  las  pro- 
pias (si  las  hay)  están  en  embrión  informe  ,  que  para  ha- 
cer de  ellas  juicio ,  aún  no  tienen  ser;  y  del  que  tuvieren, 

pro- 


3« 

probando  enteramente  sus  defensas  el  señor  Don  Juan, 
sin  otras  circunstancias  que  se  pudieran  proponer,  ie  po- 
drían variar ,  y  hacer  de  otra  especie  y  estimación ,  déla 
qual  procediese  la  que  los  Jueces  habrían  de  hacer  de  la 
calidad  de  la  culpa  ,  y  de  su  competente  pena  >  pues  ¿  có- 
mo se  podrá  hacer  ,  faltando  el  sugeto?  Primero  es  que 
le  haya  ,  que  ponerle  nombre  >  sus  términos  debidos  lle- 
vará esta  causa  5  V.  M.  nombrará  Jueces;  de  ella :  el  se- 
ñor Donjuán  ha  de  ser  llamado,  oido  y  defendido  j  pro  t 
banzas  en  plenaria  se  podrán  hacer  de  ambas  partes,  an- 
tes que  se  dé  por  concluso ,  y  á  todo  esto  se  seguirá  ver 
de  qué  clase  y  accidentes  se  forma  esta  culpa  para  que 
sea   correspondiente  la  sentencia  ;  y  antes  es.  sin  tiempo 
quererla  disponer  en  su  gravedad,  y  pena. 

Bien  podrá  hoy  el  Consejo  decir  á  V..  M.  por  reglas 
generales ,  que  quien  mate  á  prenda  á  alguno,  de  los  Mi- 
nistros de  sus  reynos  ,.  incurre  en  pena  capital.  Que  de 
esto  hay  otros  atroces  delitos ,  solo  sí  el  canato  es  tan 
posible  como  el  hecho.  Que  los  que  le  auxilian  ó  fomen- 
tan ,  merecen  igual  pena  >  y  últimamente  r  que  los  varios 
accidentes  que  pueden  concurrir  en  el  agresor ,  en  el 
ofendido  ,  y  en  otras  circunstancias  de  que  se  vista  el 
caso  i  como  quiera  que  sea  gravísimo  T  obligaron  al 
Legislador  á  no  señalar  pena  fixa  y  cierta  r  sino  ar- 
bitraria 5  como  en  los  mas  adequados  términos  dixo 
la  L.  i.  titulo  1 6.  Partida  2.  r  cuyas  palabras  son  las, 
siguientes  : 

Conocer  é  guardar  debe  el  Pueblo  al  Rey  en  sus  Ofi- 
ciales ,  por  la  honra  del  bien  que  él  les  face  ,  é  por  los 
oficios  que  tienen  de  él  cotidianamente ,  en  que  le  han 
de  servir  ,  así  como  mostramos  en  el  título  que  fabla, 
quál  debe  ser  el  Rey  á  sus  oficiales  ;  ca  los  unos  le  han 
de  guardar  el  anima  ,  é  los  otros  su  cuerpo  ,  é  los  otros 
le  han  de  ayudar  de  consejo,  é  de  obra,  como  mantenga 

su 


3í> 
su  gente  buena  ,  e'  derechamente;  é  pues  que  todas  estas 

cosas  tornan  á  guarda  ,  e'  á  pro  del  su  pueblo  derecho  ,  e 
otroji,  que  ellos  sean  por  el  guardados,  e'  por  ende  ningún 
homedebe  ser  atrevido  á  deshonrallos  de  dicho,  nin  de  fe- 
cho 5  é  el  que  lo  ficiere  erraría  muy  gravemente  ,  por- 
que el  tuerto  ,  ó  la  deshonra  que  les  fuere  fecha  ,  no  ata- 
rie  á  ellos  tan  solamente  ,  mas  al  Rey  ,  en  cuyo  servicio 
guardan  ,  é  están  ,  e'  merecen  por  ende  muy  grande  pe- 
na. É  porque  las  personas  de  los  Oficiales  del  Rey  ,  nin 
los  que  errasen  contra  ellos  ,  no  podrían  ser  siempre  de 
una  natura,  ni  estarían  en  un  estado,  por  ende  no  les  po- 
demos poner  pena  cierta  ;  rilas  los  que  lo  ficieren  de  pa- 
labra ,  ó  de  fecho  deben  hacer  pena  ,  según  el  Rey  con 
su  Corte  fallare  por  razón  ,  é  por  derecho  ,  catando  pri- 
mero estas  seis  cosas.  La  primera,  qué  home  es  facedor  del 
yerro.  La  segunda,  quál  es  el  Oficial.  La  tercera,  que  yer- 
ro, ó  que'  tuerto  es  el  que  fizo.  La  quarta,  sobre  qué,  y  en 
quier  manera  fue  fecho.  La  quinta,  el  lugar  del  oficio.  La 
sexta,  el  tiempo  en  que  fue  fecho. 

Esta  ,  señora ,  es  la  ley  ,  en  cuyas  advertencias  pu- 
dieran hacerse  largos  discursos  ,  y  el  Consejo  dá  con  ella 
respuesta  á  lo  que  V.  M.  pregunta ;  y  resumiendo  todo 
lo  dicho ,  halla  fácil  calificar  por  mayor ,  y  en  su  género 
los  delitos  5  pero  intratable  el  calificar  este  de  que  se  tra- 
ta ,  hasta  verle  comprehendido  por  sus  debidos  términos, 
y  á  su  tiempo ,  que  hoy  no  lo  es.  Antes  fuera  contra  to- 
da razón  de  derecho  ,  de  prudencia  ,  y  de  Estado  ,  si  se 
dieran  por  plenamente  justificados  los  delitos  referidos» 
Todo  lo  qual  pesará  V.  M.  con  su  maduro  y  alto  juicio; 
de  cuya  resolución  el  Consejo  espera  la  mas  acertada, 
y  que  nuestro  Señor  la  guiará  á  su  entera  quietud 
de  V.  M.  ,  y  á  su  mayor  servicio.  O&ubre  29  de 
166%. 

Sin  embargo  de  ser  esta  consulta  tan  justificada  ,  y 

tan 


4° 

tan  bien  considerada  como  se  dexa  reconocer  por  sus  ra-¿ 

zones  ,  no  se  tomó  resolución  en  cosa  alguna  j  antes  que- 
dándose en  este  estado  ,  y  no  sabiéndose  el  paradero  del 
señor  Don  Juan  ,  dio  Ucencia,  á  los  atrevidos  á  que  escri- 
biesen con  algún  descoco  contra  el  señor  Don  Juan,  me- 
tiendo la  gravedad  de  este  negocio  á  copiillas  y  sátiras; 
sin  reconocer  los  que  las  escribieron  el  inconveniente  tan 
perjudicial  que  se  seguia  ,  ponderando  la  carta  ,  y  el  des- 
embarazo de  ella  >  sin  hacer  reparo  de  la  ocasión  en  que 
se  había  escrito  >  bien  que  no  faltó  algún  político  de  en- 
tendimiento ,  y  sin  pasión  ,  que  considerando  lo  mejor, 
quiso  que  se  entendiese  lo  que  en  ella  se  decia ,  y  se  ma- 
nifestase á  todos  el  buen  zelo  del  señor  Don  Juan ,  y  se 
les  quitase  las  cataratas  á  los  infames  que  sobre  ella 
glosaban  ,  y  aún  afirmaban  lo  que  no  es  decible.  Yi 
porque  la  prudencia  del  autor  es  digna  de  alabar ,  y 
que  se  vea  >  y  reconozca  su  buena  intención  ,  me  ha 
parecido  ponerla  aquí  con  el  título  con  que  ella  se^ 
manifestó  al  pueblo.         ..: 

POLÍTICA  CENSyRA 

Á  la  carta  del  Serenísimo  señor  Don  Juan  de  Austria^ 

escrita  por  su  Alteza  á  la  Reyna  nuestra  semray 

en  ocasión  de  su  retirada. 


L 


f  A  carta  del  señor  Don  Juan  de  Austria  no  puede 
ser  mas  justificada  ,  ni  tener  mas  claras  señas  de  fideli- 
dad ,  zelo  y  bondad  j  pues  solo  pretende  el  bien  univer- 
sal de  la  Monarquía  ,  y  conservación  del  reyno ,  real 
Hacienda  ,  y  Patrimonio  ,  que  con  tanta  evidencia  se  vá 
disipando,  quedando  el  erario  y  tesoro  público  (que  es 
el  nervio  y  defensa  de  los  estados )  exhaustos  ,  ó  por  la 

ava* 


avaricia  ele  los  que  tienen  la  maño  en  el  Gobierno  ,  y  ía 
entran  sin  temor  de  Dios ,  y  de  los  hombres  en  las  arcas 
reales  ,  ó  por  la  ignorancia  y  falta  de  capacidad  con  que 
todos  se  tienen  por  dignos  de  Jos  puestos  ,  y  executan  su 
di&amen  ;  no  pudiéndole  formar  sin  conocer  causas  ,  ni 
prevenir  efectos  $  de  que  nacen  tantos  absurdos  ,  como 
cada  dia  se  ven  y  experimentan ,  ó  por  la  malicia  y  de-, 
pravada  voluntad  con  que  se  tuerce  la  Justicia  ,  se  que- 
brantan los  derechos ,  y  todo  se  desoía.  La  distribución 
de  premios  está  ya  en  el  arbitrio  ,  y  no  en  el  mérito ,  6 
razón  5  el  castigo  no  es  divulgado  ,  como  debiera  ,  sino 
del  inocente  ,  ó  á  lo  menos  del  que  se  tinde  porque  mas 
no  puede,  sugeto  á  las  temas,  á  las  pasiones,  á  las  enemis- 
tades, y  álos  afe&os  particulares}  y  se  autorizan  los  Decre- 
tos que  suenan  al  oro  de  la  real  Hacienda,  y  puesto  en  el 
fuego  del  examen,  son  ó  plomo  ó  estaño,  que  inclina 
este   edificio  hasta   la  profundidad   del  abismo  5    vive 
la  lisonja ,  y  hace  los   pesos  tan  desiguales  ,  que  dá 
por  santa  la  ambición  ,  canoniza  la  sed  insaciable  de  ri- 
queza j  dice  que  es  decoro  la  injusticia  $  á  la  ignorancia 
llama  bondad,  á  la  verdad  desahogo  ;  y  últimamente  ,  en 
esta  gran  perversión  de  costumbres  ,  en  este  hacer  agua 
el  bagel ,  en  este  irnos  todos  á  pique  ,  no  quieren  que 
haya  un  Daniel  que  se  ponga  de  parte  de  la  verdad  ,   y 
desnude  el  acero  por  la  razón  i  pero  importa  poco  un  no 
quiero  ,  que  podrá  ser  temeridad,  mas  no  valentia.  No 
se  pueden  medir  las  cortas  fuerzas  de  la  sinrazón  con  los 
generosos  alientos  de  la  verdad ;  siempre  e'sta  fue  mal  vis- 
ta ,  y  mas  si  viene  desnuda  5  todos  la  echan  de  casa,  y 
tienen  tan  buena  luz  ,  que  aborrecen  lo  hermoso ,  si  no 
viene  con  grandes  aliños  ,  y  al  uso  de  palacio;  diligen- 
cias todas  mas  para  brujulear  ,  que  para  ver  :  mas  para 
hacer  equivoca  la  materia  ,  que  para  dar  claridad  j  pues 
desciende  de  lo  universal  á  singularizar  y  señalar  su- 

5  ge-, 

\ 


4* 

getos ,  de  quienes  las  iras ,  los  enojos ,  y  el  embravecerse, 

no  son  contra  la  verdad ,  aunque  quisieran  negarla  ,  sino 
contra  quien  la  dice,  como  si  pudiera  pecar  el  que  dice,  no 
siendo  pecado  lo  que  dice  ;  y  como  si  fueran  dioses  ( tal 
es  su  presunción)  se  quieren  entrar  en  fuero  sagrado,  re- 
gistrar el  corazón  ,  y  hacer  juicio  de  que  la  intención  es 
mala  ,  siendo  todas  las  señales  buenas ;  y  al  contrario  en 
el  sugeto  notado  por  malo,  aunque  todas  las  acciones  son 
tales ,  dicen ,  y  quieren  que  la  intención  y  el  corazón 
sea  bueno  5  como  si  por  entenderlo  así ,  se  mudara  ó  aña- 
diera algo  á  la  criatura. 

Dice  el  señor  Don  Juan  ,  que  conviene  se  aparte  del 
lado  de  la  Rey  na  nuestra  señora  el  Padre  Confesor  por 
lo  mal  que  influía  ,  ó  porque  es  el  dueño  de  esta  Monar- 
quía. Y  porque  la  tiene  á  pique  de  espirar  dice  ,  que  lo 
ha  intentado  sin  su  muerte  ,  y  que  proseguirá  en  este  in- 
tento ,  y  trátalo  con  vilipendio  ,  y  usa  de  palabras  sig- 
nificativas de  lo  mal  que  usa.  Tres  cosas  hay  aquú  en  esta 
última  es  dudoso  si  se  pudoescusar?  y  á  mi  ver,  solo  se  pu- 
do omitir,  omitiendo  todo  el  punto  de  que  se  trata,  y  de- 
jando abandonada  esta  suma  importancia,  seria  cooperar 
á  la  perdición  pública  con  los  demás;  porque  si  bien  se  pu- 
diera templar  el  estilo,  fuera  faltar  á  la  verdad,  y  esto  fue- 
ia  faltar  al  fin,  porque  no  hay  duda  en  que  las  voces  signi- 
fican las  cosas;  y  si  en  la  metáfora  de  mayor  decencia  , 
es  cierto  que  la  obscuridad  deslumhra  ,  quienquiera 
deshacer  tinieblas  ,  no  ha  de  cerrar  la  linterna  ,  y  mas 
quando  está  tan  cerrado  en  todos  el  entender.  Y  si  esto 
Jio  basta  ,  confieso  el  exceso  no  por  el  sugeto  ,  sí  por  la 
grandeza  de  la  persona  á  quien  se  dice ;  y  en  tal  caso  so- 
bra mirarle  como  accidente  que  no  varía  la  sustancia,  y  se 
debe  entender ,  no  como  suyo,  sino  como  hijo  de  su  ze- 
lo  ,  amor  y  fidelidad ;  en  las  quales  cosas  jamas  hubo  ex- 
ceso que  se  apartase  del  medio ,  y  así  ninguno  parece  que 
fue  vicioso  ó  culpable.  Di- 


43: 

Dice  el  señor  Don  Juan  ío  principal  y  primero  ,  que 
conviene  la  separación  de  este  sugeto   del  lado  de  la  Rey  na 
nuestra  señora.  Ninguno  de  buen  juicio  y  despiertos  ojos 
puede  negarlo  ,  porque  no  es  posible  que  sea  buen  lado 
el  que  fuere  vicioso.  Que  e'ste  lo  sea ,  son  tantas  las  expe- 
riencias que  lo  acreditan  ,  que  no  puede  la  buena  inten-i 
cion  esforzarse  á  negarlo.  Con  la  ambición,  que  manifes- 
tó desde  los  principios ,  no  dexó  escalón  ,  ó  dignidad  á 
que  no  aspirase ,  sentándose  con  efe&o  en  las  dos  sillas 
Eclesiástica  y  Secular >  Consejero  de  Estado  ,  Inquisidor 
General ,  y  gobierno  del  reyno,  dando  por  escusa,  que 
lo  quiere  así  la  Reyna  nuestra  señora  ;  voz  tan  frivola, 
quanto  cierto  su  apetito  insaciable  de  dominar  •■,  porque 
l  justifica  acaso  con  esto  si  es  ó  no  es  así  ?  Si  es ,  y  quie- 
re dar  á  entender  le  hacen  fuerza  ,  y  padece  violencia  en 
los  puestos  que  ocupa ,  sobre  ser  consumada  hipocresía, 
le  pregunta  la  razón  ¿á  dónde  está  la  virtud  que  no  re- 
siste? ¿  á  dónde  el  propio  conocimiento  que  no  ve  la  inca- 
pacidad y  de'biles  fuerzas  ,  para  poner  tanto  peso  sobre 
sus  flacos  hombros  ?  Y  si  no  es  así ,  ¿  cómo  cada  dia  se 
hace  mas  dueño ,  mas  despótico ,  y  mas  absoluto ,  de 
suerte,  que  solo  le  falta  lo  material  del  cetro?  Luego  cier- 
to es ,  que  siendo  el  impulso  culpable,  su  ánimo  está  del 
todo  poseído  de  este  abominable  vicio.  Pues  si  volvemos 
á  la  avaricia  los  ojos ,  es  cierto  que  no  cabe  en  este  papel 
la  suma  que  el  mundo  publica  ha  extraído  del  real  Era- 
rio. Lo  que  se  ve'  es  ,  que  el  pueblo  está  en  suma  pobre- 
za,  sin  armada  ,  sin  exercito  la  Monarquía  ,  dos  Provin- 
cias perdidas  en  la  minoridad  de  tres  años  ;  y  en  uno  solo 
consumidos  trece  millones.  ¿A  dónde  se  trasladaron  es- 
tos talegos?  Yo  no  lo  se  ;  solo  se  que  tiene  aquí  el  cora- 
razon   este  dignísimo  sugeto ,  y  queriendo  ,  y  pudien- 
do  ,  como    puede  y  quiere,   habrá  hecho,    y  hará   lo 
que  puede  y  quiere  ,  sin  que  sea  temerario  el  juicio, 

F  2  que 


44 

que  por  no  escandalizar  sedexan  las  noticias  generales  y 
singulares  de  esta  tan  sabida  y  conocida  inclinación.  La 
injusticia  bien  se  ve' clara  en  el  garrote  dado  á  aquel  po- 
bre hombre,  y  de  conocida  calidad,  que  se  dice  así  T  por- 
que caso  que  hubiese  causa  ,  siempre  fue  sin  cansa ,.  pues 
ni  se  le  dio  tiempo  ,  ni  se  le  oyó.  Contra  todo  derecho  di- 
vino, natural  y  humano  murió  indefenso^  sin  haber  por 
que  j  y  esto  con  la  mano  de  la  justicia.  ¡Inaudita  maldad! 
Didando,  la  sentencia  un  Sacerdote  de  tantas  circunstan- 
cias ;  pera  Jesuita  ,  que  todo  cabe  ert  ellos..  No  contento» 
con  esto,. ha  querido  violar  el  sagrado  del  honor  del  ma- 
yor vasallo^con  destierros  y  pública  ignominia ,  decretos* 
hermanos  de  su  limpio  y  christiano  corazón^  Y  última- 
mente, tiene  tan  poco  afeito- al  lugar  que  ocupa,,  que 
ykndo  que  queria  el  señor  D.  Juan  remediar  estos  malesr 
y  quitarle  de  el,  decretó  su  prisión  ,,y  aún  según  el  mun^ 
do  cree,  ha  maquinado  contra  su  vida.  Dexo  aparte  su¿ 
ignorancia,,  sobervia,,  y  su  propio  di  da  raen  con  que  vi- 
ye  tan  casado-,  que  ninguna  razón  le  obliga  al  divorcio,.. 
y  todas  Ib  llevan  al  precipicio  y  ruina  suya  ,,y  del  mise- 
rable rey  no  que  domina.. 

Este  es  el  lado- j  este  el  que  el  señor  Don  Juan  quiere 
quitar  ,  justo  ,,  fiel  y  leaL  Véase  si  hay  circunstancia  al- 
guna que  pueda  manchar  esta  intención  y  atención  ,,limr 
pia.  de  todo  recelo*  Solo>  hay  el  que  pueda  pensar  ó  fin* 
gir  la  mala  conciencia  de  los  que  temen  no  se  alargue  & 
mas  el  remedio  ,  ó  el  que  sin  fundamento  discurra  una 
larga  política  de  remota  presunción  ,,  teniendo  por  mas 
eficaz  y  efediva  ,  que  la  experiencia  la  vista  de  los  daños 
presentes.  Todo- nace  á  mi  ver  de  amarse,  estos  mas  á.  sír  y 
á  sus  intereses  ,  que  ala  pública  conveniencia. 

Dice  el  señor  Don  Juan  en  consecuencia  de  este  áni- 
mo deliberado  ,  y  última  resolución  :  Que  proseguirá  este 
intento  basta  conseguir le  %  sin  desistir  basta  el  último  aliento 

te 


45i 
de  su  vida»  Parece  que  este  medio  violento  desdice  del 

respeto  que  se  debe  á  la  Reyna  nuestra  señora  y  y  que 
es  querer  hacer  fuerza  á  su  voluntad  j  mas  este  es  un 
aparente  engaño  ,  porque  aquí  mas  se  solicita  persuadir, 
y  reducir  á  senda  ,  seguridad  y  decoro  r  que  hacer  fuer- 
za 5  y  si  alguna  hay  T  es  de  la  razón  j  á  la  qual  nadie  por 
soberano  que  sea  ,.  se  debe  negar,  y  á  quien  se  debe  an- 
tes obedecer  que  á  todo  ei  mundo  y  y  á  la  verdad  ,  no 
será  valentia  ei  no  rendirse  á  ella  >  porque  ¿si  es  desespe- 
rado el  achaque  r  cómo  puede  dexar  de  ser  violento  el 
remedio?  No  es  desatención  negarle  el  agua  al  hidrópi- 
co ,  aunque  sea  Rey  ,  ni  despertar  al  que  padece  el  letar- 
go, aunque  sea  Emperador;  y  siendo  io  uno  y  lo  otro  tan 
violento ,  lo  hace  la  mano  del  vasallo  ,.  sin  que  ha- 
ya hombre  que  no  llame  lealtad  á  este  que  parece  dis~ 
gusto. 

Añade- el  señor  D.  Juan:  Q&epudo  venir  a  la  Corte  (fon 
segundad ,  y  solo  receló  el  alborota  de  los  pueblos.  Dic£ ,  que 
no  pel'gre  la  v'da  del  criado  preso  ,  ni  se  haga<  molestia  á  sus^ 
amigos ,  ni  d  los  demás  que  hoy  se  h  llegaren  ,  porque  le  ser» 
fuerz.atomar  pública- satisfacción-,  y  concluye  ,. asegurando 
la  lisura  de  su  ámmo  y  ret'iitud  de  intención  rexbrtando  al 
q,ue  viere  oír  a  cosa  r  aunque  sea  su  mayor  amigo  ,-  á  que  h 
quite  la  vid'av 

En  quanto  á  la  seguridad  ,-  creo  que  no  fue  imagina'- 
cion  ,  sino  verdad.  Así  lo  atestigua  la  voz  pública*  Yo 
me  persuado  á  ello  no  con  facilidad  ,  sino  es  con  grandes 
fundamentos  que  cada  dia  se  encuentran  aún  en  los  de 
menos  noticias  ;  y  he  observado  que  es  muy  cierta  esta' 
expresión.  Y  siendo  asi,  bien  en  las  manos  estaba  el  albo> 
roto,  y  la  sedición  temida  y  recelada  de  S.  A.  con  que' 
no  parece  haber  sido  vana  confianza  r  sino  bien  fun- 
dada advertencia.  Ni  fue  sobervia  r  sino  conocimiento- 
del  universal  cariño  que  le  tiene  el  gueblo  v  y  uni- 

ver- 


4  6 

versal  odio  al  Padre  Everardo  ;  y  por  este  respeto,  uni- 
versal aversión  al  Gobierno }  cosa  tan  clara ,  que  aún 
sin  ojos  se  dexa  ver ,  y  el  mas  sordo  percibe  los  ecos 
de  esta  veráad. 

La  defensa  de  sus  amigos  ,  del  criado  preso  ,  y  de  los  que 
a  S.  A,  en  esta  ocasión  se  le  llegaren ,  parece  voz  de  discor- 
dia ,  desunión  y  batalla  >  y  bien  mirado  y  pensado  ,  no 
es  sino  hija  de  su  sangre  ,  zelo  y  atención  al  bien  públi-» 
co  }  porque  si  se  sacan  las  manos  contra  los  que  las  po- 
nen en  la  curación  de  este  achaque  ,  que  tiene  moribun^ 
do  al  reyno  >  justa  cosa  será  desatar  ,  y  librar  estas  ma- 
nos de  la  violenta  opresión  5  y  tan  justo,  y  mas  claro  se- 
ria decirlo  sin  mal  olor  de  discordia  y  parcialidad  ,  por- 
que si  es  servicio  de  Dios  y  del  Rey  arrojar  del  dominio 
al  que  influye  el  daño  del  Rey  ,  y  de  los  vasallos ,  como 
de  verdad  lo  es  :  también  será  servicio  de  Dios ,  y  del 
Rey  defender  á  los  que  defienden  la  honra  de  Dios  ,  y 
la  Corona  del  Rey ,  la  salud  y  libertad  de  los  vasallos. 
I  Que  importa  al  decoro  de  la  Reyna  nuestra  señora  que 
esto  se  diga  ,  si  es  de  la  mayor  importancia  para  su  ser- 
vicio ,  y  bien  de  sus  vasallos?  Los  remedios  siempre  son 
penosos?  mas  la  esperanza  de  convalecer  los  aligera.  Y, 
creo  ,  que  si  el  señor  Don  Juan  pudiera  quitar  el  dolor, 
le  quitara  ,  y  excusara  la  pesadumbre ,  que  de  su  aten- 
ción se  debe  juzgar  así ;  mas  la  mano  que  pone  fuego  á  la 
herida  ,  quiere  curarla  ,  y  no  perderla  >  y  como  el  señor 
Don  Juan  es  cierto  tiene  conocido  ,  como  todos  lo  cono- 
cemos ,  que  está  el  reyno  en  lo  último  ,  juzgó  necesario 
aplicar  este  cauterio  como  último  remedio. 

Pone  fin  con  la  fidelidad  que  empezó  ,  y  manifiesta  su 
ánimo.  Ysobre  tan  grandes experienciasde  tantos  años,  no 
hay  razón  parano  creerle.  Discurra  cada  uno  lo  quequisie- 
re,que  los  motivos  todos  están  en  contrario.  Dueño  ha  sido 
de  los  exercitos ,  de  las  voluntades  y  aclamaciones  públi- 
cas. 


47, 

cas  ,  y  siempre  ha  sido  dueño  de  sí  mismo.  Solo  quiero 

advertir  ,  que  en  este  punto  he  dicho  mi  sentir  con  la 
veneración  debida  á  las  personas  que  toca  ,  sin  odio, 
amor  ,  ni  pasión,  alguna  ,  sino  examinando  la  verdad ,  y 
con  gran  dolor  de  la  patria  ,  por  las  calamidades  que  se 
pueden  esperar.  Yo  quedo  como  fiel  vasallo,  temiendo, 
y  aún  llorando  pueda  mas  la  tema  que  la  razón.  Dios  nos 
alumbre.  Amen. 

Cada  cosa  de  estas  ha  sido  de  mas  incentivo  á  la  ma- 
teria ,  y  ha  obligado  á  dividir  la  Corte  en  vandos  ,  de 
tal  suelte  ,  que  hasta  los  mas  principales  de  ella  lo  están. 
Y  se  dice  ,  que  en  el  mismo  quarto  de  S.  M.  entre  las  da- 
mas hay  sus  diferiencias ,  llamándose  las  unas  Austríacas^ 
y  las  otzas  Everardas.  Pero  como  en  estos  casos,  el  adquirk 
séquito,  es  importante,  parecie'ndole  al  Padre  Everardo,y 
á  todos  sus  hermanos  los  Jesuitas  ,  que  seria  bueno  ma- 
nifestar al  mundo  su  inocencia ,  y  su  ignorancia  en  los 
cargos  que  le  hace  el  señor  Don  Juan  ,  sin  saber  los  que 
son  i  hizo  este  papel ,  publicando  en  el  los  que  pare» 
cen  podrán  ser. 

Copia  de  una  Consulta  que  hizo  el  señor  Inquisidor  general* 

Confesor  de  la  Reyna  nuestra  señora  y  respondiendo  i  una> 

carta  que  escribió  á  S.  M*  el  señor  Don  Juan  de 

Austria  desde  Consuegra. ,  en  2  1  de  Oóiubre 

de  este  ano  >  satisfaciendo  á  los  cargos  que 

le  hace  en  ella*. 

SEÑORA. 

jy>N  2 1  de  este  mes  escribió  á  V.  M.  ei  señor  D.  Juan 
de  Austria  desde  Consuegra  una  carta ,  cuya  copia  vi- 
na 


no  á  mucíios  de  esta  Corte ,  y  una  de  ellas  liego  tam- 
bién á  mis   manos.  Lo  que  contiene,  se  reduce  á  cinco; 
ó  seis  puntos  principales.  El  primero  consiste  en  palabras 
muy  ignominiosas ?  y  muy  injuriosas  á  mi  persona.  El 
segundo ,  en  que  da  noticia  de  su  fuga ,  para  ponerse, 
en  salvo.  El  tercero ,  es  la  confesión  que  hace  de  su  de- 
terminación á  desviarme  de  los  reales  pies  de  V.  M.  Eí 
quarto  ,  contiene  amenazas  á   V.  M.  si  se  hace  demons-l 
cracion  contra  el  hermano  de  su  Secretario  ,  ó  ázia  sus 
amigos  ,  que  koy  lo  son,  ó  se  declaren   por  suyos.  El 
quinto ,,  contiene  una  protesta  que  hace  á  V.  M.  y  al 
mundo  entero  ,  que  no  correrán  por  su  cuenta  los  da- 
ños  que  pudieren  resultar.  El  sexto  ,  en  que  alega  di  ver-* 
sos  cargos  contra  mió  y  los  toma  por  motivos  de  ia  reso-i 
lucion  ,  que  ha  tomado  en  orden  á  desviarnos  de  los  rea- 
des  pies  ¿e  V-  M-, 

Y  aunque  por  las  obligaciones  que  debo  á  Dios,  ya 
mis. puestos,,  en  que  sin  méritos  míos.,   me   ha  puesto 
nuestro  Señor  ,  la  Sede  Apostólica  ,  y  V.  M.  estuve  de- 
terminado á  ningún  genero  de  respuesta  ,  ofreciéndolo  á 
nuestro  Señor  ,  y  suplicándole  se  sirviese  de  perdonar 
con  su  infinita  piedad  qualquier  ofensa,  que  de  esta  carta 
hubiere  resultado  al  servicio  de  Dios,  de  V.  M.  y  bien 
común  i  pero  habie'ndolo  considerado  ,  y  encomendán-j 
dolo  mucho  á  Dios ,  me  ha  parecido  ser  de  su  servicio, 
y  del  de  V.  M.  y  de  su  corazón  ,  representarla  con  todo 
rendimiento  ,  brevedad,  verdad,  y  claridad,  lo  que  hay, 
y  me  parece  á  cerca  de  lo  que  contienen  estos  seis  pun- 
tos ,   siguiendo  el  consejo  de  san  Pablo  ,  que  dice  á  sus 
discípulos:   Providentes  bona  non  solum  coram   Deo  ,  sed 
eiiam  coram  hominibus  ,  que  quiere  decir  ;  que  tenemos  obli- 
gación de  parecer ,  no  solo  bkn  á  Dios  ,  pero  también  á  los 
hombres. 

En 


En  qúanto  al  primero ,  tocante  á  las  palabras  tan 
ofensivas  ,  é  injuriosas  á  nú  persona  ,  y  crédito  ,  sembra- 
das por  toda  la  carta  del  señor  Don  Juan  ,  no  me  parece 
propio  de  mi  vocación  ,  y  profesión  volverlas  á  repetir  á 
V.  M. ,  cuya  real  persona  ,  en  sentir  de  todos ,  está  pa- 
deciendo hoy  la  enfermedad  que  lloramos  ,  originada  de 
haberlas  oído,  con  las  demás  que  contiene  la  carta,  Mucho 
menos  dar  respuesta  aellas,  siguiendo  la  doctrina  del  Após- 
tol :  donde  dice :  Maledicimur,  &  benedicimus ,  blasfemoMury 
&  obsecramus.  Y  el  exemplo  de  Quisto  señor  nuestro, 
de  quien  dice  san  Pablo  :  Cum  maUdheretur  non  contradi" 
cebam.  Y  el  Profeta :  Tanquam  ovis  duftus  ad  occisionem  non 
aperuit  os  suum.  Dexandolo  todo  en  las  manos ,   y  sabi-< 
duria  de  Dios  ,  que  escudriña  el  corazón,  i  intentos  in- 
teriores de  los  hombres  ;  no  deseando  ,  ni  pidiendo  ven- 
ganza, sino  perdón  y  misericordia  al  que  las  pronunció, 
imitando  al  santo  Rey  David  ,  que  fugitivo  de  la  per- 
secución de  su  hijo  Absalon  ,  injuriado  fea  y  gravemen-< 
te  de  palabras  de  Semey,  y  queriendo  sus  soldados  ven-< 
garle  ,  prohibióselo  ,  y  dixo  :  Sinite  illum  ,  ut  makdicat 
mlhly  si  forte  Deust  pro  bac  malediclione  mibi  retribuat  bene- 
difíionem,  que  quiere  decir :   No  le  hagáis  mal ,  y  dexadlc 
decir  lo  que  quisiere  contra  mi ;  porque  acaso  Dios  me  quie- 
re echar  su  bendición  por  estas  maldiciones  de  Semey  j  por  lo 
qual  paso  á  lo  que  se  sigue. 

El  segundo  punto  se  reduce  á  confesar  el  señor  Don 
¡Juan,  y  dar  cuenta  de  su  retirada,  y  justificándola  por  los 
motivos  que  refiere ,  y  los  tocare'  abaxo.  En  este  pun- 
to ,  tampoco  quiero  representar  á  V.  M.  lo  que  pudie- 
ra ,  remitiéndolo  al  sapientísimo  juicio  de  V.  M.  y, 
de  sus  Consejeros  y  Ministros ,  que  ( miradas  todas 
las  circunstancias  )  preguntados  ,  dirán  á  V.  M.  lo 
que  irguye  ,  ó  no  esta  acción  en  las  circunstancias  pre- 
sentes. 

Q  Ecj 


50 

En  quanto  al  tercer  puntó ,  en  que  el  señor 'Don 
Juan  confiesa  que  la  acción  dispuesta  por  e'l  ,  y  encami- 
nada su  execucion  por  Don  Bernardo  Patino  ,  hermano 
¡de  su  Secretario  (  temiendo  que  este  la  habia  declarado 
en  la  prisión  )  de  desviarme  de  los  reales  pies  de  V.  M, 
la  meditó ,  dispuso  ,  y  pensó  executar  sin  escándalo  ,  ni  mas 
violencia  {mientras  no  fuese  necesaria  otra)  que  la  precisa  pa- 
ra conseguir  el  intenta  ,  aunque  podía  ,  y  debía,  quitarme  la 
vida  por  las  causas  comunes  del  bien  de  esta  corona  ,  y  partí" 
culares  suyas  que  va  refiriendo ;  tampoco  de  estas  palabras, 
ni  de  esta  acción ,  quiero  hacer  ponderación  alguna  á 
V.  M.  remitiéndolo  todo  al  juicio  de  V.  M. ,  y  de  sus 
reales  Ministros  .,  y  sobre  todo  á  la  infinita  soberana  cle- 
mencia de  Dios,  á  quien  suplico  entrañablemente ,  se 
sirva  de  perdonarle  esta  acción  ,  juzgando  como  juzgo, 
que  lo  habrá  emprendido  el  señor  Don  Juan  por  falta  de 
luz  de  la  verdad  de  las  cosas ,  y  influido  también  por 
yentura  de  engañados. 

El  quarto  toca  en  las  amenazas  con  que  previene  á 
V.  M.  para  que  no  pase  ¡a  demonst ración  alguna  ,  ni  en 
hecho  ,  ni  en  órdenes ,  ni  en  escrito  contra  el  hermano  de  su 
Secretario  ,  ú  otra  qualquier  persona  que  le  toque  ,  ó  ¿t  sí  9  ó 
a  sus  amigos  yod  los  que  en  adelante  se  declararen  por  suyos» 
Este  punto  tiene  tanto  que  notar,  que  no  es  para  este  bre- 
ve papel ,  ni  es  mi  intento  de  entrar  en  el  >  y  esta  cau- 
sa la  remito  á  Dios,  á  V.  M.  y  á  sus  Reales  Consejos ,  y 
Ministros  ,  á  quien  toca  el  examen  de  esta  proposición. 

El  quinto  punto  contiene  la  protexta  ,  que  el  señor 
Don  Juan  hace  á  Dios,  al  Rey',  á  V.  M.  y  á  todo  el 
mundo  entero  :  de  que  en  caso  de  ¡hacer  V.,  M.  alguna  de- 
monstraron de  las  referidas  en  el  punto  antecedente ,  que 
no  correrán  por  su  cuenta  los  daños  que  "pudieren  resultar  a 
la  quietud  pública ,  de  la  satisfacción  que  le  será  preaso  to- 
mar en  semejantes  casos.  También  esta  protexta 9  Señora,,  y 

su 


5i 

su  contení  Jo,  pertenece  á  la  gran  providencia  de  V.  M. 
de  sus  reales  Consejos  y  Ministros.  Lo  que  á  mí  me  toca, 
es  suplicar  á  Dios  nuestro  señor  les  de  la  luz  ,  y  acierto 
conveniente  para  negocio  de  esta  calidad. 

El  sexto  ,  y  último  punto  del  señor  Don  Juan  ,  toca 
en  los  cargos  que  me  hace,  y  dice  han  sido  motivos  para 
tomar  contra  mí  la  resolución  ,  que  confiesa  y  refiere,  Á 
estos,  Señora  ,  me  hallo  precisamente  obligado  ,  y  nece- 
sitado á  responder ,  con  la  brevedad  posible  ,  para  que 
papel  tan  esparcido  ,  no  haga  alguna  impresión  dañosa» 
no  solo  á  mi  persona  ,  y  crédito  (que  es  lo  de  menos)  sino 
al  servicio  de  Dios,  al  del  Rey  nuestro  señor,  y  á  V.  M* 
del  bien  público  de  esta  Corona, 

El  primer  cargo  que  el  señor  Don  Juan  me  hace,  lo; 
propone  con  estas  palabras  :  La  tiranía  del  Padre  Everar-> 
do  y  y  la  execrable  maldad ,  que  he  entendida  ha  forjada 
contra  mi  ,  habiendo  preso  a  un  hermano  de  mi  Secreta* 
rio  t  &c.  A  que  digo  á  V.  M.  la^primero;  que  este  carga 
es  ageno  de  todo  lo  que  paso  en  realidad  del  hecho  ,  y 
se  prueba  lo  contrario  evidentemente  con  la  misma  ver- 
dad del  hecho  ;  porque  Sábado  1 3  de  este  mes  por  la  tar- 
de  á  las  quatro  me  hallé  en  el  Consejo  de  Estado  hasta 
las  siete ,  sin  saber  alguno  de  nosotros  la  menor  cosa  de 
lo  que  en  este  tiempo  pasó  á  cerca  de  la  Audiencia  que 
pidió  un  soldado  ,  y  la  tuvo  con  V,  M,  5  de  que  son  tes- 
tigos todo  el  Consejo ,  de  donde  me  vine  á  casa  ,  hallan- 
do en  ella  diferentes  personas ,  que  me  querían  hablar, 
y  entre  otras ,  al  Conde  de  Medellin  j  que  después  de  ha- 
berme propuesto  un  negocio  suyo  ,  me  refirió  loque 
habia  pasado  con  dicho  soldado,  en  orden  á  obtener  la 
Audiencia  con  V.  M.  >  sin  discurrir,  ó  decirme  nada  de 
lo  que  podia  habsr  ocasionado  la  Audiencia  j  y  aunque 
lo  estrañe  ,  y  juzgué ,  que  sería  cosa  tocante  al  servicia 
de  V.  M.  no  me  pasó  por  el  pensamiento  nada  que  pu- 

G  2  die-» 


52 

diese  tocar  al  señor  Don  Juan,  ó  al  hermano  ele  su  Se* 
cretario,  y  así  pase  á  oír  á  los  demás ,  que  me  quisieron 
hablar  ,  y  después  de  esto  al  rezo  de  mis  horas,  y  may- 
tines  del  dia  siguiente.  Y  últimamente  al  despacho  de  las 
cosas  tocantes  á  mi  oficio,  como  suelo  y  debo  hacerlo 
todas  las  noches  ,  en  que  estuve  hasta  las  diez.  En  todo 
este  tiempo  se  detuvo  Don  Blasco  de  Loyola  en  Palacio 
(  fuera  de  lo  acostumbrado  )  ocupado  (  á  lo  que  des-^ 
pues  me  refirió)  en  dar  órdenes  concernientes  á  esta  ma- 
teria ,  y  á  la  prisión  de  Don  Bernardo  Patino  ,  her- 
mano del  Secretario  del  señor  Don  Juan  5  y  á  la  vuelta 
á  su  casa  ,  se  paso  por  la  mia  ,  diciendome  por  mayor  lo 
que  habia  pasado,  y  pasaba  en  esta  materia.  Y  esta  es. 
la  verdad  del  hecho  5  de  todo  lo  qual  se  convence  evi- 
deatemente  que  yo  no  prendí ,  ni  tuve  arte  ni  parte,  t\í 
noticia  de  la  prisión  del  dicho  Don  Bernardo.  De  esta; 
verdad  tan  clara,  y  manifiesta,  pongo  con  humilde  re-i 
Verenda  á  V.  M.  por  testigo,  y  á  D  Blasco  de  Loyola,¡ 
y  á  todos  los  que  intervinieron  en  esta  prisión  ,  y  dispo-, 
-sicion.  Con  que  queda  desvanecido  totalmente  el  cargo 
<que  el  señor  Don  Juan  me  hace  ¿  y  por  consiguiente,  no 
subsiste  el  motivo  ,  que  el  señor  Don  Juan  alega  3 
favor  de  su  resolución  tomada  contra  mí  por  est$ 
culpa. 

Lo  segundo:  este  cargo  no  puede  subsistir ,  porque 
ni  es  de  mi  obligación  ,  ni  de  mi  jurisdicción  y  potestad 
(como  de  Ministro  de  V.  M.)el  prender  ni  mandar  pren- 
der personas  por  delitos ,  que  no  sean  de  la  jurisdicción 
de  Inquisidor  General  3  y  así  ¡  diciendo  el  señor  Don 
Juan  ,  que  yo  habia  preso  al  hermano  de  su  Secretario, 
dice  una  cosa  que  no  puede  caber  eñ  mí ,  ni  serme  im- 
putada 5  pues  es  manifiesto  j  que  aunque  yo  hubiera  pa- 
sado los  límites  de  mi  obligación  y  poder  >  mandando  tal 
prisión  j  nadie  me  obedeciera  ?  ni  podía  obedecer  >  sin 

es- 


53 
'especial  comisión  de  V.  M.  que  ni  la  he  tenido ,  ni  la 

tengo. 

Lo  tercero:  porque  dado  que  yo  hubiese  tenido  no- 
ticia de  la  relación  de  aquel  soldado  ,  y  en  virtud  de  ella, 
concurrido  en  alguna  manera  á  dicha  prisión  de  Don 
Bernardo  Patino ,  hermano  del  Secretario  del  señor  Don 
Juan  ,  no  podia  yo  por  esto  ser  justamente  culpado; 
pues  hubiera  en  tal  caso  cumplido  con  las  obligaciones 
de  buen  vasallo  ,  criado ,  y  Ministro ,  y  cooperado  á 
una  justificada  resolución  de  V.  M.  como  se  debe  supo- 
ner ;  pues  caía  sobre  una  prisión  de  un  hombre,  que  era 
cómplice  mandatario,  y  executor  de  la  acción  (en  juicio 
común  contra  todo  derecho)  que  el  mismo  señor  Don 
Juan  confiesa  en  su  carta  ,  diciendo  ,  lo  tenia  meditado^ 
dispuesto  y  y  pensado  executar  contra  mi  persona  ,  queriendo 
apartarme  de  los  reales  pies  de  V.  M.  con  sacarme  vio- 
lentamente de  Madrid  y  de  España  ,  ó  si  esto  no  basta- 
ba ,  con  quitarme  la  vida  ;  fuera  de  que  á  cada  uno 
es  licita ,  y  conforme  al  derecho  natural  la  defensa  le- 
gítima de  su  persona.  Y  así ,  no  alcanzo  como  el  señor 
Don  Juan  (aún  en  este  caso ,  dado  y  no  concedido)  pu- 
do llamar  tal  acción  mia  :  tirania  ,  y  execrable  maldad  ,  y 
menos  forjada  contra  e'l. 

Lo  quarto ,  y  pasando  mas  adelante  ,  digo  ,  señora: 
Que  aún  dado  caso  que  yo  ,  no  solamente  hubiese  con- 
currido á  dicha  prisión  de  Don  Bernardo ,  y  que  esta 
(lo  que  Dios  no  permita)  hubiera  sido  menos  justificada, 
todavía  no  podia  ,  ni  debía  el  señor  Don  Juan  tomar 
contra  mí  aquella  fuerte  resolución  que  confiesa ;  pues 
para  ella  no  tenia  ,  ni  tiene  autoridad  ,  ni  jurisdicción, 
como  se  dirá  mas  abaxo  >  y  si  el  Señor  Don  Juan  ha  te- 
nido tan  grande  sentimiento  ,  y  por  el  tomado  Una  re- 
solución tan  pesada  contra  mí,  sin  tener  sólida,  y  ver- 
edera noticia  de  lo  sucedido  en  este  caso  ,  y  solo  por 

al- 


alguna  relación  engañada:  \ con  quinta  mas  razón  po~ 
dría  yo  tener  queja  ,  y  sentimiento  del  señor  Don  Juan, 
por  haber  tomado  dicha  resolución  de  tanta  gravedad, 
constándome  claramente  de  la  verdad  de  ella,  por  su  mis* 
ma  confesión  l  Pero  esto  también  lo  pongo  á  los  pies  de 
Christo  crucificado  ,,  pidie'ndole  .*.  Ne  statuat  Mis  hoc  pec~{ 
catum* 

Eí  segundo  cargo  es :  Que  yo  he  hecho  otras  diligencias 
con  dañado  ánimo  de  perderle*  A  que  respondo  ,  lo  primea 
ro  :  Que  ó  el  señor  Don  Juan  habla  de  diligencias  hechas 
por  mí  en  orden  á  la  prisión  del  hermano  de  su  Secreta- 
rio ,  ó  de  otras  ordenadas  á  fin  de  perderle  á  e'l.  Si  ha- 
bla de  aquellas ,  ya  consta  de  lo  referido  arriba  ,.  que  en, 
orden  á  esta  prisión ,  y  perder  por  ella  al  señor  D.  Juan^ 
no  he  hecho,  ni  obrado  alguna  diligencia  j  y  así  cesa  el 
cargo.  Y  si  el  señor  Don  Juan  me  hace  cargo  ,  y  habla, 
en  su  carta  de  otras  diligencias  hechas  por  mí ,,  á  fin  de: 
perderle  ,  debía  ,  según  razón  y  derecho,,  no  solamente0 
especificarlas,  pero  también  claramente  probarlas ,  para, 
hacerme ,  y  publicar  un  cargo  de  tanto  peso ,,  y  motivo 
de  resolución  semejante.  Y  no  haciendo  el  señor  Don 
Juan  ni  lo  uno  ,  ni  lo  otro  ,  debo  yo  no  ser  condenado 
de  e'l,  ni  de  nadie  por  este  cargo,  hasta  que  se  me  haya; 
legítimamente  probado.  Y  si  acaso  el  señor  Don  Juan 
en  estas  palabras  alude  ,  y  habla  de  otras  diligen-* 
cias ,  que  de  orden  de  V.  M.  se  han  hecho  con  e'l, 
para  abiarle  á  Flandes  ,  y  á  la  defensa  de  aquellos 
países  ,  como  se  tiene  por  constante  ,  y  lo  comprue- 
ba un  papel  escrito  en  la  Coruña,  y  remitido  á  esta. 
Corte  ,  que  vá  de  mano  en  mano  ,  y  se  divide  en  seis 
puntos ,  en  que  se  dan  graves  y  repetidas  quejas  contra 
el  gobierno  de  V.  M. ,  y  de  sus  Ministros  ,  acusándolos 
de  apasionados  y  malévolos  ,  y  que  buscaron  pretextos, 
y  ocasión  para  echarle  de  Madrid,  y  arrojarle  de  España* 

Y 


55 

y  perderle  aún  á  costa  de  la  perdida  de  los  Países  baxoss 

respondo  lo  primero :  Que  este  cargo  ya  no  es  contra  mí 
solo  ,  sino  contra  todos  los  demás  Ministros  ,  y  aún  con- 
tra la  real  persona  de  V*  M. ,  pues  todos  han  hecho  di- 
versas diligencias  cada  uno  por  su  parte ,  para  que  el  se^ 
ñor  Don  Juan  pasase  á  Flandes  á  defender  y  conservar 
aquellos  paises.  Y  así ,  si  el  señor  Don  Juan  me  hace  este 
cargo  por  haber  concurrido  yo  á  estas  diligencias  ,  y  de 
aquí  ha  tomado  motivo  para  desviarme  de  los  reales  pies 
de  V.  M.  por  medios  tan  violentos ,  también  podia  ha- 
cérsele á  los  demás  Ministros  „  que  concurrieron  4  las 
mismas  diligencias ,  y  aún  á  V.  M.  que  se  conformó  con 
su  parecer  ,  y  mandó  pasar  al  señor  Don  Juan  á  Ilandes, 
pues  fue  estala  mayor  y  mas  eficaz  diligencia  entre  todas 
las  demás,  Y  no  pudiendo  ,  ni  debiendo  el  señox  Don 
Juan  alargarse  á  esto  ,  ¿  cómo  á  mí  solo  me  imputa  este 
cargo  ?  J-o  segundo ,  si  pudiera  constar  al  señor  Don 
Juan  ,  que  yo  por  ventura  en  ciertas  ocasiones  no  hu- 
biese hecho  estas  diligencias  para  aviarle  i  flandes ,  en 
tal  caso.,  ya  no  tenia  fundamento  de  hacerme  este  cargo, 
y  mucho  menos  de  tomar  tina  tan  fuerte  resolución  con- 
tra mí  j  y  lo  que  ha  pasado  £n  esto,  Jo  sabe  Dios  ,  y 
V.  M.  y  otros  Ministros  suyos  ;  yo  ni  lo  afirmo ,  ni  lo 
niego  por  amor  del  secreto. X,o  tercero,  el  mismo  señor 
Don  Juan ,  después  de  haberse  escusado  de  ir  á  Flandes 
Ja  primera  vez ;  y  V.  M.  admitido  su  escusa,  hizo  de 
propio  motu  diversas  diligencias,,  y  á  -esa  causa  parece 
no  debia  hacerme  este  cargo  ,  ni  haber  tomado  aquella 
tan  sensible  resolución  contra  mí ,  supuesto  que  igual- 
mente hemos  concurrido  á  estas  diligencias  en  orden  i  su 
pasage  á  í landes.  Últimamente ,  la  ida  del  ¡señor  Don 
Juan  á  JFiandes^  se  ha  juzgado  en  común  opinión  de  ca- 
si todos  ser  no  solamente  convenicntísima  5  pero  tam- 
hien  necesaria  para  la  defensa  ,  y  conservación  de  aque- 
llos 


0 

líos  estados ,  y  por  esta  razón  se  han  hecho  tantas,  y  tan 
exá&as  diligencias  en  orden  á  las  instancias  necesarias 
para  su  Ida  á  Flandes  >  y  así  confieso  ,  que  no  alcanzo, 
como  las  diligencias  hechas ,  y  ordenadas  á  un  fin  tan 
concerniente,  y  necesario  para  la  defensa  de  aquellos  paí- 
ses ,  y  bien  de  la  Monarquía  ,  pueda  ser  materia  para 
hacer  cargo  á  nadie  ,  por  haber  hecho  algunas  diligen- 
cias á  este  mismo  fin  ,  y  mucho  menos  para  executar 
una  resolución  tan  dura  y  desusada?  A  que  se  añade, 
que  quando  yo  por  mi  desgracia  ,  por  haber  hecho  al- 
gunas diligencias  semejantes  ,  hubiera  delinquido ,  no 
tocaba  al  señor  Don  Juan  el  disponer  ,  y  resolver  ua 
castigo  tan  rigoroso ,  como  el  que  confiesa  en  su  carta 
haber  meditado,  y  dispuesto  contra  mí  i  pues  le  falta  la 
autoridad  suprema  ,  necesaria  para  tal  execucion.  FinaU 
mente  ,  suponiendo  que  yo  he  hecho  algunas  dili- 
gencias para  promover  el  pasage  del  señor  Don  Juan 
á  Flandes  ,  no  se  sigue ,  ni  se  puede  inferir  ,  que  las  hu- 
biese hecho  con  ánimo  dañado  de  perder  al  señor  Don 
Juan  ,  pues  podia  haberlas  hecho  con  el  zelo  ,  i  inten- 
ción que  semejantes  acciones  piden  delante  de  Dios ,  y  no 
con  ánimo  dañado  de  perder  al  señor  Don  Juan  ,  ni  al 
menor  de  la  República  ,  como  fio  en  la  misericordia  de 
Dios  me  le  hubiera  dado,  y  no  me  hubiera  dexado  de  su. 
divina  mano,  para  faltar  á  tantas  obligaciones  ,  como 
me  corren  $  con  que  este  cargo  no  subsiste  ,  ni  ayuda  a 
la  justificación  de  la  resolución  tomada.  Y  si  por  dili- 
gencias que  se  me  imputan,  como  hechas  con  ánimo  daña; 
do  de  perder  al  señor  D.  Juan  ,  y  no  se  prueban  ,  ni  po- 
dia probar  el  señor  Don  Juan ,  tomó  la  resolución  de 
desviar  ,  y  perderme,  ¿quánto  mas  podia  yo  hacer  cargo 
al  señor  Don  Juan  ,  de  haber  manifiestamente  intentado 
contra  mí  todo  lo  que  confiesa  en  su  carta ,  y  es  ver- 
dad constante  ?  Pero  de  esta  defensa  (aunque  tan  justa} 


taav] 


también  me  abstengo  ,  remitie'ndola  á  Dios  ,  y  al  jus- 
to juicio  de  los  que  saben  dar  peso  á  la  razón  y 
yerdad. 

El  tercero  cargo  es ,  que  he  esparcido  en  deshonor 
idel  señor  Don  Juan  abominables  voces;  A  que  se  respon- 
de lo  primero ,  que  si  este  cargo  mira  á  lo  sucedido  en 
la  prisión,  ya  está  respondido  á  e'l  por  todo  lo  dicho  arrii 
ba  >  y  si  mira  á  otros  tiempos ,  seria  del  cargo  del  señor 
Donjuán  el  proponerlo  á  V.  M.  y  probarlo  antes  de 
haber  pasado  á  una  resolución  de  este  ge'nero  ,  para  la 
qual  era  necesaria  mas  justificación  ,  y  autoridad  su- 
prema ,  que  no  tiene,  como  se  ponderará  mas  abaxo. 

El  quarto  cargo  que  me  hace  el  señor  Don  Juan  en 
su  carta ,  en  que  me  imputa  el  garrote  ,  que  se  dio  en 
la  cárcel  de  Corte  (á  primeros  de  Julio)  á  un  hombre, 
que  llama  inocente  ,  y  lo  propone  con  estas  palabras: 
Declaro  desde  luego  á  V.  M.,y  á  quantos  leyeren  esta  carta% 
que  el  único  motivo  verdadero  ,  que  me  detuvo  de  pasar  á 
Tlandes  ,  fue  el  de  apartar  del  lado  di  V,  M.  á  esa  fiera  tan 
indigna ,  por  todas  razones,  del  lugar  tan  sagrado  que  ocupat 
habiéndome  inspirado  Dios  á  ello  con  una  fuerza  mas  que  na" 
tur  al ,  desde  el  punto  que  oí  la  horrible  tiranía  de  dar  gañi 
rote  d  aquel  inocente  hombre  ,  con  tan  nefandas  circunstan- 
cias, A  este  cargo ,  señora  ,  respondo  lo  primero ,  confe- 
sando  á  V.  M.  que  por  todas  razones  me  reconozco  in- 
digno de  estar  á  los  pies  de  V.  M. ,  y  que  solo  me  pudo 
habilitar  ,  y  hacer  idóneo  para  estar  á  ellos  ,  la  grandeza 
del  señor  Emperador  Ferdinando  III.0  padre  de  V.  M. 
que  se  sirvió  de  elegirme ,  y  nombrarme  para  este  minis- 
terio ,  y  consta  por  derecho  civil ,  y  razón  natural,  que 
el  favor  ,  y  la  elección  del  Príncipe  ,  dignifica  la  persona 
elegida  ,  como  también  la  continuación  de  esta  elección, 
y  ocupación  ,  con  que  el  Rey  (que  está  en  el  cielo)  se  sir-, 
vio  de  honrarme  con  muy  especiales,  y  singulares  de  h 

H  mons-i 


J8 

monstraciones  de  satisfacción  ,  que  repetidas  veces  manf¿ 
festó  á  V.  M.  á  quien  pongo  por  testigo  ,  y  á  otras  mu- 
chas personas,  sirvie'ndose  de  mi  corta  suficiencia  en  mu- 
chas cosa^  tocantes  á  su  real  servicio  j  y  con  muy  singu- 
lar confianza  ,  encargándome  la  defensa  de  palabra  ,  y¿ 
por  escrito  del  sagrado  misterio  de  la  Inmacula  Concep- 
ción de  la  Virgen  Santísima  Madre  Dios  ,  de  que  hay 
hartos  testigos,  y  decretos  en  la  real  Junta  de  dicho  Mis» 
terio ,  y  es  bien  notorio  en  la  Europa  ,  y  America ,  don- 
de llegaron  mis  libros.  Y  no  será  difícil  de  persuadir  ,  el 
que  estos  favores  Imperiales  y  reales ,  continuados  por 
tantos  años,  y  aprobados  con  tantas  demonstraciones,  me 
hayan  dignificado  ,  y  si  quiera  en  alguna  manera  suplido 
la  pequenez,  ó  indignidad  de  mi  me'rito  y  persona.  Y  esta 
dignificación,  y  habilitación  de  Principes  hecha  á  tantas 
personas  de  suyo  bien  desproporcionadas  ,  la  confesarán 
las  mismas  ,  como  yo ,  con  todo  rendimiento  ,  y  recono- 
cimiento de  su  corazón.  A  que  pudiera  añadir  la  digna- 
ción de  V.  M.  con  que  no  solamente  me  ha  sufrido  mas 
de  veinte  y  quatro  años  á  sus  reales  pies  ,  y  nunca  que- 
rido darme  licencia  para  poderme  retirar  á  mi  rincón, 
habiéndoselo  suplicado  con  todas  las  veras,  de  mi  cora^ 
zon  ,  y  repetidas  veces  instado  á  V.  M.  en  esto  mismo, 
sino  antes  mandadome  ,  y  aún  (si  se  puede  decir  )  roga- 
dome  por  el  amor  que  debo  á  Dios  ,  no  hablase  en  esto 
palabra  ,  ni  la  desamparase  en  el  estado  de  su  soledad  ,  y 
viudez ,  continuando  mi  asistencia  para  el  consuelo  de 
su  alma.  Ni  son  nuevos  ,  ni  los  primeros  estos ,  y  seme- 
jantes favores  y  honores  ,  que  yo  ,  mis  padres,  y  abuelos 
hemos  recibido  de  la  clementísima  mano  de  los  gloriosos 
progenitores  de  V.  M. ,  y  de  la  Augustísima  casa  de  Aus- 
tria 5  pues  consta  por  Diplomas  Cesáreos  5  ( cuya  copia  au- 
tentica tengo  en  mi  poder,  y  la  ha  visto  V.  M.)  en  que  se 
da  testimonio  de  que  desde  el  tiempo  del  señor  Empera- 
dor 


%9 

3or  Maximiliano  I.°,  padre  del  señor  Rey  Felipe  I.°,  y, 

abuelo  del  Emperador  Carlos  V,°  se  han  servido  sus  Ma- 
gestades  de  ocupar  y  emplear  á  los  de  mi  familia  en 
puestos  nobles  y  principales ,  así  políticos  ,  como  milita- 
res en  el  sacro  Imperio  ,  Italia ,  y  otras  partes  ,  como 
consta  por  dicho  Diploma >  y  así  á  lo  menos  por  estas 
dignificaciones ,  nacidas  de  la  grandeza  ,  y  clemencia  de 
tantos  ,  y  tan  soberanos  Príncipes  ,  cesa  el  cargo  que  me 
hace  el  señor  Don  Juan  en  esta  parte  ,  como  también 
el  motivo  de  querer  apartarme  del  lado  tan  sagrado  de 
lV.  M.  por  esta  razón, 

Respondo  lo  segundo  ;  que  aunque  abiertamente  el 
señor  Don  Juan  no  me  imputa  el  garrote  dado  á  aquel 
inocente  hombre  ,  (como  dice  el  señor  Don  Juan)  qué  lla^ 
ma  horrible  tiranía ,  todavia  se  colige  evidentemente  ,  así 
del  asunto  ,  como  de  todo  el  contexto  ,  y  fin  de  su  car- 
ta ,  que  me  le  atribuye  á  mí.  Tque  esto  ha.  sido  el  princi- 
pal motivo  de  su  detención  en  España  ,  para  apartarme  del 
sagrado  lado  de  V.  M.i  pero  para  esta  resolución,  tan  nota- 
da de  todos,  y  hacerme  reo  de  este  garrote,  que  como  di* 
go  ,  llama  horrible  tiranía ,  era  necesario  ,  según  toda  ra- 
zón y  derecho  ,  que  el  señor  Don  Juan  hubiese  tenida 
lleno  conocimiento  del  ajusticiado  ,  y  de  toda  su  causa, 
y  circunstancias  de  ella  ;  y  siendo  cierto  que  no  lo  tuvo, 
como  era  precisamente  necesario  ,  sigúese  que  el  señor 
Don  Juan  no  me  puede,  ni  debe  hacer  este  cargo j  ní 
tampoco  valerse  de  este  suceso  para  motivar  con  el  su 
detención ,  ni  para  apartarme  del  lado  de  V,  M.  en  la  for- 
ma ,  y  modo  que  dice  tenia  meditado  y  dispuesto. 

Respondo  lo  tercero  :  que  el  garrote  que  se  dio  á 
aquel  hombre  ,  no  tocó  ,  ni  pudo  tocar  á  mi  puesto  ,  y 
estado  \  pues  su  causa  había  de  ser  criminal  forzosamen- 
te ,  y  al  parecer  exterior  de  crimen  de  lesa  Magestad, 
ajustado  en  el  modo  que  pedirían  la  razón  ,  el  derecho, 

Hz  el 


óo 

el  tiempo ,  y  otras  circunstancias ;  por  cuya  causa  no  se 
me  puede  á  mí  imputar  este  garrote  ,  pues  tocaba  á  la 
justicia  ordinaria  }   por  la  qual  se  executó  á  vista  de 
V.  M.  5  y  debemos,  según  todas  reglas  de  derecho  ,  y¡ 
razón  natural,  presumir  de  la  justificación  del  Prínci- 
pe ,  y  mucho  mas  de  la  de  V.  M.,  de  cuya  virtud  ,  be-( 
nignidad,  y  clemencia  da  testimonio  todo  el  mundo,  como 
también  del  fusto  proceder  de  sus  reales  Ministros  ,  sus 
letras ,  ciencia  ,  y  temor  de  Dios,  que  se  obraría  en  esto, 
conforme  á  la  reditud  de  la  justicia  ;  luego  el  señor  Don 
Juan  debió  presumir  lo  mismo  5  y  por  consiguiente  ,  no 
hacerme  este  cargo ,  ni  tomarle  por  motivo  para  su  re-, 
solución  tomada  contra  mi  persona. 

Lo  quarto  respondo  :  que  aunque  todo  lo  diejao  pue- 
de ,  y  debe  satisfacer  á  qualquiera  desapasionado  para 
juzgar  por  ageno  de  mí  este  cargo  ,  y  por  otra  parte  no 
tener  yo  obligación  de  probar  mi  inocencia  en  hecho 
ageno  obrado  por  la  justicia ;  todavía  por  haberme  cons- 
tituido el  señor  Don  Juan  ador  en  esta  causa  ,  y  hecho- 
íne  á  mí  reo  (como  queda  dicho  arriba)  de  este  garrote, 
que  llama  horrible  tiranía  ,  á  el  como  ador  ,  le  incumbe 
la  probanza  del  delito  que  acumula  :  sin  embargo ,  no 
me  faltan  argumentos  positivos  ,  y  probanzas  sólidas  ,  y 
eficaces  con  que  pudiera  hacer  manifiesta  mi  inocencia, 
y  no  las  produzgo  en  este  papel ,  por  juzgar  no  ser  ne- 
cesario ,  reservándolas  para  quando  lo  sea  *  poniendo  en 
el  ínterin  á  Dios,  y  á  V.  M.  por  testigos  de  esta  ver- 
dad, fiado  la  defenderán  dónde  ,  y  quándo  conviniere  á 
su  servicio ,  y  á  mi  amparo ,  y  consuelo.  Por  todo  lo 
qual ,  consta  :  Que  el  señor  Don  Juan  no  me  debió  ha*- 
cer  este  cargo,  ni  tampoco  tomarle  por  -motivo  para  su 
enojo  ,  y  resolución  5  en  cuya  virtud  dispuso  apartar- 
me del  sagrado  lado  de  V.  M.  en  la  forma  ,  y  modo  que 
confiesa  en  su  carta.  Y  si  el  señor  Don  Juan  ,  por  la 

lus" 


61 

justicia  hecha  en  un  hombre  particular  no  conocido,  y 
de  mediana  esfera  y  suposición  ,  ni  criado ,  ni  amigo 
(al  parecer)  ni  pariente  suyo  :  y  ademas  de  esto  ,  sin  la 
debida  noticia ,  y  conocimiento  de  esta  causa  ,  ha  toma* 
do  motivo  contra  mí  para  hacerme  cargo  tan  pesado  de 
una  justicia  que  llama  horrible  tiranía ,  como  también  pa- 
ra tomar  la  resolución  de  apartarme  tan  violentamente 
de  los  reales  pies  de  V.  M.  ¿Que  razón  ,  y  justicia  no 
tendré'  yo  para  formar  quejas,  y  sentimientos  justísimos 
de  esta  resolución ,  y  disposición  tan  rigorosa  del  señor 
Donjuán,  ocupando  como  ocupo  á  la  vista  de  Dios, 
y  del  mundo  ,  los  puestos  públicos ,  que  se  ven  en  su 
santa  Iglesia  ,  y  en  esta  Monarquía;  teniendo  de  mi  par- 
te tan  manifiestos  argumentos  de  mi  justicia  ,  e'  inocien- 
cia?  De  las  quales  no  me  pretendo  valer  para  mas  ,  que 
para  lo  que  sea  precisamente  necesario  á  mi  defensa ,  y 
manifestación  de  la  verdad  ,  para  los  que  fueren  sinies- 
tramente impresionados  ;  porque  todo  lo  demás  lo  remi- 
to á  Dios  ,  no  á  fin  de  que  vengue  la  injusticia  que  se 
me  hace,  sino  para  que  tenga  de  todos  misericordia. 

Y  supuesto  que  este  garrote  no  es  hecho  mió  ,  sino 
de  justicia  pública ,  que  tiene  V.  M.  con  quien  (  como  se 
debe  suponer  y  creer)  se  comunicó  toda  la  causa ,  me 
causa  horror  ,  que  dicha  justicia ,  llame  el  señor  Don 
Juan  horrible  tiranía  ;  palabra  que  justamente  pudo  ,  y 
debió  causar  á  V.  M.,  y  á  todos  los  jueces  y  Ministros  de 
justicia  entrañable  dolor  y  desconsuelo. 

El  quinto  le  toma  de  mi  mala  conciencia  ,  de  que 
remordido  dice ,  que  en  cierta  ocasión  (diferente  de  la 
presente)  en  que  el  señor  Don  Juan  dispuso  de  darme  la 
muerte  ,  y  le  propone  con  las  palabras  siguientes  :  Esta 
acción  medité  ,  dispuse  ,  y  pensaba  executar  sin  escándalo  ,  ni 
mas  violencia  ( mientras  no  fuese  necesaria  otra')  que  la  pre- 
cisa para  conseguir  el  intento  ¡y  no  su  muerte ,  como  su  mala 

con" 


6% 

conciencia  le  ha  hecho  temer.  De  este  cargo  que  toca  en  mí 
muerte  intentada  en  diez  y  siete  de  Febrero  pasado  ,  de 
que  había  ei  señor  Don  Juan,  como  si  no  Fuera  el  darme 
la  muerte  ,  sino  otra  cosa  menos  escandalosa  i  puedo  de^ 
cir  á  V.  M,  con  verdad,  que  jamas  he  hablado  ,  ni  publi- 
cado este  caso  ,  y  he  tenido  ánimo  de  dexarlo  á  los  se-, 
cretos  consejos  de  Dios  nuestro  señor  ,  como  otras  mu- 
chas cosas  i  pero  ya  que  ei  señor  Don  Juan  lo  confiesa 
públicamente  ,  no  solo  en  la  carta  para  V.  M.  pero  en 
copias  de  ella  enviadas  á  diferentes  personas ,  y  conven- 
tos de  Madrid  ,  me  parece  que  me  es  licito ,  y  aun  preci- 
so el  representar  á  V.  M*  no  lo  mucho  que  podia  decir 
sobre  este  designio,  sino  solamente  lo  que  puede  servir  de 
legítima  defensa  mia  ,  en  orden  á  dar  alguna  satisfacción 
á  dicho  cargo  ,  y  así  respondo  á  el. 

Lo  primero :  que  habiendo  tenido  avisos  de  personas 
de  mucha  suposición  ,  que  aquel  Viernes  diez  y  siete  de 
Febrero  ( que  era  del  perdón  de  enemigos )  me  convenia 
estar  en  mi  casa  ,  y  no  salir  por  la  tarde  á  la  junta  del 
gobierno  i  porque  sin  duda  estaba  dispuesta  mi  muerte 
al  pasar  por  el  convento  de  la  Encarnación,  Y  aunque 
nunca  me  persuadí  á  temor  ,  y  fiaba  en  Dios  sería  servi- 
do de  mirarme  con  ojos  de  piedad,  y  guardarme  todavía» 
fueron  tantos  los  que  me  dixeron  ,  que  era  tentar  á  Dios 
el  exponerme  á  ese  riesgo ,  sin  especial  necesidad  >  que 
por  esta  razón  ,  y  otras  de  conocido  ,  y  forzoso  impe- 
dimento de  mi  ocupación ,  no  fui  á  la  Junta  5  y  á  esto  lla- 
ma el  señor  Don  Juan  temor  de  mi  mala  coneienciavDigo 
pues,  señora,  que  aunque  entonces  por  la  benignidad  de 
Dios ,  no  tuve  remordimiento  de  mi  conciencia  de  pe- 
cado grave,  sin  embargo  :  Non  in  hoc  juttificAtm  sum  ,  co« 
mo  dixo  ei  Apóstol  de  sí  mismo  ,  sabiendo  muy  bien, 
lo  que  dice  el  Espíritu  Santo  ,  por  el  Concilio  de  Tren-. 
to  :  Quod  nescit  homo  ,  an  odio  ,  vel  amore  dlgnm  sit  %  níñ 

spe- 


*3 

spectale  revelatione  id  didicerit.  Que  quiere  decir:  Que  no 

sabe  el  hombre  si  es  digno  de  odio  ,  ó  de  amor  de  Dios  ,  sino 
que  se  lo  revele  el  Espíritu  Santo.  Si  bien  por  algunas  seña- 
íes  ,  de  que  tratan  ios  Teólogos  ,  y  especialmente  el  Pa- 
dre Jeremías  Dregelio  de  mi  sagrada  Religión,  en  su  Zo- 
diaco ,  puede  conjeturar ,  y  tener  alguna  certeza  moral, 
de  que  está  en  la  gracia  de  Dios  ,  y  que  S.  M.  le  ama ;  y 
no  digo  esto ,  porque  yo  juzgue  que  á  mí  me  asistiesen 
semejantes  señales  :  Quia  non  in  justificationibus  meis  ,  sed 
in  multis  De  i  miserationibus  prosterno  ante  faciem  ejus  de' 
frecationem  meam.  Y  asi  confiado  en  estas  mismas  miseri- 
cordias de  Dios ,  anduve  con  seguridad  de  mi  conciencia, 
ni  tuve  particular  temor  de  la  muerte  ,  que  sabia  se  me 
intentaba.. 

Respondo  lo  segundo  :  que  habiendo  esta  meditación^ 
disposición  ,  y  resolución  del  señor  Don  Juan  sucedido  en 
los  diez  y  siete  de  Febrero  ,  como  queda  dicho  ,  y  fue  or- 
denada adarme  la  muerte,  y  por  este  medio  apartarme 
de  los  reales  pies  de  V,  M.  manifiestamente  se  ve  ,  que  ni 
el  motivo  de  la  prisión  del  hermano  de  su  Secretario, 
que  á  mi  me  imputa  ,  ni  el  garrote  de  aquel  hombre  que 
llama  inocente  ,  que  fue  á  principios  de  Junio  ,  se  pu- 
dieron atribuir  á  dicha  resolución  de  darme  la  muerte  ,  ó 
desviarme  de  los  reales  pies  de  V.  M.  pues  dicha  resolución 
fue  meditada  ,  dispuesta  ,  y.pensada  mucho  antes  de  dicha 
prisión  y  garrote  ,  que  fue  tres  meses  antes  >  por  lo  qual 
consta  con  claridad ,  que  dichos  motivos  alegados  del  se- 
ñor Don  Juan  ,  para  la  resolución  de  su  acción ,  no  sub- 
sisten ,  y  debo  yo  ser  absuelto  de  este  cargo. 

Respondo  lo  tercero :  que  se  sabe  ,  y  bien  ,  que  el 
mandato  ,  y  disposición  del  señor  Don  Juan  para  diez  y 
siete  de  Febrero  ,  era  no  solo  para  desviarme  de  los  rea- 
les pies  de  V.  M.  sino  para  quitarme  la  vida;  de  que  cons< 
ta ,  que  la  resolución  que  el  señor  Don  Juan  dice  tenia, 

me- 


*4 

meditada ,  dispuesta,  y  pensada ,  se  estendía  á  mas   daño 

mió  ,  que  el  que  refiere  ahora  en  su  carta. 

Lo  quarto  respondo:  que  el  huir  la  muerte,  y  mas 
de  la  violenta  ,  no  es  argumento  siempre  de  la  mala  con- 
ciencia} pues  la  muerte  natural  la  temen  todos  ,  aún  los 
mas  buenos,  como  consta  de  la  vida  de  san  Hilarión  ,  y 
de  otros  inumerables  santos. 

Lo  quinto  :  si  la  huida  de  la  muerte  ,  fuera  argu- 
mento de  mala  conciencia,  fuera  culpable  Christo ,  que 
se  escondió  diversas  veces  ,  quando  le  quisieron  dar  la 
muerte  :  y  decir  esto  ,  fuera  blasfemia.  Y  el  mismo  Señor 
mandó  á  sus  Discípulos  ,  que  quando  los  persiguiesen  en 
una  ciudad,  se  huyesen  á  otra  j  punto  que  elegante- 
mente le  trata  san  Atanasio  ,  y  los  demás  Padres  ,  y  Teó- 
logos. Finalmente  ,  el  señor  Don  Juan  ,  ahora  en  su  fu- 
ga se  condena  de  mala  conciencia ,  si  fuera  verdad  el 
cargo  que  me  hace  ,  y  como  no  querrá  que  le  hagan  car- 
go de  mala  conciencia  por  haber  huido  ,  por  solo  un 
aviso  ,  y  sola  una  detención  ,  y  aseguración  de  su  per- 
sona ,  ordenada  por  una  santa  Reyna  ,  y  señora  sobera- 
na j  tampoco  debe  querer  hacerme  á  mí  este  cargo  de 
mala  conciencia  ,  y  tomarla  por  motivo  de  la  justifica-^ 
cion  de  su  resolución  ,  por  haber  escusado  el  ir  á  la 
junta  de  la  gobernación  ,  y  esto  tanto  mas  ,  que  no» 
dexe  de  ir  á  ella  por  temor  de  la  muerte  ,  sino  por  otros 
motivos  ,  y  embarazos  que  ocurrieron  como  arriba 
dixe.  v 

El  sexto  cargo  que  me  hace  el  señor  Don  Juan  en  su 
carta,  es  decir  ;  Que  según  su  conciencia  ,  tenia  algunos  mo- 
tivos para  quitarme  la  vida  por  las  causas  comunes  del  bien 
de  esta  corona  ,  y  particulares  suyas  ,  &c.  A  esto  respondo 
lo  primero :  que  en  particular  no  refiere  el  señor  Don 
Juan  ninguna  causa  del  bien  común  de  esta  Monarquía^ 
y  mucho  menos  la  prueba»  como  en  todo  derecho  divino, 

y 


! 


y  humano,  es  necesario  para  quitar  á  un  hombre  la  vida; 
y  mientras  el  señor  Don  Juan  no  haga  demonstracion  de 
ellas,  no  entiendo  cómo  ,  según  su  conciencia  y  toda  ra- 
zón podia  ,  y  debía  quitarme  la  vida. 

Lo  segundo :  que  no  será  bien  oída  esta  doctrina  de 
los  que  saben  cómo ,  y  en  que  casos  es  licito  el  homicidio; 
porque  persona  particular  ninguna  puede  ,  conforme  al 
mandamiento  de  Dios ,  matar  á  otro  por  causas  comunes; 
cuya  solicitud  y  cuidado ,  toca  á  los  Príncipes.  Y  lo  ter- 
cero ,  mucho  menos ,  sin  haber  precedido  acusación  de 
delitos  ante  jueces  competentes ,  y  probanza  de  ellos.  Lo 
quarto ,  porque  sería  lo  contrario  introducir  contra  la 
Ley  de  Dios  ,  una  do&rina  del  perjuicio  que  se  sabe  ,  y 
se  ve.  Lo  quinto:  el  particular  que  puede  solo  en  su  de- 
fensa ,  con  la  moderación  de  defensa  inculpable  ,  dar  á 
otro  la  muerte  ,  ha  de  ser  en  caso  ,  que  no  tenga  otro  re- 
medio su  vida  inocente  ;  pero  solo  por  el  bien  común, 
no  puesto  en  cargo ,  ni  descargo ,  ni  ante  el  que  le  tiene 
á  su  cuenta  ,  e'  imperio  ,  inaudita  la  parte  ,  con  autori- 
dad propia  matar,  ó  mandar  matar  ,  no  lo  puede  dictar 
ninguna  sana  conciencia. 

Lo  que  el  señor  Don  Juan  añade,  y  particulares  mlasi 
no  veo  como  se  puede  verificar  en  muerte  de  hombre  par- 
ticular, y  mucho  menos  en  un  Consejero  de  Estado,  Con- 
fesor de  una  Rey  na  de  España,  Inquisidor  General,  De- 
legado de  la  Sede  Apostólica  para  la  defensa,  y  conser- 
vación de  nuestra  santa  Fe'  Católica  en  estos  rey  nos ,  y 
Ministro  de  la  gobernación  universal  de  esta  Monarquía, 
títulos ,  y  oficios  todos  ,  con  que  sin  méritos  irlos ,  y 
por  sola  la  divina  gracia  ,  estoy  condecorado  por  el  Vi- 
cario de  Christo,  y  ios  Reyes  Católicos  :  y  tales  ,  que  ni 
el  Rey  nuestro  señor  pudiera  ,  ni  ningún  Emperador,  ni 
Príncipe  seglar,  ni  Eclesiástico  darme  la  muerte  sin  cono- 

I  ci- 


66 

cimiento  de  causa,  ó  notoriedad  de  hecho  constante,  que 

la  mereciese. 

Lo. segundo:  menos  pudo  sin  haber  dicho  á  V.  M. 
las  causas ,  y  delitos  míos ,  y  á  los  que  podían  conocer  de 
ellos ,  para  que  examinados ,  V.  M.  procediese  á  lo  que 
ellos  pedían.  Pero  el  señor  Don  Juan  no  me  ha  probado 
delito  contra  su  persona,  en  particular  de  muerte  5  y  creo 
que  si  yo  le  hubiera  cometido  ,  no  se  me  hubiera  dexado 
encubierto  5  pues  se  saca  en  esta  carta  á  plaza  una  justi- 
cia, en  que  hago  testigo  á  Dios  ,  que  nos  ha  de  juzgar, 
que  estoy  agenísimo  de  ella.  Luego  si  el  señor  Don  Juan 
tuviera  causas  particulares  suyas ,  dignas  de  mi  muerte, 
bien  se  puede  creer  ,  que  se  supieran  ,  y  dixeran  j  -y  el  no 
habérseme  imputado  hasta  en  este  papel ,  creo  que  V.  M; 
y  sus  reales  Ministros  y  Consejeros  ,  lo  tendrán  por  bas- 
tante prueba  de  mi  verdad. 

Añade  diciendo  :  Tpara  ello  be  tenido  no  solo  repetidas 
opiniones ,  sino  Instancias  de  gravísimos  Teólogos,  Señora, 
los  Teólogos  responden  á  los  casos  conforme  se  los  pin- 
tan ,  como  los  confesores  absuelven  de  los  pecados  en  la 
calidad ,  y  modo  que  los  refiere  el  que  los  confesó.  Pa- 
ra que  debiera  el  señor  Don  Juan  quitarme  la  vida ,  no 
creo  que  haya  Teólogo  que  lo  sea  ,  que  pueda  sentirlo: 
y  así  creeré  que  de  relaciones  que  hicieron  al  señor  Don 
Juan  los  que  no  tuvieron  atención  á  la  realidad  de  ver- 
dad ,  sino  á  sus  sospechas  ,  sin  bastante  fundamento,  y; 
juicios  desviados  de  la  razón  ,  se  formaría  la  que  el  se- 
ñor Don  Juan  hizo  á  los  Teólogos  >  que  engañados ,  y 
prácticamente  herroneos  ,  dixeron  lo  que  el  señor  Don 
Juan  refiere :  y  á  esa  causa  no  puede  tener  su  parecer  pe- 
so >  porque  lo  dieron  sin  debido  conocimiento  de  causa, 
y  sus  circunstancias. 

El  séptimo  cargo  y  motivo ,  que  el  señor  Don  Juan 

pro- 


producé ,  en  orden  á  justificar  su  resolución  meditada,  dis* 
puesta,  y  pensada  tanto  antes,  diciendo  ,  que  ha  temido  la 
condenación  de  mi  alma  ,  creyendo  que  estaba  en  mal  estado** 
y  prosigue  el  señor  Don  Juan  ,  diciendo.:  No  he  querido 
nunca  aventurar  la  perdición  de  una  alma,  que  tan  probable- 
mente había  de  ser  arrebatada  en  mal  estado  ,  anteponiendo 
los  riesgos  ,  y  trabajos  de  mi  persona  ,  al  deseo  de  hacer  a 
Dios  este  sacrificio  , ,  que  espero  de  su  infinita  misericordia^ 
me  pagará  en  dar  feliz,  logro  á  mi  justa  intenúon  :  todo  es- 
to, señora,  que  toca  al  zelo  que  el  señor  D.  Juan  ha  teni- 
do de  que  yo  no  muriera  en  pecado  mortal ,  por  el  mal 
estado  en  que  probablemente  juzgó  entonces  estuve  ,  se 
lo  debo  agradecer,  como  lo  hago  5  y  el  estado  y  conoci- 
miento de  mil  conciencia  ,  lo  dexo  á  Dios  que  ha  de  mani- 
festar lo  mas  escondido  de  los  corazones ,  y  juzgará  á  ca- 
da uno  según  sus  obras  ,  como  dice  san  Pablo.  Solo  debo 
reparar  en  que  el  señor  Don  Juan  no  solo  llama  justa  la 
intención  de  matarme  j  pero  que  espera  de  Dios  el  conse- 
guir lo  que  pretende  por  este  sacrificio  que  le  hace.  Se-s 
ñora,  diré'  á  V.  M.  con  san  Pablo  ,  amenazado  de  muer- 
te :  Non  fació  animam  meam  pr^tiosiorem  quam  me.  Mas 
estimo  mi  alma  ,  que  mi  vida.  Y  el  mismo  Apóstol,  que 
e'l  y  los  demás  Apostóles  :  Tanquam  mor  ti  destinati.  No 
solo  amenazados  de  muerte  >  pero  aún  para  la  misma 
muerte.  Y  dixo  Christo  nuestro  señor  ,  que  los  que  les 
quitasen  la  vida  ,  habían  de  pensar  que  hacia n  grato  sa- 
crificio á  Dios  :  Et  cum  ínter fecerint  -vos  arbitr  antur  se  ob- 
sequian prestare  Deo.  A  mí  no  me  toca  el  defenderme  mas 
que  con  la  verdad  de  mis  procedimientos,  que  por  la  mí* 
sericordia  de  Dios  he  vivido  á  la  vista  de  Dios  ,  y  de  ios 
hombres. 

El  octavo  cargo  que  me  hace  el  señor  Don  Juan,  y 
motivo  para  persistir  en  su  intención  ,  que  es ,  según  di- 
ce :   La  expulsión  de  esta  peste  (así  me  llama)  para  librar 

I  2  es- 


estos  reynos  de  ella  ,  y  de  las  calamidades  ,  y  trabajos  ,  que 
por  su  culpa  padecen  los  pobres  ,  y  oprimidos  vasallos.  Sí  este 
cargo,  señora  ,  tuviera  subsistencia  ,  confesara  yo  publi- 
camente ,  que  era  justa  mi  expulsión ,  y  destierro  de  es' 
tos  reynos ,  y  yo  el  primero  me  condenara  á  este  castigo 
y  pena;  pero  seguro  en  Dios  ,  y  en  mi  conciencia  ,  es- 
pero me  absolverán  de  este  cargo  todos  los  que  conocie- 
ren ,  y  quisieren  sin  pasión  instruirse ,  é  informarse  de 
mis  procedimientos ,  de  que  luego  apuntare  algo.  Por 
ahora  ,  digo,  que  aunque  esto  fuera  así  ,  mi  expulsión 
habia  de  ser  por  el  camino  ,  forma  ,  y  modo  que  prescri- 
ben la  ley  natural ,  divina,  y  humana  5  y  que  nada  de 
esto  asiste  hoy  á  la  resolución,  e'  intención  del  señor  Don 
Juan;  pues  ni  Dios,  ni  V.  M.  hasta  ahora  le  han  dado 
esta  potestad  ,  derecho  ,  ó  comisión  :  siendo  así,  qua  om~ 
nis  put estas  stat  a  Deo  :  y  que  yo  no  soy  causa  de  las  ca- 
lamidades, y  trabajos  que  hoy  padecen  los  pobres,  y 
oprimidos  vasallos  de  estos  reynos.  Lo  pruebo  en  primer 
lugar  con  el  argumento  que  llaman  negativo  ,  y  es  en 
el  caso  presente  afirmarlo,  y  decirlo  el  señor  Don  Juan, 
y  no  probarlo  >  como  es  preciso  ,  según  todo  derecho  ,  y 
especialmente  en  cargo  de  tanto  peso  y  conseqüencia, 
que  aún  de  sola  aprehensión  ,  puede  originar  mucho  da- 
ño contra  mi  opinión  ,  y  mucho  mas  si  fuere  creído.  Por 
lo  que  siendo  ador  contra  mí  el  señor  Don  Juan,  le  in- 
cumbe la  probanza,  y  que  esta  sea  manifiesta  de  este  car- 
go :  y  mié nt tas  no  lo  probare  en  esta  forma  ,  no  debo 
ser  condenado  de  nadie ,  que  tema  á  Dios  ,  que  dixo: 
Nollée  secundumfaciem  judicare.  Y  san  Pablo  :  Ñeque  ante 
tempus.  Nadie  juzgue,  dice  Christo  señor  nuestro,  á  otro 
por  la  apariencia  de  las  cosas,  ni  tampoco  antes  del  tiem- 
po en  que  sea  convencido ,  y  especialmente  en  materia 
tan  grave.  Y  en  segundo  lugar  se  prueba  :  que  yo  no 
he  sido ,  ni  soy  causa  de  las  calamidades ,  y  trabajos 

gnc 


69 

que  padecen  los  vasallos .  como  me  lo  Imputa  el  señor 
Don  Juan;  porque  desde  los  tiempos  del  señor  Empera- 
dor Carlos  Vo.  Felipe  II.°,  III.0,  y  IV.°Jia  sido  el  clamor 
de  España   toda  en  su  perdición  ,    y   destrucción  por 
los  tributos.  Consta  de  consulta  hecha  por  el  Consejo 
real  de  Castilla  el  año  \6 ig  ,  que  después  comentó  ,  y 
deducid  eruditamente  Navarrete  en  su  libro  ,  y  pido  á 
V.  M.  y  á  todos  los  que  quisieren  ser  enterados  de  esta 
verdad ,  se  sirvan  de  leerla  desde  el  principio.  Consta 
también  de  los  tiempos  del  señor  Rey  Felipe  IV.0  ( que 
está  en  el  cielo)  que  para  las  proposiciones  de  tributos,  y 
donativos,  se  propuso  siempre  á  los  Teólogos  la  extrema 
necesidad  en  que  se  hallaba  la  Monarquía.  Y  en  virtud  de 
esta  opinión  se  han  impuesto  los  tributos  con  que  se  ha- 
llan cargados  los  vasallos.  Véanse  las  consultas   hechas 
del  rey  no -en  Cortes  ,  y  tiempos  antecedentes  que  se  ha- 
llan en  diversas  Secretarías  ;  de  que  se  sigue  ,  é  infiere 
claramente  que  yo  no  soy  causa  de  estas  calamidades  ,  y 
trabajos  ;  y  por  consiguiente  ,  queda  sin  fuerza  este  gra- 
vísimo ,  y  perjudiciaiisimo  cargo  que  el  señor  Don  Juan 
me  hace  para  mi  descrédito  ,  y  separación  del  lado  de 
V.  M. 

Lo  tercero  :  algunos  años  antes  ,  que  muriese  el  Rey 
nuestro  señor  (que  está  en  el  cielo)  fue  servido  de  nom- 
brarme por  uno  de  los  que  asistian  en  la  Junta  general 
de  Medios ,  por  haber  reconocido  en  mí  S.  M.  un  ar- 
diente zelo  (que  por  la  misericordia  de  Dios  me  acom- 
paña) del  bien  común,  y  alivio  de  estos  reynos  ,  y  vasa- 
llos ;  y  todo  lo  que  á  su  favor  he  obrado,  y  votado  cons- 
tantemente en  dicha  Junta ,  dirán  las  consultas  que  la 
Junta  hizo  á  S.  M. ,  y  se  hallarán  en  las  Secretarías  ,  que 
son  instrumentos  auténticos  de  la  verdad  ,  y  que  acre- 
ditarán lo  que  digo.  Testigos  hay  vivos ,  que  son  el  Du- 
que de  Medina ,  el  Conde  de  Castrilo?  Don  Antonio  de 

Con» 


yo 

Contreras ,  Fray  J&án  Martínez,  Confesor  de  S.  M.  y 
otros,  que  testificarán  lo  mismo.  Y  el  Duque  de  Medi- 
na sobre  ciertos  pareceres  míos  ,  encaminados  á  que  no 
se  impusiesen  nuevos  tributos ,  los  alabó  con  palabras 
bien  encarecidas ,  diciendo  :  Que  había  hablado  como  un  san 
Juan»  Y  lo  refiero  con  confusión  mía  ,  aunque  necesaria, 
para  testimonio  de  la  verdad,  que  aquí  propongo  y  de- 
fiendo 5  que  le  dará  también  el  Secretario  Legasa  ,  que  lo 
era  de  la  Junta.  De  que  se  infiere ,  que  las  calamidades,  y 
trabajos  no  se  padecen  por  mí. 

Pruébase  claramente  esto  mismo ,  lo  quarto  :  porque 
desde  que  murió  S.  M.  (que  goce  de  Dios)  no  se  ha  im- 
puesto tributo  general  alguno  en  estos  reynos,  ni  pedido 
donativo  alguno  en  las  ciudades  ,  y  reynos  de  Castilla, 
á  que  he  asistido  en  todas  las  ocasiones,  que  se  trataba 
de  esto  ,  con  todas  mis  fuerzas ,  y  razones  que  disuadie- 
ron semejantes  imposiciones  y  donativos  $  de  que  hago 
testigo  á  todos  los.  que  concurrieron  conmigo  en  los  Con- 
sejos y  Juntas  i  y  otros  muchos  que  me  oyeron  hablar 
de  esto  fuera  de  ellas ;  á  demás  que  consta  auténticamente 
de  las  consultas  que  se  hicieron  sobre  dichas  materias  ,  á 
que  me  refiero  y  remito. 

Lo  quinto  se  prueba  esta  verdad :  porque  apenas  mu- 
rió el  Rey  nuestro  señor ,  quando  suplique'  á  V.  M  á 
quien  pongo  por  testigo  ,  se  sirviese  mandar  formar  una 
Junta  de  Ministros  zelosos ,  e'  inteligentes ,  que  se  lla- 
mó del  alivio  de  los  tributos ,  principalmente  en  las  cin-> 
co  especies  necesarias  ;  que  son  carne  ,  pescado ,  vino, 
aceyte  ,  y  vinagre.  Y  V.  M.  fue  servida  de  conformarse 
consuma  propensión  de  su  real  voluntad ,  y  nombrar 
para  ella  á  Don  Manuel  de  Salamanca  ,  entonces  Presi- 
dente de  Hacienda  ,  á  Don  Miguel  Pantoja  ,  Don  Ge- 
rónimo de  San  Vítores  ,  y  á  Don  Francisco  de  Herrera, 
Corregidor  de  esta  Vilia  de  Madrid  ,  y  á  mí.  Y  habien- 
do- 


7* 
dose  dispuesto  muchas  cosas  por  esta  Junta,  y  entre 

otras  mas  de  veinte  ciudades  ,  y  muchos  arrendadores, 
baxado  la  mitad  de  los  precios  de  estas  especies,  ofre- 
ciendo la  misma  paga  ajustada  por  su  arrendamiento, 
y  se  hubiera  executado  en  todas ,  si  no  se  hubieran 
ofrecido  ,  y  opuesto  tantas  dificultades  ,  que  fue  fuerza 
á  V.  M.  desistir  por  entonces  de  su  prosecución,  con  in- 
creible  dolor,  y  sentimiento  suyo  ,  y  mió  por  verse  frus- 
trado mi  zelo,  y  entrañable  deseo  de  ver  aliviados  los  po- 
bres vasallos  ,  de  que  hago  testigos  á  los  sobredichos  con 
el  testimonio  autentico  de  las  consultas  ,  que  paran  en 
las  Secretarías  ,  y  en  especial  en  la  de  Don  Lorenzo  de 
Jauregui  ,  que  era  Secretario  de  dicha  Junta  ;  á  que  se 
añade  ,  que  en  esta  misma  Junta  ,  procure'  con  todo  es- 
fuerzo persuadir ,  que  se  quitasen  las  quiebras  de  mU 
liones ,  como  tributo  el  mas  gravoso  ,  y  sensible  para 
los  vasallos  ,  y  mayormente  pobres  >  y  á  este  fin  se  han 
hecho  muchas  ,  y  muy  particulares  diligencias  ,  para 
vencer  las  graves  dificultades  que  se  ofrecían  contra  su 
execucion  :  y  no  habiendo  sido  posible  por  las  urgen- 
tes necesidades  ( que  entonces  grandemente  apretaban) 
el  poderlas  vencer,  y  quitar  dicho  tributo  ,  se  halló 
la  Junta ,  y  yo  con  ella  ,  obligada  á  desistir  por  en^ 
tonces  de  este  santo  intento ,  con  increible  dolor  ,  y  sen- 
timiento de  todos ,  habiéndonos  de  consolar  con  saber, 
que  la  buena  voluntad  tiene  su  premio  delante  de  Dios, 
y  debe  ser  también  estimada  de  los  hombres ,  según  el 
dicho  del  Sabio:  In  arduis  voluisse  sat  est  ¿  que  en  las 
cosas  arduas  ,  no  es  poco  ,  sino  mucho  haber  emprehen* 
dido  hacerlas. 

Pruébase  lo  sexto :  porque  conociéndose  ser  un  tri- 
buto tan  quantioso  el  de  las  medias  Annatas  de  ios  juros 
antiguos  y  nuevos  ,  nunca  jamas  fui  de  parecer ,  ni 
consentido  por  mi  voto,  que  estas  medias  Annatas  se 

qui- 


7i 

quitasen  a  los  Juristas ,  por  las  razones ,  y  motivos  que 
me  persuadieron  á  esto  j  de  que  hago  testigos  á  quan- 
tos  hay  que  han  concurrido  conmigo ,  en  que  se  trata- 
ba este  punto.  Y  asimismo  á  las  Consultas  que  se  han 
hecho  sobre  e'l.  Digo  esto  por  ser  sabido ,  y  público, 
porque  á  no  serlo >  ni  lo  dixera  ,  ni  pudiera  decirlo.  Yj 
no  habie'ndose  conformado  el  Rey  ,  ni  V.  M.  juzgando 
debia  seguir  el  parecer  contrario  de  tantos  ,  y  tan  gran- 
des Ministros ,  que  yo  también  venero  ,  y  siempre  he 
Venerado  ,  como  á  principio  extrínseco  ,  fundado  en  au- 
toridad ,  no  se  me  puede  hacer  cargo  por  esta  razón  ,  ni 
imputar  el  que  yo  sea  causa  de  las  calamidades,  y  traba-i 
jos  que  se  padecen. 

Pruébase  lo  séptimo  :  porque  apenas  llegue'  á  Es- 
paña sirviendo  á  V.  M.  ,  quando  oyendo  los  clamo- 
res ,  tributos ,  y  cobranzas  de  ellos  por  la  multitud  de 
Ministros  ocupados  en  ellas  ,  que  se  contaba  al  parecer 
un  número  increible ,  con  las  costas  y  daños  que  ha- 
dan ,  quando  procure'  se  introduxese  en  España  el  mo- 
do de  cobrarlas  del  señor  Emperador  ,  y  orros  Poten- 
tados ,  para  que  los  vasallos  de  España  no  sintiesen 
opresión  de  tanta  molestia,  y  aún  de  tanto  perjuicio  á  la 
misma  cobranza  *  pero  tampoco  esto  se  ha  podido  conse- 
guir ,  por  causas  ocurrentes ,  que  lo  estorvaron  ,  con  no 
pequeño  dolor  ,  y  sentimiento  de  mi  alma  ;  de  que  se 
infiere  ,  que  no  puedo  yo  set  la  causa  de  las  calamidades 
que  se  experimentan. 

Pruébase  lo  o&avo  :  porque  habiendo  llegado  á  mis 
manos  un  papel  grave  de  una  persona  de  letras ,  e'  inteli- 
gencia en  materia  de  tributos ,  en  que  persuadia ,  que 
los  que  estaban  puestos  ,  no  eran  conformes  á  la  razón, 
necesidad  y  tiempo  ,  y  que  todos  se  podían  ,  y  debiart 
reducir  á  uno ,  que  carecía  de  todos  los  daños  que  se  ex- 
perimentaban en  los  impuestos ,  con  el  grande  deseo  que 

tu- 


73 
tuve  siempre  del  alivio  ele  íos  pobres  vasallos,  bien  proba- 
do en  aquel  papel  j  se  lo  dixe  ,  y  represente  al  Rey  nues- 
tro señor ,  y  después  de  su  muerte  á  V.  M.  suplicándola 
constantemente,  se  sirviese  de  remitir  dicho  papel  ala  Jun 
ta  genetal  de  Medios ,  y  á  los  Consejos  Real  y  de  Ha- 
cienda. Y  habiendo  V.  M.  venido  en  ello  con  mucho 
gusto  ,  examinado  en  dichos  Consejos ,  aunque  en  ellos 
se  facilitaron  algunas  dificultades ,  que  se  ofrecían  en  la 
execucion  ,  todavia  para  vencer  las  demás  se  formó  una 
Junta  ,  en  que  entraron  el  Presidente  de  Hacienda  Don 
Antonio  de  Contreras  ,    el  Conde  de  Villa-Umbrosa, 
Don  Gerónimo  de  san  Vítores  ,  Don  Juan  de  Gongora, 
y  yo;  que  con  sumo  gusto,  sin  embargo  de  las  continuas, 
y  casi  intolerables  ocupaciones  mias,  me  ofrecí  á  asistir, 
por  el  deseo  ardientísimo  que  siempre  he  tenido  del  ali- 
vio de  los  pobres  vasallos;  y  se  va  trabajando  en  el  modo 
de  la  execucion  ,  para  que  se  consiga  el  alivio  que  V.  M. 
ha  deseado  ,  y  yo  solicitado  constantemente  siempre.  De 
esto  hago  testigos  á  todos  quantos  Consejos  tiene  V.  M.¿ 
y  á  los  de  la  Junta  de  Medios  ,  de  que  son  también  au- 
ténticos testimonios  las  consultas  de  los  Consejos ,  y  de 
la  Junta  formada  para  esto.  Luego  yo  no  puedo  ser  acu- 
sado ,  ni  condenado  como  causa  de  estas  calamidades  y 
trabajos  por  nadie ,  y  mucho  menos  por  el  señor  Don 
Juan  ,  á  quien  se  lo  referí  el  año  pasado  en  el  Retiro  ,  y 
alabó  mucho  mi  solicitud  y  zelo  ,  y   no  puedo  de-? 
xar  de  alegarle  por  testigo  ,  porque  en  esta  causa  no 
padece  excepción. 

Esto  se  prueba  lo  nono  ,  con  la  claridad  manifies- 
ta ,  por  saberse  constantemente  en  todos  los  Consejos 
las  instancias  que  he  hecho ,  para  que  no  fuesen  mas. 
vexados  con  algún  tributo  los  vasallos,  y  juntamente 
instado  varias  veces  que  para  este  alivio  ,  que  con 
tantas  veras  he  pretendido ,  se  cercenasen  gastos  super* , 

K         -  fluosw 


74 

fíuos ,  y  se  reduxesen  á  "moderación  competente  ,  así  en 
la  casa  real  de  V.  M.  como  en  los  sueldos  de  Ministros  ¿y 
Oficiales,  en¡  mercedes  ,  raciones  y  ayudas  de  costa  ,  y 
otras  cosas  ,  de  que  se  podia  recoger  una  suma  conside-, 
rabie  de  dinero  ,  sin  los  gastos  y  perjuicios  en  su  cobran* 
za  ,  que  intervinieren  en  los  demás  tributos.  Y  de  esta 
verdad  son  aute'nticos  testimonios  mis  pareceres ,  y  vo- 
tos en  los  Consejos  y  Juntas ,  y  las  consultas  hechas  so- 
bre todo  esto  ,  y  cada  cosa  en  particular.  Y  sobre  ser  no- 
torio y  público  ,  son  testigos  otros  Consejeros  que  fueron 
del  mismo  parecer  ,  y  solo  á  fin  del  alivio  de  los  Vasallos. 
De  que  se  infiere  ,  que  el  señor  Don  Juan  justamente  no 
puede  hacerme  á  mí  este  cargo  de  las  calamidades  y  opre* 
siones  de  los  vasallos  j  ni  tomarlo  por  motivo  ,  pa- 
ra la  resolución  que  refiere  en  su  carta  tomó  con-r 
tra  mí. 

A  estas  pruebas  añado  otra  ,  que  es  la  decima  ,  por 
ser  la  pública  voz  y  fama  ,  y  constante  en  esta  Corte: 
Que  el  señor  Don  Juan  con  otros  de  su  séquito  ,  fue  de 
Voto  ,  y  parecer  ?  que  V.  M.  con  la  venida  de  Galeones^ 
se  echase  sobre  seis  millones  de  plata  de  los  particulares; 
á  que  resistí  yo  con  otros  ,  porque  esta  era  una  aflicción 
gravísima  de  los  vasallos  ,  sobre  la  que  padecían  ,  ( de 
que  hace  motivos  y  argumentos  el  señor  Don  Juan  con- 
tra mí)  y  se  le  quitaba  no  solo  á  los  dueños ,  peroá 
otros  muchos ,  la  utilidad  pública  y  común  ,  que  había 
de  redundar  de  los  seis  millones  en  tantos  ,  y  todos  que- 
darían por  puertas.  Y  porque  era  destruir  no  solo  todo 
el  cre'dito,  pero  el  comercio  de  las  Indias  ,  y  á  las  Indias 
con  España  ,  y  lo  dependiente  de  este  comercio  ,  que  to- 
do se  arruinaba  con  la  toma  de  los  seis  millones  5  y 
ademas  de  que  era  dar  causas  y  motivos  á  distur- 
bios,  e  inquietudes,  y  todo  lo  demás  que  se  podia,  y 
debia  temer  dentro  y  fuera  de  España  de  la  toma  de  seis 

mi- 


75 
millones  de  particulares  ;  y  por  esta  causa  nunca  ha  po- 
dido el  señor  Don  Juan  hacerme  este  cargo  de  la  opre- 
sión de  los  vasallos ,  y  mucho  menos  tomar  motivo  de 
ella  contra  mí,  para  la  resolución  que  refiere  en  su  car- 
ta ,  sabiendo  lo  que  en  esta  parte  obre'  por  el  consuelo 
de  ellos. 

Lo  undécimo  se  prueba.  Que  el  señor  D.  Juan  antes 
de  partir  á  la  Coruña,  pidió  tales,  y  tantas  cantidades  de 
dinero,  como  consta  desús  cartas,  yes  público.  Y  después, 
desde  la  Coruña,  haciendo  queja  gravísima  de  que  no  se  le 
asistia  mas  que  con  quatrocientos  mil  reales  de  á  ocho,  ha- 
biéndosele ofrecido  un  millón  ,  se  le  cumplió  en  mo- 
neda labrada  ,  barras  de  plata  ,  y  letras  de  cambio,  fuera 
de  seiscientos  mil  escudos  de  plata  :  y  de  todo  hizo  poco 
caso ,  pidiendo  siempre  mas  y  mas  ,  juzgando  que  era 
precisamente  necesario  todo  lo  que  pedia  para  la  defensa 
de  Flandes ,  á  que  iba,  aunque  no  ignoraba  ,  que  era  ,  y 
habia  de  ser  con  nueva  carga  de  los  pobres  vasallos,  sobre 
quienes  habia  de  cargar  todo  ,  añadiéndoles  aflicción  so- 
bre aflicción  ,  pero  necesaria  en  juicio  del  señor  Don 
Juan  ,  para  la  defensa  de  Flandes.  Y  esto  ,  señora  ,  fue 
ayer  ,  y  hecho  del  señor  Don  Juan  ,  no  mió  ,  como  ni  la 
guerra  ,  en  que  yo  no  he  tenido  culpa  ,  ni  me  puede  ha- 
cer cargo  de  ella  el  señor  Don  Juan  ,  ni  tomarla  por  mo-* 
tivo  para  la  resolución  ,  que  en  su  carta  refiere  ha  inten~ 
tado  contra  mí. 

Pruébase  lo  duodécimo :  porque  desde  la  paz  de  Por- 
tugal,  cuya  guerra,  por  la  mayor  parte  ocasionó  las 
opresiones  que  se  padecen  ,  y  para  dicha  paz  hizo  tan- 
tas instancias  el  señor  Don  Juan  ,  diciendo  era  precisa 
para  la  jornada  á  Flandes  ,  hasta  la  resolución  ,  que  to- 
mó de  no  ir ,  por  acudir  ai  alivio,  como  dice  de  los  po- 
bres, y  afligidos  vasallos,  no  se  contará,  que  corrieron  sino 
tres  meses  escasos  ,  poco  mas  ó  menos.  En  estos  tres  me- 

K  2  ses, 


*¡6 

ses,  señora ,  ¿  como  he  podido  yo  ser  causa  de  esta  opre* 
sion,  no  habiéndolo  sido  de  la  guerra?  Ni  en  estos  tres 
meses  ,  ¿cómo  he  podido  yo  ser  causa  del  alivio  de  los 
vasallos  ,  que  tantos  años  he  buscado  ,  pretendido  ,  y  de* 
seado?  Especialmente  no  dependiendo  de  mí  solo  ,  como 
del  mas  minimo  de  los  mayores  Ministros  de  V.  M. :  de 
que  se  sigue  ,  que  tampoco  ha  podido  el  señor  Don  Juan 
hacerme  a  mí  este  cargo  tres  meses  después  de  la  guerra, 
ni  tenido  motivo  en  ellos  por  la  opresión  que  dice ,  para 
tomar,  como  tomó  contra  mí  la  resolución  que  renereen 
su  carta,  como  ei  único  autor  de  ella. 

Dexo ,  señora,  el  que  en  este  tiempo  ,  ni  después  de 
la  muerte  del  Rey  (que  está  en  el  cielo)  tributo  ó  impo-f 
sicion  nueva  no  se  ha  visto,  y  habiendo  durado  las  guer- 
ras ,  hasta  que  el  señor  Don  Juan  partió  á  la  Coruña  ,  sí 
fueron  pesados  los  tributos ,  lo  eran  por  la  pesadumbre 
de  la  guerra ,  que  pedia  todo  eso,  y  mucho  mas  ,  coma 
constó  y  consta  claramente  al  señor  Don  Juan  del  tiem- 
po que  la  tuvo  á  su  cargo  en  Portugal ,  y  de  las  quexas 
continuas  que  dio  de  lo  poco ,  con  que  se  le  asistia,  sien- 
do considerabilísimas  sumas  de  millones ;  pero  no  alcan- 
zaban á  las  pagas  ,  que  habia  en  tiempo  del  señor  Don 
Juan  5  por  lo  qual  se  vio  sumamente  oprimida  toda  la 
Extremadura  por  los  soldados  ,  y  alojamientos  i  de  que 
son  testigos  todos  los  vivientes  de  aquella  Provincia  ,  y 
las  cartas  del  señor  Don  Juan  ,  y  los  libros  del  Consejo 
de  Hacienda  ,  donde  consta  la  remisión  de  dinero  ,  aun- 
que se  quexa  siempre  agriamente  ,  de  que  no  era  sufi- 
ciente. Y  sabiendo  ei  señor  Don  Juan  ,  que  era  necesario 
á  qualquiera  costa  ,  aunque  fuese  con  opresión  de  los 
pobres  vasallos  asistirle:  ¿cómo  puede  ahora  el  señor  Don 
Juan  hacerme  á  mí  legítimamente  cargo  ,  corno  au- 
tor de  esta  opresión,  ni  tomarla  por  motivo  contra  mi  (co- 
mo dice  en  su  carta)  para  su  resolución  y  determinación? 

La 


77 

La  última  prueba ,  confieso  á  V.  M.  la  omitiera  de 
buena  gana  ,  porque  toca   en  mi  persona.  Bien  sabe  el 
mundo ,  y  la  Corte  ,  que  si  padecen  opresión  los  vasa- 
llos ,  no  es  por  interés   que  yo  perciba  de   ella  ,  ni  mis 
padres  ,  ni  hermanos  ,  deudos  ,  amigos  ,  ó  paniaguados, 
en  quien  se  derrame  el  dinero  ,   que  sale  de  dicha  opre- 
sión. Por  el  Consejo  de  Hacienda  consta  el  empleo  de  las 
Rentas  reales  5  saqúese  alguna  partida  librada  por  mí ,  ó 
por  consulta  mia  de  algo  que  haya  sido  consumido  por 
mí ,  ó  por  deudos  naturales  de  estos  reynos  ,  ó  de  fuera 
de  ellos  j  que  pues  las  rentas  de  V.  M.  no  las  puedo  yo 
cobrar  ,  ni  hacer  invisibles ,  ni  remitir  por  los  ayres  á 
otras  partes  ,  sino  que  es  fuerza  ,  que  por  el   Presidente 
de  Hacienda  ,  con  cuenta  y  razón  ,  y  con   las  notas  del 
porque,  ó  para  qué,  este'n  todas  las  partidas  en  los  li- 
bros ,  sería  muy  fácil  convencerme  por  ellos;  pero  aún 
no  es  esto  suficiente  para  el  cargo  ,  que  me  hace  el  se- 
ñor  Don  Juan  ,   y  resolución  que  tomó  contra  mí ,  co- 
mo si  yo   fuese  autor  de  la  opresión  de  los  pobres  vasa- 
llos, pues  no  he  podido  serlo.  Y  por  no  haber  podido  yo 
hacer  el  invertimienio  dicho   de   la  Hacienda  real ,  ya 
queda    desvanecido  todo  el  motivo  que  tomó  el  señor 
Don  Juan  ,  para  lo  que  dice  en  su  papel ,  pues  le  cons- 
taba que  durante  la  guerra  ,  era  caso  imposible  que  yo 
fuese  autor  de  la  opresión  ,  que  padecían  por  ella  ;  cons- 
tando también  al  señor  Don  Juan  ,   que  yo  no  era  au- 
tor de  la  guerra  ,  y  que  ella  trayendo  la  opresión,    que 
dice,  á  los  pobres  vasallos ,  ningún  fruto  me  habia  traí- 
do á  mí,  ni  á  mis  padres,  ni  hermanos,  ni  deu  dos,  ni  ami- 
gos ,  ni  confidentes  propios  de  estos  reynos ,  ó  extraños; 
como  se  hará  demonstracioa  por  ios  libros  del  real  Con- 
sejo de  Hacienda  de  V.  M. 

Señora  ,  este  punto  dei  invertimiento  de  la  H  acien- 
da  real,  le  toman  ahora  por  motivo  nuevo  ,  habien  - 

do 


7» 

do  sido  antiguo;  pero  siempre  falso,  fingido  y  fabricado  in- 
justamente, no  solo  contra  mi  crédito  (que  importa  poco) 
sino  contra  el  de  V.  M.,  á  fin  de  desacreditar  el  soberano 
gobierno  de  V.  M.,  y  destruirme  á  mí,  porque  viendo  que 
esta  carta,  quepensó  el  señor  D.Juan  había  de  bastar  para 
alterar,  y  con  mover  los  pueblos  contra  V.  M.tomándomeá 
mí  por  pretexto,yautordel  investimiento  de  la  Hacienda 
del  Rey  nuestro  señor,  no  ha  causado  este  efedro,  divulgan 
ahora,  y  resucitan  aquellas  voces,  que  en  íostiempos  ante- 
cedentes,  después  de  la  muerte  del  Rey  (que  está  en  el 
cielo)  esparcieron  de  que  V.  M.  remitia  ,  con  ocasión  de 
la  ida  de  la  señora  Emperatriz  á  Alemania  ,  muchos  mi^ 
llones  de  plata  y  joyas ,  así  para  el  señor  Emperador 
hermano  de  V.  M. como  también  á  fin  de  edificar,  y  fun- 
dar un  Convento  ,  para  retirarse  á  el  V.  M.  aun  dexan- 
do ,  y  desamparando  al  Rey  nuestro  señor  su  hijo  en  es- 
ta su  tierna  edad.  Desvanecida  esta  falsa  voz  ,  con  la  ver» 
dad  del  hecho  ,  lo  hicieron  al  mismo  intento  con  ocasión 
de  haber   nombrado   V.  M.  á  Don  Diego  Riquelme, 
Obispo  de  Plasencia,  por  Presidente  del  real  Consejo  de 
Castilla ,  diciendo  que  V.  M.  le  habia  mandado  con  todo 
imperio ,  buscase  tres  millones  de  escudos  ,  para  remitír- 
selos al  señor  Emperador  de  Alemania >   y  que  á  este 
fin  ,  entre  otros  principalmente  r  le  habia  hecho  Presiden- 
te. Y  que  habiendo  el  resistidóse  á  este  mandato,  V.M. 
habia  mostrado  mucha  indignación   contra  e'i ,  y  encar- 
gadome  á  mí  procurase  con  todas  veras  hablar  á  dicho 
Presidente  ,  é  inducirle  á  la  execucion  de  este  mandato 
de  V.  M.  ,  y  que  habie'ndolo  hecho,  llegamos  á  lance  de 
perdernos  el  respeto.  Desvanecióse  de  la  misma  manera 
este  testimonio  falso  ,  y  sosegado  el  mar  por  poco  tiem- 
po ,  vuelve  ahora  como  he  dicho ,  otra  vez  á  resucitar- 
se la  voz  misma  por  los  criados ,  aliados  ,  y  confidentes 
del  señor  Don  Juan  (según  se  dice)  divulgando  por  el 

pue- 


19 
pueblo  ,  que  V.  M.  de  nuevo  habia  remitido  millones 
de  dinero  al  señor  Emperador  su  hermano  5  y  que  el  se- 
ñor Don  Juan  habia  apresado  grandes  cantidades  de  esta 
remesa  j  de  que  se  ha  originado  tal  ,  y  tan  grande  des- 
consuelo ,  murmuraciones  ,  y  desabrimientos  ,  que  á  no 
ser  los  Españoles  tan  cordialmente  reverenciadores  ,  y 
amantes  de  sus  Reyes  ,  y  especialmente  de  la  virtud, 
santidad  ,  y  benignidad  de  V.  M.  podia  temerse  algún 
desmán ,  y  mal  suceso.  Y  como  para  todo  esto  no  se  atre- 
ven á  la  magestad ,  y  soberanía  de  sus  Reyes  ,  y  por  otra 
parte  me  tienen  por  el  mayor  confidente  de  V.  M. ,  y 
por  cuya  mano  se  encaminan  estas  sumas  á  Alemania, 
resulta  que  todo  el  odio ,  rencor  ,  y  desabrimiento  recae 
sobre  mí,  y  esto  tan  pesadamente ,  que  tengo  á  milagro 
el  vivir,  y  estar  en  pie.  Esto  es  lo  que  el  señor  Don  Juan 
ha  emprehendido  conseguir,  así  por  su  carta,  como  tam- 
bién por  estas  voces,  no  menos  falsas ,  que  injuriosas  á 
V.  M. ,  al  señor  Emperador  su  hermano  ,  y  á  mí.  Pero 
fuera  de  lo  dicho,  ahora  constará  con  claridad  ,  y  evi- 
dencia por  los  libros  ,  y  cuenta  del  Consejo  de  Hacien- 
da esta  verdad  ,  y  de  la  falsedad  con  que  imputan  á 
V.  M.  tomándome  á  mí  por  pretexto  ,  el  invertimiento 
de  la  Hacienda  real  en  las  partes  de  Alemania,  y  la  opre- 
sión, y  calamidad  que  de  ahí  dicen  forzosamente  pade- 
cen los  pueblos  de  España. 

Pero  confio ,  señora  ,  en  la  misericordia  de  Dios 
nuestro  señor  ,  que  ha  de  manifestar  á  los  corazones  de 
todos  la  verdad  ,  y  suma  inocencia  de  V.  M. ,  y  de  este 
su  mínimo  ,  y  fidelísimo  capellán  y  criado  ,  y  confun- 
dir, y  cerrar  las  bocas  de  ios  que  hablan  semejantes  mal- 
dades, enderezadas ,  ó  ignorante  ó  maliciosamente  á  tur- 
bar el  gobierno  ,  y  quietud  pública  de  estos  reynos ,  y  á 
hacerme  odioso  á  los  pueblos  5  cuyo  alivio  y  consuelo 

con 


8o 

con  tintas  veras  y  desvelos,  siempre  he  procurado,  y 

procurare'  en  quanto  me  fuere  posible. 

Todo  esto,  señora,  he  querido  ,  y  aún  debido  decir 
á  V.  M. ,  no  porque  lo  ignora  V.  M.,  sino  porque  lo  acre- 
dite con  su  real  aprobación  ,  y  autoridad.  Ni  tanto  para 
mi  defensa  ,  quanto  para  la  de  V.  M. ,  y  en  apoyo  de  la 
Verdad ,  y  conservación  de  la  paz  ,  y   quietud   pública, 
mayormente  constando  ,  que  se  han  esparcido  en  todos 
estos  reynos ,  por  el  señor  Don  Juan,  y  sus  confidentes, 
un  sin  número  de  copias  de  su  carta  ,  con  las  quales  (en 
común  sentir  de  todos)  ha  querido  escandalizar,  y  con- 
citar contra  mi  en  apariencia  ;  pero  en  realidad  de  ver- 
dad contra  V.  M.  5  alterando  contra  el  gobierno  ,  y  los 
demás  Ministros  de  V.  M.  los  ánimos  quietos  y  pacíficos, 
y  mas  los  que  con  falta  de  luz  de  la  verdad  ,  creen  todo 
lo  que  se  dice  ,   como  también  á  fortificar  ,  y  á  alentar 
á  los  que  tenian  los  ánimos  turbados ,  e  inquietos  por 
sus  influencias. 

A  todo  lo  qual  era  necesario  ocurrir  de  mi  parte  con 
la  verdad  que  en  este  papel  brevemente  represento  ,  que 
pongo  en  sus  reales  manos  con  todo  rendimiento  5  y  el 
peso  que  le  diere  ,  será  justo  ,  y  digno  de  toda  ve- 
neración y  reverencia.  Madrid  y  Octubre  25  de  i6"68. 

Este  papel  fue  de  tanta  codicia  luego  que  salió ,  que 
le  solicitaban  todos  con  ansia.  Y  reconociendo  esto  los- 
Padres  de  la  Compañia  ,  con  su  acostumbrada  providen- 
cia ,  después  de  repartidos  algunos  ,  procuraron  se  sacase, 
la  costa  de  la  imprenta,  vendiendo  los  que  habian  queda-, 
do;  con  que  á  muy  poca  se  hizo  esta  función.  Pareció  este 
papel  bien,  según  el  sentir  de  esta  parte  ;  y  tanto  ,  que. 
publicaban  que  había  convertido  á  muchos  de  la   con- 
traria j  que  por  el  habian  reconocido  la  verdad  ,  y  que 
como  todo  lo  que  en  el  se  dice  era  cierto  y  verdadero, 

no 


Si- 
no podía  faltar.  Los  de  la  contraría  ,  pusieron  mil  obje- 
ciones ,  diciendo  si  satisfacía  ó  no  ,  ó  si  eran  ,  ó  no 
eran  ciertos  los  presupuestos}  porque  el  seííor  Don  Juan 
nunca  le  quiso  matar,  ni  estose  califica  ,  ni  se  prueba 
mas  que  por  su  papel ;  pues  es  cierto  que  si  hubiera  que- 
rido hacerlo  ,  le  hubiera  sido  mas  fácil  ,  que  no  lo  que 
tenia  intentado ;  pues  lo  primero  lo  podía  executar  un 
hombre  solo,  y  lo  segundo  había  de  ser  con  muchos  ,  y 
quizas  por  esto  se  habia  descubierto  este  caso  tan  inau-" 
dito  i  como  lo  es  también  haber  venido  del  otro  mundo 
á  responder  á  esta  consulta  el  Marques  de  Viilena  ,  que- 
viendo  que  todos  los  vivientes  no  tenían  atrevimiento 
para  ello ,  por  estar  amedrentados  con  el  garrote  de  Aba- 
lladas,  acompañado  con  Don  Pedro  el  cruel,  y  la  flema 
de  Pedro  Hernández,  cuyos  nombres  en  el  mundo  son 
tan  conocidos,  y  todos  tres  intitulando  los  de  la  fama  y 
hicieron  este  discurso. 

"    Los  tres  de  la  fama  :  junta  de  muertos,  y  desengaño 

de  vivos» 


B 


fN  el  campo  de  Breñigal ,  en  la  apacible  margen  cíe 
un  arroyuelo  ,  que  al  mismo  tiempo  reza  ,  y  murmura; 
porque  ya  la  Corte  no  administra  otra  cosa  que  moti- 
vos de  llanto,  y  de  risa  ,  se  encontraron  dos  venerables 
ancianos  :  y  después  de  las  cortesías  y  preguntas  que  en 
semejantes  lances  estila  la  curiosidad,  y  la  urbanidad  acos- 
tumbrada, dixo  uno  de  ellos  :  Yo  amigo  ,  soy  Don  Pedro, 
Rey  de  Castilla,  que  por  mi  suma  re&itud  ,  merecí  (á  la 
verdad)  el  nombre  de  justiciero  i  como  lo  notó  bien  el 
Conde  de  la  Roca.  Pero  ;ay  de  mi!  ¡Que  solo  conse- 
guí del  pueblo  el  de  carnicero  y  cruel !  Dios  nos  libre 
(¡oh  amigo!)  de  que  el  pueblo  de  en  que  uno  rabia,  que 
rabiará  sin  duda,  aunque  tenga  el  corazón  hecho  una 

L  tr  ia 


8* 

triaca,  y  una  pura  epítima.  ¡Oh,  qué  mal  liacen  los  Prínci- 
pes, q¿ie  inflexibles  en  su  dictamen  (por  justo  quesea)nosa- 
ben  buscar  epiqueyas  á  la  rectitud  ;  y  se  ven  imprudente- 
mente expuesLos  al  curso  violento  de  la  sinrazón  popular! 
Pues  tal  vez  dexándose  llevar  de  la  furiosa  corriente,  logra- 
ría la  orilla,  el  que  acogido  á  la  violencia  rápida  del  sauce,; 
zozobra  sin  remedio.  Y,  ¡oh¿  qué  mal  hacen  las  Princesas, 
que  satisfechas  de  su  inocenpia,  mas  que  temerosas  de  la 
común  murmuración  ,  no  quitan  la  materia  á  los  jui- 
cios! ¡Quantas  menos  Rey  ñas  estuvieran  en  las  Historias, 
si  lo  que  les  sobraba  de  santidad  ,  lo  hubieran  añadido 
á  la  cautela!  ¡Y  qnantos  menos  Reyes  hubieran  sido, 
desgraciados,  si  dexándose  de  pundonores. y  regalías,  hu* 
bieran  sabido  ceder  á  la  violencia »  Considerando,  que 
en  la  mejor  razón  de  Estado ,  no  es  la  mas  segura  alma 
Ja  razón  pundonorosa  ,  sino  la  conservación  ,  ó  sea  esto 
por  medio  de  expugnación  del  contrario,  ó  por  la  volun- 
taria cesión,  ó  por  el  disimulo.  ¡Qué  bien  entiende  esta 
política  el  Rey  de  Francia,  pues  no  hizo  ascos  de  admi- 
tir en  su  casa  ,  y  en  su  gracia  al  Principe  de  Conde, 
que  poco  antes  le  quitó  la ,  le  estorvó  las  conquis- 
tas ,  y  le  quiso  quitar  la  corona  1  ¿  Pero  qué  mucho  ,  sí 
le  convino  para  su  conservación  ,  y  aumento  en  las. paces 
ventajosas  que  hizo?  En  fin ,  sirva  mi  fracaso  de  escar- 
miento, quando  por  no  caer  un  punto  de  mi  di&amen, 
y  regalía  ,  perdí  con  la  vida  el  rey no >  y  con  esto,  el  vas-, 
tardo  Enrique  ,  y  el  pueblo ,  que  solo  se  contentaran, 
con  que  yo  moderase  mis  nimiedades  y  rigores  ,  logra- 
ron mas  triunfo  del  que,  había  imaginado  su  lealtad.  Esto 
me  sucedió  á  mí,  aún  sin  andar  tan  arrebatado  ,  que 
prendiese  á  Enrique,  hasta  que  desnaturalizado,  me  ocu- 
pó las  Plazas  con  su  Exército.  Ni  le  di  por  rebelde  ,  has- 
ta que  teniéndole  en  prisiones  por  tres  años  continuos, 
me  detuve  en  tomar  la  resolución  ,  cuyas  resultas  fueron 

las 


4»- 

ias  que  debe  esperar  el  que  sin  tiempo  prende,  el  que  sin 
causa  determina,  y  sin  consideración  intenta.  Dlxo  :  Y 
prosiguiendo  el  otro  prorrumpió  en  estas  razones. 

Yo,  Serenísimo  señor  ,  soy  el  Marques  de  Villena  ,  á 
quien  la  Astrología  hizo  celebre  en  el  mundo  ,  y  el  ar- 
bitrio de  la  redoma  hizo  famoso.  Dicen,  que  picado  me  en- 
tre' en  ella  ,  para  registrar,  como  por  vidriera  christalina, 
los  sucesos  de  los  siglos  venideros  •  y  dicen  bien:  porque 
¿.quien  que  tuviese  la  sangre  que  yo  ,  no  se  picara  por 
ver  lo  que  en  estos  tiempos  sucede?  ¿Quie'n  no  se  picara 
por  ver  fracasarse  una  Monarquía  por  un  particular, 
abandonarse  los  Príncipes ,  y  Señores  por  un  plebeyo, 
las  repúblicas  por  un  Religioso ,  y  los  naturales  por  un 
advenedizo?  ¿Y  lo  que  mas  es  ,  aventurarse  un  Rey  por 
un  vasallo,  un  hermano  del  Rey  por  un  criado  ,  y  el  ho- 
nor sagrado  de  una  Reyna  por  un  Jesuita  ?  Es  verdad, 
queme  pique,  no  lo  niego;  pero  pique'me  ,  por  ver 
la  fe'  purísima  de  nuestra  España  gobernada  por  un 
sugeto  (aunque  santo)  nacido  en  la  Alemania  ,  y  no 
en  los  ceremoniales  de  nuestro  Gavinete  ,  y  en  nuestros 
Ritos. 

Y  me  pique' ,  por  ver  que  una  Reyna ,  que  ha  de  go- 
bernar Españoles  con  nuestras  leyes  propias,  sea  interior, 
y  exteriormente  dirigida  por  quien  no  se  ha  criado  con  las 
de  nuestros  reynos.  No  se  puede  temer  que  yerre  S.  M. 
de  voluntad  ,  sino  de  entendimiento,  por  falta  del  que  tie- 
nen su  confesor  y  diredores ,  por  criados  en  otras  Prag- 
máticas ,  y  leyes  desconvenientes  á  nuestros  estilos. 

Y  me  pique  ,  por  ver  Gorbernador  de  nuestra  Mo- 
narquía ,  á  quien  por  no  conocer  los  temperamentos  de 
sus  provincias  ,  no  puede  gobernarlas  según  ío  que  piden 
sus  naturales;  y  que  por  ignorar  la  graduación  de  las  ca- 
lidades de  los  Principes,  y  los  méritos  de  los  vasallos, 
no  puede   administrar  con  acierto  la  justicia  distributi-  * 

La  va. 


tva.  Y  finalmente,  porque  por  no  ser  de  nuestro  idioma,  ni 
puede  entender  bien,  ni  ser  entendido. 

Y  me  pique  ,  por  ver  Consejero  de  Estado  ,  al  que 
en  el  suyo  de  religioso ,  solo  puede  haber  aprendido  á 
rezar,  y  decir  Misa,  y  á  retirarse  de  los  honores  j  que  ese 
es  su  instituto  ,  y  huir  de  las  dignidades  ,  y  pompas  del 
mundo,  sin  solicitar  las  políticas  ,  y  razones  de  Estado, 
que  es  de  lo  que  un  Consejero  de  Estado  necesita, 

Y  me  pique' ,  por  ver  que  el  que  es  Gobernador  ,  y 
Privado ,  juntamente  sea  Confesor  ,  sin  que  en  ambos 
fueros  la  Rey  na  hable  con  otro.  Porque'  ¿cómo  la  desa- 
hogara la  conciencia,  y  sacará  de  escrúpulos  en  la  confe- 
sión contra  sí  ,  el  mismo  que  apasionado  ,  ó  interesado 
pudo  obrar  mal? 

¿Quien  no  se  habia  de  picar,  por  ver  en  estos  tiem- 
pos el  cumplimiento  de  los  pasados  ,    y  misteriosos  vati- 
cinios i  si  ya  no  son  mas ,  que  juiciosas  revelaciones  ? 
Véase  á  santa  Lugardis  en  su  impresión  original ,  y  no 
en  la  traducida  por  uno  de  la  Compañía  j  á  ver  si  ame- 
naza la  perdición  de  este  reyno  por  un  Jesuita  l  Véase 
á  Quevedo  sobre  los  Monopantones  en  U  hora  de  todos  ,  á 
ver  si  ha  llegado  la  de  España  por  el  mismo  camino  ? 
Léase  al  mismo  en  el  libro  de  las  pestes  ,  y  fantasmas ,  en 
el  de  la  pobreza. ,  á  ver  si  habla  en  propios   te'rminos  so- 
bre aquel  lugar  ;  Qui  deborant  viduas :::  Léase  á  santa  Te- 
resa ,  á  ver  si  predice  á  alguna  Religión  temprana  fata~ 
lidad  ,  originada  de  sus  hijos ,  sino  á  esta.  Y  léase  á  san 
Ignacio  de  Loyola  en  sus  instrucciones  ó  a&os  %  á  ver  si 
se  la  amenaza  á  su  religión  ,  quando  alguno  de  ella  ad- 
mitiese las  dignidades  que  el  Santo  les  prohibe.,  Y  final- 
mente, léase  el  Apólogo  donde  favoreciendo  los  lobos  á 
las.  ovejas  ,  y  corderos  contra  los  pastores  ,  y  mastines, 
vencidos,  los  mastines  >  y  pastores, logró  su  astucia  en  los 
corderos ,  y  ovejas  su  bien  trazada  carnicería  5  á  ver  si 

en 


«SI 

en  ias  promesas ,  y  socorros  de  Franceses ,  que  á  unos, 

y  á  otros  se  hacen  ,  se  puede  temer  la  mesma  ruina  ,  en 
el  ardid  mismo.  Es  verdad  que  me  pique  5  ¿pero  quien 
no  se  habia  de  picar  por  ver  salir  á  la  plaza  del  mundo  ün 
manifiesto  defensorio  tan  lleno  de  nulidades  ,  y  razones 
frivolas  ? 

Pique'me  ,  por  ver  asegurado  en  el  ,  que  sus  padres 
fueron  criados  antiguos  de  la  Cesárea  casa,  quando  saben 
todos  ,  que  la  de  antiguos  ,  solo  les  venia  por  los  años  '■>  y 
la.de  criados ,  por  haber  hecho  unas  puertas  y  ventanas 
para  la  referida  casa. 

Piqueme  por  ver  en  e'l  asegurado  ,  que  el  dicho  pa- 
dre ha  sido  Maestro  del  señor  Emperador  Ferdinandoj 
quando  saben  todos  (  y  hay  testigos  de  vista  )  que  nun- 
ca entró  en  Palacio  ,  sino  por  compañero  :  y  que  habien- 
do tres  padres  de  su  orden  renunciado  la  confesión  de 
nuestra  Reyna  ,  fue  elegido  de  quarta  impresión ,  como 
quien  no  podia  negarse  á  una  tan  exúverante  dicha,  pues 
nunca  la  imaginó  ,  quien  nunca  en  su  Religión  tuvo  ofi- 
cio de  dignidad ,  ni  pasó  de  enseñar  á  los  muchachos  las 
artes. 

Piqueme ,  por  ver  en  e'l ,  que  para  escusarse  del  gar- 
rote ,  de  principios  morales,  sacando  conclusiones  Pisicasj 
(sin  duda  que  aún  la  Lógica  se  le  olvidó  )  y  pasándose 
del  derecho  hasta  el  hecho,  concluye  que  no  pudo  influir 
en  la  muerte  por  ser  sacerdote  ;  como  si  porque  los  sacer- 
dotes tengan  particular  prohibición ,  les  faltarán  las  fuer- 
zas, y  el  alvedrio  para  poder  con  mas  ó  menos  culpa  man- 
dar dar  la  muerte  al  mas  pintado  ,  y  cometer  otro  qual- 
quier  delito. 

Piqueme :  por  ver  que  se  niega  á  las  noticias  de  la 
prisión  de  Patino  con  la  santidad  de  rezar  Maytines  para 
otro  dia  ,  como  si  el  rezar  con  tanta  prevención  ,  fuera 
argumento  irrefragable  de  inocencia ,  y  no  fuese  des- 

acuer- 


0 

acuerdo  alegar  semejantes  sutilidades  ( y  solo  buenas  pa- 
ra las  burlas)  en  una  materia  tan  diversa  ;  y  esto  quan- 
do  sabe  el  mundo ,  que  envió  á  Pinilla  para  que  hablase 
á  la  Reyna  con  estrepito ,  para  que  la  prisión  de  su  Al- 
teza ,  que  se  queria  hacer  ,  hallase  menos  resistencia  ,  e 
hiciese  menos  ruido  en  los  ánimos  ,  que  debian  estar 
atónitos  é  insensibles  con  tan  ruidosa  e  inopinada  no- 
vedad. 

¿  Qiüe'n  no  se  habia  de  picar  por  ver  que  por  des- 
cargo de  los  puestos ,  que  intempestivamente  ha  ocupa- 
do ,  tragándose  sobre  indigesto  los  mayores  de  esta  Mo- 
narquía ,  sin  que  la  brevedad  de  los  unos  diese  lugar 
para  dirigir  las  -obligaciones  de  los  primeros  ,  diga  que 
no  ios  queria  ,  y  que  la  Rey  na  le  ha  obligado  á  tomar- 
los j  quando  sabemos  las  ansias  y  diligencias  que  en  vida 
de  nuestro  gran  Filipo  hizo  porque  le  hiciesen  Inquisidor 
particular  ,  y  le  entrasen  en  algunas  Juntas?  ¿Y  quando 
saben  muchos  señores  los  ruegos  con  que  pedia  su  inter- 
posición para  entrar  en  el  Consejo  de  Estado  e  Inquisi- 
ción? Digalo  Aytona,  que  entonces  menos  espiritual ,  y 
mas  político  ,  echaba  verbos.  Digalo  Castel-Rodrigo, 
que  se  escandalizó  de  tan  arrebatada  ambición.  Y  digalo 
Gastrillo  ,  que  recibió  por  un  regalo  que  le  hizo,  la  expre- 
sión de  que  le  regalase  menos  ,  é  hiciese  mas  merced.  Y  es- 
to fue  porque  entonces  Castrillo  se  oponia  á  su  preten-  ; 
sion.  Hablen  las  ciudades  sobre  las  instancias  ,  y  agasa- 
jos que  le  costó  su  naturalización.  Hable  el  Cardenal 
Moneada  á  ver  si  para  acomodarse  de  rentas  y  pensio- 
nes ,  ha  necesitado  de  los  preceptos  de  la  Reyna. 

Digo  ,  que  con  razón  me  pique  ,  por  ver  que  de  no 
haber  quitado  los  tributos,  se  purga  con  decir  ,  que  ha 
solicitado  ios  alivios ,  poniendo  por  testigos  á  los  Minis- 
tros de  las  Juntas ,  con  que  carga  á  los  otros  de  crueles, 
y  el  se  acredita  de:zeloso.  Pero  ellos  niegan  la  suposición, 

y 


y  dicen,  que  la  pruebe  :  y  que ,  ¿como  viene  bien  con 
su  deseo  ,  el  haber  hechado  tributo  para  reparos  del  Pa- 
lacio de  Alemania  ?  ¿  Y  cómo  siendo  el  todo  poderoso  en 
las  demás  cosas,  con  total  independencia  ,   no  se  valió  de 
la  absoluta  para  quitar  ios  tributos  ,  que  le  pareció  con- 
venia ,  por  mas  que  los  Ministros  repugnasen  ?  ¿Y  cómo 
puede  verificarse  el  que  no  haya  medios  para  quitarlos, 
quando   han   cesado  los  fines  en  que  consumirlos?  Y  el 
traer  por  testigo  á  la  Reyna,  sobre  ser  sobrada  llanezayes; 
poca  legalidad,  pues  siendo  juez  de  su  causa  ,  mal  puede 
ser  presentada  en  ella  por  testigo. 

Piqueme ,  por  ver  que  al  cargo  de  que  transporta  ri- 
quezas á  Alemania  ,  se  exonera  con  decir  que  no  tiene 
en  ella  padres,  ni  parientes  para  quien  sean  ;  no  advir- 
tiendo ,  que  de  la  carencia  de  un  fin  particular  e  inade- 
quado  ,  no  se  arguye  bien  la  imposibilidad  de  una  acción 
que  puede  tener  otros  fines.  Hable  Don  Blasco  lo  que  en 
esto  siente :  hable  el  Embajador  en  Alemania  ,  y  el  de 
Alemania  en  España  :  hable  el  Guarda-joyas  :  hable  el 
Parque  :  hablen  los  Carros  largos  :  hable  Manteles  :  ha- 
ble Bustos  :  y  hablen  los  que  han  comprado  oficios.  Y  sí 
no  tiene  hermanos ,  ¿que'  serán  los  de  la  Compañía  ?  ¿  No 
son  hermanos  para  haberles  dado  ,  y  dotado  dos  Cáte- 
dras en  Alcalá,  contra  toda  razón  ,  inmunidad  y  resis- 
tencia de  aquella  Universidad  ?  ¿  y  otra  en  Salamanca, 
venciendo  con  halagos  ,  y  promesas  ios  votos  ?  Digalo  el 
Padre  Romero.  ¿  No  son  hermanos  para  haber  llenado 
las  Inquisiciones  de  Calificadores  de  ella?  Digalo  la  dc; 
.Valencia.  ¿Y  para  haber  reducido  á  las  Juntas  de  sus  Ca- 
lificadores ,  todas  las  materias  de  la  Inquisición  l  Dígan- 
lo los  Calificadores  de  otras  Ordenes  ,  que  han  perdido  el 
exercicio  ■>  y  díganlo  los  Carmelitas  ,  que  sienten  no 
haber  dado  puntada  sobre  su  historia  profetica  ,  sin  sa- 
ber 


88 

ber  si  es  por  las  grandes  ocupaciones ,  ó  porque  fue  el  de- 
nunciador el  Padre  Salinas. 

¿Quien  no  se  habia  de  picar ,  por  ver  en  su  manifies- 
to, que  se  querella  del  señor  Don  Juan  sin  querellarse :  y 
sin  decir  nada  de  e'l ,  lo  dice  todo ;  y  dexándoselo  todo  á 
Dios,  no  se  dexa  nada  en  el  tintero  i  pues  le  agravia  mas 
gravemente,  que  S.  A.  le  injurió  quando  le  atribuye  la 
muerte  de  Santone' ,  y  el  haber  intentado  la  de  su  per- 
persona  ,  y  después  el  haberle  querido  transportar  en  un 
coche  5  (como  si  el  haber  hecho  Dios  lo  mismo  con  Elias, 
hubiese  sido  repugnado  del  Santo)  aunque  S.  A.  si  lo  pen- 
só así ,  sería  por  aliviar  de  su  rigor  al  pueblo ,  á  instan- 
cias suyas  ?  Y  finalmente  ,  motejó  á  S.  A.  desublevador 
del  pueblo  contra  la  Reyna  •■>  y  quando  dice  :  que  no  van 
contra  él  sus  clamores  ,  sino  contra  la  Magestad  :  ¿  á  quién 
pretende  desacreditar  ,  y  malquistar  con  sus  pretextos, 
sino  á  S.  M.?  Ahora,  véase  si  me  pique  con  razón  vien- 
do ,  que  dexa  á  Dios  la  satisfacción  ,  quando  carga 
de  esta  suerte  á  S.  A. ,  y  véase  quien  queda  mas  agra- 
ciado. 

Y  me  pique'  ,  viendo  que  se  lava  las  manos  en  los 
agravios  de  S.  A.  quando  se  sabe  le  desterraba  á  Flan- 
des,  le  prendía  en  Consuegra  ,  le  fulminaba  causas  atro- 
ces en  Madrid,  y  le  solicitaba  prender  ó  matar  en  Barce- 
lona. Digánlo  los  Virreyes  de  Aragón  ,  y  Cataluña,  y  el 
Príncipe  de  Parma,  que  le  intentaba  dar  por  traidor  ,  y 
confiscar  los  bienes,  ganando  los  votos  del  Consejo  con 
promesas  y  halagos. 

Y  me  pique'  por  ver  que  haya  tenido  en  sí ,  y  en  los 
suyos  Teología  para  hacer  paces  infames  con  un  tirano, 
que  se  quedó  con  un  reyno ,  escusándole  de  traidor  j  y 
no  la  tenga  para  escusar  de  traidor  al  zelo  christiano  de 
un  hermano  de  su  propio  Rey  ,  y  antes  la  muestra  te- 
ner 


8p 

ner  para  ío  contrario  ,  y  aún  para  matarle.  Y  esto  quan- 
do  se  admira  de  que  haya  habido  Teólogos ,  que  hayan, 
asegurado  la  conciencia  de  los  que  mataran  á  su  Excelen- 
cia ,  siendo  esta  doctrina  corriente ,  bien  que  impía ,  de 
los  de  su  ropa. 

Y  me  pique',  por  ver  que  siendo  igualmente  doctrina 
del  padre  Moya,  Salinas ,  y  de  su  Orden  toda,  que  pue- 
de entregarse  voluntariamente  un  inocente  al  cuchillo, 
por  libertar  de  la  opresión  á  su  Patria  ,  y  puede  volarse 
de  pólvora  una  flota  ,  y  los  que  en  ella  vienen  por  mar, 
si  resulta  contra  la  Patria  que  se  enriquezcan  sus  enemi- 
gos y  y  puede  uno  dexarse  ahogar  dando  su  tabla  á  otro 
para  que  se  salve  ,  si  es  de  mas  importancia  al  común; 
no  quiera  el  padre  Confesor  ,  ni  los  suyos  usar  de 
esta  opinión,  no  digo  para  darse  la  muerte  ,  que  no  se  le 
pide  tanto  ,  ni  para  desposeerse  de  los  honores  ,  y  como- 
didades ,  que  esos  se  los  lleva  ,  sino  para  irse  á  su  Patria. 
\  Miren  adonde  ,  y  con  sesenta  mil  ducados  de  pensión! 
jPor  cierto  que  es  gran  lastima!  Y  esto  quando  de  no  ir- 
se ,  han  de  suceder  infinitas  calamidades,  muertes  de  ino« 
centes,  violencias,  robos,  y  en  fin  la  pe'rdida  de  toda 
esta  Monarquía.  jO,  santo  profeta  Joñas !  ¡Que'  dirás. 
á  esto !  Si  progter  me  exorta  est  tempestas. ,  mitite  me  i» 
mare. 

Y  me  pique' ,  porque  sabiendo  yo  que  motejando  los 
Jesuítas  de  inhumanos  á  los  Dominicos  en  un  papel  que 
días  há  escribieron  sobre  el  punto  de  la  Concepción  7  les 
argüían  ,  ¿que  cómo  no  dexaban  su  opinión  menos  pro- 
bable ,  por  la  mas  probable  ,  que  era  la  pia  ,  siendo  así 
que  lo  podían  ,  y  debían  hacer  ,  y  en  ello  iba  la  honra 
de  la  Reyna  del  Cielo,  y  la  común  quietud  del  rey- 
no  ?  Y  hoy  ellos  quando  va  la  honra  de  una  reyna  ,  y  la 
quietud  de  estos  reynos,  no  quieren  apearse  de  su  pare» 
cer  ,  y  opinión ,  solo  seguida    de  quatro   interesados, 

M  quan^ 


SO 

quando  la  opinión  común  de  todo  el  mundo  es  el  que 
conviene  que  se  vaya  el  padre  Confesor, 

¿Y  quien  no  se  habia  de  picar  para  ver  ,  que  el  padre 
Confesor ,  ni  por  el  escrúpulo  del  daño  que  nos  hace*  ni 
por  temor  del  daño  que  le  puede  venir,  no  quiera  imitar 
el  retiro  del  santo  Rey  David ,  y  del  Cardenal  Adriano? 
I  Ni  tema  la  expulsión  de  Mr.  de  Geures ,  del  Conde-Du- 
que de  Olivares  en  España  9  del  Cardenal  Richilieu  en 
Francia  ,  y  del  Cardenal  Bolseo  en  Inglaterra  ?  ¿  Ni  vea 
el  exeniplar  de  Trastamára  ,  Privado  de  Don  Alonso  en 
su  menoridad  ,  quemado  en  Tordehumos  por  el  levan- 
tamiento ,  y  quejas  de  tres  ciudades  5  el  de  Luna  ,  y  el 
de  Calderón  en  España  ,  y  el  del  Cardenal  Jorge ,  tutor 
del  niño  Rey  Estefano  de  Hungría,  el  deAristo  arrastra- 
do en  Lacedemonia  ,  y  el  de  Fisetaen  los  Espartos? 

Y  me  pique',  por  ver  que  se  traigan  á  Madrid  armas 
y  mosquetes  para  repartir  á  sus  vecinos  ,  quando  solo 
los  estaba  aguardando  para  hacer  lo  que  los  Napolitanos 
del  varrio  de  santa  Lucia ,  contra  un  extrangero  ,  y  sus 
aliados.  Y  quando  no  fuera  tan  cierto  ,  lo  que  no  tiene 
duda  es,  que  en  formando  Compañías,  no  entrará  el  pan, 
y  se  alborotarán  los  hambrientos. 

Y  me  pique-,  por  ver  que  para  guardar  esta  Corte, 
traigan  tantos  soldados  ,  que  no  es  otra  cosa  ,  que  poner 
en  guarda  de  la  carne  los  gatos :  pues  por  el  afe£to  que 
muestran  al  señor  Don  Juan  ,  ó  por  el  interés  que  espe- 
ran de  la  revolución  ,  han  de  ser  los  primeros  ,  que  en- 
tren á  saco  á  Madrid.  Bien  discurrido  tienen  ellos ,  que 
de  pelear  contra  S.  A.  si  no  tropiezan  por  dicha  con  Ja 
muerte  ,  no  adelantan  á  lo  menos  su  fortuna  5  pero  de 
pelear  contra  sus  enemigos  ,  pueden  salir  de  esta  vez  ri- 
cos para  toda  la  vida.  ¡Oh,  quántos  tienen  ya  echado 
el  ojo  á  la  casa  mas  bien  proveída  de  doblones!  ¡Y  quán- 
tos á  las  crueldades  que  les  propuso  su  venganza  !vQuie-- 

ra 


91 

ra  Dios  ,  que  ne'  sea  Madrid  segunda  Jerusalen  en 
las  desdichas.  Y  note'se  ,  que  el  cometa  del  año  pasa- 
do, es  hermano  del  que  predixo  la  asolación  de  Je- 
rusalen. 

Y  me  pique' ,  por  ver  que  la  Compañía  de  Jesús ,  in- 
discretamente ambiciosa ,  no  reconozca  con  los  humos 
de  la  pasión  ,  que  la  ciega  ,  su  ruina  5  ni  que  escarmenta- 
dos de.  Venecia  ,  Malta  ,  Alemania  ,  México  ,  Pamplo- 
na, &c.  no  teman  la  desdicha  de  los  Templarios  ,  y  que 
saque  á  la  plaza  del  mundo  unos  papelones  tan  indiscre- 
tos, que  sobre  malquistarlos  la  voluntad,  los  desacredita 
los  entendimientos. 

Y  me  pique',  por  ver  que  se  colora  el  no  echar  al 
padre  Confesor  ,  con  el  pretexto  de  la  Regalía  ,  diciendo 
que  es  contra  la  Magestad  ;  como  si  contra  la  suprema 
del  señor  Carlos  V.°  hubiese  sido  echar  á  instancias  del 
pueblo,  á  Mr.  de  Geures.  Y  finalmente  ,  como  si  hu- 
biera sido  contra  la  divina  Magestad  el  haber  echa- 
do desde  la  primera  silla  á  los  profundos  infiernos  á 
Luzbel  ,  un  instante  después  que  le  hizo  su  primer 
Ministro.  ,' 

Y  me  pique' ,  por  ver  que  se  temiesen  intentos  so- 
beranos del  señor  Don  Juan  estando  en  esta  Corte  ,  y 
Consejo  de  Estado  5  por  lo  qual ,  se  le  echaba  á  Flan- 
des  ,  y  hoy  no  se  le  admite  ;  quando  hoy  asistido  de 
razón  ,  de  quejas  ,  y  lo  que  mas  es  de  los  Reyes  de 
varios  reynos  ,  y  de  todos  los  afe&os  ,  no  se  le  teme 
en  Campaña.  O  es  hoy  vano  el  desprecio  ,  ó  no  pu- 
do ser  antes  fundado  el  temor  ,  ó  fia  poco  de  sí  ,  y  de 
los  suyos  el  que  juzga  ha  de  poder  ahora  en  el  corazón 
de  Castilla  contrastar  una  corona  contra  la  lealtad  de 
España  ,  el  que  con  la  asistencia  de  casi  toda  ella  no 
puede  echar  un  Jesuita  estrangero  ,  solo  por  ser  cuenta 
tocada  á  la  Magestad. 

M2  Y 


9*  _ 

Y  en  fin  ,  digo  señor ,  que  me  pique  por  lo  dicho, 

y  por  otras  muchas  cosas  ,  que  por  no  alargarme  omito. 
¡Y  así  picado  vengo  del  otro  mundo  á  responder  á  ciertos 
parientes  mios  ,  que  degenerando  de  su  talento  y  sangre, 
y  apartándose  del  sentir  común  ,  han  dado  materia  dila- 
tada  á  este  incendio  ,  pues  á  haberse  unido  todos  los  se- 
ñores con  el  pueblo  ,  con  Castilla  ,  con  Aragón  ,  y  Ca^ 
taluña ,  y  con  toda  la  Monarquía  que  desean ,  que  el 
Padre  Confesor  se  vaya ,  ya  la  Reyna  nuestra  señora  es- 
tuviera consolada  ,  el  señor  Don  Juan  pacifico  ,  el  rey  no 
sin  temores  internos  y  externos  del  France's ,  que  amena- 
za ,  y  el  Padre  Confesor  estuviera  en  su  patria  conten- 
to ,  y  nosotros  pagados  5  pues  si  nos  dexaba  que  comer, 
poca  fáltanos  hiciera,  aunque  se  llevara  consigo  los 
manteles  Alemaniscos  que  nos  traxo.  Bastábanos  las  ta- 
blillas que  puso  á  los  pobres ,  quando  les  quitó  el  re- 
curso natural  de  las  limosnas  ,  y  el  haberlas  cercenado  á 
los  Conventos  ,  y  á  las  viudas  ,  que  son  las  buenas  obras 
que  por  acá  ha  hecho.  Y  finalmente  ,  voy  á  decir  á  todos 
los  señores  mis  parientes  que  se  unan  ,  pues  en  la  unión 
consiste  el  fin  de  la  contienda  ,  y  en  la  desunión  y, 
parcialidad  ,  la  continuación  de  las  desdichas.  Bí£e. 

Y  el  Rey  prosiguió  :  Pues  yo  voy  también  á  presen* 
tarme  por  exemplar  á  la  Reyna  ,  al  Jesuita  ,  y  Consejos. 
Ya  comenzaban  á  partirse  ,  quando  una  muger  desafio-* 
radamente ,  gorda  y  fofa  ,  con  dos  muletas  ,  baxo  de  los 
brazos  ,  saliendoles  al  encuentro  ,  les  dixo  ;  Tened ,  Prin- 
cipes de  la  fama,  que  todo  lo  que  habéis  hablado,  detras 
de  esta  peña  ,  os  he  atendido.  Sabed  que  yo  soy  también 
una  de  las  famosas,  pues  soy  la  celebrada  fien  a  de  Pero 
Hernández  :  y  porque  mas  os  admiréis ,  sabed  que  soy 
consejera  trascendental  de  todos  los  Consejos  de  esta  Cor- 
te ,  desde  el  Supremo  del  gobierno  ,  hasta  el  mas  ínfimo 
de  todos.  En  todos  me  hallo ,  y  sin  mí  no  se  resuelve  na- 
da^ 


, 9* 

da :  y  pues  no  podéis  despachar  sin  mí ,  bien  será  que 
.nos  vamos  todos  juntos  poco  á  poco.  Admirólos  la  mu- 
ger  ,  y  la  propuesta  5  pero  viniendo  en  eila  ,  tomaron  el 
camino  juntos  j  mas  viendo  que  ella  lo  tomaba  con  tanta 
sorna  ,  la  dixeron  :  Buen  reposo  guarda  vmd.  quando 
según  las  materias  á  que  venimos ,  de  una  hora  á  otra  se 
puede  perder  el  mundo.  Á  que  ella  con  su  flema  acos- 
tumbrada respondió  :  Si  gastan  tanta  cólera  ,   bien  se  . 
pueden  volver,  que  acá  en  Madrid,  aunque  todo  se  pier- 
da ,  no  salimos  de  este  paso.  Pues  mas  largo  le  trae  el 
Francés  ,  y  el  señor  Don  Juan  ,  dixeron  ellos;  y  así  pues 
que  os  queréis  perder ,  perdeos ,  que  nosotros  desespera- 
dos de  vuestro  remedio,  nos  volveremos.  Quizás  debe  de- 
pender de  mas  alta  providencia  vuestra  ceguedad  ;  pues 
para  ganaros  debe  de  importar  ,  como  medio  único  ,  ei 
perderos.  Y  volviendo  las  espaldas  ,  se  desaparecieron  ca- 
da uno  por  su  parte. 

Ninguno  de  quantos  escritos  ha  habido  ,  han  dicho 
tanto  en  respuesta  del  Padre  Confesor  ,  como  el  que  sa- 
lió con  nombre  de  Consulta  ,  siendo  un  Manifiesto  ;  pero 
sin  embargo  ,  los  que  le  aplaudian  ,  y  no  tenian  noticia 
de  este  papel  del  Marques  de  Villena,  pareciales  que  el  se- 
ñor D.  Juan  de  Austria  no  tenia  séquito  alguno;  y  sin  sa- 
ber su  paradero  ,  se  alargaron  en  hablar  mucho  ,  aunque 
mal;  y  alguno  del  vando  de  los  Jesuítas  se  adelantó  en  el 
pulpito  mas  de  lo  que  debia  ,  y  pedia  el  Sermón ;  pero  el 
señor  Don  Juan  (de  quien  dice  un  político:  Este  mu- 
chacho es  demonio  ,  pues  con  unas  cartillas  en  romance  da  que 
hacer  á  tantos  ,  /  tan  doóios  hombres  )  hizo  con  segunda 
carta  ,  que  escribió  desde  Torre  de  Lledó  ,  dos  leguas 
de  Barcelona  ,  que  callasen  los  maldicientes ,  y  discur- 
riesen los  cuerdos.  Acompañaban  otras  para  los  señores 
de  la  Junta  grande ,  ó  de  Gobierno  ,  y  copia  de  lo  que 

es- 


94 

escribió  al  réyno  de  Aragón,  cuyos  motivos  por  ellas  se 

reconocen.  Y  para  contar  lo  sucedido  después ,  es  fuerza 

leerlas  ,  que  son  en  esta  conformidad. 

Carta  que  el  señor  Donjuán  de  Austria  escribió  a  la  Reyna 

nuestra  señora  desde  Torre  de  Lledá  á  1 3  de  Noviembre 

de    166%. 


SEÑORA. 


A 


2 1  del  pasado  dexé  escrita  á  V.  M.  en  Consuegra 
una  carta  yendo  á  montar  á  Caballo ,  para  resguardar- 
me ,  sin  mayores  escándalos  de  la  violencia ,.  que  en  aquel 
instante  supe  me  prevenia  el  Padre  Everardo ,  lleno ,  y( 
herido  el  corazón  del  justo  dolor  que  me  causó  hallarme 
-en  natural  necesidad  de  tomar  semejante  determinación, 
quando  mas  lexos  estaba  de  merecerla ,  y  con  mayor  de- 
seo de  que  todos  los  míos  fuesen  del  mayor  agrado  de 
LV.  M.,  y  ver  atropellada  por  este  Religioso  (tan  sin  razón) 
la  sangre  r  y  memoria  que  en  mí  concurre  del  Rey  nues- 
tro señor  {que  está  en  el  Cielo),  lo  mucho  que  S.  M«  me 
honró  ,  y  fió  en  mi  immutable  fidelidad  ,  desintere's ,  y^ 
amor  á  su  servicio  ,  y  los  importantes  y  grandes  que  hej 
hecho  á  esta  Corona, 

En  esta  Carra  (  que  no  dudo  llegaría  á  las  reales  ma- 
nos de  V.  M. )  ofrecí ,  que  desde  el  parage  adonde  me. 
encaminaba,  remitiría  á  V.  M.  segundas  noticias  mías*, 
Después  entendí ,  que  la  malevolencia  del  Padre  Eve- 
rardo habia  llegado  á  te'rminos  de  mover  el  real  y  be- 
nignísimo ánimo  de  V.  M. ,  á  que  mandase  poner  por 
obra  lo  que  yo  por  noticias  anticipadas  tenia  entendido» 
y  que  con  mano  armada  ,  y  nunca  oida  resolución  en  es- 
tos 


9f 

tos  reynos ,  con  persona  como  yo,  en  quién  no  hay  ,  ni 
podrá  jamas  haber  culpa  que  lo  merezca  ,  se  fue  á  Con- 
suegra (como  con  efe&o  se  executó  dos  dias  antes  de  mi 
partida  )  á  llevarme  preso  al  Alcázar  de  Segovia  ;  acción 
que  es  preciso  que  admire  ,  y  escandalize  á  quamos  la 
oyeren  ,  aunque  yo  puedo  afirmar  con  verdad  á  V.  M. 
que  he  llevado  este  grande  ultraje  ,  y  quantos  me  ha  he- 
cho desde  la  hora  en  que  espiró  el  Rey  nuestro  señor 
(  que  está  en  el  Cielo)  con  interior  consuelo  de  que  los 
padecia  por  el  mayor  servicio  del  Rey  nuestro  señor 
(Dios  le  guarde)  por  el  de  V,  M.,  y  bien  de  toda  la  Mo- 
narquía; y  con  igual  esperanza  de  que  la  divina  provi- 
dencia habia  de  permitir  ,  que  este  camino  mismo  agrio 
y  escabroso,  me  condujese  á  favorable  disposición  ,  en 
que  poder  contribuir  á  estos  tres  fines  tan  de  mi  obliga- 
ción. Y  como  quiera  que  todos  ellos  se  comprehenden 
en  que  V.  M.  se  digne  mandar  al  Padre  Everardo  ,  que 
salga  de  los  dominios  de  V.  M, ,  y  se  encamine  á  Ro- 
ma ó  á  la  parte  que  V.  M.  sea  servida  fuera  de  ellos; 
reservo  también  hasta  entonces  todas  las  noticias  que 
ofrecí  á  V»  M.  en  esta  humilde  ,  y  respetuosa  súplica, 
en  que  es  cierto ,  señora ,  que  es  V.  M.  la  primera  in- 
teresada después  del  Rey  nuestro  señor,  pues  no  habrá 
nadie  que  mire  sin  pasión  el  estado  de  nuestras  cosas, 
que  no  confiese  consistir  en  ella  ía  mas  segura  prenda 
del  prudentísimo  gobierno  de  V.  M.,  á  quien  toda  la 
felicidad ,  y  reputación  Española  quedará  eternamente 
obligada  por  haberla  exonerado  V.  M.  de  un  yugo  tan 
indigno  y  molesto  ;  rescatando  al  mismo  tiempo  V.  M. 
su  propia  libertad,  y  soberano  juicio  y  prudencia  ,  para 
poderla  aplicar  al  común  beneficio  de  esta  Corona  ,  y, 
emplear  en  esto  el  tiempo  que  el  Padre  Everardo  gasta- 
ba solamente  en  divertir  ,  y  executar  los .  medios  de  su 

par- 


96 

particular  conservación  ,  valiéndose  V.  M.  en  conformi- 
dad de  lo  que  el  Rey  nuestro  señor  fue  servido  de  dexar 
dispuesto  ,  de  ios  Ministros  naturales  de  estos  reynos  >  en 
quienes  debe  concurrir  dolor  para  sentir  su  ruina ,  com- 
pasión para  solicitar  su  remedio  ,  y  el  alivio  de  tanto  po- 
bre vasallo  i  (por  cuya  vejación  sin  duda  nos  envia  Dios 
los  infortunios  que  padecemos )  y  zelo ,  y  experiencias 
para  hacer  que  esta  grande  Monarquía  vuelva  á  ser  for- 
midable á  sus  émulos }  siendo,  después  de  Dios,  la  primera 
causa  de  todos  estos  saludables  efe&os ,  y  la  restauración 
del  honor ,  y  nombre  Español ;  lo  que  rendidamente  re- 
presento ,  y  suplico  á  V.  M.  cuya  execucion  ,  siendo  tan 
breve,  como  el  estado  de  las  cosas,  y  el  servicio  de  V.  M., 
requieren,  seré'  yo  el  primero  que  desee  y  vote  sea 
en   la   forma  mas  decente ,  y  decorosa  á  la  real  so- 
beranía de  V.  M. ,  y  al  agrado  con  que  ha  tenido  V.  M» 
por  bien  de  favorecer  á  este  Religioso :   para  lo  qual 
sobran  á  la  grandeza  de  VY  M.    muchos  caminos  y 
medios. 

Estos,  señora,  son»  mis  intrínsecos  ,  y  verdade- 
ros dictámenes ,  sin  otro  humano  interés ,  ó  fin  par- 
ticular mió ,  como  lo  mostrará  á  V.  M.  el  tiempo  ;  y 
creo  firmemente  ,  que  muy  en  breve  ha  de  experi-, 
mentar  V.  M.  quán  del  servicio  de  V.  M.  son  estas  hu- 
mildes representaciones  que  hago  á  lo  pies  de  V.  M.  dan» 
do  Dios  á  V.  M.  felicísimos  aciertos ,  que  aumente  cada 
día  el  lustre  ,  reputación  ,  y  aHvio  de  estos  reynos ,  y  la 
adoración  con  que  veneramos  á  V.  M.  quantos  tenemos  el 
honor  y  la  dicha  de  ser  sus  escíavos  y  vasallos.  Y  porque 
ha  cesado  ,  ya  todo  motivo  de  detener  mas  tiempo  preso 
ai  hermano  de  mi  secretario  r  no  dudo  que  V.  M.  se  dig- 
nará de  hacerme  a  mi  la  honra  de  ordenar  se  le  ponga 
hiego  en  libertad. 

Tara» 


fttf 

También  estoy  en  precisa  obligación  de  suplicar  á 
V.  M.  constantemente,  que  así  como  los  apasionados  in- 
formes ,  y  sugestiones  violentas  del  Padre  Everardo  haa 
forzado  (por  decirlo  como  lo  entiendo)  la  retta  y  clemen- 
tísima intención  de  V.  M.  para  que  se  me  haya  qui- 
tado el  honor,  y  la  reputación  en  todos  los  quatro  ángu» 
los  del  mundo,  con  quantas  manifiestas  demostraciones 
lo  ha  podido  extender  mas  en  ellos  ,  se  sirva  V.  M.  de 
restituirme  también  con  demostraciones ,  y  honras  piU 
blicas  estas  preciosas  prendas  ,  que  por  tantas  razones  he 
antepuesto  siempre  á  la  propia  vida ;  en  cuya  propor- 
ción me  será  todo  lo  demás  despreciable.  Y  finalmente, 
señora,  repito  á  V.  M.  con  humilde  reverencia,  y  por  des- 
cargo de  mis  grandes  obligaciones  al  servicio  del  Rey  nues- 
tro señor,  y  de  V.  M.  y  al  mayor  bien  de  los  re  y  nos,  que 
ellos  mismos  son  ,  y  serán  los  que  me  conserven  en  estos 
mis  dictámenes  con  tan  inmutable  constancia  ,  que  cree- 
ría faltar  á  la  mas  sagrada  lealtad  ,  que  debo  al  Rey  nues- 
tro señor,  y  á  V.  M.  si  desistiese  de  ellos  en  un  solo  ápice: 
con  que  se  declara  quanto  se  puede  la  firmeza  de  esta  re- 
solución. Dios  guarde  la  Católica  y  real  persona  de  V.  M. 
como  deseo  y  he  menester.  Torre  de  Lledó  á  1 3  de  No- 
viembre de  1 658.  ^  Su  mas  humilde  vasallo  de  V.  M.  = 
Don  Juan. 

Copia  de  las  cartas ,   que  el  señor   Don  Juan  escribió   a 

los  de  la  Junta  de  Gobierno  ,  A  cada  uno  de  pvr  sí} 

ti  mismo  di  a  I  3  de  Noviembre* 

AL  ARZOBISPO  DE   TOLEDO. 

I  fuese  posible  que  en  las  grandes  ocupaciones  y  zelo 
de  V.  £m.  cupiese  intención  ,  ó  deseo  de  turbar  ,  ó  perr 
tier  el  mundo  5   á  io  menos  se  le  habia  venido  á  las  ma- 

N  nos 


P8 

nos  la  ocasión  ;  pero  ya  que  en  esta  parte  no  tengo  que 
pedir ,  ni  que  protestar  á  V,  Em. ,  le  protesto  ,  y  le  pido 
por  Dios ,  y  por  ese  inocente  ángel ,  y  dueño  nuestro, 
que  aplique  V,  Em.  ese  mismo  zelo  y  obligación  con  que 
nació  adonde  juzgare  necesario ,  para  evitar  los  malos 
efe&os  ,  que  seria  preciso  resultasen  de  la  terquedad  del 
Padre  Everardo  en  resistir  salir  de  estos  reynos  ,  como 
tanto  nos  importa  á  todos?  y  que  se  piense  bien  si  es 
alhaja  de  tanto  precio ,  que  válgala  inquietud  de  toda 
España.  En  quanto  á  mí ,  desde  ahora  declaro ,  que  ni 
quiero  ,  ni  he  de  sacar  del  logro  de  este  empeño  ,  ni  de 
sus  conseqiiencias  mas  ínteres  que  la  gloria  de  librar  el 
fracasado  baxel  de  esta  Corona  ,  de  un  piloto  tan  indig- 
no de  regir  su  difícil  timón  ,  y  que  la  Reyna  nuestra  se- 
ñora me  restituya  la  honra  ,  que  por  las  iniquas  suges- 
tiones de  este  Religioso  ha  permitido  se  me  quite  publi- 
camente >  que  son  las  humildes  súplicas  que  hago  en  la 
carta  que  escribo  hoy  á  S.  M. ,  y  verá  V.  Em.  todo  lo 
demás  favorable ,  que  fio  en  Dios  producirá  la  perfec- 
ción de  esta  importante  obra  ,  y  que  ha  de  quedar  (  con 
su  divina  ayuda)  en  beneficio  del  Rey  nuestro  señor, 
de  su  Magestad  misma  ,  y  de  estos  reynos :  cuyo  honor 
y  conservación  es  mi  único  fin  ,  y  por  el  me  he  consti- 
tuido hasta  ahora  á  padecer  ( sin  ninguna  contradicion  ) 
las  injustas  calumnias,  y  castigo  delinqüente  y  destinado: 
y  últimamente  ,  el  efe&o  mas  execrable  de  la  alevosía  del 
dicho  Padre  Everardo  de  echarme  la  mano  como  á  cri- 
minal reo  :  acción  sin  exemplar  en  quien  nació  como  yo, 
y  no  puede ,   ni   tiene ,  ni  puede   tener    jamás   culpa  , 
que  corresponda  á  tan  desmedido  ultraje  y  escándalo. 
Dios  &c. 

"  En  esta  misma  conformidad  escribió  el  señor  Don 
Juan  al  Vice-Canciller  de  Aragón,  al  Marques  de  Ay to- 
na ,  y  al  Conde  de  Peñaranda. 

AL 


99 

AL  PRESIDENTE  DE  CASTILLA. 

.Cuerdese  V.  S.  I.  que  antes  debió  á  Dios  el  ser  Es- 
pañol y  vasallo  de  nuestro  Rey  ,  que  al  Padre  Everardo 
el  lugar  en  que  le  puso  ;  y  crea  V.  S.  I.  que  no  puede 
haber  nada  mas  loable  ,  ni  que  mejor  le  este' ,  que  no 
turbar  el  orden  de  estas  obligaciones,  y  reconocer  la  pri- 
mera no  solo  por  la  mayor,  sino  por  la  única 5  y  esto 
nunca  puede  sonar  mas  ,  que  á  deseo  de  los  aciertos  de 
V.  S.  I. ,  y  que  se  luzcan  en  servicio  del  Rey  nuestro 
señor.  Dios  guarde  &c. 

A  D.BLASCO  DE  LOYOLA. 

_l  ^SA  carta  pondrá  Vm.  luego  en  las  reales  manos  de 
la  Rey  na  nuestra  señora,  y  según  mi  cuenta  ,  espero 
en  estos  quince  dias  la  respuesta  ,  y  la  noticia  de  haber 
condescendido  benignamente  S.  M.  á  lo  que  en  ella  le 
suplico.  Dios  por  quien  es ,  la  inspire  estos  saludables 
dictámenes  ,  y  dome  la  terca  cerviz  del  Padre  Everardo 
á  que  se  ajuste  á  ellos  con  la  brevedad  que  digo ,  y  tan- 
to nos  conviene  5  por  quanto  al  contrario  no  podían  de* 
xar  de  seguirse  graves  inconvenientes  en  la  inmutable 
prosecución  de  este  empeño.  De  que  he  querido  prevenir 
repetidamente  á  Vm.  para  descargo  de  mi  obligación,  y 
de  mi  conciencia  ,  para  que  como  Ministro  tan  zeloso  del 
servicio  de  Rey  nuestro  señor  ,  procure  que  se  disponga 
lo  que  se  propone  sin  mas  dilación  ,  y  le  deba  S.  M.  y  to- 
da España  este  gran  servicio.  Dios  guarde  &c. 


N2  G>- 


[IOO 


ffofifl  de  carta  ,  que  el  señor  Don  jftían  de  Austria  es- 
cribió  al  reyno  de  Aragón  *  y  en  la  misma  confort 
mi  dad  á  todas  las  Ciudades  y  Villas ,  c±ue  tienen 
•     .  voto  en  Corte  i \ 


■«Jffv— 


L^Uego  que  pise  el  terreno  de  ese  reyno  ,  lo  participe 
á  V.  S.  por  medio  del  Sargento  general  de  batalla ,  Con- 
de de  Escalante,  Gentil  hombre  de  mi  Cámara,  del  qual, 
y  del  extrajo  de  carta  para   la  Reyna  nuestra  señora, 
que  envíe  á  V.  S. ,  habrá  entendido  las  causas  que  me 
reduxeron  á. precisa  obligación  de  poner  en  seguridad  mí 
persona.  Ahora  diré'  á  V.  S.  en  execucion  de  lo  que  en- 
tonces le  ofrecí  ,  que  estas  fueron  en  dos  m©dos.  Las 
unas ,  y  de  mayor  realce  ,  que  tocaban  al  servicio  del 
Rey  nuestro  señor,  conservación  de  sus  reynos ,  y  repu- 
tación y  honor  de  todos  sus  vasallos  :  y  las  otras,   que 
miraban  á  mis  particulares.  En  estas  no  me  dilatare'  por 
ser  yo  el  inmediato  interesado  5  y  porque  á  vista  de  aque- 
llas ,  las  he  atendido  menos  siempre  >  de  mas  de  que  han 
sido  tan  sin  intermisión  desde  la  hora  en  que  para  casti- 
go común  de  esta  Monarquía  espiró  el  Rey  nuestro  se- 
¿Sor  (que  goza  de  Dios),  que  sería  menester  mucho  volu- 
men ,  y  tiempo  para  reducirlas  á  escrito  5  y  así  bastará 
insinuar  ,  que  desde  aquel  instante  hasta  el  presente  dia, 
apenas  ha  amanecido  alguno  en  que  el  Padre  Everardo 
no  haya  maquinado  nuevas  violencias,  y  ofensiones  con- 
tra mí  j  habiendo  llegado  su  última  alevosía  á  procurar 
con  tan  profunda  malicia  como  se  ha  visto ,  reducirme 
á  postura  de  delinqüente,  induciendo  el  benignísimo  áni- 
mo de  la  Reyna  nuestra  señora  ,  á  que  como  á  tal  se  pen- 
sase ,  y  pusiese  en  execucion  ei  intento  de  prenderme, 

con 


I O  I. 

con  desprecio  ele  todas  las  divinas  ,  y  humanas  atencio- 
nes-,  y  de  la  sangre  ,  y  memoria  que  en  mí  reside  del 
Rey  nuestro  señor  (que  este  en  el  cielo).  Y  que  sea  ver- 
dad ,  que  el  designio  de  querer  espeler  á  este  Religioso, 
no  haya  tenido  ninguna  consideración  ,   ni  particular  in- 
terés ó  satisfacción  ,  lo  muestra  mi  modo  de  proceder; 
pues  si  me  hubiera  dexado  llevar  del  estimulo  de  la  ven- 
ganza ,  y  no  le  hubiese  hecho  suelta  delante  de  Dios  de 
quanto  ha  obrado  contra   mi  honor  y   vida  ,   hubiera 
visto  quán  fácil  me  hubiera  sido  acabar  con  él ,  por  ca- 
minos mas  recatados  ,  y  seguros  ;  pero  hasta  ahora   no 
me   ha   aconsejado  mi  ánimo  hacer  acción  de  que   no 
me  pueda  declarar  autor  sin  ningún  empacho  ,  y   me 
pesaría  infinito  verme  reducido   á   tan  estrechos    tér- 
minos. 

En  lo  que  el  servicio  de  nuestro  Monarca,  la  conser- 
vación de  su  Corona ,  y  la  reputación  de  sus  vasallos^ 
se  ha  deteriorado  ,  padecido  ,  y  enviiecidose  por  razón 
de  la  soberanía  en  que  se  ha  colocado  dicho  Padre  Eve- 
rardo  ,   fueran  mas  justas  las   ponderaciones  ,  si  es  que 
hay  algunas  bastantes  á  explicarlo.  Él  es  causa  única,  y 
absoluta  de  todas  nuestras  calamidades  ,  y  disipación  de 
dominios  dentro  y  fuera  deEspaña  por  sus  caprichos.  Tie- 
ne el  Rey  menos  tan  estimables  piedras  de  su  Corona  ,  y 
nos  vamos  acabando  de  perder  á  largo  paso  ,  sin   que  en 
el  haga  esto  ninguna  aprehensión.  Su  cruel  ánimo ,  de- 
sigual á  las  otras  calidades  que  le  alimentan ,  bien  lo  expe- 
rimentó aquel  desdichado  Malladas  ,  hijo-  de  ese  reyno, 
en  que  hizo  lo  mas  á  que  han  llegado  los  mayores  tiranos 
del  mundo. 

Si  en  tiempo  del  señor  Emperador  Carlos  V.°  de  glo- 
riosa memoria ,  padeció  España  las  tribulaciones  ,  que 
se  saben  ,  por  no  poder  sufrir  á  un  Ministro  extranjero, 
no  obstante  suceder  en  sazón  ,    que  era  regida  por  su 

Rey, 


10  2 

Rey  ,   y  señor   natural ,  y  concurrieron  en  el  Ministro 
las  calidades  de  ser  vasallo  suyo,  de  gran  sangre  ,   cau- 
dal ,  y  juicio  para  gobernar  ,  como  los  extremos  los  mos- 
traban ,  y  la  fidelidad  ,  y  reputación  grande  que  enton- 
ces gozaba  toda  la  Monarquía  5  ¿que'  no  se  podrá   temer 
ahora  en  una  menoridad  ,  si  se  continuase  la  monstruosi- 
dad ,  y  el  horror  de  ver  entronizado  en  el  mas  despótico 
poder  á  que  jamas  llegó  Valido,  á  un  hombre  en  quien 
se  juntan  quantas  impropias  partes  pueden  imaginarse 
para  tener  en  las  manos   una  valanza  tan  preciosa  y  de- 
licada ,   nacido  fuera  de  los  dominios  de  la  Corona  ,    de 
obscuro  linage  ,  de  cortísima  comprehension  natural ,  so- 
bre faltarle  totalmente  las  experiencias  de  que  necesita  el 
difícil  arte  de  gobernar  ,  y  presumido  á  esta  proporción, 
pues  no  ha  acertado  á  conducir  el  timón   de.  este  gran 
baxel  de  la  Monarquía  Española,  en  que  tan  atinados  pi- 
lotos se  han  perdido?  ¿Ambicioso  en  el  último  grado;  pues 
contra  las  expresas  prohibiciones  ,  que  el  Rey  nuestro  se- 
ñor (que  está  en  el  cielo)  dexó  en  su  testamento  ,  y  con- 
tra lo  mismo  que  S,  M.  obró  en  su  vida  ,  no  habie'ndole 
querido  dar  nunca  el  mas  leve  cara&er  de  Ministro  ,  se 
ha  puestto  tan  arrebatadamente  sobre  nuestras  cabezas, 
atrepellando  todas  estas  nulidades  ?  Y  el  haber  ascendi- 
do á  quanto  tiene ,   no  solo  sin  Consejo  ,  sino    contra 
el  expreso  dictamen  de  la  Junta  que  S.  M.  puso  á  la  Rey- 
na  nuestra  señora  para  los  fines ,  que  constan  del  testa- 
mento. ¿Quien  no  llorará  con  lagrimas  de  sangre,  al  con- 
siderar cabeza  y  juez  de  la  Religión  Católica  en  estos 
reynos  ,  dispensador  de  la  justicia  ,  y  dueño  de  nuestras 
honras  ,  vidas  y  haciendas  ,   á  un  hombre  de  estas  pren- 
das con  la  nunca  vista  incompatibilidad  de  Confesor  y  Va- 
lido ,  que  es  lo  mismo  que  Fiscal   y  parte  ,   quando   los 
efe&os  corresponden  tan  puntualmente  á  estas  causas  en 
el  desorden  general  del  gobierno  ,  repetidas  perdidas  de 

rey- 


103 
reynos  y  provincias  enteras ,  con  ignominia  nuestra ,  y 
escarnio  de  nuestros  enemigos :  despreciadas  y  ajadas  la 
nobleza  ,  y  la  milicia  5  sin  justicia  ,  sin  economía  rendi- 
didos  y  aniquilados  los  pobres  vasallos  de  Castilla,  con  ei 
insoportable  peso  de  tributos? 

Finalmente  ,  por  no  detener  mas  á  V.  S.  con  lo  que 
es  tanto  menos  necesario  de  ponderar  ,  quanto  lo  tene- 
mos todos  mas  á  la  vista  ,  pasare'  á  decir ,  que  en  exe- 
cucion  de  lo  que  ofrecí  á  la  Reyna  nuestra  señora  en  mi 
carta  de  2 1  de  O&ubre  ,  he  enviado  hoy  á  sus  reales  ma- 
nos la  humilde  súplica  ,  que  V.  S.  verá  por  las  adjuntas 
copias  ,  para  que  sirva  de  mandar  salga  luego  de  estos 
reynos  el  Padre  Everardo.  Y  aunque  fio  de  la  suma  pru- 
dencia de  S.  M.  que  conociendo  el  zelo  ,  y  desinterés  con 
que  me  muevo  á  este  empeño  y  determinación  ,  y  que 
á  nadie  le  va  mas  en  su  logro ,  después  del  Rey  nues- 
tro señor  ,  que  á  S.  M.  misma  ,  se  dignará  de  condescen- 
der benignamente  con  lo  que  se  le  súplica  ,  no  dando  oí- 
dos á  los  perniciosas  consejos  del  dicho  Padre  5  con  todo 
eso  ,  condesíderando  quán  atendidas  serán  de  S.  M.  las 
representaciones  de  V.  S. ,  y  deseando  mas  que  la  pro- 
pia vida  ,  aplicar  quantos  medios  juzgo  eficaces  para  que 
se  consiga  este  importante  fin,  sin  los  inconvenientes, 
que  sería  preciso  resultasen  de  la  terquedad  de  este  Re- 
ligioso de  no  venir  en  los  partidos ,  que  se  le  ofrecen: 
pido  y  exórto  á  V.  S.  (que  como  miembro  tan  noble  ,  y 
principal  de  esta  Monarquía,  y  como  quien  es,  es  preciso 
mire  con  gran  dolor  el  lamentable  estado ,  y  riesgo  en 
que  se  halla  )  coopere  con  sus  prontas  instancias  ,  y  fer- 
vorosos oficios  ,  por  medio  de  persona  expresa  ,  á  obte- 
ner de  S.  M.  lo  que  tanto  nos  conviene  á  todos  5  que  de 
mi  parte  estoy  tan  en  la  importancia  ,  y  obligación  de 
no  mover  cosa  de  que  pueda  resultar  el  mas  ligero  peli- 
gro á  la  quietud  pública  ,  y  de  conservarme  en  este  mis- 
mo 


104 
mo  conocimiento  ,  á  quantos  cotí  tanta  razón  tienen  he- 
cho concepto  de  que  lo  que  obrare  ó  dige're  que  obren, 
será  siempre  io  que  mejor  este  al  servicio  del  Rey  nues- 
tro señor  ,  que  aún  no  he  querido  hasta  ahora  dar  á  luz 
pública  el  manifiesto  que  tengo  formado  en  reparación 
de  mi  honor  ,  esperando  en  la  divina  misericordia  ,  que 
hemos  de  vencer  la  dureza  de  este  Religioso  ,  sin  pasar 
de  los  medios  lenitivos  ,  en  que  tocará  á  V.  S.  tan  loable, 
y  principal  parte  j  á  lo  que  yo  por  el  público ,  y  parti- 
cular interés ,  le  quedare'  con  particular  obligación,  y  re- 
conocimiento. 5 

En  habiendo  cumplido  con  una  promesa  que  he  heJ 
cho  á  nuestra  señora  de  Monserrate ,  (cuyo  soberano  pa- 
trocinio invoco  desde  el  principio  para  la  especial  direc- 
ción de  estos  negocios),  espero  volverme  á  acercar  á  ese 
reyno  para  hallarme  mas  pronto  por  lo  que  pudiere  ofre- 
cerse ,  y  para  alimentar  la  esperanza  con  que  siempre 
estoy  de  expresar  personalmente  á  V.  S.  quanto  debe  fiar 
de  mi  estimación  y  voluntad;  y  entre  tanto  que  se  me  di- 
latare el  cumplimiento  de  este  deseo  ,  me  remito  á  lo  que 
habrá  dicho  ,  y  dirá  á  V.  S.  el  Conde  de  Escalante.  sS 
Dios  guarde  áV.S.  muchos  años  en  toda  felicidad.  Torre 
Liedó  13  de  Noviembre  de  i6"68. 

Estas  cartas  llegaron  á  los  16  del  mismo  mes  con  cor- 
reo extraordinario  *,  y  luego  que  se  dieron  á  S.  M. ,  y  á 
los  demás  para  quien  venian  ,  se  imprimieron  con  lá 
que  habia  escrito  S.  A.  al  reyno  de  Aragón,  y  se  dieron 
diferentes  pliegos  á  señores  y  comunidades  por  la  Corte, 
con  que  empezó  á  haber  mucho  ruido  j  y  no  poco  con 
haber  hecho  plaza  de  armas  el  sitio  del  Pardo,  donde 
aquartelaron  docientos  caballos  ,  que  sacaron  de  los  alo- 
jamientos ,  no  cesando  en  hacer  acercar  á  Madrid  ,  y 
á  diferentes  lugares  otras  tropas  ;  cosa  que  tuvo  en  gran 
confusión  á  la  Corte.  Á  este  mismo  tiempo  se  hicieron 

di- 


I0*í 

diferentes  Consejos  de  Estado  i  y  también  al  real  de  Cas- 
tilla se  le  mandó  reconociese  si  estaba   ya  en  estado  la 
materia  de  hallar  culpa  en  el  señor  Don  Juan ,  que  fue- 
se digna  de  reprobar  estas  acciones ,  y  de  algún  castigo 
severo.  Y  aunque  parece  (según  se  dexa  reconocer  por 
los  efe&os)  que  estuvo  el  Consejo  con  indiferencia  ,  y  que 
los  mas  fueron  de  la  parte  del  Padre  Confesor  ,  no  qui- 
so Don  Antonio  de  Contreras  se  le  pasase  al  pueblo  el 
buen  rato  que  dio  á  todos,  manifestando  su  voto  por  es- 
crito, que  fue  singular,  y  así  después  de  haberle  enviado 
á  la  Reyna  nuestra  señora  ,  se  esparció  en  la  Corte, 
haciendo  todos  grande  estimación  de  el ,  así  por  lo  biéa 
fundado  ,  como  porque  hablaba  como  Ministro  chris-^ 
tiano  ,  virtuoso  ,  y  con  todo  desinterés  j  el  qual  fue  comqj 
se  sigue. 


D 


VOTO     DE    DON    ANTONIO 

DE      CONTRERAS. 


'ON  Antonio  de  Contreras  dice :  Que  este  negocíaf 
es  muy  grave ,  y  las  circunstancias  que  en  e'l  ha  habido,, 
le  ha  hecho  gravísimo  i  y  si  en  lo  que  se  obrare  de  hoy 
mas  ,  no  se  acertase  á  componer  ,  seria  de  mucho  perjuin 
ció  para  la  Regalía  y  causa  pública.  Por  lo  qual ,  lo  prl-| 
mero  es  encomendarlo  á  Dios  nuestro  señor ,  para  que 
se*sirva  su  divina  Magestad  de  mirar  esta  República  con; 
misericordia  ,  y  encaminar  lo  que  mas  fuere  del  servicio 
suyo  $  y  procurar  disponer  este  negocio  con  atención  ai 
principio  que  ha  tenido,  al  progreso  que  tiene  ,  y  al  fin 
que  se  puede  esperar  >  procurando  los  medios  christia- 
nos ,  prudentes  y  eficaces.  El  Consejo ,  á  quien  se  remi- 
tió este  negocio  después  de  la  prisión  de  Patino  ,  de  ha-f 
ber  salido  los  Ministros  á  la  execucion  de  la  prisión  del 
señor  Don  Juan  ,  de  su  retirada  ,  y  después  que  vino  la 

O  car* 


io6 

carta  ,  que  dexó  escrita  á  V.  M. ,  ha  hecho  dos  consul- 
tas á  V.  M. ,  con  quien  se  ha  conformado.  Y  en  esta ,  que 
és  la  tercera  ,  ha  parecido  á  Don  Antonio  poner  su  voto 
por  cumplir  con  la  obligación  de  la  conciencia  ,  desean- 
do poner  ( según  lo  entiende  )  lo  que  mas  sea  del  servicio 
de  Dios  nuestro  señor  ,  de  V.  M. ,  del  Rey  nuestro  se- 
ñor ,  y  bien  de  la  Monarquía. 

Señora ,  después  de  los  principios  ,  ha  discurrido 
Don  Antonio  en  este  negocio  y  halla  ,  que  es  diferencia 
entre  dos  vasallos  de  gran  suposición.  El  uno  el  señor 
Don  Juan  de  Austria ,  que  no  tiene  comparación  con 
ninguno ;  hijo  del  Rey  nuestro  señor  ( que  este'  en  el 
Cielo),  medio  hermano  del  Rey  nuestro  señor,  (que  Dios 
ha  sido  servido  darnos ,  y  que  guarde  su  divina  Mages^ 
tad  muchos  años)  de  la  señora  Emperatriz  ,  y  de  la  se- 
ñora Reyna  de  Francia  ,  y  primo  de  V.  M.  Y  el  otro  el 
Padre  Juan  Everardo ,  Confesor  de  V.  M. ,  Inquisidor 
General ,  del  Consejo  de  Estado  ,  y  uno  de  los  Goberna- 
dores de  estos  reynos.  En  medio  de  estos  dos  sugetos  está 
la  Regalía  que  Dios  nuestro  señor  puso  en  la  real  persona 
de  V.  M. ,  para  que  con  maduro  ,  igual  y  christiano  ze- 
lo  gobierne  esta  diferencia  ,  con  atención  ,á  que  no  per- 
diendo de  vista  la  justicia  ,  se  eviten  los  daños  que  ame- 
nazan á  la  Regalía,  y  á  la  causa  pública.  El  frangente  en 
que  nos  hallamos ,  es  grande  ,  por  la  inquietud  de  los 
reynos  ,  si  no  se  tomase  medio  competente  para  aquietar 
estos  vasallos  ,  y  que  se  viva  en  paz  ,  que  es  el  principal 
cuidado  que  debe  tener  la  Regalía.  V.  M.  (Dios  la  guar- 
de )  desea  esto  ,  preguntando  á  diferentes  Consejos  ,  y¡ 
Ministros  se  le  diga  lo  que  podia  ,  y  debia  hacer  en  este 
caso  5  y  cada  Ministro  tiene  obligación  de  decir  á  V.  M. 
el  di&amen  que  tuviere ,  para  que  con  vista  de  todos, 
V.  M.  elija  lo  que  convenga.  Y  para  decir  Don  Antonio 
el  suyo ,  supone  la  proposición  del  señor  Don  Juan  ,  de 

que 


107 
que  V.M.se  sirva  de  apartar  de  sí  al  Padre  Juan  Everardo 
su  Confesor ,  juzgándole  por  el  Ministro  que  gobierna 
las  acciones  de  V.  M.  Esta  proposición  del  señor  Don 
Juan  tiene  dos  partes  :  una  es  las  instancias  de  ella  ,  y 
otra  el  modo  con  que  se  dice,  que  lo  queria  intentar.  Uno  y 
otro  puede  ser  reprobado  i  pero  la  primera  de  desear 
apartar  á  los  Validos  de  los  Reyes ,  apenas  se  considera 
tiempo  que  no  haya  exemplares  de  este  deseo  ,  y  de  su 
execucion.  Debe  de  ser  pensión  natural  del  puesto  de  los 
Validos,  y  no  se  suele  aborrecer  la  persona,  sino  el 
exerctcio  >  y  si  consultamos  las  divinas  letras ,  vemos  á 
David  en  casa  del  Rey  Achis ,  santo  y  bueno  ,  querido 
del  Rey  ,  que  le  aliviaba  sus  cuidados ;  mas  los  criados 
del  Rey  procuraron  hechar  á  David  i  aunque  con  gran 
sentimiento  del  Rey  que  le  tenia  por  santo  y  bueno» 
pero  Satrapís  non  pUcet.  Vete  con  Dios.  Si  consultamos 
las  historias  de  todos  los  reynos ,  se  hallarán  muchos 
exemplares  ,   pues  en  Castilla  frescos  los  hemos  alcanza- 
do. Del  Duque  de  Lerma  fue  notable  el  valimiento  con 
su  Rey  ;  fue    el  Duque   perseguido  ,  y  se  determinó 
á  procurar  un  Capelo,  como  lo  tuvo ,  y  después  se  fue  á 
Valladolid  j  á  que  se  dice  ayudó  harto  su  propio  hijo.  En 
el  Conde  de  Olivares  sucedió  así  como  todos  sabemos,  y 
con  el  consentimiento  de  los  Reyes  han  salido  por  aquie* 
tar  los  pueblos. 

En  el  modo  que  se  dice  disponía  ,  y  dispuso  el  señor 
Don  Juan  esto ,  hubo  tres  cosas.  La  primera ,  la  dis- 
posición que  dicen  tenia  tratada  :  la  segunda  ,  la  carta 
que  escribió  á  V.  M.,  y  la  tercera  ,  haber  vuelto  las  es- 
paldas sin  esperar  el  mandato  de  V.  M.  En  la  primera 
de  querer  sacar  de  la  Corte  al  Padre  Everardo  ,  (aunque 
no  sea  mas  que  el  conato  )  es  muy  de  notar  y  reparar. 
A  un  Confesor  de  V.  M.  Religioso  ,  Inquisidor  general 
sacarle  de  estos  reynos  violentamente,  sin  susdignida- 

O  2  des, 


\ 


■xo8 

des,  ni  su  hacienda,  y  ponerle  en  parte  donde  apenas  tií-J 
viese  con  que  sustentarse  ;  ya  se  ve  lo  que  es  >  y  aunque 
se  dice  que  hay  exemplar  ,  sería  muy  perjudicial  tocarle 
aquí.  La  segunda  ,  de  haber  escrito  la  carta  ?  es  de 
gran  nota  y  reparo.  No  parece  haberla  escrito  el  señor 
Don  Juan  5  si  ya  no  es  que  se  puede  recibir  en  cuenta 
del  justo  dolor  que  tendría  de  verse  privado  de  la  gra- 
cia de  V.  M. ,  y  ajado  con  el  mandato  de  su  prisión. 
La  tercera  de  haber  vuelto  las  espaldas ,  fue  convenien* 
cia  ,  pues  si  sus  vasallos  que  tanto  le  quieren  ,  vieran  lie* 
var  preso  á  su  dueño ,  nos  aventuraba  á  que  hiciesen 
pedazos  á  todos  quantos  iban  ,  y  que  de  ello  resultasen 
unas  guerras  civiles  de  grandes  daños.  Señora  ,  Don 
Antonio  siente  así  de  este  caso  ,  y  después  de  haber  di- 
cho su  parecer  en  el  Consejo ,  se  ha  conformado  de  que 
se  use  de  medios  suaves ,  y  hasta  ahora  apenas  ha  oído 
decir  que  se  haya  usado  de  ninguno. 

El  primero  que  parece  se  ofrece  es  ,  la  respuesta  de 
esta  carta ,  que  ha  escrito  el  señor  Don  Juan  á  V.  M. ,  y 
me  parece  muy  acertado ,  que  V.  M.  sea  servida  de 
responder ,  formando  el  principio  de  la  carta  con  pala- 
bras de  cariño,  y  satisfacción  ;  (como  mejor  pareciere) 
prosiguiendo  en  ella  que  V.  M.  ha  estado  muy  atenta 
á  todo  lo  que  ha  sucedido  después  que  este  negocio  se 
empezó ,  y  ha  notado  algún  conato  que  se  prevenia  en 
ur.a  carta  que  se  escribió.  Y  aunque  eso  ,  y  otras  cir- 
cunstancias ,  era  muy  digno  de  censura  ,  V.  M.  ha  sido 
servida  de  mandar  se  olvide  todo  ,  atenta  al  tiempo, 
y iá  sazón  en  que  se  escribió.  Pero  por  dar  satisfacción 
á  'la  justicia  ,  le  debe  mandar  V.  M.  que  se  vuelva  á 
Consuegra  j  que  podrá  venir  con  seguridad  ,  debaxo  de 
la  protección  de  V.  M. ,  y  desde  allí  podrá  decir  las  ra- 
zones ,  que  tiene  para  que  V.  M.  aparte  de  sí  al  Padre 
Juan  Everardo  ,  para  que  con  vista  de  ellas  >  y  lasque 

di- 


IOp 

digerc  á  V.  M.  el  Padre  Confesor,  con  este  conocimiento 
de  causa  ,  podrá  hacer  V.  M.  lo  que  convenga  en  justi- 
cia ,  y  en  razón.  Y  para  que  el  señor  Don  Juan  ,  y  todos 
los  rey  nos  entiendan  la  justificación  con  que  desease  haga, 
sin  recelo  de  estar  cerca  de  V.  M. ,  desde  luego  le  apar- 
te V.  M. ,  y  se  confiese  V.  M.  con  otro  que  sea  Castella- 
no ,  Religioso  ,  y  que  no  tenga  dependencia  del  señor 
Don  Juan  ,  ni  del  Padre  Everardo  3  al  qual  debe  man- 
dar V.  M.  no  entre  ea  el  Consejo  de  Estado ,  ni  en  la 
Junta  de  Gobierno  >  que  aunque  esto  sea  contra  el  testa- 
mento de  S.  M.  (que  esté  en  el  cielo  ) ,  por  un  impedí 
mentó  legítimo ,  le  puede  dexar  5  y  también  que  le  or- 
dene V.  M.  no  entre  en  Palacio ,  ni  se  le  ren  ita  papel 
ninguno}  y  si  alguna  vez  viniere  á  Palacio,  hable  en  Cas- 
tellano á  V.  M.  en  Audiencia  pública  ,  como  los  demás 
exerciendo  su  Inquisición  general  ,  que  se  la  dio  el 
Pontífice.  Y  que  podrá  tener  entendido  el  señor  Don 
Juan  ,  que  V.  M.  con  vista  de  la  razón  de  una  y  otra 
parte  ,  hará  justicia  solo  con  atención  al  servicio  de  Dios 
nuestro  señor  ,  y  bien  de  sus  reynos.  Y  mandará  V.  M. 
al  señor  Don  Juan  tenga  cuidado  de  avisar  quando 
llegare  á  Consuegra.  Este  es  el  parecer  de  Don  Antonio 
deContreras  ;  quien  suplica  á  V.  M.  sea  servida  de  en- 
viarle á  las  partes  interesadas  ,  y  el  señor  Don  Juan, 
si  fuere  la  carta  en  esta  conformidad ,  lo  verá  allá  5  y  aquí 
pido  á  V.  M.  mande  se  muestre  al  Padre  Juan  Everar- 
¿o,  que  es  un  voto  que  se  lia  encomendado  á  Dios  nues- 
tro señor,  que  le  pone  un  Ministro  mas  antiguo  de  los 
Tribunales  de  justicia  que  hay  en  el  reyno,  y  ha  que  sir- 
ve en  ellos  cinqüenta  y  tres  años  5  que  tiene  el  pie  en  la 
sepultura,  y  procura  no  tener  mas  deseo  ,  que  el  servicio 
de  Dios  nuestro  señor ,  y  de  vuestras  Magestades  ,  y  del 
bien  de  su  Monarquía  ,  y  la  unión  -de  todos  los  vasallos. 
V.  M.  ordenará  lo  que  sea  de  su  mayor  servicio. 

Pa- 


110 

Pareció,  como  llevo  dicho  ,  bien  generalmente  este 
voto;  pero  no  ie  faltó  su  censura  5  mas  sin  embargo  de 
ella  ,  se  executó  en  parte  ,  pues  la  Reyna  nuestra  seño- 
ra respondió  á  S.  A.  con  mucha  templanza  >  remitiendo 
la  carta  al  Duque  de  Osuna  ,  para  que  se  la  diese  y  di- 
xese  que  se  volviese  á  Consuegra  ,  ó  á  la  parte  que  quK 
siese  cerca  de  la  Corte  ,  desde  donde  se  pudiese  confe- 
rir negocio  de  tanta  importancia.  Esto,  aunque  no  he  vis- 
to los  papeles  principales  de  ello  ,  se  tiene  por  cierto  >  y 
lo  califica  la  respuesta  del  señor  Don  Juan  de  1 1  de  Di-» 
ciembre ,  que  es  la  que  se  sigue* 

Copia  de  Carta  del  señor  Don  Juan  de  Austria  ,  a  la  Reyna 
nuestra  señora  de  11  de.  Diciembre  de,  1668* 


E 


fL  Duque  de  Osuna  me  ha  dado  la  real  carta  de 
V.  M.  de  tres  de  este ,  en  creencia  de  lo  que  V.  M.  le 
ordena  me  diga  en  su  real  nombre.  Y  antes  de  pasar  á 
repetir  lo  que  el  Duque  me  ha  referido,  y  lo  que  con  e'l 
conferí,  y  se  me  ofrece  ,  debo  postrarme  rendidamente 
á  los  reales  pies  de  V.  M.   por   las  honras  que  en  esta 
carta  se  sirve  V.  M*  de  hacerme ,  pues  entre  otras  de  su- 
ma veneración  mia  ,  veo  asegurado  en  la  real  benignidad 
de  V.  M.  el  haberme  compadecido  en  algunas  palabras 
con  que  se  explicó  mi  gran  dolor  en  la  que  dexe'  escrita 
á  V.  M»  en  Consuegra  ,  á  tiempo  en  que  me  iba  á  po- 
ner á  caballo  para  salvar  la  honra  ,  y  la  vida  ,  dignán- 
dose V.  M.  de  subir  de  punto  esta  deuda  con  manifes- 
tar ,  que  no  faltará  jamas  de  su  real  memoria  ei  que  soy 
hijo  del  Rey  nuestro  señor  :  Cclue  está  en  el  cielo)  pren- 
da en  que  hallo  afianzada  mi  mayor  felicidad  ,  pues  no 
cabe  en  V,  M.  á  vista  de  ella  ,  dexar  de  favorecerme  ,  y 
honrarme  en  el  mayor  grado  ,  ni  se  puede  dar  caso  en 

que 


I II 

que  mis  andamientos  obliguen  ,  y  fuerzen  á  V.  M.  á 
tratarme  diferentemente  como  se  sirve  V.  M.  de  decir  en 
la  misma  carta.  Porque  ,  señora  ,  de  quien  como  yo  no 
aspira  á  acumular  hacienda  ,  ni  ha  menester  mas  dig- 
nidades ,  ni  desear  manejo  en  el  gobierno  \  y  porque  por 
el  cabello  mas  corto  de  su  Rey,  verterá  toda  la  san- 
gre de  sus  venas ,  de  que  tiene  el  mundo  tan  repetidas 
experiencias  ,  es  muy  fácil  sacar  en  limpio  ,  aún  al  jui- 
cio menos  favorable  ,  que  no  puede  pensar  ,  ni  obrar  na- 
da que  se  aparte  un  solo  punto  del  mayor  servicio  del 
Rey  nuestro  señor  ,  de  V.  M.,  y  del  aumento,  alivio  y 
reputación  de  sus  vasallos. 

Hame  dicho  el  Duque  en  execucion  de  las  reales  ór- 
denes V.  M.  que  para  ajustar  las  demandas ,  que  he  re- 
presentado á  V.  M.  sería  conveniente  que  yo  pasase  á 
Consuegra,  ó  á  otro  lugar  de  la  cercanía  de  esa  Corte* 
pudiéndolo  hacer  sobre  Ja.palabra  de  V.  M.  pues  no  se 
podia  tratar  esto  con  la  brevedad  que  conviene  en  tan 
gran  distancia  ,  como  la  que  hay  de  Madrid  á  esta  ciu- 
dad ,  y  que  el  tener  estos  movimientos  pendientes  ,  po- 
drían ser  de  gran  perjuicio  á  la  causa  pública  j  con  lo  de- 
mas  que  V.  M.  se  ha  servido  de  mandarle  me  insinúe, 
habiéndome  referido  por  palabras  formales  de  V.  M.  que 
quiere.  V.  M.  se  trate  esta  materia  con  trato  amigable, 
y  confianza  ,  y  como  '¿Se  debe  entre  V.  M,,y  un  hijo  de 
tal  padre  5  términos,  cuya  estimación  no  acertare  jamás  á 
ponderar  á  V.  M. 

Y  pasando  á  responder  á  esto  con  aquel  sano  zelo, 
y  desinterés  que  Dios  sabe  tertgo  en  este  negocio  ,  diré' 
á  V.  M.  que  para  asegurarme  yo  del  justo  y  benigno  áni- 
mo de  V.  M.  habré  menester  mucho  menos ,  que  la  real 
palabra  que  V.  M.  ofrece ,  sobrando  para  ello  la  menor 
de  las  honras  que  me  hace  V.  M.  5  pero  para  fiarme  del 
Padre  Everardo ,  Confesor  de  V .  M.  fuera  de  estos  para- 

ges 


IIa 

ges  donde  me  considero  seguro  ,  bien  conocerá  V.  M.  y 

todo  el  mundo  ,  que  no  puede  haber  debaxo  del  cielo 
nada  que  baste,  mientras  e'l  este  en  disposición  y  parage, 
que  pueda  usar  de  su   malevolencia  j  pues  quando  las 
reales  órdenes  de  S.  M. ,  y  el  contrapeso  de   los  buenos. 
Ministros  le  contuviesen  para  no  valerse  en  mi  daño  de 
su  despótico  poder  ,  con  manifiesta  violencia  5  ¿cómo  po- 
día yo  estar  jamas  seguro  de  una  oculta  alevosía  ,  don- 
de e'l  la  puede  executar  ?  Tanto  mas,  quando  puedo  afir- 
mar á  V.  M.  con  la  verdad  que  profeso  ,   que  he  tenido 
pocas  horas  há  en  mi  mano  una  carta  ,  y  no  sin  firma, 
sino  con  las  de  personas  grandes ,  y  mas  conocidas  en  el 
mundo  ,  en  que  aseguran  con  señales  ,   y  circunstancias 
evidentes  ,  estar  anualmente  tratando  mi  muerte  dicho  P#- 
dre  Everardo,  con  esperanzas  de  conseguirla  dentro  de  bre- 
ves días  ?  Que   son  las  palabras  mismas  de  la  carta, 
demás   de   otras   noticias  ,   que  aunque  las    doy    por 
falibles  ,  han  llegado   á  la  materia  con  harta   proba- 
bilidad   de  que  ha  intentado   encargar   el  dicho   Pa^ 
dre  esta  misma  comisión  al  Conde  de  Aranda  ,  y  que 
esperando  ganarle  á  este  fin ,  le  ha  introducido  en  el  Vir- 
rey nato  de  Aragón  tan  atropelladamente ,  como  se  ha 
visto,  contra  las  consultas  de  aquel  Consejo,  y  de  la  Jun- 
ta del  Gobierno  ,  con  tanto  desayre  de  un  vasallo  deí 
grado,  y  méritos  del  Duque  de  Terranova,  y  desprecian- 
do  el  motivo  de  poca  satisfacción  en  esta  arrevatada  mudan- 
za  ,  se  ha  dado  á  lo  general  de  aquel  reyno ,  por  cons^ 
guir  dicho  Padre  su  mal  intento.  Y  no  dudo,  señora  ,  de 
las  mismas  honras  que  V.  M.  acaba  de  hacerme  ,  y  de  U 
larga  experiencia  ,  que  tengo  de  las  que  he  debido  siem- 
pre á  V.  M.  que  no  despreciará  tanto  la  vida  de  quiea 
solo  la  desea  ,  y  aprecia  para  aventurarla  en  el  real  ser- 
vicio del  Rey  nuestro  señor  ,  de  V.  M. ,  y  bien  de  estos 
reynos ,  que  anteponga  Y.  M,  al  evidente  riesgo  de  que 


yo  La  pierda  sin  ningún  provecho  de  estos  fines ,  el  corto 
útil  ,  y  diferencia  de  tratar  estas  materias  unas  pocas  de 
leguas  mas  ó  menos.  Qupdame  solo  que  suplicar  á  V.  M., 
que  pues  con  tan  justa  razón  está  V.  M.  en  conocimien- 
to de  lo  que  importa  el   resolverlas   brevemente ,  pues 
por  esto  supone  V.  M.  tan  conveniente  el  que  yo  me  acer- 
case mas  á  esa  Corte  ;  que  ya  que  esto  no  pueda  ser,  por 
lo  que  dexo  dicho ,  y  porque  es  obligación  indispensa- 
ble j  y  natural  de  cada  uno  el  guardar,  y  asegurar  su  vi- 
da 5  se  sirva  V.  M.  de  que  se  ganen  los  instantes  de  tiem- 
po en  los  te'rminos,  y  fin  de  este  tratado,  pues  qualquie- 
ra  nueva  dilación  ,  que  con  qualquier  pretexto  se  inter- 
pusiese en  ello ,  daria  tan  justamente   á  conocer  al  mas 
torpe  discurso  ,  no  haberse  propuesto  con  la  sinceridad  y 
buena  fe',  en  que  V.  M.  debe  ser  aconsejada.  Así  lo  fio 
yode  la  suma  prudencia  de  V.  M.,  y  quedo  rogando 
incesablemente  á  Dios  ,  y  á  su  santísima  Madre  se  lo  ins- 
pire á  V.  M. ,  y  que  guarde  la  real  persona  de  V.  M.  pa- 
ra bien  universal  de  estos  rey  nos  como  he   menester  ,  y 
mas  que  á  mí.  Del  Jesús  de  Barcelona  á  11   de  Diciem- 
bre de  1558.  Su  mas  humilde  vasallo  de  V.  M.  =  Don 
Juan. 

Aunque  esta  carta  parece  da  á  entender  lo  que  se  le 
escribió  al  señor  Don  Juan  ,  mas  individual  parece  lo  di- 
ce S.  A.  en  la  que  escribió  en  respuesta  de  otra  ai  Conde 
de  Peñaranda  ,  que  es  la  que  se  sigue. 


Qh 


il  14 

Copia  de  carta  del  señor   Don  Juan  ,    escrita   al  Conde 
,  de   Peñaranda  en    12    de  Diciembre 

de    1668. 


c 


ON  mucho  gusto  he  leído  la  carta  de  V.  E.  de  3  de 
este,  en  que  responde  á  la  mia  de  13  del  pasado  ,  por 
entender ,  que  V.  E.  se  halla  con  buena  salud  ,  y  por 
todo  lo  que  me  dice  en  ella  en  orden  á  su  fineza  ,  sien-í 
-do  cierto  que  no  se  engaña  V.  E.  en  suponer  el  grara 
aprecio  que  hago  de  su  consumado  juicio  ,  experiencias 
y  zeio  del  servicio  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  la  estima-¡ 
cion  con  que  reconozco ,  y  agradezco  el  afeito  que  siem- 
pre me  ha  mostrado  V.  E.  Con  todo  creo  ,  que  cumplo 
en  esta  ocasión  siguiendo  ,  y  apoyando  el  dictamen  de 
tV.  E. ,  de  que  estas  materias  se  traten  ,  y  resuelvan  por 
los  medios  mas  rendidos  ,  y  adequados  á  la  real  grande- 
za y  soberanía  de  la  Reyna  nuestra  señora ;  cosa  que, 
nunca  se  podia  dudar  de  lo  que  yo  respeto  á  S.  M.  por 
todas  las  razones  que  debo.  La  substancia  de  lo  que  el 
Duque  de  Osuna  me  ha  dicho  de  orden  de  S.  M. ,  se  re- 
sume en  dos  partes.  La  una  es ,  mostrar  S.  M.  deseo  y 
conocimiento  de  que  este  negocio  se  concluya  brevemen- 
te ,  y  de  que  qualquiera  dilación  podría  ser  dañosa  al 
intento  ,  alargando  la  vista  de  las  conseqüencias  de  den- 
tro y  fuera  de  España.  La  otra  es  ,  que  por  este  mismo 
fin  de  la  brevedad  ,  yo  me  acerque  á  esa  Corte  debaxo 
de  la  palabra  ,  y  fe  real  de  la  Reyna  nuestra  señora  5  no 
pudiendo  S.  M.  mostrar  en  nada  mas  el  concepto  que 
tiene  hecho  de  lo  que  importa  salir  de  este  negocio  sin 
ninguna  tardanza  ,  que  en  querer  por  este  medio  ganar 
los  pocos  dias  que  se  detendrían  mas  los  correos  en  lle- 
gar de  aejuí  á  la  Corte  ,  que  de  Consuegra  á  aquella  dis- 
tancia. 

En 


1 1  y, 

En  quanto  á  esta  segunda  parte  ,  por  lo  que  respon- 
do á  S.  M.  ,  y  por  toda  divina  y  humana  razón  ,  creo 
no  habrá  hombre  que  me  niegue  la  que  tengo  en  escu- 
sarme  de  salir  de  aquí,  pues  el  pedir  yo  á  la  Rey  na, 
nuestra  señora  (como  V.  E.  me  propone)  seguridad  en- 
tera ,  y  competente  para  ir  á  tratar  esta  materia  de  mas, 
cerca  ,  después  de  haberme  ofrecido  S.  M.  su  palabra  y 
fe  real >  ni  cabe  en  el  respeto  con  que  yo  la  aprecio  ,  ni 
para  su  justísimo  ánimo  podrá  haber  ninguna,  que  no> 
fuese  menor  ,  ni  quando  yo  consiguiese  otra  ,  quedaría 
S.  M.  obligada  á  guardarme  e'sta  ,  que  es  la  que  reconoz- 
co por  mas  infalible.  Al  mismo  paso  no  se  halla  juLío 
humano  que  no  conozca  la  total  imposibilidad  de  que 
S.  M.  ,  ni  otra  alguna  persona  del  mundo  me  puede  ase- 
gurar del  intrínseco  odio  ,  y  violencia  del  Padre  Everar- 
do ,  mientras  no  estuviere  fuera  de  estos  reynos ;  de  ma- 
nera ,  que  ni  á  la  lisonja  ,  interés  y  ambición ,  que  hoy 
le  predominan  (tan  indignamente),  les  pueda  pasar  por 
la  cabeza ,  que  llegue  caso  en  que  le  vuelvan  á  ofrecer 
incienso. 

Que  este  Religioso  desee  ,  y  procure  mi  perdición  á 
precio  de  la  ruina  de  estos  reynos  ,  es  mas  ciaro  que  la 
luz  del  mediodía.  Dexo  otras  razones  e  injusticias  ,  que 
cada  día  escandalizan  el  mundo  ,  y  toco  solo  esta  recien- 
te ,  y  mas  vituperada,  de  mi  pretendida  prisión  con  sub- 
repticios instrumentos  ,  consulta  entre  compadres  ,  y 
execrables  circunstancias  ,  empezando  por  donde  se  ha^ 
habia  de  acabar  ,  como  Misa  Muzárabe  ;  y  todo  ello  á 
fin  de  privarme  de  la  honra  ,  y  de  la  vida  en  abreviatu- 
ra 5  y  ahora  con  mas  fresca  maldad  está  trazando  el  qui- 
tármela ,  y  solo  por  parecerle  que  lo  podría  facilitar  asgo 
el  poner  al  Virrey  que  ha  introducido  en  Araron  ,  le 
metió  allí  de  poder  absoluto,  á  despecho  de  los  Consejos, 

P  2  y 


H  \6 

y  de  todos  aquellos  naturales ;  cuyos  efe&os  nunca  pue- 
den ser  buenos. 

Repruebame  V.  E.  que  pusiese  termino  de  quince 
'días  para  que  saliese  el  Padre  Everardo;  y  tendría  V.  E. 
gran  razón  ,  si  yo  hubiese  caido  en  este  absurdo  :  pero 
es  cierto  que  lo  que  quise  decir  á  Don  Blasco  de  Lo- 
yola  ,  no  miraba  de  ningún  modo  á  prescribir  dias  á 
S.  M.  ,  sino  á  hacer  una  suposición  de  lo  que  po- 
dría tardar  el  correo  en  ida ,  consulta  ,  resolución ,  y 
yueita. 

La  observancia  de  las  órdenes  de  las  personas  en  quien 
reside  la  suprema  potestad,  no  la  ignoro  ,  y  en  la  Reyna 
nuestra  señora  la  reverencio  sobre  mi  cabeza  :  pero  no  es 
contra  ella,  ni  ha  sido  infinitas  veces  contra  la  de  grandes 
Reyes  el  condescender  con  las  humildes,  y  respetuosas  sú- 
plicas de  sus  vasallos  en  las  cosas  que  mas  repugnan.  La 
mía,  si  algún  imprudente  ardor  y  sentimiento  ,  pudo  en 
sus  principios  ponerla  á  luz,  que  desdigese  de  su  rendí- 
do  obsequio ,  ya  la  ve  V.  E.  reducida  á  el ,  por  medio 
de  su  atento  consejo.  La  suma  importancia ,  y  conve- 
niencia del  negocio ,  nadie  puede  dudarla.  Los  grandes 
daños  que  la  dilación  del  Padre  Everardo  en  salir  de  estos 
rey  nos  nos  atraería  ,  sin  riesgos  de  que  suene  á  amena- 
za ,  puedo  decir  que  se  conoce  de  lo  mismo  ,  que  S.  M. 
se  sirve  escribir  al  Duque  de  Osuna,  y  de  lo  que  la  gran 
comprehension  de  V.  E.  dibuja  con  colores  tan  finos ,  y 
.verdaderos.  Con  que  por  todas  consideraciones  ,  llega  el 
caso  en  que  V.  E.  discurre ,  de  que  los  Ministros  de 
S.  M.  concurran  á  S.  R.  P.  con  mis  fervientes  votos ,  pa- 
ra que  no  se  levanten  de  ellos  hasta  conseguir  de  su  be- 
nignidad ,  que  nos  conceda  á  todos  esta  gracia  tan  im- 
portante y  tan  precisa  i  pues  á  la  verdad  aunque  esta 
materia  hubiese  comenzado  solamente  entre  mí ,  y   el 

Pa- 


Padre  Everardo  ,  ya  es  propia  del  Rey  nuestro  señor, 
y  de  sus  Ministros  ,  y  Consejeros ;  de  tal  manera  ,  que 
aunque  Dios  permitiese  que  yo  fuese  infame  ,  y  que  de- 
sistiese del  intento  ,  le  debian  tomar  por  suyo  particular 
todos  Vuecelencias. 

Acabare  con  pedir  á  V.  E.  considere  quán  desvaneci- 
da queda  (con  tan  inegabie  claridad)la  segunda  parte  que 
dixe  al  principio  de  poder  yo  salir  de  aquí  á  la  trata- 
ción de  este  negocio ;  y  en  toda  su,  fuerza  la  primera  del 
gran  deseo  ,  y  importancia  que  S.  M.  muestra  ,  y  reco- 
noce en  ganar  las  horas  ;  porque  todo  quanto  de  hoy 
mas  resolviere  ,  que  no  sea  encaminado  á  que  el  Duque 
de  Osuna,  y  Virrey  de  Aragón  pongan  alas  en  las  postas, 
y  envien  y  encaminen  por  los  mismos  ayres  los  correos 
que  fueren  ,  y  vinieren  de  aquí  á  la  Corte  ,  será  tan  sos- 
pechoso á  los  ojos  del  mundo  bien  intencionado,  que  na- 
die que  coteje  los  antecedentes,  y  las  conseqüencias,  dexa- 
rá  de  descubrir  manifiestamente,  que  esta  proposición  ha 
sido  hecha  solo  con  ánimo  de  sacarme  de  aquí  y  perder- 
me. Si  esto  estará  bien  al  servicio  del  Rey  nuestro  señor, 
al  honor  de  los  Ministros  ,  y  á  los  mismos  fines  que  se 
pretenden  evitar,  V.  E.  lo  considerará  mas  profundamen- 
te que  yo.  Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Del  Jesús 
junto  á  Barcelona  12  de  Diciembre  de  1668,  =  Don 
Juan. 

Y  porque  se  pueda  explicar  mejor,  y  se  pueda  en- 
tender con  mas  facilidad  el  estado  en  que  se  ha  puesto  la 
materia,  me  ha  parecido  poner  aquí  la  carta  que  el  señor 
Don  Juan  escribió  á  Barcelona ,  que  por  ella  se  reconoce 
lo  antecedente,  y  nos  da  noticias  bastantes  para  seguridad 
de  lo  que  queda  referido. 


Qh 


áiS 


Copia  de  Carta  que  el  señor  Dm  Juan  de  Austria  escribió 
ala  ciudad  de  Barcelona  en  14  de  Diciembre  1668. 


E  visto  lo  que  escribe  la  Reyna  nuestra  señora  á 
V.  S.  ,  y  lo  que  con  este  motivo  me  representa,  tan  pro- 
pio de  su  gran  zelo,  y  atención  al  mayor  servicio  del  Rey; 
mi  señor,  y  bien  común  de  sus  rey  nos.  Y  porque  V.  S. 
este'  en  noticia  de  la  carta  que  S.  M.  cita  en  la  suya  ha- 
berme escrito ,  remito  inclusa  la  copia.  Lo  que  el  Duque 
de  Osuna  me  ha  dicho  en  virtud  de  su   creencia  ,  se   re* 
duce  á  dos  partes.  La  una  es  el  gran  deseo  con  que  S.  M. 
está  de  que  se  resuelvan  con   brevedad  las  súplicas  que 
humildemente  la  hize  en  13  del  pasado,  y  el  conocimien- 
to de  los  malos  efectos ,  que  podrían  resultar  á  la  causa 
pública,  de  tenerlas  mas   tiempo  en  suspensión,  encar- 
gándome S.  M.  (con  palabras  y  te'rminos  de  sumo  reco- 
nocimiento mió)  que  se  disponga  esto  por  un  tratado 
amigable.  La  otra  parte  es  ,  que  por  este  fin  de  la  breve- 
dad, por  la  distancia  grande  que  hay  de  la  Corte  á  esta 
ciudad ,  convendría  que  yo  me  acercase  á  Consuegra, 
ó  á  otro  lugar  de  aquel  parage  ,  para  que  con  mayor 
aceleración  se  concluyesen  estos  negocios ,  ofrecie'ndome 
S.  M.  su  real  fe',  y  palabra  en  resguardo  de  mi  persona. 
A  la  primera  parte  de  estas  ,  por  lo  que  S.  M.  me  ordena, 
y  por  lo  que  V.  S.  me  insinúa ,  de  cuyo  afe£to  hago  yo 
tan  particular  estimación  y  confianza  ,  y  por  todas  las 
demás  razones  á  que  me  induce  mi  obligación  ,    mi  res- 
peto ,  y  mi  esclavitud  á  la  Reyna  nuestra  señora,  no  me 
he  debido  ajustar  ,  sino  rendir  á  S.  M.  infinitas  gracias  en 
nombre  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  de  todos  sus  vasallos, 
porque  tan  benignamente  se  digna  de  abrir  una  puerta 
tan  favorable  al  breve  logro  de  estas  tan  importantes  ma- 
te- 


terias.  En  quánto  á  la  segunda  parte  ,  no  dudo   yo  que 
antes  de   oír  ninguna  palabra  mia  ,  conocerá  V.  S. ,  y 
qualquiera  hombre  del  mundo,  que  no  me  fuera  posible 
venir  en  ello  ,   sino  es  queriendo  hacer  un  voluntario 
sacrificio  ,  y   presente  de  mi  vida  al  Padre  Everardo, 
de  cuya  malevolencia  ,  ni  la  palabra  real  de  la  Reyija 
nuestra  señora ,■  ni  otro  humano  resguardo  puede  ase-, 
gurarme  fuera  de  estos  parages  ,  mientras  e'l   se  detu- 
viere en  estos  reynos,  y  conservare  en  su   mano,  la  vo- 
luntad ,  y  soberanía  absoluta  de  S.  M.  que  es  la  que  nos. 
destruye ,  y  pierde  á  todos.  La  prueba  de  esto  acaba  de 
suceder.  Poco  ha  que  llegó  la  noticia  de  haber  muerta 
á  8  de  este  el  Duque  de  Medina  de  las   Torres ,  en  el 
discurso  de  diez  horas  de   enfermedad  5  y  se  debe  creer, 
haber  muerto  naturalmente ,  aunque  no  faltan  premisas 
para  dudado  Y  si  yo  muriese  ayudado  en  otras  tantas 
horas ,  también  se  podria  decir  era  muerte  natural.  Pues 
si  esto  es  infalible  ,  ¿  con  que'  razón  podria  reconvenir 
S.  M.  que  habian  quebrantado  su  fe'  j   y  palabra  real  ? 
¿  Ni  con  que'  motivo  castigar  al  que  lo  hiciere  ?  Como  es 
cierto  que  estas  cosas  nadie  las  confiesa  ,  y  también  lo 
es ,  que  como  el  Duque  ha  muerto  naturalmente  ,  pue- 
de haber  sido  otra  cosa  ,   y  ninguna  señal  hay  que  ca- 
lifique lo  uno  ,  ni  lo  otro  >  debiéndose  decir  lo  mismo  de 
una  alevosía  con  arma  violenta ,  y  de  otras  infinitas  co-, 
sas  que  no  tienen  humano  resguardo ,  si  una  vez  me  en- 
tregase yo  al  arbitrio ,  y  odio  del  Padre  Everardo.  Y 
para  que  V.  S.  quede  informado  mas   por   menor  de   lo. 
que  digo  á  S.  M.  sobre  este  particular  ,  envió   también, 
inclusa  copia  de  mi  respuesta  ,  y  de  otra  carta  que  he 
escrito  á  uno  de  los  primeros  Ministros  ,  satisfaciendo  á 
otra  suya  ,  en  que  con  muy  buen  zelo  me  persuadia   á. 
que  me  ajustase  á  estas  proposiciones ;  y  yo  ruego  á  V.-S¿. 
cargue  la  consideración  sobre  lo  que  digo  en  elias ,  y  es- 
pe- 


120 

penalmente  lo  último  de  ambas ,  y  que  este'  á  la  mka  de 
lo  que  en  Madrid  se  resolviere  para  sacar  la  conseqüen- 
cia  de  la  parte  ,   que  en  ello  tuviere  la  intención  del  Pa- 
dre Everardo  j  la  qual  se  muestra  bastantemente  en  las 
obligaciones  que  se  me  pretenden  acordar  ,  y  cargos  que 
se  me  procuran  hacer  en  la  Corte,  que   con  la   firma 
real  de  S.  M.  escribió  á  V.  S.  j  pues  en  primer  lugar  se 
supone  por  un  negocio  de  suma  conveniencia  mia  el 
haberme  mandado  S.  M.  entrar  en  el  Consejo  de  Estado; 
como  si  yo  fuese  algún  extraño,  ó  inconfidente  ,  habie'n- 
dome  honrado  el  Rey  nuestro  señor  (que  está  en  el  cielo) 
con  la  confianza  de  este  puesto  diez  y  nueve  años  há,  por 
los  grandes  servicios  que  le  habia  hecho  en  la  reducción! 
á  su  obediencia  del  reyno  de  Ñapóles ,   y  expugnación 
de  las  plazas  de  Puerto  Longon  ,  y  Pombíim ,  en  cuya 
conseqüencia  fue  servido  siempre  no  solo  de  comunicarme 
las  materias  mas  sagradas ,  é  importantes  de  su  Monar- 
quía ,  haciendo  mucho   mas  caso  de   mis  zelosos  dictá- 
menes de  lo  que  ellos  merecian  ,  ni  á  mí   me  está  bien 
declarar,  sino  que  en  su  Corte  me  mandó  presidir  en  una 
Junta  compuesta  de  los  mayores  ,  y  mas  graduados  Mi- 
nistros de  la  Corona  ,  con  la  grande  y  nunca  (hasta  en- 
tonces) vista  preeminencia,  de  que  no  votase  en  ella, 
sino  que  propusiese  solamente  ,  oyese  los  votos  ,  los  re- 
cogiese ,  y  después  remitiéndolos  á  las  reales  manos  de 
S.  M.  sobre  todos  ellos  ,  le  diese  el  mió  reservadamente. 
Considere  V.  S.  si  á  vista  de  estas  altas  prerrogativas,  era 
materia  para  acordada  al  viso  de  beneficio  y  favor,  el 
haberme  mandado  S.  M.  llamar  desde  Aranjuez  ,  donde 
á  la  sazón  me  hallaba  ,  para  que  me  sentase  en  unos  ban- 
cos comunes  ,  y  votase  en  concurrencia  de  otros  muchos 
Ministros.  Yo  creo  cierto  que  no  se  podia  decir  mas  si  se 
ponderase  la  monstruosidad  de  que  tenga  lugar  en  ellas 
el  Padre  Everardo  ,  y  de  que  le  haya  visto  el  mundo  ro- 
zan- 


12  1 

zándose  lado  á  lado  conmigo,  con  general  murmuración.  Y 
este  sacrificio,  que  yo  me  dispuse  hacer  por  el  servicio  del 
Rey  nuestro  señor  ,  por  cuyo  motivo  fue  S.  M.  servida 
de  decir,  que  me  llamaba  ,  como  consta  de  su  real  Carta 
(que  todavia  conservo)  quiera  ahora  la  influencia  del  Pa- 
dre Everardo  pintarla  con  misteriosas  lineas  de  obliga- 
ción ,  beneficio ,  y  honor  grande  mió.  No  es  menos  ex- 
traño ,  que  pretenda  persuadir  por  efe&o  de  suma  con- 
fianza el  haberse  puesto  en  mis  manos  el  Gobierno  de 
las  Provincias  del  Pais  Baxo  en  la  mas  fuerte   ocurren- 
cia, que  en  muchos  años  se  habia  ofrecido;  y  esto  se  pon- 
dera, hallándome  yo  Gobernador  propietario   de  aque- 
llas Provincias  ,   y  de  Borgoña  ,  y  Cherloes  por  el  Rey 
nuestro  señor  (que  está  en  el  cielo)  desde  el  año  de  r^43> 
sin  mas  intermisión  de  tiempo  ,  que  el  que  las  gobernó 
el  serenísimo  Archiduque  Leopoldo  Guillermo ,  habien- 
do sido  mi  Teniente  en  aquellos  cargos  el  Marques  de 
Castel-Rodrigo.  Y  quando  por  la  divina  misericordia  na- 
cí en  medio  de  España ,  y  todas  mis  acciones  no  solo 
han  correspondido,  tan  sin  el  menor  átomo  de  escrúpulo, 
á  mis  grandes  obligaciones  en  el  servicio  de  mi  Rey,  si- 
no esmerándose  en  el  último  grado  de  un  constante  ze- 
lo  ,  trabajo  ,  y  fineza  ;  se  quiere  dar  á  entender,  que  fue 
confianza  grande  mandarme  ir  á  servir  mis  puestos ,  que 
tantos  años  habia  exercido  con  la  misma  guerra;  y  ahora  en 
ocasión  que  si  Dios  no  lo  hubiera  dispuesto  de  otro  mo- 
do ,  era  tan  creíble  ,  que  me  hubiese  perdido  ,  y  que  in- 
trínsecamente fue  esta  la  intención  ,  y  el  fin  que  se  to- 
mó   en  aquella   deliberación  ,  débese  de  decir  sin  du- 
da ,  esta  confianza  por  la  parte  de  mi  insuficiencia  ;  y 
si  es  por  esto  ,  confieso  la  razón  sin  ninguna  hipocre- 
sía; aunque   con  igual  seguridad  de   que   tal  qual  soy, 
saben    y    conocen    aquellas    Provincias    quán    cordial- 
mente  le  pago  el  amor  que  me  tienen  ,  v  con  el  que  en 

Q  es- 


12  2 

esta  ocasión  me  esperaban,  y  la  franqueza  con  que  he  ex- 
puesto, y  expondré' siempre  mi  vida  á  ios  mayores  riesgos 
por  su  conservación  y  fidelidad. 

Dexo  ahora  a!  prudente  juicio  de  V.  S.  que  le  ha-í 
ga  estas  dos  reconvenciones  de  obligación  ,  que  las  su- 
gestiones del  Padre  Everardo  intentan  publicar  $  y  paso 
á  los  cargos  que  me  hace  ,  de  que  hallándome  con  todos 
los  medios  necesarios  para  hacer  esta  jornada  de  Flandes, 
tome  una  súbita  resolución  de  escusarla  después  de  tan^ 
tos  meses  de  dilación ;  sobre  lo  qual  habia  tanto  que 
responder  de  mi  parte  ,  que  no  es  para  esta  ocasión. 
Baste  insinuar  ahora  ,  que  si  bien  nos  pudiéramos  con- 
tentar con  que  en  solo  esto  estuviese  mal  informada  la 
Reyna  nuestra  señora  ,  con  todo  eso  ,  es  de  harta  consi- 
deración ( y  de  mucho  dolor  mió  ,  que  tanto  he  deseado, 
y  deseo  merecer  su  real  agrado  )  el  ver  á  S.  M.  tan  poco 
favorablemente  influida  ázia  mí ,  que  no  se  digna  de 
acordarse  ,  que  halle  en  los  navios  en  que  me  habia  de 
embarcar  poco  mas  de  la  tercera  parte  del  dinero  ,  que 
se  me  prometió  por  fixo  en  Madrid  se  me  embarcaria  en 
ellos ,  y  en  cuya  fe  me  resolví  salir  de  la  Corte ,  y  que 
en  esto  se  obró  con  tan  indigno  trato  ,  que  con  cuidado 
se  me  escusaron  las  cartas ,  y  las  noticias  ,  que  me  lo 
podían  dar  á  conocer  ,  hasta  estar  en  la  marina.  Que  en 
la  infantería  Española  y  Italiana  >  que  se  me  ofreció  ven- 
dría en  los  mismos  navios  ,  hubo  no  menos  quiebra  :  y 
que  la  guerra  con  Francia  ( que  era  el  motivo  principal, 
y  aún  único  que  se  quería  dar  á  mi  jornada  )  cesó  ,  co- 
mo el  mundo  sabe;  y  la  dilación  que  se  me  pretende  atri- 
buir ,  no  estuvo  jamas  en  mi  mano  ,  como  puedo  hacer 
constar  con  instrumentos  infalibles  ,  y  con  la  contesta- 
ción de  quantas  personas  se  hallaban  á  la  sazón  en  aque- 
llos puertos  :  siendo  cierto ,  que  quando  me  detuve  en 
el  de  la  Coruña ,  hasta  que  supe  la  muerte  abreviada  del 

Ara- 


Aragonés ,  que  fue  lo  que  me  hízo  mudar  de  di&amen* 
embarazó  la  partida  de  los  navios  en  que  me  había  de 
embarcar,  ó  el  estado  de  su  avío,  ó  la  presencia  a&ualde  los 
de4  enemigo ,  ó  los  tiempos  contrarios  5  y  casi  siempre; 
rodas  estas  cosas  juntas  j  como  parece  también  por  lo  quq 
entonces  iba  participando  á  la  Reyna  nuestra  señora,  y 
las  respuestas  y  aprobaciones  de  S.  M.  que  tengo  en  mí 
poder  i  pero  aunque  los  accidentes  dichos  ,  los  engaños 
con  que  se  obró  conmigo,  y  la  conseqüencia  tan  clara  de; 
lo  que  debia  esperar  quanto  mas  lexos  estuviese  ,  pudie-^ 
ran  con  tan  justa  razón  haberme  obligado  á  escusar  de; 
pasar  á  Flandes,  no  fue  nada  de  lo  dicho  la  intrínseca 
causa  de  mi  escusa  ,  sino  ver  al  Padre  Everardo ,  no  solo, 
nuestro  despótico  Rey  ,  sino  también  tirano  ,  y  no  que- 
rer pasar  por  su  vasallo.  Esto  he  dicho  otras  veces  ,  y 
esto  mismo  repetiré'  hasta  verme  á  mí ,  y  á  toda  España' 
libre  de  su  cautiverio  ,  como  fio  en  la  divina  Magestad, 
y  en  su  soberana  Madre  lo  ha  de  disponer  con  todo  de- 
coro ,  gusto  y  satisfacción  de  la  Reyna  nuestra  señora^ 
que  es  lo  que  yo  deseo  ,  mas  que  la  propia  vida ,  y  á  que 
no  dudo  contribuirá  V.  S.  con  sus  prudentes  delibera^ 
ciones  ,   como  se  lo  pido  ,    y  encargo  con  toda  efi-¡ 
caria.    Dios  conserve    á    V.    S.   con    la    felicidad    que 
deseo.  Del  Jesús  de  Barcelona   á    14    de    Diciembre; 
de   1668. 

Ai  mismo  tiempo  que  llegó  esta  carta  ,  vinieron  mu«* 
chas  de  diferentes  ciudades  ,  de  las  que  tienen  voto  eti 
Cortes  ,  con  diferentes  notas ,  aunque  unas  mismas  en 
sustancia,  que  el  señor  Don  Juan  les  habia  escrito.  Unas, 
vendiendo  la  fineza  de  no  haberlas  leido  :  otras  ,  pidien- 
do á  S.  M.  se  sirviese  de  mandar  executar  lo  que  pedia 
el  señor  Don  Juan,  por  los  inconvenientes  que  podían 
resultar  de  no  hacerlo  así.  En  efe&o  ,  la  carta  del  señor 
Don  Juan  ,  como  las  de  las  ciudades  ,  obligaron  á  hacer 

Q2  din 


224 

diferentes  Consejos  de  Estado ,  y  luego  pasaron  al  de 
Castilla  5  y  como  e'ste  se  compone  de  tantos  señores  ,  se 
empezó  luego  á  susurrar  lo  que  había  pasado ,  y  se  dixo 
de  cierto  se  habia  dividido  de  tal  suerte  ,  que  fue  la  con- 
sulta con  votos  distintos.  Resolvióse  también ,  que  el 
Consejo  de  Aragón  viese  todos  los  papeles ,  y  diese  su. 
parecer ,  y  habie'ndolo  hecho  ,  y  conferido  la  materia 
con  mucho  acierto  ,  consultó  su  parecer  ;  que  según  se 
dixo  ,  habia  sido  el  mismo  que  habia  resuelto  el  Consejo 
de  Estado  5  y  se  tiene  por  cierto  ,  que  el  parecer  de  estos 
Consejos  fue  el  de  que  S.  M.  tomase  el  pretexto  que  fuese 
servida  ,  y  resolviese  se  fuese  de  España  el  Padre  Con- 
fesor. Esto  corrió  algunos  dias  por  fixo ,  y  se  asentaba 
por  cierto  ,  que  se  tomaria  por  pretexto ,  que  fuese  á 
Alemania  por  Embaxador  extraordinario. 

En  este  estado  se  hallaba  la  Corte  alegre  ,  y  aún  to- 
da España,  y  cada  dia  se  esperaba  la  salida  :  quando 
S.  M.  (  que  Dios  guarde  )  resolvió  ,  que  para  tomar  re- 
solución en  este  negocio  tan  grave  ,  se  juntase  la  Junta 
grande,  que  así  se  llamaba  la  del  gobierno:  que  son  el  Ar- 
zobispo de  Toledo  ,  el  Presidente  de  Castilla  ,  Inquisidor 
General,  Vice-Canciller,  Conde  de  Peñaranda,  y  el  Mar- 
ques de  Aytona ,  y  hallarse  S.  M.  en  ella  ,  como  con 
efedo  se  executó  en  30  de  Diciembre  ,  no  hallándose  en 
ella  el  Padre  Confesor  por  lo  que  le  toca.  Dicese ,  que 
allí  se  vieron  las  consultas  de  todos  los  tres  Consejos  ,  y 
después  de  haber  hecho  relación  de  ellas  ,  ó  leidolas  Don 
Blasco  de  Loyola ,  Secretario  del  Despacho  universal, 
hablaron  los  asistentes  cada  uno  en  su  lugar*,  y  dieron 
su  voto  en  presencia  de  la  Reyna  nuestra  señora.  Y  ha- 
biendo oido  S.  M.  la  conferencia,  se  levantó,  dicen  que 
con  sentimiento  grande  ,  diciendo  :  Ta  os  he  oido.  Aguar- 
daba el  pueblo  la  resolución  de  esta  conferencia  cori 
grande  gusto,»  creyendo  seria  la  que  los  Consejos  habían 

re- 


125 

resuelto  ,  ó  consultado.  Y  aunque  se  dilato  algunos  dias, 
solo  se  declaró  ,  que  S.  M.  había  resuelto ,  que  no  halla- 
ba razón  para  que  el  Padre  Everardo  saliese.  Mucho  fue 
el  sentimiento  de  todos  ,  y  mas  viendo ,  que  algu- 
nos particulares ,  afectando  severidad  altiva  ,  mandaban 
con  algo  de  mas  imperio  que  de  antes  5  con  que  la  mayor 
parte  andaba  corrida  ,  y  con  gran  silencio  por  haber  em- 
pezado á  hacer  averiguación  de  los  escritores  de  diferen- 
tes papelones  que  habian  salido,  y  esparcidose  en  la  Cor- 
te contra  el  Padre  Confesor  ,  pero  no  contra  los  que  se 
habian  escrito  contra  S.  A.  No  puedo  hacer  ponderación 
de  lo  que  en  esto  ha  pasado ,  y  así  paso  á  lo  que  se  sigue; 
que  es ,  que  estando  esto  en  silencio  ,  y  todos  suspensos 
en  sus  juicios ,  á  los  30  de  Enero  amanecieron  en  Ma- 
drid las  tres  cartas  que  se  siguen  :  que  aunque  ocuparon 
los  discursos ,  no  fue  con  poca  alegría  del  pueblo  ,  y  mas 
quandoen  los  20  de  este  habia  su  Santidad  enviado  or- 
den á  su  Nuncio ,  para  que  en  su  nombre  tomase  la  ma- 
no ,  y  procurase  ajustar  esta  materia  ;  y  aunque  habia  ya 
empezado  á  hablar  en  ello,  no  se  habia  resuelto  cosa  al- 
guna ,  \  las  cartas  nos  darán  motivo  para  pasar  adelante 
en  este  discurso ,  que  son  estas. 

Copia  de  carta  que  el  señor  Donjuán  de  Austria ,  escribió  a 
la  Rey  na  nuestra  señora  en  22  de  Enero^de  16 6 o. 


la  Rey  na  nuestra  señora  en  22  de  Eneróle  1669. 
SEÑORA. 


A 


1 2  del  pasado  respondí  á  la  real  carta  de  V.  M. 
de  tres  del  mismo  ,  escusándome  con  las  humanas  razo- 
nes ,  que  entonces  represente  á  V.  M.  de  no  dexar  la  se- 
guridad de  estos  parages  ,  mientras  el  Padre  Confesor 
de  V.  M.  no  estuviese  fuera  de  estos  reynos  5  y  habien- 
do ponderado  entonces  el  Duque  de  Osuna  en  el  real 

nom- 


12$ 

nombre  (le  V.  M.  quanto  deseaba  V.  M.  que  yo  me  acer« 
case  á  esa  Corte  por  lo  mucho  que  convenia  ganar  el 
tiempo  en  la  conclusión  amigable  de  mis  súplicas  j  motn 
vando  V.  M.  únicamente  esta  insinuación  con  la  grande 
importancia  de  haber  la  corta  diferencia  de   horas  ,  que, 

Jodia  tardar  mas  un  correo  ,  desde  esta  ciudad  ,   que  de 
tro  lugar  menos  distante  >  se  han  visto  pasar  tantos  dias 
Jen  que  todo  podia  estar  muchas  veces  ajustado)  sin  reci- 
bir respuesta  alguna  de  V.  M.  Yo ,  ni  los  tres  principales 
Consejos  de  Estado ,  Castilla  ,  y  Aragón  ,  que  con  loable^ 
y  uniforme  zelo  ,  consultaron  á  V.  M.  sobre  su  real  ór^ 
den  (y  con  las  clausulas  que  nadie  ignora)  ser  precisa  la 
salida  de  estos  reynos  del  Padre  Confesor  5  en  cuyos  vo- 
tos se  incluyen  tres  de  los  cinco  de  la  Junta  de  Gobiern 
no  ,  sin  que  deba  hacer  á  los  dos  restantes  el  agravio  de 
imaginar  ,  que  le   tuviesen  diferente  ,  conformándose 
tantos  ,  y  tan  experimentados  Ministros ,  por  admirable 
influencia  de  Dios ,  con  su  divina  inspiración  ,  y  con  el 
clamor  universal  de  los  pueblos  ,   que  de  ordinario  son 
su  misma  voz ;  pero  aunque  la  consideración  de  todas 
estas  cosas  podia  ,  y  debia  tenerme  sin  justa  sospecha^ 
todavia  oyendo  las  torpes  voces  ,  que  con  el  motivo  de 
mi  asistencia  en  ella  ,  y  venida  de  los  Franceses  ;  á  esta 
frontera  ,  se  pretenden  esparcir  contra  la  propia  ,  innata 
y  primera  obligación  ,  que  me  alimenta  ,   mas  por  de- 
sengañar á  los  mismos  Franceses  ,  si  acaso  les   ha  pa- 
sado tal  fantasía  por  la  cabeza  ,   que  porque  juzgue  dig- 
no de  mí  el  satisfacer  á  esta  necia  malicia  ,  quando  es 
cierto  que  los  propios  que  se  valen  de   ella  ,  por  supo-i 
nerla  útil  á  sus  riñes  particulares  ,  la  creen  menos,  quan- 
to mas  la  apoyan  :  he  resuelto  aceptar  ,  y  valermc  de  la 
real  palabra ,  y  fe  que  V.  M»  me  tiene  dada  por   mano 
del  Duque  de  Osuna  ,  sin  pedir  otra  ninguna  pleytesía, 
y  omenaje  ,  ajustandome  al  deseo ,  y  gusto  de  V.  M. 

con 


127 
con  arrimarme  á  esa  Corte  ,  para  que  se  acaben  de  con- 
cluir estas  materias  con  la  brevedad  ,  que  V.  M.  y  todo 
el  mundo  conoce  convenir.  Y  porque  el  mortal  odio ,  y 
espíritu  de  venganza  del  Padre  Confesor  contra  mí  ,  se 
aumenta  cada  hora  ,  y  sus  violentos  efectos  (como  tengo 
dicho  )  no  los  puede  reprimir ,  ni  resguardar  esta  fe  ,  y 
palabra  real  que  V.  M.  me  da ,  siendo  ley  indispensable 
de  la  naturaleza  procurar  cada  uno  no  abandonarse  de 
conocido  á  la  perdida  de  su  honra  y  vida  j  he  pedido  a! 
Duque  la  escolta  necesaria  para  este  efe&o  ,  yendo  muy 
alborozado  de  acercarme  á  la  real  sombra  del  Rey  nues- 
tro señor  ,  y  de  V.  M.  de  quien  espero  recibir  las  hon- 
ras ,  que  siempre  he  deseado  merecer  á  V.  M. :  cuya  Ca- 
tólica ,  y  real  persona  guarde  Dios.  Barcelona  22  de  Uñe- 
ro de  1669.  zz  Don  Juan. 

Copia  de  Carta  que  el  Duque  de  Osuna  escribió  á  la   Reyna 
nuestra  señora  en  22  de  Enero  de  166$, 


c 


SEÑORA. 


ON  gran  gusto  llego  á  los  reales  píes  de  V.  M.  por 
estos  renglones  ,  dando  cuenta  á  V.  M.  que  el  señor  Don 
Juan  ha  resuelto  quanto  se  podia  esperar  de  sus  gran- 
des obligaciones  ,  ponie'ndose  á  ellos  ,  y  en  conformidad 
de  lo  que  V.  M.  me  ordenó  por  la  instrucción  que  se  me 
envió  para  este  efecto  en  3  de  Diciembre  ,  se  le  ha  man- 
dado acercarse  á  Castilla  ;  haciéndome  grande  envidia 
(como  puede  hacerla  á  todos)  la  resolución,  que  ha  toma- 
do por  tan  hidalgos ,  y  fidelísimos  motivos  como  le  han 
movido  >  los  que  manifiesta  en  sus  cartas ,  no  querien- 
do dexar  á  los  Franceses ,  ni  aún  aquella  despropositada 
esperanza  que  los  ha  podido  acercar  á  estas  fronteras  ,  dé 
que  serian  reparados  del  señor  Don  Juan  sus  andamien- 
tos, 


128 

tos ,  sino  es  para  tratarlos  así.  Y  siendo  yo  con  quien  ha 
discurrido  esta  grande  ,   y  honrada  determinación  ,   me 
ha  constituido  ,  cierto  en  crecido  vinculo  de  amistad,  y, 
obligación  al  señor  Don  Juan  >   y  habie'ndome  mandado 
V.  M.  solicitase  el  que  se  acercase  á  esa  Corte  ,  y  dig- 
nándose V.  M.  de  elegirme  para  este  negocio ,  ofrecie'n- 
dole  por  mi  mano  la  fe,  y  palabra  real  de  V.  M.  para  su  se- 
guridad (como  yo  en  fe'  de  ellos,  y  délas  reales  órdenes  se 
la  he  asegurado)  dexo  empeñada  en  este  negocio  toda  mí 
honra  y  honor  ,  y  quanto  soy  ,   con  gran  gusto  ,  y  satis- 
facción del  señor  Don  Juan.  Y  para  llevar  alguna  segu-< 
ridad  de  los  peligros  de  una  marcha  tan  larga  ,  y  pa- 
sando por  tan  diferentes  rey  nos  ,  y   humores ,  me  ha¡ 
pedido  una  guarda  de  caballería  ,  que  asegure  su  perso- 
sona,  y  me  ha  parecido  no  poder  negársela,  y  así  se, 
la  he  dado  ,  pues  es  cierto   que  á  la   vida ,   y  custo- 
dia de  un  hombre  tal ,  y  que  obra  como  se  ve  en  lo 
que  hace  ,  se  debe  contribuir  por  todos  caminos.  Guarde 
Dios  á  V.  M.  &c. 

Copia  de  carta  que  escribió  el  Duque  de  Osuna  al  Conde  de  Pe: 
ñaranda  en  22  de  Enero  de  1669. 


E 


fXcelentísimo  señor.  =  Tío  y  señor  mió.  Por  la  que  es* 
cribo  á  S.  M.  de  que  envió  copia  á  V.  E.  verá  la  gran 
resolución  que  ha  tomado  el  señor  Don  Juan  ,  tan  digna, 
cierto,  deS.  A.,  y  de  su  obrar,  que  á  mímedexa  envidio- 
sísimo ,  y  á  todos  puede  ,  pues  se  abandona  á  todo  por  los 
motivos  que  refiere.  Solo  tengo  que  añadir  áV.  E.  ene'sta, 
que  he  sido  el  interlocutor  de  este  negocio  ,  á  quien 
S.  M.  lo  ha  fiado  ,  y  el  que  en  fe'  de  la  real  palabra ,  y 
las  órdenes  ,  la  he  dado  al  señor  Don  Juan  de  su  seguri- 
dad en  todo.  V.  E.  vea  que  en  esto  tengo  empeñada  la 

non- 


12$ 

Honra  ,  el  Honor  ,  y  quanto  soy ,  y  valgo  j  y  que  los 
hombres  de  nú  esfera  ,  no  tenemos  otra  cosa  que  estimar, 
que  la  reputación.  La  mía  no  le  cae  á  V.  E.  tan  de  lexos, 
que  no  crea  yo  le  parecerá  muy  bien  el  aprecio' que  he 
hecho ,  y  hago  siempre  de  ella  j  y  para  esto  hago  re- 
cuerdo á  V.  É.  de  lo  que  me  hizo  á  mí  (en  estas  mismas 
materias)  de  que  es  nieto  V,  E.  de 'mis  abuelos-,  con  que  en 
pocas  palabras  se  lo  digo  todo.  He  dado  al  señor  Don 
Juan  aquella  guarda  competente  quees  justo,  para  que  no 
se  aventure  su  persona  en  una  marcha  tan  larga,  y  mas 
pasando  por  parages ,  de  quien  no  tiene  gran  satisfac- 
ción j  que  el  asegurar  la  vida  de  quien  obra  así ,  es  obli-, 
gacion  de  quantos  tienen  nuestra  sangre.  Nuestro  señor 
guarde  á  V.  E.  muchos  años  como  deseo  ,  y  he  menester. 
Barcelona  22  de  Enero  de  i65p.-=Excelentísim©señor  = 
El  Duque  de  Osuna, 

§. 

Es  fuerza  destroncar  en  este  párrafo  la  'historia  e«¿ 
que  se  va  corriente  ,  por  no  perder  una  pieza,  que  jue- 
ga en  ella 'la  discreción,  y  agudeza  del  Duque  de  Alva, 
Y  es  el  caso ,  que  hallándose  el  Conde  de  Villalonso ,  in- 
mediato heredero  de  la  casa  de  la  Puebla  de  Llerena, 
mozo  de  veinte  años,  y  con  muy  cortos  medios ,  hizo 
una  travesura  este  invierno  con  muy  poco  acuerdo ,  y 
fue  que  sabiendo  que  su  tia ,  hermana  de  su  abuelo, 
Doña  Lorenza  de  Cárdenas,  viuda  de  Don  Lorenzo  Ra^ 
mirez  de  Prado  ,  se  hallaba  con  alguna  cantidad  de 
doblones  sin  haberlos  menester ,  con  tres  criados  suyos, 
y  otros  seis  camaradas ,  una  noche  entraron  tapadas  las 
caras ,  y  la  quitaron  en  su  presencia  hasta  ocho  mil  do- 
blones. Y  aunque  en  esta  acción  anduvo  el  Conde  poco 
atento  ,  lo  anduvo  menos  el  dia  siguiente  ,  pues  se  fue 
á  la  cárcel  de  Corte  á  solicitar  con  los  Alcaldes  le  solta- 
sen los  tres  criados  que  le  habian  preso  5  y   como  de  lo 

R  es- 


'13° 

escrito  ya  constaba  ser  el  culpado  con  ellos ,  se  hallaron 

obligados  los  Alcaldes  á  deternarle  en  la  cárcel ,  y  dar 
cuenta  ;  con  que  se  resolvió  que  se  asentase  por  preso. 
Executóse ,  poniéndole  en   una  torre  de  la  cárcel  con 
guardas  de  vista ,  sin  que  se  comunicase  con  nadie.  Cau- 
so ^gran  novedad  esto,  y  no  menos  el  que  su  tia  se  hubie- 
se querellado  de  el ,  porque  no  quiso  proceder  de  otro 
«iodo ,  que  judicialmente  ;  y  así  obligados  del  precepto 
de  una  hermana  suya  ,  dama  de  la  Reyna  nuestra  señor 
ra  ,  el  Conde  de  Melgar  ,  y  su  hermano  ,  hijos  del  Al- 
mirante de  Castilla  ,  y  Don   Antonio  de  Toledo  ,  hijo 
primogénito  del  Duque  de  Alva  ,  y  el  Marques  de  Cas- 
trofuerte ,  y  Don  Albaro  Osorio  ,  señor  de  Villacisj  to- 
maron por  su  cuenta  el  empeño  ,  y  víspera  de  año  nue- 
_vo ,  á  las  diez  de  la  noche ,  acompañados  con  algunos 
temerones  aliados  suyos ,  entraron  en  la  cárcel  á  la  de- 
sliada con  achaque  de  verle ,  y  le  sacaron  de  ella  con 
gran  quietud,  y  sin  alboroto.,  Gran  ruido  hizo  en  la  Cor-: 
te  este  caso  por  acompañarle  las  nuevas ,  y  cartas  que  Ve- 
nían del  señor  Don  Juan  ,  y  las  parcialidades  que  con 
ellas  se  seguían  $  pero  no  menor  el  que  hizo  el  Almiran- 
te de  Castilla  con  sus  dos  hijos ,  pues  metiéndolos  en.  su. 
coche  S.  E.  en  persona  ,  los  llevó  á  la  cárcel ,  y  entregó 
al  Alcáyde.Tuvo  muchos  vítores  de  la  gente  común  está 
acción  '■>  pero  entre  los  señores  y  cortesanos  no  pareció 
tan  bien  j  y  mas  quando  se  habia  apartado  del  común  sen- 
tir de  todos ,  en  orden  á  la  expulsión  del  Padre  Confe- 
sor ,  á  cuyo  lado  se  había  puesto  j  causa  que  dio  motivo 
al  dicho  Padre  á  persuadirse  que  tenia  toda  la  nobleza 
de  España  de  su  parte.  Y  este  juicio  se  divulgó  por  el 
tanto,  que  en  los  mas  principales  Grandes  de  Castilla 
fue  de  sumo  sentimiento  5  tanto  ,  que  obligó  al  Duque 
de  Alva  á  darse  por  entendido  en  la  forma  que  contiene 
Ja  carta  ,  que  escribió  á  S.  A.  en  respuesta  de  otra  ,  que 

le 


*3* 

le  escribió  ,  dándole  el  pésame  de  haberse  hallado  Don 

Antonio  su  hijo  en  el  lance  de  haber  sacado  ai  Conde  de 
Yiüalonso  ,  que  es  esta. 

Copia  de  Carta  del  Duque  de  Alva. 

SERENÍSIMO  señor. 

XvEcibo  la  carta  de  V.  A.  de  12  de  este  ,  en  que  me 
favorece ,  sintiendo  el  digusto  en  que  se  ha  metido  mí 
hijo  Antonio»  Hele  enviado  á  cazar  ,  y  para  huir  de  la 
justicia  ,  ha  necesitado  de  pocos  favores  ,  con  que  no 
le  he  procurado  ninguno  ;  pareciendome  para  no  presen- 
tarle en  la  cárcel ,  que  de  la  autoridad  de  vasallo  como 
el ,  resulta  la  mayor  autoridad  de  los  Príncipes*  En  el 
particular  de  los  negocios  de  V»  A*  siento  que  se  haya 
faltado  á  Dios ,  razón  y  justicia  para  tratar  de  una  re- 
putación tan  sagrada  como  la  de  V.  A.>  de  que  Dios  le 
hizo  dueño ,  y  no  á  otro  ninguno  para  quitársela ,  y 
pues  esto  han  hecho  ,  atropellaráñ  con  todo  para  quitar 
tar  la  vida  á  V.  A.  que  no  es  mas  que  á  lo  que  han  ti- 
rado hasta  aquí  5  pero  habiendo  declarado  todos  los  tri- 
bunales >  y  la  aclamación  de  todos  la  verdad  ,  no  hallo 
que  pueda  haber  nadie  tan  ruin  »  que  al  hermano  del 
Rey  >  y  hijo  de  su  mismo  padre  ,  le  haya  de  dexar  car- 
gado de  razón  ,  y  de  zelo  de  su  servicio  ,  por  el  Con- 
fesor de  la  Reyna  ,  y  por  decirlo  todo  >  por  un  Jesuíta; 
y  aunque  por  gusto  de  los  Reyes  se  puede  arriesgar 
mucho,  por  el  gusto  que  es  contra  los  intereses  comunes, 
y  beneficio  de  la  corona  i  no  es  servicio  suyo  seguirle  su 
gusto.  Este  Padre  vive  tan  mal  informado ,  que  le  ha 
parecido  posible  ,  que  la  nobleza  de  estos  reynos  le  tenga 
por  caudillo  sin  ser  elección  suya  ;  y  esta  fantasía  tan  re- 
prehensible por  sí ,  y  por  quien  la  pensó  amanecer  ,  co- 

R2  rao 


1 1  i 

mo  si  pudiera  tener  algún  fundamento ,  íe  íísongea  sim-a 
plemente  ,  pues  si  se  llegara  á  declarar  ,  se  hallara  castH 
gado  viéndose  escupir  de  hidalgos  de  privilegio.  Yo  con-, 
fieso  á  V.  A.  que  creo  que  con  haber  pocos  desvergon- 
zados ,  hubiera  menos  ,  sino  se  hallaran  tan  consentidos^ 
y  que  puesto  V.  A.  en  estos  confines  ,  se  extinguieran 
con  gran  facilidad ,  pues  ios  mantiene  la  ruin  atención 
que  se  profesa  sin  ningún  otro  motivo  justo  ,  ni  Leal. 
V,  A.  perdone  lo  que  le  he  cansado. ,  y  crea  que  míen** 
tras  sea  puesto  en  términos  de  poderme  hallar ,  no  falta- 
re' á  todo  lo  que  fuere  de  mayor  servicia  suyo.  Madrid 
27  de  Enero  de  1669. 

Con  esta  carta  del  Duque  ,  y  la  antecedente  deí  sc^ 
ñor  Don  Juan ,  se  hallaron  los  apasionados  del  Padre 
Confesar  con  algún  desconsuelo  ,  por  parecerles  no  se  dis- 
ponían sus  pronósticos  á  la  medida  de  sus  deseos  ;  pues 
entre  las  cosas  que  decian  era ,  que  S.  A.,  se  había  hel- 
eno hombre  sin-  juego,  y  que  sin  duda  alguna  se  perdería  en 
esta  pretensión'-)  pero  como  vieron  que  al  primer  bruju- 
leo le  habia  entrado  tan  buen  triunfo  como  el  Duque  de 
Alva,  recelaron  mucho  no  le  entrasen  otros  con  que. 
pudiese  asegurar  sus  ideas  j  y  mas  quando  en  lasque: 
los  contrarios  tenían  fundada  la  seguridad  de.  la  oposición 
á  S.  A.  se  vieron  sin  efe&o  5  porque  pensando  que  Ara- 
gón vendría  con  facilidad,  en  su  gusto  ,  dispusieron  que 
S.  M.  (que  Dios  guarde)  escribiese,  y  ordenase  no  tan  so* 
lamente  que  no  se  hiciesen  agasajos  á  S.  A.  al  pasar,  sitio 
que  se  le  previniesen  desaires;  pero  los  naturales  de  aquel 
reyno  ,  conociendo  lo  extraviadas  que  iban  las  órdenes 
de  S.  M.  se  escusaron  con  sus  Fueros  de  obedecerlas  ,  y, 
respondieron,  con  la  carta  que  se  sigue  á  S.  ML.  que  llega 
á  esta  Corte ,  y  se  publicó  luego,  juntamente  con  las  fies- 
tas ,  y  agasajos  que  se  hirieron  á  S.  A.  en  Zaragoza:  que 
todo,  ello  es.  como  se  sigue» 


'Qtpia  de  carta  del  Consistorio  de  ¡a  Diputación  de  este  reym 
de  Aragón  á  la  Rey  na  nuestra  señora*. 

SEÑORA. 

jljL  3 1  ¿d  mes  pasado  despachó  un  corre©  á  la  posta 
este  Consistorio  ,  remitiendo  á  V.  M.  copias  de  una  car- 
ta que  habiamos  recibido  entonces  del  señor  Don  Juan, 
en  que  nos  daba  aviso  de  la  jornada  que  emprendia  ,  en 
ejecución  de  las  reales  órdenes  de  V.  M. ,  y  á  la  que  no- 
sotros le  respondimos ,  dándole  las  gracias  de  tan  acerta- 
da resolución  ,  y  insinuando  repetírselas  quando  pasase 
por  esta  Ciudad  >  no  solo  por  cumplir  con  la  cortesía  ,  y 
obsequio  debido ,  y  que  se  ha  hecho  siempre  á  tales  per- 
sonas 5  sino  por  entender  ,  que  en  esto  se  le  .hacia  muy, 
particular  á  V.  M. ,  y  que  seria  muy  de  su  real  servicio 
¡y  gusto  ,  que  apoyásemos ,  y  concurriésemos  con  nues- 
tro agradecimiento ,  y  nuestras  súplicas  á  la  prosecución 
del  viage  que  V.  M.  por  la  conveniencia  de  tenerle  mas 
cerca  para  la  composición  amigable  de  estos  tratados, 
había  mandado  hacer  al  señor  Don  Juan.  El  Martes  á 
;5  de  este  mes  de  Febrero ,  entró  el  Abogado  Fiscal  en 
¡el  Consistorio  á  notificarnos  un  papel  firmado  de  su  ma- 
iio  ,  (cuya  copk  remitimos  á  V.  M. )  pidiendo  el  mismo 
para  llevarse  otra  firmada  de  nuestro  Secretario  ,  y  que- 
dando todo  esto  en  el  registro  por  testimonio.  Estas  cir- 
cunstancias nos  movieron  á  reparar  en  ellas  por  la  nove- 
dad i  y  mucho  mas  quando  supimos  ,  que  pasando  des- 
de allí  á  hacer  la  misma  diligencia  en  el  Consistorio  de 
Ja  Ciudad  de  Zaragoza  ,  no  se  había  admitido  el  mis- 
mo papel,  sino  es  quitándole,  ó  mudándole  la  última 
clausula  ;  y  ni  aún  de  esa  suerte  se  habia  consentido  que 
ge  testificase  a&q  de  Notario ,  como  acá  se  habia  hecho, 

.Coa 


134 

Con  esto  nos  vimos  obligados  á  juntar  los  Abogados  del 
reyno  ,  ios  quales  habiendo  visto  el  papel ,  y  informado- 
se  de  lo  que  había  pasado ,  convinieron  todos  en  que  era 
gran  perjuicio  para  este  reyno,  por  oponerse  á  sus  Fue- 
ros ,  costumbres  y  observancias ,  y  á  la  posesión  inme- 
morial en  que  siempre  ha  estado  de  estas  urbanidades, 
no  soio  en  la  novedad  de  las  circunstancias,  sino  en  la 
misma  sustancia  ;  pues  en  semejantes  puntos  de  cortesía, 
no  acostumbra  V.  M.  poner  semejantes  mandatos  para 
con  los  que  no  son  enemigos  declarados  de  la  real  Coro- 
na :  y  quando  se  sirve  de  enviar  algún  orden  semejante 
áeste  Consistorio  ,  ( que  tan  atento  está  siempre  á  la  mas 
leve  insinuación  de  su  real  gusto ,  que  por  los  medios 
acostumbrados  ,  seguros  y  forales  llega  á  nuestra  noti- 
cia )  siempre  V.  M.  nos  suele  honrar  aún  para  negocios 
de  mucha  menor  importancia  y  consecuencia ,  con  sus 
reales  y  repetidas  cartas  despachadas  por  el  Consejo  Su- 
premo de  esta  Corona  inmediatamente  á  este  Consisto- 
rio ,  de  que  están  llenos  sus  registros.  Con  este  parecer, 
íeñora  ,  de  los  Abogados  del  reyno  conformes  ,  que  son 
nuestros  asesores   ordinarios  ( cuya   copia  remitimos ) 
viéndonos   obligados  por  el  jurameno  ,  y  censuras  á  la. 
conservación  de  los  Fueros ,  y  observancias  de  este  rey- 
no  ,  de  que  somos  los  únicos  Procuradores  ,  nos  pareció 
por  todo  lo  dicho  ,  y  por  evitar  la  inquietud  ,  que  estas 
novedades  podían  ocasionar  en  los  ánimos  del  pueblo  en 
tiempo  que  tanto  se  pueden  temer  ,  y  se  deben  atajar, 
enviar  un  Diputado  á  proponer  al  Virrey  algunos  mer 
dios  ,  que  mas  abajo  se  refieren  ;  con  los  quales  ,  sin  que 
al  reyno  se  le  siguiese  perjuicio  ,  se  pusiese  en  execucion 
lo  contenido  en  el  papel  notificado  á  este  Consistorio  por 
el  Abogado  Fiscal.  Y  no  habiéndole  abrazado' ninguno 
de  los  que   le  componen  ,  y  sabiendo  que  ya  el  señor 
Don  Juan  se  acercaba  á  Zaragoza ,  y  que  el  mismo  Vir- 
rey 


frey  tenia  convidada  á  toda  ía  nobleía  de  esta  Ciudad 
para  que  fuesen  en  su  compañía  á  visitar  dos  leguas  antes 
de  llegar  á  S.  A. ,  (como  con  efe&o  lo  executó)  y  que 
lo  mismo  hacían  no  solo  todos  los  particulares  de  la 
Ciudad  ,  sino  otros  5  y  que  al  Consistorio  de  la  Diputa- 
ción se  le  prohibía  ,  que  aún  los  particulares  de  el ,  si  no 
entraba  en  Zaragoza  ,  y  habiendo  entrado  ,  como  el  pa- 
pel dice  /le  visitasen  ,  y  cumpliesen  con  la  cortesía  ,  y 
obsequio  que  se  ha  hecho  siempre  con  personas  de  mu- 
cha menor  suposición  ,  y  que  tan  debido  es  á  un  hijo 
de  S.  M.  ( que  este  en  gloria )  y  hermano  del  Rey  nues- 
tro señor  (  que  Dios  guarde ) ,  y  que  el  dexarlo  de  hacer, 
pudiera  ser  no  solo  de  tanto  perjuicio  para  los  mismos  in- 
tentos de  la  amigable  composición  con  que  V.  M.  se  ha 
servido  de  llamar  á  S.  A. ,  sino  de  tanta  nota  ,  inquie- 
tud ,  y  escándalo  para  el  pueblo  ;  volvimos  antes  de  ayer 
Sábado  á  enviar  en  nombre  del  Consistorio  dos  Diputa- 
dos al  mismo  Virrey  ,  representándole  todas  estas  razo- 
nes y  inconvenientes  ,  y  añadiendo  á  los  medios  que  se 
le  propusieron  la  primera  vez  ,  otros  que  de  nuevo  ocur- 
rieron ,  para  que  lo  contenido  en  el  papel  del  Abogado 
íiscal ,  se-executase  sin  que  el  rey  no  quedase  perjudi- 
cado ,  como  fueron  que  el  mismo  se  apartase  de  la  noti- 
ficación ,  y  a&o  ,  que  se  habia  hecho  ,  ó  que  constase, 
y  se  publicase  para  sosegar  al  vulgo,  que  el  señor  Don 
Juan  habia  escrito  ( según  se  decia  )  al  mismo  Virrey, 
que  por  el  modo  y  priesa  con  que  pasaba  ,  no  gustaba 
de  que  los  pueblos  le  visitasen.  Ninguno  de  estos  ,  ni 
otros  medios  quiso  admitir  5  con  que  para  cumplir  con 
nuestra  obligación  ,  y  con  la  que  nos  imponen  el  jura- 
mento, y  las  censuras,  nos  vimos  necesitados  á  tomar 
resolución  uniformemente  de  que  se  hiciese  elección  de 
firma  ,  para  que  en  la  Corte  del  Justicia  de  Aragón, 
se  conociese  de  lo  contenido  en  dicho  papel ,  y  del  modo 

de 


¡t$6  _ 

de  su  despaciío,  y  notificación  en  perjuicio  3e  los  Fuerosy 
y  observancias  de  este  reyno.  Y  como  el  poner  nosotros 
en  execucion  io  mismo  ,  que  contradecíamos  era  clara  in* 
conseqüencia  ,  y  deshacer  con  la  obra  lo  mismo  que  pre- 
tendíamos ,  y  que  procuramos  conseguir  con  la  elección 
de  firma  ,  dando  por  atentado  y  nulo  en  la  sustancia  ,  y 
en  el  modo  el  dicho  papel ,  escribimos  al  señor  Don  Juan 
en  la  forma  que  V.  M.  mandará  ver  en  la  copia  que  re- 
mitimos de  nuestra  carta  ,  y  de  la  que  S.  A.  nos  respon- 
dió j  con  lo  qual ,  quando  supimos  que  llegaba  el  señor 
Don  Juan  al  puesto  á  donde  ha  salido  siempre  este  Con- 
sistorio á  saludar,  y  dar  la  bien  venida  á  personas  seme- 
jantes ,  fuimos  en  la  forma  acostumbrada  ,  y  sin  otra  de- 
mostración ,  ni  prevención  de  fiestas ,  regalos  ó  regoci- 
jos 5  le  dimos  la  bien  venida,  alabando  como  es  razón,  la 
obediencia  ,  y  rendimiento  á  las  órdenes  de  V.  M. ,  y  sig^ 
nificándole  la  tan  debida  atención  con  que  está ,  y  estará 
siempre  este  reyno  á  lo  que  conduzca  al  servicio  del 
Rey  nuestro  señor  (que  Dios  guarde).  Esto,  señora  ,  es 
lo  que  pasó  antes  de  ayer  Sábado  9  ;  y  ayer  Domingo) 
10  de  Febrero.  De  todo  lo  qual  nos  ha  parecido  dar  lúe-* 
go  cuenta  ,  despachando  un  correo  á  V.  M.  no  solo  para' 
que  io  tenga  entendido  por  el  consuelo  ,  que  tendrá  to-í 
do  este  reyno  de  que  sus  reales  órdenes  vengan  despa- 
chadas en  la  forma  acostumbrada  por  el  Consejo  supre- 
mo de  Aragón,  á  quien  toca,  y  que  tan  noticioso  está  de 
nuestros  Fueros,  usos  y  observancias,  sino  porque  nos pro« 
metemos  que  ha  de  darse  V.  M.  por  servida  de  lo  que  este 
Consistorio  ,  y  todos  los  que  asistimos  en  el  deseamos,  y 
procuramos  sin  faltar  á  la  obligación  de  nuestras  con- 
ciencias (en  que  entendemos  hacer  una  gran  lisonja  al 
católico  zelo  de  V.  M.)  cumplir  con  el  obsequio  debido 
á  V.  M. ,  cuya  católica ,  y  real  persona  guarde  Dios 
nuestro  señor  como  deseamos  para  bien  de  la  christian- 

dad. 


137 

dad.  Zaragoza  y  Febrero  1 1  de  1 66 g.  ~  Fray  Antonio, 
Obispo  de  santa  Maria  de  Albarrazin.  =  El  Marques  de 
Cañizar  y  san  Felices,  rs  El  Do&or  Miguel  Isabál.  =5 
Don  Fernando  Antonio  de  Zayas  Zapata.  —  Don  Sebas- 
tian Cavero.  —  Don  Luis  Lorenzo  de  Orera  ,  Diputados 
del  reyno  de  Aragón.  =  Don  Antonio  Virto  de  Espinal, 
Secretario. 

Relación  verdadera  del  festejo  y  aplauso  con  que  el  señor  Don 

Juan  de  Austria,  fue  recibido  en  la  ciudad  de  Zaragoza  ,  del 

reyno  de  Aragón  ,  y  tránsitos  que  ha  hecho  desde 

su  entrada  hasta  Cadereita» 


E 


JdL  dia  5  de  Febrero  de  1669  llegó  S.  A.  á  la  ciudad 
de  Lérida  ,  cuyos  Proceres  (que  así  se  llaman  los  que  la 
representan)  salieron  un  quarto  de  legua  á  caballo  con 
todas  las  insignias  ,  y  demostraciones  de  mayor  respeto, 
habiendo  el  dia  antecedente  ido  en  busca  de  S.  A.  el  Ca- 
bildo y  Obispo  j  en  cuyo  palacio  estuvo  S.  A.  aquella 
noche ,  y  el  dia  siguiente.  A  los  siete  tomó  el  camino  de 
Fraga  ,  y  á  la  entrada  de  Aragón  aguardaba  á  S.  A.  el 
Capitán  de  la  guarda  de  aquel  reyno,  con  sus  dos  compa- 
ñías de  Infantería  ,  y  Caballería  ,  un  Juez  del  Consejo, 
y  el  Comisario  general  del  reyno  ,  con  otros  Ministros, 
enviados  todos  para  que  recibiesen ,  alojasen  y  acompa- 
ñasen á  S.  A.  por  los  tránsitos  de  Aragón.  Entró  en  Fra- 
ga ,  y  en  todos  los  demás  lugares  hasta  la  Puebla  ,  que 
dista  dos  leguas  de  Zaragoza  ,  con  excesos  de  alegría  ,  y 
general  aclamación  5  pues  gran  trecho  antes  de  entrar, 
y  mucho  después  de  salir  de  ellos ,  no  se  oia  ni  via  otra 
cosa  ,  que  sombreros  en  el  ayre ,  y  voces  de  viva  nuestro 
Rey  ,  y  el  señor  Donjuán  de  Austria.  En  el  camino  tuvo 
S.  A.  noticia  de  que  el  Virrey ,  Conde  de  Aranda  ,  ha- 

S  bia 


i38 

bia  hecho  notificar  al  reyno  y  ciudad,  por  mano  del  Fis- 
cal ,  y  en  suposición  de  ser  orden  de  la  Reyna  nuestra 
señora,  que  no  hiciesen  demonstracion  alguna  con  S.  A., 
ni  le  visitasen  ;  extravagancia  ,  que  recelada  de  S.  A.  la 
había  prevenido  de   ante  mano  escribiendo  al  Conde, 
que  la  prisa  con  que  pasaba  ,  y  los  términos  de  incóg- 
nito en  que  iba,  no  le  permitian  recibir  agasajos  públicos, 
y  que  lo  previniese  así  á  los  cuerpos  de  ciudad  y  rey- 
no.  Halló  S.  A.  en  la  Puebla  á  los  Marqueses  de  Ariza 
de  Novarres ,  y  de  Coscojuela  ,  á  los  Condes  de  Fuen- 
clara  ,  y  de  Castel  Florit ,  y  otros  Caballeros  ,  á  quie- 
nes  siguieron  luego  el  Justicia  ,    Cabildo    del   Aseo, 
otros  muchos  particulares  ,  y  el  Virrey  con  número  de 
nobleza  5  el  que  dicen  ,  que  deseó  mucho  justificar  su  in- 
tención ,  y  procedimientos  en  el  ánimo  del  señor  Don 
Juan  ,  y  S.  A.  le  respondió  :  Que  nunca,  había  creído  de  él 
cosa  que  fuese  contra  la  obligación  ,  que  le  asistía  de  buen  va- 
salla del  Rey  nuestro  señor ,  y  la  opinión  que  tenia  de  buen  po- 
lítico >  pues  en  obrar  contra  los  dióiamenes  de  S.  A.  ,  falta- 
ría á  ambas  cosas.  A  la  primera,  porque  quatquiera  que  no 
acudiese  a  ellos  ,  iría  contra  el  Rey.  T  ala  segunda  ,  porque 
seria  gran  error  de  prudencia  embarcarse  en  una  barca  de  ca- 
ña ,  y  arrimarse  a  un  árbol  tan  flaco  ,  y  poco  seguro  ,  como 
era  elPadreConfesor,que  mañana,  o  esotro, le  veríamos  corta- 
do por  el  tronco,  ó  arrancado  de  quajo.  A  la  vista  del  Virrey, 
y  de  la  nobleza  ,  siguió  en  lo  restante  de  aquel  dia 
gran  cantidad  de  gente  de  la'  ciudad  de  todos  estados, 
que  con  indecibles  muestras  de  voluntad  ,  deseaban  vec 
á  S.  A.  Al  mismo  tiempo  que  estaba  con  el  Virrey  ,  die- 
ron á  S.  A.  una  carta  de  los  Diputados  del  reyno  en  es- 
ta forma. 


SE- 


l$9 

SERENÍSIMO  señor. 

I  1  Abiendo  llegado  á  la  noticia  de  este  Consistorio, 
que  V.  A.  por  venir  incógnito  ,  y  pasar  por  esta  ciudad 
con  tanta  prisa  ,  ha  escrito  al  Virrey  (según  se  dice)  mos- 
trando gusto  de  que  no  le  visitasen  los  pueblos ,  nos  ha 
parecido  ser  muy  de  nuestra  obligación  ,  para  no  faltar 
á  ella  ,  asegurarnos  en  esta  noticia ,  teniéndola  de  V.  A. 
para  que  según  ella  ,  obremos  cumpliendo  con  el  obse- 
quio debido  á  la  serenísima  persona  de  V.  A.  j  que  guar- 
de, y  prospere  el  cielo  como  deseamos.  Zaragoza  y  Fe- 
brero á  9  de  1669.  =  Fray  Antonio  ,  Obispo  de  santa 
Maria  de  Albarrazin.  =  El  Marques  de  Cañizar  y  san  Fe- 
lices. —  El  Do&or  Miguel  Isabál.  =  Don  Fernando  Anto- 
nio Zayas  Zapata. ■=  Don  Sebastian  Cavero.  s  Don  Luis 
Lorenzo  de  Orera  ,  Diputados  del  reyno  de  Aragón.  = 
Don  Antonio  Virto  de  Espinal,  Secretario. 

Con  esta  noticia  ,  y  la  de  estar  el  Consistorio  en 
resolución  de  salir  á  visitar  á  S.  A.  le  respondió  lo  si- 
guiente : 

En  este  punto  recibo  la  carta  de  V.  S.  con  todas 
aquellas  demonstraciones  de  afe&o,  que  le  merece  mi 
voluntad.  Es  así  que  escribí  ai  Conde  de  Aranda  que 
la  prisa  de  mi  jornada  ,  y  la  forma  en  que  la  hacia  ,  no 
me  permitia  detener  ahí ,  quanto  deseara  i  pero  esto  no 
podrá  embarazarme  nunca  el  que  yo  manifieste  á  V.  S. 
personalmente  siempre  que  quisiere  oirlo  ,  la  suma  esti- 
mación con  que  me  tiene  prendado  su  fineza  ,  y  el  per- 
petuo reconocimento  que  conservare  á  las  atenciones  que 
en  esta  ocasión  ha  mostrado  V.  S.  al  mayor  servicio  del 
Rey  nuestro  señor  (Dios  le  guarde).  Yo  parare  mañana 
algún  rato  en  la  Torre  de  Don  Francisco  Sanz.  Si  V.  S. 

S  2  qui- 


14° 

quisiere  tomarse  la  descomodidad  de  venir  á  ella  ,  reco- 
nocerá quán  ciertas  son  las  clausulas  de  esta  carta.  Pros- 
pere Dios  á  V.  S.  en  toda  felicidad.  La  Puebla  á  $  de 
Febrero  de  1669. 

En  estos  lances  obró  con  exemplar  fineza  el  reyno  y 
sus  Abogados,  á  quienes  consultaron  sobre  el  caso,  y  ellos 
respondieron  con  la  gallardía  ,  y  constancia  que  también 
se  ve  por  las  siguientes  copias. 

Copia  de  la  notificación  hecha  al  reyno  de  Aragón  por  el 
Abogado  Fiscal. 


E 


^L  Abogado  Fiscal  dice  ,  que  habiendo  tenido  noti- 
cia S.  M.  de  la  venida  del  señor  Don  Juan  ,  ha  sido  ser- 
vida ordenar  al  señor  Conde  de  Aranda  ,  que  como 
Virrey  ,  y  Capitán  general  de  este  reyno  ,  y  en  su  real 
nombre,  adviertiese  á  V.S.que  en  nombre  de  su  Consisto- 
rio no  haga  demostración  alguna  con  S.  Á.;  pero  que  sí 
resolviere  entrar  el  señor  Don  Juan  en  esta  ciudad  ,  ha- 
biendo entrado ,  podrá  particularmente  cada  uno  visi- 
tarle si  quiere.  Y  yo  en  nombre  de  S.  E.  lo  advierto  así 
á  V.  S.  para  que  tenga  entendido  lo  que  ha  de  hacer, 
cumpliendo  con  la  voluntad ,  y  orden  de  S.  M.  Á  5  de  Fe-, 
brero  de  1669.  =.  El  Do&or  Orcariz  y  Velez, 

Proposición  que  los  Diputados  hicieron  á  sus  Abogados 


L 


fOS  señores  Diputados  del  reyno  de  Aragón  consul- 
tan lo  que  deben  executar  en  razón  de  la  Intima  ,  que. 
les  ha  hecho  el  magnifico  Abogado  Fiscal ,  para  que  no 
haga  demonstraron  alguna  el  reyno  con  el  señor  Don 
Juan  de  Austria ,  ni  le  visite  junto. 


Res- 


141 

Respuesta  que  dieron  los  Abogados  a  los  Diputados, 


H 


^Abiendo  visto  lá  Intima  ,  y  considerado  la  gra- 
vedad de  la  materia  que  contiene  ,  decimos  :  que  el  Con- 
sistorio ,  y  todos  los  que  han    asistido  á    los  derechos 
del  rey  no  ,  han  defendido  siempre   que   tales  manda- 
tos no  se  pueden  hacer ;   porque  como  S.  M.  (salva  su 
clemencia  )  no  puede  hacer  leyes  sin  la  Corte  general,, 
asi  tampoco  puede  mandar  cosas  ,  que  no  están  preve- 
nidas por  los  Fueros  ,  y  leyes  en  disminución  de  la  li- 
bre facultad  que  se  tiene  en  Aragón  ,  en  donde  no  hay 
mero  imperio  j   pero  por  parte  de  S.  M.  se  pretende  lo 
contrario.  En  uno  y  otro  hay  exemplares  ,   y  así  en 
esta  variedad  nos    parece  que  el    reyno  haga  elección 
de  firma  de  dicha  Intima  ,  así  por  razón  de  la  sustan-s 
tancia ,  como  por  no  venir   en  la  forma  ordinaria  ,  y 
por  el  Consejo  supremo  de  Aragón ,  ni  con  los  requisitos 
que  se  han  acostumbrado  en  los  mandatos  justos  y  fora- 
les.  Esto  nos  parece  salvo  ,  &c.  —  Don  Joseph  Esmir  y 
Casanate.  =  Don  Juan  Antonio  Piedra  Fita  y  Albis.  =: 
Don  Francisco  Ximenez  de  Ayerve  >. Abogado  ordinario 
del  reyno. 

El  Domingo  partió  S.  A.  de  la  Puebla  ázia  Zarago- 
za á  las  diez  de  la  mañana  ,  y  no  es  posible  ponderar  la 
extraordinaria  alegría  ,  y  agasajo  que  halló  en  los  no- 
bles ,  y  pueblo  de  Zaragoza  ,  pues  á  dicho  de  todos  no 
se  ha  visto  en  aquella  Ciudad  otro  semejante  ,  porque 
apenas  salió  de  aquel  lugar  S.  A. ,  quando  comenzó  á. 
encontrar  tropas  de  gente  de  Zaragoza  á  pie  y  á  caballo, 
que  echando  locamente  las  capas  y  los  sombreros  por  el 
ayre  ,  sin  reparar  en  arroyos,  ni  pantanos,  seguían 
con  incesantes  aclamaciones  >  añadiendo  a  ellas  frases  ,  y 
circunstancias,  unas  de  risa ,  y  otras  de  admiración  y 

ter- 


H2 

ternura  ,  que  todas  denotaban  estar  allí  la  voz  de  Dios, 

y  su  santa  y  justa  voluntad.  Con  este  tropel ,  aumentán- 
dose mas  á  cada  paso  ,  que  se  daba  ázia  la  Ciudad  ,  y 
y  con  un  lucido  esquadron  de  estudiantes ,  que  contra 
la  prohibición  expresa  del  Virrey  ,  salieron  al  encuentro, 
todos  con  las  espadas  desnudas  ,  gritando  á  una  voz:  que 
allí  estaban  prontos  para  quanto  S.  A.  gustare  :  llegó  á  la 
torre  ó  casa  de  placer  que  habia  señalado  el  reyno  para 
recibirle ,  y  está  poco  mas  de  un  quarto  de  legua  de  la 
Ciudad  j  harto  pulida ,  cierto  ,  y  ricamente  aderezada, 
con  habitación  para  toda  la  familia  de  S.  A. ,  en  fe  de 
que  habia  de  detenerse  en  ella  una  noche;  y  allí,  mientras 
estaba  esperando  el  reyno  ,  tuvo  embajada  de  la  Ciudad, 
pidiendo  también  hora  para  hacer  su  visita.  Y  esta  reso- 
lución de  Ciudad  y  reyno  fueron  tan  aplaudidas  de  to- 
dos ,  que  estando  llenas  ,  y  cercadas  de  pueblo  las  casas 
de  ambos  cuerpos  ,  mientras  en  ellos  se  disputaba  la  ma- 
teria, al  saber  lo  que  habian  deliberado,  se  deshacían 
todos  en  vítores.  Veíanse  las  campañas  de  entre  la  torre 
y  la  ciudad  inundadas  de  gente,  voceando  continuamen- 
te en  alabanza  de  S.  A. ,  y  de  su  intento  ;  instándole  en 
que  se  quedase  algún  dia  á  lo  menos  en  Zaragoza.  Vino 
al  fin  el  reyno  5  y  el  Obispo  de  Albarracin ,  primer 
Diputado  Eclesiástico ,  hizo  una  muy  discreta  ,  y  fina 
arenga  ,  á  que  S.  A.  correspondió  con  muestras  de  todo 
cariño ,  estimación  y  confianza.  Luego  vino  el  Jurado 
en  Cap,  con  sus  mazas ,  siendo  así  que  jamas  hasta  hoy 
se  ha  visto  salir  Jurado  alguno  de  las  puertas  de  la  Ciu- 
dad á  semejante  función  de  recibimiento.  Ai  ver  venir  el 
pueblo  estos  cuerpos  ,  se  renovaba  la  vocería  de  la  gente, 
vitoreándolos  por  el  obsequio  que  iban  á  hacer  al  señor 
Don  Juan.  Baxó  S.  A.  de  la  torre  ,  y  al  ponerse  á  caba- 
llo fue  tan  extraordinaria  la  demonstracion  ,  qual  solo 
la  vista  puede  comprehender  ,  siendo  dignas  de  gran  ter- 

nu- 


•i43 
nurá ,  y  admiración  las  cosas  que  se  oían  á  los  que  caían 
mas  cerca  de  S.  A.  Los  ofrecimientos  que  le  hacian  de  di- 
nero ,  con  determinadas  y  grandes  cantidades  ,  el  horror 
que  manifestaban  contra  los  Jesuítas :  las  exórtaciones  pa- 
ra que  el  señor  D.Juan  prosiguiese  en  el  intento,  y  las  ins- 
tancias ,  y  el  fervor  con  que  vitoreaban  á  los  Capitanes 
de  la  caballería ,  que  trae  S.  A. ,  pidiéndoles  que  le 
guardasen  muy  bien  ,  y  no  se  volviesen  sin  la  exter- 
minación Jesuitica.  El  no  haber  salido  el  Virrey  á  con- 
ducir á  S.  A. ,  privó  á  Zaragoza  del  consuelo  de  que  en- 
trase en  ella  :  y  el  venir  en  esta  manera  de  incógnito, 
aunque  tan  público  ,  le  obligó  también  á  escusarlo  ,  pa- 
sando por  el  Puente  de  tablas  ,  y  costeando  toda  aquella 
ribera  entre  el  rio  ,  y  las  casas  del  reyno  ,  ciudad  ,  Ar- 
zobispo ,  y  otras  muy  principales ,  que  le  hacen  frente, 
y  atravesando  la  parte  de  calles,  que  no  dexan  lugar 
entre  el  agua ,  y  ellas  ,  salió  por  la  puerta  que  llaman 
de  nuestra  señora  del  Portillo ,  y  entró  en  el  camino  que 
conduce  á  Castilla ,  habie'ndose  apeado  de  paso  á  rezar 
una  Salve  á  nuestra  señora  del  Pilar  ,  por  caer  una  puer- 
ta de  este  Templo  á  la  misma  ribera  ,  y  pudo  conseguir- 
lo por  haberse  publicado  ,  que  no  habia  de  apearse  en 
ninguna  parte  ,  y  prevenido ,  que  estuviesen  cerradas 
todas  las  otras  puertas  de  la  Iglesia  ;  y  aún  de  esta  ma- 
nera se  vio  con  harto  trabajo  para  volver  á  montar  á 
caballo.  Siguieron  este  transito  con  el  mismo  tropel  que 
hasta  allí  5  mas  embarazoso  por  lo  poblado  que  estaba  de 
coches ,  y  muy  adornadas  las  ventanas ,  llenas  ellas  y 
ellos  de  la  primera  nobleza  de  señoras.  Brujulearon  los 
estudiantes  á  un  Religioso  de  la  calza  blanca  en  un  coche, 
y  si  no  se  diese  á  conocer  muy  apriesa  ,  le  hubiera  cos- 
tado caro  el  equivoco.  Finalmente  ,  todo  ei  camino  desde 
la  torre  hasta  una  legua  después  de  pasada  la  ciudad ,  no 
era  mas  que  un  agregado  de  personas  de  todos  estados, 

qual 


144 

qual  no  se  ha  visto  jamas  de  gente  de  capa  negra  ;  Reli- 
giosos ,  mugeres  ,  y  muchachos ,  y  todos  exálados  por 
acercarse  al  caballo  del  señor  Don  Juan  ,  llevándole  al- 
gunas veces  casi  en  el  ayre  ;  porque  habiendo  dispuesto 
el  Capitán  de  la  guarda  del  rey  no  que  algunos  délos 
soldados  de  la  compañía  de  á  pie  fuesen  al  lado  de  S.  A. 
para  que  no  se  llegase  la  gente  al  caballo  ,  reconociendo 
S.  A.  que  la  desazonaba  algo  aquella  ceremonia  ,  mandó 
con  gran  benignidad  ,  que  dexasen  llegar  á  todos  los  que 
quisiesen;  con  que  á  costa  de  ir  en  prensa  todo  el  camino, 
consiguió  grande  aplauso ,  y  nuevos  vítores  esta  con- 
fianza y  franqueza.  Ello  es  cierto  ,  que  nada  de  quanto 
la  idea  puede  imaginar  del  afe&o  y  cariño  mas  cordial 
de  una  nobleza  ,  y  de  un  gran  pueblo  ,  se  dexó  ver  el 
Domingo  en  Zaragoza. 

El  Arzobispo  Gamboa,  que  quando  al  principio  entró 
el  señor  Don  Juan  en  Aragón  ,  faltó  tanto  á  lo  que  de- 
bía ,  envió  á  Lérida  un  criado  para  ofrecerle  su  casa  con 
muchos  te'rminos  de  aprieto  ,  y  pareció  muy  bien  que 
no  le  respondiese  S.  A. ;  y  aunque  después  volvió  á  es- 
cribir con  iguales  muestras  de  mortificación  ,  y  descon- 
suelo, tampoco  mereció  que  S.  A.  honrase  su  casa  ,  ni 
se  dexase  ver  de  el  rcon  que  se  estuvo  acechando  por 
una  ventana  de  su  casa  ,  y  oyó  famosas  cosas  del  pueblo 
al  pasar  S.  A.  por  delante  de  ella.  Y  á  la  vuelta  ,  después 
de  haber  dexado  á  S.  A.  se  encendieron  mucho  mas  los  es- 
tudiantes, y  pedían  instrumentos  para  quemar  su  casa,  y 
la  del  Virrey :  de  donde  saliendo  el  Jurado  en  Cap  Don 
Francisco  Izquierdo  ,  le  obligaron  á  parar  el  coche  ,  y  á 
decir:  viva  el  señor  Don  Juan ;  y  porque  no  alzaba  dema- 
siado la  voz ,  le  dixeron  :  hable  alto,  que  somos  sorbos  ;  con 
que  los  obedeció  puntualmente.  Hizólos  retirar  la  justicia, 
y  antes  de  salir  á  encontrar  á  S.  A.,  habían  hecho  otra  vi- 
sita á  los  Jesuítas  con  semejantes  cumplimientos. 

Acá- 


H5 

Acabada  esta  tropelía  ,  pasó  S.  A.  á  Cadrete,  tres  le- 
guas de  Zaragoza  ,  sin  haber  acabado  de  despegar  toda- 
vía de  sí  á  algunas  personas  de  Zaragoza,  que  se  le  ofre- 
cieron acompañarle  hasta  Madrid.  Volvieron  á  ver  la  ma- 
ñana siguiente  al  señor  Don  Juan  en  Cadrete  los  mismos 
Caballeros  que  se  adelantaron  también  á   la  Puebla  ,  y 
otros  muchos  con  ellos  ,  y  el  Tribunal  de  la  Inquisición 
en  toda  forma.  De  este  lugar  se  encaminó  S.  A.  á  Cariñe- 
na, donde  se  ha  detenido  un  par  de  dias  porque  los  ca- 
ballos lo  necesitaban.  Sábese  que  la  Diputación  ha   escri- 
to con  extraordinario  á  S.  M.  diciendo  lo  que  han  obra- 
do con  S.  A.,  y  las  razones  que  han  tenido  para  ello.   El 
Lunes  fue  también  dia  solemne  en  Zaragoza  j  porque  ha- 
bie'ndose  vuelto  á  convocar  un  gran  número  de  estudian- 
tes ,  llevaron  por  toda  la  ciudad  una  figura  de   paja   re* 
presentando  un  Jesuita.  Iban  todos  con  sus  sombraros  ba- 
xos,  y  en  forma  de  duelo  ,  como  si  le  llevasen   á  enter- 
rar j  y  llegando  delante  de  la  casa  de  los  Padres  de  la 
Compañía,- obligaron  al  Redor  á  que  se  asomase  á    i  a- 
ventana  para  que  viese  el  expe&aculo  ,  y  á  su  vista  que- 
maron la  estatua.  Dios  de  á  S.  A.  los  sucesos  que  todos  le 
deseamos  para  el  reposo  común  ,  que  cierto  no  hay  hom- 
bre en  este  reyno  de  alta  ,  ó  baxa  esfera  ,  que  10  vendie- 
ra por  e'l  sus  hijos.  Tai  es  el  amor  que  le  tienen ,  y  lo  que 
les  obiiga  verle  tan  solicito  f  y  empeñado  en  el  amparo 
de  la  Monarquía. 

Con  esta  novedad,  se  empezó  á  reconocer  mas  el  atur- 
dimiento de  los  enemigos  del  señor  Don  Juan  ,  pues  de. 
Solo  el  miedo  que  les  ocurrió  ,  procuraron  poner  la  ques- 
tion  en  competencia  de  armas ,  y  así  luego  empezaron  á 
convocar  militares  y  señores,  á  quienes  encargaban  es- 
tuviesen prevenidos  con  caballos ,  y  armas  para  el  servi- 
do de  S.  M.  vendiéndole  á  la  Reyna  nuestra  señora,  quart- 
Úo  ellos  los  habían  convocado  ,  que  se  habían  venido  á 

X  ofre- 


ofrecer  á  S.  M.  todos  con  mucho  gusto  ,  y  voluntad, 
como  lo  pedían  sus  obligaciones  hasta  esta  Villa  de  Ma- 
drid ,  que  se  había  ofrecido  sacar  el  Estandarte  real 
para  que  le  siguiesen  todos  sus  Gremios ,  y  para  este 
efe&o  tenían  nombrado  por  principal  cabo,  y  general 
al  Marques  de  Peñaiva  ,  Portugués ,  con  que  se  daban 
ya  por  muy  asegurados  de  la  destrucción  del  señor  Don 
Juan,  Y  lo  mejor  de  todo  era  ,  que  aunque  toda  la  Cor-, 
te  estaba  alborotada  con  esta  novedad ,  no  sabia  nada 
de  ello  la  Re  y  na  nuestra  señora  5  porque  querían  pri^ 
mero  tenerlo  prevenido  todo,  y  después  dar  cuenta  de 
ello  á  S,  M. ;  pero  el  alboroto  del  pueblo ,  y  el  buen 
zelo  de  algunos  Ministros  ,  no  dio  lugar  á  este  secre- 
to j  y  así  el  Lunes  8  de  este  mes  ,  teniendo  noticia  de 
esto  el  Conde  de  Peñaranda  ,  procuró  en  la  Junta  de 
Gobierno  saber  con  que'  orden  se  executaba  esta  reso- 
lución >  y  hallando  que  no  la  habia  de  S.  M. ,  y  que 
solo  eran  disposiciones  del  Padre  Confesor ,  y  del  Pre- 
sidente Je  Castilla ,  su  íntimo  amigo  ,  procuró  desva- 
necerla, y  que  se  enterase  á  la  Reyna  nuestra  señora  de 
todo,  lo  qual  fue  servida  de  admitir  la  razón 5  y  con  vista, 
de  ella .,  determinó  ,  que  el  Martes  9  de  dicho  mes  fuese 
D.  Diego  de  Velasco. ,  Mayordomo  del  señor.  D.  Juan,, 
con  carta  de  creencia  de  3.  M, ,  y  habiéndole  alcanza- 
do en  Junquera  ,  diez  leguas  de  esta  Corte  ,  dio  resr/ 
puesta  á  ella,  y  á  otras  que  hábia  llevado  de  algunos 
señores  de  la  Junta  en  la  manera  cuie  se  veri  por  las 
$ue  se  siguen. 


€0- 


M7 

Copia  de  las  cartas  que  S.  A.  el  señor   Don  Juan  escribió  á 

S.  M.  7  y  Ministros  de  la  Junta  del  Gobierno  ,  y  Consejo 

de  Estado  en  22  de  Febrero  de  1669. 

Á  LA  REYNA  NUESTRA  SEÑORA. 

SEÑORA. 


Y 


Á,  señora,  me  ha  reducido  á  este  terreno  el  gusto 
y  la  fe  real  de  V.  M.  Desde  el ,  como  desde  Cataluña, 
(porque  en  todas  partes  es  el  mismo  mi  zelo,  y  mi  obli- 
gación) me  postro  rendidamente  á  los  reales  pies  de  V.  M. 
para  que  se  sirva  V.  M.  de  mandar  que  salga  luego  el 
Padre  Confesor  de  los  dominios  del  Rey  nuestro  señor. 
Si  hasta  aquí  ha  hecho  á  V.  M.  esta  súplica  la  congoja, 
y  el  dolor  de  toda  España  por  mi  sola  voz:  y  á  hablar  cla- 
ro á  V.  M.  toda  ella  por  la  del  Consejo  pleno  de  Aragón; 
por  la  de  muchos,  y  muy  zelosos  Ministros  del  de  Cafc- 
tilla  (sin  que  los  demás  se  aparten  de  este  mismo  sentir.) 
por  la  del  de  Estado ,  nemine  discrepante.  El  clamor  de  to- 
dos ,  la  conservación  ,  y  lustre  de  la  Monarquía  lo  solici- 
tan ,  y  lo  suplican  también  á  V,  M.  La  necesidad  lo  acón-» 
seja  5  el  señor  Emperador  hace  á  V.  M.  esta  misma  ins* 
tanda  con  el  cariño  que  tiene  á  esta  Monarquía  \  y  el 
interés  de  su  mayor  felicidad;  y  el  sumo  Pontífice  la 
representa  á  V*  M.  repetidamente  con  veras ,  y  afe&os 
de  amoroso,  y  pacifico  Padre  ;  por  mas  que  el  Padre 
Confesor- de  V.  M.  haya  procurado  recatar  estos  oficios  al 
Consejo  de  Estado,  y  aún  á  la  Junta  del  Gobierno,,  cau- 
sando en  ambos  cuerpos  el  gtave,  y  justo  sentimiento 
de  verse  defraudados  de  aquella  grande,  y  absoluta  con- 
fianza ,  que  el  Rey  nuestro  señor  (que  está  en  ei  cielo) 
ordenó  á  V.  M,  hiciese  de  ellos,  violada  ya  en  otras  miv 

T  2  chas 


148 

chas  y  graves  materias  por  el  particular  interés  de  este 
Religioso.  V.  M.  mandó  á  estos  tres  Consejos ,  que  con- 
sultasen á  V..M.  sobre  la  materia.  Ellos  lo  hicieron  en  la 
forma  referida  ,  y  los  Reyes  de  España  ,  señora,  no  han 
acostumbrado  pedir  parecer  á  los  superiores  Tribunales  * 
para  apartar  de  sí  á  ningún  Ministro.  Ahora  acabamos 
de  experimentar  ,  que  con  menos  uniformidad  de  votos, 
ha  concluido  V.  M.  dos  paces  con  Francia  y  Portugal^ 
tales,  qual  el  mundo  ha  visto.  Á  buen  seguro  que  la 
grande  comprehension  d&  V.  M. ,  y  lo  que  ama  V.  M. 
al  Rey  nuestro  señor  su  hijo,  y  á  la  reputación  de  Espa- 
ña ,  hubiese  venido  V.  M.  en  ello  (como  yo  lo  oí  muchas 
VQces)  á  no  ser  con  gran  dolor  de  su  corazón  ,  y  á  fuer- 
za de  creer  ,  que  lo  que  aconsejaban  á  V.  M.  tantos  ex- 
perimentados Ministros ,  contendría  en  sí  el  mayor  ser-^ 
vicio  de  S.  M. ,  y  bien  de  sus  reynos.  Estos  mismos  Mi- 
nistros ,  y  por  los  mismos  motivos  aconsejan  á  V.  M.  que 
el  Padre  Confesor  vaya  á  Alemania  ,  ó  á  Roma  ,  con  un 
decente  empleo.  ¿Pues  cómo,  señora,  podremos  jamas 
creer  los  Españoles ,  que  ha  de  ser  con  V.  M.  poderoso 
el  zelo,  y  la  experiencia  de  los  Ministros,  para  que 
V.  M.  se  resuelva  á  coronar  á  un  Rey  dentro  de  la 
circunferencia  de  España  ,  cedie'ndole  la  Monarquía  en- 
tera ,  y  para  dexar  á  otro  la  mayor  porción  de  los  Pai? 
ses  Baxos ,  una  de  las  mas  preciosas  de  la  nuestra  ,  y 
no  lo  serán  para  que  desvie  V.  M.  de  sí  á  un  sugeto 
como  el  Padre  Confesor  ,  que  es  la  única  causa  de  toda 
nuestra  ruina  ,  y  vilipendio  ?  El  Consejo  de  Castilla  en, 
una  de  las  Consultas  que  hizo,  acuerda  á  V.  M.  los 
Ministros  que  han  sido  apartados  del  lado  de  los  Re- 
yes por  el  bien  de  la  causa  pública.  Y  quando  fuese 
solo  el  de  Estado  de  este  sentir,  debía  ,  y  debe  V.  M. 
servirse  de  seguirle  j  porque  el  punto  de  que  se  tra- 
ta es  de  su  inmediata  inspecciona  y  en. los  negocios  de 

su 


149 

su  intituto  ,  han  llevado  siempre  tras  sí  las  resoluciones 
en  la  atención  de  nuestros  Reyes,  el  voto  único  del  Con- 
sejo de  Estado  ;  ¿  pues  que  deberá  iíacerse  añadie'ndose  á 
el,  y  fortaleciéndole  los  demás  que  dexo dichos,  tan  dig- 
nos de  ser  atendidos  por  su  inteligencia  ,  suposición  ,  in- 
tegridad y  zelo? 

Si  el  Padre  Confesor  se  imaginare  fabricar  nuevas  di- 
laciones sobre  el  débil  fundamento  de  que  yo  le  pruebe 
cargos ,  (  á  que  parece  miraba  en  aquel  escandaloso  pa- 
pel, que  imprimió  los  días  pasados),  respondo  anticipada- 
mente ,  que  esto  ,  y  decir  que  no  quiere  dexar  el  Jado 
real  de  V.  M.  no  se  diferiencia  mas  que  en  las  pala- 
bras :  ¿pues  que'  cosa  tan  frivola  puede  oirse  ,  como  pre- 
tender el  Padre  Confesor ,  que  se  reduzcan  los  suyos 
á  probanza  ?  ¿ó  quien  ha  pensado  en  algún  tiempo  ,  que 
sean  capaces  de  prueba  las  acciones  de  un  Ministro, 
que  obra  por  la  voz  ,  y  la  representación  de  su  sobera- 
no? Y  quando  esto  no  fuese  muy  imposible  ,  sino  muy 
fácil ;  es  cierto  que  no  pensaría  yo  jamas  en  intentarlo; 
porque  ei  Padre  Confesor  no  tuviese  ocasión  de  repetir 
la  osadía  de  hacer  á  V.  M.  infractora  del  testamento, 
y  sagradas  disposiciones  del  Rey  nuestro  señor  (que  está 
en  el  cielo)  en  su  exaltación  á  los  puestos  que  usurpa 3  de 
labarse  las  manos  con  la  sangre  de  Malladas  5  con  teñir 
en  ella  las  de  V.  M.  llenas  de  justificación  y  de  piedad* 
de  atribuir  á  lá  reda  ,  y  santa  intención  de  V.  M.  Ja 
maldad  ,  y  la  injusticia  con  que  en  menos  de  cinco  me- 
ses ha  intentado  hacerme  pasar  en  el  mundo  por  inobe- 
diente ,  desleal ,  y  desterrado  ;  tenidome  recluso  y  arrin- 
conado en  Consuegra  con  públicos  ,  y  disfamatorios  dt- 
cretos  ,  y  expresa  prohibición  de  los  Ministros  de  la 
Junta  ,  y  tácita  á  todos  los  demás ,  para  que  no  se  comu- 
nicasen conmigo.  Preso  ,  perseguido  ,  fugitivo  ,  amena- 
zado de  alevosa  muerte  (de  eme  cada  hora  se  me  repiten 


ime- 


i5o 

nuevos  indicios  y  noticias)  abiertas  y  registradas  las  car- 
tas de  mis  correspondencias ,  como  de  reo  de  lesa  Mages» 
tad  ,  acumulado  cargos  ridiculos  ,  y  tenidos  por  tales  del 
mismo  Consejo  de  Castilla  para  procurar  hacerme  una 
causa  de  traidor  j  persuadido  y  solicitado  á  cotromper  á 
este  intento  con  medios  ilicitos  á  los  Ministros  de  aquel 
redo,  y  prudente  Tribunal.  Con  este  escudo-,  señora, 
de  la  sombra  de  V.  M.  palia  ,  y  autoriza  el  Padre  Con- 
fesor todos  estos ,  y  los  demás  enormes  procedimientos, 
que  le  hemos  visto  ,  y  vemos  cada  dia  executa  contra 
Dios,  y  el  Rey,  contra  V*M¿*  con-tra  la  Monarquía ,  con- 
tra mi  persona,  y  contra  toda  justicia  y  razón. 

Tampoco  quiero  dexarle  abierta  la  puerta  por  don- 
de hasta  ahora  he  pensado  hallar  algún  recurso  á  su  per- 
tinacia 7  dando  á  entender  que  mis  intentos  pasan  mas 
allá  de  su  retiro  >  y  que  conseguido  ;e'ste  ,  los  estende- 
re' á  hacerme  arbitro  del  Gobierno :  ideas  maquinadas 
del  Padre  Confesor,  con  el  ansia  de  hacer- mas  interesados 
en  su  causa  y  pero  muyen  vaide ,  quando  es  tan  mani- 
fiesto ,  que  en  la  vendad  ,  en  él  entender  universal,  y 
on  >mi  intención  ,  lo  m  el  solamente  j-y^que  esta  (como  he 
dicho  'siempre)  no  tiene  orto  ínteres  que  el  de  quitarnos 
delante  de  los  ojo$]  un  embarazo  ,  que  en  tantas  maneras 
tloá  destruye  y  pierde  5  y -á  vista  del  qual  ,  es  imposible 
que  la  Monarquía  pueda  empezar  á  convalecer  de  sus 
grandes  males ,  ni-  V.  M.  resolver-  cosa  que  conduzca  á 
su  remedio  5  con  que  me  es  muy  fácil  de  protextar  á 
,V.  M. ,  ;y  á  todo  genero  de  personas  ,  que  mi  fin  se  com- 
prehende  en  estos  solos  límites  del  ser  Vicio  de  Dios  ,  del 
R%y  nuestro  señor.,  y  bien  y  reputación  de  sus  vasallos? 
y  que  no  soló  no  he  pensado  jamas  en  la  civil. ambición 
de  alzarme  con  elmanejo  del  gobierno  (como  4li  Padre 
Confesor  quiere  persuadir)  sino  que  me  contento  de  -sel 
tenido  por  el  mas  indigno  de  todos  los  hombres  ,  el  día 
/  que 


que  se  viere  que  lo  procuro  ó  solicito. 

No  debe  tampoco  embarazar  á  V.  M.  para  delibe-f 
rar  luego  ia  salida  del  Padre  Confesor  ,  la  reparación  de 
mi  honor  ,  sobre  que  en  otras  ocasiones  he  hablado  á 
Y.  M. ,  asi  porque  la  principal  parte  de  ella  la  considero 
en  esta  misma  resolución ,  como  porque  no  dudo  que 
libre  V.  M.  de  sus  malas  inspiraciones  ,  mirará  V.  M.  á 
verdadera  luz  los  injustos  ultrajes  que  ellas  me  han  he- 
cho ,  y  que  estos  mismos  didarán  en  el  real  y  benigní- 
simo ánimo  de  V.  M.  aquel  ge'nero  de  demostraciones, 
que  mas  fácilmente  los  pudieren  borrar  de  la  memoria 
de  los  hombres. 

De  todo  lo  dicho  se  conoce  ,  que  no  hay  ya  razón 
divina  ni  humana  ,  para  que  V.  M.  dilate  el  darnos  este 
buen  dia ,  quando  la  menor  de  tan  graves  ofensas  como 
el  Padre  Confesor  me  ha  hecho  ,  (  aún  sin  tocar  en  las 
que  ha  recibido  ,  y  recibe  de  el  la  causa  pública  )  lo  de- 
bia  ser  bastante  en  la  atención  real  de  V.  M.  ,  para  apar-i 
tarie  de  su  lado  con  muchas  mortificaciones ,  y  para 
que  se  lo  aconsejasen  á  V.  M.  así  quantos  no  hubiesen 
olvidado  lo  que  debieron  al  Rey  nuestro  señor  i  (  que 
está  en  el  cielo)  y 'la  obligación  en  que  están  de  estimar 
su  sangre,  y  su  memoria.  ¿Pues  que'  será,  señora,  quan- 
do yo  despreciando  quanto  me  ha  ofendido,  ni  por  mi 
particular  satisfacción  ,  ni  por  la  general  de  la  Monar- 
quía ,  suplico  á  V.  M.  queje  envié  mortificado ,  sino  que 
le  aparte  de  sí  honrado  .y  rico? 

Habiendo  sido  la  principal  máxima  del  Padre  Con- 
fesor en  este  negocio  el  ir  ganando  tiempo  ,  recelamos 
todos  que  la  quiera  ahora  proseguir,  induciendo  á  V.  M. 
á  que  se  sigan  en  el  los  términos  de  un  tratado ,  que  por 
su  naturaleza  trae  las  dilaciones  de  demandas  y  respues- 
tas }  en  cuyo  anticipado  resguardo  represento  á  V.  M. 
que  no  se  debe  permitir  este  recurso  al  Padre  Confesor? 

no 


nfr  menos  porque  la  palabra  Tratado  es  muy  impropia 
entre    vasallos    y   Rey  ,  (  cuya  soberanía    representa 
V.  M. )  como  por  no  haber  ya  sobre  que  cayga  ,  ni  pa- 
ra que  sea  necesaria  esta  formalidad  ,  ni  yo  tengo  ,  ni 
tendré'  en  toda  mi  vida  que  añadir  ni  quitar  á  lo  que 
contiene  esta  carta  ;  con  que  solo  servirían  las  largas  de 
poner  en  las  manos  al  Padre  Confesor  otra  nueva  rama 
de  que  asirse}  y  así ,  señora  ,  acabando  por  donde  em- 
peze,  vuelvo  á  suplicar  humilde  y  rendidamente  á  V.  M. 
con  los  primeros  Ministros  de  la  Monarquía  ,  con  todos 
los  buenos  Españoles  y  fieles  vasallos  del  Rey  nuestro 
señor  ,  y  acompañando  las  paternales  instancias  del  Su- 
mo Pontífice  ,  y  las  del  señor  Emperador  ,  que  V.  M.  se 
sirva  de  conformarse  con  este  voto  general ,   haciendo 
que  salga  luego  de  estos  reynos  el  Padre  Confesor  en  la 
forma  que  se  ha  consultado  á  V.  M.  por  el  Consejo  ple- 
no de  Estado  >  pues  el  que  hoy  tiene  este  negocio,  y  ei  en 
que  hoy  me  hallo  ,  no  pueden  permitir  ,   ni  dar  espacio 
á  que  este  Padre  emplee  sus  alevosas  armas  (  como  hasta 
ahora  ha  solicitado )  con  el  beneficio  del  tiempo,  bus- 
cando rodeos ,  dilaciones  y  pretextos  para  procurar  mi 
perdición  ,  y  torcer  en  ei  coman  con;epto  mis  justas  in- 
tenciones; las  quales  serán  inmutables  ,  como  mi  rendí* 
miento  y  esclavitud  á  los  reales  pies  de  V.  M.  que  beso 
ahora  humildemente  por  las  honras  que  V.  M.  se  digna 
hacerme  en  la  carta  de  9  ,  renovando  yo  con  ella  el  gus- 
to de  haberse  anticipado.  =  Don  Juan, 


O- 


Copia  de  carta  del  seHor  Donjuán  para  la  Reyna  nuestra 

tenor  a  ,  su  fecha  en  Junquera  á  i  %  de  Mrert 

de   1669, 


T, 


SEÑORA. 


Eniendo  escrita  la  carta  para  V.  M. ,  que  acompa- 
ña á  esta  y  {es  la  antecedente )  con  intención  de  enviada  á 
las  reales  manos  de  V.  M. ,  desde  el  lugar  donde  hiciese 
alto ,  me  encontró  ayer  Don  Diego  de  Velasco  ,  con  la 
que  V.  M.  fue  servida  de  escribirme  á  18  ,  remitiéndo- 
se en  ella  V.  M.  á  lo  que  Don  Diego  me  dixese ,  el 
qual  en  execucion  de  esta  creencia  me  leyó  un  papel  que 
Don  Blasco  de  Loyola  le  habia  entregado. 

En  la  carta  adjunta  digo  á  V.  M.  quanto  puedo  y 
debo  en  prosecución  de  mis  humildes  súplicas  ,  y  cito  el 
recibo  de  la  de  V-  M.  de  o,  y  también  respondo  3 
la  que  Don  Blasco  me  escribió  con  la  misma  fecha, 
con  que  en  esta  parte  no  se  me  ofrece  que  añadir ,  ni 
alterar. 

El  papel  que  ha  traido  Don  Diego,  contiene  las  maJ 
infestaciones  de  zelo ,  y  prontitud  al  servicio  del  Rey 
nuestro  señor  (Dios  le  guarde)  y  seguridad  del  reposo 
público  ,  que  en  el  se  dice  haber  hecho  la  villa  de  Ma- 
drid ,  la  nobleza  y  los  soldados  j  demonstracion  ,  que 
ene  debe  parecer  loable ,  y  digna  de  ser  muy  imitada,  y 
estimada  ,  así  porque  quanto  mas  se  acordaren  los  vasá-i 
líos  deS.  M.  de  esta  primera  obligación  ,  tendrá  mas  se- 
guro apoyo  en  ellos  mi  justa  demanda  (confirmando  yo 
con  esta  noticia  las  que  tenia  de  quán  pocos ,  y  murmu* 
rados  eran  los  que  se  apartaban  de  ella)  como  por  con- 
currir unidamente  en  mí  todas  las  razones  separadas, 
que  pueden  haber  movido  á  estos  tres  cuerpos  á  expre- 

V  sar 


m 

sar  su  fineza  en  este  lance;  pues  por  hijo  de  Madrid  ,  por 
noble  ,  y  por  soldado  ,  me  alcanzan  estos  triplicados  mo- 
tivos (sobre  otros  muchos  grandes  y  particulares  )  para 
renovar  á  los  reales  pies  de  V.  M.  ahora  y  siempre  el 
sacrificio  de  mi  sangre  y  vida  ,  que  hice  á  los  del  Rey 
nuestro  señor  ,  y  á  su  real  servicio  desde  el  primer  dia, 
que  me  alumbró  la  luz  ,  y  el  uso  de  la  razón  ;  con  que 
tampoco  en  esto  tengo  mas  que  decir  ,  sino  alabar  la  su- 
ma prudencia  de  V.  M.  en  el  deseo  de  extinguir  qual-, 
quier  principio  ,  ó  fomento  de  irreparables  inconvenien- 
tes ,  y  estimar  rendidamente  á  VYM.  la  opinión  ,  que  se 
sirve  tener  de  mis  atenciones  á  este  mismo  fin. 

Ahora  pasare  á  informar  a  V.  M.  como  un  dia  antefc 
que  Don  Diego  de  Ve  lasco  llegase  ,  tuve  por  algunas 
personas  expresas ,  y  por  cartas  de  otras  zelosas  del  bien 
público ,  las  individuales  noticias  que  se  resumen  en  el 
papel  incluso  de  los  extraordinarios  movimientos  que  es- 
tos dias  pasados  han  escandalizado  á  esa  Corte  ,  medi- 
tados y  dispuestos  (con  riesgo  de  ponerla  en  el  último 
conflicto)  por  el  Padre  Confesor,  y  executados  por  sus  po- 
cos defensores.  Y  quando  por  lo  que  he  oído  á  Don  Die- 
go de  Velasco ,  y  lo  que  contiene  el  papel  que  trae  de  Lo- 
yola  ,  puedo  afirmarme  en  que  todo  este  grande  ,  y  es- 
candaloso aparato  de  novedades  se  ha  pensado  ,  resuel- 
to,  y  pasado  á  executar  sin  orden  de  V.  M.  ni  noticia 
de  los  Ministros  á  quienes  tocaba  consultarlo ,  sino  por 
una  pura  ,  y  despótica  deliberación  del  Padre  Confesor; 
-dexo  al  alto  juicio  de  V.  M. ,  y  á  la  ponderación  de  todo 
el  mundo  ,  laque  requiere  este  gran  caso  , el1  concep- 
to que  yo  puedo  hacer  (sobre  otras  tantas  pasadas  expe?- 
riendas)  de?los  intentos  de  este  religioso  contra  mi  hond- 
ea y  vida,  y  los  te'rminos  á  que  deben  llegar  los  resguar- 
4os  de  mi  seguridad,  mientras  el  estuviere  en  estos  rey- 
■íios  ai  mismo  tiempo,  que  ©brando  de  esta*  manera  pré¡¿ 
i¿¿  Y  ten- 


155 

tende~  influir  en  el  real  ánimo  de  V.  M.  que  se  me  per- 
suada á  que  dexe  ó  desminuya  esta  pequera  escolta  que 
saque  de  Cataluña  para  mi  propia  y  natural  defensa  ;  y 
que  este'  tan  lejos  de  darse  por  vencido  de  la  gran  mal- 
dad^ que  usó  conmigo  cinco  meses  há  ,  desterrándome 
como  á  vilísimo  reo,,  que  vuelva  á  valerse  de  la  firma  real 
de  V.  M.  para  acordarme  la  distancia  ,  y  los  términos  de 
este  mismo  destierro  5  como  si  las  fatigas  ,  descomodida* 
des  ,  y  riesgos  á  que  me  impone  mi  ardiente  obligación 
y  zelo ,  por  hacer  al  Rey  nuestro  señor,  y  á  toda  Es- 
paña este  gran  servicio  ,  apoyado  de  los  primeros  Con-í 
sejos  ,  y  gerarquias  de  vasallos ,  fuesen  otros  tantos  de- 
litos y  culpas  contra  su  servicio.  No  señora  5  hizo  Dios 
á  V.  M.  muy  benigna  ,  y  justa  para  que  yo  jamas  pue- 
da presumir  de  su  real  corazón  tan  iniquos  tratamien-* 
tos ,  y  que  fuesen  tan  mal  pagadas  las  diligencias  que 
aplico  al  mayor  decoro  ,  y  aciertos  de  V.  M.  (como  con- 
fio en  Dios  lo  conocerá  V.  M.  muy  aprisa)  y  así  parecie'n- 
dome,  que  en  el  estado  de  las  cosas  nada  puede  contri- 
buir mas  al  fin  ,  que  todos  debemos  desear  en  beneficio, 
y  sosiego  universal ,  que  en  desacer  brevemente  estos 
dañosos  nublados ,  que  ciegan  y  perturban  los  ánimos, 
y  los  didamenes ,  y  que  en  el  continuo  peligro  á  que 
me  veo  expuesto  por  las  alevosas  asechanzas  del  Padre 
Confesor ,  nada  me  está  mejor ,  que  esta  misma  breve- 
dad ,  siendo  tan  conforme  á  toda  razón  ,  y  al  mismo 
didamen  ,  que  debo  suponer  en  V.  M.  el  que  se  aca- 
be ya  de  desvanecer  todo  ge'nero  de  sombras  ,  que  pu- 
dieren hacerme  pasar  en  el  mundo  por  delinqüente  ,  y, 
desfavorecido  de  su  real  grandeza  ,  he  deliberado  acer- 
carme á  esa  Corte  para  que  con  tanta  menos  dilación  se 
pueda  dar  una  dichosa  conclusión  á  tan  peligrosos  em- 
barazos ,  llevando  firmísima  confianza  en  la  divina  pro- 
cidencia ,  que  he  de  encontrar  £n  el  camino  la  impor- 

V  z  lan- 


tante ,  y  deseada  nueva  de  haberse  conformado  V.  M. 
con  el  clamor,  y  voto  universal  de  que  salga  de  estos 
reynos  el  Padre  Confesor  >  concluyendo,  señora,  esta 
carta  con  decir  á  V.  M.  delante  de  la  presencia  de  Dios, 
donde  la  escribo ,  y  haciéndole  juez  y  testigo  de  lo  que 
voy  á  pronunciar,  que  esto  conviene  á  su  servicio,  al  del 
Rey  nuestro  señor  ,  al  bien  de  esta  corona,  y  al  decoro 
real  de  V.  M.  estando  yo  seguro  ,  que  si  V.  M.  pregun- 
tare esto  mismo  á  los  Ministros  mas  zelosos ,  no  respon- 
derán á  V.  M.  diferentemente  ,  y  que  en  todos  hallará 
V.  M.  lo  mismo  ,  y  experimentará  V.  M.  con  el  tiempo, 
que  Don  Juan  de  Austria  es  quien  mas  sirve  al  Rey 
nuestro  señor  ,  y  en  el  á  V.  M.  misma  5  cuya  G.  R.  P. 
guarde  Dios  como  deseo  ,  y  hemos  menester.  Junquera, 
á  22  de  Febrero  de  1669.  =  Don  Juan. 

Papel  de  avisa  que  tuvo  S,  A,  en  d  camino* 

jL  Articipase  á  V.  Á.  como  el  Presidente  de  Castilla  ha1 
solicitado  con  todos  los  medios  que  caben  en  su  puesto, 
mover  á  esta  Villa  ,  para  que  en  oposición  de  V.  A.  y 
defensa  del  Confesor  juntasen  gente ,  armasen  los  vecinos, 
se  fuesen  á  ofrecer  en  cuerpo  de  Villa  para  esto,  y  que 
pasasen  á  sacar  el  pendón  real. 

El  mismo  Presidente  envió  su  Caballerizo  con  mil 
'doblones  á  los  lugares  circunvecinos  á  comprar  caballos. 
También  ha  ido  llamando  á  diferentes  militares,  y  habla-j 
dolos  para  que  se  prevengan. 

Éstqs  mismos  oficios  hacen  de  orden  del  Confesor  y 
Presidente,  Peñalba,  Torresvedras  ,  y  los  sobrinos  del 
Presidente  *  y  pata  con  los  extrangeros  Cascar  ,  en  la  casa 
del  mismo  Presidente. 

Sabadaen  la  noche  á  i 6  de  este,  algunos  sugetos  de 

los, 


los  apalabrados  por  el ,  concurrieron  para  la  forma  de  po- 
nerse á  punto  de  marchar,  y  fueron  festejados  allí  con  es- 
cabeches, y  chocolate  en  gran  grita  ,  en  que  se  dixeron 
bien  desvergonzadas  cosas. 

El  Maestre  de  Campo  Don  Andrés  de  Robles  ,  tam- 
bién anda  comprando  caballos  para  montar  reforma- 
dos. La  reforma  en  que  á  estos  se  les  habla  por  Peñalba, 
Cascar  ,  y  Torresvedras  ,  y  Isasi,  que  son  los  promoto- 
res, es  que  se  prevengan  para  el  aviso  que  se  les  diere  ,  y 
que  el  que  no  tuviere  caballo  ,  ni  medios  para  montar- 
se ,  se  le  darán,  adviniéndoles  es  por  hacer  oposición  á 
V.  A. 

Solicitados  del  Presidente,  y  Almirante  (y  este  anda 
de  casa,  en  casa)  han  ido  á  ofrecerse  á  S.  M.  algunos  se- 
ñores ,  si  bien  hasta  ahora  han  sido  los  de  pocas  canas,  y 
los  mas  sin  saber  á  que,  llevados  del  exemplar. 

•  Peñalba  está  nombrado  por  cabo  de  las  tropas ,  que 
se  han  de  mover  en  oposición  de  V.  A.,  y  á  las  que  aquí 
juntan  han  de  agregarse  las  que  están  en  Toledo ,  y  los 
Carabancheles,  y  hartos  sugetos  han  oido  decir  á  Peñáis 
ba ,  que  han  de  traer  á  el  redopelo  á  V.  A. 

Han  ido  á  armar  las  Compañías  de  Toledo.  Todos  es- 
tos aparatos ,  que  ya  á  esta  hora ,  como  se  cree,  sabrá  por 
menor  V.  A.  de  los  que  se  sabe  han  partido  de  los  mis- 
mos hablados  á.  participárselo,  están  prontos  j  y  e'ste  exe'r- 
cito  (que  así  le  llaman)  se  dice  saldrá  el  Lunes,  y  que  solo 
se  espera  baxe  orden  pública  del  despacho  á  Peñalba. 


Can 


Carta  del  señor  Donjuán  para  los  Ministros  de  la  Junta  ,  y 
del  Consejo  de  Estado, 


eminentísimo  y  reverendísimo  señor. 


p 


Areciendome  que  importa  al  servicio  del  Rey  núes  «* 
tro  señor  ( Dios  le  guarde)  que  Don  Diego  de  Velasco  ga- 
ne las  horas  en  su  vuelta  á  esa  Corte  con  mi  respuesta  á 
la  carta,  que  me  ha  traído  de  la  Reyna  nuestra  señora, y 
á  lo  que  en  virtud  de  su  creencia  me  ha  insinuado  ,  no 
he  querido  detenerle ,  ni  detenerme  con  escribir  á  V.Em. 
ío  mismo  ,  que  entenderá  de  D.  Diego  5  el  qual  va  infor^ 
mado  de  todo.  Escusado  es  ponderar  á  V.  Em.  ser  esta 
la  ocasión  en  que  ese  inocente  Ángel ,  y  dueño  nuestro, 
necesita  mas  del  gran  zelo,  y  obligaciones  de  V.  Em. ,  y 
acordarle  que  disputa  la  terquedad  del  Padre  Everardo 
contra  el  verdadero  servicio  de  S.  M.  ,  contra  el  de  la 
Reyna  nuestra  señora ,  y  todo  su  decoro  ,  y  contra  el 
bien  ,  y  reputación  de  España  >  valanzas  ,  cuya  despro- 
porción debe  hacer  gran  horror  en  qualquiera  fiel ,  y 
honrado  corazón.  Dios  guarde  á  V.  Em.  muchos  años 
junquera  á  22  de  Febrero  de  l66p,  p=  A  servicio  de 
Y.  Em.  =  Don  Juan. 

Luego  que  llegaron  estas  cartas ,  empezó  á  tomar, 
aliento  la  parcialidad  del  señor  Don  Juan  ;  pero  no  por 
eso  dexaba  de  estarse  en  su  tenacidad  el  Padre  Confe- 
sor i  y  con  mucha  entereza  de  ánimo  ,  y  aún  sobrado 
desembarazo  5  pero  viendo  que  el  señor  Don  Juan  conti- 
nuaba en  sus  marchas  ,  y  que  el  dia  22  dormia  en  Tor- 
rejon  de  Ardoz  ,  habiendo  supuesto  el  miedo  ,  que  los 
docientos  y  cinqüenta  hombres  que  traia  de  escolta  des- 
deCataluña  se  habían  aumentada  á  mil ,  pareció  con- 

ve- 


veniente ,  que  el  Nuncio  de  su  Santidad  tomase  la  ma* 
no  con  la  orden  que  tenia ,  y  fuese  á  templar  la  reso* 
lucion  del  señor  Don  Juan  en  el  ínterin  que  los  Conse- 
jos reconocían  estas  cartas  f  y  diesen  sus  pareceres  para 
tomar  mejor  resolución.  Execütólo  así  el  Domingo  á  las 
tres  de  la  tarde  ,  que  habiéndole  puesto  paradas ,  fue  á 
ver  y  conferir  con  S.  A.  el  negocio' j  y  habiéndolo  heono^ 
volvió  á  las  nuevie  de  Ta  noche  sin  mas  despacho ,  qué 
el  de  que  saliese  luego  el  Padre  Everardo.  Con  que  con 
esta  resolución  ,  y  la  que  el  Consejo  real  (habiendo  esta- 
do junto  desde  las  tres  de  la  tarde,  hasta  las  diez  de 
la  noche  en  casa  del  Presidente)  tomó ,  amaneció  el  Lu¿ 
he?  2  5  toda  la  Corte  en  Palacio  ,  dividiéndose  en  corros 
en  aquellos  patios,  y  en  toda  la  plazuela.  íuerónlc  en- 
trando triunfos  al  señor  Don  Juan  ,  que  aunque  no  ne- 
cesitaba de  que  fuesen  tan  descubiertos ,  no  les  pareció 
'cumplir  con  su  obligación  menos,  que  con  la  cara  des- 
cubierta ;  y  así  el  Duque  del  Infantado ,  y  Pastrana^ 
acompañado  de  los  Marqueses  del  Carpió  ,  y  de  Elícliej, 
solicitaron  hablar  por  la  mañana  á  la  Reyna  nuestra  se- 
ñora ,  y  no  habiendo  podido  conseguirlo  por  estar  en  la 
cama,  baxaron  á  la  cobachuela  ,  y  le  dixeron  al  Secre- 
tario Don  Blasco  de  Loyola  diese  cuenta  á  S.  M.  del  es* 
tado  en  que  se  hallaba  la  Corte  ,  y  quáhá  pique  es-taba 
de  perderse,  sino  tomaba  resolución  en  que  saliese  luego 
el  Padre  Everárclo  5  y  que  si  S.  M.  no  tomaba  en  esto  re- 
solución, seria  fuerza  ponerlo  ellos  en  execucion  por  evi- 
tar el  daño  que  amenazaba  la  venida  del  señor  Don  Jüaii 
á  hacerlo  5  pues  con  solo  el  recelo  que  se  tenia  de  que 
pudiese  ser  ,  no  se  habia  hecho  otra  cosa  la  noche  ante- 
cedente ,  mas  que  andar  escondiendo  ,  y  llevando  á  los 
Conventos  los  caudales  ,  y  alhajas  de  muchos  cortesanos, 
que  temian  el  golpe.  Llegó  la  hora  de  juntarse  los  seño- 
•*Q  xes~~ 


[%6q 

res  del  Gobierno ,  y  Habiendo  entrado  en  e'l  el  Conde 
de  Peñaranda  ,  Arzobispo  de  Toledo,,  y  Vice-Canciller 
de  Aragón,  por  haberse  escusado  el  Presidente  de  Casti- 
lla ,  y  haber  el  Nuncio  de  su  Santidad  embarazado  coa 
alguna  maña  ,  y  aún  fuerza,  que  no  viniese  á  ella  el  Pa- 
dre Confesor ,  que  para  este  efe&o  tenia  prevenida  la  si-< 
lia ,  y  coche  en,  su  casa,  haciéndolo  quitar  el  Nuncioi 
porque  no  saliese  de  ella ,  y  executase  el  pueblo  ,  lo  que 
el  señor  Don  Juan  deseaba  ,  pues  con  la  vecindad  tan 
cercana  que  tenia  de  S.  A. ,  se  aseguraban  de  qualquier 
resolución  en  este  particular  ,  entraron  en  la  Junta  de 
.Gobierno  el  Duque  del  Infantado,  y  el  Marques  del 
Carpió,  y  hablaron  con  los  señores  de  ella  con  toda, 
resolución  >  y  habiéndose  salido  fuera  á  aguardar  la 
resolución  que  se  tomaba  ,  fue  tanta  la  multitud  de  gen- 
te que  se  juntó  en  Palacio  ,  que  no  es  ponderable  el  de-, 
cirio.  Tomóse  resolución  en  la  salida  del  Padre  Con- 
fesor,  y  en  que  fuese  luego  dentro;  de  tres  horas ,  dán- 
dole dos  mas  de  te'rmino  del  tiempo  que  se  le  dio  á 
Jlfaltadas  para  su  garrote.  No  se  publicó  hasta  haber 
comido  la  Reyna  nuestra  señora,  á  quien  se  le  dio 
cuenta  por  Don  Blasco  de  Loyola  ,  que  llevaba  hecho 
el  decreto  ,  que  con  muy  buen  semblante  rubricó  S.  M* 
diciendo  :  Que  nunc*  b*yi»  querido  mas  ,  que  lo  que  convi- 
niese ¡  y  fuese  del  servicio y  de  Dios  }  y  que  si  convenia  ,  se 
executase  luego  ;.y  así  le  honró  en  el  Decreto  con  toda 
atención  ,  y  estimación  de  su  persona  ,  como  se  ve 
poc  e'l. 


¡   ■     • 


Di- 


,i6i 
Decreto  de  la  Reyna  nuestra  señora. 


J 


Uan  Everardo  Nidarth  ,  déla  compañía  de  Jesús  ,  mi 
Confesor  ,  del  Consejo  de  Estado  ,  y  Inquisidor  General, 
me  ha  suplicado  le  permita  retirarse  de  estos  reynos  5  y 
aunque  me  hallo  con  toda  la  satisfacción  debida  á  su 
virtud,  yotras  buenas  prendas,  que  concurren  en  su  per- 
sona j  y  del  zelo  ,  y  atención  con  que  se  ha  empleado  en 
mi  real  servicio  :  atendiendo  á  sus  intancias  ,  y  por  otras 
justas  consideraciones  ,  he  venido  en  concederle  la  licen- 
cia que  pide ,  para  poder  irse  á  la  parte  que  le  pareciere. 
Y  deseando  sea  con  la  decencia  y  decoro  que  es  jus- 
to ,  y  solicitan  su  grado,  y  particulares  me'ritos  ,  he  re- 
suelto se  le  de'  título  de  Embaxador  extraordinario  en 
Alemania  ,  ó  Roma  ,  donde  eligiese  ,  con  retención  de 
todos  sus  puestos,  y  de  lo  que  goza  con  ellos.  En  Madrid 
á  25  de  Febrero  de  \66g. 

Dio  cuenta  de  este  Decreto  Don  Blasco  de  Loyola; 
y  habiéndose  entendido  por  todos ,  fue  el  señor  Carde- 
nal Arzobispo  de  Toledo  ,  y  el  Conde  de  Peñaranda  á 
verle  á  su  casa  ,  y  ofrecerle  dineros  para  el  viage;  pero 
pareciendole  á  su  Em.  que  podría  tener  embarazo  en  la 
salida  ,  determinó  en  acabando  de  comer  volver  á  su  ca- 
sa ,  como  lo  hizo  ,  llevando  consigo  sus  dos  sobrinos  Du- 
que de  Abeyro  y  Maqueda  ,  y  al  Marques  del  Carpió 
y  Eliche  ;  y  habiendo  llegado  á  su  casa  con  dos  coches, 
le  arrancó  de  ella  con  la  brevedad  que  pudo  ,  porque  ei 
concurso  que  se  habia  juntado  ,  y  se  iba  juntando  de  la 
gente  ,  era  mucho ,  y  se  podía  temer  qualquier  desatino 
del  pueblo  ,  y  fue  menester  la  buena  disposición  de  su 
Eminencia  ,  y  su  presencia  para  que  no  le  perdiesen  el 
respeto.  Llevóle  á  Fuencarral ,  donde  le  dexó  su  Em.  en 

X  ca- 


I&2 

casa  del  Cura  ,  asistido  de  su  familia  ,  y  dexando  la  or- 
den para  que  le  fuese  sirviendo  ,  así  con  víveres  ,  y  ro- 
pa de  S.  Em. ,  como  con  dineros  por  el  trecho  que  fuese 
marchando  por  el  Arzobispado.  Desde  allí  pasó  á  san 
Agustín  el  dia  siguiente  ,  donde  hizo  algunas  consultas 
á  S.  M.  de  plazas  del  Consejo  de  Inquisición  ;  que  aun- 
que ha  habido  algún  embarazo  en  el  cumplimiento  ,  se 
pusieron  en  posesión  á  los  electos  por  haberse  conforma- 
do S.  M.  con  las  consultas.  Al  contrario  en  los  nombra- 
mientos que  hizo  de  Secretarías  ,  y  otras  plazas  por  tí- 
tulos ,  y  nombramientos  suyos  ,  que  e'stos  por  ahora  se 
han  quedado  en  el  ayre.  Alcanzóle  dentro  del  Arzobis- 
pado de  Toledo  la  merced  que  S.  M.  (  Dios  la  guarde  )  le 
hizo  de  dos  mil  ducados  de  pensiones  para  que  repartiese 
con  sus  criados ,  que  puso  luego  en  execucion  ,  y  dicen 
que  á  e'sta  le  acompañó  dos  mil  doblones  ,  que.  también 
le  envió  para  el  camino.  Al  señor  Don  Juan  ,  hallándo- 
le, ya  fuera  de  este  empeño  3  le  fueron  aquella  misma  tar- 
de á  visitar  el  Nuncio  de  su  Santidad  ,  el  Duque  del 
Infantado  ,  y  otros  muchos  señores  ,  que  volvieron  á  sus 
casas  aquella  misma  noche  ,  habiendo  enterado  á  S.  A. 
de  todo  lo  que  habia  pasado.  El  dia  siguiente  escribió  á 
S.  M. ,  y  en  primero  de  Marzo  se  le  dio  respuesta  á  ella, 
que  una  y  otra  es  como  se  sigue. 

Carta  del  señor  Don  Jttan  para  la  Reyna  nuestra 

señora, 

SEÑORA. 


H 


Abiendo  entendido  del  Nuncio  de  su  Santidad, 
que  V.  M.  fue  servida  de  mandar  salir  de  estos  reynos 
al  Padre  Juan  Everardo  ,  en  conformidad  de  la  consulta 
uniforme  de  todos  los  primeros  Tribunales  y  Ministros, 

y 


y  que  en  execücion  del  orden  real  de  V.  M.  partió  ya 
este  Religioso  de  esa  Corte  ,  juzgo  de  mi  obligación 
ponerme  á  los  reales  pies  de  V.  M.  con  el  mayor  rendi- 
miento, y  gozo  de  que  es  capaz  el  corazón  de  un  buen 
vasallo ,  rindiendo  á  V.  M.  sumas  gracias  por  el  alegre 
dia  que  V.  M.  se  ha  dignado  dar  al  clamor  público  con 
esta  acertada  y  útil  determinación  5  de  que  ño  en  Dios 
que  así  como  resultará  en  la  real  persona  de  V.  M.  un 
loor  inmortal  en  la  memoria  de  toda  la  Monarquía,  ha 
de  ver  V.  M.  tan  dichosos  sucesos  en  ella  ,  que  la  resti- 
tuyan á  su  mayor  felicidad. 

Después  que  he  tenido  esta  noticia  ,  me  ha  parecido 
conveniente  ir  á  Guadalaxara  ,  para  desde  allí  represen- 
tar á  V.  M.  lo  que  se  me  ofrece  ,  y  debiendo  tanto  soli- 
citar el  consuelo  de  postrarme  personalmente  á  los  reales 
pies  del  Rey  nuestro  señor,  y  de  V.  M. ,  suplico  á  V.  M. 
se  sirva  de  permitirme  cumplir  luego  con  este  obsequio 
tan  propio  de  mi  respeto  ,  y  mayor  obligación.  Dios 
guarde  la  C.  R.  P.  de  V.  M.  como  deseo ,  y  he  menes- 
ter. Torrejon  de  Ardoz  á  26  de  Febrero  de  1669. 


Respuesta  de  S.  M.  á  la  carta  de  S,  A, 


D. 


FON  Juan  de  Austria  mi  primo ,  del  Consejo  de 
Estado  ,  General  de  la  Mar  ,  y  Gobernador  General  de 
todas  las  armas  marítimas  :  por  mano  del  Patriarca  de 
Alexandria  ,  Nuncio  de  su  Santidad)  he  recibido  vuestra 
carta  de  26  del  pasado  en  que  instáis  sobre  venir  á  besar 
la  mano  al  Rey  mi  hijo,  y  á  mí.  Y  no  siendo  bien  que 
lo  executeis  por  ahora  ,  lo  escusareis ,  y  os  volvereis  á 
distancia  de  diez  ó  doce  leguas  de  la  Corte  ,  al  parage 
que  os  pareciere  ,  por  lo  que  conviene  que  lo  cumpláis 
así.  Nuestro  señor  os  guarde  como  deseo.  De  Madrid  á 

X  2  pri- 


xé>4 

primero  de  Marzo  de  1669.  =  Yo  la  Reyna. 

Y  en  4  de  Marzo  el  señor  Don  Juan  respondió  á 
S.  M. ,  remitiendo  otra  carta  que  tenia  escrita  ,  y  otra 
al  Marques  de  Aytona  ,  con  que  se  dio  principio  á  nue- 
va polvareda  s  y  porque  las  cartas  son  dignas  de  leerse, 
las  pongo  aquí ,  que  son  estas. 


E 


Carta  de  S.  A,  en  satisfacción  de  la  antecedente, 
SEÑORA. 


fSta  carta  ,  (  que  es  la  que  se  sigue )  pensaba  remitir  á 
las  reales  manos  de  V.  M. ,  quando  llegó  á  las  mias  por 
las  del  Nuncio  Apostólico  la  de  V.  M.  de  primero,  en  res- 
puesta de  la  que  escribí  á  V.  M.  á  26  del  pasado.  Por. 
ella  veo ,  que  V.  M.  no  tiene  á  bien  que  yo  llegue  por 
ahora  á  besar  la  mano  al  Rey  nuestro  señor  ,  y  á  V.  M. 
mortificación  que  me  ha  sido  tanto  más  sensible  ,  quan- 
to  menos  esperada  y  merecida.  Confio  en  que  la  breve- 
dad con  que  V.  M.  me  permitirá  este  justo  consuelo  ,  y 
la  satisfacción  que  aguardan  los  grandes  ajamientos  que 
he  padecido  ,  acrediten  en  el  mundo  ,  que  ni  este  último, 
ni  los  antecedentes  ,  no  se  han  originado  de  disabor  de 
V.  M.  ázia  mi  persona  ,  pues  siendo  todas  mis  acciones 
tan  encaminadas  al  mayor  servicio  del  Rey  nuestro  se- 
ñor ,  ya  se  ve  quán  preciso  es  ,  que  lo  sean  también  del 
de  V.  M.  ,  y  de  su  real  gusto.  En  lo  demás  me  remi- 
to á  la  carta  inclusa  ,  y  á  la  que  en  voz  insinué  al 
Nuncio  para  que  lo  pusiese  en  la  noticia  de  V.  M. 
cuya  C.  R.  P.  &c.  Torrejon  de  Ardoz  á  4  de  Mar-' 
zo  de  166$. 


Car- 


Carta  {que  es  la  que  cita  la  antecedente)  para  S,  M, 


L 


SEÑORA. 


rAS  dilaciones  que  se  han  interpuesto  en  responder- 
me á  la  carta  ,  que  escribí  á  V.  M.  á  26  del  pasado  me 
han  dado  lugar  para  formar  esta  ,  que  ofrecí  á  V.  M.  en- 
viar desde  Guadalaxara  ,  y  por  convenir  tanto  que  se  ga- 
nen las  horas  en  la  deliberación  de  lo  que  contiene,  he  juz- 
gado á  proposito  remitirla  á  V.  M.  desde  aquí ,  y  luego 
que  reciba  la  citada  respuesta  de  V.  M. ,  y  logre  el  con- 
suelo que  he  solicitado  ,  y  espero  de  besar  la  mano  al 
Rey  nuestro  señor  ,  y  á  V.  M.  pasare  acia  aquella  ciu- 
dad á  aguardar  la  de  esta  carta  ,  como  en  la  mia  dixe 
á  V.  M. 

Asistiendo  cerca  de  la  real  persona  de  V.  M.  ,  y; 
siendo  diredor  de  sus  soberanas  acciones  el  Padre  Juan 
Everardo  (Confesor  que  fue  de  V.  M.)  toda  España  ,  y 
toda  la  Monarquía  á  una  voz  daban  por  imposible  el 
remedio  de  su  honor  ,  y  de  sus  males  ;  pero  no  los  ali- 
viará la  salida  sola  del  Padre  Everardo  ,  si  las  cosas  de 
hoy  en  adelante  no  tomaren  diferente  forma  ;  porque 
con  la  ausencia  de  este  religioso ,  no  se  ha  conseguido 
mas  ,  que  restituir  á  España  su  perdida  reputación  ,  li- 
bertar de  un  cautiverio  tan  duro  la  voluntad  santa ,  y 
reda  de  V.  M.  ,^y  poner  en  términos  hábiles  ,  y  posibles 
Ja  pública  salud.  Y  así ,  señora  ,  habiéndonos  quitado 
V.  M.  de  delante  ,  con  tan  loable  ,  y  exemplar  magna- 
nimidad este  estorvo  ,  y  introducido  con  esta  acción  en 
los  corazones  de  todos  los  vasallos  del  Rey  nuestro  se- 
ñor eternas  prendas  de  amor  ,  y  respeto  á  la  persona 
real  de  V.  M. ,  es  menester  que  los  frutos  que  todos  ellos 
esperan  de  esta  gran  determinación  ,  acrediten  las  utili- 
dades que  en  ella  se  encierran. 

Es- 


1 66 

Estas  juzgo  consisten  en  considerar  ,  que  la  insopor- 
table carga  ,  y  exceso  de  tributos,  tiene  á  esta  Monar- 
quía en  términos  de  una  próxima  ruina  ;  siendo  su  peso 
tal,  que  aún  fuerzas  para  ei  gemido  le  faltan  j  y  así  el 
alivio  de  ellos  minorándolos  ,  y  poniéndolos  en  un  esta- 
do de  fácil  ,  y  unida  cobranza  ,  no  solo  se  debe  á  la 
lastima  ,  y  á  la  conciencia ,  sino  á  su  propia  conservación, 
y  al  aumento  de  las  mismas  rentas  s  porque  es  máxima 
muy  errada  suponer  ,  que  hacen  mas  ricos  á  los  Reyes  la 
multiplicidad  de  las  cargas  de  los  vasallos. 

La  igualdad  de  contribuir  en  los  que  fuesen  inescu- 
sables  ,  y  los  suaves  medios  en  la  cobranza  de  lo  que 
fructificaren  ,  se  debe  observar,  y  practicar  en  tal  forma, 
que  conozcan  acuden  á  lo  preciso  como  vasallos  ,  y  no 
á  lo  superfino  j  pues  ver  abundar  á  unos ,  quando  llo- 
ran otros ,  y  que  su  sudor  se  queda  por  la  mayor  par- 
te entre  los  arcaduces  por  donde  se  vierten  ,  multiplica 
juntamente  su  desconsuelo ,  tanto  mas  hallándose  hoy 
esta  Monarquía  en  una  paz  general ,  y  no  gozando  los 
vasallos  el  fruto  de  ella  ,  quando  tanto  lo  debian  es- 
perar. 

El  reparo  ,  y  reintegración  de  la  real  Hacienda  en  su 
buena  ,  y  atenta  economía  y  consumo  ,  pide  todo  el  cui- 
dado ,  y  desvelo  del  Gobierno  para  alivio  de  las  calami- 
dades que  se  padecen  ,  y  de  los  accidentes  que  pueden 
sobrevenir. 

No  menos  debe  atenderse  á  la  buena  distribución  de 
las  mercedes  ,  y  elección  de  los  empleos ,  en  que  tantas 
veces  se  ha  visto  trastornada  la  equidad  de  las  justas 
valanzas. 

La  milicia  (brazo  diestro  de  las  Monarquías)  está 
hoy  defraudada  de 'aquella  grande  estimación  ,  y  pre- 
mios que  la  son  debidos  e  instituidos ;  y  el  volverla   á 
exaltar  ,  será  medio  de  que  la  profesen  muchos ,  y   en- 
tre 


tre  ellos  los  de  mejor  sangre,  y  de  que  este  en  disciplina 
y  florezca. 

La  buena  y  reda  administración  de  justicia  ,  es  tan 
principal  punto,,  que  pide  infatigable  .cuidado  ;  siendo, 
cierto  ,  que  Dios  castiga  pronto  y  visiblemente  sus  re- 
lajaciones. 

Nada  de  esto  es  imposible  ,  si  no  se  quieren  mirar  á 
esta  luz  ,  como  se  ha  hecho  hasta  ahora  ,  y  consta  de  lo 
mismo  que  el  Padre  Everardo  sacó  á  ella  en   sus  papeles 
impresos  donde  dice  :  Que  habiendo  procurado,  con  mucho  ze* 
lo  vencer  las  dificultades  ,   que  se  ofrecían  -para  aliviar  á  los 
■pueblos  de  tributos  ,  las  halló  V.  M.  tan  insuperables ,  que  fue 
preciso  desistir  del  intento.  Máxima  iinpia  ,   escandalosísi- 
ma ,- y  falta  de  subsistencia  ;  pues  de:  ella  se  deberá  in- 
ferir no-  ser  posible  este  alivio  de  cargas  ;  y  quando  es- 
to es  tan  lexos  de  ia  verdad  ,  se  sigue  que  jamas  se  tra- 
tó de  veras  de  ello  >    siendo  cierto  que  con  buena  inten- 
ción se  puede  brevemente  disponer  ,  y  executar  ,   y  que 
esto  debe  ser  preferido  á. otras  qualesquiera  convenien- 
cias políticas.  A  cuyo  fin,1  suplico  á  V.  M.  rendidamente 
con  toda  la  aflicción  ,  y  lastima  de  los  pueblos  de  Casti- 
lla ,  y  como  quien  las  ha  tocado  con  las  manos  mas  in- 
mediatamente en  mis  peregrinaciones  por  ella  ?  que  V.  M. 
se  sirva  de  nombrar  luego  una  Junta  de  los  mayores, 
mas  experimentados ,  zelosos  ,   y   desapasionados  Minis- 
tros ,  donde  por  único  instituto  se  traten  estas  materias 
de  dia  ,   y  de  noche  3  se  oygan  ,  y   reciban   las  proposi- 
ciones  y  papeles ,  que  4  este  intento  se  presentaren  en 
ella  :   y  sobre- todos  los  puntos  dichos  ,.  y  los  demás  que 
ocurrieren-  á  la  alta  prudencia  de  V.  M.  se  tomen  las  re- 
soluciones prontas ,  y  efe&ivas  que  pide  el  peligro  de  tan 
graves  daños  ,    para  mayor  gloria  de   nuestro  Señor, 
bien  de  los  pobres  ,  y  firme  conservación  de  esta  Monar- 
quía ,  que  es  la  coluna  mas  estable  de  su  fe. 

La 


.168" 

La  tuena  educación  del  Rey  nuestro  señor  (Dios  le 
guarde)  demás  de  ser  la  piedra  fundamental  de  las  dichas 
de  esta  Monarquía  ,  y  en  que  no  puede  haber  leve  des- 
cuido ,  de  que  no  resulten  funestos  efe&os  á  toda  ella, 
requiere  tanto  mayor  cuidado,  quanto  S.  M.  (por  nues- 
tra gran  desgracia  )  se  halla  hoy  sin  la  presencia  ,  y  res- 
peto de  su  santo  Padre  ;  siendo  común  el  natural  de  to- 
dos los  hombres  ,  quando  desde  la  tierna  edad  no  se 
corrije  ,  instruye,  y  endereza.  Juzgo  importantísimo  que 
mande  V.  M.  aplicar  luego  los  medios  que  pudieren  ser 
mas  convenientes ,  y  eficaces  á  estos  fines  ;  creyendo  yo 
que  quaiquiera  hora  que  se  difiriere,  será  de  sumo  perjui* 
ció  al  general  interés  de  los  vasallos. 

Los  puestos  de  Inquisidor  general ,  y  Confesor  de 
V.  M.  son  de  la  grande  suposición  que  se  sabe  ,  y  impor- 
ta mucho  poner  luego  en  ellos  sugetos  naturales ,  de  tan 
relevantes  prendas  que  les  hagan  dignos  de  estas  altas 
dignidades  5  y  que  quien  confesare  á  V.  M,  se  abstenga 
en  los  te'rminos  de  este  Ministerio ,  sin  pasar  de  ellos  á 
la  introducion  y  manejo  de  negocios. 

Acuerdo  á  V.  M.  que  Don  Diego  de  Valladares, 
Obispo  de  Plasencia ,  fue  exaltado  al  puesto  de  Presiden- 
te de  Castilla  ,  por  inmediata  dirección  del  Padre  Eve- 
rardo  ,  que  se  estrenó  en  este  cargo  de  re&itud  ,  y  de 
justicia  con  el  garrote  de  Malladas ,  habiendo  sido  el 
único  participe  ,  consultor  ,  y  dispositor,  que  aquel  Re- 
ligioso eligió  para  esta  acción  5  pudie'ndose  decir,  que  bus- 
có un  hombre  hecho  según  su  corazón  :  que  en  todo  lo 
demás  ha  manifestado  una  parcialidad  tan  ciega  ázia  el 
Padre  Everardo  ,  y  sus  intereses  ,  que  por  mantenerle,  y 
mantenerlos  ha  despreciado  la  quietud  de  toda  España* 
de  que  son  recientes  testigos  aquellas  escandalosas  má- 
quinas,  convocaciones  ,  y  movimientos  con  que  puso  á 
esta  Corte  el  Lunes  iS  del  pasado  á  los  umbrales  de 

una 


I6$i 

una  fatalidad  irreparable,  contra  el  respeto  real  de  V.  M. , 
y  la  atención  del  gobierno  ,  y  Tribunales  >  y  finalmen- 
te ,  que  el  parage  de  donde  le  sacó  el  Padre  Everardo 
para  los  supremos  asientos  en  que  hoy  le  vemos  y  oimos 
hablar  ,  es  tan  distante  de  ellos  ,  que  no  nos  dexó  á\i-. 
dar  esta  monstruosidad  ,  de  los  intentos  á  que  se  enca- 
minaba. Mi  di&amen  seria  ,  que  V.  M.  mandase  al 
Obispo  de  Plasencia  ,  que  se  vaya  á  su  Iglesia  ,  y  que 
ocupe  la  Presidencia  de  Castilla  sugeto  digno  y  propor- 
cionado á  la  difícil  calidad  de  los  tiempos  \  y  me  atreve- 
ría á  asegurar  ,  que  si  V.  M.  manda  consultar  esto  coa 
desapasionados  Ministros,  han  de  ser  del  mismo  parecer. 

Estos  son  ,  señora  ,  los  principales  puntos  ,  que 
por  ahora  me  ocurren  del  servicio  del  Rey  nuestro  se- 
ñor ,  y  del  común  de  estos  reynos.  Confio  que  V.  M„ 
se  servirá  de  considerarlos ,  y  resolverlos  con  la  breve- 
dad que  han  menester,  y  pide  la  general  inspección  ,  ^ 
aunque  en  ningún  tiempo  pudiera*!  exceder  mis  proposi- 
ciones de  aquellos  respetuosos  limites  que  se  deben  á  la 
real  persona  de  V.  M.  ,  en  esto  he  juzgado  con  mayor, 
razón ,  que  no  es  bien  pasen  de  ellos ,  así  por  escusar 
qualquiera  motivo  de  turbación  ,  como  por  no  dexar  en 
duda  la  sinceridad  de  mis  desinteresados  fines,  y  mos- 
trar al  mundo  ,  que  voy  consecuente  en  lo  que  he  ido 
escribiendo  á  V.  M.  Si  se  executáre  lo  que  propongo, 
cogerán  estos  reynos  el  deseado  fruto  de  la  ausencia 
del  Padre  Everardo ;  y  si  no  sé  hiciere  ,  se  conocerá  á  lo 
menos  mi  buen  zelo ,  y  que  todavia  tenemos  la  indig- 
nación de  Dios  sobre  nuestras  cabezas. 

En  quanto  á  la  reparación  de  mi  honor ,  en  taa 
diferentes  é  injustas  maneras  ultrajado  ,  seria  mucha 
mi  presunción ,  y  no  menos  culpable  mi  desconfian- 
za ,  si  pasase  á  proponer  á  V.  M.  individuales  medios 
y  resoluciones,  y.  M,  sabe  á  que  grados  se  han  ex- 

Y  ten- 


tendido  las  sin  razones  que  se  rae  han  hecho  ,  y  la  pu- 
blicidad con  que  se  han  afectado.  Todo  lo  pongo  en  las 
reales  manos  de  V.  M.  como  debo  ,  y  he  ofrecido  en  mis 
cartas  antecedentes  ,  con  gran  confianza  de  que  esta  mis- 
ma franqueza ,  sobre  los  demás  motivos ,  y  razones  que 
hay  para  que  V.  M.  me  honre ,  y  favorezca  mucho, 
no  estrechará  el  caudal  de  su  magnificencia,  y  que  V.  M. 
se  servirá  de  tomar  en  estas  materias  tales,  y  tan  prontos 
temperamentos ,  que  acrediten  esta  misma  confianza  ,  c 
introduzcan  en  mi  ánimo  el  consuelo ,  y  quietud  de  que 
necesita,  después  de  unas  agitaciones  tan  turbulentas  ,  y 
sin  exemplar. 

Si  V.  M,  no  tuviere  á  bien  de  mandar  al  Presidente 
de  Castilla ,  que  se  retire  de  este  puesto  ,  estoy  en  pre-i 
cisa  obligación  de  suplicar  á  V.  M.  (por  lo  que  dexo  di- 
cho de  este  sugeto ,  y  por  lo  que  me  consta  cooperó  á  mí 
tuina  en  todos  ios  antedecentes  ,  y  subseqüentes  á  mi  in- 
tentada prisión)  que  V#  M,  me  haga  la  justicia  de  tener- 
le desde  hoy  en  adelante  por  sospechoso  en  quanto  me 
perteneciere,  y  como  á  tal  no  permita  V.  M.  que  tenga 
noticia,  parte ,  ni  asistencia  en  materia  ó  negocio  en  que 
se  oyere  mi  nombre  ,  ó  me  pudiere  tocar  directa  ó  indi- 
reciamente  de  qualquier  genero ,  que  sea  ó  del  servicio 
de  V.  M.,  ó  de  mi  personal  interés  5  protextando  yo  esta 
instancia  delante  del  Tribunal  de  Dios  siempre  que  por 
V.  M.  (lo  que  no  creo)  ó  por  la  suya  pública  ,  ó  reserva- 
damente se  contraviniere  en  algo  aellas  pues  (como  va 
dicho)  es  de  justicia  innegable  á  qualquier  vasallq. 

La  misma  recusación  ,  y  con  las  propias  expresiones, 
y  palabras  debo  en  conciencia  hacer  ,  y  hago  tocante  al 
Marques  de  Aytona  $  el  qual  no  solo  ha  hallado  en  la 
suya  ensanches  para  fraguar  ,  y  solicitar  mi  perdición  en 
estos  últimos  lances .,  sino  para  haberse  esmerado  en  ser 
mi  antiguo ,  ¿  inflexible  opuesto  en  quanto  ha  podido 

mos- 


i  ¿7 

mostrarlo ,  antes  y  después  ele  la  muerte  del  Rey  nues- 
tro señor  (que  está  en'el  cielo)  procurando  hacerme  pa- 
sar en  el  concepto  de  S.  M. ,  y  en  el  común  ,  por  poco 
seguro  en  lo  mas  sagrado  de  la  fidelidad ,  ambicioso, 
violento  ,  y  otras  falsas  imposturas  de  que  dexo  á  Dios  el 
juido ,  quando  fuere  su  voluntad  declararle.  Él  guarde  la 
C.  R.  P.  de  V.  M,  como  deseo ,  y  he  menester.  Torrejoa 
de  Ardoz  á  i°  de  Marzo  de  266$» 


Carta  para  el  Marques  de  Aytona* 


p. 


Orque  sepa  V.  E.  de  mí ,  antes  de  otros  ,  la  justicial 
que  he  pedido  á  la  Reyna  nuestra  señora  ,  le  remito  in- 
clusa copia  de  lo  que  hoy  escribo  á  S.  M.  creyendo  yo¿ 
que  solo  esta  diligencia  podia  afianzar  el  olvido  de  lo  que 
siempre  ha  obrado  V.  E.  contra  mí ,  y  la  amistad  que 
en  todos  tiempos  he  deseado  mostrarle?  la  qual  hallará 
de  hoy  mas  V.  E.  muy  fina ,  en  quantas  ocasiones  qui* 
siere  experimentarla  >  porque  mi  desabor  no  ha  sido  nun- 
ca contra  su  persona  ,  sino  contra  sus  dictámenes.  Dios 
de  á  V.  E.  mucha  salud  ,  y  vida  con  toda  la  felicidad 
que  se  desea.  Torrejon  de  Ardoz  á4de  Marzo  de  \66g.z2, 
Don  Juan. 

Mucho  sintieron  estas,  cartas  r  y  hicieron  gran  bate* 
tia  en  los  pocos  afe&os  del  señor  Don  Juan, con  que  ayu- 
daron á  que  la  Reyna  nuestra  señora  le  respondiese  cott 
alguna  severidad  j  y  aunque  no  pongo  aquí  la  carta  de 
S.  M. ,  pongo  la  que  el  señor  Don  Juan  respondió  á  ella 
desde  Guadalaxara  ;  donde  se  habia  retirado ,  y  otra  al 
Nuncio  de  su  Santidad ,  y  al  Cardenal  Arzobispo  de  To- 
ledo *  que  por  ellas  se  ve  lo  que  se  le  habia  escrito  ,  y  lo 
sucedido  en  el  intermedio. 

Y  2  Car- 


xo*8 


Carta  del  señor  Donjuán  escrita  al  Nuncio  de  su  Santidad 
m  io  de  Marzo  de  \66$K 

■      ■      ■        i 


p 


Ara  qué  V.  S.  I.  este  en  cuenta  de  todo  lo  que  vá 
ocurriendo  en  los  negocios  presentes ,  le  envió  inclusas 
copias  de  una  carta  ,  que  recibí  ayer  de  la  Rey  na  mi  se« 
ñora  ,  y  de  la  respuesta  que  he  dado  á  ella  ,  sobre  que 
hará  V.  S.  I.  el  juicio  que  su  prudencia  le  di£táre  5  por- 
que yo  no  se  que  decir  ,  ni  que  pensar,  sino  pedir  á  Dios 
que  nos  alumbre  á  todos  para  que  la  perfección  de  esta 
grande  obra,  acredite  ser  de  arriba  ,  y  baxar  del  Padre; 
de  las  lumbres. 

Acuerdo  á  V.  S.  I.  que  me  aseguró ,  y  ofreció  repe- 
tidas veces ,  que  el  Padre  Everardo  dentro  de  dos  ó  tres 
dias  después  del  de  su  partida  ,  haria  renunciación  de  sus 
puestos  voluntaria  ,  ó  involuntariamente  ,  y  que  V.  S.L 
tenia  instrumentos  para  desempeñarse  de  esto.  Que  se 
pondría  en  libertad  al  hermano  de  mi  Secretario  luego> 
que  yo  partiese  de  Torrejon  ,  y  que  ajustaría  V.  S.  I.oon 
Don  Blasco  de  Loyola  el  que  enmendase  el  equivoco  á 
la  sin  razón  de  no  continuarme  los  títulos  ,  y  la  propie- 
dad del  gobierno  de  Flandes  que  el  Rey  mi  señor  ( que 
está  en  el  cielo)  me  dexó  >  y  que  dispondría  fa  satisfac- 
ción para  el  Comisario  general  Donjuán  de  Nobales, 
que  por  haber  venido  conmigo ,  se  halla  sin  puesto  y  sin 
honra.  Que  dispondría  V.  S.  1.  el  punto  de  mi  seguridad, 
y  la  de  todos  los  que  me  han  seguido  ,  afianzándola 
con  la  interposición  ,  y  empeño  de  su  Santidad  ,  y  de 
y.  S.  I.  en  su  nombre. 

De  todo  esto  ,  y  de  lo  que  dixo  V»  S.  I.  sobre  mis 
particulares  intereses  le  hago  memoria ,  no  por  recon- 
venir á  V»  S,  I.  con  que  en  nada  de  ello  (siendo  tan  justo, 

y 


I5p 
y  conforme  á  razón)  se  haya  dado  hasta  la  hora  presente 
la  menor  muestra  de  execucion  ,  ni  por  decir  á  V.  S.  I. 
que  yo  no  he  vuelto  á  hablar  palabra  en  estos  puntos 
en  fe  de  que  V.  S.  I.  los  tiene  á  su  cargo ,  ni  tampoco 
por  imaginar  que  ha  estado  mas  de  su  parte  ,  sino  para 
que  V.  S.  I.  repare  en  el  modo  con  que  se  procede  ,  y  si 
es  buen  camino  de  confiar  ,  el  faltar  á  todo  lo  que  se 
ofrece,  y  que  después  de  haber  conseguido  el  apartarme 
de  esa  vecindad  (sin  hablarme  entonces  palabra  en  la  se- 
paración déla  escolta) se  me  inste  ahora  intempestivamen- 
te á  ello.  Vuelvo  á  decir  á  V.  S.  I.  que  no  se  que  decir, 
ni  comprehendo  que  se  pretende  de  mí ;  y  que  Dios  nos 
^lumbre ,  y  guarde  á  V.  S.  I.  muchos  años.  =  Don  Juan. 


H 


Otra  carta  a  la  Reyna  nuestra  señora. 


SEÑORA, 


,E  recibido  la  real  carta  de  V.  M.  de  8  del  corriente, 
en  que  se  sirve  V.  M.  decirme  haber  llegado  á  su  reales 
manos  las  mias  antecedentes  de  primero ,  y  quatro  5  y 
que  aunque  contienen  máximas  propias  de  mi  zelo  ,  no 
puede  V.  M.  dexax  de  extrañar  el  termino  ,~y  la  ocasión 
en  que  las  propongo.  Que  según  lo  que  tantas  veces  he 
suplicado  ,  y  escrito  ,  era  la  salida  del  Confesor  de  V.  M. 
el  único  objeto  de  todas  mis  demandas.  Que  parece  muy 
impropio  el  que  yo  detenga  esta  escolta,  y  hacer  nuevas, 
y  tan  importantes  proposiciones.  Y  que  consultando  mi 
gran  obligación  al  servicio  del  Rey  ,  ha  acordado  V.  M. 
remitir  mis  cartas  á  los  Consejos ,  y  Junta  de  -Gobierno, 
y  que  sobre  su  parecer  formará  V»  M.  la  resolución  mas 
conveniente.  Estos  son  los  puntos  que  contiene  la  carta  de 
Y.  M.  á  que  satisfaré'  por  la  misma  orden. 

En 


170 

En  el  primero  de  haber  extrañado  V.  M.  el  te'rmínoj 
y  la  ocasión  de  mis  proposiciones,  debo  decir  á  V.  M.  que 
es  de  mucho  sentimiento  para  mí  ei  no  haberlas  sabido 
explicar  al  mayor  agrado  de  V.  M.j  el  qual  procurare', 
y  desearé  siempre  5  pero  la  ocasión  ,  señora  ,  no  acierto  á 
hallarla  impropia  ,  pues  en  lo  que  tanto  conviene  al  ser- 
vicio de  Dios ,  al  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  á  lo  público, 
creí,  y  creo  que  qualquiera  dia  de  dilación  ,  es  pérdida 
considerable.  Al  segundo  punto  de  que  el  único  objeto 
de  todas  mis  demandas  era  la  salida  del  Confesor  de 
¡V".  M.  respondo ,  que  no  presumo  haya  inconseqüencia, 
entre  lo  que  anticipadamente  he  escrito,  y  lo  que  des- 
pués he  representado  á  V.  M. ;  pues  el  deseo  de  procurac 
el  público  beneficio  de  la  Monarquía  ,  es  una  obligación 
tan  natural  é  inseparable  de  las   mias ,  que  quando  no. 
fuese  quien  soy  ,  solo  por  el  carácter  ordinario  de  Mi- 
nistro ,  debia  (  en  estrechos  términos  de^conciencia  )  a 
vista  de  las  comunes  lastimas  y  desordenes  ,   suplicar  á 
y.  M.  se  sirviese  de  mandarlas  reconocer  y  remediar, 
que  es  solo  lo  que  he  hecho  sin  mas  empeño  ,  que  el 
de  una  humilde  representación  ;  quando  es  tan  manifies- 
to á  qualquiera  juicio  ,  que  la  salida  del  Padre  Everardo 
(aunque  ha  sido  la  disposición  esencial  para  el  alivio  de 
nuestros  daños)  no  será  por  sí  sola  el   total   remedio  de 
ellos.  La  recusación  de  dos  Ministros  (conocidos  de  mí, 
y  de  todos  por  declarados  opuestos  mios)  tampoco  con- 
tradice á  lo  que  hasta  ahora  se  me  ha  oído  >  antes  los 
antiguos  ,  y  nuevos  motivos  ,  que  á  cada  paso  tengo  pa- 
ra echar  mano  de  esta  natural  defensa  ,   la   hacen  mas 
inescusable  en  la  re£ta  justicia  de  V.  M. ,  y  menos,  dis- 
pensable  en  mi  instancia.  La  satisfacción   particular  de 
mis  ajamientos ,  y  ultrajes,  sabe  V. M.  que  la  he  conside- 
rado siempre  subseqüente  ala  ausencia  del  Padre  Everar- 
do ,  y  inseparable  de  V.  M.  y  su  justificación.  Al  tercero 

pun- 


I71 

punto  de  que  parece  impropio  retener  esta  escolta  ,  y  ha- 
cer nuevas,  y  tan  importantes  ptoposiciones  ,  digo  ,  que 
tengo  muy  sensible  mortificación  de  ver,  que  se  pretenda 
hallar  concordancia  entre  dos  cosas  tan  distintas  ,  pues 
jamas  pudo  pensar  mi  atención  ,  y  respeto  á  V.  M.  en  ha- 
cer prenda  de  la  asistencia  de  la  gente  ,  para  que  V.  M. 
diese  á  mis  súplicas  breves  ,  ó"mas  favorables  resolucio- 
nes (suposición  que  me  hace  horror  solo  el  pronunciar- 
la ,  y  mucho  mayor  desconsuelo  el  juzgar  capaz  de  ta- 
les impresiones  al  soberano  concepto  de  V.  M.).  El  quar- 
to  punto  de  que  consultándolo  con  mi  gran  obligación 
al  servicio  del  Rey  ,  licencie  estas  tres  compañias  ,  diré 
á  V.  M,  que  quando  el  Cardenal  de  Aragón  ,  y  el  Nun- 
cio estuvieron  conmigo  en  Torrejon  hablándome  sobre 
este  particular  ,  les  respondí :  Que  estaba  en  apartarlas  de 
mí ,  luego  que  supiese  haber  salido  de  España  el  Padre  Enve- 
rar do  '■>  pero  que  no  permitía  mi  propia  seguridad ,  que  lo  exe- 
cutase  antes  ,  porque  me  debían  ser  muy  sospechosas  la  lenti* 
tud,  y  pausas  de  su  camino ,  la  pública  voz  de  que  se  ha  de  de' 
tener  en  él  á  hacer  no  se  qué  e  xer  ciclos  ■,  y  las  justas  premisas^ 
que  tengo  para  pensar  en  que  mientras  no  sacare  los  pies  de . 
esos  reynos  ,■  no  ha  de  acabar  de  perder  la  esperanza  de  vol- 
ver á  ellos ,  y  al  exer  ciclo  de  los  puestos  de  que  blasona  con- 
servar la  propiedad'-,  y  que  mi  perdición  es  lo  que  mas  le  pue- 
de facilitar  este  intento,  Esto  mismo  represento  á  V.  M»,  y, 
escribo  mas  difusamente  sobre  ello  al  Cardenal  Aragón, 
no  dudando  que  V.  M.  se  servirá  de  tener  á  bien,  que  yo 
me  asegure  de  estos  recelos  por  los  pocos  dias  que  tarda- 
ría el  llegarme  el  aviso  de  que  este  religioso  está  fuera 
de  España  ,  en  conformidad  de  lo  que  declare'  al  Carde- 
nal ,  y  al  Nuncio.  La  deliberación  de  V.  M.  en  querer 
oír  á  los  Consejos,  y  Junta  de  Gobierno  sobre  el  conte- 
nido de  mis  cartas,  es  muy  digna  de  la  suma  prudencia  de 

V.M. 


17* 

V.  M. ,  y  yo  fio  ele  la  ele  tan  zelosos  Ministros ,  que  la 
mostrarán  á  todas  iuces  de  tan  importantes  y  útiles.  Dios 
guarde  la  C.  R.  J?,  de  V,  M,  Gaudalaxara  á  10  de  Mai;- 
£Q  de  lóóp. 


Otra  al  Cardenal  Aragón» 

EMINENTÍSIMO  Y  REVERENDÍSIMO  SEÑOR* 


E 


fStando  para  responder  á  la  carta  de  V.  Em.  ¿e  <? 
del  corriente ,  se  apareció  aquí  Don  Diego  Correa  (muy 
de  correo)  con  la  que  se  le  entregó  para  mí  de  la  Reynaí 
nuestra  señora*  Y  remitie'ndome  en  mi  respuesta  á  lo  que 
escribo  á  V.  Em.  sobre  el  punto  de  la  separación  de  mí 
escolta ,  debo  acordar  á  V.  Em.  la  claridad  con  que  le 
insinué,  que  no  podía  ajusrarme  (en  conciencia)  á  de» 
xarla  mientras  el  Padre  Everardo  pisase  tierra  de  Espa- 
ña >  pero  que  estaba  tan  en  conocimiento  de  juzgarla 
inútil  desde  la  hora  en  que  recibiese  esta  noticia  ,  que 
por  ganarlas ,  pensaba  disponer  los  medios  para  que  se 
me  anticipase ,  como  con  efecto  lo  execute' ;  y  que  en  es- 
ta conseqüencia  y  suposición.,  habiéndome  escrito  S.  M. 
á  Torrejon ,  que  tenia  por  conveniente  me  alejase  algo 
mas  de  esta  Corte ,  no  se  me  habló  palabra  en  el  parti- 
cular de  despedir  esta  gente.  Ahora  veo ,  que  sobre  mí 
pronta  obediencia ,  sobre  el  desayre,  y  desconsuelo  de 
habérseme  negado  el  besar  las  manos  á  sus  Magestades: 
sobre  todos  estos  lances,   intempestiva  y  arrebatada- 
meníe  se  me  quiere  maniatar ,  con  el  enemigo  todavía 
de  puertas  adentro  de  casa  ,  y  en  tan  breves  términos  de 
verle  fuera  de  ella,  si  no  se  le  sufre  se  ande  de  exercicio 
en  exercicios.  V.  Em.  considere  con  su  gran  juicio  las 

con- 


>  l7i 

conseqüencías  melancólicas  que  puedo  inferir  de  ello; 
afirmando  á  V.  Em.  con  la  verdad  que  profeso  ,  que  es- 
taba ,  y  estoy  aún  en  lo  que  le  dixe  ,  y  ofrecí  en  Torre- 
jon  ,  y  que  quando  llegó  á  mis  manos  esta  carta  de 
S.  M. ,  tenia  dispuesto  escribir  otra  á  Don  Blasco  de 
Loyola,  diciendole,  que  atento  á  que  ya  se  podia  espe- 
rar por  diasei  aviso  de  haber  salido  de  España  el  Padre 
Everardo ,  seria  bien  ir  disponiendo  las  órdenes  para  la 
marcha  de  estas  compañias  j  y  que  suplicase  á  S.  M.  en 
mi  nombre  se  enviasen  á  parages  donde  tuviesen  algún 
alivio  ,  en  atención  á  haber  venido  conmigo  ,  y  á  las  fa- 
tigas de  tan  largo  y  desacomodado  viage. 

Esto  es  en  quanto  á  este  punto ,  en  que  no  espero 
se  me  quiera  atropellar  indebidamente.  Ahora  diré  á 
lV.  Em.  de  quanto  gusto  me  fue  su  carta  citada  por  las 
muestras  ,  que  me  trae  de  la  buena  salud  ,  que  con  tan- 
to cariño  deseo  siempre  goze  V.  Em.  Yo  presumo  que 
el  haber  visto  V.  Em.  la  mía  de  mano  agena  ,  le  dio  mo- 
tivo para  tenerla  por  mas  judicial  de  lo  que  en  sí  era.  La 
culpa  tuvo  una  gran  jaqueca  ;  y  yo  la  tendría  mayor  ,  sí 
no  acertase  á  conocer  lo  que  de  todas  maneras  debo  ,  y 
espero  deber  á  V.  Em.  >  á  quien  guarde  Dios  como  deseo ,: 
Guadalaxara  10  de  Marzo  de  1669. 

Con  esta  carta  hubo  muchos  Consejos  y  Juntas  con 
quienes  se  confirió  su  contenido  5  pero  esto  fue  con  tan- 
to secreto  ,  qué  no  se  tenia  en  el  vulgo  noticia  de  lo  que 
pasaba ,  ya  por  haber  prevenido  al  señor  Don  Juan  es- 
cribiese con  recato ,  y  ya  porque  se  habia  prevenido  en 
la  Cobachuela  se  tuviese  cuidado  con  el  sigilo  en  estas 
materias ;  y  así  se  ordenó ,  que  ninguno  entrase  en  ella, 
sino  los  Secretarios ,  y  Oficiales,  y  por  esta  razón  se  le 
negó  la  entrada  al  Duque  de  Pastrana  y  á  algunos  Mi- 
nistros. Resultó  de  estas  conferiencias  el  que  el  Cardenal, 
Arzobispo  de  Toledo  fuese  á  Guadalaxara  ,  como  con 

Z¡  efec- 


174 

efe£to  lo  hizo ,  y  con  gran  facilidad  ajustó  con  S.  A.  qué 

despidiese  la  escolta  que  tenia  ,  dando  S»  A.  una  paga,  y 
otra  su  Em.  á  toda  la  gente  ,  y  la  envió  el  Cardenal  á 
alojar  á  la  Mancha  por  su  cuenta  por  un  poco  de  tiem- 
po ,  para  que  convaleciesen  del  viage  tan  largo  ,  y  pudie- 
sen con  algún  alivio  volverse  á  Cataluña.  Con  esto  voL- 
vió  su  Em.  muy  contento  ,  y  corrió  por  fixo  ,  que  que- 
daba ya  todo  ajustado  ,  y  que  en  virtud  de  las  instruc- 
ciones ,  que  llevaba  de  S.  M.  ,  habia  ajustado  con  S.  A. 
los  capítulos  siguientes  ,  que  eran  los  mismos  que  el 
Nuncio  de  su  Santidad  habia  ya  ajustado  con  la  Rey  na 
nuestra  señora.. 

c  Que  S.  M.  en  conformidad  de  la  merced  ( que  S.  M. 
que  Dios  goze  )  hizo  ai  señor  Don  Juan  de  Austria  su 
hijo,  le  vuelve  el  gobierno  general  de  los  Estados  de 
Plandes ,  con  todos  los  títulos ,  y  honores  que  los  tuvo 
el  señor  Infante  Cardenal. 

Que  S.  M.  empeñó  su  real  palabra  ,  de  que  el  Padre 
Everardo  renunciaría  luego  todos  ios  puestos  que  tie- 
ne ,  y  ocupó  en  España ,  y  que  no  volveria  en  su  vida 
á  ella. 

Que  desde  luego  manda ,  y  declara  por  recusados 
al  Presidente  de  Castilla,  y  al  Marques  de  Ay tona  en  to- 
das las  materias  mayores  y  menores,  que  lo  fueren  del  se- 
ñor Don  Juan  de  Austria. 

Que  todos  los  papeles ,  y  decretos  hechos  contra  el 
señor  Don  Juan  desde  i<5  de  O&ubre  del  año  pasado 
hasta  hoy  se  rompan  ,  y  se  arranquen  de  los  registros. 
Y  así  mismo,  que  en  ningún  tiempo  se  pueda  hacer  cargo 
á  ninguno  de  los  que  han  sido  sus  parciales  en  todos 
los  reynos  de  España. 

Que  á  los  cabos  y  soldados  que  le  han  asistido,  se  les 

haga  bueno  el  tiempo,  y  sueldo  como  servicio  hecho  en 

campaña  al  Rey  nuestro  señor. 

Que 


\  *75 

Que  el  señor>Don  Juan  tenga  facultad  de  vivir  ,  y 

asistir  en  su  casa ,  y  familia  en  la  parte  que  le  pa- 
reciere. 

Que  la  Junta  para  el  alivio  de  los  vasallos  se  empie- 
ze  desde  lugo ,  con  obligación  de  admitir  todos  los  pape- 
les de  particulares ,  y  apuntamientos  de  los  pueblos  y 
ciudades. 

Que  desde  hoy  en  adelante  escusará  S.  M.  el  no  ha- 
cer merced  de  algún  Hábito  de  las  tres  Ordenes  Milita- 
res, sino  á  los  que  efectivamente  estuvieren  ,  ó  hubieren 
servido  diez  años  en  los  exe'rcitos ,  presidios  ,  y  armadas 
del  Rey  nuestro  señor;  en  ios  quaies  se.  proveerán  las 
Encomiendas  de  dichas  Ordenes,  así  como  fueren  vacan- 
do desde  hoy  ;  y  que  pedirá  á  su  Santidad  Bula  particular 
para  que  en  ningún  tiempo  se  pueda  hacer  al  contrario, 
con  consideración  á  que  se  recobre  el  valor  demasiado  con 
cjue  están  contribuyendo  los  vasallos, 

Que  S.  M.  da  su  real  palabra  directamente  á  su  San- 
tidad para  la  seguridad  de  la  persona  del  señor  Don 
Juan  de  Austria  ,  y  de  mandar  cumplir  ,  y  guardar 
todas  las  cosas  contenidas  en  el  presente,  y  referido 
tratado. 

Parece  que  estos  tratados  fueron  ciertos,  según  lo  que 
el  señor  Don  Juan  escribió  á  S.  M. ,  y  Nuncio  de  su 
santidad;  cuyas  cartas  son  estas. 

Para  la  Re  y  na  nuestra  señora, 

SEÑORA. 

JLvIndo  humildes  gracias  á  V.  M.  (y  todos  estos  rey- 
nos  lo  deben  hacer)  por  la  prontitud,  y  benignidad  con 
que  se  ha  servido  V.  M.  de  condescender  con  mis  súpli- 
cas, mandando  V.  M,  que  se  forme  la  Junta  que  propu- 

Z¡?  se 


se  á  V.  M.  en  mí  carta  de  primero  de  este ,  para  los  fines 
que  en  ella  digo  ■>  y  nadie  puede  dudar,  que  la  gran  in- 
teligencia ,  y  zelo  de  los  Ministros  ,  que  la  componen, 
desempeñará  á  V.  M.  en  la  común  espe&acion  tan  abun- 
dantemente, que  muy  aprisa  se  hallen  los  vasallos  con  el 
alivio  de  que  tanto  necesitan ,  y  cortadas  de  raiz  todas 
las  desordenes,  superfluidades,  y  usurpaciones  con  que 
hasta  aquí  se  ha  visto  barajada  la  justicia  ,  desconcerta- 
da la  buena  política  en  todas  sus  partes,  y  destruida 
la  real  Hacienda  :  á  todo  lo_  qual  se  debe  creer  ,  que 
V.  M.  se  servirá  de  contribuir  ,  no  por  los  medios  y  ca* 
minos  hasta  ahora  inútilmente  cursados ;  sino  por  otras 
muy  extraordinarios  y  eticaces.  Así  se  lo  prometen  todos, 
y  sobre  esta  suave  confianza  ,  reposan  sus  afligidos  cora- 
zones ,  como  el  mío  en  la  de  haber  hecho  quanto  ,  según 
Dios,  me  ha  parecido  obligación  y  deuda. 

También  me  incumbe  la  de  dar  humildes  gracias  á 
V.  M.  por  el  gran  favor  de  haber  atendido  á  mis  repre- 
sentaciones en  el  particular  de  la  milicia  ,  y  de  los  que 
la  profesan  ,  asegurándome  V.  M.  que  se  dignará  de  te- 
ner muy  presente  esta  materia ,  y  que  se  cuidará  con 
particular  aplicación  de  hónranos  ,  como  es  tan  justó  y 
debido.  Haráse  diligencia  para  reconocer  si  se  halla  entre 
los  papeles  de  mis  Secretarias  el  que  acerca  de  esto  di  al 
Rey  nuestro  señor  ^que  está  en  el  cielo)  para  remitirle  á 
V.  M.  como  me  lo  manda  j  aunque  me  lo  hace  dudar  el 
continuo  movimiento  en  que  han  andado  de  tantos  me- 
ses á  esta  parte; pero  todo  se  viene  tan  á  los  ojos,  que  nin« 
guna  luz  (quando  e'sta  lo  pudiese  ser)  hará  falta. 

Lo  que  V.  M.  se  ha  dignado  responderme  en  quan-^ 
to  á  la  buena  educación  del  Rey  nuestro  señor  ( Dios 
le  guarde)  me  pone  en  segura  esperanza  ,  y  consuelo  de 
que  hemos  de  ver  efectos  muy  conformes  á  este  importan^ 
tísimo  negocio*  i  ■,  ■■> 

No 


. . .  .    ,      E         *7^ 

No  debo  menor  reconocimiento  a  V.  M.  por  haber- 
me concedido  las  dos  recusaciones  en  la  forma  que  la  su- 
pliqué á  V.  M. 

En  quanto  á  mis  particulares,  quedo  también  suma» 
mente  obligado  á  la  favorable,  y  benigna  disposición  con 
que  V.  M.  se  sirve  decirme  está  de  corresponder  á  mi 
confianza  en  esta  parte,  y  habie'ndolo  puesto  yo  todo  en 
sus  reales  manos  (como  en  mis  cartas  antecedentes  he  di- 
cho) no  me  queda  que  hacer  mas  que  repetirlo  ,  y  espe- 
rarlo de  su  real  magnanimidad.  Y  porque  el  otro  dia  me 
escribió  el  Nuncio  de  su  Santidad  ,  que  hablando  con 
V.  M.  de  las  cosas  de  Fiandes  ,  se  le  habia  dicho  por  su 
real  órd¿n,  que  siempre  que  no  se  dudase  que  yo  lo  po- 
dría tener  por  pretexto  para  alexarme  ,  se  hallada  medio 
para  disponerme  la  posesión  del  gobierno  de  aquellos  es- 
tados j  debo  decir  á  V.  M.  que  esta  misma  razonable 
presunción  ,  que  se  insinuó  al  Nuncio  de  orden  de  V.  M. 
me  puede  seivir  á  mí  de  respuesta  ,  y  dar  á  conocer  á 
Y.  M.  ,  y  á  todos  el  justo  motivo,  queme  asiste  para  mi- 
rarlo al  mismo  viso  ,  y  darme  por  escusado  de  eiio  en  la 
ocasión  presente. 

El  iLtimo  trance  ,  y  no  menos  considerable  punto 
porque  debo  postrarme  á  los  reales  pies  de  V.  M.  es  la 
declaración  que ' V.  M.  se  sirve  hacer  debaxo  de  su  fe,  y 
palabra  real  ,  de  que  no  será  hecha  molestia  alguna  en 
las  personas  ,  honores  y  haciendas  ,  á  mí ,  ni  a  quantos 
en  las  pasadas  ocurrencias  han  seguido  mis  di&amer.ts, 
tan  del  servicio  del  Rey  nuestro  señor ,  y  bien  de  sus  rey- 
nos*  ratificando  V.  M.  el  seguro  de  esta  indemnidad,  con 
dar  expresa  palabra  de  ello  al  sumo  Pontífice  ,  y  con  per- 
mitir al  Patriarca  de  Alexandria  ,  su  Nuncio  en  esa  Cor- 
te ,  que  en  nombre  de  su  Santidad  ,  y  en  virtud  de  la 
real  palabra  recibida  de  V.  M.  me  la  dé  de  parte  de  su 
Beatitud ,  como  lo  ha  executado  en  Carta  que  me  ha 

es- 


escrito  con  data  de  25  de  este.  Y  aunque  por  lo  que  me 
toca  nunca  juzgaría  yo  necesario  mas  resguardo  ,  que  la 
justificación  inseparable  de  V».  M. ,  y  de  mis  procedimien- 
tos j  con  todo  eso  me  ha  sido  de  toda  estimación  este  fa- 
vor ,  por  lo  que  mira  á  los  demás  ,  que  con  el  mismo  zelo 
han  concurrido  conmigo  á  esas  materias. 

Por  todo  esto  me  inclino  rendidamente  á  los  reales 
pies  de  V.  M.  remitiéndome  al  Cardenal  Aragón ,  por  cu- 
yo medio  dirijo  á  V.  M.  este  despacho.  Dios  guarde  la 
C.  R.  P.  de  V.  M.  como  deseo  y  he  menester.  Guadalaxa- 
ra  á  3  1  de  Marzo  de  1669.  =  Don  Juan. 


Para  el  Nuncio  de  su  Santidad, 


J 


Untas  llegaron  á  mis  manos  las  dos  cartas  de  V.  S.  I. 
de  25  de  e'ste  ,  y  juzgo  le  escuso  la  molestia  de  oir  dos 
veces  una  misma  cosa  ,  con  enviar  á  V.  S.  I,  esa  copia  de 
lo  que  escribo  á  la  rey  na  mi  señora  5  por  lo  qual  ,  y  por 
lo  que  insinuará  á  V.  S.  I.  de  mi  parte  quien  le  entregare 
e'sta  ,  quedará  plenamente  informado  de  quanto  yo  pu- 
diera decirle  en  ella  ,  con  que  resumiré  estas  lineas  á  la 
gustosa  y  estimable  aceptación  que  hago  de  la  palabra 
de  indemnidad,  que  V,  S.  I.  me  da  en  nombre  de  su  San- 
tidad ,  y  en  virtud  de  la  que  he  recibido  de  la  Reyna 
mi  señora  :  y  asimismo  de  la  repetida  seguridad  ,  que  en 
el  propio  nombre  de  su  Beatitud  me  ha  expresado 
V.  S.  I.  en  Torrejon  ,  y  en  otras  ocasiones ,  de  que  el 
Padre  Everardo  dexaria  sus  puestos ,  y  no  volvería  á 
los  dominios  del  Rey  mi  señor  ;  quedando  yo  siempre 
con  nuevos  motivos  de  rendido  obsequio  y  reverencia  á 
su  Santidad  ,  y  de  especial  agradecimiento  á  V.  S.  I. ,  á 
quien  guarde  Dios  muchos  años.  Guadalaxara  á  3  1  de 
Alarzo  de  1669.  —  Don  Juan. 

Bien 


170 
Bien  se  entendió  ,  que  con  el  gusto  que  su  Em.  ha- 
bia  vuelto  ,  y  con  lo  que  contienen  estas  cartas  ,  queda- 
ría todo  ajustado  ,  y  con  gran  quietud  de  ánimo  todos; 
pero  luego  se  empezó  á  dudar  de  la  materia,  porque 
aunque  se  formó  la  Junta  para  tratar  de  ios  alivios  de  la 
Monarquia  ,  nada  se  efectuó  ,  diciendo ,  no  se  confor- 
maba la  Junta  de  Gobierno  con  lo  que  su  Em.  habia 
ajustado:  cosa  que  dio  nuevo  motivo  á  los  juicios  de  los 
hombres-para  discurrir ,  y  mas  quando  su  Em.  se  retiró 
á  Alcalá  estando  sangrado ,  y  dexó  á  todos  con  gran 
desconsuelo,  por  estar  asegurados  deque  hablaba  con 
toda  verdad  y  claridad. 

A  este  tiempo  se  atravesaron  la  Semana  Santa  ,  y 
Pasqua  de  Resurrección ,  con  que  cesó  todo  rumor  de 
inquietud  ,  y  mas  sabiendo  que  S.  A.  ,  para  con   mas 
quietud   hacer  los  exercicios  de  su  obligación  católica, 
*e  habla  retirado  á  san  Bartolomé  de  Lupiana  ,  que  es 
un  Convento   de  Monges   Gerónimos  ,  dos  leguas  de 
Guadalaxara.  Fue   mucha  la  gente  que  acudió  á  ver  á 
S.  A. ,  y  muchas  mas  las  limosnas  que  allí  hizo.  Pasadas 
las  fiestas,  se  volvió  á  la  Ciudad  ;  y  aunque  en  la  Cor- 
te en   este  tiempo  no  se  habia  cesado  de  trabajar  en  la 
Junta  de  alivios  ,  que  así  se  llamaba  la  que  se  habia  for^ 
mado ,  compuesta  de  estos   sugetos :   El  Presidente  de 
Castilla  ,  el  Cardenal  Arzobispo,  Don  Antonio  de  Con- 
treras ,   el  Conde   de   Villaumbrosa  ,   y   Don   Antonio 
Monsalbe ;  todos  tres  del  Consejo  Real  de  Castilla  ;  y 
del  Consejo  de  Hacienda  Don  Lope  de  los  Rios ,  Presi- 
dente ,  y  Don  Manuel  Pantoja ,  Don  Gerónimo  de  san 
Vitores ,  y  el  Secretario  Don  Andrés  de  Villarán:  por 
la  Villa  de  Madrid  el  Corregidor  Don  Francisco  Herre- 
ra Enriquez  ,  Ñuño  de  Guzman  ,  Vizconde  de  Pradeni- 
11a  ,  Don  Josef  de  Reynalte  y  Ayala ,  Regidor  ,  y  el 
Marques  de  Trucifál,  del  Consejo  de  Guerra¿  y  estos  se^ 

ño- 


ñores  recibieron  muchos  papeles ,  que  dieron  diferentes 
personas  de  buen  juicio  ,  que  gastaron  ei  tiempo  ,  y  el 
entendimiento  en  sus  discursos,  hasta  ahora  han  si- 
do de  poco  provecho  ,  pues  no  se  ha  tomado  resolución 
en  ningún  alivio  >  creyéndose  que  en  lo  de  adelante  se 
tendria  con  el  alegrón,  que  recibió  el  pueblo  en  el  Decre- 
to, que  se  publicó  en  30  de  Abril  de  este  ano  ,  que  es 
este. 

Resumen   de   los  puntos  que  contienen    tres   Decretos  dé 

la  Rey  na  nuestra  señora  ,  su  fecha   en  30.  de  Abril  di 

J669  ,    remitidos    al  Consejo    de    Hacienda    ,    donde    s$ 

publicaron  ,  y  mandaron  dar  cumplimiento  ,   de, 

que  se  están  despachando  las 

Cédulas* 


E 


rN  los  Juros  compuestos  de  medias  Ánnatas  cesona* 
rias  ,  y  descesiones  de  los  créditos  de  baxa  moneda ,  y 
de  libranzas  decretadas ,  se  descuenten  quince  por  ciento) 
demás  de  la  media  Annata. 

Los  gages  en  la  nomina  de  los  Consejos ,  se  conser- 
ven á  los  que  sirven  ,  y  á  los  jubilados  ,  y  se  reduzca  el 
número  como  vayan  muriendo ,  á  los  que  debe  haber^ 
según  las  últimas  reformaciones. 

Los  cien  mil  maravedís  de  gages ,  solo  se  continúen 
á  los  doce  Secretarios  mas  antiguos  honorarios ,  y  cesen 
los  demás  -■>  y  también  las  casas  de  Aposento ,  que  estu-^ 
Vieren  en  la  nomina  por  este  título. 

El  número  de  los  Oficiales  ,  y  sueldos  de  las  Secre-^ 
tarías  de  Estado  y  Guerra  ,  se  reduzcan  á  lo  que  confor- 
me á  la  última  reformación  debieron  tener  :  y  todas  las 
demás  plazas  acrecentadas  á  título  de  supernumerarias, 
©  en  otra  forma ,  y  sueldos ,  que  se  hubieren  crecido, 
pueden  reformadas ,  y  extinguidas ,  pagándose  en  la  no-i 

mi- 


i8i 
mina  á  los  que  se  conservaren ,  lo  que  fuere  salario ,  y 
ayuda  de  costa  ordinaria ,  que  se  reputa  por  tal;  ex- 
cluyéndose lo  que  gozaren  por  casas  de  Aposento  ,  que 
esto  lo  hayan  de  cobrar  en  los  efe&os  que  antes. 

Que  los  Aposentadores  se  reduzcan  á  nueve  con 
exercicio  ,  y  gages  ;  y  los  demás  queden  reformados  en 
uno  y  otro  hasta  que  por  su  grado  entren. 

Lo  que  se  libra  á  los  demás  Oficiales  de  las  otras  Se- 
cretarías ,  y  déla  Cámara  ,  y  Hacienda,  se  continúe  ,  y 
á  ios  demás  Oficiales  inferiores. 

Todas  las  mercedes ,  que  se  gozan  con  pretexto  de 
salario ,  ó  sin  él ,  cesen. 

Los  quatro  derechos  de  uno  por  ciento  se  unan,  y 
y  corran  debaxo  .de  un  nombre  ,  y  arrendamiento  >  y  se» 
haga  lo  mismo  en  todas  las  Sisas  de  Millones. 

En  los  oficios  comprados  en  las  Ciudades ,  que  tie- 
nen voto  en  Cortes ,  y  en  las  otras  Ciudades  grandes, 
cabezas  de  partido ,  se  queda  mirando  lo  que  se  deba 
disponer  para  remediar  el  daño  ,  que  resulta  de  su  con- 
servación 5  y  que  las  demás  villas  y  lugares  del  reyno  ce- 
sen desde  luego  en  el  uso  de  ellos  >  quedando  reducido 
su  gobierno  á  la  forma  que  tenia  hasta  el  año  de  630 
que  se  empezaron  á  vender  ;  y  se  de  satisfacción  á  los  in- 
teresados. Y  se  manda  ,  que  en  nigun  tiempo  se  consul- 
te ni  proponga  enagenacion  ni  venta  de  semejantes  ofi- 
cios con  ningún  pretexto  ,  aunque  sea  con  consenti- 
miento expreso  del  reyno  junto  en  Cortes,  por  porroga-« 
cion  de  ios  servicios  hechos  ó  que  se  hicieren. 

Este  Decreto  dio  grande  alegria  al  Pueblo,  aunque 
también  dio  que  llorar  á  muchos  ,  porque  los  unes  pen- 
saban se  trataba  de  remediar  el  mundo  ;  y  los  otros  que 
no  habian  de  tener  que  comer  >  pero  todo  cesó  apriesa, 
pues  en  los  primeros  de  Mayo  empezaron  á  baxar  reser- 
vas á  diferentes  personas  de  sus  rentas  vitalicias ,  en  que 

Aa  tu- 


l82 

tuvieron  gran  paute  los  favores  ,  y  inteligencias;  y  así  se 
ha  quedado  en  este  estado  sin  la  entera  execucion  que  se 
esperaba  ,  sino  es  las  pobres  viudas  ,  y  otros  miserables, 
sin  pasar  adelante  en  los  alivios ,  que  cada  dia  esperaba 
el  pueblo.  Y  viendo  todos  que  el ;  señor  Don  Juan.calla- 
ba  tanto ,; y  que  se  trataba  de  <jue  se  pusiese  en  execu- 
cion una  Coronelía,  que  dexó  dispuesta  el  Padre  Everar- 
do  ,  de  que  hizo  S.  M.  merced  de  Coronel  al  Marques 
de  Ay tona,  la  que  se  empezó  á  formar  :  tuvo  de  todo 
noticia  el  señor  Don  Juan  ,  y  de  ún  papelón  que  entre 
otros  dio  el  Príncipe  de  Barbanzon  á  S.  M.,  y  viendo  que 
no  se  trataba  de  remediar  nada,  en  5  de  Mayo  escribió  á 
S.  M.  y  á  Don  Blasco  de  Loyola  estas  cartas. 

Carta  que  el  señor  Donjuán  de  Austria  escribió  á  la  Reyna 
nuestra  señora» 


'    1 


SEÑORA. 

__  todos  consta  la  moderación,  y  la  reverencia  á  V.  M. 
con  que  he  dirigido  mis  acciones ,  y  mis  pasos  en  las 
ocurrencias  pasadas.  Llegue  á  Torrejon  á  acelerar  la  sali- 
da de  estos  rey  nos  del  Padre  Everardo  5  y  habiéndonos 
concedido  Dios  nuestro  señor  ,  y  V.  M.  con  tanta  breve- 
dad ,  y  quietud  este  gran  beneficio  ,  tenido  generalmen-, 
tedeMinitros,  Nobleza,  y  Pueblo  por  importantísimo 
para  el  remedio  y  bien  universal ,  suplique  .rendidamen* 
te  á  V.  M.  fuese. servidarde  concederme  la  permisión  de 
postrármela  los  reales"  pies  del  Rey  nuestro  señor,  y  de 
V.  M.*para  dar  á  V.  M.  personales  gracias  por  esta  hon- 
ra hecha  en  mí  á  toda  España  j  y  cumplir  con  ¿os  ^  obli* 
gaciones  tan  precisas,  y  deseadas.  V.  M.  me  negó  este 
consuelo  con  la  sequedad  ,  que  se  ve  en  su  real  carta  de 
1 3  de, Marzo  ,.  á  que  me  ajuste  con  ciega ,  aunque  mor- 

ti- 


l83 
tincada  obediencia.  Ordenóme  después  V.  M.  que  me  re- 
tirase á.diez  ó  doce  leguas  de  la  Corte  :  y  si  bien  consi-» 
dere' , que  este  ge'nero  de  destierroera  sin  causa  alguna, 
y  tan  en  deshonor  mió ,  convine  en  e'l  ,  y  obedecí  at 
punto  ,  para  que  el  mundo  viese  mi  gran  resignación  al 
real  gusto  de  V.  M.  y  la  malignidad  no  tuviese  motivo 
de  decir  ,  que  volvía  sobre  mi  justicia  quando  me  halla- 
ba con  aquellos  pocos  caballos  á  quien  ella  misma  había 
pretendido  imponer  nombre  de  armas  ,  y  de  tropas  forr 
midables.  Salí  de  Torrejon  ,  quedando  V.  M.  en  inteli- 
gencia de  que  me  seria  preciso  retener  la  escolta  que 
traía ,  hasta  que  recibiese  aviso  de  haber  pasado  el  Padre 
Everardo  las  fronteras.de  España 5  y  quando  esta  noticia 
se  podia  esperar  cada  día ,  envió  V.  M.  á  Guadalaxara 
aceleradamente  ( y  contra  lo  mismo  que  V.  M.  acababa 
de  consentir  )  ,.  al  General  de  la  caballaría  D.  Diego  Cor- 
rea con  carta  en  que  ordenaba  V.  M.  licenciase  al  punto 
la  escolta,  y  Don  Diego  traía  orden  para  que  si  ponía  en 
ello  dificultad  ó  dilación  ,  la  diese  á  los  capitanes  de  que 
se  apartasen  de  mí,  pena  de  desleales  e' inobedientes.  Don 
Diego  Correa  con  su  prudencia  ,  ó  con  el  conocimiento 
de  mi  razón  ,  hizo  á  V.  M.  el  servicio  de  no  partir  de 
carrera  á  la  literal  obediencia  de  sus  intenciones  5  y  ha- 
biendo dado  cuenta  al  Cardenal  Aragón  (que  fue.  el  me^ 
dio  por  donde  las  recibió)  de  lo  que  yo  le  había  insinúa-* 
do  ,  no  solo  no  se  desistió  de  la  demanda ,  sino  resolvió 
V.  M. ,  que  el  Cardenal  viniese  á  lo  mismo  para  que  la 
autoridad  ,  y  las  circunstancias  delsugeto  ,  hiciesen  mas 
ruidosa,  la  negativa  ,  que  se  presumía  dada  yo  á  ella, 
según  los  lances  antecedentes ,  fácil  es  desadvertir  ,  que 
todas  estas  repetidas  instancias  ,  y  empefíos  no  miraban 
á  otro  fin  ,  que  á  el  de  reducirme  á  estrechos  de  desespe- 
ración ,  quando  se  hacían  por  una  cosa  ,  que  dentro  de 
¡quatro  dias  (muy  pocos  menos  fueron  los  que  tarde'  eir 

Aa  2  .        sa- 


184 

saber  la  salida  de  España  del  Padre  Everardo)  la  había 
de  e-xecutar  yo  mismo,  según  el  termino  que  me  habia 
impuesto ,  y  V.  M.  aceptado.  Con  todo  eso  ,  para  dar  la 
última  prueba  de  mi  obediencia  ,  y  acabar  de  enmude- 
cer á  la  malicia  (si  esto  es  posible)  execute'  lo  que  V.  M. 
me  ordenaba  ,  quedándome  atadas  las  manos ,  y  sin  de- 
fensa alguna ,  contra  otra  injusta  violencia  semejante  á 
Ja  de  24  de  O&ubre.,  no  pudiendo  yo  ahora  estar  con 
menos  recelos  de  ella  ,  que  entonces  á  vista  de  lo  que  se 
obra  conmigo.  Repetí  en  aquella  ocasión  á  V.  M.  con  el 
Cardenal  de  Aragón  la  súplica  del  permiso  de  llegar  á 
los  pies  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  de  V.  M. ,  y  la  resti- 
tución de  los  títulos  de  la  propiedad  del  Gobierno  de 
Flandes  ,  Borgoña  ,  y  Arloes ,  que  el  Rey  mi  señor  (que 
está  en  el  cielo)  me  habia  dexado ,  y  de  que  tan  violen* 
lamente  fui  desposeído.  La  respuesta  que  merecieron  es- 
tas dos  humildes  instancias  ,  fue  la  primera  darme  en 
I  ostro  con  la  misma  negativa  5  y  esto  aún  no  por  carta 
de  V.  M.  para  mí.,,  sino  del  Cardenal  Aragón,  y  con 
palabras  no  menos  desabridas ,  que  la  antecedente,  en 
que  se  incluía  el  realce  de  mayor  disfavor  ,  que  se  pue- 
de hacer  á  una  persona  como  yo,  escusándose  V.  M. 
de  escribirme  ,  y  dándomelo  así  á  entender  maniflesta- 
mentepara  mayor  mortificación  mia,  por  medio  del  mis- 
mo Cardenal  y  como  si  yo  pudiese  ser  digno  jamas  de  tal 
desprecio.  A  la  segunda  súplica  se  me  pretendió  satisfa- 
cer con  motivos  diferentes  de  la  verdad  en  el  hecho ,  co- 
mo todo  consta  por  el  papel  incluso  ,  en  qué  está  co- 
piado lo  que  el  Cardenal  Aragón  me  dixo  ,  de  orden  de* 
V.  M.  sobre  este  punto  y  mi  respuesta. 

Esto  es ,  señora ,  Jo  que  mi  respeto ,  y  obligación  han 
executado  ,  y  lo  que  conmigo  se  empezó  á  hacer  después 
de  la  salida  del  Padre  Everardo.  Y  no  pongo  en  el  núme- 
ro de  las  sinrazones  recibidas  en  este  tiempo^  la  de  no 

ha- 


haberse  querido  V.  M.  conformar  con  muchos  zelosos 
Ministros ,  que  fueron  de  parecer  ,  que  V.  M.  mandase 
que  las  materias  de  los  alivios ,  y  remedios  públicos  ,  se 
tratasen  con  mi  presencia  ,  y  dirección  >  porque  si  bien 
en  el  zelo ,  y  buen  deseo  estoy  cierto  delante  de  Dios, 
que  nadie  me  escediaj  en  la  habilidad,  y  en  la  inteligencia, 
conozco  que  me  pasará  qualquiera  5  demás  de  que ,  como 
en  esta  materia  podrían  mis  émulos  ñngir  algún  interés, 
ó  ambición  (de  que  por  la  divina  misericordia  estoy  bien 
libre) ,  no  debo  hacer  ofensa  personal ,  lo  que  quizas  po- 
dría  haber  sido  desgracia  pública. 

Si  hubiera  parado  aquí  la  violencia  de  las  delibera- 
ciones que  el  Marques  de  Aytona  ha  sugerido  á  V.  M. 
con  aquella  antigua,  y  terca  antipatía  con  que  siempre 
ha  deseado  mi  aniquilación ,  todos  nos  podíamos  dar  por 
satisfechos ,  aunque  yo  pusiese  en  ello  tanta  parte  de  mi 
honor  y  seguridad  5  pero  si  han  pasado  tan  adelante  las 
máximas  apasionadas  de  este  sugeto  ,  y  la  desmedida  an- 
sia de  su  particular  odio  ó  venganza  ,  á  precio  de  toda  la 
quietud  de  España,  que  desde  el  supremo  Ministro, 
hasta  el  desdichado  trabajador  las  vituperan  en  el  grada 
¡que  hoy  se  ve  en  asombrar  al  mundo ,  y  poner  las  cosas 
en  los  umbrales  de  un  lastimoso  precipicio.  Dexo  ahora 
de  ponderar  las  resoluciones  llenas  de  daños  y  reparos, 
de  enflaquecer  de  gente  de  guerra  las  fronteras  de  estos 
reynos  para  bloquear ,  ó  sitiar  con  ellas  á  la  Corte,  como 
sucederá  en  llegando  á  los  quarteles  destinados  en  sus  cer- 
canías las  tropas  que  se  han  enviado  á  llamar  de  dife-* 
rentes  partes  5  y  paso  al  último  extremo  de  la  ceguedad, 
y  del  escándalo  que  encierra  en  sí  la  formación  de  un 
monstruoso  cuerpo  de  infantería  ,  dentro  de  las  tapias  efe 
Madrid,  con  el  expecioso  titulo  de  Regimiento  de  la  guar- 
da del  Rey ,  y  la  elección  de  Coronel  de  este  Regimiento 
en  ei  Marques  de  Aytona.  Y  empezando  por  el  Regimien. 

to 


lité 

to,  digo,  que  si  los  mayores  enemigos  de  esta  Monarquía, 
y  del  nombre  Español  lo  hubieran  pensado  ,  admirada 
yo  su  gran  sutileza,  porque  no  me  parece  que  en  una  sola 
acción  se  pueden  .haber  emprendido  tantos  géneros  de 
inconvenientes  como. en  esta  ,  no  menos  contra  la  honra 
de  la  nación  ,  y  buena  disciplina  militar  ,  que  contra  la 
economía,,  la  buena  política  ,  el  reposo,  y  seguridad  pú^ 
blica.  Y  aunque. todos  ios  .Consejos,  y. la  villa  de  Madrid 
han  representado  á  V.  M.  los  graves  daños ,  que  han  de 
•resultar  (si  se  lleva  adelante  esta  resolución  )  con  tanto 
acierto,  y  zelo,  que  nunca  acertare'  yo  á  imitarlo  ;  con 
todo  eso  diré  yo  áV.M.  (movido  del  mió)  algo  de  lo  que 
entiendo  de  la  materia.  t\ 

Ó  este  Regimiento  ha  de  quedar  en  la  Corte  ,  6  pau- 
sar á  alguna  de  las  fronteras.  Sí  á  esto  último ,  con  de- 
cir que  el  alto  juicio  del  Rey  nuestro señor.  ( qué  está  en 
el  cielo  )  aconsejado  de  sus  primeros  Generales  ,  y  Mi- 
nistros (en  que  entró  también  la  cortedad  de  mi  dicta- 
men )  lo  reformó  en  quatro  dias ,  á  vista  de  gravísimos 
estorbos ,  que  este  privilegiado  cuerpo  originaba  en  sus 
exercitos ,  quedan  bastantemente  ponderados  los  daños 
de  deshacer  por  ahora  aquella  acordada  deliberación  de 
S.  M.  Si  ha  de  quedar  en  Madrid ,  ó  en  sus  contornos, 
no  hay  inconveniente  que  no  arrastre  tras  sí ,  como  tan 
prudentemente  dice  la  Villa  en  los  veinte  capítulos  de 
su  consulta ;  porque  en  primer  lugar  ofende  en  el  último, 
grado  á  la  innata  fidelidad  de  los  Españoles  ,  y  destruye 
4a  mayor  grandeza  de  sus  Reyes  ;  y  lo  que  mas.pohde-» 
ran  todas  las  naciones  extrangeras ,  es  la  gran  seguridad 
conque  viven  en  el  amor  ,  y  reverencia  de  sus  vasallos; 
palabras  que  con-  ternura  oyeron  muchos  ponderar  á 
S.  M.-,  cotejando  esta  confianza  con  los  resguardos  de 
otros  Príncipes ,  y  testas  coronadas.  Y  esta  ofensa  es  pre-> 
ciso  que  penetre  hasta4p  mas  vivo. del  corazón  en  qual-* 

quier 


l87 
cjuier  tmén  Español ;  consume  la  hacienda  sin  provecho, 

quando  por  falta  de  ella  está  pereciendo  la  gente  de 
guerra  en  todas  las  frontetas ,  y  en  particular  la  de  Ca- 
taluña ,  como  ocularmente  acabo  de  reconocer  >  y  no 
solo  se  debilitarán  las  fronteras  por  el  caudal  que  se 
les  quita,  sino  por  la  gente  que  de  ellas  vendrán  á 
asentar  plaza  en  el  Regimiento  con  esperanza  de  mayor 
paga  j  inconveniente  que  se  verá  á  cada  paso  aún  en  las 
levas  ordinarias ,  solo  por  el  cebo  del  vestidiüo  que  en 
ellas  se  les. di ;  cuyo  motivo ,  entre  otros  muy  principa- 
les ,  obligó  al  Rey  nuestro  señor  (que  está  en  el  cielo) 
á  resolver  el  año  de  63  sobre  consultas  de  las  Juntas 
que  se  tenian  en  mi  presencia  ,  que  por  ningún  acciden- 
te se  hiciesen  levas  dentro  de  la  Corte  ;  y  así  se  ofreció 
la  Villa  de  Madrid  ( si  yo  no  me  acuerdo  mal )  á  no  ar- 
rinconar en  Madrid  con  este  Regimiento  un  gran  número 
de  Oficiales.  ,  que  en  Cataluña  serían  de  mucho  útil, 
bien  pagados  ,  y  se  podrían  exercitar  en:  la  disciplina  de 
la  guerra ,  quando  en  la  Corte  servirían  solo  de  peso  ,  y 
embarazo  con  sus  personas  presentes* 

La  libertad  militar ,  inseparable  de  esta  profesión, 
ha  de  poner  cada  dia  en  riesgo  de  perderse  Madrid  ,  ó 
las  partes  donde  alojaren  los  soldados  ,  con  el  ocio  de  un 
quartel ;  demás  de  que  las  desórdenes ,  especialmente  eñ 
su  gente  nueva  ,  apenas  son  escusables.  Y  en  fin  ,  quan* 
do  en  la  formación  de  este  Regimiento  no  hubiese  mas 
reparo  ,  que  el  hacerse  lo  que  en  memoria  de  hombres 
no  se  ha  visto  en  Castilla ,.( como  pondera  muy  bien  la 
Villa)  basta  para  aconsejar  que  se  escuse-',  aún  quando 
fuesen  de  diferente  sentir  todos  los  Ministros  y  Tris 
bunales.         .      . 

I  Pues  que  será ,  señora  ,  quando  la  parte  desintere- 
sada del  de  la  Junta  de  Gobierno  ,  el  Consejo  de  Estado, 
el  real  de  Castilla ,  y  la  Villa  de  Madrid ,  con  protextas 

en 


en  voz ,  y  en  escrito  ,  están  suplicando  á  V.  M.  tenga  a 
bien  ,  que  no  prevalezcan  en  este  caso  los  fines  particu-n 
lares  contra  la  conveniencia  común  >  quando  tanta  no^ 
bleza  celosa ,  y  bien  intencionada ,  y  todos  los  pueblos 
claman  lo  mismo  ,  y  vituperan  que  en  vez  de  aliviarlos 
de  sus  miserias ,  se  intentan  nuevos  modos  de  agraviar* 
los  ,  y  afligirlos  ?  A  que  se  añaden  las  repetidas  ,  y  pa- 
ternales instancias  que  sobre  lo  mismo  ha  hecho  á  Y.  M. 
el  Sumo  Pontífice  por  medio  de  su  Nuncio  en  esa  Cor^ 
te  >  de  que  me  avisa  en  carta  de  17  del  pasado. 

Paso  ahora  á  la  elección  de  Coronel ,  que  es  el  que 
tiene  por  principal  fin  mi  destrucción  >  motivo ,  que  por 
sí  me  obliga  á  esta  humilde  instancia  j  siendo  repugnan* 
te  á  la  razón  el  ver  que  ponga  V.  M.  el  mando  de  esta 
gente  de  guerra  en  las  manos  de  quien  ,  á  fuerza  de  mi 
justicia  ,  acaba  V.  M.  de  darme  por  recusado  y  sospe^ 
choso  en  quanto  directamente  me  pudiere  tocar  ,  y 
quando  e'l  con  tan  denigrativas  palabras  ,  como  á  todos 
consta  ,  no  dexa  dudar  la  animosidad  con  que  se  ha  de- 
clarado por  mi  adversario.  ¿  Podráse  creer  esto  en  el 
tiempo  venidero  de  un  ánimo  piadoso  y  justo  como  el 
de  V.  M.?  No  por  cierto,  ni  aún  viéndolo  ahora  ,  s¿ 
persuadirme  á  ello.  Sigúese  para  la  última  prueba  de  la 
intención  con  que  se  obra  acia  mi  persona ,  el  haber; 
mandado  marchar  acia  Cataluña  la  compañía  de  caba- 
llos de  Don  Diego  Bracamonte ,  una  de  las  de  mi  escolta, 
con  el  mendigado  pretexto  de  que  el  Virrey  de  aquel 
Principado  le  ha  pedido  por  ser  de  su  guarda  ,  quando 
muy  poco  há  se  le  dio  orden ,  que  yo  he  visto  ,  para  que 
enviase  á  alojar  en  Castilla  esta  y  la  otra  de  la  guar- 
da ,  que  se  halla  allí ,  llamándolas  V.  M.  ambas  de  la 
guarda  del. Marques  de  Caracena ,  en  suposición  de  no 
haber  en  hoy  en  Cataluña  pie  t  ni  formalidad  de  exe'r> 
cito. 

A 


i8p; 

Á  esta  demostración  se  ha  seguido  la  de  mandar  ha- 
cer al  mismo  tiempo  caminar  á  Cataluña  á  las  otras  dos 
compañías ,  que  me  escoltaban  ,  á  tiempo  que  está  orde- 
nado sacar  caballería  de  aquella  Provincia. 

Yo  ,  señora  ,  no  habia  mirado  hasta  ahora  el  rostro 
de  estas  materias  por  dar  en  todo  pruebas  de  mi  modera- 
ción ,  y  porque  esperaba  que  las  oposiciones  tan  forma- 
les de  los  Ministros ,  la  desaprobación  de  la  nobleza,  y 
pueblo ,  y  las  instancias  de  su  Santidad ,  moverían  ei 
ánimo  real  de  V.  M.  á  que  no  prevaleciese  el  dictamen 
-ambicioso,  y  apasionado  del  Marques  de  Ay tona  con- 
tra un  corriente  tan  general  de  celosas  oposiciones.  Pero 
viendo  que  se  prosigue  en  lo  mismo  ,  habiendo  ya  emr 
pezado  á  asentar  plazas  en  las  compañías  del  Regimien- 
to ,  y  que  no  solo  no  se  ha  conformado  V.  M.  con  el 
voto  común  de  los  Consejos ,  sino  cerrándoles  la  boca 
con  severas  reprehensiones  para  que  no  vuelvan  á  hablac 
en  ello ,  negando  la  Audiencia  á  los  Ministros  de  Casti-< 
lia ,  que  con  su  prudente  zelo  iban  en  nombre  de  aquel 
Consejo  á  hacer  á  V.  M.  esta  representación  ,  y  respon-< 
dio  el  Marques  de  Aytona  con  desusada  aspereza  á  los 
Diputados  de  la  Villa  que  le  hablaron  en  lo  mismo  :  he 
juzgado  de  mi  precisa  obligación  postrarme  en  los  reales 
pies  de  V.  M.  con  todo  el  rendimiento  ,  y  respeto  que 
es  debido  ,  á  suplicar  á  V.  M. ,  acompañando  las  instan- 
cias del  Nuncio  Apostólico  ,  y  el  general  dictamen  de 
las  gentes ,  por  el  servicio  del  Rey  nuestro  señor  ,  por  el 
de  V.  M.  misma  ,  por  el  intere's  común  ,  y  por  el  mío 
particular  ;  pues  es  cierto  que  el  blanco  de  todas  estas 
Violentas  disposiciones  es  mi  honra  y  vida  ;  que  V.  M« 
se  sirva  de  quitar  de  delante  todos  estos  aparatos  de  in- 
quietud y  discordia  ,  mandando  que  se  revoque  la  reso- 
lución de  este  Regimiento  escandaloso  al  mundo  ,-y  que 
se  deshaga  quanto  en  su  formación  se  hubiere  empeza- 

Bb  do 


do  á  executar.  Que  vaya  luego  á  las  fronteras  ( que  mas 
aconsejare  la  prudencia ,  y  la  necesidad  )  toda  la  caballe- 
ría ,  y  gente  de  guerra  que  hubiere  en  esa  Corte,  y  sus 
contornos,  y  la  demás  que  se  ha  mandado  venir  á  Toledo, 
Segovia  7  y  otras  partes  ;  y  que  V.  M.  por  consuelo  co- 
mún se  sirva  de  poner  un  te'rmino  breve  ,  y  preciso  á  la 
Junta  de  alivios  ,  que  á  instancia  mia  se  ha  servido  de 
formar  ,  para  que  dentro  de  el  se  vean  tales  efe&os ,  que 
aseguren  á  la  espe¿tacion  de  los  afligidos  pueblos  ,  el  re- 
medio de  sus  calamidades.  Dios  guarde  la  C.  R.  P.  de 
,V.  M.  como  he  menester  ,  y  mas  que  á  mí.  Guadalaxara 
5  de  Mayo  de  1669.  =  Don  Juan. 

Carta  del  señor  Don  Juan  9  á  Don  Blasco  de  Loyola* 


R 


Emito  á  vmd.  la  carta  inclusa  para  que  la  ponga  en 
las  leales  manos  de  la  Reyna  nuestra  señora  3  y  quedo 
muy  lleno  de  esperanza ,  de  que  prevalezerá  la  razón  ,  y 
el  dictamen  de  los  primeros ,  y  mas  zelosos  vasallos  ,  y 
Ministros  á  las  consaltas  del  Príncipe  de  Barbanzon,  y  á 
las  diligencias  de  otras  sabandijas,  que  me  hace  asco  ñora, 
brar.  Dios  lo  quiera  así  para  bien  de  todos  ,  y  guarde  á 
vmd,  muchos  años.  =  De  mano  propia  es  lo  siguiente: 

Las  fechorías  del  Marques  de  Aytona  van  pasando 
tan  adelante,  que  debo  decir  á  vmd.  (para  que  se  valga 
de  ello  á  donde  convenga)  que  yo  no  nací  con  humor,  ni 
obligaciones  de  sufrirlas  ,  y  si  quiere  el  Marques  conti- 
nuar en  ellas ,  me  será  preciso  volver  por  mi  razón  en  la 
forma  ,  que  mas  pudiere  darla  á  conocer  j  y  cieno  que 
tendría  muy  ñaca  la  fe',  quien  no  creyere  que  ha  de  asis- 
tir la  mano  de  Dios  ,  y  de  los  hombres  á  Don  Juan  de 
Austria  ,  rendido  esclavo ,  y  hermano  del  Rey  nuestro 
señor  ,  cargado  de  razón  ,  libre  de  humano  ínteres ,  y 

an- 


ipt 

ansioso  del  bien  universal,  contra  el  Marques  de  Aytona 
Heno  de  ambiciones ,  pasiones ,  y  deseo  de  venganza.  Dio? 
le  alumbre  y  á  todos. 

El  motivo  que  tuvo  S.  A.  para  escribir  esta  carta, 
demás  de  no  ver  que  se  executaba  nada  en  orden  á  los 
alivios ,  y  lo  que  se  habia  hecho  con  el  Decreto  de  30 
de  Abril,  que  mas  habia  sido  quitar  la  comida  á  muchos,- 
que  aliviarles  la  carga  de  los  tributos ,  fue  lo  que  la  Vi- 
lla de  Madrid  representó  á  S.  M,  en  la  consulta  que  hizo 
al  Consejó  real ,  que  es  esta. 


L 


SEÑORA. 


f  A  Villa  de  Madrid  dice  ,  que  siendo  derecho  natu- 
ral de  qualquier  vasallo  ,  y  civil  por  las  leyes  que  ani- 
ma la  soberanía  de  V.  M.  delegada  de  Dios  en  los  sub- 
ditos para  oirlos ,  consolarlos ,  y  mantenerlos  en  paz ,  y 
en  justicia  ,  asiste  en  la  obligación  de  Madrid  por  ser  la 
voz  de  sus  vecinos  moradores  y  residentes  ,  y  de  su  Pro- 
vincia por  quien  habla  en  Cortes ,  patria  común  de  la 
Monarquía  ,  poner  en  la  real  consideración  de  V.  M.  ei 
desconsuelo  que  en  general  se  lamenta  ,  y  los  perjuicios 
que  se  ocasionan  de  decirse  se  levanta  en  Madrid  un  ter- 
cio con  nombre  de  Coronelía  de  la  guarda  de  V.  M. ,  y 
abreviando  por  no  dilatar  el  discurso ,  se  reduce  á  lo  sK 
guíente. 

Lo  primero.  Ser  novedad  introducirse  esta  milicia' 
en  la  Corte ,  pues  no  se  tiene  noticia  que  haya  habida 
tal  introducción  ,  no  pudiendo  hacer  exemplar  la  Coro- 
nelía que  se  levantó  en  Madrid  con  nombre  de  la  guar- 
da de  S.  A.  el  señor  Príncipe  Don  Baltasar  ,  porque  fue 
en  ocasión  de  la  guerra  de  Cataluña  ,  á  donde  se  remi- 
tió sin  que  aquí  se  mantuviese ,  ni  tampoco  los  tercios  de 
Coronelía,  que  se  instituyeron  en  el  valimiento  del  Con- 

Bb  2  de- 


101 

de -Duque  de  Olivares ,  y  de  Dan  Luís  de  Aro,  que  fue 
para  que  se  conservasen  en  los  exe'rcitos ,  y  así  se  hizo 
hasta  que  se  reformaron ,  y  aún  entonces  siendo  para 
diferentes  fines ,  se  extrañó  ia  formación  de  aquellos  ter^ 
dos  en  Madrid. 

Lo  2.°  No  habiendo  de  dirigirse  V.  M.  á  ninguna 
plaza  de  armas ,  ni  habiendo  guerra  en  España  ,  no  se 
puede  conciliar  conveniencia  de  permanecer  en  Madrid 
este  tercio,  ociosa  la  costa  de  e'J. 

Lo  3.0  Implica  contradicción  al  alivio,  y  quietud  que 
necesita  el  estado  de  las  cosas ,  y  solicita  la  prudencia  y. 
piedad  de  V.  M.  por  la  dirección  de  la  Junta  de  alivios: 
persuadido  Madrid ,  y  las  demás  Ciudades  de  voto  en 
Cortes ,  por  los  reales  órdenes  remitidos  de  V.  M.  á  que 
sin  el  efecto  en  nada,  recaygan  en  desconveniencia  del  real 
servicio ,  y  inquietud  de  los  humores  de  la  milicia  por 
ser..... 

Lo  4.0  La  desconveniencia  se  ha  experimentado 
siempre  que  ha  habido  tropas  en  la  Corte ,  por  divertir 
los  soldados  de  las  plazas  de  armas ,  alojamientos  y  presi* 
dios  por  lo  útiles  que  se  discurrieron  ser;  de  que  resulta- 
ron los  riesgos  de  los  caminos ,  la  pe'rdida  de  los  sueldos, 
y  la  dificultad  de  poder  volver  la  gente  á  las  partes ,  y 
puestos  que  desamparan  j  molestando  también  á  V.  M.,  á 
los  Tribunales ,  y  Ministros  en  las  pretensiones ,  que  in- 
troducen ,  grabando  la  cortedad  de  los  medios  de  la  ha- 
cienda, en  las  ayudas  de  costa,  y  pagas  en  que  instan  pa- 
ra poder  volver  á  sus  puestos. 

Lo  5.0  Siempre  se  ha  tenido  por  gravamen  perjudicial 
mantener  tropas  en  la  Corte  s  porque  demás  de  que  en 
ella  ,  y  en  los  tránsitos  se  desvanecen  ,  causan  confusión 
en  los  cuerpos  de  guardia  los  juegos  públicos  ,  la  liber- 
tad,  y  licencia  militar  5  suspendiendo  el  uso  de  la  justicia, 
por  lo  que  la  emulan  los  soldados  j  debiéndose  antes  apar- 
tar 


193 
tar  estos  humores  del  corazón,  y  centro  de  'la  Monarquía, 
que  atraerlos  ^  y  fundarlos  en  e'l. 

Lo  6.°  No  se  puede  executar  en  Madrid  ,  que  los  sol- 
dados se  contengan,  porque  ni  los  cabos  pueden  estar 
siempre  presentes ,  ni  los  soldados  continuar  en  el  cuerpo 
de  guardia  andando  vagando s  de  que  se  han  experimen- 
tado graves  perjuicios  ,  sin  que  se  pueda  reducir  á  quar- 
tel con  firmeza  y  seguridad. 

Lo  7.0  Aunque  se  diga  que  en  Italia,  y  Flandes  se 
practican  los  quarteles  de  los  Españoles,  allí  quando  no 
estuvieran  introducidos  ,  conviniera  introducirlos  ,  por- 
que repartido ,  y  misturado  el  corto  número  de  Españo- 
les entre  los  vecinos  ,  se  alteraran  las  ciudades  por  la  di- 
ferencia de  los  naturales  y  costumbres 5  pero  la  estimación 
de  las  mugeres  en  los  forzosos  accidentes  de  tan  unida, 
,y  continuada  comunicación  ,  preserva  de  los  riesgos  á  ios 
Españoles  que  asisten  en  los  quarteles  con  templanzas 
y  asi  se  conservan  entre  los  paysanos. 

Lo  8.°  En  Madrid  no  se  puede  executar  lo  anteceden- 
te, porque  ios  soldados  vecinos  y  residentes ,  no  se  dife- 
rencian en  naciones ,  y  quando  se  diferenciaran  ,  los  hi- 
ciera iguales  la  patria  común  ,  con  que  el  quartel  lo  fue- 
ra en  el  nombre  5  pero  no  en  la  habitación  de  todos.  Y  sí 
la  hicieran  algunos  desacomodados,  y  perdidos  de  cos- 
tumbres, se  estragaran  mas  con  el  mal  uso  del  quartel, 
al  que  acudieran  las  mugeres  mal  empleadas  ,  y  necesita- 
das 5  no  pudiendo  reprimir  esto  la  justicia  ,  por  no  zelar 
aquella  circunferencia  de  vecinos  quietos  ,  y  maltratados 
con  un  continuo  cerco  de  pavor  y  riesgos  5  y  se  despobla- 
rian  aquellas  partes  cercanas  al  convento  de  san  Francisco, 
que  fundó  tan  venerado  Patriarca,  y  que  Madrid  venera 
con  tan  repetidas  obligaciones. 

Lo  9*0  También  hace  á  lo  7.0  discurriendo  ,   que  sí 
los  quarteles  de  los  Embaxadores  asistidos  de  la  estima- 
ción 


iP4 

cion  de  sus  casas  ,  y  zeladas  de  sus  familias  ,  y  de  un  Al- 
guacil de  Corre  destinado  á  la  de  cada  Embaxador  ,  no 
basta  á  corregir  los  excesos  de  los  retraídos,  y  mugeres 
que  residen  en  aquellos  quarteles ,  en  el  de  la  Coronelía 
será  mas  gravoso  ,  que  todos  los  demás  j  porque  aunque 
se  diga  ,  que  los  oficiales  militares  zelarán  ,  y  resguarda- 
rán los  riesgos,  no  se  podrá  conseguir  en  el  todo ;  ni  en  la 
parte  se  aseverará  el  castigo  de  los  militares ,  si  se  ha  de 
librar  en  ellos  la  averiguación  de  los  delitqs. 

Lo  io.°  Si  se  hubiere  dicho,  ó  dixere,  que  en  la  Cor- 
te con  guerra ,  ó  sin  ella ,  ha  habido  siempre  ,  y  hay  al 
presente  grande  número  de  soldados  por  diferentes  moti- 
vos, sin  haber  causado  inconvenientes  ,  asegurando  que 
los   podía  haber  por    razón   de  la  Coronelía ,  por  ser 
question  de  nombre  haber  con  ella  ,  ó  sin  ella  soldados, 
persuade  á  lo  contrario  la  experiencia  >  pues  siendo  cier- 
to que  siempre  ha  habido  soldados  en  la  Corte  ,   nunca 
ha  resultado  inconveniente  ,  sino  en  los  casos  que  se  han 
distinguido  los  soldados  en  los  cuerpos  de  guardia  ,  alo- 
jamientos de  mesones ,  y  posadas  ,  dependiendo  solo  de 
los  cabos  militares,  que  no  pueden  conseguir  la  disciplina 
militar  por  la  confusión  de  la  Corte  ,  retirada  la  justicia 
ordinaria  del  cumplimiento  de  su  obligación  ,  como  di- 
cho es  j  con  que  desunidos  viven  como  vecinos  y  resi- 
dentes >  y  unidos  y  distinguidos  no  se  puede  correguir 
ni  soportar  ;  siendo  mayor  el  perjuicio  que  de  leva  ,  y 
tránsito  ha  ocasionado  esta  milicia  ,  como  se  ha  dicho. 

Lo  ii.°  Hace  al  discurso ,  que  por  diferencias  que 
tuvo  la  Universidad  de  Alcalá  de  Henares  con  aquella 
Villa  ,  resultó  en  el  rey  nado  de  S.  M.  (que  está  en  el 
cielo)  solicitase  mudar  á  Madrid  la  Universidad  ;  y  mer 
ditado  en  el  Ayuntamiento ,  aunque  se  estimó  el  explen- 
dor  y  lustre,  que  se  conseguía,  y  tenían  otras  Cortes, 
prevaleció  estimar  por  único  inconveniente  la  jurisdicción r 

del 


*95 
del  Redor  de  la  Universidad  ,  con  ser  diferentes  insti- 
tutos ,  estudiantes ,  y  soldados.  Y  si  bien  aquellos  ha- 
bían de  permanecer,  estos  en  los  motivos  que  se  institu- 
yen ,  parece  que  se  habian  de  dilatar  mucho  tiempo  en 
que  pudieran  destruirse  con  efe&o  unos  á  otros. 

Lo  i2.°Quando  se  pudieran  corregir  los  soldados, 
y  que  procedieran  como  debían ,  muchos  desacomoda- 
dos se  habian  de  disimular  ,  e'  introducir  á  molestar  con 
todo  ge'nero  de  excesos. 

Lo  1 3.0  Si  bien  en  todos  tiempos  conviene  la  quietud 
de  la  Corte ,  suelen  algunos  deberse  estender  mas  á  so- 
licitarla ,  así  por  ios  extrangeros ,  como  por  los  que  han 
dexado  de  ser  soldados  ,  y  se  han  introducido  ,  y  disi- 
mulado á  vecinos ,  que  en  qualquiera  accidente  todos 
pueden  causar  la  confusión  ,  que  ha  solicitado  la  necesi- 
dad ,  de  cuyo  alivio  se  trata. 

Lo  14.0  El  gasto,  lucimiento,  y  divertimiento  en 
la  Corte  ,  no  puede  suplirse  con  el  pan  de  munición  ,  y 
sueldos  5  y  aunque  se  asista  con  puntualidad  ,  es  dificul- 
toso de  persuadir,  que  la  pueda  haber  continuada  ;  con 
que  no  teniendo  los  soldados  caudal ,  se  habian  de  va- 
ler del  ageno. 

Lo  15.0  Los  perjuicios ,  visto  se  han  en  todas  oca- 
siones de  dia  y  de  noche  ,  vexando  á  los  vecinos  de  mu- 
chas maneras  ,  saliendo  á  las  veredas  de  los  caminos ,  y 
á  las  puertas  por  donde  entra  el  pan  y  mantenimiento, 
quitándolo  á  los  que  no  se  pueden  resistir  ,  estrechando^ 
el  Comercio ,  poniéndose  todo  en  confusión  por  la  nece- 
sidad del  vender ,  y  comprar  ,  siendo  trato  succesivo  la 
minoración  de  las  rentas  reales  y  municipales  de  Ma- 
drid ,  por  la  introducción  de  metedores  ,  pues  ni  los 
Guardas  los  pueden  soportar,  ni  se  pueden  cautelar,  que 
todo  genero  de  personas  no  se  introduzcan  á  disipar  las 
sisas  y  tributos ,  con  el  motivo  de  la  milicia ,  (  y  aún  sin 

ellas 


196 

ellas  se  padece  en  esta  parte  )  siguie'ndose  también  los 
descuentos  de  Arrendadores  ,  la  pe'rdida  de  los  consigna- 
tarios  en  las  rentas ,  y  del  cre'dito  ,  no  pudiendo  asistir-, 
se  en  lo  público  sin  medios. 

Lo  1 6.°  Quando  se  tenga  por  precisa  esta  resolu- 
ción ,  seria  muy  de  la  Religión  ,  que  se  debe  preferir  en 
todo,  para  conseguir  buenos  efe&os,  prevenir  con  la  mas 
aseverada  administración  de  justicia  los  robos ,  muertes, 
deshonestidades  ,  y  confusión ,  ignorando  Madrid  que 
pueda  haber  medio  para  que  venza  la  razón  ,  cediendo 
siempre  á  la  fuerza  ,  como  las  Leyes  á  las  armas ,  opues- 
to lo  Militar  á  lo  Político,  que  no  debe  descaecer. 

Lo  17.0  No  pudie'ndose  afianzar  el  remedio,  se  agra<; 
ba  el  desconsuelo ,  e'  indiferencia  del  corto  plazo  de  leva, 
y  tránsito  ,  á  la  permanencia  sin  te'rmino  de  esta  mi- 
licia $  pudiendo  obligar  esto  solo  á  que  quando  fue* 
ra  muy  experimentado  el  medio  ,  no  se  prosiguiera1 
en  e'l. 

Lo  18.0  Por  estas  consideraciones  ,  y  otras  muchas^ 
la  gran  prudencia  del  señor  Rey  Felipe  II.°  nunca  quiso 
que  se  levantase  en  la  Corte  Infantería ,  ni  Caballería, 
ni  aún  para  la  conquista  de  Portugal  5  y  Madrid  ha  he-e 
cho  diversos  servicios ,  y  pagado  tercios  en  las  plazas ,  y 
exércitos  con  pa&os  ,  y  consideraciones  de  alivios  á  es-, 
te  fin. 

Lo  io.°  No  solo  á  Madrid  ,  sino  á  toda  la  Monar- 
quía incumbe  el  dolor  de  que  puedan  decir  ,  y  escribir 
las  naciones  ,  que  para  guardar  á  S.  M.  de  sus  vasallos 
en  Corte ,  y  sin  guerras ,  se  hacen  prevenciones ,  pre- 
ponderando mas  este  motivo  ,  que  los  inconvenientes  re^ 
feridos  ,  y  que  se  dexan  antever  de  la  variedad  de  dis- 
cursos, que  siempre  han  hecho  los  mal  afectos,  y  la  ig- 
norancia popular. 

Lo  2o,°  Pudiendo  ser  regia  del  mayor  acierto  qual- 

quie  + 


197 

quiera  disposición  del  señor  Rey  Felipe  II.0  hace  á   lo 

presente  el  que  quando  volvió  de  Lisboa  á, Badajoz  ,  de 
la  conquista  de  Portugal ,  dixo  á  los  cabos  del  exe'rcito; 
Ta  se  pueden  escusar  de  acompañarme  i  que  desde  aquí  las  mu* 
geres  me  guardarán. 

Aunque  Madrid  tiene  presente,  que  las  resolucio- 
nes de  V.  M.  se  premeditan  á  los  fines  de  su  suma  pro- 
videncia y  justificación  ,  no  puede  excusarse  de  la  repre- 
sentación por  qualquiera  accidente  ,  que  en  las  distancias 
de  los  tiempos,  casos,  y  cosas  sobreviene  j  pero  esto  es 
por  tener  muy  meditado ,  que  será  V.  M.  muy  mas  ser- 
vida en  esta  ocasión  de  condescender  con  la  súplica  que 
hace  Madrid,  de  que  no  se  execute  el  tercio  si  no  se  hu- 
biere tomado  resolución  en  e'l,  y  que  si  se  hubiere  toma- 
do, se  suspenda  ,  y  se  difiera  con  estos  motivos  ,  porque 
la  obligación  ,  y  vigilancia  pública  ,  no  pueden  ceder  ai 
cuidado  particular ,  y  deseo  de  los  mayores  Ministros  y 
Magistrados;  debie'ndose  estimar  ,  que  asiste  Dios  muy 
particularmente  á  las  voces  de  ios  Pueblos  y  Repúblicas, 
Inspirándoles  los  aciertos;  quedando  lucido  Madrid  con 
el  exemplo  que  ha  dado  de  solicitar  por  fundamento  de  su 
instituto,  los  intereses  públicos ,  y  el  mayor  servicio  de 
y.  M.,  que  resolverá  lo  que  convenga,  &c. 

Con  vista  de  este  memorial  ó  consulta  ,  que  dio  la 
Villa  en  el  Consejo  real,  el  Consejo  consultó  á  S.  M.  es- 
tos mismos  puntos  >  y  habie'ndose  visto  en  la  Junta  de 
Gobierno  ,  y  conformádose  con  el  parecer  del  Consejo, 
se  quedó  arriba  la  consulta ,  y  S.  M.  envió  un  Decre- 
to al  Consejo  para  eximirse  de  las  instancias,  que  haria  el 
Consejo  pidiendo  respuesta  á  la  consulta  ,  que  es  el  si- 
guiente. 


Ce  De- 


i^8 


Decreto  de  la  Reyna  nuestra  señora*. 


TI 

I  |£  visto,  y  reconocido  las  proposiciones ,  e' inconve- 
nientes que  el  Consejo  me  propone  de  la  formación  del 
Regimiento ,  que  por  consultas  de  la  Junta  de  Goberna- 
ción ,  y  Consejo  de  Guerra  tengo  mandado  se  haga  ,  y 
forme  con  la  brevedad  ,  que  conviene  al  servicio  del  Rey  . 
mi  hijo  ,  y  mió  ,  en  que  antes  de  salir  de  esta  Corte  el 
Inquisidor  mayor  mi  Confesor,  fue  el  Consejo  de  pare- 
cer igual  con  los  que  convenian  en  su  formación  para 
mantener  en  depósito  tanto  número  de  cabos,  reformados 
como  hay  en  esta  Corte  ,  en  que  me  hallo  en  precisa 
obligación  por  instancias,  que  me  han  hecho,  para  que  por 
este  medio  sean  socorridos  por  cuenta  de  sus  sueldos  ven- 
cidos j  en  cuya  consideración  ,  el  Consejo  escuse  vuelva 
á  mis  manos  ningún  reparo ,  que  estorve  lo  que  tengo 
resuelto,  por  convenir  así. 

Al  mismo  tiempo  corrió  este  Decreto  por  la  Cor- 
te ,  y  la  carta  del  señor  Don  Juan  ;  que  uno  y  otro 
causó  gran  confusión  ,  y  motivó  gran  sentimiento  la  car- 
ta del  señor  Don  Juan  5  sobre  que  hubo  algunos  Con- 
sejos de  Estado  ,  y  en  el  de  Castilla  no  se  sintió  bien 
de  ella  5  con  que  se  esforzó  mucho  la  formación  de  la 
Coronelía ,  y  se  nombraron  Capitanes  para  algunas  de 
las  compañías ,  como  fueron  el  Conde  de  Melgar ,  el 
Marques  de  Jarandilla  ,  el  Conde  de  Cartanageta  ,  hijo 
primogénito  del  señor  Cardenal  Duque  de  Montalto  ,  el 
Marques  de  las  Navas ,  el  Conde  de  Fuensalída  ,  el  Du- 
que de  Abrantesj  y  otros  caballeros  particulares.  Fueron 
sentando  plaza  algunos  capitanes  de  infantería  ,  y  de 
caballos  ,  que  se  hallaban  en  la  Corte  ,  y  llegando  á  ella 
algunas  compañias  ,  que  se  habian  llamado  del  exercito 

de 


199 

de  Ciudad-Rodrigo ,  y  otras  de  Galicia  ;  con  que  iba 
creciendo  el  número  de  gente ,  y  en  ella  mas  confusión 
en  la  Corte  ¿  añadiéndose  á  esto  el  que  en  17  del  mismo 
mes  de  Mayo  ,  S.  M.  respondió  á  la  carta  del  señor  Don 
Juan  ,  siendo  el  mensagero  de  ella  el  Nuncio  de  su  San- 
tidad, que  salió  el  mismo  dia  ,  y  volvió  el  Sábado  si- 
guiente con  la  respuesta ;  que  uno  y  otro  es  como  se 
sigue. 

Copia  de  carta  que  la  Reyna  nuestra  señora  escribió  al  señor. 

Don  Juan. 


A« 


.Cabando  de  responder  por  medio  del  Cardenal  Ara- 
gón á  algunas  proposiciones  hechas  por  su  mano,  he  reci- 
bido la  carta  que  me  escribisteis  con  data  de  5  de  este  mes; 
y  visto  y  considerado  su  contenido,  y  asimismo  el  de  la 
que  escribisteis  á  Don  Blasco  de  Loyola  ,  me  ha  pareci- 
do deciros,  que  os  halláis  debaxo  de  la  entera  seguridad 
de  mi  persona  ,  y  fe'  real ,  con  la  quai  venisteis  á  repre- 
sentarme (como  el  subdito  debe  representar  á  su  Rey)  lo 
que  tuvieredes  por  conveniente  ,  y  que  mi  voluntad  os 
renueva  con  particular  gusto  el  seguro  de  esta  salva- 
guardia ,  condenando  mucho  el  ardor  de  vuestro  zeío 
por  la  memoria  ,  y  respeto  del  Rey  mi  señor  ,  y  os  rue- 
go os  quietéis,  y  escuseis  las  representaciones,  que  en  tér- 
minos de  sobrada  eficacia  freqüentais  hacerme  >  mas  con 
advertencia  ,  de  que  siendo  certísimo  (como  lo  es)  que  la 
salvaguardia  que  os  he  dado  ,  y  de  nuevo  os  ratifico, 
ni  á  vos  os  muda  la  naturaleza  ,  y  obligación  de  subdito, 
ni  á  mí  me  ha  disminuido  la  autoridad  suprema,  que 
exercito  por  el  testamento  del  Rey  mi  señor ,  y  como 
madre  de  mi  hijo  ,  sobre  todos  sus  subditos  y  vasallos,  y 
usando  de  ella  ,  os  ordeno  os  retiréis  á  donde  era  vues- 
tra residencia  ordinaria  al  tiempo  del  fallecimiento  del 

Ce  2  Rey 


200 

Rey  mi  señor  ,  y  de  donde  (como  os  lo  tengo  ofrecido) 
no  solo  os  permitiré  el  venir  á  esta  Corte  á  besar  la  ma- 
no al  Rey,  pero  os  llamare  con  particular  gusto  quando 
me  parezca  ,  que  han  cesado  algunos  inconvenientes  que 
hoy  lo  embarazan.  Y  tendréis  entendido,  quede  no  exe- 
cutar  esta  orden  ,  obedeciendo  á  quien  os  manda  no  so- 
lo con  legítima  autoridad  y  poder  ,  sino  con  muy  parti- 
cular afe¿to,  y  deseo  de  vuestro  buen  encaminamiento, 
habréis  perdido  por  hecho  vuestro  todos  los  privilegios, 
y  seguridad  de  la  salvaguardia  ;  y  habiendo  yo  admiti- 
do á  instancia  vuestra  ,  y  por  el  filial ,  y  reverente  ob- 
sequio que  profeso  á  la  dignidad  ,  y  persona  de  nuestro 
muy  santo  Padre  ,  sin  interposición  ,  mediación  ,  y  fian- 
za de  mi  salvaguardia  ,  he  tenido  por  conveniente  ,  que 
recibáis  esta  carta  mia  por  mano  del  Nuncio  de  su 
Santidad  ,  porque  en  todo  tiempo  pueda  sincerarme 
con  su  Santidad  del  bene'volo  ánimo  que  tengo  de  todo 
lo  que  toca  á  vuestra  persona  :  volviendo  á  certificaros, 
que  ninguna  otra  cosa  del  mundo  ,  sino  vos  mismo  ,  será 
bastante  de  hacerme  mudar  del  deseo  de  honraros  y  fa- 
voreceros. Nuestro  señor  os  guarde  como  deseo.  Madrid 
17  de  Mayo  de  1669. 

Respuesta  del  señor  Don  Juan  a  la  Reyna. 


Ecibo  por  mano  del  Nuncio  Apostólico  la  real  carta 
de  V.  M.  de  17  de  e'ste>  y  aunque  mi  razón  hallaría  que 
representar  á  V.  M.  sobre  su  contenido  ,  lo  rindo  todo 
á  L.  R.  P.  de  V.  M.  como  mi  voluntad  ,  quedando  en- 
teramente resignado  en  ella ,  y  no  menos  confiado  de 
que  el  tiempo  dará  á  conocer  á  V.  M.  que  tiene  en  mí 
el  vasallo,  que  mas  desea  ser  útil  al  Real  servicio  del 
Rey  nuestro  señor  ,  y  al  de  y.  M.  remitiéndome  en  es- 
to, 


201 

to ,  y  en  todo  al  Nuncio.  Dios  guarde  la  C.  R.  P.  de  V.  M. 
como  deseo ,  y  he  menester.  Guadalaxara  20  de  Mayo  de 
1669.  =Don  Juan. 

Luego  que  volvió  el  Nuncio,  se  reconoció  en  el  sem- 
blante que  traía,  que  quedaba  todo  ajustado  con  S.  A. 
y  que  con  la  resignación  que  habia  hecho  en  manos  de 
S.  M.  y  obediencia  á  sus  órdenes  ,  cesarian  todas  las  hos- 
tilidades ,  que  amenazaba  la  formación  de  la  Coronelía; 
porque  al  mismo  tiempo  que  llegaban  soldados  á  la  Cor- 
te ,  asimismo  se  decia  le  venia  gente  ai  señor  Don  Juan 
de  Aragón  ,  y  de  otras  partes ;  de  tal  suerte  ,  que  se  es- 
parcía por  la  Corte  habia  de  entrar  en  ella  con  gran  nú- 
mero de  gente  ,  y  poner  en  razón  á  todos.  Y  sin  em- 
bargo de  ser  todo  mentira  ,  no  faltaba  quien  hacia  pre- 
vención de  pan  para  una  semana  ,  porque  el  miedo  obli- 
gaba á  mucho  mas ,  que  quando  trató  de  la  salida  del 
Padre  Everardo  ;  pero  como  queda  dicho  ,   el  semblante 
del  Nuncio ,  y   algunas  mas  razones ,  que  se  pudieron 
alcanzar  de  que  S.   A.   quedaba  con  gran  sosiego  ,  y 
conforme  en  irse  á  Consuegra,  aquietó  el  vulgo,  has- 
ta que  á  pocos  dias  se  esparció  por  Madrid  que  el  señor 
Don  Juan  se  habia  retirado  de  lo  tratado  con  el  Nuncio, 
y  que  le  había  escrito  lo  que  contienen  estos  puntos ,  que 
se  siguen. 

Que  tenia  S.  A.  noticia  cierta  de  que  S.  M.  habia 
enviado  órdenes  muy  apretadas  al  reyno  de  Cataluña, 
y  á  otros ,  para  que  remitiesen  aquí  soldados  ,  y  los 
que  allá  quedasen  ,  estuviesen  prevenidos  para  executar 
las  órdenes  que  les  diese  5  por  lo  qual  se  hallaba  poco 
seguro  ,  y  con  obligación  de  defender  la  vida  ,  y  la  hon- 
ra ,  así  suya  como  la  de  sus  amigos  y  aliados ;  y  que  su- 
puesto que  esto  no  se  puede  conseguir  sin  todas  las  de- 
mostraciones de  hostilidad  ,  advertía  á  S.  I.  que  el  esta- 
ba libre  de  todo  cumplimiento  de  palabras  ,  que  hubiese 

da- 


202 

dado  de  rendimiento  y  sujeción.  Que  mientras  S.  I.  no 
empeñase  su  palabra  ,  y  la  de  su  Santidad  de  que  estas 
órdenes  estaban  revocadas ,  y  que  S.  I.  por  sus  mismos 
ojos  las  hubiese  visto  expedir  ,  no  se  quietaría  su  ánimo 
hasta  poner  todos  los  medios  posibles  para  tomar  toda 
debida  satisfacción  con  que  asegurar  su  vida ,  y  defen- 
der su  honra  ,  juntamente  con  la  de  sus  amigos  y 
aliados. 

Con  estas  noticias  ,  que  sin  saber  si  eran  ciertas  ,  ó 
no  corrian  por  fijas  ,  por  haber  salido  de  la  compañiaj 
volvió  la  confusión  del  ruido  á  obrar  con  algo  de  mas 
fuerzas  j  con  que  todos  aguardaban  el  coco  ,  y  todo  era 
decir  :  Mañana  entra  el  señor  Donjuán  ,  y  otros  dispara- 
tes á  este  modo  ;  á  que  ayudó  el  suceso  que  el  Domin- 
go siguiente  en  la  noche  ocurrió  en  Palacio.  Y  fue  el  ca- 
so ,  que  habiéndose  acostado  la  Reyna  nuestra  señora, 
y  estando  en  el  primer  sueño  ,  en  un  paso  que  está  jun- 
to á  su  dormitorio  ,  oyó  ruido  que  Ja  despertó  ;  y  pre- 
guntando ,  i  quién  anda  ahí  ?  cesó  por  tres  veces  ,  con  que 
á  la  última  dio  voces  ,  y  sin  poder  aquietarla ,  se  vistió, 
y  llamando  á  los  Monteros  de  Cámara  ,  y  Acheros,  en- 
traron dentro ,  y  recorrieron  el  quarto  ,  y  no  hallaron 
cosa  alguna  mas ,  que  haber  quedado  mal  cerrada  una 
media  puerta  de  vidrieras ,  que  habia  en  el  paso ,  y  e'sta. 
con  el  grande  ayre  que  hizo  aquella  noche ,  sonaba. 
Otros  dixeron  ,  que  no  habia  sido  sino  un  gato  ,  que  se 
habia  quedado   entre  puertas ,  y  esto  era  lo  mas  fixoj 
pues  quando  S.  M.  hablaba ,  cesaba  el  ruido.  Luego  que 
llamaron  á  los  Monteros  ,  avisaron  á  la  guarda  de  afue- 
ra ,  y  e'sta  al  Marques  de  Aytona ,  que  como  Mayordo- 
mo mayor  ,  duerme  en  Palacio ,  y  casi  desnudo ,  con 
su  espada  y  broquel ,  acompañado  de  su  hijo  ,  y  de  un 
Enano  ,  subieron  al  quarto  de  S.  M. ,  y  hallándola  ves- 
tida ,  se  halló  obligado  á  quedarse  allí  aquella  noche, 

co- 


203 
como  lo  hizo,  sobre  un  colchón.  Como  este  suceso  fue  ya 
tarde  ,  no  se  supo  en  Madrid  hasta  la  mañana  ,  que 
acudiendo  la  gente  á  su  asistencia  á  los  Consejos ,  fue 
corriendo  por  el  lugar.  Y  estando  la  plaza  á  cosa  de  las 
ocho  de  la  mañana  llena  de  pan,  en  un  instante  se  desapa- 
reció ,  y  consumió  ;  de  modo  ,  que  los  que  después  de 
esta  hora  acudieron  á  comprar  ,  se  hallaron  sin  tener 
que  comer  aquel  dia  ,  que  todo  el  se  pasó  en  preguntar, 
l  qué  era  lo  que  babia  sucedido  ?  Y  como  muy  de  ordina- 
rio sucede  en  la  Corte  contarse  las  cosas  de  mil  maneras, 
esta  se  contaba ,  diciendo  :  Que  hablan  querido  robar  á 
nuestro  Rey  (  que  Dios  guarde  )  :  otros  ,  que  robar  á  Pa- 
lacio ,  y  otros  ,  que  solo  fue  poner  miedo  á  algunos  ;  como 
si  no  tuvieran  harto  sin  este  suceso ;  el  qual  fue  para 
algunos  muy  á  medida  de  su  deseo  ,  pues  con  él  se  avi- 
vó la  formación  de  la  Coronelía ,  que  tendrá  mucho 
que  contar  en  su  lugar  ;  y  así  paso  á  buscar  al  señor 
Don  Juan  ,  pues  en  el  dia  3  de  Junio  dimos  vista  á  una 
carta  suya  ,  que  en  el  antecedente  habia  escrito  á  S.  M., 
que  fue  el  Iris  de  la  quietud  ,  aunque  el  escándalo  de  la 
murmuración  ,  como  veremos  adelante  ,  y  ahora  podre- 
mos leer  la  carta ,  que  es  e'sta. 

Carta   que  el  señor   Don  Juan  de  Austria  escribió  a  la 
Reyna  nuestra  señora» 


E 


SEÑORA. 


{L  Nuncio  de  su  Santidad  me  acaba  de  avisar  los 
motivos  de  honra  ,  y  satisfacción  con  que  V.  M.  se 
digna  de  mandarme  que  vaya  á  servir  al  Rey  nuestro  se- 
ñor ,  y  á  V.  M.  en  el  Gobierno  de  Aragón  con  el  Vica- 
riato General  de  aquella  Corona.  Y  quando  sobraba  la 
menor  demonstracion  ?  de  que  se  pudiese  inferir  ,  que 

V.M. 


104 

V.  M.  me  ha  restituido  á  su  real  favor  y  confianza  ,  pa- 
ra que  se  conociese  con  quántas  razones  habia  puesto  to- 
da la  mía  á  sus  reales  pies  ,  no  me  quedará  que  decir  á 
V.  M.  en  esta  parte  ,  sino  postrarme  á  ellos  con  rendi- 
do silencio  ,  y  desear  ser  de  algún  útil  al  Rey  nuestro 
señor  en  aquella  á  donde  V.  M.  me  destina. 

No  me  dexa  menos  reconocido ,  y  consolado  la  ex- 
presión y  certeza  con  que  el  Nuncio  me  asegura  que- 
darse meditando  los  modos  de  dar  verdadero  y  efeftívo 
alivio  á  ios  pueblos ;  por  cuyas  nuevas  me  postró  otra 
vez  á  la  presencia  real  de  V.  M.  Y  á  la  verdad,  señora, 
(como  el  mismo  Nuncio  me  dice  con  el  favor  que  le 
asiste  de  buen  vasallo  de  esta  Corona )  la  conciencia  ,  y 
la  conveniencia  muestran  á  un  mismo  tiempo  ,  y  acon- 
sejan la  precisa  necesidad  de  dar  remedio  á  las  públicas 
calamidades ;  tan  grandes ,  y  tan  compasivas  ,  que  no 
ha  quatro  días  llegó  á  mi  noticia  ,  que  en  un  lugarcillo 
de  estos  se  hallaron  tres  muchachos  muertos  de  hambre 
en  el  campo  ,  llenas  las  manos  y  las  bocas  de  la  tierra,  y 
yerba  de  que  habian  procurado  hacer  alimento.  Quando 
veo,  y  oygo  lastimas  tan  extraordinarias,  doy  mayor 
alabanza  al  prudente  zelo  con  que  la  Ciudad  de  Sevilla 
respondió  á  ío  que  V.  M.  le  preguntó  (  con  las  demás 
del  rey  no  )  sobre  la  forma  de  aliviarle.  Remito  á  V.  M.; 
con  cartas  de  2  de  Abril  de  este  año  copia  de  la  Consul- 
ta ,  que  en  este  punto  en  Cortes  hizo  el  Rey  nuestro  se-, 
ñor  (que  está  en  el  cielo)  en  11  de  Febrero  de  i<^;; 
En  ella  se  asienta  no  solo  por  necesario,  sino  por  útil  a 
la  misma  real  Hacienda,  el  baxar  á  la  mitad  todas  las  si- 
sas impuestas  por  qualquiera  causa  ó  razón  que  sea ,  so- 
bre las  quatro  especies  comestibles ,  fundando  lo  ines- 
cusable ,  en  la  posibilidad  de  que  los  pobres  se  puedan 
sustentar  de  otra  manera  >  y  lo  útil ,  en  la  experiencia 
de  haberse  visto  en  Sevilla ,  que  la  renta  del  vino ,  ba- 

xa- 


icada  á  la  mitad  por  ¡os  arrendadores  ,  creció  mucho  en 
el  valor.  En  Córdoba  las  carnes  en  el  tiempo  de  la  pesteí, 
y  en  Madrid  las  sisas  del  aceyte. 

Señora,  Dios,  y  el  Rey  nuestro  señor  (que  santa  glo- 
ria posee)  constituyeron  á  V.  M.  por  madre  ,  y  protecto- 
ra de  estos  reynos.  Confio  que  así  como,  en  tantos  otros 
beneficios  que  han  recibido  de  su  real  magnificencia,  les 
ha  dado  V.  M.  señales  tan  manifiestas  de  estos  piadosos 
atributos,  mostrará  V.  M.  en  esta  ocasión  ser  su  verdade- 
ra madre  ,  mandando  que  este  alivio  ,  ú  otro  que  lo  sea, 
se  ponga  en  pra&ica  ,  sin  las  tardas ,  y  demasiadas  consi- 
deraciones ,  que  hasta  ahora  pueden  haberlo  embaraza- 
do >  porque  al  juicio  de  qualquier  buen  Católico  ,  es 
cierto  ,  señora  ,  que  hará  iras  feliz  ,  mas  poderoso  ,  y; 
mas  temido  de  sus  émulos  á  nuestro  Monarca  ,  el  apla- 
car la  ira  divina ,  donde  continuamente  está  pidiendo 
satisfacción  tanto  clamor  de  pobres  afligidos  por  el  caudal 
que  se  saca  de  la  boca  ,  y  de  las  venas  del  necesitado  la- 
brador, y  de  la  desconsolada  viuda, aunque  fuese  mucho» 
mas  quantioso  de  lo  que  hoy  se  percibe. 

En  decir  esto  á  V.  M,  con  rendida  y  christiana  cla- 
ridad juzgo  ,  que  hago  lisonja  á  su  real,  y  compasivo  co- 
razón ,  y  de  la  real  sinceridad  del  mió  ,  dará  Dios  testi- 
monio quando  fuere  su  santa  voluntad.  Entre  tanto ,  si- 
guiendo la  de  V.  M. ,  y  su  real  orden  ,  quedo  disponien^ 
do  mi  pasage  á  Aragón  para  executarle  sin  tardanza. 
Dios  guarde  la  C.  R.  P.  de  V.  M.  muchos  años  como 
«deseo  ,  y  he  menester.  Guadalaxara  á  a  de  Junio  da 
1669.  =  Don  Juan, 


Oá  Co- 


206 

Copia  de  carta  en  que  S.  M.  responde  á  S.  A. 


_  *ON  Juan  de  Austria,  mi  Primo,  &c.  Habiendo  re- 
cibido por  mano  del  Nuncio  de  su  Santidad  vuestra  car- 
ta  de  2  de  éste  ,  en  que  respondéis  á  la  que  os  mandé  es- 
cribir ,  he  dado  luego  orden  para  que  se  formen  los  Des- 
pachos del  cargo  de  Virrey  de  Aragón  ,  con  el  Vicaria- 
to sobre  los  rey  nos ,  que  penden  de  aquella  corona  ,  de- 
seando que  executeis  luego  vuestra  jornada  5  y  al  Conde 
de  Aranda  se  le  ha  avisado  con  correo  esta  resolución. 
Y  con  la  misma  buena  voluntad  con  que  he  venido  en  da- 
ros este  empleo  ,  me  hallareis  siempre  para  honraros  y¡ 
favoreceros. 

Por  lo  que  toca  á  aliviar  estos  pueblos  ,  y  vasallos, 
debéis  estar  cierto  de  que  este  cuidado  ocupa  el  primer 
lugar  entre  los  que  Dios  ha  puesto  á  mi  cargo;  y  no  du- 
do, que  sabréis  quán  sin  alzar  mano  se  trata  de  esto  en 
la  Junta  ,  que  he  mandado  formar ;  pues  así  como  no  se 
puede  dudar  ,  que  el  mas  interesado  en  el  alivio  de  tan 
buenos  ,  y  fieles  vasallos  ,  es  el  Rey  mi  hijo  ,  también 
se  debe  creer ,  que  no  hay  quien  me  compita  en  el  de- 
seo de  que  lo  consigan,  y  de  verlos  en  toda  felicidad  y 
descanso.  Nuestro  señor  os  guarde  como  deseo.  Madrid 
4  de  Junio  de  1669.  =  Yo  la  Reyna.  =  Don  Blasco  de 
Loyola. 

En  este  dia  baxó  Decreto  del  Consejo  de  Aragón, 
y  en  él  se  publicó  á  6  ,  y  se  mandó  executar  ,  que  es 

éste. 

Habiendo  tenido  por  conveniente  emplear  la  persona 
de  D.  Juan  de  Austria  mi  Primo  ,  y  hijo  del  Rey  mi  señor 
(que  Dios  haya)  en  parte  donde  esté  en  mayor  disposi- 
ción para  los  accidentes  en  cjue  puedan  ser  mas  útiles  al 

ser- 


207 

servicio  del  Rey  mi  hijo,  sus  grandes  experiencias,  le  he 
nombrado  por  Virrey,  y  Capitán  general  del  rey  no  de 
Aragón  ,  con  el  Vicariato  general  sobre  los  reynos  que 
penden  de  aquella  Corona.  Tendráse  entendido  en  el 
Consejo  de  Aragón ,  y  para  el  se  formarán  los  despachos, 
que  corresponden  á  esta  resolución.  Madrid  4  de  Junio 
de  1669. 

-  En  conformidad  del  Decreto  anterior  ,  se  despacha- 
ron luego  ios  títulos  al  señor  Don  Juan  >  y  causó  alguna 
novedad  el  estilo  ;  pues  en  ellos  le  llama  la  Reyna  nues- 
tra señora  á  S.  A.  mi  Primo  ,  y  hijo  del  Rey  mi  señor  (  que 
Dios  haya).  Luego  que  los  recibió  el  señor  Donjuán, 
escribió  á  su  Santidad  dándole  cuenta  del  estado  en  que 
quedaban  las  cosas  de  España  ,  y  de  la  fineza  con  que 
el  Nuncio  habia  asistido  á  todo  lo  que  habia  sido  del  ser- 
vicio de  S.  M. ,  y  quietud  de  esta  Monarquía :  cuya  car- 
ta es  como  se  sigue.  ¡  ". 

SANTÍSIMO  PADRE. 

I  1  E  diferido  hasta  ahora  dar  respuesta  al  Breve  que 
V.  B.  fue  servido  de  mandar  escribirme  á  29  de  Marzo, 
por  haber  sobrevenido  algunas  dificultades  ,  que  emba-< 
razaban  el  total  ajuste  de  las  recíprocas  desconfianzas, 
que  por  acá  ha  habido ;  y  se  me  hacia  de  mal  hablar  en 
ellas  á  V.  B.  quando  juzgaba  á  su  paternal  ánimo ,  en 
inteligencia  de  que  todo  quedaba  en  la  deseada  tranqui- 
lidad ,  después  de  haber  executado  con  tanta  destreza  ,  y 
dicha  el  Nuncio  de  V.  Sd.  sus  santas,  y  prudentísimas  ór- 
denes ,  que  ha  logrado  por  medio  de  ellas  el  que  estas 
cosas  se  terminen  con  general  satisfacción  en  la  forma 
que  V.  B.  entenderá  de  e'l ;  con  que  me  ha  dado  campo 
para  que  sin  el  embarazo  dicho  ,  llegue  á  besar  el  pie  de 
V.  Sd. ,  y  á  rendirle  infinitas  gracias  por  tantas  obligacio- 

Dd  i  nes 


208 

nes  como  reconozco  á  V.  B.  y  no  menos  deberé  repetirle 
á  V.  Sd.  en  nombre  de  todos  estos  reynos  por  el  fervoroso 
amor  de  Padre  ,  que  le  han  debido  en  esta  ocasión  ,  ha- 
biendo pedido  al  Nuncio,  que  hable  á  V.  B.  en  uno  y  otro, 
con  la  distinción  que  yo  omito  aquí ,  poi  no  hacer  dema-* 
siadamente  larga  esta  carta, 

Queda  ahora,  santísimo  Padre,  que  V.  B.  de' el  último: 
golpe  á  estas  perniciosas  raices  para  que  jamas  reverdez^ 
can  ,  disponiendo  que  de  voluntad  propia  ,  ó  en  otra  ma- 
nera ,  haga  luego  remisión  de  sus  puestos  «1  Padre  Eve-, 
sardo,  en  conformidad  á  lo  que  el  Nuncio  me  tiene  repe-» 
tidas  veces  ofrecido  en  nombre  de  V.  B. ,  y  de  lo  que  re^ 
quiere  asegurar  de  una  vez  la  quietud  pública  de  esta  co- 
lona,  por  toda  la:menor  edad  del  Rey  nuestro  señor.  No 
dudo  que  V.  B.  lo  tendrá  así  á  bien  ,  y  que  vivirá  sremi 
pre  en  memoria  de  mis  humildes  respetos  á  su  santísima 
persona ,  que  guarde  y  prospere  la  divina  Magestad  para 
el  mayor  bien  ,  y  dichoso  régimen  de  su  Iglesia.  Guada- 
iaxara  7  de  Junio  de  1669.  =  Su  mas  obediente  y  humil* 
4e  hijo,  que  su  santísimo  pie  besa.  =  Don  Juan, 

Partióse  el  señor  Don  Juan  ,  y  luego  la  curiosidad 
nos  trajo  -á  las  manos  el  discurso  político,  que  se  sigue, 

<    £)ÍMur$Q  político  ,  6  críticas  reflexiones  sobre  la  conduiia 
del  4emr  Don  Juan  de  Austria, 


T 


Engo  a  vmd.  por  persona  de  tantas  prendas ,  y  t&tí 
redoren  las  sentencias  de  sus  di&amenes  ,  que  he  queri- 
<do  constituirle  Juez  del  mío  en  lo  que  respondí  el  otro 
•dia  á  un  grande  amigo ,  que  deseó  le  dixese  desapasróna- 
'damente  si  el  señor  Don  Juan  de  Austria  habia  acertado, 
6  errado  en  no  haberse  venido  á  Madrid  con  la  gente  que 
tenia  ,  sin  admitir  satisfacción  ni  empleo  fuera  de  la 

Cor- 


20£ 

Corte  >  y  obligado  por  la  fuerza,  á  que  se  quitasen 
tributos ,  se  descartasen  malos  Ministros,  y  se  remediasen 
los  demás  abusos. 

Esta  fue  la  pregunta  de  mi  amigo  ,  y  mi  respuesta 
fue  ,  que  yo  no  tenia  la  fortuna  de  haber  visto  al  señor 
Don  Juan  mas  que  á  la  luz  de  sus  grandes  acciones  3  pe- 
ro que  quando  hubiese  oido  solamente  esta  última  de 
S.  A. ,  me  bastaba  para  calificar  por  ella  su  consumada 
prudencia ,  y  el  amor  que  le  debe   toda  nuestra  patria: 
y  fundólo  en  primer  lugar,  en  que  jamas  me  he  dexado 
conducir  de  la  ciega  corriente  ,  que  persuadia  tocar  al 
señor  Don  Juan  el  ser  remediador  de  las  cosas  á  sangre 
y  fuego.  Que  por  hijo  ,  y  hermano  de  nuestros  Reyes, 
por  vasallo  tan  superior  ,  y  por  sus  experiencias ,  le  in- 
cumbiese el  representar  á  la  Reyna  nuestra  señora  con 
fervor,  claridad,  y  constancia  ios  achaques  del  público,  y 
suplicarla  los  curase ,  vengo  en  ello  ,  y  á  esto  no  solo  ha 
satisfecho  S.  A.  abundantemente  ,  sino  excedido  al  pare- 
cer de  los  enemigos  del  Rey  ,  y  suyos ,  y  aún  de  los  in- 
diferentes j  pero  quando  bien  debiese  correr  por  el  cui- 
dado del  señor  Don  Juan  el  remedio   universal ,  nunca 
esto  podia  entenderse  á  contrapeso  de  tales  inconvenien- 
tes ,  que  en  vez  de  curar  al  enfermo  ,  se  le  apresurase  la 
sepultura.  Veamos ,  pues ,  por  mayor   los  que   tendría 
una  abierta  invasión  de.  la  Corte  ,  contra  Dios ,  contra  el 
servicio  delRéy,contra  el  respeto  de  la  Reyna, contra  lo 
mismo  que  convenia  remediar ,  y  contra  lo  particular  de 
la  persona  ,  y  conveniencias  de  -S»  A. 

Contra  Dios,  visto  se  está  que  nunca  podia  serlo  tan^ 
to,  como  dar  causa  voluntariamente  á  una  conmoción  po- 
pular >  pretexto  para  que  debaxo  de  la  voz  de  viva  el  Rey  , 
ensanchasen  sus  senos  la  codicia  ,  el  odio  ,  la  venganza^ 
laVliviandad ,  y  todos  los  demás  vicios.  ¿Que  Iglesia? 
¿  que  sagrario l  ¿que celda  de  Religiosa  estaría  segura? 


210 

l  que  casa  de  particular?  ¿  que'  tienda  de  mercader?  ¿  que 
caxa  de  hombre  de  negocios  resguardada?  Ni  aún  el  mis- 
mo Palacio  real  íe  diera  yo  por  libre  de  un  pueblo  mo- 
vido en  inteligencia  de  que  era  menester  hacer  pedazos 
toda  esta  campana  rota  para  que  se  volviese  en  nueva 
fundición  á  cobrar  su  antiguo  sonido  i  y  si  esto  se  ha 
visto  por  experiencia  en  todos  los  pueblos  ,  que  han  eijii- 
pezado  á  morder  la  brida  ,  ¿que  seria  en  el  de  Madrid, 
compuesto  por  la  mayor  parte  de  bagamundos ,  ham- 
brientos ,  y  extrangeros  ,  sin  amor  al  Rey  ,  ni  interés 
en  el  bien  de  España ,  antes  en  su  perdición  ;  á  cuyo 
fuego  añadida  hoy  copiosa  leña  la  libertad  de  los  sóida-, 
dos  ,  que  de  todas  partes  han  concurrido  al  cebo  de  es- 
te mal  considerado  Regimiento ,  á  los  quales  venarnos 
divididos  á  unos  en  sus  particulases  inclinaciones  y  pasio-; 
nes  ,  y  á  otros  embevecidos  en  el  robo  y  la  desorden  ? 

El  servicio  del  Rey  padecería  en  lo  mismo  ,  que  to- 
das las  otras  cosas  padeciesen  >  pues  de  los  achaques  del 
cuerpo ,  toca  la  principal  parte  á  la  cabeza  ,  como  de  los 
de  ella  á  los  demás  ;  y  no  parada  este  daño  en  serlo  sola^ 
mente  contra  la  dignidad  del  Rey  ,  sino  contra  su  sa* 
grada  persona  ,  pues  la  espantosa  voceria  ,  el  ruido  de 
las  armas,  el  extrago  de  sus  efe&os  ,  y  una  conmoción 
tan  extraordinaria, podría  engendrar  tai  pavor  en  la  tier- 
na edad  ,  y  delicada  complexión  de  S.  M.  que  lo  pagase 
su  salud ,  con  riesgo  de  su  preciosa  vida  :  tanto  mas  si  se 
executase  el  salir  la  Reyna  por  las  calles  con  el  Rey  en 
los  brazos  ,  como  oí  á  Ministro  bien  informado  estar  re- 
suelto si  llegase  el  caso. 

Obrada  en  esto  también  S.  A.  contra  el  respeto  ,  y: 
decoro  que  debe  á  la  Reyna  nuestra  señora ;  pues  se  'en- 
caminaba todo  este  aparato  de  armas  á  obligarla  á  ha- 
cer por  fuerza  lo  que  Dios  por  nuestros  pecados  no  per- 
mita ,  que  quiera  executar  de  grado.  Y  aunque  el  señor 

Don 


211 

Don  Juan  se  halle  tan  mal  tratado  ,  y  visto  de  S.  M. ,  ai 
fin  debe  mirarla  siempre  (demás  de  su  gran  nacimiento) 
como  á  muger  de  su  padre,  y  madre  de  su  hermano  ,  y 
no  aventurar  la  suma  de  las  cosas,  á  que  en  un  lance  so- 
lo se  le  pierdan  todos  estos  respetos  y  atenciones  ;  y 
siempre  que  á  S.  A.  le  faltase  esto ,  lo  vituperarla  yo 
mucho. 

Seria  también  la  entrada  de  S.  A.  armado  en  la  Cor- 
te contra  lo  mismo  ,  que  conviene  remediar  5  porque 
si  bien  el  cuerpo  de  este  gobierno  está  muy  cancerado, 
con  todo  eso ,  no  era  remedio  proporcionado  el  de  tan 
.crueles ,  y  peligrosos  cauterios.  La  desorden  no  se  re- 
media con  mayor  desorden  ,  sino  con  madura  prudencia 
y  justicia.  Y  aunque  se  dice  vulgarmente  ,  que  de  gran 
desorden ,  viene  la  orden ,  esto  es  porque  la  pide  ,  no 
porque  la  cause  $  ni  se  habrá  visto  jamas  ,  que  del  impe- 
tuoso desboco  de  un  pueblo,  hayan  nacido  sino  horró- 
les y  monstruosidades:  ni  hay  política  que  aconseje  ,  que 
se  le  enseñe  á  sacudir  el  yugo  de  la  obediencia  ,  ni  á  que 
conozca  la  fuerza  que  tiene. 

Nada  podia  estar  peor  á  la  persona  e'  intereses  del 
señor  Don  Juan  j  porque  doy  por  asentado ,  que  por 
Ja  fuerza  se  hiciese  arbitro  de  todo ,  y  consiguiese  lo 
mas  á  que  se  puede  estender  la  vista ,  que  seria  intro- 
ducir á  la  Reyna  en  una  clausura  ,  y  apoderarse  de  la 
persona  del  Rey  ,  y  del  Gobierno.  Pregunto  yo  :  ¿  qué 
utilidades  sacaría  de  todo  esto  S.  A. ?  ¿y  que  inconve- 
nientes no  resultarían  de  ello  á  su  persona  ,  y  ai  común? 
¿  Quie'n  veria  extintos  los  empeñados  enconos  de  estos 
dos  opuestos  partidos  ,  mayormente  estando  las  cabezas 
de  ellos  casi  debaxo  de  un  mismo  texado  !  Los  que  han 
seguido  el  gusto  ,  y  la  atención  de  la  Reyna ,  con  mu- 
cha mas  plausible  razón  se  animarían  á  mantenerla,  vien* 
dola  abatida  ,  y  derribada  3  y  los  que  han  apoyado  el 

ser- 


212 

«ervicio  del  Rey  en  ios  dictámenes  del  señor  Don  Juan» 
con  nuevos  esfuerzos  se  resolverían  á  defenderte  :  por- 
que á  su  fidelidad  ,  y  á  su  zelo  se  juntaría  el  ínteres  de 
no  ser  predominados  de  sus  enemigos ,  y  en  estas  mares 
encontradas  de  nobleza  ,  Ministros ,  y  particulares  ,  po^ 
co  podría  tardar  el  irse  á  pique  el.  baxel  de  España  i  y 
aún  ,  si  ( lo  que  Dios  no  permita  en  ningún  tiempo  )  falr 
tase  el  Rey  nuestro  señor  ,  en  el  que  estuviese  en  poder 
del  señor  Don  Juan  >  ¿  á  dónde  irían  á  parar  las  sospe- 
chas  de  la  malicia  contra  S.  A.? 

A  esto  me  replicó  mi  amigo  :  que  con  acercarse  soW 
lamente  el  señor  Don  Juan  á  la  Corte  ,  conseguiría  sus 
buenos  intentos  sin  inconvenientes ,  ni  riesgos  >  proposiw 
cion  á  que  yo  le  respondí  en  dos  palabras.  Supongo  ( le 
dixe  )  en  el  arroyo  de  Breñigal  á  S.  A. :  ó  causaría  con- 
moción en  el  pueblo  la  cercanía  ,  ó  no.  Si  la  causaba  ,  se 
incurría  en  todos  los  males  dichos :  y  si  no  la  causaba, 
y  prevalecían  las  fuerzas  del  mal  gobierno ,  se  perdía 
S.  A.  sin  ningún  provecho  del  público  j  porque  es  infalí^ 
ble  ,  que  la  maldad  se  fortalecería  ,  y  enconaría  mas  con 
la  victoria ,  y  que  no  se  conseguiría  el  desterrar  malos 
Ministros  ,  y  desórdenes,  quando  ellos,  y  ellas  están  he- 
chas carne  y  sangre  ,  en  grado  tal ,  que  si  no  es  quien 
con  general  obediencia  se  halla  apoyado  de  toda  la  auton 
ridad  soberana  ,  que  es  la  que  hoy  alienta  á  aquellos, 
y  consiente  á  e'stas ,  no  habrá  jamas  nada  en  beneficio 
público  ,  porque  no  es  este  el  mismo  caso  que  el  de  la 
expulsión  del  Padre  Confesor,  donde  toda  la  disputa 
consistía  ,  en  que  saliese  de  España  un  hombre  sin  rai- 
ces ,  ni  dependencias  en  ella  :  pues  entre  esta  evidencia 
de  inconvenientes ,  ¿  quien  podrá  (  dixe  á  mi  amigo )  de- 
xar  de  conocer  que  S.  A.  ha  obrado  con  admirables  re- 
glas de  zelo  en  habernos  librado  de  aquel  extrangero ,  y 
después  en  aplicar  instancias ,  representaciones ,  y  aún 

ama- 


amagos  de. violencia  para  solicitar  nuestro  bien?  y  con 
loables  máximas  de  prudencia,  en  no  pasar  de  esta  linea, 
para  engolfarse  en  un  mar  sin  fondo  de  dificultades,  y 
peligros,  entrando  por  una  puerta  sin  ninguna  luz  de  la 
salida  ;  y  dexando  de  sí  á  la  posteridad  la  sangrienta  me~ 
moria  de  haber  introducido  en  su  patria  los  estragos  de 
la  guerra  ,  y  de  la  sedición, 

.  Todos  debiamos  creer,  que  con  la  expulsión  del  Padre 
Confesor,  se  habian  de  unir  ios  ánimos  al  común  interés. 
Háse  visto,  que  la  incomprehensible  providencia  de  Dios 
ha  permitido  que  de  aquel  cortado  cuello  ,  renazcan  nue- 
vas perniciosas  cabezas.  No  es  dado  al  zeio  ,  ni  á  la  obli- 
gación del  señor  Don  Juan  contrastar  con  la  libertad, 
que  á  daño  nuestro  dexa  esta  misma  Providencia,  á  los 
espíritus  de  la  contradicion  ,  mientras  no  le  diere  los  mer 
dios  de  poderlos  superar ;  y  entre  tanto  5  ¿  que'  cosa  mas 
acertada  puede  hacer  S.  A. ,  que  admitir  una  decente 
quietud  ,  para  apartarse  de  estos  leones  bramadores,  que 
cada  dia  le  andan  rodeando  para  devorarle  la  honra  ,  el 
crédito,  y  la  vida  ? 

Esto  respondí  á  mi  amigo  ,  y  deseo  ,  que  vmd.  lo 
apruebe ,  &c. 

Este  papel  pareció  bien  á  todos  los  de  buena  inten- 
ción ,  y  mal  á  los  de  ánimo  dañado  ,  que  unos  y  otros 
daban  sus  razones  5  pero  con  poco  fundamento  los  de 
los  enemigos  del  señor  Don  Juan  ,  que  aunque  se  olga- 
ban  de  verle  apartado  de  su  vecindad  ,  le  querian  mal- 
quistar con  el  pueblo  tanto  ,  que  así  como  volvió  S.  A. 
las  espaldas ,  se  levantóruna  cisma  en  la  Corte  bien  ex- 
traordinaria, y  fue  que  una  mañana  en  el  patio  de  Palacio, 
sin  saber  quien  fuese  el  autor ,  se  manifestó  un  papelón 
diciendo ,  era  Decreto  de  S.  M. ,  que  es  e'ste. 

Habiendo  reconocido  algunos  reparos  e  inconvenien* 
tes  ,    que  se  deben   remediar  con  la  pronta  execucion 

Ee  que 


214 

que  conviene  al  servicio  de  Dios ,  del  Rey  níi  hijo  ,  y 
mió,  y  quietud  pública  de  esta  Corte,  con  las  falsas 
voces  que  se  han  esparcido  sobre  la  creación  del  Regi- 
miento, que  se  ha  formado,  dando  motivos  á  que  el  pue« 
blo  se  inquiete  ,  perturbando  la  paz  que  tan  amable- 
mente deseo  por  la  bondad  divina  ,  y  mirando  á  este  fin 
como  á  reconocer  que  los  daños  se  originan  del  esta- 
do plebeyo  ,  de  los  gremios,  y  sirvientes  5  me  ha  pa- 
recido advertir  al  Consejo  ,  será  conveniente  se  regis- 
tren las  armas  ofensivas  y  defensivas  ,  prohibiéndoles 
el  uso  de  ellas  por  tiempo  limitado  ;  y  hecho  el  regis- 
tro ,  se  recojan  en  depósito  para  que  se  las  vuelvan, 
y  restituyan  quando  fuere  mi  voluntad ,  y  se  me  ad- 
vertirá sobre  esto  lo  que  se  ofreciere  ,  para  que  se  den 
las  órdenes  convenientes.  Madrid  y  Julio  12  de  1669 
años. 

Inquietáronse  con  este  papel  incierto  todos,  y  no  tan 
solo  se  prevenían  de  sus  espadas,  sino  que  procuraban 
adquirir  armas  de  fuego  para  estar  mas  resguardados,  por 
suponer  que  la  Coronelía,  que  iba  ya  tomando  altura?  no 
era  para  la  guarda  del  Rey  nuestro  señor  ,  sino  para 
predominar  á  Madrid 5. y  como  todos  sentian  mal  de  ella, 
cada  dia  habia  nuevas  mohínas  y  embarazos  ,  dudando 
todos  se  pondría  en  execucion.  Fueron  llegando  soldados 
á  la  Corte  ,  y  quando  pareció  ,  que  habia  número  bas- 
tante ,  se  hizo  una  muestra  general  en  la  tela  de  la  puer- 
ta de  la  Vega  ,  donde  concurrió  gran  número  de  gente  á 
la  novedad  5  y  se  notó  que  este  mismo  dia  ,  y  dos  antes, 
fue  tanta  la  multitud  de  langosta,  que  se  vio  en  Madrid, 
que  escurecia  el  sol  5  cosa  que  causó  grandísimo  horror, 
por  ser  nueva  ,  y  no  haberse  visto  otra  vez  tan  dentro  de 
la  Corte  ,  y  duró  mas  de  mes  y  medio ;  de  suerte  ,  que 
nos  dexó  sin  legumbres  esta  plaga  ,  y  la  que  se  esperaba 
de  la  Coronelía  afligió  al  pueblo  de  suerte  ,  que  no  se 

pue- 


215 

puede  encarecer  el  desconsuelo  con  que  todos  se  halla- 
ban >  si  bien  no  creían  los  de  mejor  juicio,  que  podia  te*> 
ner  execucion  una  cosa  tan  inaudita  ,  y  fuera  de  pro- 
posito como  la  que  se  intentaba  >  pero  reconociendo  los 
inconvenientes  ,  que  habia  de  producir  su  execucion 
los  Consejos  de  Estado  ,  Guerra  ,  y  el  Real ,  consultaron 
á  S.  M.  los  embarazos  que  podián  resultar  de  ello  ;  pero 
sin  embargo  de  todas  estas  representaciones  ,  y  de  las 
que  el  Nuncio  de  su  Santidad  significó  á  S.  M.  á  boca, 
resolvió  S.  M.  que  entrasen  las  compañias  de  guarda  en 
Palacio  ,  como  con  efe&o  el  dia  19  de  Agosto  se  dio 
principio  entrando  el  Conde  de  Fuensaiida  con  su  com- 
pañía ,  y  dando  aquella  noche  una  cena  muy  opulenta, 
que  continuaron  los  demás  capitanes  ,  que  fueron  entran- 
do aquella  semana.  No  dexaron  de  discurrirse  algunos 
disparates  en  la  Corte  ,  ni  los  soldados  de  hacer  algunas 
demasías :  de  suerte  ,  que  se,  han  ido  continuando,  y  han 
sido  tales  ,  que  en  todo  este  tiempo  no  ha  habido  sino 
muertes  ,  y  ladronicios  5  y  aunque  no  todos  los  han  he- 
cho, y  hacen  los  soldados,  han  sido  capa,  para  que  quan- 
tos  ladrones  famosos,  asesinos,  y  vandidos  hay  en  Espa- 
cia ,  se  hayan  venido  á  la  Corte  ,  como  han  avisado  to- 
dos los  Corregidores  y  Cnancillerías  ;  de  suerte  ,  que  son 
sin  número  los  delitos,  que  cada  dia  suceden  en. la  Corte, 
y  fuera  de  ella.  Y  para  calificación  de  esto  ,  contare'  lo 
que  sucedió  en  la  venta  de  Alcorcon  un  dia  j  y  fu»e  ,  que 
habiendo  salido  unos  soldados  á  buscar  melones,  aun 
melonar  cerca  de  la  venta  ,  el  ventero  quiso  impedir- 
lo, y  habiendo  salido  con  su  arcabuz  e'l ,  y  un  cria- 
do ,  le  mataron  ,  y  los  soldados  acudieron  á  la  venta  á 
despojar  lo  que  hallaron.  La  muger  del  ventero  vino  á 
Madrid  ,  y  entrando  en  el  patio  de  Palacio ,  alborotó  la 
Corte  de  suerte,  que  causó  gran  confusión  á  todos  la 
lastima  de  tal  suceso.  Mandó  el  Consejo  fuesen  Ministros 

Ee  2  á 


2lé  . 

á  enterrar  el  cadáver ,  y  á  hacer  averiguación  del  caso* 
y  habiendo  ido  ,  fue  á  tiempo  que  otros  Ministros  de  la 
Coronelía  habian  llegado  á  lo  mismo  ,  y  como  los  solda- 
dos ,  y  justicia  son  tan  mal  habenidos  ,  allí  se  encontra- 
ron de  suerte ,  que  hubieron  de  llegar  á  las  manos  ,  con 
que  obligaron  á  los  de  justicia  á  encerrarse  en  la  venta, 
y  los  soldados  los  sitiaron.  Escapóse  un  Ministro ,  y  fue 
á  Carabanchel  á  dar  aviso  ,  y  habiendo  tocado  á  reba- 
to ,  se  juntó  la  hermandad  ,  y  otros  lugares  comarca- 
nos ,  y  acudieron  á  la  venta ,  donde  también  habían  acu- 
dido mas  soldados ,  y  allí  se  dieron  una  batalla ;  de  suer- 
te, que  quedaron  algunos  soldados  acompañando  al  ven- 
tero. Quiso  Dios ,  que  habie'ndose  juntado  los  Alcaldes 
de-Corte  ,   y  resuelto  salir  á  caballo  á  la  venta  ,   lo  tem- 
pló el  didamen  de  alguno,  que   embarazó  esta  execu- 
cion  ,  que  si  se  hubiera  hecho  ,  se  alborotara  Madrid 
de  suerte  ,  que  se  perdieran  todos ,  según  lo  mal  queri- 
dos que  estaban  los  soldados.  De  este  caso  resultó,  que  los 
soldados  cobraron  tanto  odio  á  los  de  Carabanchel  ,  que 
una  noche  de  este  verano  algunos  soldados  intentaron 
robar  á  un  Clérigo  del  lugar  ,  y  al  ruido  salieron  algu- 
nos labradores ,  y  se  dieron  tan  buena  maña  ,  que  co- 
gieron tres  ,  y  mataron  dos  ,  y  á  los  que  cogieron  ,  tru- 
geron  presos  en  un  carro  á  la  cárcel  de  Corte.   No  fue 
de  poco  gusto  esto  al  pueblo  ,  y  á  los  soldados  de.  des- 
consuelo y  irritación  ;  de  modo ,  que  se  juntaron  hasta 
cinqüenta  soldados ,  y  con  todos  los  aparejos  militares, 
fueron  á  quemarles  los  panes  que  tenian  en  Jas  heras,  de 
que  tuvieron  aviso  los  de  Carabanchel  ,  por  haberse  pre- 
venido de  espías,  pues  les  daban  á  las  guardas  del  vino  de 
Madrid  algunos  reales  cada  dia ,  porque  les  den  aviso 
de  los  soldados  ,  que  salían  acia  aquella  parte  ,   teniendo 
en  su  lugar  cerradas  las  calles  ,  y   solo  un  portillo  con  su 
cuerpo  de  guardia  5  y  como  supieron  la  determinación, 

se 


217 

se  previnieron  de  suerte  ,  que  les  mataron  mas  de  doce, 
y  dexaron  las  heras  libres.  Con  este  suceso  ,  y  otros  que 
cada  dia  habia  de  robos  en  los  caminos ,  y  en  las  entra- 
das de  Madrid  ,  se  escandalizaba  el  mundo,  y  mas  quan- 
do  los  Alcaldes  de  Corte  se  escusaban  de  rondar,  y  pro- 
pusieron al  Consejo  no  lo  podian  hacer ,  porque  no  se 
les  permitía  castigar  los  delinqüentes.  El  Consejo  se  lo 
representó  á  S.  M.  á  boca  en  la  consulta  que  hace  los 
Viernes  ,  y  también  por  escrito  ,  remitiendo  relación  de 
las  causas ,  que  se  habian  escrito  contra  los  delinqüentes 
de  la  Coronelía  ;  pero  no  por  eso  se  ha  dexado  de  conti- 
nuar en  ella.  Muchas  desgracias  ha  habido  ,  y  la  mayor 
parte  de  estas  ha  sido  contra  soldados  ,  pues  pocos  dias  se 
pasaron  en  este  verano  ,  en  que  no  amaneciesen  muertos 
dos  ó  tres  ,  y  algunos  en  el  campo  ;  con  que  se  fueron  so- 
segando las  inquietudes  ,  por  haberse  ido  muchos  de  los 
vagamundos ,  y  haberse  quedado  la  Coronelía  con  los 
reformados  ,  y  tener  los  cabos  de  las  compañías  cuidado 
de  recoger  su  gente  ,  con  que  se  sosegaron.  Y  viendo  el 
Coronel ,  que  se  iba  olvidando   el  odio  que  se  tenia  á 
los  soldados  ,  consultó  á  S.M.  lo  que  se  le  ofrecía  para  el 
buen  gobierno  ,  sustento  ,  y  quietud  de  ellos.  No  tomó 
resolución  de  ella  S.  M.  antes  la  remitió  al  Consejo  real 
donde  con  el  discurso  christiano  que  acostumbra,  dio  su 
parecer  ,  que  todo  ello  es  digno  de  que  se  lea  ,  y  así  la 
pongo  aquí. 


E 


SEÑORA. 


N  el  Consejo  se  ha  visto  uri  Decreto  de  V.  M. ,  su 
fecha  de  22  del  corriente ,  que  es  del  tenor  siguiente. 
El  Marques  de  Aytona  en  la  consulta  inclusa  representa 
algunos  puntos ,  que  se  le  ofrecen  ,  y  tiene  por  conve- 
nientes para  la  quietud  y  buena  disciplina  de  los  solda- 
dos 


2l8 

dos  del  Regimiento  de  la  guardia.  Véase  en  el  Consejo, 
y  dígaseme  luego  sobre  su  contenido  lo  que  se  ofreciere,- 
y  pareciere.  Y  también  la  consulta  ,  que  viene  con  el 
del  Marques  de  Aytona,  en  que  propone  á  V.  M.  lo  qu© 
juzga  conveniente  para  que  esta  milicia  del  Regimiente» 
esté  en  la  quietud  y  disciplina  ,  que  tanto  importa  ,  re- 
duciéndolo á  diferentes  puntos. ,  en  que  se  dirá  por  me* 
ñor  lo  que  de  cada  uno  se  ofrece. 

Señora ,  con  ocasión  de  esta  consulta  del  Marques 
de  Aytona  ,  y  con  la  instancia  que  hacen  al  Consejo  los 
accidentes  ,  que  cada  dia  ocurren ,  ha  vuelto  sobre  la 
consideración  de  los  inconvenientes  de  que  el  Regimien- 
to permanezca  en  esta  Corte ,  con  toda  aquella  reflexión 
que  pide  negocio  tan  grande  ,  en  que  el  Consejo  por  lie** 
nar  enteramente  el  cumplimiento  de  su  precisa  obliga- 
ción ,  pasó  antes  de  formarse  á  las  mas  eficaces  represen- 
taciones á  boca  ,  y  por  escrito  ,  y  después  de  formado, 
ha  puesto  en  la  real  noticia  de  V.  M.  los  graves  delitos 
que  se  cometen  ,  y  que  se  han  llegado  á  experimentar 
todos  los  daños  que  se  temieron  ,  con  circunstancias  mas 
detestables.  Y  siendo  estos  inconvenientes  (que  resultan 
de  conservarse  aquí  el  Regimiento ) ,  de  tan  grande 
magnitud ,  y  que  ofenden  los  preceptos  capitales  del 
Gobierno,  y  lo  desquizian  todo ,  se  ve  necesitado  su 
zelo  á  continuar  las  representaciones  con  toda  la  ponde- 
ración que  pide  una  materia ,  en  que  el  Consejo  juzga 
que  se  atraviesa  el  todo  de  esta  Monarquía.  Señora  ,  en  . 
grande  desconsuelo  está  ¡  la  Corte  ,  contristados  los  áni- 
mos de  todos ,  y  con  continuo  sobresalto ,  porque  ven 
aventuradas  sus  haciendas  ,  sus  vidas  ,  y  sus  honras  ;  y 
,  que  se  estrecha  á  mas  la  congoja  ;  no  siendo  estos  rece- 
los de  discursos  ,  sino  de  experiencias  advertidas  en  los 
-vecinos ,  y  tenidas  de  los  demás.  Ominoso  presagio  es 
ver  la  Corte  ilena  de  Jiorror  ,  de  sangre  ,  de  robos ,  y  de 

con- 


219 

continua  inquietud  en  las  casas ;  y  todo  esto  disimulado, 
y  establecida  una  impunidad  la  mas  execrable  que  se  ha- 
brá visto  en  ninguna  Monarquía  y  República  ,  pues  ha- 
biéndose experimentado  muertes  de  mugeres  por  defen- 
der su  honestidad  ,  como  se  ha  participado  á  V.  M. ,  y 
de  otros  inocentes  ,  estando  en  la  seguridad  de  sus  casas; 
no  se  ha  experimentado  castigo  alguno  5  con  que  es  pre- 
ciso que  se  continúen ,  y  aumenten  los  delitos  ;  y  la  dis- 
posición ,  que  para  esto  dá  el  invierno  ,  pondrá  en  ma- 
yor seguridad  á  los  delinqüentes  ;  con  que  la  justicia  pu- 
nitiva queda  perdida  ,  y  con  esto  turbado  el  Gobierno, 
reducidas  las  cosas  á  confusión  ,  y  enojado  Dios  ;  por- 
que la  primera  y  principal  obligación  de  los  Reyes  es 
castigar  los  delitos  para  mantener  á  los  vasallos  en  quie- 
tud ;  carga  de  muy  gran  peso 5  pero  estrechísima;  porque 
pasó  á  loS/Reyes  con  la  translación  que  hicieron  los 
pueblos ;  y  discurren  en  este  punto  tan  rigurosamente 
los  Autores ,  que  echan  sobre  la  conciencia  de  los  Re- 
yes los  robos ,  y  los  homicidios  que  se  cometieren  ,  por 
no  aplicarlos  medios  de  mayor  exacción,  para  conse- 
guir este  fin  ,  y  les  constituyen  en  obligación  de  repa- 
rar estos  daños  ;  y  sobre  este  presupuesto  ,  dexa  el  Con- 
sejo á  la  madura  reflexión  de  V.  M.  ,  si  siendo  la  cau- 
sa de  tantos  delitos,  y  habiéndose  formado  ,  y  permane- 
cido contra  el  di&amen  del  Consejo ,  del  de  Estado  y 
Guerra ,  y  según  se  tiene  entendido  ,  contra  el  sentir 
de  la  Junta  de  Gobierno  ,  que  se  compone  de  tan  gran- 
des varones  ,  que  señaló  S.  M.  (que  este'  en  gloria  )  para 
aconsejar  á  V.  M.  en  las  materias  de  una  Monarquía  tan 
procelosa;  estará  grabada  la  conciencia  de  V.  M.,  y  obli- 
gada al  reparo  de  tan  grandes  perjuicios;  pues  no  lográn- 
dole ,  sucedería  que  conciencia  tan  pura  como  la  de 
\V.  M.  se  viese  embarazada  en  puntos  tan  escrupulosos, 
y  tan  fuertes  conseqüencias.  Y  juzga  el  Consejo ,  que  pa- 
ra 


2  20 

ra  que  V.  M.  tenga  en  esto  la  quietud  que  conviene ,  no 
asegurándose  V.  M.  del  didamen  del  Consejo,  á  que  tatn 
to  difirió  S.  M.  (que  sea  en  gloria) ,  y  otros  progenitores 
de  V.  M. ,  convendría  que  V.  M.  sepa  el  didamen  en  es- 
te punto,  que  mira  á  la  conciencia,  de  las  personas  mayo- 
res de  la  Monarquía  en  letras ,  y  de  los  Ministros  ,  que 
no  asisten  en  el  Consejo  ,  que  fueren  de  la  mayor  satis^ 
facción  de  V.  M. 

Y  pasando  de  este  punto  á  los  de  Gobierno  ,  que  in- 
cluye en  este  negocio  ,  pone  el  Consejo  en  la  real  consi- 
deración de  V.  M. ,  que  siendo  esta  materia  tan  critica, 
y  expuesta  á  tantos  accidentes  externos  é  internos,  que 
pueden  poner  esta  Monarquía  en  la  aversión  que  se  pue- 
de recelar ,  si  será  conforme  á  la  prudencia  con  que 
V.  M.  gobierna  ,  echar  esta  resolución  tan  peligrosa  so- 
bre sí ,  apartándose  de  tan  grandes  didamenes ,  siendo 
el  mayor  desahogo  de  los  Reyes  ,  echar  las  materias  pe- 
sadas ,  y  aventuradas  á  sus  Ministros  ,  reservando  á  su 
primitiva  resolución  las  que  no  tienen  estos  escollos ,  y 
que  contienen  gracias  ;  para  atraer  así  la  benevolencia  de 
los  vasallos ,  en  que  el  Consejo  juzga  que  no  conviene, 
que  V.  M.  tome  esta  carga  sobre  sí.  Y  considerando  la 
obligación  de  tutora  ,  que  en  V.  M.  reside  ,  se  aprietan 
mas  estos  discursos ,  y  toman  estas  consideraciones  ma-, 
yor  vigor.  __ 

Y  si  se  pasa  á  discurrir  en  lo  que  muchos  temen  de 
que  se  puede  encender  una  guerra  civil  por  causa  de  este 
Regimiento  ,  por  la  desesperación  en  que  están  los  vasa- 
llos con  la  injuria  ,  que  conciben  de  la  desconfianza,  que 
se  manifiesta  de  su  lealtad  ,  y  por  los  grandes  daños  que 
reciben  de  la  gente  de  guerra ,  se  hallada  V.  M.  en  gran 
congoja  ,  habiendo  tomado  esta  resolución  con  el  pare- 
cer de  pocos,  y  desestimado  el  de  tantos  llenos  de  zelo 
y  desinterés.  ......"..._ 

Gran 


til 

Gran  caso  es  este  ,  señora  ,  y  en  que  V.  M.  se  de- 
be resguardar  con  el  parecer  de  su  Junta  de  Gobierno, 
.del  Consejo  de  Estado  ,  y  del  de  Guerra  ,  y  del  Consejo 
q&e  pudiera  con  verdad ,  y  libertad  decir  á  V.  M.  quanto 
siente  ,  y  lo  que  conviene  por  preservar  los  daños  que 
se  temen  ,  que  han  de  causar  grande  estrago ;  y  librar  á 
Y.  M.  de  la  aflicción  ,  que  causarán  en  la  sinceridad  de 
su  real  ánimo. 

Y  aunque  el  Gobierno  tiene  algunos  arcanos ,  que 
suelen  reservar  los  Príncipes ,  que  hacen  dudoso  el  con- 
cepto de  ios  Ministros  á  quienes  no  se  les  ha  participa- 
do;  este  negocio  es  de  tal  calidad  ,  que  sin  querer  tras- 
lucirlo, se  reconoce  lo  peligroso  de  e'l ,   y  que  no  pue- 
de pesar  la  conciencia  de  quaíquier  designio  ,  que  tenga, 
tanto  como  los  inconvenientes  que  se  experimentan  ,  y 
los  que  amenazan.  Y  el  Consejo  juzga  que  todas  estas  li- 
neas que  se  tiran ,  no  van  muy  bien  encaminadas  ai  cen- 
dro :  pues  se  apartan  de  el  de  manera  ,  que  pueden  obs- 
tar mucho  á  qualesquier  fines  en  que  se   pueda   pensar? 
porque  irritar  los  ánimos  de  los  vasallos,  haciéndolos  sos- 
pechosos en  el  punto  mas  sagrado  de  la  lealtad  3  ocasio- 
narles sóbrelas  calamidades  que  padecen  ,  tantos  sobre^ 
saltos,  peligros  ,  y  perjuicios  ■■>  y  desobligar  á  Dios  coa 
dar  motivo  á  la  execucion  de  tantas  atrocidades  ,  que  no 
se  castigan  ,  y  que  tiene  grande  dificultad  ,  no  es  buen 
medio  para  quaíquier  intento  que  se  tenga,  ni  los  de  es- 
ta violencia  han  producido  buenos  efectos   en  ningún 
tiempo  ,  ni  ios  que  se  pueden  aplicar  de  esta  calidad  son 
.  suficientes  para  tener  sugetos  á  los  vasallos  5  y  solo  sir- 
ven para  oprimirles  ,  y  reducirles  á  servidumbre  ,  de  que 
se  pueden  temer  turbaciones  dificultosas  de  atajar  ;  y  no 
ofrecen  pocos  exemplares  funestos  las  historias  en  reso- 
luciones de  esta  calidad  ,   que  deben  obligar  á  V.  M.  á 
mirar  esta  materia  con  grande  deliberación  ,  con  mucho 

Ff  ti- 


222 

tino,  gobernándola  con  los  medios  cuerdos  y  christía- 
nos  ,  que  son  conformes  á  las  grandes  virtudes  de  que  do- 
tó Dios  á  V.  M.  Y  es  sin  duda,  señora,  que  oyendo  V.  M. 
á  todos  los  que  debe  oir  ,  se  hallará  con  los  dictámenes 
mas  justos ,  y  mas  convenientes  ;  y  sobre  todas  las  con- 
sideraciones representadas  hace  gran  confusión  á  todos 
saber,  que  el  Rey  de  Francia  tiene  cerca  de  los  dominios 
de  V.  M.  mucha  gente  de  guerra  en  disposición  de  po- 
nerla en  acción  quando  quisiere  ;  y  que  en  Portugal  se 
previene  infantería  y  caballería ,  que  se  va  encaminan- 
do á  las  fronteras  de  Castilla  :  y  en  este  tiempo  se  rrae 
la  gente  de  guerra  que  asistia  en  ellas  á  la  Corte,  sien- 
do el  precepto  político  ,  que  mas  han  observado  los  Re- 
yes ,  gozar  de  la  oportunidad.  Y  aunque  en  esto  se 
pudiera  discurrir  mucho  ,  se  contenta  el  Consejo  con 
decir  lo  que  entiende ,  de  que  padece  una  fatal  dis- 
posición. 

Queda  el  Consejo  en  grande  esperanza  de  que  han 
de  hacer  estas,  representaciones  de  su  zelo  ,  grande  im- 
presión en  el  real  ánimo  de  V.  M.  para  ocurrir  con  su 
grande  providencia  á  los  inconvenientes ,  que  amena- 
zan, mandando  que  salga  el  Regimiento  de  esta  Corte, 
y  de  sus  vecindades ,  con  que  cesará  la  congoja  de  estos 
vasallos,  se  podrá  administrar  justicia  ,  y  se  agradará  á 
Dios  para  que  de  fuerzas  de  erección  á  V.  M.  para  poner 
algunos  puntales  á  una  Monarquía  que  por  tantas  partes 
flaquea. 

Y  pasando  á  los  medios  ,  que  propone  el  Marques  de 
Aytona,  en  razón  de  la  quietud  del  Regimiento  ,  le 
parece  al  Consejo  ,  que  ningunos  medios  pueden  bas- 
tar para  escusar  los  inconvenientes  considerados  ,  sino 
es  en  el  que  insta  de  que  salga  el  Regimiento  de  esta* 
Corte.  Y  no  se  duda  ,  que  el  zelo  de  todos  los  Minis- 
tros es  muy  igual  en  el  servicio  del  Rey  nuestro  señor, 

y 


223 

y  de  V.  M. ;  pero  hay  gran  variedad  en  los  di&amenes 
de  como  se  sirven  mejor ;  con  que  es  dificultoso  poderlos 
unir  á  una  inteligencia ,  aunque  lo  están  tanto  en  la  in- 
tención. 

Que  cada  uno  castigue  á  sus  subditos  sin  competen- 
cia, tuviera  gran  facilidad ,  si  el  examen  de  si  son  sub- 
ditos del  Coronel ,  ó  de  la  Justicia  ordinaria  ,  no  pidie- 
ra conocimiento  y  examen  j  y  qualquiera  que  se  inter- 
ponga ,  hace  controversia  ,  pone  dilación  ,  y  en  el  a£to 
prádico  no  tienen  estas  materias  la  expedición  fácil ,  que 
se  considera  en  la  especulación.  Y  el  echar  del  Regi- 
miento á  los  que  estuvieron  antes  procesados ,  para  que 
corra  libre  la  administración  de  Justicia  con  ellos,  es  con- 
forme á  derecho,  y  será  acción  muy  propia  de  tan  justi- 
tificado  Ministro  como  el  Marques  de  Ay tona ,  lo  quai 
puede  hacer  por  sí  i  y  si  juzgare  por  conveniente ,  que 
V.  M.  excite  su  obligación  con  algún  decreto ,  será  justo 
lo  haga  V.  M. 

Y  en  quanto  á  la  proposición  de  que  se  de'  forma  de 
cómo  se  ha  de  rondar  por  las  justicias  ordinarias  ,  y 
por  las  militares  del  Regimiento  ,  hace  gran  novedad  ,  y 
desconsuelo  aLConsejo  ,  que  en  la  Corte  de  V,  M.  haya 
de  haber  otras  rondas  mas ,  que  las  de  sus  justicias  ordi- 
narias j  conque  su  autoridad  que  está  tan  descaecida, 
se  acabará  de. perder  ;  y  faltando  esto  ,  falta  lo  que  prin- 
cipalmente mantiene  las  Monarquias:  y  de  este  ge'nero 
de  rondas  precisamente  se  habían  de  seguir  grandes  em- 
barazos entre  los  Alcaldes ,  y  Tenientes  con  los  solda- 
dos ,  que  rondasen  >  pues  el  orgullo  ,  y  ardor  de  los  sol- 
dados mozos  no  era  fácil  reprimirle  >  y  en  las  contro- 
versias que  se  ofreciesen  ,  que  algunas  fueran  inescusa- 
bles  ,  habian  de  querer  quedar  superiores ,  de  que  re- 
sultarían los  inconvenientes  que  se  dexan  considerar. 

Y  en  quanto  á  que  no  anden  vestidos  de  soldados  sino 

Ff  2  es 


;2  24 

es  los  que  lo  fueren  «del  Regimiento  ,  no  tendrá  ningún 
inconveniente. 

Y  en  el  punto  de  que  la  justicia  ordinaria  prenda  en 
siendo  las  diez  de  la  noche  álos  soldados  rasos,  y  en  qual- 
quier  accidente  lo  pueda  hacer  en  fragante,  no  se  duda  que 
es  muy  buena  providencia,  y  muy  conforme  á  derecho; 
pero  todo  esto  tiene  la  dificultad  en  la  execucion ,  por-, 
que  suelen  andar  muchos  soldados  juntos ,  y  no  se  tiene 
por  fácil  el  poderlos  prender  en  este  caso ,  y  los  Alcal- 
des que  tienen  bien  tomada  la  medida  á  esto ,  han  dich% 
varias  veces  en  las  rondas ,  que  no  pueden  administrar 
justicia  ;  y  el  suceso  de  la  Cava  baja  donde  fue  el  Alcalde 
Don  Joseph  Beltran  á  prender  un  reo  culpado  en  un 
grander  hurto  ,  que  se  hizo  en  Avila  ,  que  asentó  plaza 
en  el  Regimiento,  manifiesta  bastantemente  el  éxito,  que 
podia  tener  lo  que  se  propone  en  este  punto. 

Y  en  lo  que  se  considera  conveniente ,  que  vayan 
dos  reformados  con  los  Alcaldes  ,  tiene  los  inconvenien- 
tes ,  que  se  han  representado  en  algunos  de  los  puntos 
antecedentes. 

Y  en  lo  que  se  propone  ,  que  sin  averiguarse ,  no  se 
crean  ,  ni  publiquen  delitos  contra  los  militares ,  es  pun- 
to en  que  no  se  puede  dar  providencia  ;  porque  la  cre- 
dulidad ,  no  se  puede  ceñir  con  preceptos  ,  y  mas  pena^ 
les,  y  que  es  materia  en  que  es  menester  dexar  libertad, 
y  no  es  punto  capaz  de  averiguación.  Y  de  que  no  se  im- 
puten los  delitos  que  no  estuvieren  averiguados  al  Regi- 
miento ,  tampoco  parece  que  se  puede  reducir  á  leyes, 
ni  prohibiciones  ,  y  pareceria  un  rigor  insólito  castigar 
este  ge'nero  de  cosas  ,  y  seria  menester  castigar  á  mu- 
chos 5  y  esto  en  justicia  ,  y  gobierno,  tiene  mucho  que 
reparar. 

Es.  muy  justo ,  que  la  Sala  de'  todas  las  noticias  que 
tuviere  al  Coronel,  de  delitos  de  los  soldados,  y   no 

se 


22) 

se  puede  dudar  que  los  castigará  el  Marques  de  Ayto 
na  con  toda  la  demostración  que  se  debe  esperar  de  su 
zelo. 

Y  en  que  castiguen  á  los  que  vexaren,  y  inquietaren 
al  Regimiento,  es  muy  de  su  obligación  ,  y  no  se  pue- 
de dudar  lo  executarán  ;  pero  también  se  juzga  que  no 
es  fácil  este  vexamiento  ,  siendo  tantos  y  tan  briosos  los 
soldados  del  Regimiento  :  y  solo  esto  podría  suceder 
juntándose  grande  número  de  vecinos  5  y  el  castigar  esto 
tendría  la  dificultad  que  se  dexa  entender.  Y  castigar  ei 
que  murmuren  ,  no  es  de  fácil  execucion  ,  ni  convenien- 
te ,  porque  se  tienen  por  infelices  los  tiempos  en  que  no 
se  permite  decir  lo  que  se  siente ,  y  sentir  lo  que  se 
quiere. 

En  el  punto  de  que  se  acomode  el  Regimiento  en  ei 
Barrio  de  san  Francisco  ,  y  que  se  cierre,  tiene  grande 
reparo  ,  que  se  desacomode  á  todos  los  que  viven  en  el 
barrio ;  que  á  los  dueños  se  les  cause  el  perjuicio  de  ver 
perdidas  sus  casas  i  pues  son  inescusables  los  daños  que 
han  de  recibir  con  su  asistencia ,  serán  grandes  los  cla- 
mores ,  y  los  desconsuelos  de  los  interesados  ;  y  sobre 
todo  ,  no  se  juzga  que  se  puede  conseguir  el  fin  de  tener 
á  los  soldados  encerrados  de  noche  ,  y  contenidos ,  sien- 
do gente  moza  ,  de  sangre  lozana ,  y  en  la  Corte  ,  que 
tanto  provoca  á  los  vicios. 

Y  en  quanto  al  punto  último  de  que  se  fixe  la  asis- 
tencia de  los  socorros  de  los  soldados  ,  porque  no  se  les 
paga  ,  y  faltando  lo  preciso  del  sustento ,  no  se  les  pue- 
de castigar  5  no  se  puede  dudar  que  es  acción  precisa, 
habiéndose  de  mantener  el  Regimiento  5  pero  también  se 
considera  ,  que  si  todo  el  influxo  que  ha  tenido  el  Re- 
miento  ,  no  ha  sido  suficiente  para  que  se  disponga  cau- 
dal para  las  pa^as-,  y  en  el  breve  tiempo ,  que  há  que  se 
formó,  ha  habido  esta  quiebra,  bien  se  reconoce  quán  im- 

po- 


22  6 

posible  es  permanencia  sin  los  inconvenientes  considera- 
dos j  y  aunque  las  pagas  fueran  puntuales ,  no  suficien- 
tes para  que  tenga  lo  que  juzga  que  han  menester  >  con 
que  es  preciso  que  busquen  lo  que  les  faltare. 

Y  queda  con  grande  desconsuelo  el  Consejo  de  con- 
siderar ,  que  está  esta  Monarquía  expuesta  al  rompí-* 
miento  de  Francia  ,  y  otros  que  pueden  sobrevenir  i  y 
tan  apurada  de  caudal ,  que  no  se  hayan  podido  dispo- 
ner asistencias  fixas  para  el  Regimiento  ,  habiéndose 
aplicado  para  este  efe£to  tanto  empeño  y  fervor.  Punto 
es  este  digno  de  que  V.  M.  cargue  toda  su  real  consi- 
deración con  la  mayor  reflexión  ,  pues  en  que  haya  cau- 
dal vá  el  estar  suficientes  para  conservarnos  ,  ó  ser  pre-, 
ciso  perdernos. 

De  V.  M.  en  esto  ,  y  en  todo  se  espera ,  que  dará 
la  mayor  providencia  ,  para  que  esta  Monarquía  ,  que 
fluctúa  en  tan  grandes  escollos ,  se  mantenga  en  gobier- 
no y  justicia.  V.  M.  mandará  ló  que  fuere  mas  de 
su  real  servicio.  Madrid  ,  y  Agosto  26  de  166% 
años. 

No  ¡se  dio  respuesta  á  esta  consulta ,  pero  debió  de 
hacer  alguna  impresión  en  el  ánimo  de  S.  M.  5  pues  ba- 
garon algunas  órdenes  para  reformar  que  se  truxesen 
armas  de  fuego  ^  y  que  los  Alcaldes  de  Corte  rondasen, 
y  pudiesen  prender  á  todos  los  que  encontrasen  con  ellas, 
aunque  fuesen  soldados  ;  pero  como  no  son  ellos  los 
que  cometen  todos  los  delitos ,  suceden  cada  dia  infini- 
tos ,  asi.de  hurtos  como  de  muertes  ,  y  otros  extraordi- 
narios ,  que  han  causado  en  la  Corte  gran  ruido  j  pero 
con  todo  esto  ,  se  conservan  ,  aunque  no  con  tanta 
sobervia  como  empezaron  5  y  el  Consejo  no  dexa  ca- 
da dia  de  hacer  nuevas  instancias  para  echar  esta  gen- 
te i  y  así  en  4  de  Noviembre  hizo  la  siguiente  con- 
sulta. 

SE- 


227 

SEÑORA. 

JL/Iferentes  consultas  ha  hecho  el  Consejo  á  V.  M. , 
representándola  los  daños  e  inconvenientes ,  que  resul- 
tan de  la  formación  de  la  Coronelía  ,  y  asistencia  de 
tantos  soldados  en  esta  Corte,  y  el  temor  que  se  causa 
en  ella  de  su  continuación  5  y  de  ellas  algunas  han  baxa- 
do  resultas ,  diciendo  V.  M.  las  queda  mirando  ,  para 
tomar  breve  resolución  5  y  otras ,  en  que  se  repitieron 
menos  accidentes ,  que  habían  sobrevenido ,  ( capaces  de 
poder  persuadir  á  V.  M.  á  mandar  salir  de  esta  Corte 
las  compañias  ,  y  remitirlas  á  las  partes  donde  convinie- 
ren ,  y  fuesen  útiles  )  que  hasta  ahora  no  han  baxado 
respondidas. 

Y  aunque  la  falta  de  salud  de  V.  M. ,  que  tan- 
to sienten  el  Consejo,  y  sus  vasallos,  debió  obligar 
á  no  participar  ninguna  cosa  ,  que  pueda  ser  de  desazón, 
van  creciendo  tanto  los  inconvenientes  cada  dia  ,  que  no 
cumpliera  el  Consejo  con  su  obligación,  ni  con  la  confian- 
za que  V.  M.  hace  de  los  que  concurren  en  el ,  si  dexá- 
ra  de  repetir  las  instancias  para  que  V.  M.  se  sirviera 
de  resolver  cosa  de  tanta  importancia ,  y  en  que  vá 
el  sosiego  de  esta  Corte ,  y  la  restitución  del  descrédito 
que  se  padece  en  poner  guardas  al  Palacio  de  V.  M.  so- 
bre las  ordinarias ,  que  los  antecesores  de  V.  M.  han  te- 
nido. 

Señora  ,  no  hay  día  ,  ni  noche  ,  que  no  sucedan  en 
esta  Corte  delitos,  muertes ,  robos  ,  y  pendencias  oca- 
sionadas por  los  soldados  de  la  Coronelía  ,  y  Regimien- 
to 5  y  son  tantas  ,  que  las  mas  aún  no  llegan  á  los  oidos 
de  la  Justicia ,  porque  aunque  las  claman  los  que  las 
padecen  ,  no  dan  cuenta  de  ellas ,  por  ver  que  no  se  con- 
sigue el  remedio ,  ni  la  satisfacción  de  sus  daños  5  de  que 

son 


228 

son  los  testigos  mas  vecinos  las  quejas  universales ,  que 
dan  los  caminantes  ,,.  y  tragineros  de  lo  que  á  las  entra- 
das de  Madrid  les  sucede  ,  quitándoles  lo  que  traen  ,  y 
á  los  que  no  tienen  les  maltratan  ó  matan ,  dexándoles 
desnudos.  Los   frutos  de   las  viñas  los  han  talado.  Las 
huertas  las  han  destruido  :  á  muchos  les  han  obligado  á 
vendimiar  antes  de  estar  en  sazón  la  uba  ,  por  el  temor 
de  que  se  la  roben :  del  ganado  que  se  apacentaba  en  pra- 
dos en  contorno  de  esta  Villa ,  les  han  quitado  muchas 
cabezas,  y  tratado  mal  á  los  Pastores;  con  que  los  obli- 
gados de  la  Carnicería  ,  y  los  abastecedores  del  Rastro, 
han  acudido  al  Consejo  con  su  recurso  ,  sin  haber  halla-, 
•do  camino  para  asegurarse.  Las  casas  de  los  hombres  d& 
•negocios,  Depositarios:,  y  Asentistas;,  no  se  ven  libres 
de  tientos ,  y  papeles ,  en  que  les  piden  socorros  con 
amenazas,  y  les  obligan  á  cerrar  las  puertas  antes  de 
anochecer  ,  y  á  tener  personas  ,  y  armas  prevenidas  para 
Ja  defensade  las  invasiones,  que  les  intentaban  hacer.  Po^ 
cas  personas  se  escapan  de  las  peticiones,  que  les  hacen  los 
soldados  á  título  de  la  necesidad  que  padecen  ;  y  sin  eS-* 
to  general  que  se  tiene  por  cierto  ,  hay  lo  particular  en 
las  relaciones  de  las  rondas ,  que  cada  dia  hace  la  sala 
de  los  Alcaldes ,  en  que  vienen  repetidos  insultos  de  los 
soldados ;  y  en  particular  en  la  de  n  del  mes  de  Sep-^ 
tiembre  vino  una  de  que  el  Domingo  en  la  noche  ante- 
cedente ,  entre  doce  y  una  habían  .entrado  en  la  huerta 
de  Pedro  Albertos ,  en  el  camino  de  san  Isidro  ,  nueve 
soldados  del  Regimiento,,  y  le  habían  llevado  un  vestido 
de  paño   negro  ,  un  arcabuz ,   y  otras  alhajas  de  valor 
de  ochocientos  reales,  y  dexaron  maniatados  quatro  cria- 
dos de  la  huerta.  Y  en  la  ronda  de  24  del  mismo  mes  se 
dio  cuenta  de  haberse  enviado  á  Juan  de  Vilbao  un  pa- 
pel el  Domingo  antecedente  en  que  le  decian  ,  que  seis 
reformados  del  Regimiento ,  necesitaban  de  cien  doblo- 
nes 


2  2£ 

nes  para  su  lucimiento  ,  y  que  los  pusiese  en  poder  de 
Fray  Francisco  de  Paredes  Valbuena  ,.  Monge  Premons- 
tratense.  Y  en  la  Ronda  de  25  del  mismo  se  dixo  habia 
amanecido  aquella  mañana  muerto  de  un  caravinazo  en 
la  Puerta  del  Sol  Rafael  Pérez ,  lacayo  de  Don  Juan  Lo* 
pez  de  Morales ,  arrendador  de  millones  ,  que  le  habian 
muerto  llevando  unas  cartas  á  la  estafeta  á  las  once  de  la 
noche.  Y  en  la  ronda  de  27  se  dio  cuenta  de  que  la  no- 
che antes  á  las  doce  estando  durmiendo  Francisco  Car- 
rocio  ,  albañil ,  á  la  puerta  del  Colegio  de  Atocha  ,  lle- 
gó una  tropa  de  gente  ,  y  le  quitaron  el  sombrero  ,  y  sin 
dar  lugar  á  que  se  levantase  le  habian  dado  seis  heridas, 
Y  en  28  del  mismo  dieron  cuenta  de  que  habiendo  ha- 
bido fuego  en  la  calle  de  Alcalá,  á  que  asistieron  quatro 
Alcaldes ,  estando  en  la  fuga  del  incendio,  llegó  un  hom- 
bre á  quexarse  de  que  en  la  Puerta  del  Sol  le  habian  ca- 
peado ,  y  salió  Don  Martin  Vadarán  con  tres  ministros, 
y  aprehendió  á  un  soldado  5  que  aún  no  habia  asentado 
plaza  ,  á  Francisco  de  Illora  ,  y  á  Juan  Martinez  ,  que 
lo  eran  del  Regimiento  ,  y  les  hallaron  las  capas ,  y  es- 
padas que  habian  quitado.  Y  en  la  de  30  de  dicho  mes, 
de  que  la  noche  antes  habian  muerto  á  Miguel  Navarro, 
Portero  de  la  Portería  de  las  Damas  de  V.  M.á  caravina- 
zos  en  la  calle  de  san  Bernardo.  Y  aunque  no  se  han  ave- 
riguado los  autores  ?  no  ha  faltado  quien  diga  haberlo 
hecho  soldados.  Y  á  Don  Francisco  de  Miera  ,  Caballero 
de  la  Orden  de  Santiago  ,  le  capearon  la  noche  antece- 
dente á  san  Nicolás  á  las  12  de  ella ,  y  le  quitaron  el 
coleto  ,-y  la  espada  ,  y  le  dexaron  la  capa  por  tener  há- 
vito  en  ella.  Y  en  la  ronda  de  5  del  mes  de  O&ubre  se 
aprehendió  á  Francisco  de  Osuna  ,  y  otros  con  dos  capas 
que  habian  quitado  ,  los  quales  dixeron  ser  soldados  de 
la  Coronelía.  Y  en  la  de  14  del  mismo  mes,  se  avisó  que 
estando  la  sala  de  Alcaides  despachando  ,  entró  en  ella 

Gg  un 


2  30 

un  hombre  llamado  Joseph  Martero ,  vecino  de  Cara- 
banchel  de  abaxo ,  y  dixo,  que  viniendo  con  Miguel  Ca- 
sado, su  criado,  en  su  carro  á  esta  Corte,  le  salieron  antes 
de  llegar  á  la  puerta  de  Segovia  hasta  doce  ó  catorce  sol* 
dados  con  la  librea  del  Regimiento  ,  y  le  dixeron  les  die- 
se lo  que  llevaba  ;  y  habiendo  respondido  que  no  traía 
que  darles ,  le  dieron  una  estocada  en  un  brazo  ,  y  una 
pedrada  en  la  boca  ,  de  que  estaba  de  peligro  ,  y  no  se 
pudo  averiguar  mas  de  haber  sido  soldados.  Y  que  la  no- 
che antecedente  habian  escrito  un  papel  á  Don  Diego 
de  Morales,  Tesorero  del  uno  por  ciento  ,  en  que  le 
decian  tuviese  prevenidos  doscientos  escudos  para  la  no- 
che siguiente,  porque  para  quien  los  pedia,  no  había 
justicia  ,  ni  defensa.  Y  en  la  de  \6  del  mismo,  que  la 
noche  antes  en  la  calle  de  san  Cayetano  ,  había  muerto 
á  Manuel  Blanco  ,  un  soldado  del  Regimiento  de  un 
caravinazo.  Y  la  noche  del  Lunes  antecedente  ,  habian 
muerto  de  otro  caravinazo  por  las  espaldas  á  Francisco 
Sánchez  Carpintero  ,  llevando  un  pliego  de  V.  M. ,  que 
recogió  el  Alcalde.  Y  en  el  hospital  habia  entrado  Juan 
'Antonio  Lucar ,  oficial  de  zapatero,  con  una  estocada  en 
la  tetilla  derecha  ,  que  le  dieron  á  la  una  de  la  noche 
en  las  quatro  Calles  ,  unos  hombres  que  no  conoció.  Y 
Pablo  Sánchez  ,  cochero  ,  con  una  puñalada  encima  del 
cmbro  derecho  ,  que  se  la  habia  dado  un  soldado  que 
no  conoció.  Y  Juan  de  Molina  ,  hortelano,  á  quien  die- 
ron una  estocada  en  el  brazo  izquierdo  ,  y  otra  por  las 
espaldas  ,  que  se  las  dieron  quatro  soldados  yéndose  pa- 
seando por  el  Prado.  Y  en  la  ronda  de  23  de  dicho  mes 
de  Octubre  ,  habiendo  ido  á  hacer  diligencias  sobre  las 
noticias ,  que  se  habian  dado  de  las  muertes  de  dos  sol- 
dados ,  se  habian  hallado  el  uno  en  la  calle  de  la  Palomas 
que  no  habia  muerto,  y  estaba  tal,  que  no  se  pudieron  ha- 
cer diligencias  con  e'l ,  y  solo  se  averiguó  haber  sido  las 

he- 


23* 

heridas  en  una  pendencia  con  otro  soldado :  la  otra  muer^ 

te  se  verificó  con  haber  hallado  el  cuerpo  en  el  arenal 
de  la  puerta  de  Toledo,  y  se  averiguó  con  la  ventera,  que 
entre  ocho  y  nueve  de  la  noche,  se  habían  oido  en  aquel 
sitio  unos  arcabuzazos >  que  á  la  mañana  se  habia  ha- 
llado aquel  cuerpo  muerto  atravesado  de  dos  balazos  ,  y 
le  habían  llevado  al  cuerpo  de  guardia  de  la  calle  de  la 
Paloma  una  esquadra  de  soldados.  Y  un  dia  de  la  semana 
pasada  yendo  pasando  á  extremo  un  rebaño  de  ganada 
por  la  puerta  de  Toledo  en  el  arenal  de  ella  ,   á  cosa  de 
las  ocho  de  la  mañana  ,  llegaron  unos  soldados  ,  y  qui- 
taron las  cabezas  de  ganado  que  quisieron  s  y  porque  el 
mayoral  que  lo  conducía  quiso  defenderlo  ,   le  dieron 
quatro  estocadas  ,  de  que  le  llevaron  por  muerto  al  hos- 
pital ,  y  baxaron  después  de  la  calle  de  la  Paloma  otros 
soldados ,  y  quitaron  veinte  carneros ,  y   maltrataron  á' 
los  pastores.  Y  otro  dia  de  la  semana  pasada  viniendo  al 
Consejo  por  la  mañana  Don  Francisco  de  Medrano  y  Ba- 
zán  ,  Fiscal  de  e'l ,  vio  á  la  puerta  del  quarto  del  Mar- 
ques de  Aytona  ,  un  hombre  desnudo ,  que  estaba  dan- 
do voces  ,  diciendo ,  que  los  soldados  le  habían  quitado 
una  carga  de  siete  arrobas  de  hilo  de  León  junto  al  lu- 
gar de  Arabaca ,  dexándole  maniatado  toda  la  noche 
hasta  el  amanecer  ,  y  que  era  todo  su  caudal ,  el  qual 
le  habían  robado.  Y  en  la  ronda  de  30  del  dicho  mes  de 
O&ubre  se  avisó,  que  ala  una  de  ella  habían   entrado 
cinco  hombres  en  un  labadero  de  los  de  san  Isidro  ,   que 
es  de  los  Religiosos  del  hospital  de  Antón  Martin  ,   ha- 
biendo hecho  para  entrar  una  rotura  en  Una  tapia  ;  y  de 
la  parte  de  afuera  se  quedaron  hasta  otros  siete  ú  ocho,  y 
todos  se  llevaron  mucha  cantidad  de  ropa  blanca  ,  ha- 
biendo maniatado  para  executarlo  quatro  ó  cinco  per- 
sonas ,  que  habia  en  la  casa ,  y  maitratadolas.  llevaban 

Gg  2  to- 


2  3* 

todos  armas  de  Fuego  ,   y  vestidos  con  la  librea  del 
Regimiento. 

Todos  estos  casos  y  otros,  que  no  se  pueden  averi- 
guar aunque  se  oyen  y  saben  ,  y  los  demás  que  pasan 
por  los  juzgados  de  los  Tenientes  de  Villa ,  están  pi- 
diendo justicia  j  y  como  ven  los  vasallos  de  V.M.  que  los 
Alcaldes,  ni  la  jurisdicción  ordinaria  no  pueden  proceder 
por  ser  los  delinqüentes  exentos  de  su  jurisdicción,  los  ca- 
bos que  la  tienen  en  ellos  no  la  hacen,  y  que  juzgan  sus 
delitos  por  veniales ,  mueve  al  Consejo  á  representarlos, 
siendo  de  parecer , que  es  obligación  de  V.M.  en  concien- 
cia de  evitarlos,  y  que  debe  servirse  de  quitar  de  su  pre- 
sencia esta  Coronelía  que  los  causa  ,  remitiéndola  á  don- 
de convenga ,  reparando  el  descrédito  que  resulta  ,  de 
que  á  vista  de  tantos  Embaxadores  de  otros  Reyes  ,  y 
residentes  de  Principes ,  tomen  los  soldados  de  este  Regi- 
miento por  disculpar  sus  delitos  ,  la  falta  de  socorros  de 
sus  pagas  por  no  hacérselas  á  su  tiempo  ,  y  no  ser  tan 
efectivas  las  libranzas  ,  que  se  dan  para  la  paga  de  sus 
sueldos  ,  como  su  necesidad  ha  menester.  V.  M.  resolve- 
verá  lo  que  fuere  mas  de  su  real  servicio  ,  y  bien  de  sus 
Vasallos.  Madrid  y  Noviembre  4  de  1669. 

Responsum  non  dedit  ==  Porque  se  tiene  entendi- 
do ,  que  es  la  Coronelía  la  pacificación  de  las  in- 
quietudes que  suele  haber  en  casos  de  menoridad, 
como  este  que  se  añade  ,  y  fue,  que  luego  que  en- 
traron las  guardas  en  Palacio  ,  como  va  dicho ,  ama- 
neció una  mañana  quebrada  por  la  parte  del  Parque 
una  reja  de  la  Cobachuela  del  Despacho  Universal ,  y  ha- 
biendo roto  por  allí  tres  puertas ,  se  hallaron  todos  los 
papeles  barajados ,  y  la  mayor  parte  de  ellos  en  el  sue- 
lo ,  y  un  papel  que  decia  :  No  todo  lo  guarda  la  Ghamver-* 
ga.  Con  esto  han  querido  acreditar  más  á  S.  M.   lo 

que 


233 
que  conviene  tener  está  guarda :  con  que  las  instan- 
cias del  Consejo  son  de  poca  importancia  á  los  oidos  de 
S.  M. 

El  señor  D.  Juan  se  está  en  Zaragoza  muy  quieto,  y  vir- 
tuoso ,  y  tan  querido  y  estimado  de  todos  ,  que  no  tiene 
comparación.  Muchas  quejas  dá  la  plebe  de  Castilla  contra 
S.  A. ,  parecie'ndole  que  solo  trató  de  sus  conveniencias, 
pero  muchas  gracias  le  dan  los  cuerdos  de  que  esté  ca- 
llando. Los  Aragoneses  le  estiman  ,  y  veneran  por  los 
agasajos  que  les  hace  ;  de  suerte  ,  que  viniendo  Consi- 
liarios del  rey  no  de  Valencia  á  Zaragoza  á  dar  su  bien 
yenida  á  S.  A. ,  y  la  enhorabuena  de  los  puestos  y  car- 
gos que  habia  llevado  ,  sucedió  que  la  Ciudad  convidó 
á  todos  los  señores  y  caballeros  que  habia  en  ella  ,  pa- 
la que  el  dia  de  la  función  estuviesen  á  las  tres  de  la 
tarde  en  la  plaza  del  Consistorio  para  acompañar  la  Ciu- 
dad ,  que  salia  á  recibir  los  Diputados  de  Valencia.  Fai^ 
taron  á  esta  función  el  Duque  de  Hijar ,  el  Marques  de 
Alcañiz  ,  el  Conde  de  Aranda  ,  y  su  hijo  el  Conde  de 
san  Clemente  ,  el  Conde  de  Belchite ,   el  Marques  de 
Navarres ,  el  de  Cañizares  ,  el  Marques  de  Coscojuela, 
y  otros  j  con  que  la  Ciudad  quedó  muy  ofendida ;  y 
acabada  la  función  ,  juntaron  Capitulo  ,  y  Consejo  para 
hacer  una  demostración  con  los  que  habían  faltado  :  y  se 
tiene  por  cierto,  hubo  siete  votos  de  que  les  derribasen  las 
casas  ,  y  desavecindasen  con  pregones  ,  y  que  no  dexa- 
sen  ,  ni  se  permitiese  el  que  sus  vasallos  comerciasen  en 
dicha  Ciudad ,  ni  sus  barrios.  Hubo  otros  diez  y  siete 
Votos  ,  de  que  solamente  se  les  desavecindasen  ,  con  que 
los  demás  se  conformaron  con  esta  resolución  de  la  ma- 
yor   parte  5  y   habiendo  llamado  á  los  Ministros  para 
hacer  el  pregón  ,  no  faltó  alguno  de  los  que  estaban  den- 
tro del  Capítulo  ,  que  dio  aviso  á  los  culpados  ,  los  qua^ 
les  fueron  a  dar  parte  á  S.  A. ,  .para  que  lo  estorbase,  y 

por 


234 

por  no  haberle  podido  hablar  el  Secretario  Patino  ,  escri- 
bió á  la  Ciudad,  diciendo,  se  sirviera  de  suspender  aque- 
lla execucion  que  habia  resuelto  ,  hasta  que  se  informa- 
ra á  S.  A.  Con  este  papel  se  suspendió  la  resolución  ,  y 
la  Ciudad  envió  tres  embajadas  á  S.  A. ,  ofreciéndole 
suspenderla  hasta  que  S.  A.  íá  diese  satisfacción  5  y  S.  A. 
Ja  escribió  con  grande  agradecimiento  ,  y  dispuso  el  ajus- 
te, con  que  todos  salieron  acompañando  á  la  Ciudad 
quando  se  fueron  los  Diputados. 

A  este  tiempo  también  hubo  en  Portugal  su  poco  de 
inquietud  ,  porque  los  afe&os  del  Rey  Don  Alfonso  sen- 
tían verle  padecer  en  su  prisión  ,  y  los  del  séquito  de 
Don  Pedro  temian  no  se  encendiese  alguna  cisma  5  y  así 
determinaron  que  Don  Francisco  Terre  de  Andrade ,  ó 
de  Mendoza  ,  Almirante  de  su  armada  ,  llevase  á  Don 
Alfonso  á  las  Islas  Terceras  :  y  así  una  noche  con  todo 
secreto  se  embarcaron ,  y  no  habiendo  podido  en  tres 
dias  salir  de  la  barra ,  se  arrepintió  el  tal  Almirante  de 
haber  executado  una  acción  tan  cruel  con  su  Rey ,  se 
desembarcó  ,  y  se  fue  á  la  Compañía  ,  y  tomó  la  ropa, 
pero  no  le  bastó  ,  porque  le  buscaron  ,  y  prendieron  en 
un  Castillo  ,  donde  parece  que  perecerá.  Encargósele  es- 
ta empresa  á  otro  caballero  ,  que  luego  puso  en  execu^ 
cion  salir  del  puerto  con  Don  Alfonso ,  porque  ya  el 
pueblo  de  Lisboa  se  empezaba  á  inquietar.  Llevóle  á  las 
Islas ,  y  habiéndole  paseado  ,  y  festejado  algunos,  dias> 
le  dispuso  un  encierro ,  donde  le  dexó  ,  y  se  vino  á  Lis- 
boa :  con  que  muchos  de  los  parciales  de  Don  Alfonso 
se  salieron  de  ella  ,  y  se  fueron  á  sus  lugares.  Algunas 
diferencias  hay  en  los  Consejos  de  Estado  ,  así  en  el  de 
España  ,  como  en  el  de  Portugal ,  sobre  la  restitución  de 
los  estados  á  sus  dueños ,  con  que  ellos  se  están  sin  go-, 
zarlos  ,  y  el  Portugués  disfrutándolos. 

Hemos  dexadp  llegar  á  Roma  el  Padre  Juan  Eve- 

rar- 


'23? 
rardo  ,  para  poder  contar  su  suceso,  que  es  bien  memo- 
rable j  pues  creyendo  ,  que  en  llegando  á  Roma  seria 
Pontífice  ,  se  halló  burlado  ,  respecto  de  no  llevar  car- 
tas de  creencia  para  la  embajada ,  que  presumía  habia  de 
dar  á  S.  S.  5  y  así  dio  aviso  de  haber  llegado  ,  y  pidió 
orden  de  lo  que  habia  de  executar ,  sobre  que  se  hicie- 
ron algunos  Consejos  de  Estado  5  y  en  ellos ,  como  cono- 
cían el  sugeto ,  se  resolvió ,  que  se  le  enviase  orden  pa- 
ra que  tratase  de  la  definición  de  la  Concepción,  y  tam- 
bién se  le  señalaron  ochenta  escudos  para  la  asistencia: 
con  que  le  hicieron  Embajador  capón  j  pero  el  Marques 
de  san  Román  ,  que  está  en  aquella  Corte  por  Emba- 
xador  Ordinario ,  le  asistió  con  todo  lo  que  era  preciso, 
y  con  coches  para  su  lucimiento  5  pero  todo  esto  no  bas- 
tó para  que  los  cortesanos  de  Roma  conociesen  luego  el 
sugeto ,  y  así  escribieron  cosas  bien  ridiculas  de  el?  por- 
que tan  bien  se  miente  en  aquella  Corte  como  en  esta, 
y  yo  vi  carta ,  en  que  decia  un  amigo  á  otro  de  aquí 
éste  Capítulo; 

Aquí  llegó  el  Padre  Everardo ,  y  dicen ,  que  trae 
en  dinero  doce  mil  doblones  ,  y  en  barras ,  y  presas 
de  oro  diez  y  siete  libras ,  y  un  cofrecillo  de  una  vara 
de  largo,  y  una  quarta^  de  ancho  en  quadro  lleno  de 
joyas ,  y  alhajas  de  grande  importancia  ,  con  que  no  de- 
xará  de  conseguir  Capelo. 

Su  Santidad  dio  á  Francia  un  Capelo  ,  reservando 
otro  para  España  ,  sobre  que  escribió  que  se  le  propu- 
siesen sugetos  para  él  5  y  habiendo  el  Consejo  de  Estado 
propuesto  en  primer  lugar  ai  Dean  de  Toledo,  y-eri  ser. 
gundo  á  Don  Antonio  Benavides,  y  en  tercero  á...¿....... 

se  conformó  S.  M.  ,  y  se  le  escribió  al  Pontífice  ,  re- 
mitiéndole la  nomina  al  Marques  de  san  Román  con 
extraordinario ;  pero  este  mismo  correo  llevó  á  parte 
carta  de  la  Rey  na  nuestra  señora  ,  pidiendo  á  S.  S.  el 

Ca- 


1^6 

Capelo  para  el  Padre  Everardo.  Esto  se  divulgo  en  la' 
Corte  ,  y  fue  el  sentimiento  de  todos  muy  general ,  creí- 
yendoque  en  ponie'ndose  la  Purpura  ,  habia  de  volver  á 
España  luego ,  y  que  la  Coronelía  se  habia  dispuesto 
para  este  efe&o.  Este  sentimiento  ,  ó  cuidado  se  acrecen- 
tó mas  con  la  respuesta  de  haber  recibido  estos  pliegos 
el  Marques  de  san  .Román ,  pues  juntamente  con  ella 
dio  noticias  ,  aunque  equívocas  ,  de  que  ya  S.  S.  concer 
dia  con  lo  que  S.  M.  pidió.  Esto  también  se  esparció  por 
Roma ,  de  suerte  ,  que  hubo  muchas  cartas ,  que  lo 
acreditaron ;  y  así  los  Padres  de  la  Compañia  recibian 
enhorabuenas  ,  y  todo  el  lugar  pésames.  Tenian  preve- 
nidas linternillas  para  poner  las  luminarias  en  viniendo 
el  aviso  ,  que  se  aguardaba  por  instantes.  En  ínterin  que 
llegaba ,  escribieron  al  Consejo  de  Estado  ,  al  Marques 
de  San  Román  ,  Almirante  de  Castilla  ,  y  ai  Condesta- 
ble ,  que  está  gobernando  á  glandes.  Sintió  mucho  esto 
el  Duque  de  Osuna  ,  que  está  gobernando  á  Cataluña, 
y  ele&o  Gobernador  de  Milán ;  y  sin  poder  reportar  el 
sentimiento  de  este  caso ,  por  reconocer , ó  que  estaban 
olvidados  sus  servicios ,  ó  por  causas  en  que  se  entien- 
den estos  señores  ,  tomó  la  pluma  ,  .y  escribió  estas  qua^ 
tro  cartas ,  con  fecha  de  2  o  de  Septiembre  de  1 669,. 

A  LA  REYNA  NUESTRA   SEÑORA. 

señora: 


;I  poca  salud ,  y  mi  falta  de  hacienda,  me  ponen  ew 
precisa  obligación  de -no  poder  proseguir  en  el  real  ser- 
vico  de  V.  M. ,  y  así  suplico  á  V.  M.  se  sirva  de  mandar^ 
tne  dar  Ucencia.  Guarde  Pios  a  V .  M.  &c< 

.'•.'-■  '  3 

,  SlQflQZ    filldSOfl    Su 

A 


237 
A   DON  BLASCO. 

¡Señor  mió :  Remito  á  V.  S.  esa  carta ,  para  que  la 
ponga  en  las  reales  manos  de  S.  M.  debiendo  solo  añadir 
en  esta  á  V.  S.  que  si  se  me  niega  la  licencia ,  me  iré  sin 
ella,  y  solo  para  esto  despacho  extraordinario  ,  yente  y 
viniente.  Guarde  Dios  á  V.  S.  &c. 

A   ATT  O  NA. 

Señor  mío  :  Embio  á  WE.  copias  de  lo  que  escribo 
á  la  Rey  na  nuestra  señora,  y  á  D.  Blasco  de  Loyola,  sin 
ser  ya  hora  de  decir  á  V.  E.  otra  cosa,  pues  ya  no  es  tiem- 
po de  nada.  Guarde  Dios  á  V.  E.  &c. 

A    PEÑARANDA. 

Tío  y  señor  mió  :  Remito  copias  á  Y.  E.  de  lo  que* 
escribe  á  la  Reyna  nuestra  señora  ,  y  á  Don  Blasco  ,  y 
porque  ya  no  es  tiempo  de  reconvenciones ,  ceso  en  esto, 
deseando  solo  que  guarde  Dios  á  V.  E.  &c. 

Concediósele  licencia}  pero  se  le  mandó  que  no  de- 
xase  el  puesto  hasta  que  fuese  el  Duque  de  Sesar  ,  que 
estaba  nombrado.  No  falta  quien  dice  ,  que  ha  de  haber 
segunda  creación  ,  y  que  en  ella  se  mejora  el  partido  del 
Duque.  El  del  Padre  Juan  Everardo  se  puso  de  peor  ca- 
lidad ,  porque  el  Marques  de  san  Román  ,  le  jugó  la  pie- 
za del  Capelo,  y  hay  quien  dice,  que  fue  para  conseguid 
el  Consejo  de  Estado  ,  porque  luego  que  fue  de  el,  avisó; 
que  su  Santidad  habia  enviado  á  pedir  la  nomina  de  los 
sugetos,  que  hablan  ido  propuestos  ,  y  habiéndosela  lle- 
vado ,  le  deshaució  de  la  pretensión  del  Padre  Everardo^ 
y  le  mandó  se  lo  dixese  ,  y. que  renunciase  luego  el  pues.-: 

Hh  to 


238 

to  de  Inquisidor  general  en  Don  Diego  Sarmiento  Valla- 
dares, Presidente  de  Castilla  ,  que  habia  ido  nombrando 
para  este  efe&o  ,  sobre  que  estaba  tenaz  el  Padre  Confe- 
sor. Entie'ndese,  que  era  la  causa  de  esto,  el  que  su  Con- 
fesor ,  y  Confidente ,  que  era  el  Padre  Salinas ,  de  la 
Compañía  de  Jesús  ,  le  habia  escrito  una  carta  en  que  le 
decia  ,  que  1as  cosas  de  España  se  iban  disponiendo  de 
suerte  ,  que  muy  en  breve  se  veria  en  ella ,  y  con  quar* 
to  en  Palacio  con  escalera  secreta  -para  poder  ver  á  Ja 
Rey  na  nuestra  señora  á  las  horas ,  que  quisiese  ,  y  go- 
bernase esta  Monarquía  sin  embarazo  j  y  que  así  no 
renunciase  el  puesto  de  Inquisidor  general,  con  que  le 
debió  hacer  tal  armonia  al  Padre  Everardo  esta  carta^ 
que  le  hacia  tenerse  fuerte  en  no  renunciar  ,  y  con  las 
esperanzas  del  Capelo  mucho  mas.  Llevóle  la  orden  de 
su  Santidad  el  Marques  de  san  Román  ,  á  tiempo  en  que 
en  su  idea  se  hallaba  Cardenal,  y  Gobeínador  de  España: 
con  que  el  pobre  hombre  se  quedó  muy  frió  con  ella  ,  y 
aún  dicen  le  costó  un  desmayo  ,  de  mas  de  una  hora. 
Tienese  por  cierto ,  que  el  General  de  su  Religión  ,  vién- 
dole desposeído  de  los  puestos  ,  y  que  quando  entró  en 
Roma  ?  no  hizo  los  acatamientos  teatinos  á  su  Reveren- 
dísima ,  le  mandó  salir  luego  de  Roma ,  y  que  se  fuese 

á  un  Convento  cerca  de  la  ciudad  que  llaman  de 

donde  luego  que  llegó  á  e'l ,  despidió  toda  su  familia* 
y  se  quedó  con  el  hermano  Bustos  su  compañero  ,  que 
le  asistió  en  España  ,  y  pretendió  por  esto  le  llamasen 
Señoría.  No  pienso  han  quedado  los  dos  muy  mal ,  pues 
llevaron  muy  buenas  propinas  de  doblones  quando  se 
fueron  5  y  una  entre  otras  que  se  dexaron  acá  de  qui- 
nientos doblones  de  á  ocho  ,  no  es  la  que  ha  hecho  me- 
nos ruido  para  recogerla  ,  y  ponerla  en  seguridad  ,  pues 
fue  menester  Alcalde  de  Corte  para  su  execucion.  La  car- 
ta del  Padre  Salinas  se  descubrió  aquí ,  y  de  la  noche  á  la 

ma- 


23? 

mañana,  le  envió  el  Nuncio  á  Valladolid  ,  y  de  allí  á  Pa- 
lencia  ,.  á  donde  algunos  quieren  que  este  de  asiento  ,  y 
otros  que  va  caminando  á  Roma. 

Su  Santidad  ,  habiendo  manifestado  su  ánimo  en  dar 
el  Capelo  á  Don  Luis  Fernandez  Portocarrero  ,  Deán  de 
Toledo  ,  ha  hecho  represalia  de  el  hasta  que  se  allanen 
en  Italia  ,  en  los  rey  nos  de  Ñapóles,  y  Milán  ,  á  darle  los 
espolios  de  los  Conventos,  que  se  han  extinguido  en  aque- 
llos reynos. 

Luego  que  llegó  esta  nueva  le  dieron  á  S.  M.la  Rey- 
na  nuestra  señora  unas  tercianas  ;  de  que  ha  estado  bien 
apretada.  Ha  sido  Dios  servido  de  haberla  sacado  a  puer- 
to seguro  ;  y  los  Chambergos,  que  así  se  llaman  los  de 
la  Coronelía  por  haber  puestóse  el  traje  que  traía  Mr. 
Chaveget ,  Francés ,  que  sirvió  en  el  exército  de  Bada- 
joz ,  y  ellos  llaman  á  los  cortesanos  golillas  ,  sobre  que 
ha  habido  algunas  moynas  de  importancia  ,  Intentaron 
hacer  festejo  á  S.  M.,  publicando  una  mascara  para  el  dia 

Íe  los  años  de  la  Rey  na  nuestra  señora  ,  que  son  á  20  de 
Kciembre.  Convidaron  á  algunos  Golillas,  como  ellos 
dicen  ,  y  empezaron  á  comprar  caballos >  pero  los  medios 
de  todos  son  tan  cortos  ,  que  se  hallaron  en  precisa  obli- 
gación de  pedir  á  la  Villa  los  vistiese :  y  esta  lo  ha  repug- 
nado ,  con  que  se  hará  la  mascara  con  poco  lucimiento, 
como  se  dirá  á  su  tiempo. 

Resultó  de  la  muerte  del  Marques  de  Camarasa,  que 
se  enviaron  Jueces  á  Ñapóles  para  la  averiguación  y 
castigo  i  y  habiendo  reconocido  el  proceso ,  se  dio  esta 
sentencia. 


Hh*  %  Don 


240 

Don  Carlos  II.0  Rey  de  Castilla  ,  Aragón  ,  y  Cerdeña  ,  &c% 

y  Doña  María  Ana ,  Re  y  na  Madre  ,  Tutor  a 

y  Gobernadora. 

SENTENCIA. 

>EA  á  todos  manifiesto  como  el  Exmo.  señor  Doii 
Francisco  Tutavila,  Duque  de  san  Germán,  señor  del  es- 
tado de  la  Campana  de  Aibalá  ,  y  Villa  de  Saucedilla, 
Comendador  de  la  Peñauseda ,  en  la  Orden,  y  milicia  de 
Santiago  ,  de  los  Consejos  de  S.  M.  en  los  supremos  dé 
Guerra,  de  Italia  ,  y  del  Corateral  del  rey  no  de  Ñapóles, 
Virrey  y  Capitán  General  de  este  reyno  de  Cerdeña,  ot- 
dena  ,  manda  ,  y  hace  noticiosos  á  todos  los  naturales,  y 
demás  que  viven,  residen,  y  habitan  en  este  presente  rey-; 
no,  y  en  las  ciudades,  villas,  y  lugares  de  esta  Provincia, 
de  qualquier  estado  ,  preeminencia  ,  dignidad  ,  calidad  ó 
estamento,  que  fueren  ,  como  habiéndose  cometido  el 
homicidio  de  Don  Agustin  de  Castelvi  y  Lanza  ,  Mar- 
ques de  Laconi ,  y  Vizconde  de  Sanluri ,  de  orden  de  su 
muger  Doña  Francisca  Zatrillas,  Marquesa  de  Laconi,  y 
siete  Fuentes,* por  Don>  Silbestre  Aymerich ,  y  demás 
cómplices,  que  intervinieron  en  aquella  alevosía',  perpe- 
trada á  la  una  ,  pasada  media  noche  de  los  20  de  Junio 
de  1668  ,  corrió  voz,  que  hizo  divulgar  ,  y  esparció  di- 
cha Marquesa  Doña  Francisca  para  encubrir  su  torpe- 
za,de  que  se  habia, cometido  el  delito  de  comisión  de 
la  Exma.  Doña  Isabel  de  Portocarrero,  Marquesa  de  Ca- 
marasa,  con  ciencia  y  noticia  de  su  marido  el  Exmo.  Don 
Manuel  de  los  Cobos  ,  Marques  de  Camarasa  ,  que  go- 
bernaba esta  reyno  de  Virrey  ,  y  Capitán  General  5  y 
que  el  motivo  seria  por  las  diferencias  ,  que  hubo  en  la 
ocasión,  que  se  disolvieron  las  Cortes,  y  general  Parla- 

men- 


24* 

mentó,  que  se  celebra  en  este  reyno  ;  con  lo  qual ,  en- 
cubriendo la  torpísima  causa  real ,  y  verdadera  del  di' 
cho  delito  ,  sin  atender  al  temor  de  Dios  ,  y  con  menos- 
precio de  sus  conciencias,  se  unieron  Don  Jayme  Artal 
de  Castelvi ,  Marques  de  Zea  ,  Don  Antonio  Brondo, 
Don  Silvestre  Aymetich ,  Don  Francisco  Cao  menor, 
Don  Francisco  Portugués,  Don  Gavino  Grixoni,  y  otros 
cómplices  $  y  después  de  muchas  juntas  ,  coloquios  ,  y 
conventículos  perversos,  que  formaron  en  diversas  casas, 
perpetraron  el  execrable  homicidio  en  la  persona  de  di- 
cho Exmo.  señor  Marques  de  Camarasa  ,  siendo  Virrey, 
y  Capitán  General  de  este  reyno  ;  al  qual,  subiendo  ,  y 
retornando  del  Convento  de  nuestra  señora  del  Carmen, 
y  de  la  fiesta  que  se  celebraba  en  su  octavario,  mataron 
alevosamente  á  caravinazos  el  Sábado  2  1  del  mes  de  Ju- 
lio de  dicho  año  de  1668  dentro  de  su  coche  ,  y  en  el 
estrivo  en  que  venia  con  su  rfluger  y  hijos  ,  disparándo- 
le á  las  siete  y  media  de  la  tatde  ,  desde  una  ventana, 
y  reja  de  madera  ,  que  está  en  la  calle . ,  que  llaman  de 
Caballeros ,  de  la  casa  de  Don  Antonio  Brondo,  que  tie- 
ne puerta  en  la  calla  Mayor  de  esta  ciudad  ,  por  donde 
entraron  los  facinerosos  ,  y   agresores  con  mucha  co- 
mitiva de  gente  armada  de  armas  proditorias,  no  obstan- 
te las  quadrillas  formadas  ,  y  apostadas  en  diversas  par- 
tes donde  podia  pasar  el  coche  5  como  se  conoció  del  pre- 
paratorio ,  que  habia  en  casa  de  la  dicha  Marquesa  Do- 
ña Francisca  Zatrillas  ,  y  en  la  de  Don  Antonio  Bron- 
do ,  donde  se  habia  recogido  el  Marques  de  Zea  ;  de  cu^ 
yos  corredores  dispararon  varios  arcabuzazos  á  los  pa- 
ges  ,  y  criados  de  dicho  Virrey  5   y  al  tiempo  que  fueron 
á  querer  cerrar  las  puertas  de  este  castillo  para  facilitar 
la  prisión  ,  e'  impedir  la  fuga  de  los  delinquientes  3  hirie- 
ron á  Don  Eufrasio  de  los  Rios  ,  Page  de  dicho  Virrey, 
y  á  Grifel  de  Vicerta ,  esclavo  del  Capitán  Pedro  An- 

to- 


242 

tonio  Pes ,  según  queda  probado  en  el  proceso  difusa- 
mente 5  en  el  qual  se  ha  manifestado  el  ánimo  deprava- 
do que  tuvieron  los  facinerosos  por  habérsele  hallado 
diez  y  siete  heridas  de  balazos  en  los  pechos  del  dicho 
tVirrey  ,  no  obstante  otra  herida  que  tenia  en  el  brazo  iz- 
quierdo ,  y  en  la  parte  siniestra  de  la  cabeza  ;  con  con- 
tusión de  miembros  ,  escapando  de  milagro  los  demás  del 
coche  por  la  multitud  de  balas  ,  que  manifiestan  los  ves- 
tigios que  han  quedado  en  la  pared  dónele  pegaron }  y 
porque  después  de  esta  infelice  e  inhumana  resolución, 
incontinenti  los  dichos  Marques  de  Zea ,  y  los  demás 
reos  cómplices ,  se  fueron  á  retraer  y  refugiar  en  el  Con- 
vento de  san  Francisco  de  Claustrales  del  arrabal  de  Es- 
tampadle (no  obstante  los  que  se  recogieron  en  la  casa  de 
dicha  Marquesa  de  Laconi ,  y  siete  Fuentes) ,  y  pertre- 
chándose con  copioso  número  de  gente  armada ,  y  de 
mala  calidad,  que  tenían  Cíe  antemano  prevenida,  y  con 
las  tropas  que  venían  cada  dia  ,  estuvieron  con  cen- 
tinela continua  ,  y  atalaya  en  el  campanario  ,   y  con 
el  aparato  de  pedreros ,  y  espingardos ,  ó  mosquetes  de 
posta  colocados  en  la  puertas  de  dicho  Convento ,  con- 
moviendo la  gente  en  aquella  era  ,  como  lo  habian  tan- 
teado en  el  dia  del  entierro  del  dicho  Marques  de  Laco^ 
ni ,  y  la  iban  sedicionando  en  controversias  y  chismes. 
iY  no  pudiendo  conseguir  este  segundo  maleficio  por  la 
fidelidad  notoria  de  ios  nativos  ,  se  embarcaron  después 
de  un  mes  para  el  Cabo  de  Sacer  ,  sin  reparar  en  el  in- 
temperie ,  y  peligros  de  la  mar  ,  que  podían  sobrevenir, 
y  han  estado  en  aquel  distrito  hasta  el  presente  con  de- 
sasosiegos,  sembrando  cizaña  ,  y  provocando  á  inquie- 
tud ,  y  á  perturbaciones ,  corriendo  la  estrada  pública, 
y  convocando  gente  para  su  facción  ,  contraviniendo  á 
la  lealtad  ,  que  debían  de  vasallos  de  S.  M. ;  por  cuyas 
causas  y  razones ,  se  les  ha  fulminado  proceso  á  instan- 
cia 


243 
cia  del  Doftor  Esteban  Antonio  Alemán  ,  caballero  de 
esta  Ciudad  ,  y  Abogado  Fiscal ,  que  hemos  nombrado 
en  estas  causas.  Y  habiendo  constado  con  superabundan- 
te  copia  de  testigos ,  papeles  fidedignos ,  cartas  verifica- 
das ,  y  pruebas  suficientes  y  nerviosas ,  de  que  el  proce- 
so de  la  muerte  del  Marques  de  Laconí ,  que  fulminó  4 
instancia  de  su  muger  ,  es  falso  ,  y  siniestro  ,  y  que  ella 
y  los  demás  delinqüentes  ,  y  .aliados  de  su  casa  ,  y  fa- 
milia cooperaron  en  sobornar,  testigos  para  culpar  á  dicho 
Marques  de  Camarasa  ,  y  á  otras  personas,  que  estaban 
inocentes  de  dicho  delito  ,  y  habiéndolos  emplazado ,  y 
citado  á  voz  de  pregonero  en  esta  Ciudad,  y  en  la  de 
Sacer ,  porque  pareciesen  dentro  de  un  termino  preciso, 
no  se  han  presentado  por  andar  prófugos  con  el  estimu- 
lo de  su  misma  conciencia  que  los  acusa  ,  y  siguiéndose 
la  causa  en  su  rebeldia,  se  ha  proferido  sentencia  con  vo- 
to del  noble  ,  y  magnifico  Don  Juan  de  Herrera  ,  Conr 
sejero  de  S.  M.  en  el  de  santa  Clara  del  reyno  de  Ñapó- 
les, y  Consultor  de  estas  causas  ;  en  la  qual  hemos  con- 
denado á  los  dichos  Don  Jayme  Artal  Castelvi ,  Mar- 
ques Zea  ,  Don  Antonio  Brondo ,  Don  Silvestre  Ayme- 
rich  ,  Don  Francisco  Cao ,  Don  Francisco  Portugués, 
Don  Gavino  Grixoni ,  por  reos  de  lesa  Majestatis  in  primo 
capite  (sin  perjuicio  de  los  demás  cómplices  y  delinqüentes), 
y  que  sean  tenidos  por  enemigos  públicos ;  y  como  tales, 
que  puedan  ser  ofendidos  y  muertos  ,  sin  incurso  de  pe- 
na; y  los  que  los  persiguieren  y  mataren  ,  merezcan  pre- 
mios ,  y  gracias  de  la  real  grandeza.  Que  las  casas  donde 
dichos  reos  habitaban  y  vivían ,  y  sobre  todo  la  de  Don 
Antonio  Brondo  (de  donde  se  ha  perpetrado  el  delito) 
sean  demolidas,  derribadas  ,  y  deshechas  ,  para  que  que- 
den desiertas  e  inhabitables,  conservando  con  su  ruina  la 
perpetua  nota  de  infamia  ;  y  con  prohibición  de  que  no 
se  puedan  jamas  reparar  ni  edificar  j  y  pasando  el  arado 

por 


244 

por  el  suelo  de  dichas  casas ,  se  siembre  sal  en  su  terrer 
ño,  y  se  coloquen  epitafios  para  memoria  de  los  tiempos 
venideros,  según  la  orden  de  S.  M. ,  y  que  los  bienes 
muebles ,  y  raices  feudales ,  y  alodiales  ,  derechos  ,  y 
acciones  que  tuvieren  dichos  reos  Marques  de  Zea  ,  Don 
Antonio  Brondo,  Don  Silvestre  Aymerich,  Don  Eran-< 
cisco  Cao ,  Don  Francisco  Portugués ,  y  Don  Gavina 
Grixoni  ,  sean  aplicados ,  adquiridos ,  y  devolutos  en 
beneficio  del  regio  Erario ,  y  del  fisco  de  la  sacra  Ca-? 
tólica  y  real  Magestad. 

Con  lo  qual ,  siendo  como  es  ,  constante  ,  sabido,  y 
averiguado,  que  el  dicho  Marques  de  Laconi  murió 
por  las  insidias  de  la  Marquesa  Doña  Francisca  Zatrillas 
su  muger  ,  de  Don  Silvestre  Aymerich  ,  y  sus  cómpli-< 
ees ,  por  la  torpísima  causa  ,  que  se  ha  averiguado  en  los 
autos ,  habie'ndose  propalado  bastantísimamente  la  ino-^ 
cencía  de  los  Excelentísimos  Marqueses  de  Camarasa,  y 
de  los  demás  ,  que  quisieron  culpar  en  el  dicho  homici-i 
dio  del  Marques  de  Laconi  5  y  siendo  muy  patente  y 
manifiesto,  que  los  dichos  Don  Jayme  Artal  de  Castel-J 
vi ,  Marques  de  Zea  ,  Don  Antonio  Brondo  ,  Don  Sil-, 
vestre  Aymerich,  Don  Francisco  Cao ,  Don  Francisco' 
Portugue's  ,  Don  Gavino  Grixoni ,  y  demás  cómplices, 
y  agregados ,  mataron  al  dicho  Virrey ,  cometiendo  los 
demás  insultos  arriba  referidos,  es  firme,  estable,  per- 
manente y  constante ,  que  ios  vasallos  de  esta  Ciudad  y 
rey  no  todo  ,  generalmente  han  sido  ,  y  son  fieles  y  lear 
les  ,  y  que  no  han  faltado  á  la  obligación  obsequiosa  de 
vasallos  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  por  fieles  y  leales  do- 
ben  ser  tenidos  ,  habidos  y  reputados  ,  corno  así  los, 
tenemos  ,  y  reputamos  ,  y  queremos  que  por  tales? 
sean  habidos  ,  y  reputados  en  el  real  nombre  de 
S.  M.  ,  para  que  en  adelante  puedan  conseguir  las 
■  gracias,  honras  y  mercedes  de  la  real  grandeza,  y  católica 

ele* 


245 
clemencia  ,  sin  que  pueda  perturbarles  el  insulto  del  exe- 
crable homicidio  cometido  por  dichos  reos ,  y  sus  cóm- 
plices y  adherentesj  pues  estos  particulares  deben  ser 
castigados  con  la  severidad  ,  que  pide  su  atroz  insolen- 
cia ,  que  no  ha  podido  manchar  la  innata  fidelidad  de 
los  Sardos. 

Y  porque  en  todos  tiempos  conste  de  esta  verdad 
sólida  y  averiguada ,  y  se  puedan  conservar  los  Regni- 
culas  en  toda  la  estimación  ,  y  aprecio  de  su  incontrasta- 
ble lealtad  ,  y  ai  mismo  paso  se  extirpen  los  particulares, 
que  no  supieron  guardar  el  obsequio,  y  veneración  á  su 
Rey  ,  y  señor  natural ,  como  lo  es  nuestro  gran  Monar- 
ca Don  Carlos  II.0  (que  Dios  guarde  )  siendo  particula- 
res los  facinerosos  y  agresores  de  tan  execrable  delito, 
cometido  en  persona  del  dicho  Excelentísimo  Marques 
de  Camarasa  ,  Vice-gerente  ,  y  Alter-Nos  de  S.  M.,  im- 
ponemos con  e'sta  pena  de  la  vida ,  y  confiscación  de 
bienes  ,  y  de  traydor  al  Rey ,  á  qualquier  persona  ,  que 
asistiere  ,  auxiliare  ,  favoreciere  ,  y  amparare  á  dichos 
reos ,  corno  enemigos  públicos  por  tal  declarados  ,  y  for- 
judicados  >  y  que  incurran  en  estas  penas  los  que  tuvie- 
ren algún  ge'nero  de  correspondencia  con  ellos  dirette, 
nec  indireóíé.  Y  que  por  ningún  pretexto  ,  causa  ó  moti- 
vo ,  que  decir,  ó  pensar  se  pueda  ,  les  hayan  de  dar  so- 
corro de  viveres  ó  bastimentos ,  que  pueda  servirles  de 
alimento  ,  pues  con  este  se  les  prohibe  el  auxilio  y  am- 
paro hasta  de  agua  y  fuego  ,  y  todo  humano  socorro  de 
su  sustento.  Y  ofrecemos  en  el  real  nombre  de  S.  M.  por 
premio  seis  mil  escudos  de  contado  á  la  persona  6  perso- 
nas que  entregaren  vivo  al  dicho  Don  Jayme  Artal  de 
Castelví ,  Marques  de  Zea  ,  y  se  le  dará  indulto  á  e'l, 
y  á  otros  diez  compañeros  por  qualquier  delito  que  hu- 
bieren cometido  ,  con  que  no  sea  de  los  seis  reos  en  este 
gregon  comprehendidos  5  y  caso  que  le  mataren ,  se  le 

«  da- 


246 

darán  tres  mil  escudos  con  cinco  indultos ;  y  al  que  pren 
diere  á  qualquier  de  los  otros  reos  suso  mencionados,  y 
nos  le  entregare  vivo ,  se  le  pagarán  de  contado  quatro 
mil  escudos  ,  y  se  le  dará  indulto  á  e'l ,  y  á  otros  quatro 
compañeros  en  la  forma  arriba  dicha ;  y  caso  que  mata- 
ren á  alguno  de  los  dichos  reos  ,  se  le  darán  dos  mil  es- 
cudos ,  y  mandamos  expresamente  so  las  mismas  penas 
de  la  vida  ,  traydor  al  Rey  ,  confiscación  de  bienes ,  y 
que  sean  tenidos  por  infames  el  y  sus  descendientes, 
que  caso  que  el  dicho  Marques  de  Zea  ,  y  demás  van- 
deados,  y  forjudicados  con  esta,  entraren  en  alguna 
Ciudad  ,  Villas  ó  lugares  ,  sean  obligados  los  vecinos  de 
la  tal  Ciudad  ,  Villa  ó  lugar  ,donde  estuvieren  ,  de  quin* 
ce  años  en  adelante  ,  á  tomar  las  armas  contra  dichos 
reos  ,  apremiando  á  los  Ministros  de  Justicia  so  las  mis- 
mas penas  á  que  los  hayan  de  prender ,  y  matar  ,  y 
caso  que  entrasen  en  sus  territorios  ,  tengan  obligado/., 
de  ir  á  buscarlos  con  la  mayor  indagación  que  fuere  po« 
sible ,  convocando  á  todos  los  lugares  convecinos  de  la 
comarca  donde  pasaren ,  ó  estuvieren  refugiados :  con 
cominacion  ,  que  los  Ministros  de  Justicia,  y  particular 
res  ,  que  dexáren  de  acudir  con  prontitud  quando  fueren 
llamados ,  y  convocados ,  hayan  de  incurrir  ,  como  de 
hecho  queremos  que  se  tengan  por  incursos  desde  ahora 
para  entonces  ,  en  las  mismas  penas  de  alevosos  ,  perdi- 
miento de  bienes  ,  y  de  la  vida  ;  sin  que  para  esto  se  les 
haya  de  admitir  escusacion  alguna  en  general  y  parti- 
cular ,  pues  es  obligación  el  haber  de  acudir  á  cosa  tan 
necesaria  ,  y  conveniente  al  real  servicio  de  S.  M.  ,  y 
beneficio  público  ;  con  declaración  también  ,  que  en  ei 
lugar  ó  lugares  donde  se  entendiere  que  dichos  reos 
tienen  acogida  desde  el  dia  de  la  publicación  de  esta  en 
adelante,  ( ademas  del  incurso  de  las  penas  suso  mencio- 
nadas) se  declararán  por  infames ,  rebeldes ,  y  traydo- 

res, 


247 
es ,  y  se  les  pegará  fuego  á  la  casa  ,  y  casas  del  dicho 
lugar  donde  estuvieren  acogidos  y  auxiliados  ,  para  que 
queden  asoladas  de  habitación ,  en  perpetua  memoria 
de  haber  contravenido  á  estas  órdenes.  Y  porque  venga 
á  noticia  de  todos ,  y  ninguno  pueda  pretender  ignoran- 
cia 5  mandamos  que  este  pregón  sea  publicado  en  esta 
Ciudad  ,  y  en  las  demás  Ciudades  ,  Villas ,  y  Lugares  de 
este  reyno :  y  los  unos  ni  los  otros  no  hagáis  lo  con- 
trario, si  la  real  indignación  ,  y  penas  sobredichas  ,  de- 
seáis evitar.  Datis  en  Caller  á  los  1 8  del  mes  de  Junio  de 
■  1669  años. 

El  Duque  de  san  Germán.  —  Vidit  Don  Jfoannes  de 
Herrera.  =  Vidit  Alemán  Regii  Reg.  Consil.  &  Consultor  TU 
ci  advocatus.  — 

Gregorius  Ferrarius  ,  Secretarias.  ±z 

No  ha  sido  de  poca  inquietud  en  aquel  reyno  este 
suceso  ,  porque  las  partes  están  avanderizadas ,  y  todos 
tienen  su  séquito  j  pero  sin  embargo  se  executó  en  las 
casas  la  sentencia  ,  ya  que  no  en  los  delinqüentes  i  y  el 
Duque  de  san  Germán  ,  que  es  Virrey  en  aquel  reyno, 
ha  prevenido  los  castillos  ,  y  fortalezas  con  los  soldados 
Españoles ;  de  suerte  ,  que  los  tiene  á  todos  sujetos ,  y 
obra  con  tanto  cuidado  y  atención  ,  que  le  tienen  mie- 
do y  respeto.  También  ha  padecido  Don  Jorge  Casteívi, 
hermano  del  Conde  ,  principal  delinqüente  ;  pues  siendo 
del  Consejo  de  Aragón  ,  imprimió  un  manifiesto  contra 
el  Duque ,  y  su  acompañado ,  que  dieron  la  sentencia; 
por  cuya  causa  lo  sacaron  de  la  Corte  ,  y  lo  llevaron  pre- 
so á  Arenas ,  á  donde  queda. 

Entre  otros  casos  muy  particulares ,  que  ha  habido 
en  la  Corte  ,  el  mas  extraordinario  que  se  ha  visto  en 
ella  fue  ,  que  el  Marques  del  Valle ,  hijo  primogénito 
del  Duque  de  Terranova  ,  llevado  de  -sus  obligaciones, 
y  deseando  castigar  el  desembarazo  con  que  el  Conde 

Ii2  de 


248 

de  Gueto  ,  extrangero ,  y  famoso  soldado  ,  una  noche 
de  este  verano  desjarretó  las  muías  del  coche  en  que  iba 
el  Duque  de  Terranova  ,  por  haberse  ofrecido  de  que  el 
Caballerizo  del  Duque  le  hubiese  vendido  un  caballo 
de  S.  E.  al  Conde  de  Gueto  por  sano  ,  y  al  cabo  de  tres 
meses  halló  no  estarlo  ,  y  le  quiso  volver  ,  y  no  fue  ad- 
mitido. El  Marques  del  Valle  le  buscaba  ,  y  el  Conde  de 
Gueto  echaba  pepeles  de  desafio ,  y  nunca  se  encontra- 
ban j  pero  sabiendo  el  Marques ,  que  el  Conde  andaba 
escondido,  así  por  el  respeto  de  la  justicia  ,  como  por  no 
parecerle  estaba  seguro  en  su  casa  ,  y  que  se  recogía  en 
casa  del  de  Vaifuerte  su  amigo  ,  en  la  calle  de  Atochas 
una  mañana  al  amanecer  con  algunos  camaradas ,  y  cria- 
dos entraron  en  la  casa  ,  y  á  fuerza  de  armas  quisieron 
romper  las  puertas  ,  y  ponie'ndolo  en  execucion  ,  fueron 
sentidos  del  Conde  de  Gueto ,  y  de  otros  dos  criados 
que  tenia  en  su  quarto  ,  y  se  dieron  tan  buena  maña, 
que  por  las  mismas  brechas  ,  que  habian  hecho  en  las 
puertas  ,  les  tiraron  muchos  carabinazazos ,  y  hicieron 
mucho  daño  ,  y  habie'ndose  salido  á  la  calle  ,  les  arrojó 
por  los  valcones  algunas  granadas  ,  que  también  les  hi- 
cieron daño.  Juntóse  medio  lugar  á  ver  la  refriega  ,  y 
tres  Alcaldes  de  Corte ,  que  también  gozaron  de  la  fiesta 
sin  poderlo  remediar ,  hasta  que  uno  de  ellos  fue  al 
Consejo  ,  y  dio  cuenta  ,  y  le  dieron  orden  para  que  los 
prendiese.  Llegó  furioso  manifestándola  ,  con  que  se  re- 
tiraron los  que  estaban  en  la  calle  ,  y  los  de  adentro  se 
indieron.  Llevaron  á  Guet  o  á  la  Cárcel ,  y  el  del  Valle 
se  ha  retirado  donde  no  parece  ,  con  que  se  andan  bus-; 
.cando  medios  como  ajustados.  / 

Habiéndose  despachado  las  Bulas  del  Inquisidor  ge- 
neral al  Presidente  de  Castilla  Valladares  ,  se  fe  envistió 
al  Conde  de  Peñaranda  con  la  Presidencia ,  y  después 
de  varios  parlamentos ,  no  la  quiso  aceptar  5  con  que  de 


recaída  se  la  dieron  al  Conde  de  Villa-Umbrosa ,  caba- 
llero de  linda  intención  ,  afable  ,  y  de  letras.  Y  si  todo 
esto  no  basta  para  encaminar  ios  aciertos  de  esta  Monar- 
quía, obre  Dios. 

Portugal  se  defiende  en  no  entregar  sus  haciendas 
á  los  Mayorazgos ,  que  las  tienen  seqüestradas  ,  como 
son  el  Duque  de  Abeyro  ,  el  Duque  de  Camina  ,  y 
otros ;  con  que  está  resuelto  ,  que  el  Marques  de  Eliche 
y  Carpió  vaya  á  Portugal  por  Embajador  Extraordinario 
á  ajustar  estas  cosas.  Dicen  no  están  de  parecer  en  Por- 
tugal de  venir  en  elio  5  con  que  parece  se  vendrá  á  rom- 
per ,  porque  ellos  se  hallan  mal  con  las  paces ,  respecto 
de  que  todos  los  Militares  han  quedado  desacomodados, 
y  con  muy  cortas  conveniencias.  Esto  ,  y  la  inquietud 
del  Francés  ,  creo  nos  ha  de  poner  en  cuidado ,  porque 
hoy  está  disponiendo  tres  exercitos ,  y  para  ellos  ha 
nombrado  Generales  ,  uno  para  Fíandes ,  otro  para  Mi- 
lán ,  y  otro  para  Cataluña  5  y  á  este  mismo  tiempo  ha 
enviado  Embajador  Extraordinario  á  España  :  dicen,  que 
con  presupuesto  de  casar  su  hija  con  nuestro  Rey,  y 
que  restituirá  loque  tiene  en  el  Condado  de  Rosellon, 
y  pondrá  la  Borgoña  como  estaba  de  antes  ,  con  las  for- 
tificaciones que  habia  demolido  en  ella ,  y  que  con  esto 
se  rompiese  con  Porrugal ,  que  con  soldados ,  caballería 
y  armada  ayudará  á  la  conquista.  Los  discursos  que  de 
esto  hacen  los  políticos  son  muchos,  y  todos  se  re- 
ducen á  que  nos  viene  á  engañar.  Esto  tengo  por 
lo  mas  cierto  ,  y  que  se  puede  creer  de  su  incons- 
tancia. 

Por  todas  partes  han  sido  los  sucesos  este  año  fata- 
les ,  y  el  peor  que  ha  habido  pata  la  christiandad  es  el 
que  se  ha  tenido  en  Venecia  con  la  Isla  de  Candía  ,  que 
siendo  así ,  que  ha  tantos  años  que  el  Turco  ha  procu- 
rado llevársela  gor  asedio  ?  y  habiendo  hecho  sobre  esta  I 

era- 


*5° 

empresa  tantas  perdidas ,'  este  año  la  consiguió  con  me- 
nos fuerzas  ,  que  otras  veces.  Los  Generales ,  que  la  de- 
fendieron fueron  tan  valerosos  ,  que  no  quisieron  sacar 
el  pie  de  la  Isla }  así  rindieron  sus  fuerzas  con  estos  Ca- 
pítulos. 

Capítulos  entre  la  serenísima  República  de  Veneciay  y  el  Turco 

■  por  la  entrega  de  Candía. 

V/UE  haya  de  sacar  el  General  toda  su  gente  con  las 
^^  armas ,  y  trescientos  cañones ,  y  que  para  ello 
tenga  doze  dias  de  termino,  sin  que  se  le  de'  "ningún  im- 
pedimento ,  y  acabado  dicho  termino  ,  lo  que  no  hubie- 
re sacado  ,  quede  al  servicio  de  la  plaza. 

Que  Suda,  Carabusar  ,  y  Spinalonga  ,  plazas  presi- 
diadas de  la  República  en  dicha  Isla  ,  queden  á  devoción 
de  su  Principe,  con  la  contribución  annua  de  diez  mil 
zequines  al  Gran  Señor. 

Que  las  Armas  de  la  serenísima  República  ,  queden 
obligadas  á  defender  aquellos  mares ,  y  limpiarlos  de  los 
Corsarios  ,  que  debaxo  de  pretexto  de  amistad  ,  vayan  á- 
aquella  Isla ,  ó  infestasen  la  ribera  del  reyno  de  la  juris- 
dicción del  Turco. 

Que  se  hayan  de  observar,  y  mantener  los  capítulos 
de  la  paz  en  el  mismo  modo  y  forma  ,  que  se  observaba 
antes  de  la  guerra  de  Candia. 

Que  puedan  los  Venecianos  traginar  ,  y  negociar  li- 
bremente como  antes,  sin  ningún  impedimento  por  todos 
los  estados ,  y  dominios  del  Turco. 

Estos  son  los  sucesos  de  este  año  t  que  he  procura- 
do ceñir  en  el  discurso  de  este  papel ,  así  por  no  causar 
melancolia  con  lo  trágico  de  ellos  ,  como  por  escusar  la 
leyenda  de  mi  corta  retórica.  Muchos  han  sido  los  pape- 
les políticos ,  y  satíricos  ,  que  sobre  el  contenido  de  los 

dis- 


2JI 

discursos  de  este  han  salido  5  pero  ninguno  me  ha  pare*- 
cido  que  dice  tanto,  ni  tan  bien  como  e'ste,  y  así  por  cer- 
rar con  llave  de  oro  esta  obra  ,  la  pongo  aquí  ,  que 
es  este. 

LOS    DOS    GENIOS. 

DISCURSO    CHRISTIANO    POLÍTICO, 

en  que  un  vasallo  leal ,  llora  las  calamidades  que  hoy 
padece  esta  Monarquía. 

EFECTOS     INFELICES 

del  eclipse  del  sol  Hlipo  el  Grande  ,  quarto  planeta 

Católico, 

EN  EL  CIELO  ESPAÑOL. 

Sucedido  á  17  de  Septiembre  de  166 f, 

DIRÍGESE 

A  la  Magestad  augusta ,  santa,  y  piadosa  de  la  Reyna  nues- 
tra señora  Doña  María  Ana  de  Austria» 


Q 


yga,  señora ,  V.  M. ,  y  pondere  con  su  grande  ,  y 
prudentísimo  discurso  ,  las  voces  de  esta  Monarquía  en 
las  de  un  vasallo  leal,  que  tiernamente  adolece  del  amor  de 
sus  Reyes  ,  y  de  su  patria  >  que  si  no  llevaren  a&ividad 
bastante  para  persuadir  al  remedio  que  solicitan  ,  servi 
rán  ,  por  lo  menos  ,  para  desahogar  el  corazón  que  ator- 
mentan. Pongo  á  Dios  por  testigo  ,  señora  ,  de  que  el  in~ 

ten- 


2J21 

tentó  de  este  papeí  no  se  adelanta  á  la  vana  presunción 
de  corregir  las  soberanas  acciones  de  V.  M.  j  que  fuera 
atrevimiento  sin  disculpa  ,  faltar  á  tan  merecido  ,  y  sa- 
grado respeto.  Solo  pretende  con  lo  triste  de  la  quexa, 
mover  su  benigno ,  y  real  corazón  á  la  ponderación  de  la 
causa. 

Oyga ,  pues  ,  V.  M.  (vuelvo  á  repetir)  las  calamida- 
des ,  que  hoy  padece  esta  Monarquía  Española  ¡  que  tu- 
vieron su  oriente  en  el  ocaso  de  Felipe  el  Grande  ,  que- 
rido esposo  ,  y  tio  de  V.  M. ,  y  mi  natural  señor  y  Rey. 
Apenas  faltó  aquel  padre  amoroso  de  sus  vasallos,  aquel 
liberal  remunerador  de  los  beneméritos ,  aquel  zeloso, 
sangriento  azote  de  los  insultos  >  apenas ,  digo,  se  eclip- 
só aquel  sol  para  la  tierra ,  pasando  (por  sus  virtudes 
heróycas)á  continuar  los  cimientos  en  mejor  cielo,  quan- 
do  (ocasionados  de  pe'rdida  tan  sensible  ,  y  rendidos  casi 
al  grave  peso  de  tanto  tributo)  empezaron  á  escucharse 
los  gemidos  tristes  del  afligido  pueblo  ,  que  (por  ser  en 
la  noche  obscura  de  aquella  ausencia)  si  no  excedian  (que 
esto  nunca  será  posible)  los  términos  de  la  fidelidad  ,  so- 
naban á  lo  menos  con  mas  horror.  No  duda  España  ,  se- 
ñora ,  que  el  ¿co  lastimoso  de  aquellos  gtitos  ,  llegó 
á  penetrar  el  delicado  tierno  corazón  de  V.  M.  tanto 
mas  rigurosamente  ,  quanto  se  hallaba  ya  maltratado 
con  el  golpe  irreparable  de  la  muerte  de  su  querido 
esposo  >  y  que  esforzando  V.  M.  los  reales  desmaya- 
dos alientos  al  calor  generoso  de  su  imperial  sangre, 
determinó  oponerse  á  los  brios  de  aquella  fatal  desgra- 
cia ,  procurando  (con  los  desvelos  del  nuevo  gobierno) 
apaciguar  el  dolor  ,  enjugar  las  lagrimas ,  y  dedicar- 
se finalmente  á  la  solicitud  del  alivio  ,  que  (por  nues- 
tra desgracia)  se  dilata ,  al  paso  mismo  que  se  necesita. 

Dexó  mi  Rey  (que  goze  de  Dios  )  á  V.  M.  segundo 
luminar  grande  ,  candida  hermosa  luna  del  cielo  de 

a- 


España  (  Claud.  de  Rapt.  Proserp.  &c.  Ovid,  Epist.  Leand, 
ad  Her.  epítetos  que  Claudiano  ,  y  Ovidio  aplican  á  es- 
te planeta  ,  para  que  en  compañía  de  algunos  Ministros 
(estrellas  de  primera  magnitud)  presidiese  en  las  tinieblas 
de  la-  noche  triste  ,  que  sucedió  al  alegre  dia  de  su  acer- 
tado gobierno  ¿  hasta  que  su  rayo  mejor  (  el  segundo 
Carlos,  nuestro  Monarca  que  Dios  guarde  )  tuviese  acti- 
vidad para  ilustrar  ,  y  acrecentar  su  imperio  ,  fertilizán- 
dole con  favorables  influencias  á  imitación  de  su  di- 
funto padre.  No  pudo  hacer  mas  Filipo,  que  dexar  en- 
comendadas tantas  prendas  de  su  corazón,  quantos  son  los 
vasallos  de  su  dominio  ,  á  quien  le  tenia  de  su  voluntad, 
y  á  Ministros  ,  cuyos  ombros  habia  experimentado  at- 
lantes capaces  para  sufrir  el  peso  grande  de  tan  gran  Co- 
rona. Así  lo  esperaba  el  pueblo  ,  confiando  de  esta  dis- 
posición sus  alivios  j  pero  la  experiencia  le  ha  marchita- 
do, la  esperanza  de  este  consuelo  ,  porque  en  sentir  de 
Crisólogo ,  son  muy  tibios  los  rayos  de  la  luna  ,  y  de  las 
estrellas ,  para  suplir  la  falta  que  ocasiona  la  ausencia  de 
los  del  sol :  Furiente  solé  (dice  el  ingenioso  Padre,  Serm.  7  8.) 
quid  de  spkndore  lunar is  ?  quid  de  stellis  ad  noBis  potuit  so- 
latium  remanere\  Ello  es  fatalidad  de  la  dicha :  pocas  veces 
ó  ninguna  se  recobra  con  las  ventajas  que  se  pierde. 

Claro  está,  señora  ,  que  la  reda  ,  pura  intención  de 
V.  M.  (por  el  amor  que  nos  tiene  ,  por  el  que  tuvo  á  su, 
esposo  ,  y  por  lo  interesada  ,  que  se  reconoce  en  las  glo* 
rias  de  un  ángel  á  quien  tenemos  por  Rey,  y  V.  M. 
por  hijo) ha  procurado  siempre  el  mayor  servicio  de  Dios, 
el  mayor  lustre  de  la  Monarquía  ,  y  el  descanso  mayor 
de  sus  vasallos,  y  que  en  orden  á  conseguirlo  todo  ,  ha 
puesto  V.  M.  los  medios  ,  que  al  di&amen  de  su  relevan- 
te juicio  han  parecido  mas  proporcionados  para  el  logro 
de  los  fines  pretendidos  ;  pero  la  oculta  providencia  del 
Altísimo  (por  castigo  sin  duda  de  nuestras  culpas )  ha 

Kk  frus- 


254 

frustrado  las  diligencias,  ha  cegado  los  discursos,  y  ría  ríe- 

cho  inútiles  los  medios  5  de  suerte ,  que  el  principio  mis- 
mo en  que  se  fundaba  la  esperanza  de  nuestras  dichas, 
ha  venido  á  ser  el  origen  de  nuestras  mayores  desgra- 
cias. ¿Quién  juzgara  que  la  virtud  habia  de  ser  amparo 
de  los  vicios?  ¿quién  vio  sangrienta  la  piedad?  ¿quándo 
pudo  la  modestia  parecer  ambiciosa  ?  El  christiano ,  li- 
beral zelo  de  toda  la  Corte  aplaudido  ,  ¿como  vino  á  de- 
generar en  interesado?  Imposibles  parecen  todos  ■>  pero  la 
experiencia  nos  desengaña  ,  viéndolos  hoy  practicados  en 
las  acciones  de  un  Ministro  el  mas  ingrato  á  Dios  ,  y  al 
antiguo  cariño  del  pueblo  ,  que  ha  conocido  el  mundo; 
el  mas  perjudicial ,.  que  ha  tenido  la  Corona  de  España 
desde  su  fundación  primera.  Con  estas  señas  no  me  pa- 
rece necesario  nombrarle  ,  que  (  como  dixo  Christo  por 
san  Mateo  en  el  capitulo  j.^Afruóiibus  eorum,  cognoscetis 
eos  ,  de  sus  mismas  operaciones  depende  su  mayor  cono- 
cimiento. Mal  se  disimulan  entrañas  de  lobo  ,  con  piel  de 
cordero. 

Permitame,  señora,  V.  M.  afirmar  ,  que  el  tropel  de 
tantos  ahogos  ,  se  origina  del  eclipse  de  nuestro  quarto 
planeta ;  que  semejantes  causas  metehorologicas  ordina- 
riamente producen  lamentables  efe&os. 

El  primero  que  empezó  á  acongojar  la  Monarquía, 
fue  la  exaltación  monstruosa  del  Jesuita  Juan  Everardo, 
sacado  con  su  voluntad  (  otros  dicen  pretensión  )  del  re- 
tiro quieto  de  un  aposento ,  y  constituido  de  repente  sin 
ciencia  experimental ,  ni  política  en  el  difícil  manejo  de 
negocios  tan  graves  como  se  ofrecen  cada  dia  á  la  per- 
sona, que  dignamente  debe  ocupar  la  soberanía  del  pues- 
to de  primer  Ministro  ,  no  habiéndolo  hallado  capaz  los 
Superiores  de  su  Religión  ,  para  exercer  este  cargo  en 
un  Colegio.  Para  gobernar  una  conciencia  tan  pura  como 
la  de  V.  M.  ( por  ser  materia  tan  fácil )  pudo  ser  á  pro- 

po- 


2U 

pósito  este  sugeto ,  aunque  no  falta  quien  diga  ,  que  pa- 
ra venir  en  ello  el  Rey  nuestro  señor,  (que  goze  de  Dios) 
fue  necesario  que  le  apadrinase  mucho  el  favor  ,  y  que 
intercediese  por  e'l  el  natural,  piadoso  agrado  de  V.  M.> 
pero  no  pudo  servir  de  exemplar  esta  permisión  para  co- 
locarle después  en  el  trono  de  Valido  ,  porque  necesita- 
ba de  alientos  mas  gigantes  la  Monarquía.  Antes  dixera, 
yo ,  que  favorecer  así  á  un  Jesuíta  de  tales  circunstan- 
cias ,  era  aventurarle  el  cre'dito  ,  porque  fiar  las  atencio- 
nes de  un  gobierno  ,  ya  militar  ,  ya  político  ,  á  sugeto  y 
mano  sin  experiencia ,  no  es  ocasionarle  para  lucir ,  si- 
no ponerle  á  la  vergüenza  para  que  todos  le  vean 
errar. 

Bien  acreditan  lo  sólido  de  éste  sentir  las  resolucio- 
nes del  Padre  Confesor  ,  pues  apenas  se  halló  en  la  cun> 
bre  del  valimiento ,  quando  atropellada  la  razón  ,  el  eno? 
jo  sin  rienda ,  ciego  el  discurso ,  y  solo  con  vista  mas 
perspicaz  la  ambición  ,  empezó  á  dar  á  conocer  al  mun- 
do la  cortedad  de  su  talento  con  acciones  tan  desiguales, 
que  unas  fueron  risa ,  y  otras  el  escándalo  del  pueblo. 
No  pongo  exemplo  de  aquellas  ,  porque  no  me  riña  el 
decoro  5  y  por  e'sta  hable  alguna  sangre  que  dá  voces 
aún,  que  parece  que  calla. 

No  pudo  contenerse  el  odio  de  este  Religioso  contra 
los  Españoles  en  la  esfera  privada  de  menos  Gerarquía. 
En  la  mas  soberana  presumió  hacer  suerte.  Contra  la 
sangre  real  e  imperial  de  V.  M.  conspiró  su  enojo  ,  y 
afilando  la  venganza  en  el  rencor  porfiado ,  que  guarda- 
ba en  el  pecho  contra  el  mejor  Eiiipo ,  (por  no  haber 
juzgado  á  proposito  su  persona  aun  para  mediano  em- 
pleo) determinó  tomarla  en  un  hijo  suyo.  En  aquel  rayo 
Austríaco  digo  ,  hermano  de  Carlos  mi  querido  Rey ,  y 
primo  hermano  de  V.  M.  En  aquel  David  de  este  tiem- 
po ,  perseguido  gor  leal ,  maltratado  por  zeloso  del  bien 

Kk  2  pú- 


25  i 

público  ,  y  de  algunos  Ministros  no  bien  querido  ,  por- 
que afean  su  interés  desinteresado. 

Hallábase  á  esta  sazón  S.  A.  en  Consuegra  ,  donde 
.vino  de  la  Coruña  por  evitar  la  execucion  sangrienta 
con  que  la  cautelosa  disposición  de  Everardo  le  amena- 
zaba. Aún  alli  le  era  formidable  el  valor  de  este  Prínci- 
pe ,  con  tenerle  enfrenado  el  respeto.  Aún  allí  recelaba 
las  centellas  de  este  rayo  ,  con  tenerle  el. deseo  de  no  dis- 
gustar á  V.  M.  embrazado  el  impulso.  Aún  allí  le  pare- 
cia  tan  misterioso  el  cuerdo  silencio  con  que  le  miraba 
tolerar  sufrido  los  embates  de  su  persecución  declarada, 
que  llegó  á  inferir  ser  artificio  de  aquella  ingeniosa  pru" 
dencia  ;  para  que  sin  estruendo  consiguiese  el  pueblo  tan 
merecida  y  apetecible  ruina.  En  fin  ,  señora,  nada  le  ase- 
guraba el  temor  5  y  por  hallarse  prevenido  para  la  bor- 
rasca que  le  amenazaba ,  viéndose  ya  combatir  de  dos 
Vientos  tan  contrarios  ,  como  el  que  soplaba  de  parte  de 
la  razón  del  señor  Don  Juan  ,  y  el  de  su  mala  concien- 
cia ,  que  le  impedia  para  chocar  en  el  escollo  donde  han 
peligrado  tantos  Validos  ,  (  porque  como  pilotos  sin  des- 
treza ,  no  han  sabido  amaynar  las  velas  de  la  codicia  pa- 
la afianzarse  )  determinó  arrojar  á  las  olas  el  ancora  de 
un  atrevimiento  escandaloso.  Sin  consulta  de  Y.  M.  (que 
no  lo  pudiera  intentar  de  otra  suerte  )  resolvió  prender 
á  S.  A.  ,  y  lo  hubiera  executado ,  si  algunas  confiden- 
cias leales  por  Españolas ,  no  hubieran  prevenido  el  ries- 
go con  el  aviso. 

Con  poco  número  de  criados  ( disculpando  el  peligro 
el  corto  decoro  de  su  real  persona)  se  fue  conduciendo 
S.  A.  á  parage  mas  seguro.  ¡  O  fortuna  ciega !  un  hijo 
de  tal  Rey  ,  y  tal  hijo  !  ¿Fugitivo  de  un  vasallo  ,  y  tal 
vasallo  ?  j  O  señora  !  ¿  Quien  pudiera  en  este  juicio  (  sin 
faltar  á  la  veneración  )  recusar  en  V.  M.  la  voluntad  de 
¡a  patria ,  dexando  libres  la  memoria ,  y  el  discurso  pa- 
ra 


2S7 
ra  la  ponderación  de  un  crimen  tan  sin  exemplo  ?  Tengo 

por  cierto  ,  que  á  la  reda  justicia  de  V.  M.  aún  eí  casti- 
go mas  atroz  le  habia  de  parecer  poco  proporcionado  pa- 
ra la  satisfacción  de  un  exceso  tan  desmedido.  Déme 
V,  M.  licencia  para  pasar  á  otro  punto  ,  y  no  hacer  en 
este  mas  ponderación  ,  porque  la  memoria  me  resu- 
citabas lagrimas,  y  temo  que  (por -salir  teñidas  en  la 
sangre  generosa  del  corazón)  manchen  este  papel ,  y  lle- 
gue menos  decoroso  ,  que  pretende  ,  á  los  reales  pies  de 
Y.M. 

La  fuerza  del  mas  valiente  brazo  desmaya  ,  quando 
el  golpe  violento  que  arroja ,  por  apartarse  el  objeto  ,  tie- 
ne la  execucion  en  vacio.  El  corazón  mas  noble  ,  repri- 
me los  ardores  de  la  venganza  ,  quando  el  retiro  del  con- 
trario le  dexa  burlado  el  intento  j  pero  acrecentar  el  co- 
rage  por  no  haber  podido  lograr  el  tiro ,  es  indicio  de 
un  ánimo  cobarde  ,  y  de  humilde  esfera  :  Egens  ignotas 
(decia  Cornelio  Tácito  en  el  libro  primero  de  sus  Anales) 
potentiam  apud  unurrt  odium  apud  omnes ,  •  adeptus  dedlt 
exemplum  ,  quod  se  cutí  ex  pauperibus  divites  ex  contemptis 
metuendi  perniciem  aliis  ,  ac  postremurn  sibi  invenere.  Ha- 
blaba del  Romano  Ispon ,  hombre  de  origen  obscuro, 
que  habiendo  ganado  la  gracia  de  Tiberio  Cesar  ,  inso- 
lente con  la  privanza  ,  empezó  á  perseguir  la  sangre  mas 
ilustre  de  Roma ,  con  disimulo  al  principio  ,  y  después 
con  desvergüenza.  Enteróse  el  Emperador  de  la  malicia, 
y  castigóle  con  severidad  ,  siendo  causa  lo  mas  encum- 
brado del  puesto ,  de  que  fuese  mas  ruidoso  el  precipi- 
cio. Esto  mismo  le  sucedió  con  V.  M.  á  Everardo  :  y  no 
es  mucho ,  porque  fueron  los  dos  tan  parecidos  en  el 
obrar,  como  en  el  nacer. 

Hallóse  V.  M.  obligada  á  tomar  por  su  cuenta  el 
crédito  del  señor  Don  Juan  ,  dando  á  entender  á  los  va- 
sallos no  solo  de  esta  ,  sino  también  de  las  demás  Coro- 
nas, 


258 

ñas  ,  el  alto  punto  de  estimación  ,  que  en  su  real  pecho 
tenían  las  acciones  de  S.  A.  i  aquella  obediencia  tan  de  hi- 
jo i  aquel  rendimiento  tan  de  vasallo  j  aquel  zelo  de  ser- 
vir á  Dios  en  las  importancias  de  su  Rey  ,  tan  de  Prin- 
cipe Católico  5  aquel  desinterés  con  que  ha  procurado 
siempre  las  conveniencias  de  la  causa  pública  ,  tan  de  su-» 
perior  Ministro  j;  y  aquel  amor  continuado  en  la  solicitud 
del  aliyio  de  los  pueblos  ,  tan  de  compañero  y  amigo  :  y 
viendo  que  unas  prendas  tan  ventajosas  las  procuraba 
amancillar  sin  razón  la  calumnia  de  aquel  Religioso; 
determinó  Vé  M.  por  su  real  decreto  ,  el  mas  sensible  ,  y 
severo  castigo  ,  que  fue  mandarle  (con  termino  bien  li- 
mitado) saliese  de  España ,  desembarazando  los  prime- 
ros puestos ,  que  en  ~ella  tenia  ,  y  se  conduxese  á  Roma 
con  título  de  Embaxador  ;  aunque  de  su  ambición  tie-r 
ne  el  pueblo  entendido ,  que  gustará  de  otro  mas  co- 
lorado. 

Todas  las  acciones  de  V.  M.  desde  que  nuestra  di- 
cha nos  la  dio  á  conocer  por  Reyna ,  han  sido  amables 
para  los  subditos  de  esta  Corona  ,  y  dignas  de  memoria, 
y  alabanza  eterna  ;  pero  dexeme  decir  V.  M.  que  ningu- 
na como  esta  le  ha  grangeado  tan  universales  los  aplau- 
sos. Fineza  fue ,  señora  :  por  tai  la  reconocemos  todos 
los  bien  intencionados,  y  no  fuera  puesto  en  razón  que 
por  deberse  á  la  justicia  ,  perdiera  los  me'ritos  de  fineza. 
Aunque  la  malicia  diga  ( mintiendo  )  que  ei  no  tener 
V.  M.  cariño  á  los  vasallos  Españoles  ..,  fue  quien  fa- 
cilitó la  expulsión  del  Padre  Everardo  :  porque  en  vién- 
dole V.  M.  naturalizado  ,  le  empezó  á  mirar  con  disgusto  ,  y 
con  ceño,  .,...,   goi   ,      ;  , . 

Libre  ya  de  tan  molesto  embarazo  , .  se  oyó  respirar 

el^pueblo  ,,r que  gemiao oprimido  con  el  peso  grave  de 

aquel  dominio.  Dábanse  el  parabién  los  vasallos  unos  á 

otros  i  y  todos  á  V,  M.  repetidas,  gracias  por  haber  to.--' 

r  roa- 


M9 
mado  tan  santa  y  heróyca  resolución  ;   pero  duró  el 

consuelo  muy  poco ,  porque  intentando  algunos  mitigar 
la  sed  ocasionada  de  las  pasadas  fatigas  ,  hallaron  el  vene- 
no mismo  de  la  mala  intención  ,  aunque  en  diferente  va- 
so. Y  este  ha  sido  el  segundo  efe£to  lamentable  de  aquel 
eclipse. 

Dexó  el  Padre  Confesor  una  hechura  á  quien  fue  ne- 
cesario graduar  de  golpe  ,  para  fingirle  capaz  de  las  hon- 
ras en  que  V.  M.  le  ha  puesto.  Base  mostrado  este  suge- 
to  observante  tan  zeloso  de  aquellos  errados  dictámenes, 
que  la  Monarquía  aunque  distingue  las  personas  ,  no  di- 
ferencia el  gobierno.  Tan  afligida  se  lamenta  ahora  ,  co- 
mo gravada  suspiraba  entonces.  Y  aún  ha  crecido  el  pe- 
sar viendo  ,  que  alguna  ilustre  sangre  >  que  en  otro  tiem- 
po le  tratara  con  desdenes  ,  en  este  le  previene  cortejos, 
y  le  rinde  adoraciones.  El  se'quito  de  sus  parciales  inten- 
ta defenderle  con  calificarle  por  hombre  de  muchas  le^ 
tras ,  y  de  proceder  muy  ajustado;  sin  reparar,  que  entre 
el  cebo  dulce  que  brinda  ,  se  disimula  el  anzuelo  que 
aprisiona.  El  Eclesiástico  mas  aplaudido  por  Virtuoso  ,  y 
por  do&o  ,«en  tocándose  del  interés  ,  suele  ser  muy  apro- 
posito  para  la  maldad  ,  porque  soborna  los  ánimos  con  el 
crédito ,  y  de  esta  suerte  conduce  los  ignorantes  ai  fin 
que  desea. 

Mucho  arriesgan  los  Príncipes  sus  negocios  políticos, 
Introduciendo  en  ellos  sugetos  Eclesiásticos*  Estos  se  or- 
denan á  otros  fines  diversos ,  para  que  son  auxiliados 
con  particular  gracia  ;  y  tanto  menos  gozan  de  esta, 
quanto  mas  se  apartan  de  su  propio  fin.  El  señor  ,  que 
liberalmente  las  reparte  ,  á  ninguno  la  debe  menos  ,  que 
á  los  que  se  introducen  á  donde  e'l  no  los  llama.  Pocas; 
veces  se  ha  visto  ,  que  varón  de  singular  virtud  ,  haya 
admitido  dignidad  seglar.  Bien  se'  que  es  mas  perfecto  el 
estado  Episcopal ,  que  el  Religioso.  Ello  consta  lo  con- 
tra- 


2  6  o 

trario.AJgunos  han  dexádo  aquella  dignidad,  y  aun  ía 
suprema  de  Roma  ,  para  vivir  con  mas  quietud  ,  y  no 
menos  perfección.  Mas  alabanza  tuvieron  por  dexarla, 
que  por  merecerla.  Así  llegaron  á  la  santidad  ,  y  venera- 
ción que  les  damos.  El  que  aceptó  la  Prelacia  con  propon 
sito  de  cumplir  con  las  obligaciones  de  buen  Obispo  ,  de- 
be asistir  como  pastor  vigilante  al  gobierno  espiritual 
de  sus  ovejas  ,  y  siempre  parecerá  mejor  presidiendo  al 
Cabildo  de  su  Iglesia ,  que  al  Consejo  real  de  Castilla. 
Los  Ministros  del  Templo  de  Salomón,  notó  discreta- 
mente al  Caldenal  Hugo,  sup,  %rParalip,  que  no  se  apar- 
taban del  Santuario  ni  por  un  instante  breve :  Ita ,  ut 
ñeque  inpunSio  discederent  á  ministerio,  Y  con  mucha  ra- 
zón ,  porque  siendo  entre  los  vínculos  del  matrimonio 
mas  estrecho  el  espiritual ,  conforme  á  los  sagrados  Cá- 
nones cap.  licet ,  de  translat.  Episcop.  nadie  puede  negar, 
que  es  monstruosidad  conocida  desamparar  la  esposa,  por 
estarse  ocupado  con  dependencias  seglares  en  las  Cortes 
de  los  Reyes.  A  esta  do&rina  ,  señora ,  tanto  la  sobra  de 
segura,  como  la  falta  de  pra&icada. 

Desde  que  empezó  la  noche  que  padecemos  ,  por  la 
ausencia  del  sol  que  perdimos ,  han  obrado  muy  á  cie- 
gas los  Ministros.  No  digo  todos  ,  pues  los  mas  siguien- 
do cuidadosa  ,  y  christiánamente  la  luz  de  la, intención 
ajustada,  y  santa  de  V,  M. ,  han  mirado  donde  fijart 
el  pie  para  no  tropezar  en  el  engaño  con  riesgo  del 
crédito.  Un  error  grande  ,  con  facilidad  se  enlaza  con 
otro  mayor.  Un  abismo  da  voces  á  otro  abismo  ,  como 
dice  David  Psalm.  44.  vers.  9.  Abisus  abisum  invocat.  Y 
son  tantos  los  que  han  multiplicado  por  enmendar  los 
primeros  ,  qué  rendidos  á  la  imposibilidad  ,  y  descon- 
fiados del  remedio  ,  prosiguen  el  mismo  camino  aun- 
que reconocen  ,  que  los  conduce  á  perderse  del  todo: 
y  como  de  la  culpa  pace  el  temor  de  la  pena  ,  medro- 
sos 


2ÓI 

sos  del  castigo  han  llenado  la  Corte  de  armas  para  defen- 
der sin  razones  j  y  este  es  el  efecto  mas  desgraciado  del 
eclipse  que  llora  España. 

¿Quie'n  sino  el  demonio,  señora,  hubiera  introduci- 
do en  Madrid  este  Regimiento  superrluo,  formado  de  Es- 
pañoles contra  los  mismos  Españoles  ?  ¡  Oh  ,  si  abriera 
los  ojos  el  Coronel  ,  cuyas  instancias  porfiadas  reduxe- 
ron  á  V.  M.  á  la  permisión  de  este  nuevo  empeño  de  la 
real  Hacienda ,  con  título  de  guarda ,  es  muy  cierto, 
señora  ,  que  reconocerla  ser  estratagema  del  mal  Ge* 
nio  y  que  le  persigue  ,  para  lograr  su  perdición  por  este 
medio. 

Tuvo  siempre  fixa  el  Marques  de  Aytona  para  con 
el  pueblo  ,  la  opinión  de  Caballero  devoto  y  christiano: 
y  esta  prenda  última  fue  sin  duda  la  que  movió  al  Rey 
nuestro  señor  (que  Dios  tiene)  á  dexarle  nombrado  (sin 
que  lo  impidiese  el  conocimiento  que  tenia  de  su  templa- 
da capacidad)  por  uno  de  los  seis  Ministros,  que  ha* 
bian  de  servir  á  V.  M.  en  el  Gobierno  de  la  Monar- 
quía. Sentia  mucho  el  demonio  verle  exercer  tantos  ac- 
tos de  «virtud  ;  tan  continuada  ,  y  exemplar  asistencia  á 
las  congregaciones  3  tan  ardiente  zelo  ,  con  que  se  mo- 
vía al  socorro  de  los  necesitados ,  y  tan  indispensable  ob- 
servancia de  ayunos  ,  y  comuniones.  Intentó  derribarle 
por  diferentes  rumbos  5  pero  en  todos  hallaba  desvaneció 
das  sus  trazas.  Determinóse  á  echar  el  resto  de  sus  en- 
gaños ,  valie'ndose  de  aquel  antiguo  :  Eritis  sicut  Diz. , 
Gen.  cap.  3.  con  que  manchó  la  candidez  purísima  de 
nuestros  primeros  padres.  Dio  con  el  en  Palacio  j  empe- 
zó á  paladearle  con  lo  dulce  del  gobierno  ,  y  se  cebó 
de  manera  ,  que  la  virtud  era  ya  de  lo  que  menos  tra- 
taba !  ¡  O ,  apetito  insaciable  de  maldad!  j  quántos  ange- 
les has  convertido  en  demonios!  Desengañado  el  pueblo 
ha  reconocido  ,  que  todo  aquel  aparato  de  santidad  ,  era 

Ll  co- 


2Ó2 

codiciosa  hipocresía  ,  ambición  disfrazada  ,  cauteloso 
disimulo  para  conseguir  ios  oficios ,  que  goza  de  autori- 
dad y  provecho ,  sin  hacer  escrúpulo  de  lo  mucho  que 
grava  su  conciencia,  haciéndose  reo  de  tanto  desorden  es- 
candaloso ,  como  executan  algunos  soldados ,  y  otros  que. 
no  lo  son,  con  capa  de  este  Regimiento. 

Los  inconvenientes  que  ya  se  han  experimentado ,  y 
otros  que  se  han  discurrido  ,  son  tantos ,  que  fuera  pro- 
longar este  papel  en  infinito  ,  querer  mencionarlos  todos. 
Tocare'  los  mas  sobresalientes  ,  y  de  ellos  podrá  inferit 
Y.  M.  los  restantes. 

Con  pretexto  de  guardar  al  Rey  mi  señor ,  y  á 
V.  M. ,  (sin  haber  de  quien  )  formó  el  Marques  estas 
compañías ,  con  las  que  puso  sitio  al  Palacio  real  5  por- 
que como  su  voto  no  era  mas  que  consultivo ,  pretendió 
con  esta  violencia  paliada  hacer  absolutas  las  resolución 
nes  de  su  voluntad  ,  dictadas  de  su  perversa  ,  y  constan-* 
te  ambición  ,  en  grave  perjuicio  de  la  regia  autoridad^ 
y  del  poder  independente  ,  y  sin  limitación  ,  que  el  Rey 
nuestro  señor  (que  Dios  haya)  dexó  á  V.  M.  por  su 
testamento  ,  para  el  gobierno  de  todos  sus  rey  no?  y  se- 
ñónos ,  durante  la  menor  edad  de  nuestro  Monarca  el 
segundo  Carlos  de  España  ( que  Dios  guarde  ). 

Nunca  necesitaron  los  señores  Reyes  antecesores 
de  mas  guarda  ,  que  el  amor  natural  de  los  vasallos ;  y) 
las  que  han  tenido  hasta  ahora  ,  y  conservan  hoy  Espa-; 
ñola  ,  Tudesca  ,  y  de  la  Cuchilla ,  han  servido  mas  á  la 
ostentación  ,  y  decencia  ,  que  al  peligro ,  ni  á  la  impor-, 
tancia  ,  con  universal  admiración  á  las  naciones  extran- 
geras  5  por  ver ,  que  desde  el  primero  que  ciñó  la  Co- 
rona de  esta  dilatada  Monarquía  ,  hasta  la  hora  que  esto 
se  escribe  ,  no  se  hallará  ocasión  alguna  en  que  haya  pa- 
recido ser  necesarias :  con  que  se  desvanece  la  poca  fuer- 
za del  símil ,  que  pone  el  Marques  para  introducir  esta 

no- 


l6$ 

novedad  ,  diciendo  :  Que  asi  lo  estila  la  Corona  de  Francia* 
porque  los  vasallos  de  aquel  dominio  ,  escarmentados 
con  la  experiencia  de  algunos  sucesos  trágicos  ,  en  que 
han  visto  las  manos  de  la  traición  teñidas  en  sangre  de 
sus  Reyes ,  han  juzgado  preciso  valerse  de  este  medio, 
para  oponerse  á  semejantes  arrojos. 

Si  este  Regimiento ,  señora  ,  le  formó  el  Marques 
para  la  autoridad ,  es  escusado.  Si  para  la  defensa,  es 
corto  >  porque  si  bien  se  compone  de  muchos  Capitanes 
ilustres ,  los  mas  son  especulativos  como  el  Coronel  i  los 
menos  prácticos.  El  señor  ,  á  quien  solo  el  mentó  de  la 
sangre  puso  la  gineta  en  la  mano ,  si  se  ofreciere  la  oca- 
sión ,  sabrá  pelear  hasta  perder  la  vida  como  noble  y 
valiente  ;  no  hay  duda  :  pero  esta  obligación  concurre 
en  qualquier  particular  soldado  >  que  se  hallare  con  la 
misma  calidad.  El  Capitán  no  cumple  solo  con  morir? 
es  necesario  que  sepa  gobernar  su  compañia  con  tal  des- 
treza ,  que  en  una  batalla  perdida  sepa  reservarla  cuerdo 
para  mejor  ocasión  ■■>  y  en  un  empeño  dudoso  sepa  tam- 
bién aventurarla  alentado ,  para  dar  una  victoria  á  su 
Rey.  Las  mas  veces  ,  que  los  Príncipes  han  antepuesto 
en  los  oficios  militares  los  nobles  á  los  expertos ,  han 
llorado  sucesos  contrarios.  Yo  confieso,  que  si  se  juntan 
la  sangre  con  la  experiencia  ,  forman  un  Capitán  inven- 
cible >  pero  aunque  falte  lo  primero  ,  nunca  es  razón  que 
faite  lo  segundo.  De  esta  suerte  serán  mayores  las  di- 
chas ,  menores  las  desgracias.  Aquellas  sabrán  seguirse, 
y  e'stas  repararse.  El  manejo  continuado  de  las  armas 
en  la  campaña  á  vista  ,  y  en  oposición  del  enemigo,  fa- 
cilita los  peligros  de  la  guerra  ,  y  hace  á  los  soldados 
prontos  en  las  operaciones  ,  principalmente  en  sucesos 
repentinos  y  accidentales ,  donde  se  obra  según  el  hábi- 
to adquirido  :  y  esta  es  aquella  solercia ,  que  sin  a&os 
operativos  ,  no  se  consigue. 

Lia  Es- 


Esta  nueva  guaría  ,  (  mirada  sin  los  antojos  de  la 
pasión  )  solo  es  en  provecho  del  Coronel ;  y  no  solo  en 
perjuicio  de  la  real  Hacienda  por  los  sueldos  ,  que  multi- 
plica ,  sino  también  de  las  rentas  (  bastantemente  empe- 
lladas )  de  los  señores  que  se  han  nombrado  por  Capita- 
nes ,  por  el  gasto  extraordinario  que  trae  consigo  el  lu- 
cimiento forzoso  de  sus  puestos  (y  mas  ala  vista  del 
Rey  nuestro  señor  ,  y  de  V.  M. ,  y  de  las  señoras  da- 
mas )  y  de  haber  de  sustentar  muchos  de  los  soldados 
de  sus  compañías  ,  por  dilatarse  ,  ó  por  escurecerse 
del  todo  las  pagas  ;  no  escusando  tampoco  cumplir 
con  el  estilo  generoso  ,  y  preciso  de  atender  al  cor- 
tejo de  los  camaradas  ,  y  de  otros  dependientes  ,  y 
amigos. 

Aunque  en  este  Regimiento  concurren  con  los  seño- 
res muchos  soldados  valientes ,  y  cabos  reformados ,  los 
mas  de  e'i  se  componen  de  traviesos,  facinerosos  ,  y  vaga* 
mundos  ,  que  por  no  trabajar  sientan  plaza ,  desampa* 
rando  los  oficios  á  que  asistian  ,  por  parecerles  vida  mas 
descansada  la  de  la  milicia  ,  y  es  cierto  que  perseveran, 
porque  no  tienen  contra  quien  exercitarla ;  que  si  hubiera 
enemigos  á  la  vista  ,  presto  ( sin  volver  la  casaca  )  se  pu- 
sieran en  cubierto  ,  dexando  solos  á  los  reformados ,  .y, 
bien  nacidos ,  que  son  personas  de  punto ,  de  aliento ,  y 
de  reputación. 

Como  estos  visónos  tienen  poca  destreza  en  el  uso 
de  las  armas ,  son  motivo  de  risa  á  los  extrangeros  ,  ha- 
ciendo despreciable  la  milicia  ,  que  fue  su  terror  ;  por-» 
que  los  miran  obrar  sin  tiempo  ,  y  con  torpeza  ,  cay  en* 
doseles  de  las  manos  los  mosquetes  quando  los  disparan 
para  hacer  las  salvas,  sin  saber  restituirse  al  orden  de  sus 
filas ,  quando  por  este  ,  ó  por  otro  accidente  semejante 
se  perdieron.  En  fin  ,  señora  ,  esta  vil  canalla  es  afrenta 
vergonzosa  del  exercicio  militar ,  así  por  lo  referido ,  co- 
mo 


¿6$ 
mo  porque  los  escándalos  ,  robos ,  muertes,  y  otros  innu- 
merables insultos,  que  executan  ,  se  atribuyen  (sin  dife- 
rencia )  al  nombre  de  soldados  ,  tan  digno  de  estimación 
en  los  que  valerosos ,  y  atentos  saben  cumplir  con  sus 
obligaciones. 

Son  también  injusto  desdoro  de  la  Justicia  real ,  que 
en  nombre  de  nuestro  Monarca  manda  V.  M.  se  admi- 
nistre ,  porque  los  Jueces  á  quien  se  comete ,  vie'ndose 
inhibidos  del  conocimiento  de  sus  causas ,  y  amedranta- 
dos con  las  alas  que  dá  el  Marques  incre'dulo  á  estos  mal-; 
hechores  (que  no  son  dignos  de  otro  título) ,  ni  se  atre- 
ven á  rondar  ,  ni  á  proceder  contra  los  delinqüentes ;  y¡ 
si  no  permiten  positivamente  ,  toleran  por  lo  menos  ,  sin 
darse  por  entendidos  ,  las  armas  de  fuego  ,  que  tantas  y 
tan  justificadas  Leyes ,  y  Pragmáticas  de  estos  reynos, 
tienen  vedadas.  No  me  atrevo  á  culparlos ,  porque  la 
ley  de  la  natural  defensa  persevera  constante  siempre  en 
el  merecido  vigor. 

La  misma  disonancia  ,  señora  ,  hace  una  corbata  en 
Madrid  ,  que  una  golilla  en  campaña.  Los  soldados  se 
hicieron  para  defender  las  plazas  fuertes  ,  no  para  robar 
las  Cortes.  Solo  de  paso  los  ha  de  permitir  en  estas  la 
pretensión  ,  no  de  asiento  el  exercicio  :  ¿Y  cómo  puede 
no  causar  desaliento  á  los  buenos  vasallos ,  ver  retirar 
los  soldados  de  las  fronteras,  dexándolas  expuestas  á  la 
invasión  de  los  enemigos ,  y  que  se  los  traygan  para 
alojarlos  en  sus  mismas  casas  ?  ¿  Que  se  libre  de  tan  pesa- 
da molestia  la  Corte  de  un  General ,  y  que  no  haya  de 
valer  este  privilegio  á  la  de  un  Rey  ?  Cierto ,  señora, 
que  solo  de  noche  pudieran  suceder  semejantes  desalum- 
bramientos. 

No  admite  duda ,  que  lo  yerra  ( sin  disculpa  )  el 
Marques  de  Aytona ,  en  querer  conservar  en  Madrid 
tantas  vanderas,  porque  esto  es  persuadir  á  los  enemigos, 

o 


266 

ó  á  que  puede  haber  peligro  en  la  lealtad  (siendo  esta  el 
carácter  mas  indeleble  ,  que  se  imprime  en  ei  corazón  Es- 
pañol) ó  que  es  el  último  esfuerzo  que  puede  hacer  la 
Corona  j  si  no  para  estorvar,  para  dilatar  su  ruina.  Por- 
que así  como  los  espíritus  vitales  desamparando  los  ex- 
tremos ,  acuden  presurosos  al  socorro  del  corazón  ,  que 
es  el  miembro  principal  entre  los  demás  >  ei  primero, 
que  tiene  vida ,  y  el  último  que  la  pierde,  y  entonces  se 
da  el  enfermo  por  deshauciado,  quando  se  llegan  á  expe- 
rimentar estos  movimientos >  así  viendo  nuestros  enemi- 
gos conducirse  á  la  Corte  (que  es  el  corazón  de  la  Mo- 
narquía) los  espíritus  vitales  suyos  (que  son  los  solda- 
dos de  su  defensa),  desamparando  las  fronteras  (que  son'' 
los  extremos  del  cuerpo  de  su  dominio)  presumirán  que 
ya  la  tenemos  por  incurable,  y  sin  remedio,  con  que 
los  mas  interesados  se  dispondrán  para  la  ganancia  ,  que 
se  prometen  segura  ,   con  la  esperanza  próxima  de  la 
herencia. 

Tengo  por  cierto  ,  que  ha  sido  traza  del  demonio  in- 
ducir al  Coronel  (  á  quien  sacó  de  discípulo  de  la  escue- 
la deChristo,  para  hacerle  maestro  en  la  suya)  para 
que  en  la  formación  de  este  Regimiento  se  valiese  de  Es- 
panoles  no  mas ,  sin  mezcla  de  extrangeros  ,  porque  lo- 
grasen estos  la  mala  voluntad  que  nos  tienen  ,  viendo- 
donos  opuestos  unos  á  otros ;  siendo  preciso  que  si  re* 
sultán  algunos  embarazos ,  se  ha  de  quedar  el  daño  en- 
tre los  naturales  de  estos  reynos ,  logrando  ellos  igual  el 
gusto  de  que  se  pierda  la  una  parte  ,  ó  la  otra  ,  porque  a 
los  dos  aborrecen. 

No  contento  el  Marques  de  tener  cerrados  al  Rey 
nuestro  señor  ,  y  á  V.  M.  ( como  lo  tengo  advertido  ) 
dicen  también,  que  tiene  sitiada  por  hambre  la  Corte, 
porque  los  moradores  de.  ios  lugares  circunvecinos  (  que 
ordinariamente  la  abastecen  ,  así  del  pan  como  de  otros 

man- 


2¿7 
mantenimientos)  han  determinado  guardar  sus  casas ,  y 

no  aventurar  sus  haciendas  por  los  caminos ,  á  donde 
salen  en  tropas  los  soldados  á  quitarlos  el  dinero,  y  aun 
la  vida,  si  pretenden  ponerse  en  defensa,  que  (como  di- 
xo  con  discreción  Erasmo  ex  Apophtheg.)  Mendicitas  ad, 
omnem  desper&tionem  vocat  armatum  :  el  soldado  mendigo 
obra  siempre  como  desesperado.  Ni  quando  faltaran  las 
repetidas  experiencias ,  que  ya  tenemos  de  estos  excesos, 
se  pudiera  evitar  el  daño ,  porque  solo  el  temor  de  que 
puede  suceder  ,  trae  consigo  á  la  República  la  misma 
calamidad:  Non  solum  adventus  belli ,  sed  metus  ipse  afert 
calamitatem  (decia  el  Principe  de  la  eloqüencia  Cicerón: 
{Pro  Lege  Manila)  nam  cum  bostium  copia  non  longe  absunt^ 
etiam  si  irruptio  faóta  nulh  sit ,  tamen  pécora  relinquuntury 
agricultura  deseritur  ,  mercatorum  navigatio  conqulesclt. 
Quando  hay  gente  de  guerra  en  el  contorno  ,  aunque 
ninguno  se  desmande  para  el  agravio,  se  retiran  los  que 
trataban  antes  del  socorro  por  el  rezeloj  con  e'ste  solo  ce- 
sa la  guarda  de  los  ganados  ,  cesa  el  cultivo  dejas  here- 
dades, y  cesa  el  comercio  forzoso  de  los  viveres.  Mire 
V.  M.  á  que  estado  tan  lastimoso  tienen  reducida  su  Cor- 
te las  disposiciones  del  buen  Marques. 

No  acabo  yo  de  ajusfar  ,  como  se  compadece  bien 
poner  medios  eficaces  para  destruir  el  reyno  con  decir, 
que  la  pretensión  es  guardar  al  Rey.  Es  buen  modo  de 
guardar  á  S.  M.  introducir  novedades  en  su  Corte  ,  ex- 
poniendo á  los  vasallos  á  que  se  pierdan  unos  con  otros 
por  la  defensa  de  las  vidas ,  de  las  haciendas  ,  y  de  las 
honras.  Es  acertado  empeñarlos  en  el  rencor  para  que  po- 
co á  poco  se  vayan  consumiendo ,  y  quando  el  Monarca 
llegue  á  Ja  edad  de  empezar  á  gobernar ,  no  tenga  ya 
vasallos  de  quien  se  pueda  llamar  señor.  ¡  O ,  Reyna 
piadosísima  ,  no  permita  V.  M.  que  logre  el  demonio  tan 
cautelosos,  perjudiciales  intentos!  En  la  tirana  persecu- 
ción 


20*8 

cion  del  Rey  Átíla,  fueron  tantas  las  muertes,  que  tnun* 
daba  por  las  calles  la  sangre  de  los  ciudadanos  de  Ro- 
ma i  y  refiere  san  Agustín  ,  que  le  dixo  un  Privado 
suyo :  S'me  allquos  mvere  ,  qulbm  imperara  posis.  Que 
dexase  algunos  vivos  entonces  ,  para  tener  á  quien  po^ 
der  mandar  después.  Esto  mismo  puede  ordenar  V.  Mr< 
ai  Marques  de  Aytona ,  para  que  nuestro  Rey  (  que. 
Dios  guarde)  tenga  vasallos  de  quien  poder  llamarse, 

Rey, 

Todos  los  inconvenientes  representados ,  y  otros  in- 
numerables que  omito ,  temiendo  lo  proiixo  de  este  pa- 
pel ,  se  desvanecen  ,  señora  ,  con  un  Decreto  de  V.  M.  f 
en  que  se  sirva  mandar  ,  que  la  gente  de  este  Regimien- 
to se  vaya  conduciendo  poco  á  poco  á  guarnecer  las  pla- 
zas desamparadas ,  así  interiores  como  marítimas ,  para 
que  nuestros  enemigos  teman  de  acercarse  á  empren- 
derlas. Y  crea  V.  M. ,  que  la  execucion  de  este  medio  no 
se  opone  á  la  entereza  real ,  que  deben  tener  los  Prínci- 
pes en  proseguir  las  resoluciones  que  toman.  No  solo 
Dios  es  inmutable  5  pero  acá  en  lo  sublunar  y  terrestre, 
U  mejor  razón  de  Estado  es  la  que  tiene  estado  de  razon^ 
y  retroceder  del  intento  quando  no  parece  ajustado, 
no  solo  viene  á  ser  crédito  ,  sino  consejo  de  la  mejor  sa- 
biduría. 

Fuera  de  que,  en  V.  M.  no  se  puede  ofender  (ni  en 
un  punto  )  la  constancia  y  firmeza  real  de  los  acuerdos, 
y  deliberaciones  por  quebrarla ,  siguiendo  el  exemplar 
soberano  de  su  abuelo ,  y  nuestro  Monarca  Filipo  UL* 
el  Santo.  Juzgó  conveniente  para  su  servicio  aquel  Prín- 
cipe glorioso  ,  que  en  la  Corona  de  Aragón  se  formase 
un  Regimiento  de  los  naturales ,  que  sirviese  á  la  de- 
fensa del  reyno.  Ordenólo  así  por  una  carta  de  7  de 
Mayo  de  1601  ,  para  que  con  la  mayor  brevedad  ,  que 
fuese  posible ,  se  procediese  á  la  execucion.  Juntáronse 

los 


ióg 
los  brazos,  y  estados  (á  quien  toca)  para  dar  la  forma, 
continuando  su  nativa  fidelidad  y  obediencia  ;  y  fueron 
tantos  los  inconvenientes  que  se  ofrecieron  ,  y  tan  pare- 
cidos á  los  que  yo  propongo  á  V.  M. ,  que  tomaron  re- 
solución de  representarlos  á  su  Príncipe  ,  para  que  exa- 
minada su  eficacia  ,  los  mandase  avisar  de  lo  que  pare- 
ciese mas  importante  á  su  mayor  servicio. 

Hizo  S.  M.  en  esta  materia  la  ponderación  que  de- 
bía ,  y  hallóse  tan  convencido  de  la  razón  ,  que  depues- 
to su  real  juicio,,  mandó  por  otra  carta  de  23  de  Agos- 
to de  dicho  año ,  que  sin  proceder  á  mas  diligencias, 
suspendiesen  la  execucion  por  entonces. 

Pues,  señora,  si  para  el  mayor  servicio  de  Dios,  para 
mayor  alabanza  de  V.  M.  para  mayor  aplauso  de  nues- 
tro Rey  ,  para  mayor  alivio  de  la  Monarquía  ,  para  ma- 
yor seguridad  de  la  Corte,  para  mayor  abundancia  de  basí 
timentos  ,  para  que  haya  menos  delitos  ,  menos  homici- 
das ,  menos  ladrones  ,  menos  escándalos,  menos  gastos,  y 
finalmente  menos  ofensas  de  las  dos  Magestades  ,  divina 
y  humana  ,  importa  que  el  Marques  de  Aytona  temple 
(siquiera  en  esta  pequeña  parte  de  superioridad)  la  con- 
dición ambiciosa  que  ha  descubierto  ,  y  ceda  el  cargo 
de  Coronel  (que  tan  poco  sube  de  punto  la  esclareci- 
da sangre  que  goza  )  ¿  cómo  podemos  temer  los  afligi- 
dos vasallos ,  que  falte  V.  M.  al  amor  que  nos  debe, 
y  á  los  fueros  de  su  natural  clemencia  ,  negándonos  esta 
gracia  ? 

Ya  me  parece,  señora,  que  miro  enternecida  á  V. M. 
Ya  me  parece,  que  en  lugar  del  trueno  desapacible  de 
los  mosquetes ,  escucho  los  e'cos  dulces  de  la  aclamación 
popular  ,  que  en  altas  aunque  rendidas  voces  ,  vá  publi- 
cando lo  mucho  ,  que  por  este  alivio  reconoce  deber  á 
ese  benigno  ,  afe&uoso ,  real  corazón.  Ya  me  parece  que* 
yeo  muchos  á  quien  ei  cebo  de  la  conveniencia  fingió 

Mm  mi- 


2  7o, 

militares,  restituidos  al  trage  de  cortesanos.  Ya  me  pare- 
ce que  descubro  el  hermoso,  blando  Genio  de  V.  M.  (así 
llamaban,  señora,  los  Gentiles  al  que  nosotros  Ángel  de 
nuestra  guarda,  Vine.  Cart.  lib.  de  Imag.Deor.  p.  302.)  ma- 
nifestando ,  y  venciendo  (  á  pesar  de  sus  resistencias )  ei 
horrible,  y  áspero  Genio  del  Marques  de  Aytona  (Horat. 
lib.  2.  Epist.  adjul.  este  nombre  de  Genio  ,  daban  tam- 
bién al  ángel  infeliz,  dedicado  á  nuestra  persecución,  dis- 
tinguiendo á  los  dos  con  los  epítetos  de.  Bueno  y  Malo). 
¡Y  como  la  voz  de  las  inspiraciones  (Plating  lib.  de  Demoné) 
es  idioma  que  entiende  el  alma  ,  nos  habla  de  esta 
manera.  ¿ 

Españoles  siempre  leales ,  vasallos  dichosísimos  ,  por- 
que lo  sois  de  los  mejores  ,  y  mas  Católicos  Reyes :  Sa- 
bed ,  que  este  desgraciado  espíritu  ,  que  estáis  mirando 
con  ios  ojos  de  la  consideración  ,  es  el  que  envidioso  de 
vuestras  glorias  ,  se  ha  determinado  á  obscurecerlas  con 
vuestras  desgracias.  Ese  Genio  rebelde  ,  que  desvanecido 
afeitó  igualdades  con  su  Hacedor  en  el  trono  ,  es  el 
que  ha  tomado  por  su  cuenta  solicitar  vuestra  ruina. 
El  se  ha  preferido  (y  la  desgracia  es,  que  lo  haya  logra-, 
do)  á  malquistar  la  virtudes  de  Don  Ramón  Guillen  de 
Moneada  ,  hacie'ndole  instrumento  de  los  ahogos  ,  que 
hoy  padece  la  Monarquía.  Él  ha  procurado  con  la  tra- 
za engañosa  de  la  distinción  del  trage  ,  introducirla  tam- 
bién en  el  afe&o  ,  sembrando  la  discordia  que  trae  con- 
sigo la  variedad  ,  para  que  opuestos  civilmente  herma- 
nos con  hermanos ,  amigos  con  amigos  ,  Españoles  con 
Españoles  ,  vengáis  vosotros  á  ser  cuchillo  de  vosotros 
mismos.  Lo  que  importa  es ,  que  vencidas  las  nieblas  del 
enojo  que  os  embaraza  la  razón  ,  á  la  luz  de  este  des- 
engaño ,  forméis  todos  (  así  militares  como  cortesanos  ) 
'un  cuerpo  ,  que  alentado  se  oponga  á  las  astucias  de  este 
cruel ,  y  poderoso  enemigo.  El  medio  mas  eficaz  para 

ven- 


271 
vencerle  ,  es  acortar  los  vicios  ,  mejorar  las  costumbres, 
multiplicar  oraciones  ,  freqüentar  sacramentos  ,  y  conti- 
nuar ayunos  5  que  este  linage  de  demonios ,  no  se  dexa 
expeler  menos ,  que  al  golpe  de  unas  armas  tan  valien- 
tes :  Math.  1 7.  Hoc  genus  non  ejicitur  ,  nisi  per  oratlonem, 
&jejunium,  dixo  Christo  por  san  Mateo.  Y  pues  tenéis 
una  Reyna  de  Magestad  tan  amable  ,  de  condición  tan 
apacible  ,  de  conciencia  tan  pura  ,  de  di&amenes  tan 
santos ,  y  de  acciones  tan  acertadas ,  (cuya  defensa  ,  y 
dirección  me  ha  tocado  por  suerte)  esperad  de  su  Católi- 
co zelo  el  alivio  de  vuestras  fatigas  ,  y  que  si  hasta  aho- 
ra habéis  experimentado  sucesos  infelices  ,  efe&os  del 
eclipse  de  vuestro  sol ,  ya  que  de  sus  cenizas  resuci- 
ta Fénix  el  segundo  Carlos ,  se  ha  de  trocar  la  fortu- 
na ,  y  ha  de  volver  á  florecer  la  Española  Monarquía, 
para  terror  de  sus  enemigos,  y  para  descanso  vuestro. 

Esto  dice ,  señora,  el  real  Genio,  que  es  el  Ángel  de  V.  M. 
y  yo  espero  verlo  cumplido  para  consuelo  universal  de 
los  vasalios  5  que  sin  intermisión  suplicaremos  á  nuestro 
Señor  nos  guarde  á  V.  M.  dilatados  siglos  ,  como  la 
christiandad  necesita  ,  y  nosotros  deseamos. 

Quando  estaba  recibiendo  de  la  Corte  loa  justos 
elogios  á  que  es  acreedor  el  papel  que  acabo  de  copiar, 
llevo  la  atención  de  toda  ella  tras  sí,  las  copias  de7  una 
carta  de  S.  A.  el  señor  Don  Juan  ,  á  la  Reyna  nuestra 
señora  por  tenerse  ya  noticias  ,  aunque  no  seguras  de  lo 
que  ella  expresa  ;  para  cuya  inteligencia  se  pone  aquí, 
y  es  la  siguiente. 


o, 


SEÑORA. 


Rdenóme  V.  M.  en  despacho  de  30  del  pasado, 
que  participase  las  noticias  que  pudiese  ,  sobre  la  alevo- 
sía meditada  contra  mi  persona.  Obedecí  á  V.  M.  el  mis- 

Mm  z  mo 


272 

mo  día  que  le  recibí-,  dando  noticia  á  V.  M.  de  todo  lo 
que  pude  ,  sin  faltar  á  la  conciencia  ,  ni  al  honor ,  y  en- 
vié á  sus  reales  manos  copias  de  instrumentos,  (cuyos 
originales  están  en  mi  poder  )  en  que  con  circunstancias 
muy  individuales  se  hace  manifiesto  haberse  ido  trazan- 
do esta" maldad  desde  el  mes  de  Marzo  antecedente,  por 
la  violencia  ,  y  el  veneno  ,  encargándose  la  execucion  al 
Conde  de  Aranda  ,  por  medio  del  Marques  de  Aytona, 
(que  Dios  perdone )  por  ser  este  ,  y  el  Obispo  de  Plasen- 
cia  los  principales  diredores  de  ella  ,  fabricándose  el  ve- 
neno en  esa  Corte  ,  y  enviadose  á  esta  Ciudad.  Propuse 
también  á  V.  M.  los  caminos  por  donde  se  podia  llegar 
á  mayores  evidencias  de  todo  j  y  sobrando  la  menor 
parte  de  este  material ,  á  lo  menos  para  suspender  indi- 
ferentes las  redas  valanzas  de  la  justicia  ,  hasta  mayor 
calificación  del  delito  ,  y  esperándolo  yo  así ,  aunque 
V.  M.  se  olvidase  de  que  era  su  sangre  la  que  se  quería 
verter  ,  y  no  considerase  en  mí  otra  calidad  ,  que  la  del 
mas  despreciable  vasallo  ,  se  me  avisa  ,  que  ha  admitido 
V.  M.  al  Conde  de  Aranda  á  una  favorecida ,  y  confia- 
da audiencia  ,  y  permitido  á  los  principales  Ministros, 
que  se  dexen  visitar  de  el :  que  viene  á  ser  lo  mismo 
que  haberle  declarado  por  inocente  e  inculpable ,  sin 
que  se  haya  dado  lugar  á  alguna  de  las  diligencias ,  que 
podrían  poner  en  claro  la  comprobación  del  hecho,  co- 
mo si  hubiese  habido  gran  dificultad  en  que  con  el  mo- 
tivo de  falta  de  salud  ,  ú  otro  que  no  fuese  en  descrédito 
del  Conde ,  le  difiriese  V.  M.  esta  pública  absolución, 
siquiera  hasta  examinar  lo  que  se  proponía  para  compro-, 
bacion  de  cargos  tan  execrables  y  feos. 

Y  si  estas  acciones  han  podido  tan  justamente  llenar- 
me de  sentimiento  ,  y  admiración  ,  mucho  mayor  aún 
me  la  debe  causar  el  que  ( según  también  se  me  avisa  ) 
haya  permitido  V.  JM.  cuae  el  Obispo  de  Piasencia  asis- 
tís- 


*73 
tiese  en  la  Junta  á  la  lectura  ,  e  inspección  de  los  despa- 
chos y  papeles  ,  sobre  negocio  en  que  es  acusado  de 
principal  cómplice;  y  después  de  la  solemne  y  sagrada 
palabra  que  V.  M.  me  tiene  concedida  ,  de  que  este  Mi- 
nistro no  intervendrá  en  materia  alguna  ,  que  me  toque, 
reconociéndole  V,  M. ,  y  dándole  por  sospechoso  en  to- 
dos mis  intereses;  en  este  caso  ha  sido  tanto  perjudi- 
cial ,  e  irreparable  su  noticia ,  quanto  ha  oido  los  me- 
dios por  donde  se  empezó  á  descubrir  esta  máquina  ,  y 
los  que  se  subministraban  para  acabarla  de  aclarar  ;  con 
que  se  han  puesto  en  sus  propias  manos  las  armas  que 
le  habían  de  ofender  ,  y  dadole  disposición  para  que 
ajuste  las  cosas  con  tales  resguardos  ,  que  aunque  se 
quiera  proseguir  el  camino  de  la  comprobación  ,  se  ha- 
llen zanjadas  y  ciegas  todas  las  veredas  que  pudieran 
conducir  á  el. 

Los  quilates  de  estas  demostraciones  (  que  juzgo  no 
deslucen  á  mi  razón )  no  es  menester  que  yo  los  toque, 
ni  descubra ;  pero  no  he  podido  dexar  de  dolerme  de 
ellos  sentida  ,  y  rendidamente  á  los  reales  pies  de  V.  M. 
Yo,  señora  ,  no  pretendo  que  otro  padezca  por  mí  el  me- 
nor detrimento  contra  justicia  :  antes  Dios  me  confunda 
que  esto  suceda.  Lo  que  por  todas  razones  debo  desear 
es  ,  que  V..M.  quede  enterada  de  la  verdad  ;  y  así  como 
hasta  la  presente  hora  ,  por  la  divina  misericordia  ,  no 
tengo  el  mas  leve  escrúpulo  de  haber  obrado  con  lige- 
reza ,  ó  priesa  en  estas  materias;  antes  quizas  le  podría 
tener  de  demasiada  lentitud  y  confianza  ;  el  dia  que  me 
hallase  con  fundamentos  para*  disculpar  á  los  mismos 
que  ahora  acuso  ,  seria  el  primero  que  los  publicase  ino- 
centes. V.  M.  lo  consultará  todo  con  su  soberana  obliga- 
ción, y  redo  ánimo  ,  que  el  mió  está  quietísimo  en  la 
fé,  y  en  las  experiencias  de  que  el  Señor  ,  que  no  pue- 
fe  Pgañíu:  2  ni  ser  engañado ,  me  asistirá  2  jr  defenderá 

m 


274 

mi  vida,  si  conviene  para  su  santo  servicio  y  honra",  y  si 
no,  ni  la  quiero,  ni  la  deseo.  El  conserve,  y  prospere  la  de 
tV.  M.  felicísimos  años  para  bien  universal  de  la  ehris- 
tiandad.  Zaragoza  14  de  Abril  de  i67o.  =  Don  Juan. 

Inteligenciados  todos  (os  cortesanos  del  contexto  de 
esta  carta  de  S.  A.  se  dividieron  en  vandos.  Unos  que- 
rían asegurar  la  conjuración  contra  la  vida  del  señor  Don 
Juan  ;  y  otros  defendian  eficazmente  á  los  que  aquellos 
llamaban  adores  ,  y  cómplices  de  esta  maldad.  Los  mas 
prudentes  ,  ni  todo  lo  creian  ni  lo  despreciaban  todo.  No 
daban  por  inocentes  á  los  enemigos  del  señor  Don  Juan, 
en  lo  que  se  les  atribuia ,  pero  culpaban  á  los  de  estos 
en  lo  que  les  aumentaban.  Asi  discurría  el  pueblo  ,  quan- 
do  el  señor  D.  Juan  escribió  á  la  Reyna  nuestra  señora  la 
carta  siguiente. 

SEÑORA. 


s 


Hrvese  V.  M.  de  decirme  en  despacho  de  7  de  este 
(en  orden  á  los  intentos  del  Conde  de  Aranda  contra  mí 
vida  )  que  considerando  V.  M.  mi  instancia  para  que  se 
haga  justicia  ,  y  siendo  como  es  el  ánimo  de  V.  M.  que 
esta  se  administre  con  pública  satisfacción ,  y  buen  eXem- 
plo,  ha  resuelto  V.  M.  remitirlo  todo  al  Consejo  de  Cas- 
tilla ,  donde  se  caminará  por  los  términos  de  ella ,  y  que 
asi  lo  tenga  entendido. 

Este  es  el  contenido  del  despacho ,  y  mi  respuesta 
empezará  por  suplicar  respetuosamente  á  V.  M.  me  de 
permisión  para  decir ,  que  ha  sido  V.  M.  bien  servida 
de  mis  émulos  en  estos*  negocios ;  pero  no  he  menester 
decirlo  yo  ,  sino  el  mundo  en  lo  que  ha  visto ,  y  experi- 
mentado^ el  Conde  de  Aranda  mesmo  con  lo  que  es- 
cribió al  correspondiente  de  esta  Ciudad,  de  cuyas  pre- 
cisas palabras  tiene  ya  V".  M.  noticia  ,  y  de  que  la  carta 
estuvo  en  mis  manos. 

Es 


275 

Es  así  que  suplique  á  V.  M.  se  dignase  darme  satis- 
facion  de  este  atentado  ,  y  también  es  cierto  ,  que  desde 
su  descubrimiento  no  se  ha  hecho  una  sola  diligencia 
para  su  probanza  ;  y  habiendo  yo  subministrado  tan  fá- 
ciles medios  por  donde  se  podria  conseguir,  estoy  infor- 
mado que  no  fueron  todos  los  papeles  donde  se  han  man- 
dado ver. 

¿Tantos  diás,  señora,  solo  para  pronunciar  las  bre- 
ves palabras  de  Remítase  ajusticia  ?  Si  tocaba  á  ella  (  co- 
mo es  indubitable ,  y  V.  M.  ro  ha  deseado  hacer  ,  como 
se  sirve  decirme)  ¿porque' lo  ha  detenido  tres  meses? 
¿Quie'n  escusará  de  misteriosa  tanta  dilación  ,  y  mas  sí 
se  observa  ,  que  en  este  puntual  tiempo  haya  tenido  in- 
dulto de  gravísimos  delitos,  y  repetidas  sentencias  de 
muerte ,  quien  en  ningún  otro  le  ha  podido  alcanzar, 
siendo  de  los  principalmente  declarados  por  cómplices? 
¿Y  que  de  esa  Corte  se  hayan  desaparecido  (con  pretex- 
tos frivolos)  sugetos  ,  que  quizás  podrían  responder  á  lo 
que  se  les  preguntase  de  estos  lances  ,  que  dexo  consi- 
derar á  los  que  oyeren  con  sinceridad?  Pero  absuélvase 
en  buen  hora  esta  grande  alevosía  ,  y  no  solo  se  absuel- 
va ,  sino  premíese  ,  porque  ni  de  ella  espero  su  repara- 
ción ,  ni  nací  bueno  para  acusador  criminal.  Lo  que  no 
he  hallado  en  la  tierra ,  lo  aguardo  del  Cielo  ,  y  no  en 
daño  de  otro ,  porque  para  nadie  le  deseo  ,  ni  le  pido, 
sino  en  desempeño  de  la  verdad  ,  y  confusión  de  la  ma- 
licia ,  lo  mismo  que  se  ha  pretendido  executar  contra  mí. 
ÍY  la  satisfacción  ,  que  con  facilidad  pudiera  formar  de 
ello,  quiero  que  sea  sacrificio  á  los  pies  de  mi  Rey  ,  y 
á  la  quietud  pública ,  en  que  tan  principalmente  interesa 
su  servicio.  Permita  nuestro  señor  ,  que  no  se  niegue  á 
tanta  luz  la  ciega  emulación ,  que  me  persigue  ,  y  me 
dexe ,  y  olvide  ya  en  la  paz  que  solicito.  Dios  guarde  la 

Ca- 


2jé 

Católica  real  persona  de  V.  M.  como  deseo  ,  y  he  me- 
nester. Zaragoza  á  17  de  Junio  de  1570.  =  Don  Juan. 

Este  suceso,  del  que  se  esperaba  un  funesto  fin  ,  le 
tuvo  feliz  con  mandar  venir  el  Rey  nuestro  señor  á 
S.  A.  á  la  Corte  ,  á  quien  recibieron  ios  cortesanos  con 
tanto  exceso  de  alegría  ,  que  manifestaron  bien  el  amor 
que  le  profesaban.  Halló  S.  A.  en  sus  Magestades  todas 
las  señales  que  le  acreditaron  lo  que  le  estimaban  ,  y 
quando  volvió  á  Zaragoza  fue  colmado  de  honras  ,  y  de. 
públicos  favores.  Tres  veces  mas  se  llamó  al  señor  Don 
Juan,  y  á  su  arribo  á  Madrid  recibió  en  todos  las  dis- 
tinciones que  podían  completar  su  satisfacción.  En  la 
tercera  le  dio  palabra  la  Reyna  nuestra  señora  de  que 
se  quedarla  en  Madrid  asistiendo  en  el  Consejo  de  Esta- 
do 5  pero  esto  se  dilató  tanto,  que  viéndose  S.  A.  sin 
exercicio  en  cosa  alguna  ,  y  que  esto  desairaba  su  per- 
sona ,  para  restablecer  su  estimación  ,  puso  á  S.  M.  la  re- 
presentación que  se  sigue. 


A 


SEÑORA. 


_Unque  propuse  llegar  á  los  reales  píes  de  V.  M. 
con  representación  de  las  materias  públicas  ,  he  juz- 
gado que  antes  de  dar  este  paso  ázia  el  desempeño  de 
mi  obligación  ,  debo  darle  á  la  reparación  de  mi  honras 
pues  sin  ella  no  estoy  capaz  de  servir  á  V.  M.  ni  aún 
con  la  voz  ,  y  así  dexando  para  otra  sesión  el  poner  eti 
la  real  noticia  de  V.  M.  lo  que  se  me  ofrece  de  mayor 
servicio  suyo:  me  reduciré  hasta  postrarme  rendida- 
mente en  la  presencia  real  de  V.  M.  ,  y  suplicar  á  V.  M. 
se  sirva  de  poner  un  favorable  fin  á  mi  descrédito  y 
(desconsuelo. 

Yo  señora }  nací  hijo  del  Rey  nuestro  señor  (que  es- 


277 

té  en  el  cielo),  y  si  sobre  esta  dicha  puede  haber  alguna 
mayor  ,  me  la  concedió  Dios  ,  dándome  un  natural  con- 
forme á  este  alto  nacimiento  ,  pues  aunque  en  todo  sea 
el  peor  de  los  hombres  ,  puedo  hacerle  testigo  de  que 
jamas  por  su  grande  misericordia  me  he  acusado  de  ha- 
ber dado  principio  por  mí ,  á  querer  mal  á  otro  i  de  ha- 
ber deseado  ,  ó  solicitado  el  daño  ageno  ,  en  satisfacción 
ó  venganza  propia ;  de  haber  incurrido, en  la  culpa  mas 
ligera  tocante  á  mecánico  ínteres  ,  hora  sea  en  el  mane- 
jo de  la  real  Hacienda,  ó  en  orra  forma,  ni  de  haber  pro- 
puesto ,  ni  executado  cosa  que  haya  creido  ser  contra  la 
igualdad  de  la  justicia. 

Estas  prendas  de  la  mano  poderosa  de  Dios,  quiso  su 
divina  Magestad  adornarlas  con  otras  muchas  dichas 
temporales  en  gran  servicio  de  la  Monarquía  ,  y  cré- 
dito mió  ,  tomándome  por  instrumento  para  restituir  á 
ella  el  rey  no  de  Ñapóles,  detenerla  inefable  ruina  de 
Sicilia,  pacificar  y  asegurar  á  todos  los  dominios  de  Italia, 
con  expugnación  de  las  plazas  de  Piombini  ,  y  Puerto- 
Longon,  y  recuperar  el  Principado  de  Cataluña,  sin  otras 
infinitas  acciones  de  no  menos  mérito  y  riesgo  ,  aunque 
no  tan  afortunadas, 

El  amor  y  pureza  del  zelo  ,  y  dictámenes  que  expe- 
rimentó siempre  el  Rey  nuestro  señor  (que  está  en  el  cié* 
lo)  quizas  desde  mis  primeros  años,  en  la  forma  que  ellos 
pudieron  indicarle  juntos,  después  con  el  agrado  de  estos 
relevantes  servicios,  tan  sin  exemplar  de  haber  concurri- 
do hasta  hoy  en  un  solo  vasallo,  fueron  medios  para  que 
S.  M.  me  honrase  con  excesivos  favores  desde  mi  prime* 
ra  instancia  ,  y  que  á  su  imitación  la  señora  Reyna  Do- 
ña Isabel  el  tiempo  que  pudo  ,  me  los  repitiese  sobre  to- 
da ponderación,  siendo  mi  valedora  cen  S.  M.  para  quan- 
to  tenia  viso  de  interés  mió. 

Digan  lo  que  debí  á  estas  dos  liberalísimas  manos 

Nn  des* 


2J% 

4esde  lo  menor  Hasta  lo  mas  sustancial ,  los  cariñosos  , 
tratamientos,   las  caseras  atenciones',  las  circunstancias^ 
déla  formación  de  mi  casa  y  renta,  las  dignidades  y; 
empleos ,  la  confiada  comunicación  de  los  negocios  ,  la 
defensa  y  aliento  en  las  falsas  calumnias,  las  palabras  con 
que  dexó  encargado  á  V.  JML  mi  persona  ,  y  convenien- 
cias en  sus  últimas  disposiciones,  finalmente  ,  quanto  se 
puede  imaginar  en  la  mayor  elevación  del  favor.   Ofré- 
ceseme por  único  lunar  de  esta  se'rie  de  beneficios  ,  el  no  ¡ 
haber  S.  M.  (que  Dios  haya)  acabado  de  resolver   en  su 
vida  mi  pública  asistencia  cerca  de  su  teal  persona  j  pe- 
10  noestorbó  esta  resolución  el  considerarla  desconve- 
niente i  su  servicio  ó  i  mi  autoridad  ,  ni  de  embarazo 
6  difícil  ajuste  en  mi  resignación  á  su  gusto  y  voluntad?- 
haciendo  testimonio  de  esto  ,  tres  repetidas  respuestas,  ¡ 
que  verbalmente  fue  servido  darme  en  diferentes  tiem- 
pos  ,  y  otros  papeles  firmados  de  su  real  mano  5  de  que 
tengo  en  mi  poder  auténticos  instrumentos  5  ni  menos 
el  no  desear  5,  M,  honrarme  en  esto  ,  como  en  todo  lo 
demás  ,  ni  en  el  conocimiento  de  que  no  fuese  muy  jus- 
to ,  sino    una   pura    atención   á   la  real  persona  de 
V.  JvL  á  quien  consiguientemente  incumbe  hoy  una  ma- 
yor obligación  de  satisfacerla ,  haciendo  V.  M,  por  el 
Rey  nuestro  señor  quanto  puede ,  ya  que  5.  M.  no  qui- 
so hacer  por  V,  M.  quanto  pudo» 

Permitame  ,  señora .,  V.  M.  decir  con  el  respeto  de- 
bido y  que  esta  es  la  verdad  de  este  hecho  ,  y  todo  lo  der 
mas  mendigado  de  la  mala  fortuna  ,  que  me  há  per^ 
seguido  desde  que  5.  M.  cerró  los  ojos  5  cuyas  indivi- 
duales acciones  ,  y  sentimientos  ,  son  mas  para  llorar 
cqn  lagrimas  de  sangre  3  que  para  repetidas  con  pa- 
labras. 

Quando  examinando  mi  interior  rigurosamente  ,  no 
hallo  en  el  cosa  en  que  haya  merecido  el  menor  desden 

a 


*79 
á  la  real  gracia  ,  y  magnificencia  de  V.  M.  ,  y  al  tiempo 
que  por  tantos  títulos  de  dote  de  Dios  ,  de  favores  de 
S.  M. ,  y  mentos  adquiridos ,  debiera  juntamente  prome- 
terme de  V.  M.  las  relevantes  honras  ,  del  mismo  modo, 
que  si  estos  motivos  fuesen  aéreos ,  ó  yo  hubiese  nacido 
en  Holanda  ó  Inglaterra  ,  se  me  retarda  y  embaraza  el 
simple  ingreso  en  el  Consejo  de  Estado  ,  siendo  así  que 
S.  M.  me  hizo  esta  merced  muchos  afios  há  ,  en  demos- 
tración de  su  confianza  ,  y  aprobación  de  importantes 
servicios ,  y  que  jamas  hasta  hoy  seiía  dificultado  á  na- 
die de  alta  ,  ó  inferior  gerarquía,  á  quien  se  haya  he- 
cho este  honor,  su  virtual  exercicio  ;  que  no  le  apetez- 
co para  tener  en  el  una  regular  ,  y  continuada  asisten- 
cia, sino  porque  parece  no  regular,  que  este  yo  aquí 
en  diferente  forma  de  la  en  que  debo  estar ;  y  no  solo 
se  ve  esto, sino  que  se  da  ocasión  al  mundo  con  la  sus- 
pensión de  este  puesto ,  para  discurrir  con  tanto  desai- 
re mió  ,  en  si  V.  M.  gusta  ,  ó  se  desagrada  de  mi  deten- 
ción en  el  Retiro ,  como  si  el  elegir  el  de  Consuegra  ,  no 
hubiese  sido  voluntario  ,  y  que  en  vida  de  S.  M.  no 
hubiese  residido  en  este  sitio  años  enteros  con  el  mis- 
mo embozo  en  que  hoy  le  habito,  sin  que  nunca  hu- 
biese S.  M.  con  acción,  ó  palabra  disentido  de  ella,  míen* 
tras  no  me  llamó  á  otra  parte  la  efediva  necesidad  de 
su  servicio. 

Estas  son  ,  señora  ,  mortificaciones  de  vivísimo  sen- 
timiento, y  así  suplico  á  V.  M.  postrado  á  sus  reales  pies 
se  sirva  mirar  mis  justificadas  razones  á  favorable  luz, 
reparando  que  ni  en  la  atención  á  la  memoria  del  Rey 
nuestro  señor,  (que  está  en  el  cielo)  ni  en  lo  que  yo  he 
procurado  merecer  á  V.  M.  cabe  tenerme  mas  tiempo 
desfavorecido. 

Esta  apariencia  tiene  al  mundo  en  tan  suspensa  ex- 
pectación, que  no  puede  satisfacerse  ya  con  las  palabras  s  y 

Nn  2  es 


2  8o 

es  necesario,  señora  ,  que  en  la  substancia  tenga  el  efe&o 
que  todo  el  juzga  por  justo,  para  poner  mi  honra  á  cu- 
bierto de  la  malicia  de  las  gentes.  ¿  Que  no  se  diría  con- 
tra lo  mas  sagrado  de  mi  intención  si  viese,  que  V.  M. 
me  cerraba  la  pueaa  ,  que  S.  M.  (que  Dios  haya) 
me  abrió  para  concurrir  en  los  bancos  de  un  Con- 
sejo ,  que  es  la  piedra  de  toque  de  la  confianza  ,  y  el 
aprecio  de  los  mas  relevantes  vasallos?  ¿Acaso  helo  desme- 
recido después  acá  con  mi  proceder  ?  No  señora  *  ni  es- 
to ha  sido  porque  se  haya  visto  sombra  ,  ó  átomo  en  mí 
que  pueda  escurecerlo.  Ni  esto  es,  ni  puede  ser,  ni  debe 
V.  M.  permitir  que  se  me  haga  un  disfavor  de  este  ta- 
maño ,  tan  contra  la  real  grandeza  ,  y  justificación  de 
V.  M.  Yo  no  deseo  esta  muestra  de  la  real  gracia  de 
V.  M.  por  escalón  para  aspirar  á  otras  mas  superio- 
res j  que  no  he  menester  para  nada ,  ni  tampoco  mi  ge- 
nio ,  ni  mi  deseo  es  de  hacerme  perpetuo  cortesano.  Quie- 
ro verme  desnudo  de  este  afrentoso  trage  de  delinquen» 
te,  y  si  después  V.  JVÍ.  juzgare  mas  útil  mi  persona  en 
otra_parte ,  no  reusare  obedecer  ,  ni  perder  la  vida  por  el 
servicio  del  Rey  nuestro  señor  ,  y  de  V.  M. ,  de  quien 
espero  tal  resolución  ,  que  ni  la  pueda  atribuir  á  otra 
influencia  que  á  la  de  los  favores ,  que  siempre  me  ha 
ofrecido.  V.  M.  hacer,  pues  en  nada  los  he  desmerecido, 
ni  desmereceré'  jamas  ;  y  la  honra  de  cada  uno  ,  señora, 
es  alhaja  tan  preciosa  ,  y  independente  ,  que  no  puede 
tener  otro  juez  ,  que  la  propia  inteligencia  de  su  dueño. 
Dios  guarde  la  Católica  real  persona  de  V.  M.  =  D.  Juan. 
Las  resultas  de  esta  representación  no  se  sabe  con  cer- 
teza quales  fueron.  Lo  cierto  es  ,  que  S.  A.  partió  á  Za- 
ragoza á  poco  tiempo  ,  y  á  poco  también  volvió  á  ser  lla- 
mado con  pretexto  de  que  estaba  elegido  por  Generalísi- 
mo de  las  armas  destinadas  á  Italia  ,  lo  que  al  fin  no  tu- 
vo e£e£to ,  sin  que  se  sepa  la  causa  9  aunque  se  dixo  que 

sus 


2¡8l 

sus  émulos  habían  hecho  mudar  de  intención  al  Rey ,  y 
á  la  Reyna  nuesrros  señores.  El  mismo  señor  Don  Juan 
parece  que  también  ignoró  el  fundamento  que  hubo  pa- 
ra esto  ,  según  se  explica  en  la  respuesta  que  dio  á  la  ciu- 
dad de  Zaragoza,  que  es  la  que  sigue. 

Recibí  ayer  en  Madrid,  la  carta  de  V.  S,  de  4  ,  que 
fue  para  mí  de  singular  aprecio  ,  y  muy  correspondien- 
te al  afe&o  ,  que  me  ha  debido  ,  y  deberá  siempre.  Res- 
pondo á  ella  desde  este  lugar  de  vuelta  para  esa  ciudad, 
donde  me  encamino  con  mutho  gusto  ,  y.  gran  satisfac- 
ción. Los  motivos  de  esta  impensada  novedad,  pedían  mau 
difusa  narrativa  i  pero  porque  V.  S.  no  carezca  entera- 
mente de  su  noticia,  lo  referiré  en  resumen  ,  diciendo  á 
V.  S.  que  como  le  insinué,  fui  llamado  del  Rey  mi  se- 
iíor  ,  Dios  le  guarde  ,  por  quatro  diferentes  veces  ,  con 
otros  tantos  instrumentos  de  su  real  mano  ,  mandándo- 
me en  el  primero  ,  que  pasase  á  Italia  ,  aunque  recibiese 
otra  orden  contraria  á  aquella.  En  todos  estos  llamamien- 
tos, me  es  Dios  testigo ,  que  no  intervino  solicitud  algu- 
na mía,  ni  puse  mas  de  mi  parte  ,  que  una  ciega  y  pun- 
tual obediencia  5  todo  lo  qual  niei  constituyó  ;en  tanta 
•mayor  confianza  de  que  mi  jornada  ,  como  dispuesta  por 
Dios  nuestro  señor  ,  podia  ser  del  servicio  de  ambas 
Magestades.  Llegué  á  los  reales  pies  del  Rey  mi  señor,  en 
que  hallé  quanto  esperaba  de  su  real  benignidad  ,  y  aún 
agrado,  y  confianza  singular.  Apárteme  de  ellos,  porque 
fue  precisa  esta  separación  entonces  ,  y  permitió  ó  quko 
su  divina  Magesrad  por  sus  inescrutables  juicios,  ó  nues- 
tros grandes  pecados ,  que  en  este  tiempo  mudase  S.  M. 
de  didamen  ,  no  solo  en  orden  de  mi  venida  á  su  pre- 
sencia real ,  sino  en  la  revocación  de  otras  que  me  entre- 
gó ,  y  tenia  dadas  de  su  servicio  5  de  manera  ,.  que  ha- 
llándome en  el  Retiro,  de  vue'ta  de  Palacio,  recibí  un 
papel  de  S.  M.  en  que  con  términos  de  mucho  favor  me 

de- 


2§2 

decia  tenía  por  conveniente  que  no  pasase  á  Italia ,  y 
que  así  lo  entendiese.  Procure'  en  la  respuesta  dexar 
abertura  para  que  S.  M.  permaneciese  en  susprimeras.re- 
soíuciones,  pero  no  habiéndolo  conseguido,  y  reconocido 
yo  T  que  mi  detención  en  la  Corte  tendría  mas  de  incon- 
venientes >  que  de  utilidad  r  salí  de  ella  ayer  tarde,  sin 
haber  querido  pasar  á  Palacio,  ni  quererme  dexar  ver 
tn  Madrid  ,  por  la  gran  conmoción  en  que  supe  estaba 
■la  gente ,  y  lo  que  de  ella  ,  y  de  las  noticias  de  mi  salida 
de  la  Corte  podía  resultar.  No  dudo  ,  que  los  poco  infor- 
mados podrán  hacerme  cargó  de  que  no  se  haya  obrado  con 
mas  rigor  hasta  sacar  la  persona  de  S.  M.  del  estado  en 
que  por  nuestra  mayor  desdicha  se  halla  ,  y  poner  orden 
en  lo  que  se  necesita  de  e'l ;  pero  estoy  seguro^  que  por 
<mi  parte  se  ha  procurado  uno  y  otro,  con  quanto  esfuer- 
zo na  cabido  en  ios  términos  de  la  ley  divina  ,  y  la  obli- 
gación de  buen  vasallo.  Y  para  explicarme  mas  ,  diré  á 
V.  S.,  que  este  intento  podía  lograrse  por  uno  de  dos 
•medios  ,  ó  concurrencias  ;  la  una  de  la  nobleza  ,  la  otra 
del  pueblo.  En  la  mayor  parte  de  la  primera,  halle  gran 
zelo;  pero  no  igual  unión  de  didamenes  ,  con  que  no 
se  pudo  concordar  en  lo  que  hubiera  convenido,  sin  ries- 
go de  una  conmoción  escandalosa  ,  ni  faltar  al  respeto  de 
las  personas  reales.  La  segunda  me  parece  estaba  en  pron. 
'tísima  disposición  de  executar  quanto  se  le  propusiese 
.conveniente  al  remedio  de  las  desordenes  públicas  ,  por- 
que parece  se  ha  transfundido  en  esta  Gerarquía  inferior 
la  honrada  sangre  ,  que  se  ha  desaparecido  de  las  venas 
de  algunos  de  la  mas  elevada  i  pero  como  estos  movi- 
mientos populares  pasan  de  ordinario  á  lo  ilícito  y  per- 
nicioso, procure'  evitar  todas  la  ocasiones  de  que  pu- 
dieran originarse  ,  eligiendo  yo  antes  pasar  en  el  mun- 
do por  menos  eficaz  en  las  execuciones  ,  que  hubieran 
sido  convenientes  á  la  persona  y  servicio  de  S.  M,  ,  y 

á 


2&3 

a  la  conservación  de  su  Corona  ,  que  dexar\  de  impedir 
aquello  de  que  precisamente  se  habían  de  seguir  muchas 
ofensas  de  nuestro  señor ,  á  quien  pido  guarde  á  V.  S. 
muchos  años  &c, 

La  marcha  precipitada  de  S,  A.  para  Zaragoza ,  puso 
en  expectación  á  la  Corte  3  pero  todo  quanto  empezó  á» 
discurrir  sobre  esto ,  se  confundió  en  el  olvido  con  la 
repentina  vuelta  de  S.  A.  llamado  del  Rey  nuestro  se- 
ñor 5  cuya  real  carta  para  ello  ,  la  de  la  Rey  na  nuestra; 
señora,  y  las  respuestas  del  señor  Don  Juan ,  son  las  que 
siguen  ,  y  con  las  que  concluyen  estas  memorias  que  de- 
dico al  tiempo  para  que  las  conserve  ,  y  haga  presentes 
á  los  venideros  siglos ¿á  fin  de  que  no  ignoren  el  estado, 
de  la  Monarquía  en  el  presente* 


Carta  del   Bey  nuestro  señor  para  Don  Juan 
de  Austria, 


D, 


ON  Juan  de  Austria  mi  hermano :  habiendo  lle- 
gado las  cosas  universales  de  la  Monarquía  á  termi- 
no de  necesitar  de  toda  mi  aplicación  ,  dando  co- 
bro executivo  i  las  mayores  importancias  }  en  que 
os  hallo  tan  interesado  ,  debiendo  fiaros  la  mayor 
parte  de  mis  resoluciones ,  he  resuelto  ordenaros  vengáis 
sin  dilación  alguna  á  asistir  en  tan  grande  peso  ,  como  lo 
espero  de  vuestro  zelo  á  mi  servicio ,  cumpliendo  en  to- 
das las  circunstancias  de  la  jornada  con  la  atención  que 
es  tan  propia  de  vuestras  grandes  obligaciones.  Nuestro 
señor  os  guarde  como  deseo.  Madrid  27  de  Diciem- 
bre de  1 6j 5.  =.  Yo  el  Rey. 


Res- 


XJL 


Respuesta  del  señor  Don  Juan, 


noche  recibí  el  real  despacho  de  V.  M»  de  27 
del  presente  ,  el  qual  movió  en  mi  ánimo  dos  diferen- 
tes afectos  ,  hijos  ambos  de  mis  grandes  obligaciones,  y 
rendido  amor  a  la  real  persona  de  V.  M..  El  uno  de  pe- 
na ,  viendo  lo  que  V.  M.  se  sirve  insinuarme  del  estado 
en  que  se  hallan  las  cosas  de  la  Monarquía  ,  habiendo  pe- 
netrado este  mi  corazón  ,  aún  mas  que  por  ser  cier- 
to ,  (  qual  todos  lloramos )  por  oirlo  de  V.  M  mismo, 
como  testimonio  del  cuidado  en  que  tiene  á  V.  M.,  de 
que  holgare'  yo  aliviar  algo  á  V.  M.  á  costa  de  toda 
mi  sangre.  El  otro  ,  de  reconocimiento,  y  confusión  por 
la  grande  honra  de  querer  V.  M.  servirse  de  mi  zelo 
cerca  de  sus  reales  pies  en  frangentes  tan  peligrosos  ,  á, 
vista  del  tanteo  cierto  ,  que  tengo  hecho  de  mis  hom- 
bros ,  los  quales  al  paso  que  son  tan  flacos ,  aún  para 
llevar  la  menor  parte  de  tan  grave  peso  ,  son  robustísi- 
mos y  firmísimos  para  representar  á  V.  M.  quanto  en- 
tendiere ser  de  su  mayor  servicio  y  gloria.  A  este  fin, 
señor ,  movido  de  mi  propio  zelo  ,  y  del  de  otros 
muchos  Grandes ,  y  verdaderamente  fieles  vasallos  de 
V.  M.  ,  me  hallaba  en  deliberación  ,  quando  recibo  el 
real  despacho  de  V.  M.  de  pasar  á  esa  Corte  ,  para  que 
V.  M.  lo  oyera  de  mí ,  y  de  ellos  ;  y  lo  que  ahora  pue- 
do decir  á  V.  M.  es ,  que  mañana ,  placiendo  á  Dios, 
me  pondré  en  camino ,  el  qual  procurare'  abreviar  quan- 
to los  resguardos  para  seguridad  propia  ,  y  el  mas  efec- 
tivo logro  del  mayor  servicio  de  V.-M.  permitieren  >  pues 
ambas  consideraciones  los  hacen  inescusables  i  y  lo  que 
debo  á  Dios ,  á  V.  M.  ,  y  á  mi  propia  obligación,  que  es 
una  constante  fidelidad  ,  son  prendas  infalibles  ,  de  que 
aplicare  el  principal  cuidado  en  las  circunstancias  de 
mi  jornada ,  con  todo  lo  que  V.  M.  se  sirve  decirme: 

es- 


28* 

estando  bien  seguro ,  que  V.  M.  lo  conoce ,  y  cree  así, 
y  que  antes  me  faltará  la  vida ,  que  mueva  paso  j  ni) 
intente  acción ,  que  no  sea  encaminada  únicamente ,  y 
sin  humano  interés  á  la  mayor  gloria  de  Dios  nuestro 
Señor ,  servicio  de  V.  M. ,  y  de  la  Corona,  Guarde  Dios 
á  V.  M.  los  años  que  deseo.  Zaragoza  3 1  de  Diciembre 
de  1675.  =  Don  Juan. 

Carta  de  la  Reyna  nuestra  señora  par  a  Don  Juan 
de    Austria* 


D. 


"ON  Juan  de  Austria  mi  primo :  El  Rey  mi  hijo 
ha  resuelto  ,  como  entenderéis  por  lo  que  os  escribe,  que 
vengáis  luego  á  asistirle  al  expediente  de  ios  negocios 
universales;  y  os  he  querido  decir  de  quanto  gusto  y. 
agrado  me  será  que  lo  executeis  con  la  brevedad  ,  que 
solicita  el  estado  de  todas  las  cosas  de  la  Monarquía ,  co- 
mo lo  fio  de  vuestro  zelo  y  atención  ,  pudiendo  asegu-j 
raros  ,  que  siempre  atendere  á  lo  que  fuere  de  vuestra 
mayor  satisfacción.  Nuestro  Señor  os  guarde  muchos 
años  ,  como  deseo.  =  Yo  la  Reyna. 


H 


Respuesta  del  señor   Don  Juan  á  la   Reyna 
nuestra  señora. 


Abiendo  de  ver  V.  M.  lo  que  respondo  al  Rey  mí 
eño ,  (  Dios  le  guarde  )  escusare'  referirlo  aquí ;  asegu- 
rando á  V.  M. ,  que  no  ha  tenido  ,  ni  tendrá  quien  coa 
mas  verdadero  corazón  haya  deseado  á  V.  M.  quanto  de- 
lante de  Dios  juzgo  conveniente  ai  mayor  servicio  de 
V.  M.  ,  á  cuyos  pies  quedo  con  el  debido  rendimien- 
to ,  rogando  á  nuestro  Señor  guarde  á  y.  M.  felicísimos 
años.  —  Don  Juan.  ¡ 

Oo  Q>- 


226 


Copia  de  carta  que  escribió  S,  A.   a  Don  Diego  Velascey 

su  Mayordomo   en   Madrid ,    desde  Zaragoza, 

á  primero  de  Enero  de  lójj* 


E 


fL  correo  que  me  despachasteis  con  las  cartas  de  sus 
Magestades  ,  llegó  á  noche  á  hora  que  no  pude  respon- 
der. Hágolo  esta  mañana  con  las  inclusas  ,  que  llevareis, 
ó  enviareis  luego  á  Don  Gerónimo  de  Gea.   Lleganme  al 
mismo  tiempo  noticias  de  seguros  originales ,  que  ese 
desdichado  monstruo  ,  reo  criminal  por  tantos  lados  de 
Lesa  Magestad  divina  y  humana  ,  ha  hecho  la  tramo- 
ya de  salirse  de  allí ,   para  volver  á  entrar  de  secreto, 
(como  lo  había  executado  la  noche  27  á  las  ocho)  y 
que  se  continuaba  la  infamia  de  tener  al  Rey  (Dios  le 
guarde  )  en  postura  de  cercado  ,  y  temeroso  con  apara- 
tos ,  y  aparejos  de  gente  armada  ,  no  solo  en  la  Corte, 
sino  dentro  de  Palacio  :  sacrilegio  que  excede  á  quantos 
se  han  cometido,  con  ser  tan  enormes  ,  contra  el  honor, 
servicio  ,  y  persona   sagrada  de  S.  M.  También  las  úl- 
timas cartas  nos  han  llenado  la  cabeza  de  los  embolis- 
mos de  una  nueva  Junta  ,  de  lo  que  repetidamente  con- 
sultó ,  y  de  la  escusa  de  asistir  á  ella  los  que  la  forma- 
ban ,  hasta  que  tengan  cumplido  efe&o  sus  representa- 
ciones. Tampoco  me  faltan  buenas  noticias  ,  de  que  se 
traman  contra  mí  ,  y  los  que  siguen  el  di&amen  de  lea- 
les vasallos ,  grandes  y  horribles  azechanzas  ;  pero  como 
todo  lo  queme  toca  lo  tengo  depositado  muchos  dias 
há  en  las  manos  de  Dios  ,  y  debaxo  de  su  poder  ,  y  am- 
paro de  la  Vitgen  santísima  ,  no  me  inmuta  nada.  Fi- 
nalmente ,  todo  quanto   se  oye  en  desventura  de  nues- 
tros grandes  pecados  ,  confio  ha  de  cesar  presto  ,  y  dis- 
pondrá su  divina  Magestad  por  intercesión  de  su  Madre 

pia- 


287 

piadosa  ,  y  de  nuestro  Patrón  Santiago ,  que  yo  halle 
eso  en  postura,  que  no  sea  menester  vaierme  de  la  fuerza 
para  librar  á  S.  M.  de  la  que  padece  con  tanto  dispen- 
dio suyo. 

Encargad  se  hagan  ahí  continuas  oraciones  á  este 
fin  ,  que  acá  no  se  cesa ,  y  en  toda  la  circunferencia  de 
España  me  consta  se  hace  lo  mismo.  Disculpadme  con 
todos  los  que  me  han  escrito  ,  porque  apenas  he  tenido 
lugar  de  leer  sus  cartas.  La  inclusa  daréis  al  Duque  de 
Alva.  Envióle  copia  de  las  de  sus  Magestades ,  y  de 
mis  respuestas  ,  para  que  las  participe  á  la  nobleza  en 
conseqüencia  del  empeño  ,  y  vínculo  recíproco  ,  que 
con  ella  tengo  contraído  á  favor  de  la  causa  ,  y  servi- 
cio de  S,  M.  ,  (que  Dios  guarde)  como  hemos  menes- 
ter ,  y  á  vos  os  guarde. 

Copia  de  carta  de  S.  A.  el  señor  Don  Juan  á  la  Santidad 
de  Inocencio  XL 


L 


BEATÍSIMO  padre. 


íOS  flagelos  continuados  con  que  de  algunos  añosa  es- 
ta parte  ha  castigado  la  recia  justicia  de  Dios  nuestro  Se- 
ñor á  esta  Monarquía  Catolicísima  ,  y  en  ella  á  rodo  el 
Orbe  christiano  ,  han  sido  tales  ,  y  sus  principales  raíces 
tan  manifiestas ,  que  no  dudo  habrán  ,  no  solo  llegado  á 
los  oídos  de  vuestra  Beatitud  ,  sino  lamentádolos  en  el 
mayor  grado.  Ahora  ,  Beatísimo  Padre  ,  me  postro  por 
medio  de  estos  renglones  á  los  santísimos  pies  de  vuestra 
Beatitud  ,  en  tiempo  que  tengo  los  mios  en  los  estrivos 
para  dexar  el  retiro ,  en  que  la  divina  providencia  me 
ha  tenido  hasta  ahora ,  para  encaminarme  á  la  Corte, 
asistido ,  y  amparado  de  la  primer  nobleza  de  estos  rey- 
nos  ,  y  fieles  vasallos  del  Rey  nuestro  señor  ,  á  volver 

por 


288 

por  las  causas  de  Dios ,  y  suyas ,  que  tan  olvidadas  han 
tenido  los  que  mas  desean  apocarlas.  Parto  con  la  presen- 
te bendición  de  vuestra  Beatitud  ,  á  quien  suplico  me  la 
eche  efe&iva  ;  pues  mis  acciones  ,  y  mis  pasos  no  tienen, 
ni  tendrán  jamás  movimiento  ,  que  no  sea  dirigido  á  la 
mayor  honra  ,  y  gloria  de  Dios  nuestro  Señor,  servicio 
de  mi  Rey  ,  y  bien  de  esta  Corona  ,  primera  ,  y  mas  fir- 
me columna  de  la  universal  Iglesia  ,  que  prospere  el  Cie- 
lo con  dilatada  vida  de  vuestra  Beatitud ,  su  dignísima 
cabeza  ,  qiianto  yo  su  mas  obediente  hijo  deseo.  Zarago- 
za á  27  de  Diciembre  de  1676* 


FIN  DEL   QUARTO   TOMO, 


SEMANARIO  ERUDITO, 

QUE    COMPREHENDE 

VARIAS  OBRAS  INÉDITAS, 
CRITICAS,  MORALES,  INSTRUCTIVAS, 

POLÍTICAS,  HISTÓRICAS,  SATÍRICAS,  Y  JOCOSAS, 

DE    NUESTROS    MEJORES    AUTORES 

ANTIGUOS,  Y  MODERNOS. 
DALAS   A    LUZ 

BON  ANTONIO   VALLADARES 

de  Sotomayor. 

TOMO     QUINTO, 


MADRID    MDCCLXXXVIÍ. 

POR     DON     BLAS    ROMÁN, 

Se   hallará  en  las  Librerías  cíe  Bartolomé  López,   Plazuela  dfi 

Santo  Domingo  ,   y  en   la  de  López  ,   calle  de  la  Cruz, 

y  en  los  puestos  del  Diario. 

COK  PRIVILEGIO    REAL. 


VISITA 

DE  LA  ESPERANZA  ,  Y  EL  TIEMPO. 
DIALOGO 

En  obsequio  de  la  verdad ,  y  convencimiento  de  las 
calumnias  ,    que  fomenta  la    malicia    á   las  justas 
curaciones  del  Señor  Donjuán  de  Austria ,  des- 
de su  ingreso   al  gobierno   de  esta 
Monarquía, 


ADVERTENCIA. 

La  Nota  que  mandó  poner  el  Supremo  Consejó 
de  Castilla  al  frente  del  Tomo  IV".0  de  éste  Periódi- 
co, sobre  la  precaución  con  que  debe  leerse  la  obra 
que  comprehende^  es  terminante  igualmente  á  las  que 
abraza  el  presente  correspondientes  al  señor  Don  Juan 
de  Austria. 

JCfn  la  Calle  mayor  del  Deseo  ,  mas  cuidadosos  que  ca- 
suales, se  encontraron  ia  esperanza ,  y  ei  i  lefzffi  i  y  'ha- 
biéndose cariñosamente  saludado  como  cor  tesaros  tan 
diestros  ,  le  suplicó  la  Esperanza  ,  que  la  escuchase  unas 
crueles  aprehensiones.  Movido  el  i  hmpo  de  la  amistad, 
y  vencido  del  ruego,  eligieron  para  la  visjta  el  patio  de 
los  Consejos  de  Palacio,  por  ser  este  sirio  ci;rhas  frecuen- 
tado deúa  esperanza  y  y  el  mas;  conocido  ád  Tis;,?po. 

A  2  Son 


Son  tan  ligeros ,  que  apenas  se  convinieron  ,  quando 
llegaron  ;  y  aunque  fue  la  conversación  muy  secreta  ,  la 
percibí  toda ,  porque  ya  se  sabe  ,  que  las  paredes  de  Pala- 
cio oyen, 

Desahogando,  pues t  la.  Esperanza  unos  suspiros,  que 
tenian  de  voces  los  sonidos  ,y  de  llanto  ios  acentos,  im- 
pacientemente discreta,  y  discretamente  impaciente,  rom- 
pió en  estas  tristes  cláusulas  sus  altos  silencios. 

Esperanza:  ¿  Que'  es  esto  ,  Tiempo  amigo?  Te  desco- 
nozco ,  y  te  veo.  ¿  No  eras  tú  el  fiador  de  mis  prudentes 
ansias  ,  el  consuelo  de  mis  inquietudes,  el  alivio  de  mis 
sobresaltos  ,  el  remedio  de  mis  temores ,  y  el  norte  en  la 
tempestad  de  mis  males?  Tú  solo  fuiste  el  juez  de  mis 
apelaciones  ,  y  la  suprema  sala  de  mis  causas.  Miraban 
anegados  en  llanto  mis  ojos  las  públicas  calamidades  de 
esta  dominante  Monarquía  ,  y  viendo  que  los  males  no 
sucedían ,  sino  se  heredaban  ,  y  que  mas  parecían  me- 
ditaciones voluntarias  del  error  ,  que  calamidades  con- 
tingentes de  la  infelicidad  :  juzgue  prudente  que  tú  solo 
podias ,  si  no  desacer  la  rueda  de  tanta  eslabonada  desdi^ 
cha,  corregirla  con  tu  providente  mudanza. 

No  quiero  obligarte  al  remedio  con  la  triste  relación' 
de  lo  padecido  ,  sino  con  la  alegre  memoria  de  lo  espera- 
do. No  pretendo  ser  eloqúente  en  mis  males  ,  ni  retórica 
en  mis  dolores.  No  merecen  los  errores  eloqüencias  ,  ni 
tengo  por  discreción  ,  que  se  eternize  lo  errado  en  la  sa- 
bia pluma  de  lo  reprehendido  ;  porque  si  ha  sido  vene-, 
rada  política  ,  que  se  deben  escribir  los  aciertos  para 
fanfa  ,  y  los  errores  para  justicia ,  sospecha  no  en  va- 
no mi  temor  ,  que  de  las  ambiciones  políticas  altamente 
reprehendidas,  y  hermosamente  acusadas  ,  toma  nuestro 
mal  genio  mas  el  camino,  que  el  escarmiento. 

Ahogue  mi  dolor  en  el  capacísimo  golfo  de  mi  pecho 
jantae  injurias  á  cielo  y  mundo ,  á  lo  temporal  y  eterno,  á 


5 

lo  moral  y  político  ,  y  á  lo  sacro  y  profano.  Esconda  mí 
discreción  ,  y  mi  respeto  en  el  sepulcro  del  olvido,  los  in- 
decorosos instrumentos  de  ruinas  tan  invencibles.  Quiero, 
ó  Tiempo  mió ,  engañar  lo  pasado  con  lo  futuro.  No  pre- 
tendo entristecerme,  sino  engañarme.  No  busco  la  quexa, 
sino  la  medicina. 

A  ti  pongo  por  testigo  ,  que  registras  los  mas  escon- 
didos movimientos  de  esta  volante  rueda  del  corazón 
humano.  Tú  sabes  que  no  tenia  mi  dolor  otra  ancora  de 
que  aferrarse  para  no  zozobrar  en  el  mar  alterado  de  este 
golfo  político  ,  sino  es  tú  curso.  Todos  tus  minutos 
eran  mis  altares ;  todos  tus  instantes  mis  templos.  Mas 
humos  de  sacrificios  me  deben  tus  aras  ,  que  yo  te  debo 
respiraciones  5  mas  invocaciones ,  que  yo  alientos.  Debes 
creer ,  que  no  eran  mis  voto3  supersticiosos  ,  porque  cul- 
tos de  necesidad,  aunque  no  sean  tan  hidalgos,  siem- 
pre fueron  verdaderos.  No  te  pedia  mi  congoja  mila- 
gros ,  ni  que  te  parases  como  con  Josué  ,  ni  que  retroce- 
dieses como  con  Ezequías  >  solo  te  suplicaba  corrieses  ve- 
loz tu  carrera,  y  que  me  cumplieses  tu  condición  ,  pues 
profesas  desigualdad. 

Np  puede  negarte  mi  dolor ,  aunque  me  roze  en  la 
cortesía  ,  que  fuiste  tan  sordo  á  mis  clamores ,  que  pare- 
ce fijaste  el  clavo  al  ardiente  carro  de  tus  luces.  D'lqz. 
años  (que  si  para  tu  luz  son  instantes  ,  para  mi  desdicha 
eran  siglos)  paraste  tu  curso ,  sin  dar  paso  á  mi  anhelado 
remedio.  No  se  cómo  tuviste  ojos  para  mirar  nuestros 
males.  Estrañe'  tu  suspensión :  porque  si  paraste  por  Jo- 
sué para  una  vi&oria ■>  ¿quien  te  detuvo  para  nuestra  rui- 
na? Pero  no  vuelen  tan  alto  las  quexas  ,  que  pretendan 
imprimirse  en  esas  ojas  azules. 

Menos  desatento  á  mis  miserias  ,  me  prometiste  el 
remedio  á  64c  Noviembre  del  año  pasado  de  1675  ,  me- 
jorando con  la  aurora  de  una  mañana  ,  los  ocasos  de  dos 

lus-^ 


6 

lustros.  Amaneció  Madrid  con  dos  soles  ,  siendo  verdad 
lo  que  lisonja  en  Tácito  ,  que  se  vieron  dos  soles  al  en- 
trar en  Roma  Augusto.  Alumbró  el  sol  político  de  S.  A. 
á  esta  grande  Corte  con  aparatos  de  deidad  hermosa, 
pues  á  su  vista  resucitaban  los  ya  difuntos  corazones. 
Derramóse  en  los  pechos  tanta  alegría  ,  que  se  perdió-  la 
tristeza  deja  memoria.  Embarazaba  el  gozo  á  el  discur- 
so,  y  hacia  la  voluntad  oficios  ele.  entendimiento.  Aquí, 
Tiempo  ,  n>e  quexo  de  tu  engaño,  y  aunque  sea,  indiscre- 
ción, enojar  á  quien  es  menester  ,  puede  mas  ía  justificación  de 
mi  que  xa  ,  que  la  necesidad  de  mi  política.    . 

¿Si  habías  de  arrebatarnos  elrremedio,  para  que'  le  pre- 
sentaste á  los  ojos:  ¡O  compasión  cruel  í  Mostrar  que  tie- 
nes medicina  ,  para  quitarla.  Mejor  nos  estuviera  el  en- 
gaño de  desahuciados,  que  la  desgracia  de- infelices.  Al 
mirar  incurable  nuestra  llaga ,  no  procuráramos  la  me- 
dicina. La  aprendida  imposioiiidad  de  sanar  ,  nos  obli- 
gará á  la  resignación  de  morir.  Supiéramos  que  moria- 
mos  de  mortales,  y  no  de  infelices.  ¿  Quie'n  da  una  joya 
para  arrebatarla?  ¿Quien  alargó  el  vaso  para  derramar 
el  antídoto?  ¡  O  Tiempo  riguroso  !  pues  anochecernos  tan 
arrebatadamente  la  medicina  ,  ó  fue  despreciar  nuestros 
males,  ó  duplicar  nuestras  muertes. 

Arrepentido  sin  duda  de  esta  fundada  quexa ,  dis- 
pusiste con  providencia  sabia,  queá  22  de  Enero  de  este 
año  amaneciese  en  esta  Corte  fixo  aquel  sol ,  entonces 
errante  , -ya  en  este  deseado_trono.  Correspondiste  fiel  á 
mis  ansias;  pero  no  has  desempeñado  caoalmente  mis 
votos. 

Entró  S.  A.  con  el  aplauso  igual  al  deseo  ;  y  concebí 
de  su  alta  mente  ,  y  soberana  idea  ,  la  salud  universal  de 
esta  enferma  Monarquías  quedando  con  sus  primeras  li- 
neas mejorada  mi  Esperanza,  pues  siendo  tan  grande  el 
achaque  ,  empezó  á  ser  mayor  la  medicina* 

No 


7 

No  he  depuesto  este  fixo  di&amen ;  pero  en  la  inti- 
midad que  profesamos  ,  y  en  la  comprehension  que  de  mí 
genio  tienes ,  fuera  imprudencia  negarte,  que  soy  melin- 
drosa. Ya  sabes  ,  que  los  rumores  me  asustan  ,  las  quexas 
me  impacientan  ;  las  dudas  me  sobresaltan  ,  y  los  rece- 
los me  ahogan.  Conozco  mi  fragilidad  ;  pero  no  es 
remedio  á  mi  flaqueza  mi  comprehension  ,  pues  no  fue- 
ri  humana  Esperanza  ,  á  no  vestirme  de  tan  caducas 
libreas. 

Hasta  aquí,  Tiempo  amigo  ,  te  he  invocado  piadoso; 
ahora  te  necesito  discreto.  No  pueden  los  rumores  que- 
escucho  alterarme  5  pero  son  poderosos  para  entristecer- 
me. Despreciándolos  como  falsos ,  me  sobresaltan  como 
peligrosos  ;  no  me  vuelven  infiel ,  sino  recelosa  ;  no  me 
mudan  ,  sino  me  inquietan  :  tan  obscura  es  mi  enferme- 
dad ,  que  huyéndose  de  mi  juicio  ,  se  concede  solo  á  mi 
dolor.  Vivo  en  una  conjurada  complicación  de  dudosas 
oias ,  y  estoy  firme  y  alterada  ,  sosegada  y  inquieta, 
turbada  y  pacifica,  segura  y  recelosa.  No  se  si  acertare 
á  explicar  mi  complicación.  Me  parece  que  siendo  muy 
difícil  para  el  asenso,  soy  muy  fácil  para  el  cuidado. Ten- 
go para  mi  quietud  la  constancia,  y  para  las  contingen- 
cias una  astuta  providencia. 

Esta  alterada  y  maligna  complicación  de  reñidos  hu- 
mores ,  nace  de  mi  fácil ,  y  achacosa  complexión.  No  pue- 
do esconderte  ,  que  soy  tan  medrosa  como  muger.  Si  pi- 
do á  mi  entendimiento  ,  que  me  destierre  la  vanidad  de 
mis  sustos ,  me  responde  que  ya  lo  manda;  pero  que  ha 
siglos  que  la  voluntad  le  ha  negado  la  obediencia.  Si  su-. 
plico  al  corazón  no  me  ahogue  con  sus  sobresaltos  se 
excusa  con  decir  ,  que  mal  puede  amar  sin  temer.  Si  rue- 
go á  la  memoria  no  me  ahogue  con  lo  pasado  ,  me  dice 
que  no  puede  borrar  lo  que  á  tanta  costa  escribió.  Si 

pi- 


pido  á  ía  Fantasía  que  no  me  encienda  ,  se  escusa  dicien- 
do, ¿que  si  no  apago  la  hoguera  para  que'  acuso  la  llama? 
Si  baxo  á  los  sentidos  exteriores  ,  tampoco  los  hallo  com- 
pañeros ,  sino  Fiscales  :  tan  combatida  respiro  ,  que  solo 
se  que  vivo,  porque  siento. 

Ya  que  he  delineado  mi  achaque ,  diré'  en  borrón 
la  raiz,  que  presumo  de  tanto  accidente.  Estoy  firme  y 
constante  ,  porque  del  soberano  entendimiento  de  S.  A. 
prudentemente  concibe  mi  idea  ,  quanto  de  su  idea- 
do Cyro  escribió  en  Xenophonte  la  lisonja.  Es  Principe 
tan  excelente  en  prendas  ,  que  no  puede  pintarse  ,  por- 
que no  puede  comprehenderse  >  y  excede  mis  colores  ,  por- 
que excede  las  esperanzas. 

Pasando  de  lo  que  conozco  á  lo  que  escucho,  me  asusJ 
tan  ios  rumores  que  corren  ;  y  aunque  no  pueden  derri- 
barme ,  se  conjuran  á  combatirme.  Oygo  decir ,  que  en 
desterrar  á  la  Rey  na  nuestra  señora  ,  obró  mas  el  poder ,  que 
la  razón  i  y  quj  arrepentidos,  volverán  á  la  Rey  na  al  Gobier- 
no, Que  lo  público  no  se  ha  remediado  ■>  que  los  señores  afee-  • 
tos  ,  viven  sobre  disgustados  ,  quejosos.  Que  no  ha  beneficia" 
do  a  sus  leales  afeólos.  Que  es  muy  alto  su  espíritu  para  las 
humanidades  del  Gobierno,  Que  pues  no  ha  hecho  justicia  ,  no 
debia  de  haber  delitos  ;  y  para  decirlo  en  compendio,  que 
corre  el  mismo  tiempo  que  el  pasado. 

Congojada  con  estos  infieles  rumores ,  que  aunque  ' 
no  me  persuaden  ,  me  enfadan ,  y  aunque  no  me  con- 
vencen ,  me  alteran  ,  busco  en  tu  amistad  amparo  ,  pues 
eres  mi  único  patrocinio.  A  tí  te  ofende  la  queja :  pues 
querer  confundirte  con  el  tiempo  pasado ,  ni  lo  tolerara 
tu  justicia,  ni  podrá  disimularlo  tu  paciencia.  Reveíame 
un  poco  tus  futuros  ,  y  merezca  la  grandeza  de  Ui-causa, 
y  la  compasión  de  mi  inocencia ,  que  me  descojas  los 
largos  lienzos  de  tus  arrebatados  minutos.  Ya  conozco, 

que 


9 

que  he  andado  en  la  relación  prolixa,  y  en  la  súplica  osa- 
da ,  y  indiscreta  >  pero  no  estragarás ,  que  siendo  la  Esj? 
peranza ,  sea  importuna. 

Tiempo.  Bien  sabes ,  Esperanza  amiga,  que  no  tienes 
otro  fiador  para  tus  deseos ,  ni  otra  hechicera  deidad  pa- 
ra tus  votos ,  que  á  mí.  Mis  altares  están  llenos  mas  de 
tus  importunidades  ,  que  de  tus  sacrificios ;  pero  yo  te 
he  disimulado  lo  importuno  por  lo  atento ,  y  lo  impa- 
ciente por  lo  devoto.  En  invocarme  ahora  procedes  co- 
mo discreta j  en  asustarte  obras  contra  mí  como  ti- 
rana. 

Quiero  desmentir  la  vil  condición  ,  que  me  prohijan 
los  hombres.  Todos  se  quejan  del  Tiempo ,  y  soy  tan 
atento  cortesano  ,  que  quejándose  de  mi  sinrazón  ,  y  de- 
biéndosele quitar  para  castigo  ,  se  le  doy  para  el  arre- 
pentimiento i  queja  mas  irracional  ñola  ha  escuchado  el 
Sol  desde  que  conmigo  nació. 

Yo  soy  la  vida  ,  y  la  medicina  de  los  achaques  incu- 
rables. Lo  que  no  puede  curar  la  razón  ,  lo  sana  el  Tierna 
po.  Tan  poderoso  amigo  soy  de  la  naturaleza  ,  que  poc 
aliviarla  me  he  introducido  casi  idolatradamente  en  la 
jurisdicción  de  lo  sagrado  ;  pues  los  oidos ,  que  no  pa- 
cifican los  mandamientos  divinos  ,  los  sepultan  mis  ins- 
tantes. Mas  venganzas  y  delitos  se  han  ¿exado  por  mí, 
que  por  Dios. 

Los  dolores  y  tristezas  no  se  rinden  á  resignacio- 
nes ,  sino  á  minutos  ,  pues  puede  la  conformidad  estor- 
bar las  impaciencias  ,  pero  no  los  dolores.  No  ha  podido 
Séneca  con  todas  sus  discreciones  enjugar  unas  lagrimas, 
y  las  seco  yo  en  veinte  dias.  Los  remedios  de  la  fortuna 
del  insigne  Tetrarca  ,  como  medicinas  especulativas ,  se 
imprimen  solo  en  el  papel.  Las  mías  ,  como  prá&icas  ,  se 
estampan  en  el  corazón.  Yo  soy  ,  como  temporal  Monar- 
ca de  esta  vida  ,  el  arbitro  dueño ,  que  pone  entredicho 
Tom.  V.  B  á 


10 

á  la  miseria  ,  y  cesación  á  la  fatiga.  Aún  quando  mato, 
bago  beneficio  ,  pues  traspaso  á  lo  inmortal  lo  cadu- 
co ,  y  niego  lo  temporal  ,  para  introducirlos  en  lo 
eterno. 

-i-  Á  mi  incesable  curso  debe  el  mundo  su  perpetuidad, 
los  astros  su  luz  ,  y  las  miserias  su  fin.  Todos  los  mortales 
representan  en  mi  grande  teatro  su  papel  por  mí  j  por- 
que los  doy  los  vestidos  ,  aunque  no  sea  autor.  Tan  be- 
néfico soy ,  que  no  puedo  hacer  mal.  Que'xanse  de  que 
los  quito  las  vidas  ;  y  no  advierten  ,  que  á  ser  eternos  mis 
cursos  ,  fueran  inmortales  sus  miserias.  Tanto  favorezco, 
haciendo  que  mueran  ,  como  asistiendo  á  que  vivan  ;  y 
á  la  luz  del  desengaño  ,  mas  favorezco  con  el  sepulcro, 
que  con  el  aliento  5  pues  siendo  favor  dar  la  vida  para 
merecer  ,  es  mayor  dar  la  muerte  para  reynar. 

Idólatramente  ciegos  acusan  mis  altares  ,  llenándolos 
de  impiedades  en  vez  de  respeto  $  y  equivocando  las  in- 
jurias con  las  veneraciones ,  quando  me  invocan  ,  me  ye- 
ren  ,  y  quando  me  sacrifican  ,  me  infaman.  Ya  me  lla- 
man traidor  ,  ya  alevoso  ,  falso  ,  infiel  ,  mudable  ,  en- 
gañador ,  y  embustero  5  y  otros  mas  torpemente  cie- 
gos desesperan  de  mí,  sin  conocer  ,  que  de  mí  no  hay 
apelación. 

Aún  los  que  me  miran  con  mas  templanza  ,  mal  ob- 
servantes de  mis  pasos  ,  llaman  á  mis  precisos  baybenes 
errores  ,  á  mis  mudanzas  alevosías  >  y  á  mis  inquietudes 
traiciones.  Tanto  tiene  esta  quexa  de  indiscreta,  como  de 
atrevida.  Tan  necios  los  vuelve  el  dolor ,  que  los  obscu- 
rece el  discurso;  pues  á  ser  fixo,  no  fuera  Tiempo.  Tan 
imprudentes  ,  y  atrevidos  son  ,  que  aún  la  necesidad  ine- 
vitable que  tienen  de  mí ,  no  los  ha  movido  á  corte's  ve- 
neración. 

Extrañarás  que  me  haya  quexado,  siendo  el  maestro 
de  toda  la  prudencia  humana  5  pero  es  tan  justificada  mi 

,  que- 


II 

quexa  ,  que  aun  con  toda  mi  discreción  ,  no  he  sabido 
disimularla.  No  pretendo  ahora  desvanecerla  ,  que  fuera 
impiedad  á  tu  hidalga  ansia  dilatarte  la  medicina  5  y  mas 
necesitan  de  compasión  tus  miserias  ,  que  de  venganza 
mis  injurias. 

Dexára  yo  de  ser  Tiempo  si  faltara  al  orden.  Por  el 
responderé'  á  tus  ahogos  en  común  ,  baxándome  después 
á  lo  particular.  Fia  de  mí ,  que  te  he  de  satisfacer  ,  por- 
que es  falsario  de  la  prudencia  quien  desespera  de  la  me- 
dicina. En  lo  general  debías  quedar  satisfecha  con  acor- 
darte, que  ya  he  hecho  lo  que  habias  tanto  anhelado.  Ya 
he  desempeñado  tu  Esperanza  ,  pues  gozas  en  amada  po- 
sesión á  S.  A. 

Aquí,  Esperanza  ,  te  has  de  parar  un  poco,  y  cortar 
las  alas  á  la  impaciencia  ardiente  de  tu  vuelo.  Si  quieren 
tus  ansias  atropellar  mis  carreras ,  y  deslabonar  esta  fir- 
me cadena  de  arrebatados  instantes  succesivos  ,  no  mere- 
cerás compasión-,  sino  cárcel ;  no  te  responderé'  comoá 
discreta  ,  sino  te  despreciare  como  á  loca. 

Tu  hijo  ,  que  es  el  deseo  ,  hereda  el  ardor  de  la  ma- 
dre. Anhelas  al  remedio  de  esta  fatigada  Monarquía  ;  y 
aunque  en  desearlo  eres  cuerda ,  en  impacientarte  por 
no  verlo  executado  eres  loca.  La  prá&ica  te  habrá  adies- 
trado (quando  desprecies  los  oráculos  de  la  Filosofía)  que 
para  llegar  á  las  Indias ,  necesitas  vencer  los  mares.  Si 
pretendes  llegar  al  fin  sin  costa  de  venta  ni  fatiga  de 
camino  ,  eres  Ateísta  de  lo  político  y  humano  ,  por- 
que no  hay  fin  alto  ,  que  no  tenga  muy  largas  las 
jornadas. 

Bien  pudiera  convencerte  con  exemplos  de  historias, 
y  accidentes  de  Monarquías  5  pero  quiero  reducirte  con 
tus  armas.  Si  lloras  el  tiempo  pasado  ,  tan  envuelto  en 
miserias ,  que  se  habia  perdido  hasta  el  vocablo  de  las  di- 
chas j  y  si  confiesas  que  el  desorden  de  diez  años  habia 

B  2  he- 


12 

hecho  el  error  costumbre  ,  y  el  desacierto  ley  ,  ¿  cómo 
pretendes  que  años  convalezcan  á  minutos ,  y  que  se  re- 
paren lustros  á  instantes?  Una  síncope  de  dos  horas  pide 
para  convalecencia  meses  5  mira  si  peste  de  años  pedirá 
para  convalecer  siglos. 

Siempre  ha  pedido  mas  largos  espacios  el  reparar, 
que  el  hacer.  Seis  dias  gastó  Dios  en  todo  este  mundo  pa- 
ra hacerle  ,  y  treinta  y  tres  años  para  repararle.  En  siete 
años  labró  la  Magestad  del  Templo  Salomón  ,  y  en  le- 
vantarle gastó  quarenta  el  Príncipe  ZorobabeL  El  repa- 
rar tiene  doblada  costa  ,  que  el  hacer  5  porque  tiene  la 
costa  del  gasto,  como  si  fuese  de  nuevo7  y  la  dificultad  de 
poner  en  orden  lo  arruinado. 

No  tienes  sin  duda  penetrado  todo  el  mal  que  has  pa- 
decido. Disculpa  tienes ,  porque  las  congojas  del  esperar, 
te  eclipsarían  las  luces  de  tu  comprehension. 

Has  de  saber,  que  no  estaba  la  Monarquía  moribun- 
da T  sino  muerta.  Ya  estaba  el  enfermo  en  el  atahud  ;  solo 
había  la  diferencia  de  que  no  estaba  sepultado.  Estaba 
visible  en  el  escandaloso  y  y  triste  expe&áculo ;  nada  fal- 
taba al  funeral  de  sus  exequias,  sino  es  los  epitafios  á  Jas 
honras. 

Compadecido  del  clamor  de  algunos  buenos  (que 
siendo  buenos  serian  pocos) ,  dispuse  que  viniese  S.  A. 
á  probar  el  poder  de  su  real  mano ,  resucitando  á  este  di- 
funto. Bien  se' ,  que  aquella  real  comprehension  antevio 
la  invencibk  dificultad  ,  y  su  pundonor  juzgó  mas  dig- 
no de  su  nombre  aventurar  su  alto  concepto  y  que  escorn 
derse  al  remedio  público.  ¡O  sacrificio  sin  aras ,  y  sin 
exemplos!  Exponerse  á  que  la  sinrazón  le  censurase  de  po- 
co poderoso  ,  porque  ia  humanidad  no  le  procesase  de  po- 
co atento. 

Embarcó  su  dorada  fama  en  el  dudoso  baxel  de  la 
contingencia  ,  y  tomando  el  pulso  al  gobierno  ,  hallaron 

sus 


*3 

sus  ojos  que  no  discrepaba  de  lo  que  tenían  pulsado  sus 
conceptos.  Reconoció ,  que  las  in vicias  resistencias  de 
un  achaque  antiguo  pierden  el  respeto  aún  á  las  eficacias 
del  Antimonio  j  y  llorando,  para  resucitar  á  este  Lázaro, 
mandó  revolver  las  piedras  de  su  sepulcro. 

Registró  los  reales  Herarios  ,  y  hallólos  sobre  consu- 
midos empeñados  j  la  real  Hacienda  vendida  j  S.  M.  co- 
miendo la  vida  ,  que  aún  no  goza  5  los  hombres  de  cau- 
dal, unos  apurados,  y  no  satisfechos,  y  otros  que  de  muy 
satisfechos  lo  tienen  todo  apurado  ¿  los   mantenimientos 
al  precio  de  quien  vende  las  necesidades  5  ios  vestuarios 
falsos  como  exóticos ,  ó  tan  excesivos  ,  como  vendidos 
de  la  codicia  de  un  extrangero  ,  que  no  halla  resistencia 
á  su  engaño  >  el  comercio  con  el  nombre  de  Españoles, 
pero  con  intereses  nacionales  5  los  puertos  maritimos  con 
el  muelle  para  España  ,  y  la  mercadería  para  fuera  ,  sa- 
cando los  extrangeros  los  frutos  para  volverlos  á  reven- 
der beneficiados,    engañando  dos  veces  ,  y  tanto  en  la 
vuelta  ,  como  en   la  saca  5  galeones  y  flota   pagados  á 
costa  de  España,  pero  alquilados  para  los  tratos  de  Fran- 
cia, Holanda,  y  Inglaterra  5  el  Mediterráneo  sin   gale- 
ras ,  ni  baxeles;  las  ciudades,  y  lugares  sin  riquezas  ,  ni 
habitadores  5  los  castillos  fronterizos  ,  sin  mas  defensa; 
que  su  planta  ,  ni  mas  soldados  ,  que  su  buen   terreno; 
los  campos  sin  labradores  5  la  labor  pública  olvidada  ;  la 
moneda  tan  incurable  ,  que  es  ruina  si  se  baxa  ,  y  es 
perdición  si  se  conserva ;  los  Tribunales  achacosos  ;  la 
Justicia  con  pasiones ;  los  Jueces  sin  temor  á  la  famas 
los  puestos  como  de  quien  los  posee  ,  habiéndolos  com- 
prado ;  las  dignidades  hechas  herencias  ó  compras  ;  los 
honores  tan  vendidos  en  pública  almoneda  ,  que  solo  ha 
faltado  la  voz  del  pregonero ;  letras  y  armas  sin  méri- 
to, y  con  desprecio  3   las  virtudes  escondidas  ,  como  des- 
preciadas ;  los  vicios  entronizados  como  favorecidos  j  sin 

más» 


*4 

máscara  los  pecados ,  y  sin  honor  los  delitos ;  el  real  Pa- 
trimonio sangrado  á  mercedes  y  desperdicios}  todo  el  do- 
minio del  Rey  reducido  al  suelo  ,  y  á  los  caminos  }  los  es- 
píritus apagados  á  la  vil  tolerancia  ,  ó  á  la  violenta   im- 
paciencia 5  las  campañas  sin  soldados  ni  medios  para  te- 
nerlos j  las  armas  sobre  mal  asistidas  omisas ,  y  con  visos 
de  no  seguras  j  los  cabos  procurando  vivir  mas  que  me- 
recer} los  soldados  con  la 'precisa   tolerancia,   que  pide 
traerlos  desnudos ,  y  mal  pagados  5  los  Holandeses  arre- 
pentidos 5  Orange  dudoso  }  el  Francés  como  vi&orioso 
atrevido  }  el  Emperador  defendiendo  con   nuestros  teso- 
ros sus  dominios }  los  Potentados  coligados  á   ios  intere- 
ses de  sus  paises }  Italia  sobresaltada  á  la  vecindad  del 
France's  en  Sicilia ,  vambaneando  entre  su  inconstancia  y, 
su  riesgo  3  los  Pontífices  como  temerosos  neutrales }  In- 
glaterra acechando  sabia  el  fin  de  la  comedia  }  y   final- 
mente ,  sin  reputación  nuestras  armas  ,  sin  crédito  nues- 
tros Consejos ,  con  desprecio  los  exercitos  ,  y  con  descon- 
fianza todos. 

Detente  un  rato ,  Esperanza  ,  en  los  colores  de  esta 
verdadera  imagen  ,  aunque  fea ,  y  verás  si  necesita  de 
todo  el  poder  de  mi  brazo  un  contagio  tan  esparcido, 
que  ocupa  todos  los  civiles,  y  políticos  huesos  :  ¿  si  tan- 
tos achaques  piden  tan  largo  tiempo  para  comprehender- 
ios,  que  pedirán  para  remediarlos? 

No  puede  la  comprehension  labrar  moneda }  no  se 
labra  con  discursos  ,  sino  con  metales.  No  dieron  el  di- 
vino ingenio  de  Platón  j  ni  el  mas  que  humano  de  Aris- 
tóteles en  sus  Repúblicas  arbitrios  para  hacer  tesoros, 
sino  es  para  conservarlos.  No  se  pueblan  las  campa- 
ñas con  discursos  ,  sino  es  con  tesoros.  Sirve  el  dis- 
curso para  la  reda  administración  de  la  campaña }  pe-» 
ro  sin  oro  ,  no  puede  formar  esquadrones  la  mas  capaz 
providencia. 

En- 


1$ 

Entró  S.  A.  en  oportunidad  tan  fatal,  que  ya  había 
tocado  á  marchar  el  despierto  Francés.  Quantas  preven- 
ciones pudieron  caber  en  nuestra  desprevención  ,  hizo  su 
esfuerzo  ,  y  obró  su  cuidado  ;  pero  como  los  socorros  mi- 
litares para  ser  defensas ,  y  no  gastos  ,  penden  de  las  an- 
ticipadas providencias  ,  no  pudo  remediar  su  cuida- 
do el  descuido  pasado  de  no  haber  ido  el  socorrió  á 
tiempo. 

Ni' ha  sido  culpa  ni  desgracia  suya  las  plazas  perdi- 
das. No  es  mi  ánimo  fiscalizar  á  los  que  las  han  defendi- 
do 5  porque  aunque  todo  lo  revelo  ,  es  después  de  muy 
rogado.  Han  corrido  felices  las  Lises ,  porque  has  de  sa- 
ber ,  que  para  vencer  ahora  los  Franceses,  ttaen  en  sus 
tropas  unos  soldados ,  que  no  conoces. 

El  mas  valiente  capitán  para  vencer,  debe  haber  ven- 
cido. Mas  vi&orias  ha  dado  la  fama  ,  que  la  valen tia. 
Al  mundo  no  le  manda  la  verdad  ,  sino  es  la  opinión. 
Solo  en  el  cielo  manda  la  verdad  en  conocimiento  de  luz. 
Al  rumor  de  un  exercito  triunfante  se  alistan  quan~ 
tos  pretenden  hacer  fortuna.  Los  Romanos  conquistaron 
á  todo  el  mundo  ,  porque  habian  vencido  el  otro  medio. 
Las  primeras  victorias  fueron  empresa  de  su  disciplina, 
las  segundas  fueron  dichas  de  su  fama.  Solo  á  los  Españo- 
les y  Cartaginenses  dominaron  con  porfiado  tesón,  que  á 
los  obstinados  Saxones  ,  quisieron  mas  no  conocerlos  que 
conquistarlos. 

A  las  primeras  lineas  de  su  Imperio  necesitaron  de 
sus  seis  ilustres  Reyes.  (No  merece  este  número  Tarquino, 
mas  por  la  alevosía  contra  Turno,  que  por  la  violencia 
contra  Lucrecia.)  Estos  al  color  de  su  osadia  ,  y  á  destre- 
za de  su  providencia  ,  compusieron  un  rostro  de  Monar- 
quía de  facciones  tan  encontradas  ,  como  naciones  entre 
sí  enemigas.  Pero  ya  extendidas  las  columnas  de  su  do- 
mi- 


\6 

minacion  en  el  feliz  Augusto ,  mas  vencían  con  los  respe- 
tos ,  que  con  los  soldados. 

Al  osado  Atila  ,  á  quien  solo  hizo  Monarca  su  atre- 
vimiento ,  se  le  juntaron  en  ia  injusta  invasión  de  Italia 
trescientos  mil  hombres ,  sin  mas  sueldos  de  paga  ,  que 
la  presumida  Esperanza  de  sacos  y  presas.  Es  tan  pode- 
roso en  los  mortales  el  amor  á  la  codicia  ,  que  alista  en 
las  vanderas  triunfantes  tantos  interesados  como  hom- 
bres (si  hay  distinción  entre  hombres,  y  interesados). No 
niego  al  Rey  de  Francia  su  militar  valor ,  aunque  no  de- 
cidiré' por  justa  la  pretensión  de  sus  armas ,  ni  firmare'  el 
^duelo  de  retar  á  un  niíío  ;  pero  mas  consisten  hoy  sus 
duelos  en  su  adquirida  representación  ,  que  en  su  pericia 
militar. 

Sobre  diez  años  de  cimientos  há  que  labra  Francia  ei 
derramado  crédito  de  sus  vi&oriosas  vanderas ;  y  no  pue- 
do yo  borrar  en  un  dia  dos  lustros  de  fama.  Yo  tengo, 
sin  ser  delinqüente ,  la  culpa  de  no  habérsela  borrado 
S.  A.  por  quanto  no  le  he  dado  tiempo  suficiente  ,  pero 
yo  juro  enmendarme.  No  esperarás  mucho  mi  palabra, 
que  bien  veloz  soy  en  mi  carrera. 

Los  sabios  saben  ,  que  solo  yo  lo  puedo  vencer 
todo;  y  S.  A.  como  tan  discreto,  ha  puesto  en  mí 
ías  medidas  de  su  poder.  Vuelve  la  vista  al  valeroso 
Constantino,  y  verás  que  mudar  á  un  imperio  la  cara 
lo  puede  empezar  la  humana  industria  >  pero  solo  con- 
sumarlo la  suma  providencia.  Este  insigne  pecho  triunfó 
en  Pontemol  del  insolente  Magencio ,  y  de  todo  el  Occi- 
dente ,  ayudando  á  su  viftoria  el  Tiber  con  sus  olas  ,  y 
habiendo  rendido  las  murallas  de  la  soberbia  Roma,  le 
juró  Emperador  el  Pueblo ;  pero  ni  pudo  vencer  los  in- 
tereses del  Senado  ,  ni  ser  Emperador  en  el  Gobierno.  El 
ir  á  fundar  sobre  las  ruinas  de  Vizancio  su  celebrada 

Cons- 


Constantinopla  ,  ya  deshecho  el  porfiado  Licínío ,  no 
fue  vanidad  >  como  murmuraban  los  necios ,  sino  alca 
política ,  que  solo  penetran  los  muy  avisados.  Fue  un 
fugitivo  discreto ,  que  por  no  aventurar  consigo  su  po- 
der ,  dexó  que  hiciese  yo  con  mi  carrera  lo  que  fuera  im- 
posible con  su  espada.  Mate'  en  breve  tiempo  á  los  Sena- 
dores ,  y  por  haberse  fiado  de  mí ,  le  jure'  en  Roma  acla- 
mado Emperador. 

Es  alta  discreción  pesar  las  medicinas  y  los  humores, 
y  penetrar  el  exceso  de  sus  cantidades  j  porque  excedien- 
do el  humor  á  la  medicina ,  no  purga  ,  sino  empeora  ;  y 
estando  muy  dominantes  los  males ,  solo  sirven  los  re- 
medios ,  de  que  se  averigüe  que  son  inútiles.  Nunca  fue 
prudencia  intentar  lo  muy  arduo  de  conseguir.  Querer 
curar  repentinamente  la  Monarquía  ,  fuera  despoblarla, 
porque  la  mayor  porción  yace  enferma.  A  este  inevitable 
escollo  se  arrima  otro  mayor  ,  y  es  •  , que  idolatrando  el 
achaque,  y  con  resistencias  >á  la  curación  ,  no  solo  va 
la  medicina  con  sospechas  de  ociosa,  sino  con  señales 
de  aventurada  ;  y  en  averiguando  un  Príncipe  ,  que  no 
se  cumple  lo  que  decreta ,  bien  puede  arrojar  el  sello 
real  por  la  ventana. 

Descendiendo  de  estas  generalidades  á  las  Individua* 
ciones  de  los  rumores  ,  que  te  asustan  ,  verás  con.  razo- 
nes caseras  ,  (  como  conferencia  de  visita  ,  y  plática  de 
sala )  quán  vanas  son  tus  ansias ,  y  quán  irracionales  las 
quejas. 

La  primera  es  ,  que  desterrar  á  la  Reyna  nuestra  se*- 
ñora  y  fue,  violento  efe  ¿lo  del  poder  ,  y  no  decreto  de  la  ra- 
zón. ¿Cómo  acertará  en  el  cargo  ,  quien  hasta  los  voca- 
blos ignora?  ¿  Cómo  llaman  (con  torpe  ignorancia  ,  y 
maliciosa  irreverencia  )  destierro ,  lo  que  es  cláusula  d© 
testamento  de  un  Rey  ,  y  esposo  ?  A  dos  Magestades 
ofende  este  crimen  y  á  la  reda  disposición  de  una  Mages- 
Tom.K  G  '      tad 


II 8 

tad  muerta  5  y  á  lá  amante  obediencia  de  una  viva.  No 
discurro  tan  civilmente  de  su  alto  respeto  ,  que  mirara 
los  decretos  de  su  amado  esposo  con  quejas  de  destierro, 
sino  con  veneraciones  de  oráculo. 

Aún  en  los  plebeyos -mas  populares  hace  fuerza  de 
edi&o  la  insinuada  voluntad  de  un  difunto.  Muchos  se 
atreven  á  desobedecer  á  los  vivos,  pero  ninguno  á  los 
muertos-  Nuestro  Rey  y  señor  Felipe  1V.°  ordenó  v  que 
la  Reyna  nuestra  señora  escogiese  ciudad  á  su  gusto, 
entrando  nuestro  Rey  y  señor  Carlos  II.0  al  Gobierno, 
No  ha  necesitado  nuestro  Rey  y  señor  ,  como  ñel  hijo, 
demandar  se  observe  este  decreto,  porque  intimar  su 
observancia  ,  fuera  suponer  delinqüente  resistencia. 

Ahora  exclama  mi  respeto  contra  tu  iniquo  vocablo, 
¿Cómo  llamas  destierro  un  orden  de  un  Rey  di- 
funto,, una  cláusula  de  testamento  ,  un  destino  político 
preciso ,  y  un  pra&icado  decreto  ?  Si  aún  no  te  de- 
ben las  cenizas  reales  atención  ,  mal  presumo  de  tu 
lealtad. 

¡  Ó ,  cómo  no  repara  tu  civilidad ,  que  por  agraviar 
fantásticamente  al  hijo  ,  injurias  altamente  á  la  madre  í 
Mayor  delito  es  faltar  á  la  obligación  ,  que  á  la  volun- 
tado con  que  por  atribuir  al  hijo  una  no  cariñosa  re- 
pulsa ,  admites  en  la  madre  una  pretendida  inobe- 
diencia. Qual  será  mas  ^  faltar  al  cariño ,  ó  al  precepto. 

Y  si  pretendes ,  que  el  cariño  á  las  madres  sea  obli-í 
gatorio  en  los  hijos ,  no  pretendo  violar  los  amores  y 
respetos  naturales 5  pero  quiero  aclararte  sus  obligaciones. 
Los  cariños  en  los  Reyes  son  atenciones  ,  y  estas  iguala 
mente  se  salvan  en  las  distancias ,  como  en  las  presencias* 
¡Pobres  de  las  aficiones  de  los  mortales  ,  á  no  poderse 
amar ,  y  estimar  los  ausentes ! 

Si  no  penetras  el  motivo  de  este  justificado  decreto, 
entre  muchos  escondidos ,  que  la  discreción  los  sabe ,  y 

la 


la  política  los  respeta  y  te  diré'  uno  llano  para  discursos 
del  vulgo. 

Habiendo  de  casar  nuestro  Rey  y  señor  ,  y  siendo 
forzoso  haber  Rey  na  reynante  ,  ni  las  angustias  de 
Palacio  y  ni  las  resoluciones  de  lo  político  han  podido  ca- 
sar Reyna  politicamente  viva  y  muerta.  Para  hacer  este 
casamiento-minea  ha  encontrado  Cura  la  razón  de  Esta- 
do. Si  Francia  tai  vez  las  ha  admitido ,  es  porque  no  ad- 
mite zelos  en  lo  político  su  gobierno  >  pues  mas  van  á  sii 
pais  las  Rey  ñas  á  ser  fecundas  y  que  á  ser  compañeras 
de  las  Coronas.  Parten  con  las  Reynas  el  lecho ,  pero 
no  el  dominio. 

Justamente  me  rio  deL  imputado  arrepentimien- 
to ,  del  desvio  ,  y  la  facilidad  de  volver  ai  Gobierno» 
porque  entrar  rasgando  las  hojas  de  un  testamento  de  un 
Rey  y  padre  ,  ni  cabe  en  las  fidelidades  de  hijo  r  ni  en 
¡as  atenciones  de  otro ,  sobre  hijo ,  real  vasallo  j  ni  me  per- 
suadiré á  que  la  Reyna  nuestra  señora  lo  admitiera, 
porque  fuera  imponer  un  borrón  en  su  fama  de  que  olvi- 
daba su  amante  memoria. 

No  ha  tenido  en  nuestra  ruina  culpa  r  pero  mal  se 
negará  la  desgracia.  Ha  sido  malicia  del  hado ,  mas  que 
delito  de  entendimiento.  Para  esta  suerte  de  sugetos 
desgraciados  ,  te  quiero  revelar  una  escondida  polí- 
tica. 

No  se  puede  negar ,  que  hay  desgraciados  r  no  por- 
que reyne  esa  mentida  idolatría  de  la  fortuna ,  sino  por- 
que así  lo  gobierna  dentro  de  sus  cortinas  la  Providen-' 
cia.  Allá  barajan  las  estrellas  de  suerte  los  sucesos  r  que 
á  medios  muy  prudentes  corresponden  fines  lamentables, 
y  á  resoluciones  casi  temerarias  progresos  muy  fe- 
lices. 

Esta  no  penetrada  contrariedad  ,  que  obligó  á  mu- 
chos espíritus  del.  siglo  á  juzgar ,  necios ,  que  no  se  ocupa- 

C2  ba 


30 

ba  Dios  en  atender  á  nuestros  accidentes  mortales  ,  conven- 
ce con  claridad  ,  que  no  solo  los  mira  ,  sino  que  los  go- 
bierna ■■>  porque  es  preciso  confesar  una  fuerza  superior 
oculta  ,  que  insensiblemente  guia  los  sucesos  contra  los 
medios  naturales  ,  desvaneciendo  las  prudencias  para  hu- 
millarlas ,  y  enmendándolas  imprudencias  para  socor- 
rerlas. 

Hombres  hay  ,  por  cuyos  sucesos  parece  que  bata- 
lian  los  Astros^  como  por  De'bora  pelearon  contra  Sisara 
las  estrellas.  Otros  hay  tan  infelices  ,  que  parece  tienen 
asalariadas  las  desgracias.  Hermanos  eran  Guisa  y  Hu» 
mena  en  la  sangre  ,  sin  ser  parientes  de  la  fortuna.  Con 
los  mismos  esquadrones  y  disciplina  militar  ,  que  triun- 
faba Guisa  ,  se -perdía  Humena.  Mas  dudoso  se  hubiera 
mostrado  Marte,  á  haber  litigado  el  grande  Enrique  IV.° 
la  Corona  con  la  fortuna  de  Guisa.  Desde  que  Guisa  es- 
piró ,  empezó  Enrique  IV.0  á  reynar. 

Vegencio  desea  al  Capitán  afortunado  ,  y  Aristóte- 
les al  Medico  ,  y  Príncipe  dichoso.  Es  remar  contra  el 
agua  baxel  sin  velas ,  caminar  contra  la  fortuna  $  y  entre 
agua  y  baxel ,  quien  camina  contra  su  estrella  se  rinde, 
y  no  anda  ,  se  fatiga  ,  y  nunca  llega. 

Una  de  las  mas  advertidas  máximas  ,  que  deben 
gastar  los  Príncipes  ,  es  no  fiar  las  acciones  públicas 
de  sugetos  desafortunados,  aunque  sean  beneméritos*    i 

Asusaron  á  un  Procónsul  de  África  en  el  Imperio 
del  astuto  Tiberio  de  muchas  desgraciadas  campañas. 
No  podia  obscurecer  la  verdad  de  la  acusación  ,  por  ser 
notorias  las  ruinas  ,  y  buscó  por  Abogado  á  su  destino. 
Entró  á  orar  en  el  Senado  ,  y  dixo: 

Yo  confieso  con  dolor  el  abatimiento  délas  reales 
Águilas  5  cuyas  alas  han  volado  alienar  de  laureles  el 
Orbe.  Triste  despojo  de  los  Barbaros  han  sido  las  Roma- 
nas señas,  pues  poblaron  las  campañas  no  tanto  de 

núes- 


21 

nuestros  cadáveres  ,  como  de  nuestras  afrentas ;  pero 
nunca  me  probarán  mis  e'mulos  ,  que  yo  faltase  á  las  dis- 
ciplinas militares.  A  mi  orden  tocaba  la  batalla ,  y  al 
hado  la  vi&oria.  Como  fuera  delinqüente  en  faltar  á  lo 
uno ,  en  que  tenia  dominio  >  no  pude  ser  culpado  en 
faltarme  aquello  de  que  no  soy  dueño.  No  triunfaron  de 
mí  los  enemigos  ,  sino  los  hados.  Vencióme  la  fortuna, 
porque  nunca  pude  alistarla  en  mi  vandera. 

Atento  el  Senado  á  la  defensa  ,  que  era  verdade- 
ra ,  remitió  la  decisión  á  Tiberio ,  que  escuchaba ,  y 
dixo  así : 

Crueldad  fuera  castigarte  por  lo  que  no  eres  delin- 
qüente. No  eres  dueño  de  la  fortuna  ,  y  no  merecen  los 
desgraciados  castigos  ,  sino  compasiones.  Pero  de  la  suer- 
te que  fuera  crueldad  castigarte  por  tu  desgracia  ,  será 
mayor  impiedad  que  padezca  la  pena  de  tu  desgracia  la 
República.  Inhumanidad  fuera  decretar  severidades  con- 
tra infiuxos ,  en  que  no  eres  delinqüente ;  pero  mayor 
fuera  permitir  otra  vez  á  tu  mano  las  vanderas  para  pu- 
blicar ruina  :  pues  por  escusar  á  un  miembro  inocente, 
castigáramos  á  todo  el  cuerpo  mas  inocente,  que  es  la 
República.  Para  este  grande  todo  ,  nó  son  disculpas  los 
hados,  porque  sabe  su  elección  hacer  y  buscar  dichosos. 
Variando  los  sugetos ,  borra  los  infiuxos.  El  Senado, 
pues  ,  te  absuelve  de  tu  desgracia  >  pero  no  es  tan  tirano 
de  su  patria  ,  que  permita  que  sea  castigada  con  las  mi- 
serias de  tu  estrella. 

Es  arruinar  la  gloria  pública  hacer  tema  de  continuar 
los  oficios  en  los  infelices.  En  siendo  conocidos ,  deben 
ser  desviados  ,  j  y  no  será  muy  costoso  desviar  á  un  des- 
graciado ,  pues  también  su  estrella  ayudará  á  el  desvio. 

La  segunda  quexa  es:  Que  lo  público  no  se  ba  remedia* 
4o»  Esta  vana  quexa  ,  con  la  pintura  general  de  los  males 
que  hay  que  remediar,  ó  por  mejor  decir ,  de  los  males 


22 

irremediables  ,  estaba  desvanecida  ;  pero  tocare'  los  dos 
exes  principales  ,  que  son  dignidades  y  alimentos.  De 
ios  oficios  no  te  que  xas ,.  porque  los  miras  dados  ,  y 
no  vendidos  ,,  empleados  en  el  me'rito  ,,  y  no  en  el 
cariño.» 

De  los  alimentos  te  querellas  ,,  y  no  me  admiro  ,  por- 
que las  necesidades,  no  son  buenas  cortesanas.  No  hay 
estomago  vacio  ,  que  pueda  respirar  voz  cortes  *  ni  ham^s 
briento  alguno  se  ha  satisfecho  por  mas  que  le  persua- 
dan las  miserias  de  la  gula  ,  y  las  felicidades  de  la  absti- 
nencia.. Estos  suspiros  son  incurables  t  porque  ei  mundo: 
es  una  universidad  de  miserias. 

Confieso ,  que  pocos  alimentos  han  mudado  preció? 
pero  ío  público  está  tan  arruinado  t  que  para  remediarlo, 
se  necesita  deshacerlo.  Sucede  lo  que  en  las.  letras  gasta- 
das para  fundirlas  de  nuevo  r  que  es  necesario  para  fun- 
dirlas deshacerlas  >  pero  sirve  aquel  poco  ,.  y  gastado  me- 
tal á  su  nueva  fundición* 

Para  fundir  esta  nueva  Monarquía  se  necesitan  mol- 
des r  materia  ,  y  artifices.  El  molde  tenemos  en  S.  A. >  los 
artifices  no  se  hallan  5  la  materia  no  se  encuentra.  Dos  ve- 
redas puede  tomar  el  remedio  >  una  pronta ,  y  otra  lenta* 
La  pronta  era  deshacer  todo  lo  hecho.  La -flemática  es 
no  repetirlo. 

La  prontitud  de  deshacerlo  ,  más  fuera  aniquilar  la 
República ,  que  remediarla.  Remedios  donde  son  mas 
aventuradas  las  medicinas  ,  que  los  achaques ,  mas  son 
recetas  de  matar  ,  que  estudios  de  convalecer.  En  las  re- 
beliones sucede,  que  no  se  castiga  á  todos,  sino  á  los  prin- 
cipales faccionarios;  porque  el  castigar  á  todos  ,  era  que- 
darse sin  vasallos. En  esta  sedición  de  humores,  y  políticas 
enfermedades,  es  forzoso  seguir  los  pasos  de  esta  cordu- 
ra >  porque  no  será  curar  la  Monarquía ,  sino  dexarla 
desierta. 

A 


23 

Á  lo  mas  que  puede  extenderse  la  sabia  medicina  en 
un  cuerpo  desahuciado  ,  no  es  á  darle  vida ,  sino  á  entre- 
tenerle la  muerte.  Para  dirigir  la  corriente  de  un  rio  á 
parage  diferente,  se  necesita  tomar  Ja  altura,  tantearla 
tierra  ,  y  profundizar  la  madre ,  para  que  riegue  ,  y  no 
inunde.  Sin  estas  forzosas  prevenciones  no  será  riego, 
sino  diluvio.  Arrojar  repentinamente  la  corriente  de  un 
mar  de  desórdenes  por  otro  camino,  fuera  anegar  medio 
leyno. 

Ni  toda  la  prisa  es  hija  de  la  imprudencia  ,  ni  toda 
pausa  de  la  cordura.  Las  individuaciones  hacen  vicios,  ó 
virtudes  las  máximas  generales.  Para  apagar  una  centella 
se  necesita  prisa.  Para  una  dilatada  llama ,  prudencia. 
Para  el  origen  de  los  males  es  sabia  la  celeridad.  Para 
su  posesión  es  dofta  la  lentitud.  Una  sangría  executiva 
es  conveniente  para  achaques  mozos?  pero  no  para  los 
ancianos.  Desalojar  con  inferiores  fuerzas  un  poderoso 
dominante  exercito  ,  no  lo  puede  hacer  la  espada ,  sino  la 
astucia. 

En  el  estrecho  de  Termopylas  fatigó  Leónidas  un 
numerosísimo  exercito  de  .Xerxes.  Trescientos  Lacede- 
monios  le  obligaron  i  decir  al  detenido  Rey  ,  que  tenia 
en  su  campo  muchos  hombres  ,  pero  pocos  soldados.  No 
le  vencieron  el  valor,  sino  con  la  sagacidad.  Dexaronle 
que  pasase  el  llano ,  y  aguardáronle  en  el  estrecho.  No 
hubieran  conseguido  el  laurel ,  si  los  .embistieran  á  to- 
dos juntos  unidos  y  esquadronados.  Para  triunfar  los 
pocos  de  los  muchos,  es  preciso  saltearlos  uno  á  uno,  y 
cogerlos  en  estrecho. 

Lo  que  mas  te  habrá  asustado  es  esta  falta  pública 
ele  pan  ,  que  i  espaldas  de  S.  A.  ha  introducido  en  unos 
Ja  malicia  ,  y  en  otros  la  inocencia.  Derramaron  voz  de 
la  baxa  de  la  moneda ,  y  bastó  este  imaginario  susto  i 
cerrar  las  troxes  del  rey  no,  y  á  transformarse  en  esteri- 

lí- 


lidades  las  abundanciasrNo  es  ctelínqüente  S.  Á.  en  que 
los  maliciosos  lo  digan ,  y  los  candidos  lo  crean  ;  mas  te 
admirará  que  algunos  Ministros  se  pongan  de  la  vanda 
del  daño  ,  y  que  se  hagan  cómplices  con  su  tácito  con- 
sentimiento de  la  maldad  ,  quando  no  sean  autores  de 
la  voz. 

Despacharon  á  algunos  inferiores  Ministros  para  con- 
ducir granos;  y  estando  las  troxes  de  muchos  ricos  llenas, 
entrando  á  regristar  sus  cámaras,  no  encontraron  con 
el  trigo ,  porque  tropezaron  con  el  escritorio. 

Quiero  ,  Esperanza  amiga  ,  revelarte  una  reconcen- 
trada malicia ,  que  habiéndola  padecido  ,  no  la  has  pe^ 
netrado.  Ha  corrido  tan  ciego  engaño  en  los  que  man- 
dan y  obedecen ,  que  tú  has  juzgado  que  te  han  im- 
perado los  Reyes,  Validos,  y  Presidentes.  Pues  has  de  sa- 
ber que  no  te  han  mandado  los  dichos, sino  los  panaderos, 
mercaderes  y  obligados. 

La  primera  insignia  de  la  regalía  es  la  tasa  de  lo  pú- 
blico y  y  siendo  esta  regalía  privativa  de  la  Corona  ,  in- 
sensiblemente la  han  usurpado  ,  siendo  su  codicia  edi&o,, 
y  su  malicia  pragmática. 

Estos  tres  linages  de  gentes  suben  las  monedas ,  los 
alimentos  ,  y  los  vestuarios.  Su  interés  hace  la  tasa,  y  su, 
libertad  los  aranceles.  La  necesidad ,  que  no  discurre  mas 
arbitrios r  que  buscar  medios  para  no  padecerla  ,  se  ha- 
lla obligada  á  pasar  por  el  arancel  de  su  codicia  ,  por- 
que no  tiene  otra  tienda.  Tan  ciego  ha  corrido  este  de- 
sorden ,  que  ha  obedecido  á  la  ley  de  los  interesados  la 
alta  dignidad  de  lo  soberano  ,  haciéndole  creer  ,  que  es 
precepto  de  la  necesidad  ,  la  que  es  reflexión  de  su  inte- 
rés. No  me  atrevo  á  decidir  las  causas  de  haber  obede^ 
cido  algunos  Ministros  á  estos  baxos  órdenes  i  porque  no 
es  de  mi  jurisdicción  condenar  las  personas  ,  sino  revelar 
las  verdades ;  pero  te  digo  ,  que  afirmes  la  atención  f  yi 

con- 


23 

consideres,  que  siendo  tan  zelosos  de  su  dominio ,  han 
partido ,  y  no  con  Júpiter  su  imperio. 

El  remedio  de  los  alimentos  pende,  como  de  raiz .,  de 
los  tributos.  La  suma  de  estos  ha  hecho  pobres  á  Prínci- 
pes y  vasallos ;  porque  es  firme  prá&ica ,  que  los  modera- 
dos sustentan,  y  los  excesivos  arruinan. 

Siempre  ha  tenido  la  real  Hacienda  Consejo  j  pero  en 
las  distribuciones  no  ha  seguido  consejo  la  Hacienda. 
Se  ha  visto  el  tribunal  para  el  respeto  ,  y  no  para  el  fru- 
to. Divídese  el  real  Herario  en  tantos  inútiles  arroyue- 
los  ,  que  parece  el  rio  de  Xerxes  sangrado  en  gotas  ,  mas 
que  en  caudales.  Anegándose  esta  real  Hacienda  en  qua- 
renta  mil  hombres  ,  que  se  sustentan  de  sus  sangrias  ,  ni 
hay  hombres  para  las  campañas,  para  los  oficios,  ni  para 
los  campos,  ni  la  hidrópica  sed  de  tanto  diverso  genio 
dexa  una  gota  ,  que  pueda  correr  ázia  Palacio.  Este  abu- 
so se  puede  atajar  para  en  lo  futuro  >  pero  no  es  remedio 
pronto,  porque  no  se  recoge  lo  usurpado,  cautelando  que 
no  se  usurpe  ,  ni  hay  humana  providencia  que  pueda  co- 
ger el  agua  una  vez  vertida. 

La  tercera  quexa  era ,  que  hs  señores  antes  afeólos ,  vi- 
ven quexosos.  A  este  cargo  responderé'  templado  ,  porque 
como  temporal ,  se  que  el  trato  con  los  señores  ha  de  ser 
melindroso.  Yo  los  conozco  ,  porque  me  conozco  á  mí  j  y; 
algunos  se  ignoran  ,  porque  no  me  conocen ,  aunque  me 
galantean. 

La  fortuna  mi  hija  ,  que  no  dá  prenda  de  Vaide,  do- 
ró las  cunas  á  toda  costa  de  los  dueños.  Ilustró  sus  venas 
de  la  amada  joya  de  una  altísima  nobleza ;  pero  los  suje- 
tó á  una  escrupulosísima  censura.  La  misma  sangre ,  que 
por  su  pureza  y  sutileza  es  madre  de  heroycos  pensa- 
mientos ,  suele  ser  por  lo  sutil  ocasión  de  afe&os  incons- 
tantes. A  todos  ios  mortales  son  muy  variables  las  afi^ 
Tom.  V.  I)  cio^ 


ciones ,  porque  yo  con  mis  minutos  resfrio  los  mas  en- 
cendidos afe&os ;  pero  á  este  acíiaque  de  mi  genio  arri  - 
man  los  Soberanos  el  punto  de  no  rendirse  aún  á  sus 
mismas  inclinaciones.  Tan  alterado  es  el  golfo  de  las  pa- 
siones en  los  juicios  humanos,  que  hoy  aprueban  lo  que 
mañana  acusan  ,  y  mañana  califican  lo  que  hoy  con- 
denan. 

Siglos  há  que  escucho  á  los  necesitados  quejas  de 
los  poderosos ,  lamentándose  de  las  desigualdades  de  for- 
tuna y  naturaleza.  Para  los  rudos  es  la  queja  justificada; 
para  mi  comprehension  es  indiscreta  j  porque  son  tan 
iguales  los  Soberanos ,  y  los  ínfimos ,  que  no  se  distin- 
guen en  la  calidad  de  los  pasos  ,  sino  en  el  impulso  de 
los  movimientos. 

Debes  estimarme  que  te  revele  el  escondido  secreto 
de  esta  no  penetrada  igualdad.  Has  de  saber  ,  que  nece- 
sidad y  ambición,  siendo  de  tan  opuestas  gerarquías,  vi- 
ven con  políticas  iguales ;  porque  á  lo  que  obliga  la  nece- 
sidad ,  fuerza  la  ambición.  Los  mismos  remedios  que 
obra  por  remediarse  un  necesitado  ,  executa  por  mandar 
un  ambicioso.  ¡  Ó ,  alta  reflexión  permitida  de  los  as- 
tros ,  para  igualar  en  miserias  Soberanos  y  plebeyos ! 

Los  pasos  de  la  necesidad  son  públicos.  Los  de  la  am- 
bición son  mas  secretos.  No  se  distinguen  en  el  camino, 
sino  que  á  uso  de  Roma  ,  caminando  en  público  ,  dicen, 
que  van  incógnitos.  La  necesidad  manda  tan  imperiosa- 
mente ,  que  se  roza  en  ser  vil ,  importuna  y  lisonjera. 
La  ambición  es  tan  eficaz ,  que  por  conseguir  lo  que 
anhela,  se  sacrificará  primero  al  ídolo  de  su  conveniencia, 
que  al  altar  de  su  fama.  Esta  violenta  compañera  tiene 
escondida  la  soberanía ,  y  necesita  grande  nobleza  de 
juicio  para  no  degenerar  en  sus  abatidos  efedos.  • 

Dexára  de  ser  quien  soy ,  si  hablara  de  los  señores 

con 


ff 

con  universalidad  ;  pero  me  has  de  permitir ,  que  no  los 
individué ,  porque  no  nací  para  ofender  ,  sino  es  para 
avisar. 

Ardió  en  algunos  (después  de  una  mal  vista  toleran- 
cia) la  apagada  llama  de  sus  venas  ,  y  llamaron  á  S.  A. 
para  que  tomase  el  timón  de  este  fracasado  baxel.  Si  pe- 
netraras los  impulsos  de  llamarle ,  no  extrañaras  ahora 
las  difidencias  de  seguirle.    .. 

El  motivo  fue  un  Sombrero ,  impulso  justo ,  pero 
personal  y  propio.  Quien  sufrió  .mudo  tantos  agra- 
vios del  común  ,  faltó. impaciente  al  verse  igualado  de  un 
particular.  El  amor  propio  no  es  muy  limpio  >  el  de  lo 
público  es  siempre  hidalgo.  Vengar  ofensas  propias  es 
antiguo  pundonor  de  Soberanos.  Sacar  el  rostro  por  las 
agenas  es  de  finos.  Quien  consintió  en  las  ruinas  agenas 
silencioso  ,  clamó  por  su  venganza  osado. 

Afectos  movidos  de  cólera  ,  pasión  ó  ira  ,  no  tienen 
mas  perpetuidad  ,  que  el  logro  de  su  pretensión.  La  exe- 
cucion  es  su  sepulcro ,  y  el  logro  su  arrepentimiento.  En 
eso  se  distinguen  pasiones  ciegas  ,  ó  aficiones  sabias.  La 
verdadera  afición  vive  después  de  lograda  ;  y  la  cegue- 
dad de  la  pasión  muere  al  verse  cumplida.  Aficiones  de 
venganza  mudan,  al  conseguirse ,  de  clima.  Y  quien 
anhela  á  vengarse,  en  vengándose  se  arrepiente. 

Nunca  es  constante  el  impulso  de  la  voluntad  ,  si  no 
se  mueve  por  la  firmeza  del  bien.  Sin  su  objeto  nativo  no 
será  el  a&o  real ,-  sino  es  fantástico.  El  mundo  llama  ai 
amor  pasión  ,  y  yerra  torpemente ;  porque  el  amor  es  un 
dulce  movimiento  natural ,  y  la  pasión  es  un  impulso 
violento  ,  y  una  arrebatada  exálacion  ,  que  se  enciende 
de  los  vapores  mal  dirigidos  del  dolor.  Y  como  nunca 
puede  ser  estable  lo  violento  ,  sino  lo  nativo  ,  permane- 
cen los  amores  como  hijos  de  la  razón  ,  y  se  mueren  las 
pasiones  ,  como  abortos  de  la  ceguedad. 

b  2  ,Yo, 


28 

Yo ,  que  con  mi  vigilante  providencia  he  presidido 
desde  mi  Cuna  la  contingente  rueda  de  esta  hermosa  fá- 
brica ,  he  notado  en  algunos  Príncipes  mas  movimientos 
en  sus  empleos ,  que  circuios  en  mis  pasos.  En  su  origen 
fueron  guerreros  >  en  su  altura  pararon  en  odiosos  j  y  en 
su  declinación  cayeron  en  hipócritas.  Te  reirás  del  deli- 
to ,  viendo  que  son  mas  amigos  de  gastar  las  ceremonias 
en  sus  casas  ,  que  en  las  Iglesias ,  y  las  adoraciones  mas 
en  los  Palacios ,  que  en  los  templos  ;  pero  yo  te  correré 
las  cortinas  de  esta  oculta  hipocresía. 

Los  humildes  son  hipócritas  acia  lo  santo  ;  los  po- 
derosos acia  lo  político.  Los  unos  fingen  para  comer >  y 
los  otros  para  mandar.  Los  primeros  gastan  su  hipocresía 
en  los  templos  :  los  segundos  en  los  palacios.  La  ficción 
es  igual ,  aunque  desigual  el  fin.  La  hipocresía  es  esti- 
mada en  lo  moral ,  por  el  mas  negro  vicio  dé  la  razón; 
pero  en  lo  político  es  reputada  por  altísima  virtud.  Tanto 
pudo  en  Luis  XI.0  de  Francia,  que  ha  hecho  dogma  su  pro- 
verbio ,  de  que  :  No  sabe  reynar  ,  quien  disimular  no  sabe. 
Tan  poderoso  ha  sido  el  Florentin  Machia  velo ,  que  ha 
querido  introducir  por  canon  este  engaño. 

Como  distintas  estas  hipocresías  en  los  fines ,  son 
también  opuestas  en  los  medios  ;  porque   la  hipocre-   , 
sía   moral   es   fingir    virtudes  ,    y   la   política   inten- 
ciones. 

Dias  há  que  corrí  esta  disimulada  cortina  á  mi  ami- 
go Enrique  IV.°  el  grande :  amigo  mió  íntimo >  pues 
amparándose  mas  de  mis  dias  ,  que  de  sus  tropas  ,  me 
debió  poseer  por  conquista  lo  que  le  tocaba  por  heren- 
cia. Este  valeroso  Príncipe  ,  en  el  carte'i  que  fixó  año  de 
¡1593  de  desafio  contra  España  ,  era  la  querella  de  hipo- 
cresía por  intentar  casar  Felipe  II.0  á  su  hija  mayor  Do- 
ña Isabel  con  el  Duque  de  Guisa ,  hijo  del  malogrado 
Enrique  de  Lorena  5  y  siendo  éste  el  oculto  tjato  r  el 
~V  pre- 


2~§ 

pretexto  público  fue  la  Religión  católica ,  amparando 
con  tesoros  y  esquadrones  á  Humena  ,  cabeza  de  la  liga; 
y  haciendo  baxar  de  Flandes  al  diestro  Alexandro  Far- 
nesio  ,  Duque  de  Parma  ,  quando  admiró  á  Enrique. 

Es  natural  impulso  de  la  grandeza  inclinarse  mas  á 
mandar  ,  que  á  obedecer  ;  porque  todo  soberano  poder 
mira  como  indigna  la  sumisión  ,  y  delinqüente  la  humil- 
dad. Tan  sospechosa  se  ve'  entre  los  poderosos  esta  cau- 
sa ,  que  obligó  á  decir  á  un  malicioso  sabio  :  Que  no  ss 
batallaba  entre  la  nobleza  por  el  bien  común ,  sino  por  la  pro- 
pia exaltación.  La  trompeta  vocea  lo  público  ,  y  las  tro- 
pas marchan  acia  lo  privado. 

No  seas  tan  imprudentemente  lisonjera ,  ni  tan  ci- 
vilmente maliciosa  ,  que  juzgues  ó  presumas  ,  que  pue- 
de caber  desvio  en  S.  A.  para  los  que  nacieron  con  tan- 
tas obligaciones.  Esa  voz  ha  sido  reflexión  de  la  malicia, 
y  no  me  deben  tan  poco  sus  honores ,  que  los  juzgue  ca- 
paces de  indignidades  ;  que  no  habían  de  echar  bor- 
rones en  su  fama  los  que  la  galantean  á  tanta  costa. 

Pero  yo  ,  que  como  viejo  tengo  tanto  de  malicioso,, 
te  quiero  revelar  dos  escondidas  políticas  ,  en  que  pue- 
den fundarse  para  derramar  esta  voz  los  descontentos; 
pero  advierte ,  que  te  las  digo  por  conjeturas r  no  por 
verdades. 

La  malicia  esparce  lo  que  desea  ,  y  adivina  lo  que 
anhela.  Creo  que  aspiran  muchos  á  una  fatal  desunión; 
y  para  provocarla  ,  pretenden  introducir  la  difidencia, 
porque  saben  que  solo  dura  la  concordia  lo  que  perma- 
nece la  confianza.  Dos  ignoradas  políticas  fingen ,  que 
pudieron  concurrir  en  la  alegre  fineza  de  llamarle  ,  y  en 
la  triste  discordia  de  desunirle. 

Llamar  á  S.  A.  para  dexarle  solo  ,  fuera  una  delica- 
dísima reflexión  de  esconder  la  alevosía  entre  las  corti- 
nas de  la  fineza ,  y  la  afrenta  entre  el  trage  de  la  honra: 

por- 


3o 

porque  discurriendo  la  cautela  ,  que  S.  Á.  solo  no  pue- 
de hacer  firmes  sus  operaciones  ,  ni  remediar  tantos  ma- 
les ,  ó  ya  desesperado  ó  discreto  ,  era  hacerle  imposible 
el  remedio  con  su  desvío,  pues  no  habia  de  querer  aquel 
real  cre'dito ,  que  la  Monarquía  se  perdiese  entre  sus 
manos. 

Disimulada  con  la  fineza  de  llamarle  esta  reconcen- 
trada malicia  ,  lograban  el  amor  de  haberse  mostrado 
finos  por  la  causa  pública  ;  y.  la  esperanza  de  su  exalta- 
ción privada  >  porque  habiendo  de  recaer  en  ausencias 
de  S.  A.  el  valimiento  en  alguno  ,  ninguno  se  juzga  así, 
ni  el  menos  benemérito  ,  ni  el  mas  desgraciado. 

Son  tan  impenetrables  los  humanos  corazones ,  que 
es  difícil  conocer  quándo  benefician  ,  ó  quándo  agravian; 
porque  el  artificio  de  la  política  prepara  la  afrenta  en  la 
mesa  de  la  honra.  Yo  se',  que  no  me  dexará  mentir  la 
mesa  del  gran  Capitán  en  Saona  con  el  Rey  Católico, 
y  el  Rey  de  Francia. 

Estos  tósigos  preparados  en  honores  ,  tai  vez  se  lo- 
gran ;  pero  las  mas  falsean.  Pretendió  Enrique  III.0  de 
Francia  arruinar  al  dichoso  y  esforzado  Guisa  ,  ó  por  ze- 
lps  de  su  valor  ,  ó  diferencias  de  su  lealtad.  Para  conse- 
guir esta  meditada  oculta  ruina  ,  le  confió  la  mas  alta 
expedición ,  que  pudo  ocurrir  en  su  Corona.  Esta  fue, 
que  saliese  al  oposito  al  Barón  de  Dona  ,  que  baxaba  del 
Rin  capitaneando  quarenta  mil  Tudescos ,  inundando 
la  Francia  en  temores  y  estragos.  Prometió  Enrique  asis- 
tir á  Guisa  con  veinte  cornetas  de  Caballería ,  y  quatro 
Regimientos  de  Infantería  ,  con  intención  de  no  cumplir- 
le la  promesa  ,  para  que  hallándose  Guisa  empeñado  en 
la  defensa,  y  desarmado  ,  perdiera  ó  la  vida  peleando  ,  ó 
la  fama  huyendo.  Insigne  jactancia  derramaba  Enrique 
de  su  sagaz  arbitrio  ,  diciendo  muy  confiado  :  Ahora  me 
vengaré  de  mis  enemigos  con  mis  enemigos,  j  pero  la  atenta 

Pro- 


3* 

Providencia  ,  que  sabe  castigar  las  falsedades  alevosas, 

dispuso  muy  contrarios  ios  fines.  Tomó  Guisa  la  empre- 
sa ,  y  con  los  esquadrones  de  sus  vasallos  ,  y  amigos  Lo- 
reneses  deshizo  á  los  Tudescos  ,  y  en  afrentosa  fuga  se 
retiró  con  pocas  reliquias  el  Barón  de  Dona.  Llenó  el 
teatro  de  Francia  de  admiración  la  victoria.  Todos  en  su 
mente  labraron  estatua  á  Guisa.  Entró  en  París  con  seis 
caballos.  Turbóse  la  Corteen  aplausos  ,  y  el  Rey  en  ze- 
los.  Miróse  cercado  fugitivo ,  y  á  no  ser  tan  diestra  la 
sagaz  Catalina  de  Medicis,  no  se' si  hubiera  perdido  Gui- 
sa en  Blez  la  vida ;  pues  en  este  lance  lograra  fixar  el 
clavo  á  la  rueda  ,  si  (como  dixo  Farnesio)  habiendo  sa- 
cado la  espada  ,  hubiera  arrojado  la  bayna. 

Mucho  pueden  contribuir  los  nobles  á  esta  firme  per- 
petuidad con  lo  sagrado  de  su  unión  ;  pero  esta  inextin- 
guible hidropesía  de  mandar  altera  el  mas  leal  corazón. 
¡Grande  triunfo  de  la  pasión  es  enamorarse  mas  de  la  fa- 
ma agena  ,  que  de  la  conveniencia  propia] 

Salió  Carlos  VIII.0  de  Francia  inundando  la  Italia 
con  su  tropas.  Los  interesados  confinantes ,  se  estrecha- 
ron con  una  juramentada  liga  en  Venecia  ,  y  decretaron 
resistir  su  entrada  ,  ó  en  las  estrecheces  del  Apenino ,  ó 
en  las  llanuras  del  Tarro  ,  quando  baxasen  fatigados  de 
escalar  las  maí  domadas  cumbres  de  los  Alpes.  El  Duque 
de  Orliens ,  que  estaba  con  medio  exercito  llevándose  las 
plazas  del  Ducado  de  Milán  ,  sabiendo  que  los  enemigos 
esperaban  á  su  Rey  en  los  estrechos  de  las  cumbres  ,  y 
en  los  llanos  del  rio  Tarro  ,  detuvo  sus  vanderas  sin  asis- 
tirle ,  gastando  sus  fuerzas  en  empresas  tan  inútiles,  y 
poco  gloriosas  ,  como  sitiar  á  Vigebano  ,  y  encerrarse  en 
Novara. 

Fue  tan  reconcentrada  la  intención  del  Duque  ,  que 
un  tan  diestro  político  como  Comines ,  escribiendo  el  su- 
ceso, no  penetró  los  fondos  de  esta  voluntaria  suspen- 
sión. 


3*  .    9 

sion ,  porque  la  atribuyo  con  leal  candidez  al  natural  fio*- 

jo ,  y  remiso  del  Duque.  Yo  descubrí  después  de  años 
la  alma  de  la  suspensión  >  porque  habiéndole  hecho  ocu- 
par el  trono  de  Francia  intitulándose  Luis  XIl.°  descu- 
brí en  él  lo  oculto  de  su  intere's ,  pues  mostrando  en  su 
corona  las  prendas  de  altivo,  cuidadoso  ,  y  guerrero, 
mostró  con  estas  calidades ,  que  no  habia  sido  dexar  de 
servir  á  su  Rey  floxedad  de  su  pereza  ,  sino  reflexión  de 
su  política,  pues  perdie'ndose  Carlos  sin  su  ayuda  ,  se 
hallaba  de  los  inmediatos  á  la  corrona  ,  y  no  tuvo  valor 
para  estorbar  una  ruina  agena  ,  de  quien  pendía  su  exal- 
tación propia. 

Gloriosa  fidelidad  pide  no  amar  la  ruina  de  quien 
con  su  pe'rdida,  me  trae  ganancia,  porque  es  costoso  an- 
teponer el  bien  ageno  al  provecho  propio.  No  hay  mejor 
cambray  para  enjugar  las  lágrimas  á  un  heredero  ,  que  el 
mayorazgo.  Llamar  á  S.  A.  para  asistirle ,  ha  sido  ac- 
ción de  leal  fineza  j'  buscarle  para  desviarse,  fuera  delica- 
dísima malicia. 

Tanto  me  debe  el  pundonor  de  los  soberanos  ,  que 
nunca  creeré  de  sus  fidelidades  desatenciones  ,  ni  de  sus 
cunas  olvidos.  Es  ese  fingido  rumor  una  voz  siniestra, 
que  esparce  la  emulación  para  hacer  á  S.  A.  desconfia- 
do ,  á  los  nobles  quexosos  ,  y  al  vulgo  inquieto.  Yo 
te  prometo,  que  si  en  esto  hay  engaño  i  yo  te  le  descubra 
presto. 

El  quarto  rumor  era  :  Que  no  había  beneficiado  á  sus 
leales  afeólos.  Este  cargo  sobre  ser  fantástico,  es  injurioso 
y  indiscreto,  porque  ó  se  quexan  ellos  ,  ó  los  estraños.Si 
ellos ,  no  serán  leales ,  degenerarán  de  finos ,  quando  se 
deslizaren  á  interesados.  Si  los  estraños  ,  no  hacen  fe'  co- 
mo sospechosos.  Luego  este  cargo  nunca  puede  reconocer 
autor  que  le  de  fe'  >  porque  si  se  quexan  los  que  se  dan 
por  amigos,  la  quexa  los  vuelve  falsos.. 


,33 

Ninguna  acción  par  heroyca  ,  es  acreedora  á  dos  pre- 
mios. Quien  sirvió  en  las  operaciones  de  su.  venida  á 
S.  A.  ya  se  pagó  de  su  mano  con  haber  seguido  la  van- 
dera  de  lo  justo.  No  puede  aspirar  á  premio  mayor,  que 
no  haber  sido  ruin.  El  mayorazgo  á  que  no  aspiran  los 
honrados  ,  es  la  opinión.  ¿Que  mayor  premio  le  puede 
rendir  la  fortuna  ,  que  escribirle  en  la  lista  de  los  atentos 
la  fama? 

No  quiero  que  discurras  tan  candidamente,  que  ima- 
gines tiene  S.  A.  tantos  acreedores,  como  tuvo  deseosos; 
porque  si  juzgas  que  todos  los  que  ahora  le  siguieron  son 
acreedores  legítimos,  contarás  por  el  vulto  ,  y  no  por  el 
afecto.  Ni  todos  los  que  han  seguido  el  partido  de  S.  A. 
merecen  premio  ,  ni  todos  los  que  continuaron  el  contra- 
rio ,  merecen  castigo.  El  primer  sobrescrito  es  de  letra 
muy  agradable,  y  el  segundo  de  muy  horrible.  Pero  has 
de  pasar  á  romper  la  nema  ,  y  leer  los  interiores  caracte- 
res de  la  carta.  No  te  quedes  parada  en  los  pasos  sin  ace- 
char los  motivos. 

Quien  ahora  siguió  á  S.  A.  cansado  de  sufrir  ó  des- 
precios ,  ó  agravios  ,  no  le  siguió  por  amor  ,  sino  por 
no  poder  sufrir  mas.  A  este  le  alistó  la  falta  de  paciencia. 
Quien  le  siguió  irritado  de  sus  quexas  ,  repulsas,  olvi- 
do* ,  y  desestimaciones  ,  no  le  siguió  por  quererle  ,  sino 
por  vengarse.  Á  este  le  alistó  la  venganza  ;  hizo  á  la  ra- 
zón asesino  para  el  odio ,  y  embozó  con  el  manto  públi- 
co el  aborrecimiento  privado.  Quién  le  siguió  cansado 
de  ver  derramados  los  sacrificios  ai  ídolo  de  la  fortuna, 
no  fue  amor  al  templo  verdadero  ,  sino  desamor  á  un 
templo  falso.  A  e'ste  le  alistó  la  soberbia  i  porque  juzgó 
indigno  ofrecer  su  culto  á  quien  no  nació  para  adorado. 
Quien  le  siguió  condolido  de  ver  el  ciego  camino  de  ít>s 
honores  ,  y  que  no  encontraban  los  puestos  con  quiefc 
los  merecía  ,  sino  es  con  quien  los  solicitaba  ,  á  este  le 
Tom.  V.  E  alis- 


34 

alistó  ün  oculto  ínteres ,  porque  sospechó,  que  tomando 

otro  camino  la  distribución  de  los  honras  ,  alguna  encon- 
trada con  sus  prendas. 

Estos  quatro  Capitanes  generales  conducían,  los  es- 
cuadrones ,  impaciencia ,  venganza ,  soberbia  ,  y  codicia»  No 
negare',  que  militaba  en  sus  tropas  el  amor  y  la  lealtad^ 
pero  estos  como  cerca  de  la  persona  ,  cerraban  el  bata- 
llón, i  Quieres  que  te  revele  mi  juicio?  Pues  los  mas  to«- 
marón  á  S.  A.  no  para  que  las  rigiese ,  sino  para  que  los 
vengase?  no  para  hacerle  dueño  de  la  República,  sino  pa* 
xa  que  fuese  instrumento  de  su  venganza. 

Has  de  notar,  que  todas  las  mudanzas  de  Imperios 
entran  con  el  algo  de  bien  vistas.  Los  candidos  lo  atribu- 
yen á  la  liviandad  de  los  humanos  corazones  ,  y  'la  in- 
constancia de  los  mortales  afectos.  Convengo  en  la  cau- 
sa j  pero  á  esta  flaqueza  de  la  naturaleza  caduca ,  se  arri- 
ma causa  política  mas  alta.  Esta  es,  que  lastimándose  to- 
dos de  ser  desgraciados  ,  siempre  presumen  que  serán 
dichosos.  Han  casado  los  cortesanos  unas  contradictorias, 
que  ignoró  Aristóteles  casarlas  5  la  quexa  de  su  desgra- 
cia ,  y  la  esperanza  de  su  fortuna.  Todos  esperan  tener- 
la en  mudanza  de  gobierno  j  yes  tan  poderoso  el  em- 
buste de  su  esperada  dicha  ,  que  hasta  el  desengaño  du- 
ra el  gozo  5  y  como  miran  al  que  entra  como  á  dueño  de 
su  fortuna,  puede  mas  para  su  alegría  la  esperanza  en  lo 
futuro  ,  que  el  desengaño  en  lo  pasado. 

Ningún  mortal  tiene  parados  sus  deseos.  El  dichoso 
pretende  perpetuarse,  el  infeliz  hacerse.  Quien  la  goza, 
galantea  su  dicha  para  conservarla  5  quien  no  la  tiene, 
para  conseguirla  5  unos  para  que  no  se  vaya  5  y  otros 
para  que  venga.  En  las  mudanzas  de  gobierno  tienen 
una  parte  segura ,  que  es  la  contingencia;  porque  el  que 
sé  halla  en  el  gobierno  presente  desengañado ,  se  prome- 
te que  mudando  varaja  ,  mejorará  de  fortuna.  Con  este 

ido- 


35 

idolatrado  engaño  trabaja  para  que  se  mude ,  y  vende 
por  servicio,  al  que  entra  á  mandar,  ia  política  reflexión 
de  su  intere's. 

No  abrazaron  los  Príncipes  de  la  liga  Hugonota  en 
Francia  el  Consejo  tan  pernicioso  como  funesto  ( aunque 
de  diestrísimo  político)  del  Almirante  Gaspar  de  Colig- 
ni ,  señor  de  Chiatilion  por  amor  á  los  disparates  de  Cal- 
vino,  sino  por  medio  mas  proporcionado  á  su  política 
intento  ;  pues  tomando  las  armas  por  pretexto  de  Reli- 
gión, aseguraban  con  los  candidos  su  opinión ,  y  con  los 
engañados  sus  esquadrones.  La  sinceridad  los  defendía 
su  fama  ;  y  el  engaño  los  pagaba  la  malicia.  Hacían  creer 
á  todos  los  que  juzgan  por  la  superficie  las  acciones, 
que  no  se  había  encendido  el  fuego  por  intereses  pro- 
prios ,  ni  por  ambiciones  de  gobierno  ,  sino  por  contro- 
versias de  fe' ,  y  dictámenes  de  Religión.  Este  consejo 
de  hacer  á  la  Biblia  artillería ,  ha  llenado  mas  de  desdi* 
chas ,  que  de  cadáveres  ,  á  la  hermosa  Francia. 

Todos  los  agraviados  de  las  crueldades  de  Sila  no  se- 
guían á  Mario  por  su  blandura,  sino  por  vengarse  de  su 
ira  frene'tica  ,  que  tantas  veces  anegó  en  calientes  arroyos  v 
á  la  triunfante  Roma. 

No  aclamaron  los  ingratos  asesinos  de  Commodo  al 
retirado,  y  escondido  Eiio  Pertinaz  por  amor  de  sus  vir- 
tudes, sino  por  ampararse  de  su  elección  ¡  y  desparecer 
su  deslealtad  ,  de  que  habían  muerto  ai  malo  por  acla- 
mar al  bueno.  Entre  la  aclamación  de  un  hombre  justo, 
no  hubo  atención  para  censurar  lo  alevoso;  y  pasaron 
por  leales  los  que  añadieron  la  fea  ingratitud  á  su  trai- 
ción. Escóndense  los  afectos  de  los  corazones  en  unos 
templos  tan  obscuros  ,  que  se  necesita  muy  despierta  luz 
para  sacarlos  del  templo. 

Mas  puede  merecer  el  que  siguió  con  limpieza  el  go- 
bierno pasado,  que  el  que  pretendió  interesado  el  pre- 

E  2  sen- 


36 

senté  ;  porque  en  unos  la  precisa  dependencia  de  los  pues- 
tos ,  que  dignamente  ocupan  ,  en  otros  la  inevitable  ne- 
cesidad de  haber  de  comprar  vestido  para  vivir  ,  y  no 
venderse  en  otra  tienda  ,  les  obligó  á  no  ser  viles  idóla-n 
tras  ,  sino  esclavos  pacientes.  Eran  unos  discretos  reme- 
ros ,  que  no  pudiendo  romper  la  cadena  ,  la  seguian'  en 
lo  exterior  alegres,  y  en  lo  interior  forzados.  No  alaba  el 
valor  su  paciencia  i  pero  la  necesidad  disculpa  su  toleran- 
cia, y  ceñida  á  esta  margen  la  comunicación,  mas  merece 
lastima  ,  que  pena. 

Fácil  es  ahora  lo  que  juzgarás  difícil  5  que  es  distin-! 
guir  los  que  han  seguido  finos  ó  interesados  ,  y  separar ' 
con  diestra  química  lo  puro  de  lo  impuro  ,  y  lo  sincero 
de   lo  afectado.  Enciende  esta  luz  para  la  separación. 
Contempla  quie'n  con  rostro  firme  voceó  la  razón,  sin 
doblarse  al  puesto  ni  á  la  comodidad.  Quien  desde  la  an- 
tigua previsión  de  la  corruptela  se  alistó  en  la  esperada 
vandera  del  remedio.  Quien  desafió  los  riesgos  ,  y  galan-t 
teó  los  peligros  amante  de  las  verdades.  Quie'n  sacrificó 
su  libertad  á  las  aras  de  la  razón.  Quien  arrojó  la  másca- 
ra del  disimulo ,  y  acusó  una  indigna  adoración.  Quien 
no  dobló  la  rodilla  á  un  fantástico  ídolo  ,  porque  no  se 
equivocase  lo  político  con  lo  voluntario.  Quien  huyó  su 
vista  ,  y  excomulgó  su  comercio.  Quien  siguió  desde  los 
umbrales  de  la  razón  desterrada  ,  á  la  verdad  fugitiva.; 
Quie'n  voceó  al  nacer  estas  desdichas  la  verdad ,  desafian- 
do al  poder. Cuéntame  estos,  y  no  te  cansarás  mucho,  por^ 
que  bien  se'  que  son  pocos. 

Sabes  á  los  que  debía  S.  A.  blandamente  castigar  ,  á 
estos  afectados  de  políticos  que  se  intitulan  Neutrales.  No 
están  conocidos  ,  y  son  la  peste  de  los  Imperios  5  porque 
mal  podrá  ser  fiel ,  quie'n  no  tiene  aliento  para  declarar- 
se por  el  partido  de  la  razón.  En  dos  contrarios  campos 
es  *  forzoso,  que  la- causa  del  uno  sea  la  honesta  ,  y 

quien 


37 
quien  no  tiene  brío  para  seguir  la  vandera  de  lo  jus- 
to ,  pocas  esperanzas  da  de  defenderlo  ,  si  se  hallara  en 
puesto. 

Mas  agravia  á  la  razón  quien  conocie'ndola  no  la  sir 
gue ,  que  quien  por  ignorarla  no  la  abraza.  Las  ignoran- 
cias no  escusan ,  pero  miran.  A  quien  no  mueve  la  coni- 
prehension  de  lo  justo  para  seguirlo  ,  tiene  traidor  el  en- 
tendimiento? y  á  quien  tiene  la  alma  traidora  ,  no  podrá 
la  justicia  condenarle  á  un  cadahalso ,  pero  debe  la  políti- 
ca sentenciarle  á  destierro  perpetuo. 

A  la  neutralidad  llama  Tácito  vicio  de  floxedad  ,  y 
pereza.  Esta  es  su  cuna  ,  pero  engendra  mas  fecundos  ,  y 
escondidos  daños.  Has  de  saber  ,  que  á  no  haber  tantas 
neutralidades  ,  reynáran  menos  estables  las  tiranías  i  por- 
que hallándose  la  razón  asistida  ,  cesara  la  violencia  ;  y 
como  los  neutrales  no  la  resisten ,  la  arman  5  como  no  la 
combaten ,  la  eternizan. 

Si  la  medicina  se  olvidara  de  sus  aforismos ,  no  fue* 
ran  preceptos  de  vivir ,  sino  escuela  de  matar.  Igualmen- 
te espirara  un  cuerpo  humano  á  la  violencia  de  la  pól- 
vora de  un  enemigo ,  como  á  la  omisión  de  un  medi- 
co ,  que  dexára  de  sangrarle  en  un  ahogo.  Todos  son 
médicos  de  este  cuerpo  político  civil ,  mas  ó  menos  asa- 
lariados ,  según  la  calidad  de  clases  ,  y  linea  de  estudios? 
y  como  á  todos  obliga  el  estudio  de  su  remedio  ,  igual- 
mente mata  el  gobierno  el  enemigo,  que  le  tira  balas,  co» 
mo  el  neutral ,  que  no  le  aplica  medicinas. 

¡Que'  mal  entendidas  que  viven  en  el  mundo  las  omi- 
siones! Las  juzgan  por  descuidos,  y  no  por  daños ;  por  tí-, 
biezas  ,  y  no  por  enfermedades  >  y  ignorantes  de  su  ma- 
yor achaque  ,  procura  curarse  el  que  mas  anhela  su  sa- 
lud ,  de  lo  que  hace  ,  y  no  de  lo  que  dexa  de  hacer.  La 
causa  de  este  error  pende  de  la  sutileza  del  mal.  Es  casi 
invisible  la  omisión  ¡  es  una  nada  filosófica  en  el  ser  >  y 

un 


38 

un  todo  políticoen  la  verdad.  Miran  las  comisiones  porque 
tienen  vulto?  y  no  perciben  las  omisiones  porque  carecen 
de  cuerpo.  Para  estos  males  invisibles  ,  se  necesitaba  un 
nuevo  Hipócrates. 

Esta  torpe  omisión  de  los  neutrales  en  seguir  la  ra* 
zon ,  da  mayores  fuerzas  á  la  insolencia  con  no  comba- 
tiría i  arma  la  tiranía  con  no  impugnarla  >  dexa  en  du- 
doso parage  de  distinguirse  lo  re¿to  de  lo  injusto  5  de- 
sestima la  justicia ,  pues  naciendo  para  servirla,  no  la 
asiste  5  agravia  con  flaqueza  su  juicio  ;  y  sedaño  de  un 
ocio  magnifico  ,  tiene  en  la  bayna  ociosa  la  espada  ,  fal- 
tando á  la  ley  de  caballero  ,  que  obliga  á  defender  una 
señora  tan  hermosa  ,  como  la  verdad  perseguida. 

Esta  neutralidad  procede  de  tres  causas  ,•  de  amor  i 
sus  vicios  s  de  idolatría  ú  sus  conveniencias  >  /  de  flaqueza  de 
sus  juicios.  Juzgan  que  á  ninguno  ofenden  ,  pues  á  ningu- 
no siguen  >  sin  advertir  ,  que  por  escusarse  de  un  quexo- 
so,  cargan  con  dos.  A  estos  ,  ni  es  conveniente  obligar- 
los ,  ni  cordura  mantenerlos  ;  porque  esquadrones  de 
flojos,  mas  intimidan  ¿  que  alientan.  Es  un  esquadron 
que  sirve  de  carga,  y  no  de  victoria.  De  estos  entendió 
Curcio ,  que  es  mejor  vencerlos ,  que  tenerlos ,  dexarlos 
morir  en  el  sepulcro  de  su  inutilidad,  y  tratarlos  compa- 
sivamente como  á  unos  políticos  muertos,  pues  viven  para 
defender  la  razón  como  difuntos. 

El  quinto  rumor  era :  Que  es  muy  alto  su  espíritu  (  el 
de  S.  A.)  para  las  humanidades  del  gobierno,  A  este  cargo 
debo  responder  verdadero  ,  pero  entro  en  e'i  melindroso, 
porque  se  oculta  en  el  la  quinta  esencia  del  Gobier- 
no. Bien  sabes,  que  para  las  destilaciones,  es  necesario 
mucho  fuego  ;  y  no  quisiera  que  le  notaran  de  de- 
masiado. 

El  origen  de  este  cargo  ha  sido   no  haberse  ceñido 
S.  A.  á  algunas  primeras  consultas  ;  y  las  novedades  en- 
gerí- 


39 
gendrán  siempre  confusiones.  Todo  el  respeto  ,  que  pu- 
dieren derribar  los  Príncipes  para  colocarle  en  .  sus  ma- 
gistrados ,  es  aumentarse  veneraciones  5  porque  siendo  los 
Consejos  sombras  del  Principe ,  dando  á  entender  que  se 
deben  venerar  las  sombras,  suben  á  inmensa  estimación 
las  luces. 

Debe  tener  el  Príncipe  respeto  á  sus  Tribunales,  por- 
que debe  atender  con  veneración  á  sus  sombras  5  pero 
ha  de  ser  un  respeto,  que  no  pase  á  idolatría.  Creer  siem- 
pre que  es  lo  mejor  lo  que  informan ,  será  pagar  de  val- 
de  el  discurso,  y  renovar  las  supersticiones  de  los  anti- 
guos oráculos.  El  poder  supremo  es  libre  5  no  está  esen- 
to  de  la  dirección  ó  del  consejo  j  pero  debe  estar  distante 
de  parecer  mandado.  El  estraño  le  debe  aconsejar  ,  y  e'l 
propio  debe  resolver. 

í  Donde  suda  la  discreción  es  en  ajustar  una  compli- 
cación precisa.  Esta  es ,  cómo  se  compondrá  con  decoro 
siempre  venerarlos ,  y  no  siempre  creerlos  5  siempre  res- 
petarlos, y  no  siempre  seguirlos ■>  porque  la  repulsa  de  sus 
proposiciones  parece  desestimación  de  su  juicios.  La  cie- 
ga obediencia  de  sus  consultas  es  tener  su  discurso  en  ca- 
denas. Si  no  los  sigue ,  se  desautoriza  su  respeto 5  si  los  si- 
gue, se  firma  por  esclavo. 

Para  esta  inevitable  complicación  necesita  el  Prínci- 
pe vista  muy  despierta  5  y  ajustando  las  lineas  de  los  esta- 
dos, se  salva  en  los  Tribunales  el  decoro ,  y  en  el  Prínci- 
pe el  dominio. 

Toda  la  alma  de  esta  política  se  reduce  á  una  clau- 
sula :  A  los  Tribunales  toca  consultar  ,  y  al  Principe  resol- 
ver. Penetrando  lo  que  significa  resolver  y  consultar,  se 
mantiene  en  el  Príncipe  lo  supremo,  y  en  los  Tribunales  lo 
decoroso. 

Todas  las  consultas  (  como  significa  el  vocablo)  di- 
cen una  simple  representación ,  y  una  proposicon  des- 

nu- 


nuda  ,  6  de  los  que  juzgan  mas  beneméritos  para  los 
oficios  ,  ó  de  los  medios  para  los  aumentos  de  la  coro» 
na,  ó  de  los  medios  para  los  frangentes  de  la  Mo- 
narquía. 

Persuadir  á  los  Reyes  ,  que  debe  ser  dogma  polí- 
tico ,  que  no  salga  del  número  de  los  consultados ,  y 
que  de  estos  tres  se  ciña  al  primero  ,  fuera  intentar 
persuadir  ,  que  era  blasón  de  sus  Magestades  no  ser 
Reyes. 

Esta  ciega  obediencia  ó  dócil  comprometimiento, 
fuera  dividir  la  regalía  al  arbitrio  de  los  vasallos  ,  y  al- 
earse los  vasallos  escondidamente  á  la  soberanía  de  Re- 
yes >  perder  los  Príncipes  el  amor  de  sus  pueblos,  y  bene- 
ficiando á  todos  con  sus  favores  ,  no  sacar  el  dulce  fruto 
de  dexarlos  obligados. 

Todas  estas  escondidas  conseqüencias  se  ocultan  en 
este  pretendido  estilo;  y  como  para  e'i  no  hay  mas  ra- 
zón que  lo  acostumbrado,  y  no  es  seguro  camino  (en  jui- 
cio de  Séneca)  por  donde  se  va  ,  sino  por  donde  se  debe 
ir :  Non  quia,  itur  ,  sed  quia  eundum  est.  Te  revelare'  los 
tropiezos  de  un  camino  tan  andado ,  que  le  ha  hecho  real 
el  curso. 

Ligarse  el  Príncipe  al  di&amen  de  los  que  cónsul^ 
tan  ,  con  precisión  para  no  salir  de  el ,  fuera  hacer  jui- 
cio infalible  de  que  los  Tribunales  ,  siendo  humanos ,  no 
podian  errar  en  las  representaciones  ,  y  creer  firme- 
mente ,  que  no  los  hizo  merced  de  Consejeros ,  sino  de 
deidades.  Todos  los  mortales  ,  por  mas  sabiduría  que  en- 
cierren ,  son  capaces  de  errores  ,  y  de  pasiones.  Las  nie- 
blas del  barro  obscurecen  las  claridades  del  mas  limpio 
entendimiento.  Tal  vez  podrán  desviarse  de  lo  mas  acer- 
tado, porque  las  ciencias  mayores,  miran  muydelexos 
las  verdades.  Solo  las  almas  separadas  profesan  de  verda- 
deras ,  y  mientras  se  vive,  es  muy  costoso  separar  men- 
tal- 


talmente  de  los  cuerpos  los  juicios.  A  la  agua  se  le  pega 
la  calidad  de!  condudo  >  á  la  vista  la  densidad  ó  raridad 
del  medio  >  y  al  discurso  el  encañado  del  barro.  A  los 
consultantes  da  la  Magestad  autoridad  para  dirigirle ,  p<^ 
ro  no  para  forzarle.  Consulten, y  no  manden ;  propongan 
y  no  tiranicen. 

Todo  lo  puede  ceder  la  real  benignidad  ,  sino  es  los 
privilegios  de  su  resplandor.  Aquella  suprema  libertad 
heredada  del  Cielo  ,  y  aquella  alta  jurisdicción  ,  que  íe 
hace  superior  á  lo  escrito  de  las  leyes ,  le  constituye 
Monarca  de  los  di&ámenes  ;  pero  también  ha  de  ser  es- 
crupuloso en  las  obstentaciones  de  su  libertad  >  y  como 
en  una  casualidad  se  dispensa  una  ley  ,  en  una  extrava- 
gancia se  ha  de  derogar  la  proposición.  Basta  que  se  exe- 
cute  en  un  lance  preciso,  para  que  este  temor  los  ciña  á 
lo  mas  ajustado. 

Siendo  obediente  el  Príncipe  á  las  consultas ,  peli- 
grará la  soberanía  entre  la  obediencia,  y  engendrara  efecr 
tos  mas  venenosos  ,  y  mas  escondidos  ,  porque  corriendo 
esta  linea  de  la  firmeza  en  lo  consultado,  cobrarán  los 
Ministros  las  reales  adoraciones.  Sacará  el  Príncipe  de  los 
oficios  que  da,  los  tributos  del  sello,  y  los  consultantes  los 
agradecimientos  del  oficio. 

Es  preciso  persuadir  á  los  pretendientes  ,  que  la  tur- 
quesa de  su  fortuna  reside  solo  en  las  manos  reales,  y  no 
en  las  inferiores ,  porque  si  el  pretendiente  presume  que 
su  fortuna  pende  mas  del  que  propone,  que  del  que  re- 
parte ,  y  mas  del  que  consulta  ,  que  de  quien  elige  ,  co- 
mo mira  en  su  errada  fantasía  por  dueño  de  su  fortuna  al 
Ministro,  que  imagina  que  lo  ha  hecho  ,  vuelve  el  agra- 
decimiento á  quien  juzga  ,  que  le  ha  hecho  el  beneficio. 
Resfriase  el  amor  á  su  Principe  j  entibiase  la  obligación 
de  mirarse  premiado, y  dando  el  Monarca  á  todos  los  pre- 
Tom,  V.  f  míos. 


42 

mios,  aún  no  saca  el  vano  fruto  deque  conozcan  que  los 
ha  dado. 

Presumo,  que  de  este  introducido  engaño  ha  nacido, 
que  los  Príncipes  de  estos  siglos  no  estén  tan  servidos  ni 
adorados  como  los  antiguos  5  porque  á  los  tronos  los  sus- 
tenta el  respeto  ,  y  mantiene  el  séquito  del  cariño.  Para 
el  respeto  basta  la  lealtad.  Para  el  se'quito  se  necesita 
amor.  Para  ser  un  Príncipe  venerado  sobra  la  fidelidad 
de  sus  vasallos  5  para  ser  amado  se  requiere  comprarles  á 
mercedes  los  corazones.  No  hay  corazón  humano  ,  que 
se  venda  de  valde.  En  lo  que  se  distinguen  los  nobles 
de  los  ruines  es  en  la  diversidad  de  las  compras.  El  cora- 
zón ruin,  se  vende  en  la  tienda  del  interés  j  el  noble  se 
vende  en  la  tienda  de  la  afición.  Quien  deseare  ser  ama- 
do, ame  primero. 

Para  el  respeto  de  los  Príncipes  sirve  el  amor  natí* 
vo  con  su  lealtad.  Para  el  séquito  sirve  el  favor  derrama- 
do con  su  obligación.  Su  sangre  los  hace  respetados,  y  sus 
gracias  los  hacen  seguidos.  Tanto  debe  estimar  el  Prínci- 
pe que  le  respeten  ,  como  que  le  sigan  5  porque  el  esla- 
bón ,  que  hace  indisoluble  la  cadena  de  la  lealtad  ,  es  el  i 
amor.  Dar  este  séquito  á  los  Ministros,  haciéndolos  arbi- 
tros de  sus  gracias  ,  fuera  desposeerse  de  la  piedra  mas 
firme  de  su  trono ,  imposibilitarse  de  castigarlos  por  el 
número  que  tuvieran  de  obligados  ,  consentir  conocien- 
do uranias,  y  ceder  el  amor  de  sus  pueblos  en  unos  polí- 
ticos tiranos. 

Alta  política  fue,  usurpada  de  los  antiguos  ,  la,  que 
un  discreto  oconsejaba  á  un  Príncipe  de  estos  siglos  :  que 
hiciese  todas  las  mercedes  por  su  mano  ,  y  todos  los  castigos 
por  sus  Ministros.  Con  esto  escusaba  los  quexosos ,  y  car- 
gaba con  ios  obligados.  Hacia  á  los  Ministros  firmes  en 
sus  operaciones,  porque  con  el  temor  de  los  quexosos,  y . 

.  .  .     sin 


43 
sin  el  patrocinio  de  los  obligados,  temerían  las  acu- 
saciones. 

Vive  tan  estendido  el  veneno  de  este  pretendido  uso, 
y  tan  derramado  su  contagio  ,  que  solo  yo  ,  con  la  lenti- 
tud de  mis  pasos  ,  podre  estrecharlos  á  la  margen  de  sus 
oficios.  Acertado  ha  sido  volver  unas  consultas  que  no 
parecieron  ajustadas  j  pero  no  será  delito ,  si  se  repiten, 
proveer  algunos  puestos  sin  ceñirse  á  las  consultas. 
Ocasionará  novedad  al  uso ;  pero  no  quexas  á  la  razón: 
porque  en  eligiendo  beneme'ritos ,  la  misma  elección  con 
su  dignidad  califica  la  pasión  ,  que  tuvo  en  olvidarse  del 
consultante  ,  y  la  comprehension,  que  tuvo  acordándose 
de  el  el  eligente. 

Agravio  fuera  del  poder  soberano  ,  y  desmerecida 
infelicidad  del  mérito,  que  porque  no  vive  en  las  amista- 
des de  los  consultantes  un  sugeto  insigne,  fuera  desposeí- 
do del  premio,  que  debe  darle  la  real  mano. 

Los  derechos  á  los  oficios  no  los  dan  las  consultas, 
sino  las  prendas.  No  es  el  justo  y  legítimo  acreedor  al 
premio  el  consultado  ,  sino  el  benemérito.  Si  se  reconoce 
otro  mas  digno  que  los  propuestos  ,  será  agravio  de  su 
dignidad  ventajosa  no  premiar  su  justicia  ,  por  atarse  á 
una  vana  ceremonia. 

El  rumor  esparcido  es  tan  indiscreto,  que  no  hallo 
mas  alta  prenda  en  S.  A.  para  gobernar  bien  ,  sino  es 
no  dexarse  gobernar.  Gobierno  djnde  mandan  muchos, 
ninguno  manda.  La  multitud  empobrece  ei  respeto,  y 
aja  Ja  autoridad. 

Esclavo  de  dictámenes  ágenos ,  es  una  estatua  de 
Rey ,  que  con  hermosas  representaciones  de  vida  ,  no 
consigue  respetos  como  muerta.  El  Principe  puede  dar  su 
voluntad  ,  pero  no  su  entendimiento.  Es  una  alhaja  tan 
reservada  ,  que  solo  obliga  la.  te  á  darla;  á  Dios.  Pagar  de 
valde  el  discurso  ,  es  peor  que  haber  nacido  sin  entendí- 

F  2  -         mien- 


44 

miento  j  porque  nacer  rudo  es  desdicha  involuntarias 

pero  hacerse  necio  es  torpísima  baxeza. 

El  mas  invencible  escollo,  que. reconoce  el  mar  políti- 
co en  los  Reyes,  es  que  nojpueden  saber  por  los  ojos,  sino 
por  los  oidos,  La  vista  es  el  maestro  de  los  particulares, 
porque  pueden  consagrarse  á  los  estudios  ;  y  lo  que 
en  estos  es  elogio  ,  fuera  en  el  Príncipe  delito.  En- 
gendra el  amor  á  los  libros  un  linage  de  fastidio  á 
Otras  ocupaciones  ,  que  las  hace  aborrecidas,  ó  las 
Vuelve  enfadosas.  Aquella  sutil  dulzura ,  que  se  halla 
en  lo  leido  ,  hace  aborrecible  lo  práctico  ¡  y  gastada  to- 
da la  alma  en  unas  sutilezas  ,  desdeña  alargar  la  mano  á 
lo  grosero  de  las  operaciones. 

No  pudiendo  saber  los  Príncipes  por  lo  que  ven  ,  es 
preciso  que  sepan  por  lo  que  oyen  >  y  como  para  acertar 
se  requiere  conocer  ,  es  costoso  el  acierto ;  porque  ciencia 
no  engendrada  de  noticias  vive  sujeta  á  un  tropel  de 
contingencias. 

Algunos  han  juzgado  ,  que  los  Príncipes  no  saben  lo 
que  son  ,  sino  lo  que  quieren  sus  lados  ,  porque  llegan 
las  verdades  á  su  noticia  por  los  conductos  que  le  cercan^ 
y  como  gasta  el  mismo  idioma  el  zelo ,  la  lisonja ,  la 
verdad  ,  y  la  hipocresía  ,  entre  la  desigualdad  de  los 
afectos  le  desfiguran  los  casos. 

Penetrar  el  vocabulario  del  verdadero,  ó  lisonjero,  es 
muy  arduo  $  porque  los  Príncipes  no  pueden  comprehen- 
der  los  genios  por  tratos  ,  ni  por  comercios  ,^que  son  las 
reglas  infalibles  de  la  prudencia  humana  j  ya  porque  su 
altísima  dignidad  los  prohibe  esta  familiar  comunicación* 
ya  porque  para  hablar  con  los  Príncipes  todos  aderezan 
sus  afe&os ,  y  componen  sus  pasiones ,  gastando  con  ellos 
lo  bueno  ,  y  reservando  lo  malo. 

Ningún  cole'rico  ,  iracundo  ó  misero  se 'desahoga  en 
la  casa  agena  ,  sino- en  la  propia  5  porgue  su  domicilio  es 

tea- 


4* 
teatro  donde  salen  á  representar  sin  afe&o  sus  pasiones. 
Saben  lo  que  importa  disimular  con  los  Soberanos  las 
flaquezas  ;  y  aunque  tiene  tanta  costa  esconder  las  incli- 
naciones ,  puede  mas  la  necesidad  del  engaño ,  que  la 
propensión  del  afecto. 

Han  puesto  las  ambiciones  políticas  tan  lexos  de  los 
Príncipes  las  verdades  ,  que  es  necesario  anteojo  de  larga 
vista  para  distinguirlas.  No  pudiendo  saberlas  por  lo 
que  ven  ,  es  preciso  conocerlas  por  lo  que  oyen  :  y 
aquí  suda  congojada  la  razón  sobre  á  quie'n  se  de- 
be ©ir.  Si  á  todos  ,  sobre  no  haber  vida  ,  es  inútil 
confusión.  Si  á  alguno  ó  algunos  ,  puede  peligrar  la 
elección  ;  y  si  á  ninguno  ,  es  cerrar  las  puertas  á  los 
avisos.  Tan  grave  es  el  mal ,  que  es  mas  fácil  conocerle, 
que  curarle. 

Algunos  Ministros  persuaden  ,  que  solo  ellos  deben 
ser  oídos.  Todos  son  acreedores.  No  es  lo  peligroso  ei 
oir  ,  sino  el  creer.  Se  ha  de  oir  á  muchos  para  creer  á 
pocos.  Notando  profundamente  los  informes  y  avisos, 
podrá  el  Príncipe  elegir  mentalmente  un  confidente,  que 
sin  declararle  la  confianza  ,  sea  depositario-de  su  con- 
fidencia. 

No  fuera  tan  peligrosa  la  confianza  en  los  Príncipes, 
si  pudieran  elegir  un  solo  confidente  para  sus  resolucio- 
nes 3  pero  no  han  penetrado  bien  esta  eslabonada  cadena 
de  los  afectos  humanos. 

Reparó  malicioso  uri  político  ,  (  que  por  los  errores 
de  su  religión  no  merece  ser  nombrado  )  que  á  la  presu- 
mida Isabela  de  Inglaterra  la  gobernaba  ei  Conde  de 
Linceste'r  ,  su  paraninfo  5  al  Conde  una  Dama  cortesana, 
su  querida  ;  á  esta  Dama  cortesana  un  Pagecillo  ,  su  ido- 
lillo  y  confidente  .5  y  á  esta  pueril ,  y  derramada  edad  stf 
pasión  y  su  ínteres.  ¡  Mira  que  hermosa  rueda  para  los 
aciertos  de  la  Gran  Bretaña! 

No 


No  hay  corazón  que  pueda  tener  parados  sus  afec- 
tos ,  sin  movimiento  sus  alas ,  y  en  clausura  sus  inclina- 
ciones. No  hay  corazón  humano  sin  alguna  particular 
afición  ,  y  simpático  movimiento.  Violencia  fuera  des- 
poseer á  los  Reyes  de  estas  privadas  y  forzosas  aficio- 
nes. Juzga  el  Príncipe  ,  que  confia  su  didamen  y  cora- 
zón de  uno  ,  y  le  fia  de  treinta :  porque  como  en  aquel 
uno  manda  otro,  y  en  este  otro,  otro,  y  siempre  se  vá  ba- 
xando  por  la  calidad  de  las  personas,  el  último  eslabón 
de  la  cadena  ,  que  suele  ser  el  mas  ruin  j  viene  á  ser  ei 
Emperador. 

Bien  eligió  Justiniano  en  tener  á  Belisario  por  Valí- 
do  ,  atendieddo  á  sus  reales  prendas  5  pero  imprudente- 
mente si  penetrara  sus  inclinaciones.  A  este  grande  espí- 
ritu de  Capitán  movía  imperiosa  Antonina ,  su  mugen 
y  á  e'sta  regia  Teodora  ,  esposa  del  Emperador.  Era  Teo- 
dora sagaz  ,  astuta ,  altiva  ,  de  pronta  ira  ,  de  fácil  ven- 
ganza ,  atrevida  como  poderosa ,  y.  resuelta  como  mu- 
ger.  Era  Antonina  de  iguales  calidades ,  á  que  anadia  la 
mas  nociva ,  que  era  tener  poco  temor  á  la  fama.  Des- 
pachó á  Belisario  á  la  prisión  del  Pontífice  Silverio  ,  por 
influxo  de  Teodora,  que  le  aborrecía  en  lo  interior,  aun- 
que manifestcba  lo  contrario  en  su  semblante  y  acciones; 
y  consiguió  oscurecerle  sus  militares  glorias,  anegán- 
dole en  caseras  desdichas.  Perdió  Belisario  segunda 
vez  en  la  Italia  su  adquirida  fama  :  y  á  no  sucederle  el 
valor  de  Narses  ,  se  hubiera  dividido  el  Imperio  del 
Occidente, 

Poco  mira  quien  no  atiende  mas  que  á  los  sugetos. 
Es  necesario  anteojo  de  larga  vista  para  penetrar  las 
conexiones.  No  hay  mortal  que  no  tenga  conexión  con 
otro  ,  por  una  de  estas  tres  cosas  ,  dependencia  >  afición,  o 
compañía.  Ninguno  tiene  tan  apolillado  el  corazón  ,  que 
no  le  sacuda  con  otro.  Á  ser  prescindibles  estos  respetos, 

no 


47< 

no  fueran  tan  delinqüentes  las  confianzas. 

Para  este 'impenetrable  golfo  se  necesitan  largas 
brazas  de  senda  de  orudencia.  Solo  hay  una  indus- 
tria ,  que  si  no  ataja  los  daños  ,  los  minora  :  es- 
ta es  elegir  el  confidente  5  pero  dexarle  ignorante. 

Necesita  el  Príncipe  fiarse  de  quien  es  fuerza  valer- 
se ;  pero  ha  de  ser  una  confianza  tan  reservada  ,  que  sin 
llegar  á  ser  mentira  ,  sea  cautela.  Simulación  con  engaño 
es  impiedad  :  disimulo  con  reserva  es  discreción.  Infor- 
mándose de  varios  sugetos ,  se  desaparece  entre  el  núme- 
ro la  confianza  del  ele&o  ;  y  la  emulación  de  zelos  en  el 
servir  es  espuela  para  acertar.  Distintamente  sirve  quien 
procura  acreditarse  ó  mantenerse.  Quien  sabe  que  tiene 
la  última  confianza,  sirve  para  sustentarse  en  ella  ,  y 
juzga  que  no  necesita  de  tanto  estudio  para  no  caer  ,  co- 
mo necesitó  para  subir.  Hallándose  ignorantes  los  que  in- 
forman ai  Príncipe  de  su  declarada  confidencia  ,  sirven  á 
porfía  con  la  golosina  de  ganarías  y  es  insigne  destreza 
obligar  al  mejor  servicio ,  manteniendo  la  magestad  del 
decoro. 

Hasta  en  eí  preguntar  debe  proceder  el  Príncipe  cau- 
teloso j  porque  ha  de  dar  á  entender  al  preguntado  que 
no  dirige ,  sino  informa  5  que  no  mueve ,  sino  avisa. 
Aunque  en  la  verdad  se  mueva  de  su  razón  ,  le  ña  de 
deslumhrar ,  para  curarle  la  vanidad ,  y  sanarle  la  pre- 
sunción. 

Esta  real  autoridad  se  mantiene  mejor  con  los  in- 
formes secretos  ,  que  con  los  públicos;  porque  el  públi- 
co ,  conocido  por  tal ,  ya  que  su  juicio  le  escuse  de -va- 
no ,  será  forzoso  ceder  á  las  importunidades  del  ruego, 
ó  cargar  con  las  quexas  de  su  retiro.  El  secreto  ,  jura- 
mentado con  la  confianza  ,  ni  podrá  tirar  gages  de  va- 
no ,    porque   no  podrá  revelarlo  5    ni  padecerá    con 

las 


48 

las  ignorancias  de  la  confianza  las  tentaciones  de  las 
súplicas.  Consigue  el  Príncipe  tres  ilustres  trofeos  >  es- 
cusar  al  confidente  de  jactancioso  ,  librarle  de  ios  pe- 
ligros del  ruego,  y  mantener  con  e'l  la  autoridad  de  su 
decoro. 

En  la  calidad  de  los  informes  secretos,  mas  se  deben 
atender  las  prendas,  que  las  cunas.  Hay  puntos  tan  mecá- 
nicos, que  los  entienden  mejor  los  oficiales, que  los  nobles, 
porque  es  peregrina  la  alma,  que  sin  la  prádica  pueda 
conseguir  ciencia  perfecta. 

No  desdeña  el  Gabinete  France's  humildes  cunas  con 
prendas  singulares.  Óyelos  discurrir  ,  y  elige  después  lo 
mejor.  No  es  hijo  de  la  sangre  el  acierto  ,  sino  el  discur- 
so 5  y  no  se  heredan  las  almas,  sino  las  noblezas.  Ape- 
les se  encubría  detrás  de  sus  pinturas ,  para  escuchar  las 
censuras  de  ios  que  las  miraban.  Un  zapatero  advirtió, 
que  no  estaba  con  propiedad  la  cinta  del  calzado.  Repa- 
ró Apeles  la  verdad  de  la  nota ,  y  pudo  corregirla.  De 
est&  defecto  no  le  pudieran  avisar  Ceuxis ,  ni  Parrasio. 
Mas  entiende  de  guarismos  un  Asentista  que  un  Ulpiano. 
Dividir  las  lineas  de  los  informes  entre  sus  pradicos ,  es 
tomar  el  camino  real  de  los  aciertos. 

El  sexto  rumor  era  :  Que  pues  no  ha  hecho  justicia, 
no  debe  haber  delincuentes.  No  puede  crecer  mas  la  pasión, 
que  subir  á  fiscalizar  lo  redo  ,  y  á  calumniar  lo  justo. 
Justicia  sin  proceso  no  es  justicia  ,  sino  urania.  Solo  en 
altísimas  causas  podrá  la  soberania  dispensar  por  el  ries- 
go las  puntualidades  de  lo  escrito. 

.Condenó  Tiberio  sin  formalidad  de  causa  á  dos  pú- 
blicos delinqüentes;  y  siendo  sus  delitos  tan  conocidos 
como  abominados  ,  por  haber  faltado  la  puntualidad  de 
lo  escrito ,  murieron  con  la  compasión  de  inocentes  ,  los 
que  vivían  con  el  horror  de  malhechores. 

No 


4? 

No  fuera  prudencia  estirar  en  esta  oportunidad  la 

justicia.  No  hay  tahúr,  que  no  sepa  que  es  bueno  quan- 
do  pierde  mudar  baraja,  pero  ha  de  ser  sabiendo,  que 
tiene  otra.  Á  no  tener  otra  á  mano  ,  fuera  imprudencia 
rasgarla,  porque  fuera  imposibilitar  el  despique,  que  pre- 
tendía. No  habiendo  baraja  nueva  entera  ,  lo  mas  dis- 
creto será  descartarse  de  las  cartas  peores.  Echan- 
do cartas  á  monte  ,  se  quitan  los  encuentros  de  ia 
suerte. 

No  debes  estrañar  esta  atenta  suspensión  ,  porque 
Augusto  ,  Príncipe  el  mas  discreto  ,  y  el  mas  dichoso, 
arrepentido  de  la  entrada  en  su  gobierno  ,  debió  á  Libia 
la  restauración,  y  la  penitencia.  Anegó  á  Roma  en  la 
sangre  de  sus  enemigos  ;  y  ai  paso  que  corria  por  los 
cadahalsos,  se  encendia  en  los  corazones.  Llegó  á  lase- 
creta  conjuración  en  que  entraba  el  sobrino  de  Pompeyo 
Cinna,  y  persuadido  de  la  discreta  Libia  ,  trocó  la  jus- 
ticia en  clemencia  ,  y  ganó  piadoso ,  lo  que  no  consiguió 
yengativo. 

En  estos  exemplos  prádicos  ,  yerra  tal  vez  la  aplica- 
ción ,  porque  se  varian  los  individuos.  La  política  es  una 
civil  medicina ,  que  guiada  por  las  veredas  universales 
es  muerte  ,  y  conducida  por  las  condiciones  de  los  acha- 
cosos es  vida. 

Á  algunos  los  empeora  el  castigo,  y  á  otros  los  enso- 
berbece el  agrado.  Para  elegir  la  senda  de  piedad  ó  ri- 
gor ,  se  necesita  el  conocimiento  comprehensivo  de  los 
genios.  A  los  ánimos  generosos  los  castiga  el  cari- 
ño ,  porque  tienen  por  feo  vicio  ío  ingrato.  A  los  ruines 
los  anima  ,  porque  no  teme  la  censura  quien  no  galan- 
tea la  fama.  El  rigor  á  los  generosos  los  hace  de- 
sesperados. La  piedad  á  los  cobardes  los  vuelve  atre- 
yidos. 

Difícil  es  penetrar  estas  inclinaciones ,  siendo  el  es- 

fom*  K  G  tu- 


tudio  mas  aplicado  de  todos  los  políticos  no  desplegar 
sus  ocultos  senos;  pero  la  prudencia  es  muy  discreta  zaho- 
ri ,  porque  reparando  en  la  repetición  de  sus  operaciones, 
se  averigua  lo  que  se  esconde.  Quien  se  ha  vendido  una 
vez  ,  se  venderá  treinta.  Yo  no  admito  penitencias  en  lo 
político,  sino  en  lo  christiano.  Al  que  siempre  ha  obrado 
consagrando  sus  acciones  al  altar  del  pundonor  ,  se  le 
puede  fiar  la  enmienda,  si  ligeramente  ha  errado.  Es 
la  fama  el  Dios  de  los  honrados  ,  y  solo  quien  la 
galantea  con  ansia  ,  no  echa  borrón  en  su  limpieza. 

Diestrísimo  piloto  pide  este  desarbolado  baxel  del 
Gobierno;  no  tanto  porque  tiene  contrarios  los  mares,  y 
los  vientos ,  quanto  porque  faltan  los  marineros ;  y  pilo- 
to sin  marinería  es  cuerpo  sin  brazos.  Los  conduchos 
por  donde  han  de  correr  las  órdenes  del  remedio  algu^ 
nos  están  viciados ,  y  otros  rotos.  No  puede  el  mas  dies- 
tro timonero  conducir  á  playa  el  baxel ,  sin  esperar  los 
soplos  de  mi  favor.  Lo  que  casi  irrita  la  igualdad  de  mí 
paciencia  ,  es  contemplar  que  no  se  estime  un  gigante  fa* 
yor.  Dos  males  ,  padecia  la  Monarquía  ;  uno  presente  ,  ^ 
otro  futuro.  Padecia  lo  que  lloraba,  y  lloraba  lo  que  te-; 
mia.  De  este  mal  que  habia  de  suceder  ,  la  ha  librado 
S.  A.  Todos  le  deben  el  remedio  de  lo  que  era  preciso 
padecer  á  no  haber  venido.  Siendo  esta  obligación  tan 
crecida  ,  no  es  estimada ;  porque  como  el  mal  de  que  ha 
librado  es  invisible  á  los  ojos  ,  y  solo  visible  á  los  juicios, 
solo  le  estiman  los  discretos ;  porque  para  discursos  crasos 
se  necesitan  beneficios  de  vulto. 

Estos  discursos,  como  de  conversación  arrebatados, 
y  como  sin  meditación  poco  cultos,  te  servirán,  Esperan- 
za mia  ,  de  desahogar  tus  vanos  temores ,  y  si  aún  escru- 
pulizas mis  verdades,  yo  te  doy  palabra  de  irte  satisfacien- 
do mas  cada  dia. 

Esperanza.     Con  razón,  Tiempo  amigo ,  te  llamó  Tha 

les, 


les  el  mas  sabio,  porque  solo  tu  luz  lo  penetra  todo. 
Debo  agradecer  los  sustos  de  mis  dudas ,  por  haber  lo- 
grado la  alegría  en  tus  respuestas >  y  ya  que  me  he  purga- 
do de  todos  mis  escrúpulos  ,  quiero  limpiarme  de  mis  en- 
fados. ¿Que'  sientes  de  unas  Gazetas  contrahechas  que 
han  corrido  ? 

Tiempo.  Esas  son  unas  balas  sin  pólvora  ni  munición, 
disparadas  del  vano  canon  de  una  hipócrita  pluma.  La 
turquesa  en  que  se  forman ,  y  la  tinta  con  que  se  escri- 
ben, es  una  complicación  de  ingredientes  de  Ginebra,  in- 
terés ,  ambición  ,  sagacidad  ,  engaño ,  impiedad ,  cau- 
tela ,  codicia  ,  y  venganza.  De  estos  ingredientes  se  for- 
ma la  tinta  ,  y  ios  polvos  para  que  se  conserve  escri- 
ta sin  borrarse  los  vende  con  disimulo  una  Repúbli- 
ca parecida  á  la  de  Venecia ,  no  en  la  reflexión  de  su 
juicio,  sino  en  ser  tan  temporal ,  como  su  vidrio. 

Esperanza.  Permite  que  te  diga  que  no  me  parece  sa- 
gacidad muy  discreta  derramar  mentiras ,  que  se  averi- 
guan por  falsedades. 

Tiempo.  Torpemente  engañas  tu  juicio  ,  porque  mas 
daño  ocasionan  en  lo  político  ,  y  militar  las  mentiras, 
que  las  verdades.  Una  voz  falsa  ha  turbado  inven- 
cibles esquadrones.  Un  movimiento  mal  penetrado  ha 
cortado  el  curso  á  muchas  vi&orias.  Poco  sabes ,  si 
ignoras  ,  que  los  mas  ciudadanos  del  mundo  no  son 
advertidos ,  y  que  las  armas  falsas  asustan  á  ios  vi- 
sónos. 

Pretenden  con  esas  derramadas  mentiras  tomar  el 
pulso  á  los  corazones ,  y  ganar  los  candidos ,  ó  parar 
los  afectos.  La  escondida  reflexión  de  sus  políticas  es, 
que  todas  las  vanderas  humanas  viven  repartidas  entre 
tres  Capitanes  generales  ,  Amor  ,  Odio  ,  ó  Neutralidad. 
¡Todos  los  soldados  son  como  los  Generales  ,  .Amigos, 
Enemigos  ,  ó  Neutrales.  Al  escuchar  que  S.  A.  no  pue- 

G  2  de 


52     ' 

de  subsistir,   que  ía  edad  del  Rey  no  es  constante, 

que  viendo   el  mal  irremediable  ,   ha   de  ceder   á   lo 

imposible  ,    los  amigos  sencillos  se  entibian  ,  los  ene^ 

migos  se  esfuerzan  ,  y  los  neutrales  se  confirman. 

Mas  daño  provocan  en  los  que  quiran  ,  que  en  los 
que  ganan  $  porque  muchos  que  condenando  su  ocio- 
sa neutralidad  ,  se  alistaran  en  la  vandera  de  la  razón, 
como  flojos  se  retraen  ,  y  como  cobardes  se  detie- 
nen. Consiguen  á  lo  menos  de  los  tibios  neutrales,  que 
no  se  arrimen  ,  y  de  los  afectos  no  muy  sagaces  que; 
se  desmayen. 

Mas  delicadas  reflexiones  te  revelara  de  esta  mali- 
ciosa política  ,  á  no  ser  mejor  que  se  ignoren  hasta  que 
se  castiguen  j  porque  es  peligrosa  revelación  la  de  sa- 
gacidades ,  que  de  xa  noticiosos  ,  y  no  enmendados.  Ya 
es  tiempo  que  no  me  detengas  ,  pues  sabes  faltare'  á  mí 
oficio  en  pararme  un  instante  ,  y  quexándose  todos  de 
mí  de  que  soy  breve  ,  solo  en  esta  conversación  habré 
parecido  largo. 

Al  pisar  el  umbral  para  salir  ,  divisó  la  Esperan» 
23  un  vulto  tan  escondido,  como  dinero  de  avarien- 
to ,  y  tan  envuelto  en  la  nube  de  un  manto  ,  como 
muger  fea  ,  que  á  puros  desprecios  ha  conocido  su 
cara.  ¿Quie'n  es  esta  fantasma?  dixo  la  Esperanza. 

Tiempo.  No  es  fácil  que  lo  conozcas ,  porque  mu- 
chas veces  has  registrado  su  semblante  5  pero  eres  tan 
olvidadiza  ,  que  desconocen  tus  ansias  ,  lo  que  han 
llorado  tus  experiencias.  Este  es  el  Desengaño  ,  que 
anda  tan  oculto  ,  y  escondido  ,  no  solo  por  verse  des- 
conocido ,  sino  por  mirarse  despreciado.  Tantas  veces 
le  has  visto  ,  quantas  han  salido  tus  esperanzas  in- 
fieles 5  pero  se  te  olvidan  tan  presto  sus  facciones^ 
que  desengañada  en  una  ,  te  engolfas  presurosa  en 
Otra* 


*3 

Esperanza.  Ni  puedo  negar  mi  delínqiiente  flaque- 
za ,  ni  me  dexa  mi  genio  proponer  la  enmienda  ,  por  mas 
que  me  corra  el' conocimiento  de  mi  culpa ;  pero  no 
me  admira  tanto  mi  reincidencia  ,  como  mirar  ai  De- 
sengaño en  Palacio ,  como  si  fueran  sus  patios  claus- 
tros, sus  tribunales  celdas  ,  y  sus  salones  her mitas. 

Tiempo.  No  discurras  tan  injuriosamente,  que  ima- 
gines asidas  las  virtudes  á  los  lugares  ,  quando  sus  pa- 
lacios son  los  corazones.  Es  verdad  que  habia  algunos 
años  ,  que  faltaba  de  Palacio  :  políticamente  le  desvia- 
ron ,  porque  le  oyeron.  Fuese  fugitivo  á  Zaragoza  con 
S.  A. ,  donde  le  ha  servido  de  Consejero  todo  este  tiem- 
po de  su  retiro  ,  y  ahora  en  la  jornada  de  S.  A,  vino 
como  fiel  criado  acompañándole  á   Palacio. 

Esperanza.  Temo  ,  que  enojado  de  mis  desprecios, 
jno  quiera  hablarme.  Por  tu  vida  que  interpongas  tu 
amistad ,  para  que  logre  el  alivio  duplicado. 

Tiempo,  No  se  negará  á  mí  ,  porque  profesamos 
tan  -íntima  inclusión  ,  que  e'l  se  compone  de  mis  mi- 
nutos ,  y  yo  me  califico  con  sus  verdades.  Amigo  De" 
¿engaño  ,  la  Esperanza  nuestra  conocida  ,  quiere  comu- 
nicarte su  pena  j  y  pues  no  te  niegas  á  ningún  mortal, 
no  te  escuses  á  su  fiel  deseo. 

Desengaño.  Siendo  quien  soy  ,  es  preciso  que  sea 
muy  breve.  Yo  te  respondo  lo  que  te  ha  dicho  mi  amigo 
el  Tiempo.  En  prendas  de  nuestra  verdad  ,  te  damos  por 
ñador  nuestra  firme  amistad.  Yo  te  doy  por  fiador  al 
Tiempo  ,  y  el  Tiempo  te  dará  mi  Desengaño. 

A  Dios  ,  dixo  la  Esperanza  :  y  vi  que  se  desapareció, 
porque  como  entró  con  tan  claro  Desengaño  á  ser  pose- 
sión ,  dexó  ya  de  ser  Esperanza. 


CON- 


54 

CONFERENCIA     VERDADERA 

EN    LA   VENTA    DE   VIVEROS, 

W  QUE  SE  EXAMINA  EL  PAPEL 
INTITULADO: 

LA  VISITA  DE  LA  ESPERANZA^ 

T  EL  TIEMPO,  Se. 

c 

JJ/ntre  otras  sabandijas  de  las- que  suelen  conducir  etí 
los  coches  de  Alcalá  los  estudios  ,  la  ociosidad  ,  y  el  aca- 
so ,  desembarcaron  ese  otro  dia  en  la  Venta  de  Viveros 
dos  Estudiantes,  un  Labrador,  y  un  Soldado.  Y» ha- 
biéndolos reducido  á  una  mesa  la  misma  fortuna ,  que 
los  unia  en  su  viage  ,  escandalizado  el  Labrador  de  oír 
las  sentencias ,  que  pronunciaba  en  la  cuenta  el  irrefra- 
gable tribunal  del  Ventero  ,  prorrumpió  en  estos  cla- 
mores :  ¡  Ó  ,  gran  Dios  !  ¡  Adonde  han  de  llegar  nues- 
tras miserias  i  ¿  Este  es  el  remedio  que  hemos  comprado 
á  costa  de  la  quietud  ,  de  la  hacienda  ,  de  la  libertad  ,  y 
la  honra  ?  ¡  Ó,  quánto  nos  cegó  el  anhelo  de  vernos  li- 
bres de  gabelas ,  y  tributos ,  pues  esta  vana  esperanza 
nos  obligó  á  atropellar  con  la  verdad  ,  la  justicia.,   la. 
modestia  ,  la  reputación  ,  y  la  conciencia  !   ¿  Que'  habe- 
rnos sacado   de  sufrir  ,   y  fomentar  públicos  alborotos, 
asambleas  de  inquietud  ,  conferencias  imprudentes  ,  aso- 
nadas de  guerra  ,  exércitos  de  gente  allegadiza  ,  desaca- 
tos contra  el  honor,  escarnios  de  la  Nobleza,  desprecios 

de 


55 

'de  la  nación  Española  ,  papelones  atrevidos  ,  pasquines 
desvergonzados ,  y  otras  muchas  tan  repetidas  ,  y  tan 
horribles  infamias,  que  siendo  así  que  estoy  hablando 
con  toda  la  boca  de  mi  "estomago  vacío  ,  ni  caben  en  mí 
pecho ,  ni  en  mis  voces  ?  Lo  que  yo  oygo  decir  en  mi 
Lugar  á  los  labradores  viejos  ,  y  de  buen  juicio  es ,  que 
el  fruto  que  habernos  sacado  de  lo  hecho ,  solo  ha  sido 
desvaratar  el  Gobierno  ,  perturbar  el  reyno  ,  escanda- 
lizar el  mundo  ,  perderlo  todo  ,  y  no  remediar  nada». 
Si  dicen  bien  ó  mal ,  yo  no  lo  alcanzo  ,  y  solo  puedo  de- 
cir ,  que  un  poco  de  mal  pan  cuesta  diez  y  ocho  quartos; 
otro  tanto  una  libra  de  piltrafas  ¿  poco  menos  una  azum- 
bre de  zupia  ,  ó  agua  envinada  :  y  los  demás  bastimen- 
tos tan  por  las  nubes  ,  que  todo  vale  mucho  sino  el  di- 
nero. Y  como  (  fuera  de  esto  )  anda  á  tan  subido  precio 
la  cebada  ,  nos  vemos  reducidos  á  tan  miserable  estado, 
tjue  no  solamente  los  hombres ,  pero  ni  aún  los  brutos 
pueden  vivir  en  Castilla. 

Oyendo  estas  razones  el  Soldado  ,  se  volvió  al  La- 
brador ,  diciendo  :  De  poco  se  queja  vm.  ,  y  bien  se  re- 
conoce ,  que  anda  al  rededor  de  la  panocha  de  Madrid, 
donde  está  el  graso  del  riñon  del  reyno.  Y  besando  un 
poco  de  pan  que  tenia  en  la  mano,  añadió  luego  :  Por 
esta  cara  de  Dios  ,  que  este  país  es  lo  mejor  ,  y  mas  bien 
parado  de  España.  Yo  vengo  ahora  de  Sevilla  de  servir 
al  Rey ,  y  en  aquella  Ciudad  está  valiendo  el  pan  de 
.Utrera  á  quarenta  y  dos  quartos  ■>  el  de  Mairena  á  qua- 
renta  y  ocho  5  y  el  de  Alcalá  á  cinquenta  y  siete ,  sin 
quitar  un  maravedí.  Mire  vm.  como  podrá  vivir  allí  un 
pobre  Soldado  ,  sin  mas  oficio  que  servir  á  quien  está 
tan  lejos  para  premiar  su  mérito  ,  respedo  de  los  malos 
condudos  por  donde  se  dirigen  á  sus  reales  manos  los 
memoriales  ,  y  las  pretensiones  5  pues  son  tales  ,  que  los 
desprecian  ,  ó  los  olvidan  ,  desauciando  á  los  honrados 

pre- 


5* 

pretendientes  aún  del  consuelo  que  produce  una  fantás- 
tica esperanza. 

"Eso  se  entenderá  ,  dixo  una  muger  pasagera  ,  coa 
los  picaranzones  del  Regimiento»,  que  pretendian  guar-, 
dar  el  Palacio  ,  y  defender  ai  Rey  ,  y  ía  Reyna  contra 
el  señor  Don  Juan  ,  y  con  los  menguados  que  se  queda- 
ron en  Cataluña:  que  los  que  vinieron  con  S.  A.  muy 
bien  medrados  están.  Y  miren  vms.  como  hablan  ,  por- 
que tiene  S.  A.  muchas  aficionadas  en  la  Corte. 

¡A  y,  señora,  replicó  el  Labrador  ,  y  que' poco  se 
me  dará  á  mí  de  todo  eso  !  Si  vm.  es  alguna  de  las  mu- 
chas espías  que  tiene  Don  Diego  de  Velasco  en  los  estra^ 
dos  de  las  señoras ,  vaya  ,  y  dígale  ,  que  yo  soy  natu- 
ral de  Meco  ,  y  me- llamo  Antón  Chapado,  y  que 
si  tengo  de  morir  de  hambre  ,  mas  quiero  morir  de 
achaque  de  haber  dicho  las  verdades.  Y  que  no  es  la 
menor  de  ellas  el  decirle  ,  que  es  vergüenza  ,  que  tan 
grande  y  tan  noble  Imperio  como  el  de  España  se  go«, 
bierne  por  las  malas  entrañuelas  de  un  vexin  envenenan 
do  como  su  Señoría  ,  sin  literatura  ,  talento  ,  ni  discur-i 
so  para  nada.  Lo  cierto  es  ,  que  esto  no  solo  está  como 
se  estaba  ,  sino  mucho  peor. 

Calle  vm. ,  dixo  uno  de  los  Estudiantes  ,  que  segur! 
pareció  después  se  llamaba  el  Bachiller  Badulaque >  y 
sacando  un  papel  del  seno ,  añadió  muy  ponderativo  > 
Aquí  está  lo  acendrado  de  la  política  del  señor  D.  Juan; 
con  tanto  acierto  ,  propiedad  y  elegancia  ,  que  sus  leales 
afe&os  lo  han  hecho  imprimir  ,  para  dar  satisfacción  al 
pueblo  ,  y  responder  á  esta  ,  y  semejantes  murmuración 
nes,  que  á  cada  paso  se  escuchan. 

¡  Ay ,  señor  mió  ,  dixo  el  Licenciado  Crespo  ,  que 
así  se  llamaba  el  otro  Estudiante ,  y  cómo  me  temo  que 
ese  papel  no  ha  de  ser  de  provecho  ,  porque  si  estamos 
padeciendo  de  obra ,  ¿  cómo  quiere  vm.  remediarlo  de 

pa- 


57 
palabra  ?  Léanos  vm.  ese  papel ,  y  veámosíe  ,  que  todos 
los  presentes  tienen  deseo  de  oirle. 

Enarbolóse  el  Bachiller  Badulaque ,  y  cantoneando 
la  voz  ,  se  empezó  á  enjuagar  con  cláusulas  ,  leyendo 
La  visita  de  la  Esperanza  y  el  Tiempo  ,  &c.  con  tales  ca- 
dencias ,  y  correspondencia  de  voces  ,  que  los  pasos  de 
garganta  parecían  zapateado  de  Labrador  ,  y  mudanzas, 
de  canario. 

Habia  leido  cosa  de  dos  hojas  ,  quando  le  interrurrn 
pió  el  Soldado  ,  dicie'ndole  de  esta  suerte  :  Señor  Bachi- 
ller Badulaque ,  bien  se  conoce  en  el  modo  de  leer  ese 
papel  ,  que  es  vm.  su  Autor  j  y  cierto  ,  que  aunque  no 
lo  entiendo  mucho  ,  le  alabo  la  eloqüencia  j  ¿pero  cómo 
quiere  vm.  satisfacer  mi  necesidad  solo  con  hablar  en 
culto  ?  Dexe  vm.  la  virtud  de  las  palabras  para  los  en- 
cantadores, que  la  hambre  es  una  enfermedad,  que  nun- 
ca se  ha  visto  curar  por  ensalmo.  Y  no  se  fie  vm.  en  la 
música  de  las  voces  ,  que  aquí  no  somos  niños  para  que 
nos  arrullen  con  canciones  ,  que  suenan  ,  y  no  significan. 
Y  no  piense  vm.  que  nos  han  de  tratar  como  á  gusanos 
de  seda  ,  entreteniéndonos  con  panderos ,  cascabeles  ,  y 
sonajas ,  para  que  no  sintamos  el  mal  temporal. 

Tiene  razón  el  señor  Soldado  ,  dixo  el  Licenciado 
Crespo  ,  que  la  verdad  no  necesita  de  tanta  afectación, 
y  los  hombres  cuerdos  suelen  despreciar  por  pueriles  se- 
mejantes locuciones.  Si  pretende  abonar  el  presente  Go- 
bierno ,  diganos  vm.  en  Castellano  ramplón  :  ¿Hemos 
mejorado  aigo  ,  ó  se  ha  empeorado  todo  ":  Si  vm.  confie- 
sa lo  segundo  ,  ¿para  que  es  ese  papel  ?  Pero  si  quiere 
persuadir  lo  primero  ,  responda  claro  y  derecho.  ¿  Hay 
menos  tributos  ?  ¿Hay  menos  donativos?  ¿Ha  baxado 
el  precio  de  los  bastimentos  ?  ¿  Hanse  reparado  las  Ar- 
madas i  i  Hanse  perdido  menos  plazas  ,  y  de  menos  im- 
portancia \  ¿  Hay  acaso  mejor  disposición  de  que  el  pue- 
..^Jom.V.  jH      •  bl_q 


blo  se  alivie  ,  el  rey  no  se^  desempeñe  ,  y  la  fortuna  se 
mejore  ?  Pues  si  no  hay  nac\a  de  esto,  sino  todo  lo  con- 
trario ,  i  para  que'  intenta  vm.  embrollar  la  verdad  con 
frasetines  \ 

Alteróse  el  Bachiller  Badulaque  ,  y  dixo  levantando 
mas  la  voz  :  No  falta  mas ,  sino  que  también  murmuren 
del  relevante  estilo  de  S.  A.  No  quiera  Dios  tal  (  dixo  el 
Licenciado  Crespo)  antes  como  digo  lo  uno,  digo  lo  otro: 
porque  nos  ha  enseñado  S.  A.  á  decir  Franqueza  ,  Fran- 
gentes ,  Subalternos ,  y  Bridecú..,  Y  si  como  vino  para  re- 
mediar el  tesoro  de  la  Monarquía ,  viniera  para  corre- 
gir el  tesoro  de  la  lengua  Castellana,  lo  hubiéramos  acer- 
tado j  i  pero  qué  importa  que  enriquezca  ,  y  mejore  la 
lengua,  s?está  empobrecido,  y. arruinado  el  reyno. 

Lo  peor  es ,  que  parece  que  vm.  habla  con  segunda 
intención  ?  porque  en  ese  coloquio  que  vm.  finge  entre 
el  Tiempo  ,  y  ia  Esperanza  ,  hablando  en  nombre  del 
Tiempo  ,  dice  vm.  estas  palabras  :  Los  que  me  miran  con 
mas  templanza  ,  llaman  a  ?nis  vaybenes  errores  ,  á  mis  mu- 
danzas alevosías  ,  y  á  mis  inquietudes  traiciones.  Luego 
añade  vm.  esta  sentencia  :  Tu  hijo  ,  que  es  el  Deseo  ,  he- 
reda el  ardor  de  ¡a  madre.  Y  en  verdad  ,  que  parece  que 
vm.  va  con  malicia ,  nombrando  la  soga  en  casa  del 
ahorcado. 

Vamos  adelante,  dixo  el  Labrador,  que  hasta  ha- 
ber oido  todo  este  tratado  ,  no  se  puede  hacer  buen  jui- 
cio. Y  habiéndole  acabado  de  leer ,  le  victorearon  los 
gorrones ,  y  las  mugercillas ,  que  se  habían  juntado  á 
oir  la  leyenda,  pensando  que  eran  las  coplas  del  Conde  de 
Irlos  ,  ó  alguna  relación  de  aquellas  ,  que  antiguamente 
solian  vender  los  ciegos  ,  quando  se  usaban  en  España  las 
victorias. 

Pero  el  Soldado  ,  con  el  mismo  desden ,  que  pu- 
diera Anibal ,  quando  se  enfadó  con  el  Retórico  ,  que 

se 


59 

se  puso  á  filosofar  de  la  guerra  ,  sin  mas  experiencia  ,  ni 
exercicio,  que  el  estudio  de  palabras  ,  y  figuras ,  fixan- 
do  los  ojos  en  el  Bachiller  Badulaque  ,  le  dixo  de  esta 
manera.  Yo  apostare  ,  que  queda  vm.  muy  contento, 
con  haber  desbuchado  toda  esa  piscina  de  regüeldos 
sentenciosos ,  discreciones  chavacanas ,  lisonjas  en  miel, 
y  boberias  en  arrope  >  pues  sepa  ,  que  no  ha  hecho  mas, 
que  hurtar  de  los  autos  del  corpus  los  dos  personages 
de  la  Esperanza  ,  y  el  Tiempo  ,  y  que  desesperando  á  los 
Ie&ores  con  el  tiempo  que  les  consume  en  cláusulas  im- 
pertinentes ,  y  periodos  sin  substancia  :  concluye  intro- 
duciendo el  Desengaño  al  modo  del  Saynete  de  la  Zarzue- 
la ;  si  bien  con  esta  diferencia  :  que  aquel  es  un  desen- 
gaño ,  que  tiene  por  fin  desengañar  á  un  joven  engaña-? 
do  $  pero  este  otro  ,  es  un  desengaño  bobo  ,  que  sin  de- 
cir cosa  de  provecho  y  quiere  volver  á  engañar  á  un  pue- 
blo ,  que  se  va  desengañando.  Y  aún  no  se  contenta  con 
eso ,  sino  que  también  pretende  engañar  al  señor  Don 
Juan  con  su  necia  adulación  5  pues  aunque  es  plato  muy 
dulce  el  de  la  lisonja  ,  para  que  agrade  al  gusto  ,  es  me- 
nester que  vaya  muy  rebozado  ,  porque  no  hay  paladar 
tan  goloso  de  la  estimación  ,  que  no  se  hastie ,  y  em- 
palague de  exageraciones  impropias ' ,  y  mentiras  de- 
claradas. 

Este  papel ,  en  verdad  (  dixo  el  Licenciado  Crespo  ) 
que  no  se'  yo  si  tiene  tanto  de  lisonja  ,  como  de  sátira.  Y 
si  no  ,  supuesto  que  los  dos  somos  estudiantes,  vamos  en 
forma  5  y  ajustemos  aquí  si  es  mas  lo  que  alaba  ,  que 
lo  que  vitupera.  Vm.  propone  la  question  con  estas  pala- 
bras :  Oygo  decir  ,  que  en  desterrar  a  la  Reyna  nuestra  se- 
ñora 7  obra  mas  el  poder  que  la  razón  ,  y  que  arrepentidos, 
volverán  á  la  Reyna  al  Gobierno,  Que  lo  público  no  se  ha  re- 
mediado. Que  los  señores  afeólos ,  viven  ,  sobre  disgustados, 

H  2  que- 


6o 

quexosos.  Que  no  ha  beneficiado  á  sus  leales  aféelos.  Que  es  muy 
alto  su  espíritu  para  las  humanidades  del  Gobierno.  Que 
pues  no  ha  hecho  justicias  ,  no  debía  de  haber  delitos,  Y  pa- 
ra decirlo  en  compendio  :  Corre  el  mismo  tiempo  que 
el  pasado.  En  estas  cláusulas  dice  vm.  mas  de  io  que 
parece. 

No  dice  tal ,  replicó  el  soldado  ;  porque  da  á  en- 
tender ,  que  las'quexas  del  pueblo  se  reducefí  á  esas  so- 
las ,  siendo  así  que  son  mucho  mayores  ,  y  mas  graves. 
Aceche  vm.  á  las  conversaciones  ,  y  verá  que  los 
hombres  de  conocimiento ,  y  delicada  lealtad  ,  tocan 
•en  la  libertad,  y  la  vida  de  nuestro  Rey,  y  llega  á  tan- 
to el  recelo  ,  asi  de  los  militares  ,  como  de  los  políticos, 
que  malician  ,  si  de  proposito  se  tira  á  desbaratar  esta 
Monarquía. 

Tal  cosa  ,  parece  increíble  ,  dixo  el  Labrador  :  y  no 
se  han  de  traer  á  disputa  las  necedades  manifiestas  \  pero 
por  esta  misma  causa  me  confunde  la  meditación  de  las 
palabras  ,  con  que  el  señor  Bachiller  propone  los  rumo- 
res que  le  asustan  ,  ó  si  no  diganos  su  merced.  ¿Que  sen- 
tido tiene  el  proponer  como  gran  mal  ,  que  se  arrepien- 
ta el  poder  ,  que  alejó  á  la  Rey  na  Madre  ,  sino  el  po- 
nerle en  estado  deque  no  pueda  servir  su  arrepentimien- 
to? ¿Y  quien  es  el  poder  de  quien  se  dice,  que  tiene 
quexosos  á  los  señores ,  y  que  no  ha  beneficiado  á  sus 
leales  afedos?  Porque  ese  modo  de  hablar  del  poder, 
parece  que  mira  á  diversos  sugetos.  \  Quien  son  estos 
leales  aféelos  ,  que  piden  premio?  Y  dígame:  ¿á  quien 
tienen  por  blanco  de  su  lealtad  ?  Y  sobre  todo  :  ¿  que  es- 
píritu es  aquel  ,  que  presume  de  mas  alto  ,  que  las  hu- 
manidades del  Gobierno?  ¿Es  acaso  ,  porque  el  mandar- 
lo todo,  es  oficio  humilde  ?  ¿Ó  por  ventura,  porque 
apeteciendo  el  sumo  poder  ,  se  dedigna  del  nombre  de 

Mi- 


"6  % 
Ministro?  Todas  estas  cláusulas  contienen  énfasis  muy  es-, 
candalosos  ,  que  dan  harto  que  discurrir  á  los  verdaderos, 
leales. 

Por  eso  (dixo  el  Licenciado  Crespo)  llego  yo  á  rece- 
lar ,  si  ese  papel  es  doblón  de  dos  caras ;  porque  aten- 
diendo á  lo  que  dice  claro  ,  parece  que  propone  la  ob- 
jeción con  tibieza  ,  para  que  parezca  mas  cumplida  la  so- 
lución: y  se  porta ,  como  quien  dispone  la  treta  para 
lograr  la  contratreta  ,  ó  como  quien  dispone  el  juego  pa- 
ra ganarle.  Y  por  otra  parte  :  viendo  las  perniciosas 
malicias  que  insinúa  ,  parece  que  va  á  advertir  todo  lo 
que  del  estado  presente  se  puede  temer.  Pero  vamos  al 
principal  intento,  y  examinemos,  como  satisface  vm.  á 
las  dificultades  que  se  proponen. 

Lo  primero  ,  responde  vm.  en  general ,  proponiendo 
el  miserable  estado  de  la  Monarquía ,  así  en  lo  político, 
como  en  lo  militar  ,  y  habiendo  gastado  en  esta  pin- 
tura muchas  elegancias  ,  concluye  vm.  con  decir  ,  Que 
S.  A.  no  ba  podido  remediar  ninguno  de  los  daños  que  sentía- 
mos ,  y  da  la  razón  :  Porque  ni  Aristóteles  ,  ni  Platón ,  j«- 
pieron  batir  moneda  sin  metales  ,  ni  alcanzaron  documentos 
para  hacer  tesoros ,  sino  para  conservarlos  >  y  que  faltando 
por  una  parte  el  dinero  ,  y  necesitando  por  otra  de  tanto 
reparo  el  torrente  arrebatado  de  las  viólorias  de  Francia  ,  no 
pudo  el  señor  Donjuán  corresponder  á  la  esperanza  del  pue- 
blo. Y  habiendo  confesado  vm.  todo  lo  que  está  diciendo 
nuestro  dolor  ,  alega  luego  varias  historias  de  los  Roma- 
nos ,  y  Cartagineses  ,  del  osado  Atila  ,  de  Tarquino 
con  Lucrecia  ,  y  de  Constantino  en  Bizancio,  que  si  vie- 
nen, ó  no  vienen  ,  á  Dios  la  cuenta  dará.  Ahora  vamos 
arguyendo. 

Primeramente :  si  vm.  confiesa  que  el  Gobierno  de 
S.  A.  no  ha  correspondido  á  su  esperanza  de  vm.  ¿que  se 
admira  de  que  digan  lo  mismo  todos  los  demás?  Y  si  vm. 

lió 


S2 

ño  puede  desmentir  esta  verdad,  ¿de  que  sirve  todo  ese 
papelón  ?  j  Y  á  que'  proposito  nos  ha  leido  todo  ese  car- 
tapacio ?  Vuelvo  á  argüir.  Vm.  dice  estas  palabras:  Entró 
S,  A.  con  el  aplauso  igual  al  deseo  :  concebí  de  su  alta  mente, 
y  soberana  idea  la  salud  universal  de  esta  enferma  Monar- 
quía. Esto  mismo  sucedió  á  todos;  y  como  vm.  se  enga- 
ñó ,  nos  engañamos ,  hasta  que  la  experiencia  nos  ha  di- 
cho ,  que  la  ardua  empresa  de  nuestro  remedio  ,  excede  a  la 
capacidad  de  nuestro  remediador. 

Respondió  vm. :  Que  era  este  asunto  imposible.  ¿  Pues 
para  que  se  encargó  de  ello  ?  Los  gobiernos  precedentes 
nos  conservaban  con  nuestros  achaques ,  y  los  Ministros 
que  nos  gobernaban  ,  no  prometieron  mas  de  no  hacer 
injusticia  á  nadie  ,  y  de  aplicar  toda  la  atención  ai  bene- 
ficio público  ,  fiando  de  Dios,  y  de  su  buena  dicha,  que 
nadase  perdería  por  su  culpa.  De  este  modo  se  vivia, 
quando  viendo  S.  A.  algunos  malos  sucesos  ,  clamó  al 
cielo  y  á  la  tierra  ,  blasfemando  de  ver  que  el  Pueblo  es- 
taba oprimido  ,  el  reyno  mal  administrado  ,  y  muchas 
piedras  preciosas  de  la  Corona  perdidas.  Y  ofreciéndose 
á  restaurarlo  todo  ,  se  mostró  tan  constante  en  este 
asunto  ,  que  por  este  motivo  dexó  de  ir  á  Flandes  quan- 
do mas  necesitaba  de  su  asistencia  ¿  y  después  dexó  de 
ir  á  Sicilia  ,  quando  de  sus  influencias  se  podía  esperar 
la  reducción  de  Mecina.  Y  aunque  en  estas  y  otras 
ocasiones  ,  no  solo  por  los  Decretos  reales  ,  que  se  le 
intimaron  ,  sino  también  por  el  riesgo  de  aquellas 
Provincias ,  por  su  propia  fama  ,  y  por  el  servicio  de 
su  Rey  ,  no  desistió  de  estar  en  puesto  y  parage  ,  donde 
azechando  al  gobierno  de  la  Monarquía  ,  viniese  á 
apoderarse  del  Rey  ,  y  del  reyno  ,  como  con  efe&o  lo 
consiguió.  Pues  si  aquellos  que  no  prometieron  mejorar 
el  mundo,  sino  el  servir  la  mejor  que  pudiesen  los 
puestos ,  son  dignos  de  reprehensión  ,  porque  no  nos 

me- 


63 

mejoraron  5  ¿que  reprehensión  ,  y  que'  castigo  merecerá 
aquel ,  que  habiéndole  dado  el  puesto  por  la  promesa- 
de  remediar  el  mundo,  ha  estado  tan  lexos  de  remediar, 
nada  ,  que  e'i  solo  ha  perdido  mas  que  todos  los  pre- 
cedentes ? 

Oyga  vm.  otro  argumento.  En  un  papel  impreso, 
que  en  el  estilo  ,  el  asunto  ,  y  las  circunstancias  pareció 
entonces  ser  sin  duda  de  S.  A.  ,  escusándose  con  sus 
parciales  de  no  haber  entrado  por  fuerza  en  Madrid 
quando  estuvo  en  Torrejon  ,  hablando  de  los  Ministros, 
y  de  los  desórdenes  de  la  Monarquía  ,  dice  :  Ellas  y  ellos 
están  hechas  carne  y  sangre  ,  en  grado  tal ,  que  si  no  es  quien 
con  general  obediencia  se  halle  aboyado  de  toda  la  autoridad 
Soberana  ,  que  es  la  que  hoy  alienta  á  aquellos  ,  y  consiente  á 
éstas  ,  no  habrá  jamás  nada  en  beneficio  público.  Según  es- 
tas palabras  del  manifiesto  que  publicó  S.  A  ,  arguyo  así: 
El  señor  Don  Juan  confiesa  ,  que  solo  ha  podido  obrar 
algo  en  beneficio  público  quien  con  general  obediencia 
se  halle  apoyado  de  toda  la  autoridad  Soberana.  Tam- 
bién debe  vm.  confesar  ,  que  ningún  Ministro  de  quan- 
tos  hemos  conocido  entró  á  gobernar  el  reyno  ,  hallán- 
dose apoyado  con  general  obediencia  de  toda  la  autori- 
dad Soberana,  sino  el  señor  Don  Juan  ,  á  quien  sé  le 
ha  dado  el  dominio  mas  despótico  ,  que  se  lee  en  His- 
torias haber  llegado  á  obtener  ningún  vasallo  suyo.  Lue- 
go España  no  tiene  razón  de  quejarse  de  los  otros  Mi- 
nistros ,  y  solo  se  puede  quejar  de  S.  A. ,  supuesto  que 
los  demás  no  han  podido  seguir  su  di&amen,  y  solo  S.  A. 
ha  podido  remediarnos. 

Vaya  otro  argumento.  En  el  papel  intitulado  :  La 
unión  de  los  Grandes  y  Nobleza  con  el  señor  Don  Juany 
que  no  puede  negar  vm.  que  S.  A.  le  dispuso  ,  y  junta- 
mente le  firmó  de  su  nombre  ,  dice  estas  palabras  forma- 
les :  Su  Magestad  ,  y  consiguientemente  sus  buenos  y  leales 

va-. 


?4 

vasallos-  padecemos  hoy  grandísimo  detrimento  en  todo ,  por 

causa  de  las  malas  influencias  ,  y  asistencia  al  lado  de  S,  M.  , 
de  la  Reyna  su  madre  ,  de  la  qual ,  como  de  primera  raiz,, 
se  han  producido  ,  y  producen  quantos  males  ,  pérdidas ,  rui- 
nas ,  y  desórdenes  experimentamos.  Ya  arrancó  esta  raiz, 
y  apartando  á  la  Reyna ,  consiguió  el  señor  Don  Juan 
quanto  deseaba.  ¿  Pues  cómo  retirada  la  causa  de  los 
males  en  S.  M.,  y  aplicándose  la  causa  de  los  bienes  en 
S.  A. ,  se  ven  tan  contrarios  efe&os  ,  que  nunca  se  han 
padecido  mas  calamidades  ,  mas  pe'rdidas ,  y  mas  lamen- 
tables ruinas  ,  que  después  que  empezó  á  gobernar  el  se- 
ñor Don  Juan  \  Esto  no  tiene  solución  ,  sino  el  decir,  p 
que  nos  engañamos  en  pensar  que  el  señor  Don  Juan  eral 
capaz  de  remediar  la  Monarquía  ,  ó  que  maliciosa-' 
mente  e'i  nos  ha  engañado  ,  obrando  de  manera ,  que  el 
Rey ,  y  el  reyno  no  puedan  resistirle  quando  sea  tiempo 
de  mayores  designios. 

Vuelvo  á  argüir  otra  vez  :  Las  quejas  del  mal  esta- 
do del  reyno  son  ran  antiguas  ,  como  se  ve'  en  la  gran 
Consulta  del  Consejo  real,  hecha  el  año  de  1616  ai 
Rey  Felipe  III.0,  que  la  trae  el  Canónigo  Navarrete, 
y  se  refiere  en  la  Historia  Pontifical :  ¿  pues  si  fue  culpa 
de  todos  los  pasados  el  no  haber  remediado  aquellos  ma- 
les ,  cómo  no  ha  de  ser  reprehensible  en  el  señor  Don 
Juan,  que  no  solo.no  haya  remediado  nada  ,  sino  em- 
peorádolo  todo  de  tal  manera  ,  que  desde  la  perdida  ge- 
neral de  España  no  ha  padecido  jamas  nuestra  Nación 
mayores  calamidades  ,  ni  mayores  ignominias  ?  ¿  Para 
que'  truximos  el  Medico  afamado  á  tanta  costa  ,  si  en 
lugar  de  sanar  nuestras  dolencias  ,  ó  por  lo  menos 
curarlas  mejor  que  los  otros  ,  nos  ha  empeorado  de 
suerte  ,  que  ha  dado  con  la  Monarquía  en  la  sepui^ 
tura  ? 

Vuelvo  á  argüir :  El  epe  no  cumple  lo  que  prome- 

íe, 


H 

te  ,  o  es  infiel ,  ó  es  ignorante  >  porque  ofrecer  lo  que  na» 
se  puede  cumplir  ,  juzgándolo  asi  \  ó  que  siendo  fa&ible, 
no  se  cumple ,  es  mentirosa  y  ruin  infidelidad  5  y  el  pen-> 
sar  que  es  practicable  lo  que  no  se  puede  hacer  ,  es  des-' 
preciable  ignorancia  de  hombre  inexperto  y  ligero.  Sien- 
do esto  asi ,   vea  vm.  quál  de  estas  cosas   le  pretende' 
aplicar  á  su  Mecenas ;  porque  vm.  no  puede  negar  que 
el  ofreció  el  alivio  ,  y  remedio  de  nuestros  males  :  y  si  no 
recorra  vm.  sus  palabras  ,  y  sus  acciones ,  y  verá  que  en 
quanto  ha  escrito  y  obrado  todo  era  preferirse  á  corregir 
al  mundo  ,  y  que  con  estas  jactancias  ,  y  blasones  de  su 
ardiente  zelo ,  y  superior  inteligencia,   se  grangeó   la 
aclamación  de  todo  el  rey  no  ,  y  que  en  esta  confianza  le<- 
llamó  S.  M.  ,  y  le  ha  encargado  todo  el  oficio  de  Rey, 
sin  reservar  para  sí  otra  cosa  mas  que  el  nombre.  Y  es- 
ta verdad  no  la  puede  vm.   negar,  ó  si  no  dígame: 
¿Que'  fin  ha  tenido  en  todo  ese  quaderno  de  frases  ,  si-- 
no  el  interponer  la  apelación  á  mas  largo  tiempo  ,  y  pro^ 
longar  el  plazo  para  que  S.  A.  cumpla  con  lo  que  ha 
ofrecido  ,  y  que  esperemos  de  el  la  salud  universal  de  es- 
ta enferma  Monarquía  ,  que  vm.  confiesa  concibió  de  su 
alta  mente  ,  y  soberana  ideal  Pues  siendo  esto  así ,  ¿que' 
mucho  que  el  Pueblo  Español  llore  su  engaño  ,  y  que 
lamentándose  de  haber  agenciado  su  mayor  daño  ,  quan- 
do  mas  solicitaba  su  remedio ,  se  queje  de  las  promesas* 
que  le  induxeron  á  esta  necia  confianza  ,  y  clame  contra; 
quien  tuvo  imprudente  temeridad  en  ofrecer  ,  ó  bárbara 
crueldad  en  no  cumplir  ? 

El  Bachiller  ,  que  hasta  aquí  había  callado  ,  alzó  la 
Voz  ,  y  volvió  á  repetir  esta  sentencia  :  Estoy  firme  y 
constante  ,  porque  del  soberano  entendimiento  de  S.  A.  pru-< 
dentemente  concibe  mi  idea  quanto  de  su  ideado  Ciro  en  Xe- 
nofonte  la  lisonja.  Es  Príncipe  tan  excelente  en  prendas,  qut' 
no  puede  pintarse ,  porque  no  puede  comprehenderse  >  .y  exce- 
Tom.  V.  I  de 


66 

de  mis  colores  ,' porque  excede   la  esperanza. 

Pues  ahora  digo  ( saltó  el  Labrador  )  que  vm.  habla 
eon   segunda  intención ,  porque  siendo  este  Héroe  tan 
capaz  como  vm.  dice  ,  solo  se  pueden  atribuir  á  malicia, 
y.  á  algún  ñn  torcido  los  errores  que  se  están  cometiendo 
en  el  gobierno.  Estos  son  tantos  ,   que  no  tenemos  que 
atribuir  nuestros  malos  sucesos  á  la  fortuna  ,  sino   á  la 
mala  disposición  del  arquitecto  de  esta  fabrica.  Y  si  no, 
dígame  vm.  ¿que'  medios  se  pueden- haber  aplicado  mas 
proporcionados  para  perder,  las  plazas  ,  las  provincias, 
y  todo  el  reyno  ,  que  despreciar  á  los  Grandes  ,  ajar   á 
los  Nobles  ,  pisar  á  los  Ministros  ,  deponer  á  los  benemé- 
ritos ,  premiar  á  los  sediciosos ,,   estafar  á  los  ricos ,  opri- 
mir á  los  pobres  ,  desesperar  á  los  soldados ,   reformar  á 
los  leales  ,  honrar  á  los  fugitivos,  gravar   á  los  Eclesiás- 
ticos ,  proscribir  á  los  sacerdotes  ,  atropellar  la  justicia* 
sitiar   los  oidos  del  Rey  ,  cercarle  de  espias ,  para  que 
no  pueda  socorrerle  la  verdad  con  el  desengaño.  Y  última- 
mente, gastar  el  tiempo  ,  el  dinero  ,   y  el  cuidado  ,  que 
se  habia  de  gastar  en  beneficio  público ,  en   chismosos 
exploradores  de  noticias  para  asegurar  la  facción  ,  y  para 
templar   el  miedo  del  castigo,  que  les  intima  su  mala 
conciencia. 

Suponga  Vm,  que  se  apoderase  del  gobierno  el  hom- 
bre mas  enemigo  de  la  nación  Española  ,  y  discurra  que 
pudiera  hacer  para  destruirnos  mas  de  lo  que  se  está  ha- 
ciendo.-Vuelva  vm.  los  ojos  á  Flandes  ,  y  vea  si  el  Fran- 
cés usa  con  las  ciudades  que  ha  conquistado  ,  tantas  vio- 
lencias ,  y  tiranías  como  las  que  se  han  executado  ,  y 
están  executando  en  Madrid,  y  en  todo  el  reyno.  ¿  Pues 
que  mucho  que  diga  el  pueblo ,  que  no  es  buen  amigo 
aquel  que  obra  peor  ,  que  ,el  peor  enemigo? ,  ¿.Y  que  mu«? 
c.ho  que  yo  discurra  de  un  hombre  tan  entendido  como 
vm.  le  hace  ,. que  rio  ignoraba  proporción  de  sus  medios* 

y 


*7 

y  que   no  en   vano  los  dispone  como  quien  pretende 

arruinar   este   edificio ,  para  hacer   otra  fabrica  de  su 
gusto  ? 

Hablemos  todos,  dixo  ei  Soldado;  que  vms.  con  ser 
estudiantes  ,  no  reparan  en  una  heregia  ,  que  ha  dicho 
este  señor,  porque  no  puede  dexar  de  serlo ,  decir  de  ua 
hombre,  que  es  Principe  tan  excelente  en  prendas,  que  no  pw 
de  pintarse ,  porque  no  puede  compre  hender  seJ¿\  ser  incom- 
prehensible solo  se  puede  decir  de  Dios,  según  lo  he  oi^ 
do  decir  infinitas  veces  en  los  sermones.  {  Pues  que'  locu? 
ra  es  atribuir  sabiduría  incomprehensible  ,  á  un  entendi- 
miento limitado,  y  muy  limitado? 

Acuerdóme  que  en  Flandes  oí  decir  áDon  Alonso  de 
Cárdenas  ,  que  vino  de  la  Embaxada  de  Inglaterra  :  Que 
el  entendimiento  del  señor  Don  Juan  era  como  una  nabaja, 
de  barbero  ,  que  tiene  filo  para  cortar  un  cabello  5  pero  se  em- 
bota al  partir  una  rebanada  de  pan,  dando  á  entender  ,  que 
era  agudo  para  cosas  sutiles,  y  inhábil  para  empresas 
heróycas.  \  Miren  que  aliño  de  ser  incomprehensible  \ 

Tambiem  le  oí  decir  al  Conde  de  Peñaranda  ,  ponde- 
rando la  buena  elección  de  vocablos,  y  elegancia  del  esti- 
lo del  señor  D.  Juan ;  Muy  bien  suenan  estas  cláusulas,  pero 
hasta  ahora  no  he  visto  ninguna  gran  cabera,  que  se  precie  de 
hacer  esta  filigrana.  Y  decia  muy  bien  ,  porque  es  de  en- 
tendimientos afeminados  gastar  en  galas,  y  afeytes  de  las 
voces  ia  atención  ,  y  el  estudio  ,  que  se  debe  emplear  en 
la  substancia  de  las  cosas ,  en  la  gravedad  de  los  ne- 
gocios, y  peso  de  la  razón.  ¿Pues  que  locura  es  llamarle 
imcomprehensible  ? 

Las  plazas,  y  los  reynos  no  se  defienden  á  coplas, 
sino  á  valazos  5  y  aunque  sean  muy  rodados  los  perio- 
dos, no  se  arma  bien  la  artillería  con  ellos.  No  es  lo  mis- 
mo ser  valientes  ,  que  ser  pey nados ,  y  bien  se  compone 
ser  aliñado  el  concepto  ,  y  descabellado  el.  juicio  :  y  me- 

1 2  jor 


6^ 

jor  suele  hallarse  la  razón,  y  la  verdad  en  los  términos 
groseros  del  Labrador  ,  que  en  ios  políticos  aseos  del 
Cortesano.  Y  ia  razoa  de  todo   es  ,  porque  el  valor  no 
consiste  en  decir ,  sino  en  hacer  >  y  así  puede  uno  ha- 
blar muy  bien  ,;  y  obrar  muy  mal.  Á  Caiigula  ,  á  Ne- 
rón ,  á  Domiciano  ,  y  á  Eiiogabalo  ,  nadie  condenó  de 
menos  elegantes  en  el  estilo ,  sino  de  necios  en  la  prác- 
tica de  los  negocios.  No  basta  ,  pues  que  un  Príncipe,  no 
use  barbaríamos  :en  el  lenguage  ,  para  que  se  libre  de 
ser  bárbaro  en  las  resoluciones.   Y  así  no  equivoque  vm, 
la  elegacia  afe&ada  ,  con  la  discreción  verdadera  j   ni  lla- 
me sabiduría  incomprehensible  ,  á  la  pura  gramática  de  los 
críticos  ,  y  conte'ntese  con  aplicar  á  ese  caballero  ,  á  que 
escriba  papeles  á  Monjas  ,  y  que  hartándose  de  chismes, 
se  los  ponga  en  culto ,  para  que  se  entiendan  menos ,  y 
duren  mas. 

Últimamente ,  para  que  vm.  consiga  su  aprehensión, 
y  borre  de  su  papel  el  soberano  epíteto  de  incomprehen- 
sible  j   vuelva  vm.  los  ojos  á  las  historias  ,  pues  hace  tan- 
ta obstension  de  que  las  sabe  ,  y  discurra  en  que  pueda 
consistir  que  los  antiguos  fuesen  siempre  aumentando  es- 
ta Monarquía  entre  mayores  dificultades  ,  y  mas  fuertes 
enemigos  que  los  presentes  ,  teniendo  menos  reynos  ,  me- 
nos poder ,  menos  rentas,  menos  alianzas  ,  menos  séqui- 
tos ,  menos  autoridad  ,   menos  obediencia ,  y  menos  re¿ 
putacion  ,  que  aquella  con  que  entró  el  señor  Don  Juan 
en  el  Gobierno  ,  y  no  hallará  vm.  otra  razón  mas  ade- 
quada  que  el  confesar  ,  que  aquellos  hombres  tenían  mas 
capacidad  ,  mas  zelo  ,  mas  amor  de  la  patria  ,  mas  valor, 
y   mas   inteligencia  ,  que  la  que  ahora  se  usa,  y  que 
suplían  con  sus  prendas  la  debilidad  de  los  medios.  Pues 
'  si  aquellos  varones  heroicos  coronados  de  victorias  ,  se 
humillaban  como  buenos  christianos  á  la  Magestad  di- 
vina :  ¿en  que  ley  cabe  ,  que  de  un  sugeto  tan  inferior  ,  y 
3  ¡  I  cjue . 


69 

que  con  tantos  medios  ha  hecho  tan  poco,  quiera  vm.  ar- 
marnos un  Lucifer  ,  que  dispute  á  Dios  el  título  de  Sobe- 
rano ,  y  de  Incomprehensible! 

Tenga  vm.  (dixo  el  Licenciado  Crespo  )  que  para  lo 
que  vm.  acaba  de  decir,  viene  muy  aproposito  un  Ídolo 
llamado  Rumon  ,  de  quien  hacen  mención  los  Escritura- 
rios. Este  era  un  falso  Dios  ,  que  á  nadie  favorecia  ,  pe- 
ro todos  le  adoraban  ,  sin  mas  título  que  llamarse  Ru- 
mon 7  que  según  interpreta  san  Gerónimo  ,  es  lo  mismo 
que  CelsitudO)  y  Alteza  en  buen  romance.  A  los  ídolos,  y 
á  las  estatuas  que  carecen  de  razón  ,  súfrales  vm.  que  no 
hagan  nada  :  y  vuélvase  contra  aquellos  que  las  hacen 
Deidades  ,  y  las  adoran. 

;       Estoy  conforme  con  esa  do&rina  (dixo  el  Soldado ); 
pero  quisiera  que  el  señor  Bachiller,  que  hace   tan  sabio 
á  este  Príncipe  ,  me  respondiera  á  una  pregunta.   ¿  Tiene 
Vm.  acaso  noticia  de  que  alguna  empresa  se  haya  acer- 
tado por  consejo  del  señor   Don  Juan.?  Porque  yo   solo 
rengo  una  experiencia  de  habernos  perdido  por  seguir  su 
dictamen.  Bien  sabido  es  ,  que  las  dos  batallas  del  socor- 
ro de  Dunquerque  ,  y   la  retirada  de   Ébora  ,  fueron 
únicas  obras  de  su  ingenio  :  pues  ya  ve  vm.  como  salie- 
ron. Lo  mismo  le  ha  sucedido  en  otras  muchas  ocasiones. 
De  esto  sé  mucho.  De  lo  que  pregunto  %  quisiera  que 
Vm.  me   diera  alguna  noticia  sin  hurtar  hazañas  á  Oña- 
te  ,  Mortara  ,  Caracena  ,  y  Conde'  j  que  estas  no  le   to- 
can, sino  en  quanto  era  estorbo  á  las  ideas  de  tan  grandes 
Caudillos. 

Iba  á  responder  el  Bachiller  Badulaque,  y  todos  á 
una  voz  le  obligaron  al  silencio ,  hasta  que  el  Licen- 
ciado Crespo  acabase  su  discurso  •  y  le  rogaron  que 
descendiese  á  lo  particular  á  que  procura  reponder  el  pa- 
pel ,  encargándole  la  brevedad  5  y  dicho  Licenciado 
Crespo  prosiguió  de  esta  manera. 

Di- 


70 

Dice  vm.  que  no  se  debe  llamar  destierro  el  retiro 
de  la  Reyna  j  y  agradeciéndole  á  vm.  el  empacho  de  la 
palabra,  me  admira,  que  lo  refiera  sin  hacerle  disonancia 
la  excepción.  Esto  que  á  vm.  le  suena  tan  mal ,  es  el  prin- 
cipal empeño  del  señor  Don  Juan  j  y  oiga  vm.  como  lo 
explica  en  aquel  con  templadísimo  papel  de  la  unión   de 
S.  A.  con  los  Grandes.  Estas  son  sus  palabras  :  Se  deduce 
con  evidencia ,  que  el  mayor  servicio  que   se  puede  hacer  i 
S.  M.y  y  en  que  mas  le  servirá  la  verdadera  fidelidad  ,  es  se' 
parar  totalmente  ,  y  para  siempre  de  la  cercanía  de  S.  M.  a 
la  Reyna  su  Madre.  Mire  vm.  quanto  peor  es  lo  que  dicen 
estas  cláusulas  ,  que  la  palabra  ^destierro  ,  y  no  se  meta 
vm.  a  corregir  el  vocabulario  de  su  parcialidad.  Y  si  \o 
que  significa  tanto  menos,  le  hace  tanta  disonancia:  ¿que' 
se  ha  de   decir  de   ur.a  demonstracion  tan  opuesta  á  la 
autoridad  ,  á  la  piedad  ,   á  la  política  ,  á  la  fama  ,  y  al 
honor? 

Añade  vm.  otras  dos  razones.  La  primera  ,  que  el  se- 
parar á  la  Reyna  fue  por  cumplir  el  testamento  de  Felipe  IV.°y 
que  así  lo  dexó  dispuesto.  Y  cierto  que  me  espanta ,  que  no 
haya  podido  vm.  discurrir  otra  mentira  menos  descara- 
da para  pretextar  tan  notable  resolución.  Bueno  fuera  que 
habiéndola  dexado  á  su  querida  esposa  el  absoluto  do- 
minio del  Gobierno  de  la  tutoría  ,  fiando  de  su  cariño, 
capacidad  ,  y  virtud  el  desempeño  de  esta  confianza  ,  de- 
xase  también  mandado  ,   que  en  premio  de  haber  sal- 
eado al  Rey  ,  y  al  reyno  de  los  peligros  de   la  minori- 
dad  ,  la  apartasen  violentamente  de  su  hijo  ,    y   tratán- 
dola como  madre  contagiosa  ,  ó  como  descomulgada  se 
dixese  :  el  Rey  su  hijo  ni  la  oiga,  ni  la  hable  ,   ni  la  vea  ;  y 
si  alguno  fuere  sospechoso  de  que  la  comunica  ,   ó  que  la  con- 
serva la  debida  lealtad  ,   sea  castigado  como   defidente  á  la 
Monarquía.     . 

La  verdad  es  :  que  el  Rey  Felipe  IV.0  siempre  temió 

el 


el  estorbo  de  un  bastardo  que  dexo  declarado,  y  que  coa 
altísima  providencia  le  excluyó   del   Gobierno  ,  y  que 
atrepellando  por  la  inclinación  de  Padre  ,  por  cumplir  la 
obligación  de  Rey  ,  no  consintió  que  en  la  última  en- 
fermedad se  le  pusiese  delante  ,  y  que  no  cayó  en  su 
imaginación  ,  que  se  habia  de  apoderar  de  la  persona  del 
Rey   el  sugeto  de  quien  mas  le  resguardaba  ,  y  por  cu- 
ya prevención  depositó  el  cetro  en  la  Reyna  ,  instru- 
yéndola en  las  advertencias  ,  que  algún  dia  se  publica- 
rán. También  es  verdad ,  que  previniendo  que  algún  diá 
podia  ser  que  la  Reyna  Madre  juzgase  conveniente  el 
retirarse  del   tráfago  de   la  Corte,  la  dexa  opción   para 
que  en  tal  caso  eligiese  la  ciudad  que  le  pareciese   mas 
conveniente  á  su  decencia  ,  quietud  ,  y  comodidad  ,  con 
otras  prerrogativas  que  se  atropellan  ,  y  desprecian  co- 
mo todo  el  mundo  sabe.  ¿  Esta  cláusula  es  acaso  bastan- 
te fundamento  para  haber  engañado  la  edad  incauta  del 
Rey  ,  con  falsa  persuasión  de  que  en  conservar  á  su  la- 
do á  su  Madre  ,  ó  en  restituirla  á  su-  lado  ,  contraviene 
al  testamento  de  su  Padre?  ¿Podia  creerse   tal  barbari- 
dad de  un  Rey  tan  piadoso  como  felipe  ?  ¿Por  ventura 
somos  Griegos  para  que  se  pra&ique  en  España  la  ley 
injusta  del  Ostracismo  de  Atenas  ,  que  manda  desterrar 
á  los  muy  beneméritos  de  la  República  ,  solo  por  satisfa- 
cer ,   y  consolar  á   la  envidia  ?   Luego  es  falsísimo  ,  que 
el  testamento  del  Rey  manda  que  el  hijo  aparte  de  sí  á 
su  Madre,  principalmente  en  aquella  edad  en  que  corre 
mas  riesgo  de  engañarse,  y  de  perderse. 

La  otra  razón  de  apartar  á  la  Reyna,  dice  vm.  que 
es  ,  por  ser  S,  M.  poco  dichosa  ;  y  en  parte  dice  vm.  bien, 
porque  no  es  poca  desgracia  ,  que  los  que  la  deben  estar 
mas  agradecidos  ,  hayan  abusado  de  su  piedad  para  exe- 
cutar  con  S.  M.  tan.  escandaloso  rigor.  Pero  vuelva  vm. 
ios  ojos  á  la  fama  de  S.  A. ,  y  considere  ,  si  ha  nacido 

en 


7% 

en  muchos  siglos  hombre  mas  infausto  para  la  Nación  Es- 
pañola. Todo  lo  que  ha  corrido  por  su  mano  se  ha  perdis- 
do  :  y  ahora  que  está  todo  á  su  cuenta  ,  se  pierde  todo. 
Apenas  sonó  que  había  venido  á  Madrid  ,  quando  empe- 
zaron á  venir  los  correos  á  manera  de  los  criados  de  Job. 
Vino  la  hambre?  vino. la  peste,  el  sitio  de  Oran,  la  rota  de 
Cataluña  j  piérdese  Cambray,  piérdese  Valencenas,  piér- 
dese Sant-Omer,  piérdese  Gante,  piérdese  Ipre,  piérdese  Pui- 
cerdan  ,  y  piérdese  todo  aquello  que  se  le  ha  antojado  at 
enemigo.  Pues  si  los  me'ritos  de  estar  al  lado  del  Rey  se 
han  de  medir  por  la  buena  fortuna  ,  vea  vm.  si  S.  A.  me- 
rece mejor  el  que  le  separen,  que  la  Reyna.  Otros  moti- 
vos alega  vm.  de  la  separación  de  la  Reyna  ,  como  la  es- 
trechura de  Palacio  ,  y  los  exemplos  de  Francia  :  los  qua- 
les  no  se  ponderan  de  por  sí,  por  ser  declaradamente  dis- 
paratados, y  por  el  gusto  que  nos  dá  ese  recuerdo  del  ma- 
trimonio del  Rey  ,  porque  parece  se  dilata  mucho,  y  tie^ 
ne  misterio  la  dilación. 

A  la  segunda  queja  de  que  lo  público  no  se  ha  remedia- 
do  :  responde  vm.  suponiendo  que  no  se  habla  de  los  ofi- 
cios por  ser  tan  justa  su  distribución  ,  sino  de  la  carestía 
de  los  bastimentos :  y  no  pudiendo  vm.  negar  la  verdad 
de  este  cargo,  confiesa  llanamente,  que  pocos  alimentos 
han  mudado  precio  ;  pero  nos  consuela  vm.  con  decir :  que 
es  menester  arruinar  la  Monarquía  ,  y  volverla  á  fundir  en 
el  molde  de  S.  A.  ,  y  que  solo  faltan  artífices  para  ello.  Tam- 
bién nos  regala  vm.  con  el  exemplo  de  Leónides ,  que  hi- 
zo resistencia  á  Xerxes  en  el  estrecho  paso  de  las  Termo^ 
pidas  5  que  aunque  no  viene  á  proposito  para  el  intento 
de  abaratar  el  pan ,  al  fin  llena  su  párrafo  con  otras  his- 
torias que  trae  vm.  harto  impertinentemente.  Ya  que 
vm.  quiso  lograr  esta  noticia  ,  considere  ,  que  si  Leóni- 
des ,  y  quinientos  compañeros  acometieron  al  exercito 
de  Xerxes  /  y  pelearon  hasta  morir  todos  ;  iban  muy 

bien 


73 

bien  comidos  y  bebidos ,  como  advierte  k  misma  his- 
toria. Pues  haga  el  señor  Don  Juan  que  comamos  y  be- 
bavos ,  y  llévenos  á  pelear  con  exercitos  de  Xerxes.  Pero 
si  no  hay  que  comer  ,  ¿  cómo  hemos  de  pelear  ?  Vamos 
al  caso  ;  y  suponiendo  la  verdad  de  que  casi  todo  se  ha 
encarecido  desde  la  venida  del  señor  Don  Juan  ,  y  que  el 
pan  mas  barato  vale  diez  y  seis  quartos  ,  veamos  quien 
tiene  la  culpa  de  tanta  carestía. 

Dice  vm.  que  corrió  una  voz  falsa  de  la  baxa  de  mo- 
neda ,  y  que  esto  no  se  pudo  remediar,  porque  hay  mu- 
chos ladrones ,  y  los  panaderos  son  veliacos ,  y  con  eso 
le  parece  á  vm.  que  ha  satisfecho  muy  plenariamente. 
¡  O  ,  lo  que  habla  que  decir  aquí !  Pero  baste  apuntar 
ahora  ,  que  aquella  voz  dependió  de  la  mucha  moneda 
manifiestamente  falsa  ,  porque  con  la  venida  de  S.  A.  se 
desenfrenaron  mas  los  monederos,  y  no  habiendo  vigi- 
lancia para  reprimirlos ,  no  hubo  tampoco  resolución  pa- 
ra que  se  obrase  en  Castilla,  lo  que  se  usa  en  toda  Anda- 
lucia  ,  donde  la  evidente  señal  de  la  moneda  adulterada 
les  ha  hecho  fácil  distinguir  la  verdadera  ,  y  les  ha  ser- 
vido de  ley  para  no  admitirla.  El  buen  pastor  no  cumple 
con  decir  de  donde  les  vino  el  daño  á  sus  ovejas ,  sino 
que  debe  prevenir  no  les  venga.  Echar  la  culpa  á  los 
malhechores ,  no  es  bastante  disculpa  de  la  omisión  del 
Juez  ,  que  puede  ,  y  debe  prevenirlo  ,  y  remediarlo.  En 
este  punto  se  debe  discurrir  del  mismo  modo,  que  quan- 
do  nos  quejamos  de  las  muchas  plazas,  que  pierde  S.  A. 
No  se  satisface  con  decir ,  que  el  Francés  las  conquista, 
y  se  las  gana  ;  porque  eso  no  se  duda  ,  y  solo  se  hace 
cargo  ,  de  que  sabiendo  la  prevención  con  que  madruga 
el  Francés  ,  en  parte  ninguna  se  ha  prevenido  de  suerte,, 
que  el  Francés  quede  burlado. 

Últimamente  ,  ¿  para  que  es  menester  echar  la  culpa 

á  los  Ministros ,  y  panaderos  ,  si  la  hambre  dimana  del 

Tom.  V.  K  mis- 


74 

mismo,  que  la  había  de  remediar?  Buscóse  mucha  canti- 
dad de  trigo  ,  tomóse  al  precio  acomodado,  que  tasó  la 
conveniencia  del  poder ,  y  pareciendoks  á  los  arbitristas 
que  era  esta  buena  ocasión  de  poner  tributo  en  el  pan, 
S,  A.  la  ha  logrado  lindamente ,  porque  vendiendo  el 
pan  á  dos  reales  ,  viene  á  doblarse  el  dinero  ,  que  se  em- 
pleó en  el  trigo,  para  de  ahí  socorrer  á  Girona  tan  lin- 
damente como  á  Puicerdan.  Con  que  se  averigua,  que 
con  achaque  de  abastecer  á  Madrid ,  se  encarecen  los  ali- 
mentos ,  y  al  Pueblo  se  le  quita  el  dinero  suavemente. 
Xsta  es  la  causa  verdadera  de  haberse  encarecido  en  Ma- 
drid el  pan.  Pero  si  vm.  poríia  en  que  la  culpa  está  en 
los  Ministros  que  se  sobornan  ,  y  en  los  panaderos  que 
solo  obedecen  al  logro  de  su  intere's :  ¿  quien  tiene  la  cul- 
pa de  esto  sino  quien  pudiendo  ,  y  debiendo  castigarlo, 
no  lo  castiga  ?  Ni  vale  por  respuesta ,  el  que  lo  ignora, 
¿porque  cómo  puede  ignorar  lo  que  vm.  sabe?  Y  si  vm, 
no  lo  sabe  ,  ¿  cómo  se  atreve  á  decirlo  tan  de  cierto,  co- 
mo si  lo  hubiera  probado  jurídicamente  ? 

Y  para  entrar  ya  en  lo  que  vm.  tan  confiadamente  pre- 
sume ,  de  que  nadie  se  queja  del  modo  de  dar  los  puestos, 
sepa  queno  menos  estáescandalizadoel  mundodelos  oficios, 
que  de  la  mala  provisión  de  los  alimentos.  Dice  vm.  que 
,ya  ahora  no  se  venden.  Está  vm.  mal  informado ,  si  no 
es  que  pretende  morder  al  disimulo.  De  los  puestos  de 
Indias  no  se  duda,  porque  es  pública  la  almoneda.  Mas  de 
los  de  acá  hay  ahora  tantos  duendes ,  quantos  son  los 
criados  de  S.  A.  No  recibia  Don  .Fernando  Valenzuela 
mas  que  recibe  ahora  Don  Diego  de  Velasco.  ¿  Pero  que 
hay  que  admirar  ?  Si  al  que  no  pretende  le  quitan  sin 
mas  ni  mas  el  dinero  ,  que  tiene  en  su  casa  7  ¿  que'  harán 
con  los  pretendientes  ?  No  hay  mas  diferencia  si  no  que 
ahora  se  venden  los  puestos  á  quien  mas  los  paga  ,  sin: 
mas  aprobación  que  el  dinero  j   pero   antes  á  nadie  se 

le 


75 
le -admitía  sin  que  le  consultase  ,  aprobándole  de  idó- 
neo el  Conseja  á  quien  tocaba.  ¿  Pues  quien  obra 
peor  l 

Es,  verdad  que  algunos  oficios  se  han  dado  sin  dine- 
ro >  pero  ninguno  de  valde  ,  ni  bien  empleado.  ¿Que' peor 
venta  que  la  de  que  las  dignidades  Eclesiásticas ,,  y  Ma- 
gistrados ,  sirvan  de  sueldo  á  las  sediciosos?  ¿Que'  peor 
empleo  ,  que  comprar  asesinos  de  sus  antojos  ,  con  los 
puestos  que  se  quitan  á  los  hombres  capaces ,  y  bene- 
me'ritos  ?  ¿  Aplaudirá  vm.  las  mercedes  hechas  á  Monti- 
jo,Cortizos,  el  Arcediano,  y  á  otros  de  este  modo? 
j  Pero  cómo  se  puede  aprobar  ,  ni  de  burlas  el  deponer 
ai  Príncipe  de  Parma  para  dar  el  Virreynato  de  Catalu- 
ña, y  poner  las  armas  en  manos  de  Monterrey  ?  ¿  El  de- 
poner al  Conde  de  Villaumbrosa  ,  para  hacer  Presidente 
de  Castilla  al  Canónigo  D.Juan  de  la  Puente,  sin  mas  mé- 
ritos ,  que  haber  sido  el  primer  General  de  la  gente  alle- 
gadiza con  que  S.  A.  vino  amenazando  á  la  Corte,  y  ha- 
ber manifestado  su  codicia  en  la  visita  del  Arzobispado 

de  Toledo,  donde  le  capitularon  de .  ?  ¿Y  también  por 

ventura  aplaudirá  vm.  el  haber  depuesto  á  Don  Lope  de 
los  Ríos  ,  para  dar  la  Presidencia  de  Hacienda  ai  buen 
caballero  Don  Gonzalo  de  Córdoba ,  que  cumplió  con 
las  obligaciones  de  su  sangre  con  dexar  el  puesto ,  en  que 
no  podia  dar  entera  satisfacción?  De  esto  habia  mucho 
que  decir  5  pero  vamos  á  otra  quexa. 

La  tercera  quexa  es :  Que  los  señores  antes  aféelos  ,  vi- 
ven quexosos.  Y  su  respuesta  de  vm.  reducida  ai  verdade- 
ro sentido ,  sin  el  follage  pomposo  con  que  vm.  la  ofus- 
ca ,  consiste  en  decir  ,  que  los  señores  obraron  como  hipó- 
critas de  la  ambición ,  asi  porque  cubrieron  con  el  pretexto 
del  bien  publico  sus  intereses  particulares ,  comí  parque  empe- 
ñaron al  señor  Donjfuun  para  desampararla  en  la  ocasión  ,  y 
perderlo ,  y  que  viendo  que  no  consiguen  r  no  Q  mucho  que  es- 

Kz  té» 


ten  quexosos*  Que  esta  respuesta  es  mala  ,  se  convence? 
porque  los  señores  dieron  al  señor  Don  Juan  quanto  el 
podía  esperar ,  y  S.  A.  no  les  ha  correspondido.  Ellos 
cumplieron  mas  de  lo  que  ofrecieron  *  pero  S.  A.  ha  fal- 
tado á  quanto  les  ofreció.  No  se  niega  ,  que  á  muchos  les 
movió  su  privado  sentimiento  ■>  pero  también  a  Don  Pe- 
layo  le  acabó  de  resolver  al  glorioso  asunto  de  restaurar 
la  patria  perdida,  el  duelo  del  desigual  casamiento  de  su 
hermana.  ¿Y por  eso  dexó  de  ser  digno  de  alabanza  aquel 
empleo? 

Los  Grandes  pensaron  autorizar  su  grado ,  y  mejo- 
rar el  rey  no  ;  pero  viendo  que  éste  se  pierde  ,  y  que  su 
dignidad  se  abate  ,  y  que  S.  A.  les  niega  sus  preeminen- 
cias ,  y  honores  ,  y  solo  se  los  concede  una  vez  por  cere- 
monia, ¿que  mucho  que  este'n  quexosos?  Y  de  mas  á  mas 
no  les  guarda  sus  fueros  ,  sino  que  los  hace  mas  tributa- 
rios que  al  plebeyo  mas  soez.  ¿  Cómo  no  han  de  llorar  la 
burla  que  les  hizo  su  esperanza?  Querian  que  la  Rey  na 
se  conformase  con  el  di&amen  de  todos  y  pero  no  que- 
rían que  se  perdiese  el  respeto  á  la  Reyna.  Querian  que 
se  atendiese  al  descontento  de  los  Grandes  ;  pero  no 
que  se  perdiese  lá  reverencia  á  las  mugeres.  Querian  que 
el  Rey  se  aplicase  mas  á  la  salud  del  rey  no  5  pero  no 
que  se  faltase  al  precepto  de  honrar  Padre  y  Madre.  Que- 
rían á  un  hombre  que  autorizase  con  el  Rey  un  Conse- 
jo 5  pero  no  querian  á  quien  desautorizarse  á  los  Conse- 
jos con  el  Rey.  Querian  á  quien  le  industriase  en  el 
Gobierno  i  pero  no  á  quien  le  desaplicase  del  Despacho. 
Querian  que  el  Rey  saliese  de  qualquiera  apariencia  de 
opresión  ;  pero  no  que  alguno  fuese  señor  de  la  perso- 
na del  Rey.  Finalmente  ,  quedan  que  el  Rey  quedase 
en  mejor  estado  que  antes  j  pero  no  verle  reducido  á  tal 
estrecho ,  que  ningún  vasallo  leal  le  pueda  ayudar  ,  ni 
con  la  palabra  \  ni  con  la  obra,  ni  con  el  consejo ,  sin  la 

no- 


77 

noticia  ,  y  la  indignación  de  la  cautela  ,  que  le  tiene  cau- 
tivo. Miren  los  Grandes  lo  que  hicieron  en  su  unión  ,  y 
pues  dieron  el  exemplar  para  el  error  ,  piensen  lo  que 
conviene  hacer  para  el  acierto. 

La  quarta  quexa  es :  Que  no  había  beneficiado  á  sus  lea- 
les afeólos. Á esto  se  responde,  que  quatro  Capitanes  acau- 
dillaron al  señor  Don  Juan  ,  que  son  impaciencia ,  vengan* 
za ,  soberbia  ,  y  codicia  :  Y  con   este  presupuesto  discurre 
que  tiene  pocos  acreedores  S.  A.  porque  de  los  contrarios, 
no  hay  controversia  :  de  los  neutrales  ,  dice  que  merecen 
castigo  5   y  de  los  amigos ,   que  como  le  siguieron  por 
obedecer  á  aquellos  quatro  Capitanes  por  la  mayor  par- 
te ,  no  son  dignos  de  premio.  Por  cierto  que  Ym.  lo  -es, 
por  haber  confesado  la  calidad  de  los  soldados  ,  que  die- 
ron su  voto ,  y  emplearon  sus  armas  en  la  exaltación  de 
S.  A.  Pero  digame  ahora  vm.  ¿cómo  se  había  de  acertar 
la  resolución  ,  si  el  principal  voto  de  la  consulta  le  die- 
ron   la  ignorancia  ,    y   la  imprudencia  de  las  mas  irra- 
cionales pasiones  ?  ¿Cómo  no  habia  de  errarlo  la  inconsi- 
deración de  la  impaciencia  ,  la  precipitación  de  la  venganza, 
la  arrojada  indocilidad  de  la  soberbia ,  y  la  torpe  ceguedad 
de  la  codicia7.  Si  estas  quatro  furias  del  infierno  se  convo- 
caron para  introducir  á  S.  A.  en   el   Gobierno  ,   no  hay 
que  admirar  el  que  suceda  tan  mal ,  y  de  que  nos. haya 
de  suceder  peor  ,  porque  forzosamente  ha  de  ser  malo  el 
pronóstico  ,  quando  la  constelación  que  influyere  en  este 
catástrofe  se  compone  en  vez  de  astros,   de  esos  quav 
tro  tizones  del  infierno.  No  puede  ser  bueno  el  suceso, 
que  dependió  de  tan  malos  infiuxos.  Y  no  habia  que  es- 
pantarse de  que  fuese  tan  desdichado  el  efc&o  ,   que  na- 
ció de  tales  causas.  Mas  si  en  esto  va  vm.  con  ánimo  sin- 
ce'ro  de  alabar,  y   no  con  la  cabilacion   disimulada  de 
morder  (como  se  sospecha)  ,  sepa  que  esta  muy  engaña- 
do :  porque  los  cabos  del  exercito  ,  que  conduxo  el   se- 
ñor 


.7? 

ñor  Don  Juan  /fueron  de  mejor  calidad  ,  que  lo  que  vm. 
piensa  >  porque  al  señor  Don  Juan  le  conduxeron  qua- 
tro  virtudes  tan  nobles ,  como  la  docilidad ,  fa  piedad \\  la 
lealtad  ,  y  la  sinceridad*  Estos  generosos  afectos  ,  se  dexa* 
ron  capitanear  del  engaño  y  porque  como  el  engaño  fue 
de  todos  $  vino  á  ser  el  engaño  general*  Y  creído  ,  y  obe^ 
decido  igualmente  de  todos  %  consiguió  esta  hazaña,  que 
injustamente  se  quieren  atribuir  á  sí  los,  sediciosos  x  ó 
los  que  vm*  llama  leales  afectos*  Lo  cierto  es ,  que  si  la 
docilidad  del  Rey  no  se  dexára  persuadir  ,  ó  si  la  pie- 
dad de  la  Rey  na  no  se  hubiera  dignado  de  ceder  ,  ó  la 
lealtad  de  los  nobles  no  se  hubiera  de xado  embaucar  ,  ó 
á  la  sinceridad  del  pueblo  no  hubiera  tenido  tanta  faci- 
lidad en  creer  y  confiar ,,  nunca  el  señor  Don  Juan  hu- 
biera entrado  en   Madrid.  De  este  discurso  saco  yo , 
con  licencia  de  vm.  que  el  perfe&o  agradecimiento  del 
señor  Don  Juan ,  debe  resplandecer  en  ei  mayor  servicia 
del  Rey  ,  veneración  de  la  Reyna  r  estimación  de  los 
nobles  >  y  alivio  del  pueblo*  Mas  ya  que  no  quiera  echar 
por  la  esfera  de  la  virtud  ,  advierta  que  también  los  ma- 
los dentro  de  los  mismos  vicios ,  pueden  guiar  lineas  qué 
remeden  en  la  apariencia  las  acciones  de  los  santos*  Y  así 
tienen  también  entre  sí  los  injustos  sus  sombras  de  amis* 
tad ,  de  justicia ,  y  de  agradecimiento.  Pero  es  cosa  des- 
dichada y  que  aún  esta  imagen  de  bien  le  falte  al  nueva 
Gobierno  >  y  así  se  quexan  muchos  de  los  parciales  de 
S.  A. ,  de  que  los  memoriales  mas  recomendados  de  1& 
amistad  y  confianza  >  se   remiten  al  despacho  univer* 
sal  de  la  ingratitud*  Esto  por  ventura  sucede  así  por 
providencia   de   Dios  ,    que  las    mas   veces  dispone» 
que  á  los  malos  les  salgan  fallidos  sustratos,  y  con- 
fidencias. 

La  quinta  quexa  es  y  de  que  S«  A.  es  de  muy  alta  espí- 
ritu para  ¡as  humanidades  del  Gobierno  y  y  la  explica  vm. 

di- 


19 
cliciendo  ,  que  se  funda  en  que  no  atiende  á  las  consultas 
de  los  Consejos ,  y  así  discurre  vrri.  dando  documentos 
inuy  plausibles  para  el  que  pretendiese  ser  tirano.  Y  todo 
en  sustancia  se  reduce  á  esta  sentencia  ,  con  que  vm. 
dexa  muy  ilustrada  la  política  ;  El  rumor  esparcido  (dice 
vm.)  es  tan  Indiscreto,  que  no  bailo  mas  alta  prenda  enS.  A, 
para  gobernar  bien ,  sino  es  }  no  dexarse  gobernar.  Hasta 
ahora  habia  disimulado  la  arrogancia  con  que  vm.  habla 
de  sí  mismo ,  y  la  vana  ostentación  que  hace  de  las  his- 
torias ,  trayendolas  de  los  cabellos  .,  y  como  quien  las 
tiene  mal  digeridas  ;  y  la  gran  satisfacción  con  que  pre- 
sume, que  dexa  muy  apoyados  sus  arrojos  ,  solo  con  de- 
cir ,  que  son  sentimientos  suyos  •>  j  pero  quien  puede  su- 
frir que  vm.  diga  ,  que  el  rumor  es  tan  indiscreto  r  que 
se  opone  á  lo  que  vm,  juzga  ,  como  si  vm.  fuera  la  regla 
infalible  de  la  discreción  ?  Pues  es  muy  bueno  por  cierto, 
lo  que  vm.  nos  dice  ,  que  la  mejor  prenda  es  ,  que  un 
hombre  inexperto,  y  moderadamente  capaz,  que  yerra 
quanto  determina,  y  cuyo  consejo  nunca  salia  bien.,  des- 
precie la  continua  experiencia,  la  admirable  comprehen- 
sion  ,  la  lealtad  Española ,  la  aplicación  incansable  ,  el 
zelo  constante  ,  y  las  venerables  canas  de  los  Consejos, 
y  que  todo  lo  gobierne  por  su  capricho  ?  No  puedo  per- 
suadirme ,  que  S.  A.  cometa  tan  grande  error ,  como  vm. 
Je  atribuye  en  el  discurso  que  forma  ,  para  desvanecer 
este  rumor.  Pero  si  acaso  es  verdad  lo  que  vm.  nos  da  á 
entender ,  ya  hemos  hallado  el  origen  de  todos  Jos  malos 
sucesos  de  la  Monarquía  5  porque  aunque  concurran  á 
nuestra  ruina  otras  muchas  causas ,  esta  es  solo  bastan- 
te para  que  todo  se  pierda. 

La  sexta  quexa,  ó  sexto  rumor  es  :  Que  pues  no  ha  he- 
cho justicia,  no  debia  de  haber  dellnqüentes.  Á  este  cargo 
procura  vm.  satisfacer,  diciendo  que  justicia  sin  proceso 
no  es  justicia  ,  sino  tiranía  ,  y  que  solo  en  altísimas  cau- 

sas 


8o 

sas  podrá  la  soberanía  dispensar  las  puntualidades  de  lo 
escrito.  ¡Ó  que  buena  doctrina!  Pero  equívoca  para  el 
Príncipe,  á  quien  vm.  pretende  lisonjear  ;  porque  lo  que 
da  á  entender  esta  sentencia  es,  que  tal  vez  se  pueden  su-, 
plir  las  formalidades  del  derecho  f  por  causas  gravísimas  ,  co- 
mo las  hubo  en  elgarrote  celebre  de  Malladas.  Pero  quitar 
los  puestos ,  y  desterrar  á  diestro  y  siniestro  ,  atropellan- 
4o  lo  mas  noble  del  mundo  ,  y  lo  mas  sagrado  de  las 
-Religiones,  sin  mas  proceso,  ni  mas  forma  judicial,  que 
ponerlos  las  espías  en  el  catálogo  de  los  sospechosos ,  no 
se  puede  disculpar  de  injusticia  ,  y  tirania.  Si  vm.  pré- 
tendía  encubrir  su  intención  ,  disfrazando  una  sátira  con 
una  lisonja  ,  y  un  pasquín  con  un  elogio  ,  aprenda  otra 
vez  á  disimular  ,  escondiendo  la  censura  de  tai  modo, 
que  con  los  ecos  del  aplauso  ,  no  todos  perciban  la  voz 
de  la  reprehensión.  Y  pues  tanto  se  precia  vm.  de  Sene-j 
quista  y  Tulíano,  pudiera  haber  aprendido  de  Tulio  y¡ 
Se'neca  ,  que  para  reprehender  el  vicio  de  la  crueldad 
en  Julio  Cesar  y  Nerón,  los  celebraron  tanto  de  cle- 
mencia ,  como  si  fueran  ios  hombres  mas  enemigos  de 
derramar  sangre  humana  ,  y  los  Príncipes  mas  piadosos 
del  universo.  Con  este  artificio  retórico,  no  menos  in^ 
genioso  que  prudente  ,  consiguieron  introducir  la  doc-? 
trina  en  la  alabanza  ,  suavizando  lo  amargo  de  la  ver-* 
dad  con  lo  dulce  del  halago.  Pero  decirle  vm.  al  señor* 
Don  Juan  tan  francamente  ,  quando  con  nadie  se  ob- 
servan las  fórmulas  del  derecho  ,  que  la  justicia  sin  pro- 
ceso no  es  justicia  ,  sino  tiranía  ,  solo  sirve  de  descubrir 
que  en  vm.  no  se  halla  valor  para  reprehender  ,  ni  dis-^ 
crecion  parajlsonjear. 

¿Que'  exclamaciones  no  hizo  S.  A.  por  la  muerte  de 
Malladas  ,   en  carta  que  escribió  á  S.  M.  y  que  la  di- 
vulgó como  manifiesto  ?  En  ella  le  llama  á  boca  llena 
inocente  ,  blasfemando  de  la  severidad  ,  que  dio  tan  bre- 
ves 


Si 

yes  términos  á  la  execucion.  ¿Pero  que  diremos  ahora 
de  las  repetidas  violencias  con  que  se  pretende  hacer  es- 
tilo de  lo  mas  irregular  ?  Antes  de  ajusticiar  á  un  hom- 
bre tan  indigno  de  vivir,  y  de  tan  corta  esfera  como  Ma- 
liadas  ,  se  vio  su  causa,  y  se  firmó  la  sentencia  por  rec- 
tísimos Jueces.  Mas  para  desterrar  á  quatro  Grandes  de 
España,  ¿que  proceso  ha  precedido  ?  ¿que'  cargos  se  les 
han  hecho?  ¿  que'  Jueces  se  les  han  señalado?  ¿Por  ventu- 
ra ha  habido  mas  que  la  presunción  de  que  su  lealtad, 
no  solo  veneraba  ai  Rey  en  sí ,  sino  que  también  en  su 
Madre?  Y  el  miedo  de  que  sola  su  presencia  habia  de 
servir  al  Rey  de  recuerdo  para  no  olvidar  tan  amable 
obligación  ?  Pues  que',  ¿tan  ligeramente  se  procede  á  un 
escándalo  tan  grande  ,  como  arrojar  de  la  Corte  un  Al- 
mirante de  Castilla  ,  sin  atender  á  la  sangre  que  del  troi 
no  de  España  va  á  sus  venas  ,  ni  á  la  que  de  su  alta  es- 
tirpe se  deriva  al  Rey  Católico  ?  ¿  Que  proceso  ha  ha- 
bido contra  el  Príncipe  de  Astillano  ,  Duque  de  Medi- 
na de  las  Torres ,  soberano  de  Sabioneta  ,  para  dester- 
rarle del  reyno  ,  profanar  su  casa  ,  privarle  de  los  ofi- 
cios ,  y  perseguirle  con  tanto  rigor,  como  si  fuera  un 
hombre  foragidoj  mas  que  lisonjear  la  condición  del  sue- 
gro ,  disimular  las  obligaciones  á  su  Padre  r  y  cautelarse 
de  su  entereza? 

I  Que  cargo  se  le  puede  hacer  al  Conde  de  Aguilar, 
para  intentar  echarle  del  mundo  Español ,  mas  que  ha- 
ber cumplido  bien  con  el  punto  de  su  puesto  ,  sin  fal- 
tar en  un  ápice,  ni  exceder  de  su  obligación  ?  ¿  Qué 
Causa  precedió  para  enviar  Juez  que  detenga  al  Conde  de 
Aranda  ,  mas  que  el  haberle  ultrajado  en  Zaragoza  coa 
achaque  del  embuste  del  veneno  ,  y  querer  quitar  de  de- 
lante de  los  ojos  un  testigo  de  otros  muchos  ?  ¿  Qué  au- 
tor hubo  para  deponer  al  Vice-Canciiler  de  Aragón, 
manchando  el  nombre  del  Rey ,  con  decreto  de  te'rmi- 
Tom,  Vm  JL  ¿ios» 


$2 

nos  tan  civiles  ¿  como  si  lo  didáran  las  verduleras  de  la 
plaza?  Para  deponer  con  tanta  infamia  á  tantos  Ministros^ 
y  para  multarlos  ,  quitándoles  de  un  golpe  el  dinero  ,  y  la 
reputación,  ¿qué  acusación  ha  habido?  ¿que  cargos?  ¿que 
probanzas,  ni  que  otra  justicia  mas  que  el  mandarlo  así, 
él  que  puede  mas? 

¿En  que'  pecaron  casi  dos  mil  hombres  del  Regimien- 
to de  la  Guardia ,  para  desterrarlos  todos  á  Sicilia  ,  con 
circunstancias  tan  ignominiosas,  mas  que  en  haber  es- 
tado  dispuestos  para  obedecer  el  orden  de  su  Rey ,  de- 
fendiendo su  Corte,  y  su  Palacio  contra  qualquiera  aleve 
acometimiento? 

¿Conque'  informaciones,  pior  que  culpas,  y  cotí 
que'  autoridad  ha  confinado  á  tantos  Religiosos  tan  co- 
nocidos ,  y  tan  inculpables ,  sino  pasando  la  mas  leve  sos- 
pecha por  certidumbre ,  teniendo  por  culpa  la  re&itud 
del  di&amen  ,  y  por  legítima  jurisdicción  la  impiedad  so» 
berbia  de  quien  no  atiende  á  mas  ley ,  que  á  la  de  su 
antojo  ? 

¿En  qué  fundaría  el  amenazar  á  los  Padres  de  la 
Compañía  de  Jesús ,  que  los  habia  de  extinguir,  y  el  ha«* 
ber  desterrado  á  los  que  le  parecieron  mas  introducid 
dos  por  la  Cátedra,  y  por  el  Pulpito,  y  Confesonario , si- 
no en  persuadirse ,  que  una  tan  sabia  Religión  no  habia 
de  ignorar  sus  unes ,  y  siendo  tan  santa,  no  habia  de  apo- 
yar tan  irreverentes  desacatos  contra  las  personas  reales, y , 
tan  injustos  procedimientos  contra  el  Rey,  contra  ej  rey-? 
no,  y  contra  Dios? 

Si  este  modo  de  Tribunal ,  sin  mas  formalidad ,  ni 
mas  razón  que  la  fuerza ,  se  hubiera  usado  en  tal ,  ó 
qual  ocasión,  pudierase  discurrir  que  era  de  aquellas  al- 
tísimas causas ,  en  que  la  soberbia  puede  tal  vez  dispen- 
sar las  puntualidades  de  los  escritos  3  pero  en  tantas  oca- 
siones ?  viendo  tan  repetidos,  y  perniciosos  exemplares* 

ni 


8j 

íii  el  ánima  mas  restado  del  mas  venal  lisonjero  puede  ne. 
gar  esta  verdad  que  vm.  nos  dice  sin  querer:  Justicia  sin 
proceso  no  es  justicia  ,  sino  tiranía* 

Pues  no  vale  decir,  que  por  atender  al  decoro  de  tan 
-autorizados  pegsonages,  como  los  contenidos,  se  dexan  de 
hacer  juridicas  averiguaciones  :  porque  las  preguntas  del 
interrogatorio,  con  que  examinaba  los  testigos  el  Juez  pes« 
quisidor  de  Valenzuela  ,  fueron  tan  desatentas ,  tan  de- 
sahogadas ,  y  tan  indignas  ,  que  Don  Joseph  Pacheco  al 
oirías,  no  pudo  disimular  la  disonancia,  habiendo  llevado 
en  paciencia  el  injusto  despojo  que  padeció,  según  la  nue- 
va forma  del  señor  Don  Juan. 

Ni  hay  que  decir,  que  no  ha  tenido  tiempo  ,  ni  me- 
dios para  averiguar  qualquiera  delito  por  oculto  que  fue- 
se. Prendieron  á  Ribera,  á  los  Herreros,  á  Maza,  á  Ol- 
mo, á  los  Oficiales  de  Guerra ,  y  á  otros  ,  y  no  han  po- 
dido averiguar  nada  por  donde  poder  condenarle ,  ni 
hacer  cargo  al  pobre  Duende.  Y  en  verdad  ,  que  como 
los  mismos  Religiosos ,  Sacerdotes ,  y  Confesores  ven- 
dieron en  el  Escorial  la  confianza  ,  también  alguno  de 
esotros  hubiera  dicho  qualquiera  cosa,  que  hubiera  que 
decir. 

No  ha  habido ,  pues  ,  otra  probanza,  ni  otra  tela  de 
juicio  mas  que  los  rumores  ,  que  admitió  la  ignorancia, 
y  fomentó  la  malicia.  ¿Cómo  sin  mas  examen  se  ha  pro- 
cedido á  tan  graves  castigos  ?  Á  nuestro  Padre  Adán  le 
hizo  Dios  cargos  >  y  si  Judas  no  se  hubiera  prevenido 
con  la  desesperación  ,  no  le  hubieran  condenado  sin  oir- 
le.  Si  los  dichos  del  vulgo  han  de  pasar  por  testimonio 
autentico ,  no  pienso  que  le  ha  de  estar  bien  al  señor 
Don  Juan.  ¿Pues  qué  Areopagitas  han  sentenciado  ,  que 
sin  mas  averiguación  ,  y  sin  constar  mas  crimen  ,  que 
el  ser  aborrecido  de  los  de  la  facción  ,  le  saquen  de  sa- 
grado ,  le  prendan,, ie  opriman  ,  le  despojea  de  todos 

L  2  sus 


$4 

sus  bienes ,  le  priven  de  todos  sus  honores ,  te  divi- 
dan de  su  matrimonio  ,  y  le  destierren  á  la  región  mas; 
bárbara,  mas  pobre,  y  mas  retirada  del  mundo? 

Si  al  lado  de  su  cariñosa  Madre  no  tuvo  el  Rey  \U 
bertad  bastante  para  hacerle  mercedes,  ¿qpmo  ha  de  creer^ 
el  mundo  que  tiene  mas  libertad  en  poder  de  un  hom*¡ 
bre  ,  que  vino  con  un  exército  para  hacerse  dueño  de  la! 
persona  del  Rey  ,  y  que  se  ha  apoderado  de  e'l  tan  ab-i 
solutamente  ,  que  la  Magestad  es  solamente  una  sombra, 
y  solo  le  quedan  á  su  arbitrio  las  travesuras  ,  y  divertid 
mientos  de  su  poca  edad  ?  Aquel  tan  irregular  decretos 
de  la  privación  ,  quando  mucho  ,  puede  engendrar  algu- 
na duda  de  si  el  Rey  nuestro  señor  lo  dice  de  suyo ,  y 
no  por  violenta  sugestión  de  su  colateral.  Y  hasta  que 
el  Rey  este  con  entera  libertad  á  satisfacción  del  rey  no, 
no  se  puede  decir  que  es  válido  ,  no  solo  dicho  decreto, 
pero  ni  tampoco  nada  de  lo  que  se  ha  obrado  contra  Ya-* 
lenzuela ,  y  todos  los  demás. 

Caso  negado  que  no  tuviese  el  Rey  libertad  para  cu» 
brir  á  Valenzuela ,  no  se  puede  decir ,  que  la  Reyna 
Gobernadora  no  la  tuvo  para  las  mercedes  que  le  hi- 
zo en  su  tiempo ,  y  para  disponer  de  la  decima  que  por. 
Madre  tutriz  el  derecho  la  concede.  Y  quando  hubie* 
ra  algún  delito ,  por  el  qual  mereciera  ser  despojado  de 
ellas,  ¿que'  culpa  tenia  su  pobre  muger  para  embargarla 
su  dote  ,  quitarla  los  gananciales,  y  reducirla  á  tan  misen 
lable  estado,  que  viva  de  limosna,  recogida  en  el  campa-i 
nario  de  una  Iglesia? 

¡Oque'  buena  es  la  justicia  ,  que  bástalos  mismos 
culpados  la  echan  menos !  \ó  quánto  importara  que  e\ 
Rey  nombrase  Jueces  re&os  y  desapasionados ,  que  pro- 
cediesen contra  los  ladrones  ,  los  sacrilegos  ,  los  asesinos, 
los  homicidas,  los  adúlteros,  los  libelistas,  los  sediciosos,  y 
los  traidores! ; ó  cómo  habian  de  parecer  malos  aquellos,  á 

..  quien 


quien  vm.  honra  Con  el  título  de  buenos!  Pero  algún  dia 
será  el  dia  de  la  razón. 

Hasta  aquí  habia  dicho  el  Licenciado  Crespo  j  quan- 
ido  se  oyó  el  tropel  de  un  coche  que  desembarcaba  en  la 
Venta.  Ea ,  señores  ,  despejen  vms.  dixo  el  Ventero  ,  que 
viene  el  señor  Oidor,  que  va  á  recoger  el  do»ativo  de  la 
Alcarria.  ¿Esto  hay  mas?  (dixo  el  Soldado)  ¿que'  hemos 
de  poner  ,  que  va  otro  á  la  Andalucía  ,  aunque  vale  una 
fanega  de  trigo  catorce  ducados?  Bueno  va  esto  (dixo  el 
Labrador)  ¿  quando  pensábamos  que  el  señor  Don  Juan 
nos  habia  de  aliviar  con  su  mucha  renta  ,  y  traer  algún 
arbitrio  ,  como  de  su  capacidad  para  nuestro  remedio, 
solo  nos  trae  la  maña  de  Caco ,  y  de  Pero  Andrés  ?  Pues 
para  quitárselo  á  quien  lo  hubiere  ,  no  necesitábamos  de 
tan  gran  político  ,  que  nos  enseñase  tan  admirable  secre- 
to. No  prosiguió  por  la  prisa  que  les  daban  á  partir.. 
Montaron  ,  pues ,  y  arrancando  las  muías ,  empezó  el  co^ 
enero  á  cantar  esta  copla. 

Denme  por  fe  y  testimonio, 
que  el  Rey,  y  rey  no  se  vende,' 
y  que  por  huir  de  un  Duende, 
hemos  dado  en  un  Demonio. 


TJZ 


PAZ    DE    CASTILLA  >     T    PORTUGAL 

el  di  a  3  de  Febrera  de  1668. 

i.°  -trímeramente  declaran  los  señores  Reyes  Católica, 
y  de  Portugal ,  que  el  presente  tratado  hacen ,  que  esta-* 
blecen  en  sus  nombres ,  y  de  sus  Coronas  y  vasallos  una 
paz  perpetua  ,  buena  ,  firme  ,  e  inviolable ,  que  empe- 
zará desde  el  dia  de  la  publicación  de  este  tratado  ,  que 
se  dará  en  el  termino  de  quince  dias  >  cesando  desde  lue- 
go todos  los  a£fco$  de  hostilidad  de  qualquiera  manera  que 
sea  ,  entre  sus  Coronas,  por  tierra  ó  por  mar  en  todos  sus 
reynos,  señorios  y  vasallos  de  qualquier  calidad  ,  y  con^ 
dicíon  que  sean,  sin  excepción  de  lugares ,  ni  de  personas» 
2.°    Y  porque  la  buena  fe  con  que  se  hace  este  tratado 
¡de  paz  perpetua,  no  permite  pensar  en  guerra  para  lo  fu- 
turo, ni  en  querer  hallarse  cada  una  de  las  partes  para  este 
efecto  con  mejor  partido,  se  acordó  en  restituirse  á  Portu* 
gal  las  plazas,  que  durante  la  guerra  le  tomaron  las  armas 
del  Rey  Católica,  "y  al  Católico  las  que  durante  la  guerra 
le  tomaron  las  de  Portugal,  con  todos  sus  te'rminos,  así,  y 
de  la  manera  ,  y  por  los  límites ,  y  confrontaciones  que 
tenían  antes  de  la  guerra  7  y  todas  las  haciendas  de  rai- 
ces se  restituyan  á  sus  antiguos  dueños  ,  ó  á  sus  herede- 
ros ,  pagando  ellos  las  mejoras  útiles' y  necesarias;  y  ni 
por  eso  se  podrán  pedir  las  damnificaciones ,  que  se  atri- 
buyen á  la  guerra  ,  y  quedarán  las  plazas  con  la  artille- 
ría ,  que  se  tenían  quando  se  ocuparon  ;  y  los  moradores 
que  no  quisieren  quedar  en  ellas ,  podrán  llevar  todos 
sus  muebles  ,  y  rocogerán  todos  los  frutos  que  tuvieren 
sembrados  al  tiempo  de  la  publicación  de  la  paz  j  decían 
rando ,  que  en  esta  restitución  de  plazas  no  entra  la  Ciu- 
dad de  Zeuta  ,  que  ha  de  quedarse  con  ella  el  Rey  Ca- 
tólico ,  por  las  razones  que  para  ello  se  consideran. 

Los 


«7 

3.°   '  Los  vasallos  y  moradores  de  las  tierras  de  uno 

y  otro  reyno  tendrán  toda  la  buena  correspondencia ,  y 
amistad  ,  sin  mostrar  sentimiento  de  las  ofensas  y  daños 
pasados ,  y  podrán  comunicar  ,  y  freqüentar  los  límites 
de* uno  y  otro," y  exercer  comercio  con  toda  segundad 
por  tierra  y  por  mar  ,  de  la  manera  que  se  usaba  en  el 
tiempo  del  Rey  Don  Sebastian. 

4.0  Los  dichos  vasallos  y  moradores  de  una  y  otra 
parte  tendrán  recíprocamente  la  misma  seguridad  y  li- 
bertad ,  y  privilegios ,  que  están  concedidos  á  los  subdi- 
tos del  Serenísimo  Rey  de  la  Gran  Bretaña  por  el  trata- 
do de  17  de  Diciembre  de  1666 ,  y  del  año  antecedente 
de  1630,  por  estar  dicho  tratado  en  ser,  así,  y  en  la 
forma  que  todos  aquellos  dichos  Artículos  en  razón  de 
comercios ,  é  inmunidades  tocante  á  el  fuero  ,  se  dan 
aquí  por  expresados ,  sin  excepción  de  Artículo  alguno, 
mudando  solamente  el  nombre  en  favor  de  Portugal ,  y 
en  los  reynos  de  su  Magestad  Católica  así ,  y  de  la  ma- 
nera que  se  ha  acostumbrado  en  tiempo  del  Rey  Don 
Sebastian» 

5.0  Y  porque  es  necesario  un  largo  tiempo  para  pu«« 
blicar  este  tratado  en  las  partes  mas  distantes  en  los  Se- 
ñoríos de  uno  y  otro  reyno ,  para  cesar  en  ellos  los  ac- 
tos de  hostilidad ,  se  acordó  que  esta  paz  se  comenzará 
en  las  dichas  partes  desde  el  dia  de  la  publicación  que  de 
el  se  hiciere  en  Lspaña ,  al'siguiente  año.:  pero  si  el  aviso 
de  la  paz  pudiera  llegar  antes  á  aquellos  Jugares,  cesar- 
ían desde  entonces  todos  losa£tosde  hostilidad  5  y  si  pa- 
sado el  dicho  año  se  cometiere  por  alguna  de  Jas  partes 
algún  a£to  de  hostilidad,  se  satisfará  todo  el  daño  que 
de  e'l  naciere. 

éf  Todos  los  prisioneros  de  guerra  ,  ó  en  odio  de 
ella  ,  de  qualquier  nación  que  sean  ,  sin  diiaciori ,  ó  em- 
barazo alguno  serán  puestos  en  libertad ,  así  de  la  una¿ 

co- 


88 

como  de  la  otra  parte ,  sin  exceptuar  persona  alguna  a 
pretexto  que  se  quisiera  tomar  en  contrario  j  y  esta  liber- 
tad comenzará  desde  el  día  de  la  publicación  de  la  paz 
en  adelante. 

7.0  Y  para  que  esta  paz  sea  mejor,  y  mas  fírmemete 
te  guardada  ,  prometen  los  dichos  señores  Reyes  Cató- 
lico respectivamente  ,  y  el  de  Portugal  de  darse  libre  ,  y 
seguro  paso  por  mar  ,  y  rios  navegables  contra  la  am- 
bición de  qualquier  Piratas  ,  ó  otros  enemigos,  que  pro- 
curarán tomar ,  y  castigar  en  rigor  ,  dándoles  toda  la  li- 
bertad necesaria  de  comercio. 

8.°  Toda  la  privation  de  herencia  ,  y  disposiciones 
hechas  con  el  odio  de  la  guerra  ,  son  declaradas  por  nu- 
las ,  y  como  no  acontecidas ,  perdonándose  la  culpa  ett 
virtud  de  este  tratado ,  habie'ndosc  de  restituir  las  ha- 
ciendas ,  que  estuvieren  en  el  Fisco  ,  y  Corona  á  las 
personas  ,  á  las  quales  sin  intervención  de  esta  guer- 
ra  habian  tocado  ,  y  pertenecido ,  para  poder  libremen^ 
te  gozar  de  ellas. 

9.0  Y  si  contra  lo  dispuesto  en  este  tratado ,  algunos» 
de  los  moradores ,  sin  orden ,  ni  mandamiento  de  los 
Reyes  respectivamente  ,  hicieren  algún  daño  ,  se  repara- 
rá ,  y  castigará  el  que  hicieren  siendo  tomados  los; 
delinqüentes  ,  mas  no  será  licito  tomar  las  armas  ,  y  rom- 
per la  paz  :  y  para  que  se  pueda  hacer  justicia  se  po- 
drán dar  cartas  de  mar  ,  ó  de  represalia  contra  los  de- 
linqüentes en  la  forma  que  se  acostumbra. 

io.°  La  Corona  de  Portugal  por  los  intereses  ,  que 
recíprocamente  tiene  con  la.de  Inglaterra,  podrá  entrafi 
á  la  parte  de  qualquier  liga  ó  ligas  defensivas  ,  ó  ofen- 
sivas ,  que  la  dicha  Corona  de  Inglaterra ,  y  la  Católi- 
ca hicieren  entre  si  juntamente  con  qualesquier  confede- 
rados suyos ,  y  las  condiciones .,  y  obligaciones  rccípro-- 
cas ,  que  en  tal  caso  se  ajustaren,  ó  se  acrecentaren  en  lo 

de 


8P 

de  adelante ,  se  tendrán  ,  ,y  guardarán  inviolablemente 
en  virtud  de  este  tratado,  como  si  estuvieran  prime- 
ramente expresadas  en  el ,  y  estuvieran  nombrados  los 
coligados. 

ii.°  Prometen  los  sobredichos  Reyes  Católico,  y 
de  Portugal  de  no  hacer  nada  contra  la  prohibición  de 
esta  paz  ,  ni  consentir  se  haga  direda ,  ó  indirectamente: 
y  si  acaso  le  hubiere  ;  de  reparado  sin  ninguna  dilación. 
Y  para  la  observación  de  todo  lo  arriba  contenido  se 
obligan  con  el  Serenísimo  Rey  de  la  Gran  Bretaña  ,  co- 
mo mediador  ,  y  fiador  de  la  paz,  y  para  firmeza  de 
ella  renuncian  todas  las  leyes  ,  costumbres,  y  qualquier 
cosa  que  haya  en  contrario. 

1 2.0  Esta  paz  será  publicada  en  todas  las  partes  don*- 
de  conviniere  lo  mas  brevemente  que  se  pudiere  ,  des- 
pués de  la  ratificación  de  ella  por  los  Serenísimos  Reyes 
Católico ,  y  de  Portugal. 

1 3.0  Y  finalmente ,  serán  los  presentes  Artículos  r  y 
paces  en  ellos  contenidas  ,  ratificados  y  reconocidos  ,  (y 
también  por  el  Serenísimo  Rey  de  la  Gran  Bretaña ,  co- 
mo mediador  ,  y  fiador  de  ellas)  por  cada  una  de  las  par- 
tes dentro  de  quatro  meses  después  de  su  ratificación,, 
Todas  las  cosas  en  estos  trece  Artículos  referidas,  fue- 
ron acordadas ,  y  establecidas  por  nosotros  el  Embaxa- 
dor  de  Castilla ,  y  el  de  Inglaterra  ,  y  Comisarios  Dipu-L 
tados  para  este. efecto  ,  en  virtud  de  las  Plenipotencias  de 
sus  Magestades  Católica  ,  Bretanica  ,  y  de  Portugal ,  y 
en  fe  de  dio  &c.  • 


Ton.  V.  M  RES^ 


RESPUESTA 

QUE  DIO  CIERTO  MINISTRO 
AL     RET     FELIPE     QUÁRTO 

DE    ESPAÑA, 
SOBRE  LAS  COSAS  DE  PORTUGAL. 

Oi  consejo  pide  la  aflicción  ,  años  há  que  V.  M.  debía 
pedir  consejo ,  porque  con  el  fuera  tan  fácil  el  remedio, 
como  ahora  es  áspero  el  desengaño.  La  verdad  nació 
en  la  tierra  j  mas  en  pobre  alvergue  :  no  nació  en  Pala- 
cio la  verdad  ,  y  una  vez  que  un  Santo  la  llevó  á  Pala- 
cio ,  fue  tan  poco  conocida  ,  que  le  costó  la  cabeza  al 
Santo.  Ninguna  cosa  arruina  una  Monarquía  ,  sino  la 
ponzoña  de  una  lisonja.  Mas  dañoso  es  un  lisonjero  atre- 
vido ,  que  un  enemigo  declarado  ,  y  un  contrario  pode- 
roso i  porque  este  dá  cuidado  5  mas  del  cuidado  nace  el 
solicitar  el  remedio  s  y  aquel  dulcemente  me  entrega  al 
descuido ,  y  sin  remedio  me  hace  precipitar  al  peligro. 
Mortificase  el  juicio  de  el  zeloso  ,  viendo  sin  rienda  go- 
bernar el  apetito  á  la  razón  ,  á  la  verdad  la  mentira  ,  y 
á  la  sencillez  la  malicia.  No  es  bien  que  un  Rey  de  cré- 
dito á  una  voz  que  engaña  quando  deleita  ,  y  no  suena 
quando  engaña.  Examínese  el  corazón  de  donde  sale;  se'- 
pase  el  mal  de  donde  viene,  porque  hay  almas  que  no  tie- 
nen palabras ,  y  hay  palabras  que  salen  del  alma.  No  se 
escucha  al  que  zeloso  desengaña  :  solo  aL  que  habla  al 

Sus* 


91 

gusto  del  Príncipe  se  escucha.  ¡  Que  vergonzosa  se  retira 
la  verdad  de  el  gobierno  adonde  preside  el  engaño ! 
Llórase  el  precipicio  ,.  y  no  se  atreve  el  zeloj  pierde  la 
gracia  quien  habla  la  justicia  ,  y  toda  la  goza  quien  li- 
sonjea. Aún  ahora  no  se  moviera  mi  lengua  ,  si  V.  M.  no 
despertara  mi  pluma.  Temerosa  vá  la  razón  ,  porque  sa- 
le del  alma  el  desvelo  ;  mas  no  recela  la  muerte  el  que  á 
su  señor  obedece  5  y  mas  yo,  que  estoy  al  fin  de  la  vida. 
Digo  pues  así ,  mi  Rey. 

Quien  facilita  lo  que  no  sabe ,  no  sabe  lo  que  faci- 
lita. Para  tener  experiencia  de  una  nación  ,  no  basta  co- 
nocer lo  presente  >  es  necesario  conocer  lo  pasado  para 
no  llorar  lo  futuro.  Sería  milagro  acertase  la  ignorancia 
adonde  muchas  veces  no  acierta  la  prudencia.  Portugal 
negó  a  V.  M. ,  aclamó  Rey  ,  facilitaron  lisonjeros  el 
remedio  ,  y  ahora  temerosos  se  retiran  del  peligro.  Esta 
nación  ,  señor  ,  conquistó  en  Oriente  las  Indias  >  jorna- 
da que  solo  imaginarla  obscurece  el  ánimo  para  empren- 
derla. Dominó  barbaras  naciones  ,  adquirió  con  su  bra- 
zo  muchas  coronas  ,  sujetó  con  su   asombro    muchos 
reynos  5  hizo  su  nombre  eterno  ,  no  solo  entre  Gentiles 
y  Paganos  ,  sino  en  todo  el  mundo.  África  ,  que  probó 
su  valor,  lloró  su  estrago  ,  y  siempre  vive  temerosa  ,  por- 
que en  ella  se  crian  los  niños  con  sus  prodigiosas  hazañas. 
Holanda  en  el  Brasil  (parte  de  la  America  )  conquistó 
con  sagazidad  ,  mas  no  quedó  con  ganancia  ,  porque  los 
sacudieron  con  violencia ,  y  esto  quando  el  amor  no  ayu- 
daba al  poder ;  que  para  Rey  ageno ,  se  obró  mucho  con 
valor  propio.  Este  fue  el  engaño  ,  que  hoy  se  llora  sin 
remedio.  Con  el  yugo  ageno,  parecían  los  leones  corderos; 
pero  con  el  propio  ( que  es  yugo  suave  )  parecen  los  cor« 
deros  leones.  Castilla  con  tantos  reynos  ,  con  tantos  mi- 
llones, y  con  tanto  exercicio  en  las  armas  ,  cobró  odio 
á  esta  nación  ,  porque  desde  su  primer  Rey  hasta  hoy 

M  2  se 


91 

se  continúa  su  estrago  ,  y  el  año  pasado  de  edad  en  edad 
continúa  la  inclinación  á  lo  presente.  V.  M.  lo  ha  leído 
con  admiración  ,  lo  ha  oido  con  sobresalto  ,  y  quizá  lo 
está  viendo  sin  remedio. 

Dormido  estaba  el  valor  en  Portugal  j  mas  la  ambi- 
ción ,  la  tiranía  executada  con  la  ignorancia ,  le  despertó 
el  valor.  Por  tiempo  de  sesenta  años  no  pudo  V.  M.  ad- 
quirir su  voluntad  »  porque  los  Ministros  fueron  tiranos 
en  este  tiempo.  Castigo  pedia  su  desafuero  ;  pero  crió 
faices ,  porque  se  dilató  el  castigo.   Las  armas  estaban 
olvidadas ,  y  con  la  sujeción  reprimidas  :  y  las  nuestras  le 
hicieron  tomar  las  armas.  No  es  esta  gente  ,  señor  ,  que 
se  rinde  con  amenazas ;  mas  fácilmente  se  remedia  coa 
caricias.  Si  los  llamamos  rebelados  ,-¿  por  que'  no  se  de- 
termina la  razón?  ¿  por  que  no  lo  conoce  la  justicia  ?  ¿por 
que'  no  nos  ayudamos  del  derecho  ?  ¿  por  que'  se  atiende 
á  lo  severo  ,  y  no  á  lo  christiano  ?  Letrados  dan  á  V.  JVL 
el  derecho;  á  Portugal  también  le  dan  derecho  sus  Le- 
trados j  ¿pues  por  que'  no  se  puso  esta  causa  en  derecho? 
Verdad  es  ,  que  ya  ahora  no  puede  haber  juicio  en  esta 
causa  ,  pues  ha  veinte  y  tres  años  que  se  solicita  con  las 
armas  el  asiento,  y  ya  mejor  aconseja  el  desengaño,  que 
la  razón  ;  ya  la  razón  se  puede  olvidar  por  el  remedio. 
Señor ,  no  todo  lo  dicen  á  V.  M. ,  y  un  Rey  lo  ha  de 
saber  todo.  Dicen  el  bien  ,  y  sin  razón  lo  dicen  >  callan 
el  mal ,  y  crece  porque  lo  callan.  La  salud  no  se  daña 
con  adversidades ,  y  un  Rey  no  desmaya  con  accidentes., 
Á  un  valor  grande,  todo  le  parece  pequeño. 

Dicen  á  V.  M.  que  Portugal  no  tiene  dinero ,  no  tie- 
ne navios ,  no  tiene  gente ;  traydores  son  los  que  lo  di- 
cen ;  ¿  pues  con  que'  nos  tienen  destruidos  ?  Sin  gente 
nos  tienen  tantas  veces  desvaratados;  válgame  Dios,  ¿que' 
fuera  con  gente  ?  Sin  dineros  lloramos  nuestras  ruinas, 
¿que  lloráramos  si  tuvieran  dineros?  Señor,  Portugal 

*  nos 


5?3 
nos  desvárate   cri  Montijo.   Portugal   nos  destruyó  en 

Yelbes  :  Luis  Méndez  de  Karo  huyó  dexando  caballos, 
artillería  ,  infantes  ,  y  bagages  :  Portugal  en  Ebora  des- 
truyó la  flor  de  España  ,  lo  mejor  de  íiandes  ,  lo  lucido 
de  Milán  ,  lo  escogido  de  Ñapóles ,  y  lo  granado  de  Es- 
tregadura. Vergonzosamente   se   retiró  S.  A.  dexando 
ocho  millones   que  costó  la  empresa ,  ocho   mil  muer- 
tos ,  seis  mil  prisioneros ,  quatro  mil  caballos  ,  veinte  y 
quatro  piezas  de  artillería,  y  lo  mas  lastimoso  fue,  que  de 
ciento  y  veinte  títulos  y  cabos,  no  escapaTon  sino  cinco. 
Germán  ,  y  Don  Diego  Caballero  ,  ¿  por  que  huyeron 
dexando  el  Estandarte  de  su  Principe  í  Pues  si  nada  tie- 
nen ,  ¿  hay  mayor  afrenta  que  vencernos  sin  nada  ?  Si 
nadie  basta  para  nosotros  ,  g  para  que  se  busca  á  nadie  ? 
Ello  ó  es  valor ,  ó  es  milagro.  Si  milagro  ,   el  tesón  es 
locura  ;  si  valor  ,  mayor  es  nuestra  flaqueza  ,  y  mas  que 
su  poder  nuestra  cobardía.  Cada  día  espera  V.  M.  que 
se  gane ;  y  cada  dia  sepa  V.  M.  que  se  pierde ,  y  que  es 
mucha  la  pérdida  de  cada  dia.  Quarenta  mil  hombres  lie— 
y  ó  el  señor  D.Juan  de  Austria  entre  infantes,  caballos  ,  y 
gastadores  ;  llevó  el  mayor  número  de  cabos ,  que  pudo 
juntar  España  ,  el  mayor  carruage,  que  pudo  unir  el  po- 
der ,  y  la  mayor  artillería  ,  que  se  vio  en  exército  en  Es- 
paña. Todo  esto ,  señor,  nos  quedó  destruido,  ¿  vie- 
ronse  mas  que  mil  quinientos  caballos  ,  y  mil  infantes 
de  todo  ?  Si  algunas  plazas  suyas  tenemos  ,   mas  fue  por 
traición  suya,  que  por  valentía  nuestra.  ¿  Hay  Grande 
en  este  reyno  que  no  este' pequeño  ?  ¿hay  poderoso  que 
no  este'  necesitado  l  ¿  hay  rico  que  no  este'  pobre  í  ¿y  po- 
bre que  no  muera  de  hambre? 

¿  En  qué  se  consumen  de  las  Indias  los  millones  ?  ¿  en 
qué  se  tiene  gastado  de  V.  M.  las  rentas  ?  ¿  Adonde  se 
han  muerto  mas  de  cien  mil  hombres  en  veinte  y  tres 
años  sino  en  Portugal  l  ¿  Y  Portugal  sin  dinero ,  sin  gen- 

«1 


P4 

se ,  y  sin  navios ,  atemoriza  el  mar ,  vence  los  exérci- 
tos ,  y  hasta  los  reynos  estraños  sustenta  ?  Señor ,  mi 
pluma  lo  dice  ,  y  setenta  viudas  lo  lloran  ,  que  desper- 
taron en  Palacio  la  compasión  á  V.  M.  Mi  lengua ,  sin 
solicitar  aplauso  ,  sin  ministrar  lisonjas ,  sin  recelar  pe- 
ligros ,  descubre  á  V.  M.  los  sucesos  5  habla  lo  que  sien- 
te ,  y  siente  mucho  lo  que  escribe.  Señor ,  si  no  apro- 
vechan trazas  ,  si  los  traydores  suyos  se  descubren  ,  sí 
nuestros  secretos  se  revelan  ,  y  nuestras  máquinas  se 
deshacen  ,  y  descubre  Dios  todo  á  los  Portugueses  ,  es 
evidencia  que  Dios  así  lo  quiere.  Los  prodigios  del  Cie- 
lo se  ven  ;  los  milagros  son  claros,  ¿pues  no  es  desatino 
oponerse  al  Cielo  ? 

V.  M.  tira  para  esta  guerra  á  Castilla  la  sustancia, 
á  Flandes  el  socorro  ,  á  Milán  la  defensa  ,  á  Ñapóles  el 
presidio  ,  al  Imperio  la  salud  ,  á  Cataluña  el  remedio ,  y 
á  toda  España  la  esperanza.  No  se  pueden  proveer  las 
plazas  5  enflaquécese  el  reyno  j  mueren  los  pobres,  y 
aliéntase  el  enemigo.  Francia,  y  Inglaterra  no  pueden  su- 
frir tan  poderoso  vecino  5  ayudan  con  cautela  al  necesi- 
tado ,  y  sino  es  amor  que  tienen  á  Portugal ,  es  odio  que 
t  ienen  á  Castilla.  Rey  y  señor  mió  ,  de  una  parte  ha  de 
ser  justa  la  guerra  entre  christianos ,  para  que  no  perez- 
can tantas  almas.  El  Cielo  muestra  que  es  justa  la  suya, 
pues  los  favorece  tanto  ,  ya  tanto  i  luego  es  injusta  la 
nuestra. 

Si  no  es  afrenta  para  España  el  hacer  paces  con 
Holanda  ,  siendo  herege  ,  revelado  ,  y  tirano ,  y  si  no 
desdora  ,  procurar  paces  con  Bretaña  ;  si  es  conveniencia 
hacerlas  con  Francia  j  ¿  por  qué  no  ha  de  ser  licito  ha^ 
cedas  con  Portugal  ?  Si  de  España  temen  todos ,  y  Por- 
tugal vence  á  España  ,  \  mejor  temetán  á  España  unida 
con  Portugal  ?  Mas  crédito  se  pierde  en  las  armas  ,  que 
en  el  brio  i  mas  se  interesa  en  los  casamientos  de  casa, 

que 


95 

que  en  las  esperanzas  de  fuera.  Señor  ,  en  nombre  de  los 

Estados  habla  mi  pluma.  No  se  gobierne  V.  M.  por  quien 
le  dice  lo  que  no  sabe  ,  sino  por  quien  sabe  lo  que  le 
dice.  Si  voluerttis ,  ¿^  audieritis  mey  frona  térra  comedetisy 
quod  si  nolueritis  ,  &  ad  iracundlam  me  provocaberhis  ,  gla- 
dius  devorabit  vos.  Esto  dixo  Dios  ,  y  á  voces  un  hombre 
dice  lo  que  Dios  dixo.  Este  Señor  guarde  á  Y.M. 


CA- 


91 

CATALOGO 

de  algunos  libros  curiosos  y  selectos,  par  a  la  librería 

de  algún  particular,  que  desee  comprar  de  tres 

á  quatro  mil  tomos. 

POR  EL  REVERENDÍSIMO  PADRE  MAESTRO 

FRAY    MARTIN    SARMIENTO, 

Benedictino  de  Madrid. 


AUTORES    ORIGINALES 
LATINOS    T    GRIEGOS. 


-tara  tener  una  breve  y  clara  idea  de  los  autores  an- 
tiguos clasicos  originales  ,  así  Latinos ,  como  Griegos  y  se 
podrán  dividir  unos  y  otros  en  autores  Gentiles  y  Christia- 
nos:  y  haciendo  un  cúmulo  de  todos  ellos ,  se  podrán  di- 
vidir en  quatro  tiempos  poco  mas  ó  menos  ,  cada  uno  de. 
200  años. 

Para  el  caso  tomemos  400  años  antes  deChristo,  y  500 
después:  en  todqs  <?oo  años.  De  estos,  en  los  200,  ó  22  j, 
años  primeros ,  se  colocarán  los  autores  puros  Griegos 
y  Gentiles,  y  aún  mas  antiguos ,  como  Homero  ,  Hesiodo9 
y  tal  qual  mas. 

En  los  200,  ó  225  años  segundos,  se  colocarán  tam-* 
bien  los  autores  Griegos  puros  Gentiles. 

En  los  200,  ó  225  años  terceros,  (  ya  después  de 

Christo)  se  colocarán  los  autores  Latinos ,  Gentiles ,  ya 

tom.  V*  N  nq 


92 

no  tan  puros ;  y  los  autores  Latinos ,  pero  Christianos, 
que  son  los  de  la  primitiva  Iglesia. 

En  los  200,  ó  225  años  quartos,  que  son  los  últimos, 
y  acaban  en  el  siglo  V.°  se  colocarán  pocos  autores  Lati- 
nos, Gentiles  y  Griegos  5  pero  muchísimos  autores  Chris- 
tianos ,  ya  Griegos  ,  ya  Latinos ;  y  aquí  acaban  los  au- 
tores Gentiles  ,  ya  Griegos  ,  ya  Latinos,  con  la  diferen- 
cia de  que  como  todo  se  escribió  ó  en  Griego  ,  ó  en  La- 
tín ,  aunque  los  escritores  fuesen  de  otras  naciones  3  el 
lenguage  y  estilo  comenzó  á  corromperse  ,  y  á  barbari- 
zarse mucho. 

Cotejando  todos  los  autores  de  estos  poo  años  dichos, 
es  cierto  que  los  Griegos  escribieron  mas  que  los  Lati- 
nos 5  y  así  se  puede  decir,  que  los  autores  Griegos  Gen- 
tiles ,  son  tres  tantos  mas  ,  que  los  Latinos  Gentiles  :  y, 
que  los  autores  Griegos  Christianos  ,  son  al  doble  de  los 
Latinos  Christianos. 

No  se  debe  hacer  librería  pública  ,  que  no  tenga  to- 
dos los  libros  de  los  Autores  del  tiempo  referido  ,  pues 
son  las  fuentes  originales.  Deben  ser  de  las  primeras  edi- 
ciones modernas  mas  selectas.  Los  libros  que  se  imprimie- 
ron en  la  primera  vez ,  pasan  ya  por  manuscritos  :  por- 
que hace  cerca  de  300  años  que  se  imprimieron. 

Así ,  pues ,  debe  tener  una  libreria  publica  en  apo- 
sento á  parte  las  ediciones  primeras  de  todos  los  autores 
de  los  poo  años  calculados  arriba  ;  y  ademas  de  esto  ,  á 
la  vista  todas  las  mejores  ediciones  modernas  de  los  mis- 
mos. Un  particular  no  podria  tener  tantos ;  pero  digo, 
que  debe  tener  todos  los  autores  dichos  de  qualquiera  edi- 
ción? y  algunos  con  preferencia  de  la  mas  correcta,  y  mas 
moderna. 

Todas  las  impresiones  hechas  en  Roma  y  Venecia 
de  los  Manücios  :  en  París  de  los  Estepbanos  :  en  León  de 
Francia  de  los  Gryphos :  en  Antuerpia  de  la  oficina  Vían- 

ti- 


99 

finiana  :  y  en  Holanda  de  los  Elzevirios  ,  se  aprecian  mu- 
cho ,  ó  por  muy  hermosas  ,  ó  por  muy  correctas. 

De  todos  los  autores  dichos ,  hay  quatro  ge'neros  de 
ediciones  modernas  muy  sele&as.  La  i.a  en  Holanda,  y 
especialmente  de  los  Elzevirios,  en  marca  pequeña  de 
1 2.0  ó  de.  1 6.° y  y  solo  contiene  el  puro  texto  ,  y  tal  quai 
nota. 

La  2.a  en  París  ,  que  llaman  Adusum  Delphini ,  por- 
que se  destinó  para  el  uso  del  Delphin.  Se  repartieron 
muchos  autores  Latinos,  y  algunos  Griegos  entre  los  eru- 
ditos ,  para  que  cada  uno  sacase,  comentase  é  imprimiese 
de  suyo.  Imprimiéronse  en  4.0  ,  y  aunque  son  muy  ca- 
ros ,  son  magníficos. 

La  3.a  es  Ja  de  Holanda  ,  que  llaman  Cum  notis  va- 
riorum  i  porque  viendo  los  Holandeses  que  eran  caros  los 
tomos  Ad  usum  Delphini  de  París  ,  idearon  reimprimir  los 
dichos  tomos,  y  muchos  mas  en  marca  mas  acomodada,  y 
en  8.°  real,  para  venderlos  mas  varato.  Salieron  bellísima- 
mente  impresos ,  y  con  este  realze  mas  sobre  los  Ad  usum 
Delphini ,  que  estos  solo  tienen  las  notas  del  editor  y  co-< 
mentador  France's  ,  pero  los  de  Holanda  tienen  lo  mas  se- 
lecto de  e'ste  ,  y  las  notas  mas  escogidas  de  varios  erudi- 
tos antiguos  y  modernos  ,  de  donde  les  vino  el  nombre 
de  Cum  notis  variorum. 

La  4.a  es  de  Inglaterra  y  Holanda  >  y  se  debe  llamar 
la  Magistral:,  pues  es  como  edición  completa  ,  ya  en  fo- 
lio ,  ya  en  4.0  real  grueso  ,  que  no  solo  contiene  las  notas 
variorum  en  compendio  ,  sino  también  á  la  letra  ,  y  con 
mil  cosas  curiosas  añadidas.  Estas  ediciones  son  muy  ca- 
ras ;  pero  á  mi  ver  ,  las  mas  apetecibles  :  y  si  yo  fuera 
acaudalado  ,  las  tendría  todas. 

Viendo  los  Monges  Benitos  de  la  Congregación  de 
san  Mauro  de  Francia  ,  el  cuidado  que  se  ponía  en  pulir 
los  autores  Griegos  y  Latinos  profanos ,   y  el  poco  que 

N2  ha» 


loo 

había  en  corregir  el  texto  de  los  autores  Christianos  pri- 
mitivos ,  tomaron  á  su  cargo  corregir  sus  obras ,  y  hacer 
una  edición  magnifica  de  ellas  en  París  ,  y  en  folio ,  que 
admiran  todas  las  Naciones.  Pasan  de  120  tomos  en  fo- 
lio los  que  salieron  ya  i  y  es  poco  ó  nada  apreciable  la  Bi- 
blioteca que  no  los  tiene. 

Después  de  esto  ha  entrado  la  avaricia  de  los  libreros 
á  trastornarlo ,  y  confundirlo  todo.  En  Italia ,  Alema- 
nia, &c.  han  contrahecho  estas  sele&as  y  puras  ediciones. 
Los  Ad  usum  Delpbini  se  reimprimieron  en  Venecia  y  Pa- 
dua.  Los  SS.  Padres  ,  que  sacaron  los  Benedictinos ,  se 
reimprimieron  en  Venecia  y  tVerona  j  pero  sobre  ser  es- 
tas ediciones  muy  inferiores  en  lo  material ,  sonlo  mucho 
mas  en  la  corrección ,  porque  hierben  en  ellas  las  erratas, 
pues  no  hubo  otro  interesado  en  la  corrección,  que  el  vil, 
interés  de  los  libreros. 

Teniendo  presente  todo  lo  dicho  hasta  aquí,  ya  qual- 
quiera  podrá  caminar  seguro  en  la  compra  de  los  libros 
que  se  escribieron  hasta  el  año  500  de  Jesu-Christo ,  así 
Eclesiásticos  ,  como  profanos  ,  y  así  Christianos  ,  com0 
Gentiles. 

Casi  en  los  1©  años  que  mediaron  desde  el  de  500  hasta: 
la  mitad  del  siglo  XV.0  en  que  se  perdió  Constantinopla,  y. 
se  inventó  la  Imprenta,  también  se  escribió  muchísimo  en 
Latin  y  en  Griego  j  pero  muy  inferior  en  todo  á  lo  que 
se  habia  escrito  antes.  De  los  autores  de  estos  tiempos, 
los  mas  apreciables  sos  los  históricos,  que  escribieron  las 
cosas  de  sus  tiempos ,  aunque  el  estilo,  lenguage,  &c.  sea 
bárbaro  ,  pues  ya  no  quedó  mas  recurso  que  á  ellos. 

Los  de  autores  de  ciencias  físicas  y  Matemáticas  son 
de  poca  sustancia,  y  solo  se  debe  tener  talqual  muy  famo- 
so. Desde  la  invención  de  la  Imprenta  hasta  el  tiempo  pre- 
sente, se  ha  escrito  infinito,  y  hay  mucho  óptimo,  mucho 
msdiano  ,  y  mucho  mas  pésimo  y  despreciable.  Por  esto 

es 


101 

es  mas  difícil  la  elección  entre  todo ;  pero  sírvanos  la  ad- 
vertencia de  que  lo  mejor  se  ha  escrito  de  100  años  á 
esta  parte  ,  desde  que  se  fundaron  las  Academias. 

Supuesto  lo  dicho.,  yo  he  seguido  la  máxima  de  te- 
ner muchos  autores  en  pocos  libros ,  y  muchísimas  mate- 
rias en  pocos  tomos.  La  misma  deben  seguir  ios  que  ó  por 
falta  de  medio ,  ó  de  voluntad  no  piensan  tener  una  nu- 
merosa Biblioteca.  Así  se  podrá  componer  ,  que  una  li- 
brería de  4®  tomos  sea  mas  sele&a  y  universal  que  otras 
de  20$.  De  qualquiera  arte  ó  ciencia  se  deben  buscar  los 
libros  siguientes : 
i.°  Su  historia  y  progresos. 
2.°  Su  Diccionario. 

3.0  La  Biblioteca  de  los  autores  de  ella. 
4.0  Las  colecciones  de  los  autores  antiguos. 
5.0  Sus  historias  principales. 
d.°  Un  compendio  moderno  suyo. 
7.0  Un  curso  entero  de  ella. 
8.°  Una  compilación  total  de  las  materias. 
5>.°  Los  autores  modernos  que  en  ella  merecieron  singu- 
lar aplauso ,  ó  han  sido  muy  extravagantes. 

Ni  de  todas  clases  ,  ni  de  todas  ciencias  se  hallan  li- 
bres adecuados  á  todas  las  nueve  clases  propuestas ;  pero 
se  hallan  muchos,  y  cada  dia  van  saliendo  mas:  por  exenv 
pío  en  la  Medicina. 

i.°   Historia  de  Juan  Fruin ,  y  Daniel  Leclere. 

2.0  Diccionario  de  Foesio  ,  Greco  Castell  5  y  está  sa- 
liendo en  Franfort  uno  de  8  tomos  en  fol. 

3.0  Biblioteca.  Los  4  en  fol.  de  Manget. 

4.0  Autores  principales.  Los  1 3  en  fol.  de  Hipócra- 
tes y  Galeno ,  Greco-latinos  de  Cbartecio. 

5.0  Colecciones.  Los  Médicos  antiguos  latinos  desde 
Enrico  Estepbano :  2  tomos  en  fol.  Los  Griegos  no  anda- 
ban en  colecciones ,  sino  separados  ,  los  Árabes  con  3&e- 
eena ,  Mesue  ,  Averroes ,  &c.  &• 


102 

6.°  Compendio.  Hay   muchos.  Sydenban ,  Bagihh, 
Morton  ,  Barbet ,  &c. 

7.0  Curso  entero.  Etmulero ,   con.  Cyrilo.   5   tomos 
en  fol. 

8.°  Compilación.  Manget  y  2?0»rt ,  mas  de  24  en  fol. 
p.°  Autores  modernos-famosos.  Son  muchos  los  ex- 
traordinarios. Helmoncio  ,  Paracelso ,  VHlanova  ,  San£lorio% 
Roberto  ,  i7/^  ,  Crolio  ,  Talento  ,  &c. 

Es  ciertísimo  ,  que  si  á  imitación  de  lo  dicho  se  esco- 
giesen los  libros  para  otras  ciencias  y  artes ,  con  pocos 
centenares  de  tomos  se  ahorrarían  muchos  millares.  A  lo 
menos  propondré'  aquí  las  colecciones  de  autores  antiguos 
que  he  visto  ,  y  otras  de  autores  modernos  ,  para  que  sí 
se  hallan  ,  se  compren  sin  tropiezo  alguno. 

Colecciones  de  Poetas  Griegos.  Hay  la  de  Colonia, 
'Allobrogum  (  porque  es  de  Ginebra  )  y  esta  ahora  es  la 
única.  Son  4  tomos  en  fol.  Greco-latinos.  En  ellas  están 
todos  los  Poetas  Griegos  paganos  7  y  algunos  Christia- 
nos.  Es  juego  raro  y  caro.  Poetas  latinos  hay  una  en  dos 
tomos  en  4.0  >  nada  vale.  Hay  otra  magnifica  de  Londres 
de  171 3  ,  dos  tomos  en  fol.  y  en  ella  están  todos  los 
Poetas  latinos  paganos ,  y  algunos  Christianos  antiguos. 
Es  juego  rarísimo  y  carísimo,  En  París  7  si  se  halla  ,  cos- 
taría cerca  .de  veinte  pesos  j  y  esto  porque  se  imprimió 
por  subscripciones.  Véase  aquí  en  6  tomos  solos  mas  de 
200  Poetas  Griegos  y  Latinos  originales. 

Gramáticos.  La  colección  de  Elias  Fuschip  ,  dos  tomos 
en  4.0  en  Hanomay  ó  Henao  ,  1606,  Contiene  todos  los 
Gramáticos  antiguos, 

.  -  Autores  lingua  latina.  Otra  de  estos ,  diversa  de  la 
de  arriba  ,  de  la  edición  de  Dionisio  Gotofredo.  Contie- 
ne los  que  escribieron  Diccionarios  latinos  en  lo  antiguo. 
León  i  tomo  grueso  en  4.0  real,  1602. 

Retóricos  antiguos  Griegos.  Hay  colección  de  ellos  5  pe- 
ro 


10  3 

ro  toda  está  en  Griego ,  y  es  de  la  edición  de  Manucio  el 

viejo. 

Lengua  Griega.  No  hay  colección  de  todos  ellos ,  por- 
que son  obras  grandes ,  y  así  andan  separadas  ,  Polux, 
Harpocratim  ,  Meris,  Hesicbio,  Suidas ,  &c. 

Retóricos  antiguos  Griegos.  Colección  de  los  menores 
en  Ginebra  ,  en  un  tomo  en  folio  Greco-latino. 

Geógrafos  menores.  De  todos  los  Geógrafos  menores, 
salió  en  este  siglo  una  colección  en  Inglaterra  en  4.  tomos 
en  8.°  real.  Es  muy  curiosa. 

Músicos  antiguos.  Es  muy  selecta  la  que  hizo  Merbo- 
rio  de  los  mismos  Griegos ,  y  el  Latino  Capella  en  2.  to- 
mos en  4.0  Amsterdan  1652.  En  los  Eicivirios  salieron 
los  Músicos  Greco-latinos. 

Mythógrafos  latinos.  Entre  los  tomos  en  8o.  Cum  notis 
variorum  5  hay  dos  que  contienen  los  Mythógrafos  lati- 
nos ,  y  ios  Griegos. 

Médicos  latinos.  Ya  hable'  arriba  de  la  colección  ,  que 
Enrico  Estepbano  hizo  de  los  Me'dicos  latinos  en  dos  to- 
mos en  fol. 

Históricos.  Colección  de  los  historiadores  menores  de 
los  Ce'sares  Romanos  ,  con  notas ,  dos  tomos  de  autores 
Latinos ,  y  uno  de  Griegos ,  todo ,  tres  tomos  en  fol.  im- 
presión de  Francfort.  (#) 

De  re  rustica.  Catón,  Varron,  Columela , y  Paladio ,  son 
latinos ,  y  andarren  tres  tomos  en  8.°  juntos.  Hay  colec- 
ción novisíma  de  ellos  ,  en  Lipsia  ,  de  Veselingio. 

Geopónicos.  Son  los  autores  Griegos  de  re  rustica.  Es 
un  solo  tomo  en  8.°  en  latin.  Hay  otra  edición  de  los  mis- 
mos Greco- latina  ,  que  no  he  visto. 

Au- 


(*)     Tenemos  noticia,  de  que  se  ha  hecho  una  buena  edición 
de  muchos  autores  clásicos  latinos  en  D-os-puentes. 


104 

Autores  reí  venática  antiqui.  Todos  son  Poetas  latinos 
antiguos :  y  aunque  andan  en  la  Colección  de  los  Poetas, 
se  hizo  impresión  aparte  de  ellos  por  los  Elzivirios  en 
1 55  3  con  notas  de  Ubitio  ,  y  otra  en  4.0 

De  re  agraria.  Colección  de  los  que  quedaron  ,  y  de 
algunos  fragmentos  de  leyes  agrarias.  Sacólos  Nicolás  Re- 
galtio  ,  con  título  de  Autores  finium  regundorum  •■>  y  des- 
pués Wilhelmo  Goesio  con  notas  en  Amsterdan  1 5  74.  Son 
4  tomos  en  fo). 

De  re  accipitataria\ác  Cetrería).  Esta  Colección  es  de 
Nicolás  Regaltio  ,  en  París  ,  en  1619  en  4.0 

De  re  hippiatrica  (de  Albeitería).  Sacólos  e  interpre- 
tólos Juan  Rmllio  en  París  en  15  30  en  fol.  Los  mas  son 
Griegos. 

Panegyríá  Veteres,  Entre  los  tomos  antiguos  ,  digo  ai 
usum  Delpbini ,  hay  uno  que  contiene  los  autores  latinos 
antiguos,  que  escribieron  Panegíricos  en  4.0  Y  en  un  to- 
mo en  8.°  juntó  Cellario  12  Panegiristas ,  excepto  ei  Pa-, 
negírico  de  Plinto  á  Trajano, 

De  Oneiro-crítica  (  de  adivinar  por  medio  de  los  sue- 
ños ).  El  principal  es  Artemidoro  Griego.  El  citado  Ni- 
colás Regaltio  sacó  á  Artemidoro  Greco-latino ,  y  á 
otros  autores.  En  París  en  un  tomo  en  4.0 

Mathematicos.  Tentóse  en  Inglaterra  Hacer  una  nu* 
merosa  Colección  de  todos  los  antiguos  en  1 3  ó  14  tomos 
en  fol.  El  primero  contiene  todas  las  obras  de  Euclides 
Greco-latino  en  fol. ,  y  que  he  visto  ;  pero  no  han  prose- 
seguido  en  la  Colección. 

Astrólogos,  El  mas  corpulento  es  Julio  Firmico ,  y  con 
e'l  andan  en  un  tomo  en  fol.  otros  Astrólogos  Judiciarios, 
Griegos  ,  Latinos  y  Árabes, 

Bibliotecarios,  Podrán  reducirse  á  esta  clase  Diogenes 
Laercio  y  Phocio.  Diogenes  Laercio  de  Vitis  Philosophorum^ 
es  un  tesoro  para  saber  la  vida ,  escritos  y  dogmas  de  los 

Fi- 


Filósofos  antiguos.  Escribió  en  Griego.  Hay  ediciones  la- 
tinas ,  y  con  ellas  andan  Eunapio,  é  Heychío.  Sobre  el  mis- 
mo asunto  hay  ediciones  Greco-Latinas  }  pero  la  mas 
famosa  es  la  de  Holanda  ,  con  notas  de  Mr.  Menage  ,  y 
de  Joacbln  Kubnio  ,  Grego-Latinas.  2  tomos  en  4.°  En 
casa  de  los  Vestenios. 

Phocio ,  Patriarca  de  Constantinopla ,  Griego  Cis- 
mático ,  que  vivia  por  los  años  de  850 ,  escribió  en  Grie- 
go su  Biblioteca.  Es  la  mas  preciosa  ,  que  nos  queda  de 
aquellos  tiempos.  Leyó  280  tomos  de  autores  Griegos, 
ya  Paganos,  ya  Christianos,  ya  Antiquísimos,  ya  Coetá- 
neos. Sacó  un  extracto  de  ellos ,  y  hizo  una  crítica ,  ó 
censura  del  estilo  ,  idioma ,  &c.  Solo  por  esta  Biblio- 
teca ,  tenemos  noticia  de  muchos  autores  totalmente 
perdidos.  Hay  edición  solo  en  Latin  ,  y  hay  la  famo- 
sa ,  que  es  Greco-Latina  en  fol.  Este  libro  es  el  origen 
des  Joruenaux  des  scavans  Mimoires  de  Trevoix.  Aftas  de 
Lipsie ,  &c. 

Estas  2  5  Colecciones ,  las  que  excepto  una  ,  he  vis* 
to  ,  y  manejado,  son  muy  necesarias  para  tener  muchos 
autores  originales  en  pocos  tomos  j  aunque  muchos  de 
ellos  son  rarísimos ,  y  solo  se  hallan  en  dichas  Colec- 
ciones. Pero  como  casi  todos  son  auteres,  que  han  es- 
crito poco  ,  y  hay  otros  que  escribieron  mucho  ,  y  an- 
dan separados  ,  y  aún  andan  así  muchos  de  los  conteni- 
dos en  las  Colecciones ,  diré  de  unos  y  otros. 

Autores  Griegos  Gentiles*  Homero. 

Por  ser  Homero  poeta ,  el  autor  Gentil  mas  antiguo 
que  se  conoce,  diré'  algo  mas  de  e'i ,  que  de  los  otros.  La 
edición  mas  completa ,  famosa ,  rara ,  y  selecta  de  sus 
Poesías ,  con  Comentarios,  es  la  de  Roma  de  1550.  Con- 
tiene su  Miada,  y  Odisea ,  todo  en  Griego  ,  con  los  Co- 
Tom.  F.  O  men- 


loó 

mentarlos  de  Eustachio ,  Arzobispo  de  Thesalonica ,  to^ 
do  en  Griego  ,  en  4  tomos  en  fol. 

Esta  misma  obra  se  reimprimió  en  Basilea  en  3  to* 
mos  en  fol.  todo  en  Griego  ,  sin  palabra  de  Latin.  Hace 
pocos  años,  que  Alexandro  Polyti ,  y  otros  eruditos  de 
Florencia,  comenzaron  asacar  la  misma  obra,  y  C0-1 
mentados  de  Eustachio  ,  en  Griego  ,  y  Latin  5  y  ade-, 
mas  de  esto  ,  con  varios  comentos  modernos.  Han  de  ser 
muchos  tomos  5  solo  vi  tres  en  fol.  grandes ,  y  no  sé 
quantos  han  salido  ya.  Esta  edición  solo  es  para  Príncipes, 
ó  para  personas  que  tengan  mucho  dinero ,  ó  buen  gusto 
en  libros. 

Ademas  de  lo  dicho ,  hay  300  ediciones  de  Homero; 
pero  para  el  uso ,  es  muy  buena  la  edición  de  sus  obras 
Greco-Latinas  en  fol.  grande  ,  que  salió  en  Basilea  ,  con 
comentos  ,  y  Índices  ácjuan  Spondano  5  si  bien  hay  otra 
de  Inglaterra  de  Josué  B arnés ,  que  no  he  visto. 
_  Herodoto  es  el  autor  en  prosa  que  temos  mas  antiguo, 
y  se  debe  tener.  Hay  ediciones  Greco-Latinas ,  y  la  me* 
jor  es  la  de  Francfort  en  1608  en  fol. 

De  los  demás  autores  Griegos ,  y  Gentiles  se  debe 
advertir,  que  hay  quatro  géneros  de  ediciones.  i.a  Del 
solo  texto  ,  y  solo  en  Griego ,  y  los  mas  se  imprimieron 
así  en  la  imprenta  de  Manucio  en  Roma  ,  en  Floren- 
cia, &c.  2.a  Del  solo  texto;  pero  solo  en  Latin  ,  y  de  esto 
hay  infinitas  ediciones  de  diversas  marcas.  3.a  Del  texto 
Greco-Latino,  con  notas  ,  índices  ,  comentos  breves ,  &c. 
y  casi  todos  los  autores  se  imprimieron  en  Francfort,  ca- 
sa de  los  Wechelios  ;  á  las  quales  ediciones  sucedieron 
las  magnificas  de  Inglaterra  y  Holanda  ;  de  las  quales  ya 
hablé  arriba  ;  y  por  ser  estas  muy  costosas  ,  propondré 
Jas  antecedentes ,  que  también  son  ediciones  célebres  ,  y 
magistrales ,  de  Francfort ,  Basilea  ,  París ,  Hildeberga, 
Ginebra ,  León  ,  &c. 

Plu- 


io7 

Plutarco,  Greco-Latino,  2  tomos  grandes. 
Aristóteles,  Greco-Latino,  2  grandes  fol. 

Platón,  Greco-Latino,  1  fol. 

Luciano ,  Greco  Latino ,  1  grande  fol., 

Plotnio,  Greco-Latino  ,  i  fol. 

Tucidides,  Greco  Latino,  1. 

Xenophonte,  Greco-Latino,  1  fol. 

Polibio  ,  Greco-Latino,  1  fol. 

Dionisio  Halicarnaso  ,  Greco-Latino,  2.  foL 

Diodoro  Siculo  ,  Greco-Latino,  1  fol. 

Estrabon,  Greco-Latino París  1  foL 

Dion  Casio,  Greco  Latino,  1  fol. 

Theofrasto  ,  Greco-Latino  ,  1  fol. 

Átheneo,  Greco-Latino,  1  fol. 

Libanio,  Greco-Latino París  2  foL: 

Pausanias  ,  Greco-Latino,  1  fol. 

Philostrato,  Greco-Latino,  1  fol. 

Demosthenes ,  Greco  Latino  1  fol. 

Dion  Crisosthomo  ,  Greco-Latino  ,  I  fol. 

Euclides,  Greco  Latino Inglaterra  i  fol. 

Archimedes,  Greco  Latino,  1  fol. 

Diophanto,  Greco-Latino,  1  fol. 

Apolonio  Pergeo,  solo  el  texto  Latino,  2  fol. 

Papa  Alexandrino,  solo  el  texto  Latino  ,  1  fol. 

StephanOy deUrbt'bus, Greco-Latino,  Amsterdan,  1  fol. 

Ptolomeo,  Geografía  ,  Greco-Latí  no,  Holanda  1  fol. 

Bjusdem  ,  Almagestum^  (vile  solo  en  Latin  ,  y  solo  en 
Griego)  1  fol. 

Hipócrates,  Greco  Latino,  Francfort,  2  fol. 

Galeno,  vile  todo  en  Griego,  y  todo  en  Latin;  y  creo 
no  los  hay  Greco- Latinos  sino  en  la  edición  citada  arriba 
de  París ,  de  1 3  tomos  en  fol.  que  contiene  á  Hipócrates, 
y  Galeno,  Greco-Latino,  13  fol. 

Areteo  ,  Medico,  Greco  Latino,  1  fol. 

O  2  Ale- 


[ió8 

Alexandro  Tralteano,  vile  en  Griego  ,  y  en  LatínjJ 
pero  no  Greco  Latino ,  i  fol.  * 

Paulo  Aesgineta,  Greco  Latino,  i  fol. 

Julio  Polux,  edición  magnifica,  Greco-Latino,  2  fol.< 

Themistio  ,  Greco-Latino,  edición  magnifica  de  Pa^ 
lis ,  i  fol. 

Juan  Stobeo  (créese  que  no  fue  chrístiano)  Greco-* 
Latino,  en  Ginebra  1609 7  1  fol. 

Jamblicho,  Greco-Latino,  1  fol. 

Oíros  autores  Greco-Latinos  ,  y  no  en  foL, 


Isócrates. 
Aristides. 
Máximo  Tirís* 
Apolodoro. 
Hermogenes. 
Marco  Aurelio. 


Heron. 

Harpocration. 

Porphirio. 

Agathias. 

Zocimo  ,  Arríanos 

Epi&eto. 


Aliano.  (  aunque  Latino ,     Simplicio. 


escribió  en  Griego) 
^.miano.  ( aunque  Griego, 

escribió  en  Latin) 
Phornuto. 
Palephato. 
Heriodano. 
Meris. 
Hesychio.  ( dudase  si  fue 

Pagano) 


Nemesio. 

Cleomedes. 

Olimpiodorov 

Hierocles. 

Apiano. 

Theon. 

Aphtomio.: 

Gemino. 

Phlegeton ,  &c. 


Los  demás  autores  Griegos  9  están  en  las  Colecciones 
•ya  propuestas. 


Au» 


100 

Autores  Latinos  Gentiles, 

Los  mas  de  estos  autores  ,  por  ser  pocos  ,  y  muchos 
por  haber  escrito  muy  poco,  se  hallan  en  las  Colecciones, 
ó  son  de  las  quatro  ediciones  :  Elzivirianas  ad  usum  De¡-> 
plini  y  cum  notis  variorum  ,  y  magnificas  de  Inglaterra  ,  y 
Holanda.  No  obstante,  diré  algo  de  ellos. 

Virgilio.  Deben  tenerse  los  3  tomds  del  P.  Zerda  :  Co- 
mentos  de  Virgilio, 

Ovidio*  Hay  otros  3  tomos  en  fol.  de  Comento  de 
Ovidio  j  y  á  falta,  los  4.  tomos  grandes  en  4.0  de  la  úl- 
tima edición  de  Holanda  de  Pedro  Burmano.  (Aquí  de- 
bió decir  :  de  Amsterdan  de  1727) 

Quintiliano.  El  mismo  Burmano  sacó  las  obras  de 
Quintiliano  en  2  tomos  en  4.0  con  notas. 

'Plinio  el  mayor.  La  mejor  edición  es,  la  del  P.  Hardui- 
110,  3  tomos  en  fol.  de  última  mano,  es  carísima., 

Cicerón.  Hay  edición  última  de  Holanda  en  1 1  ó  13 
tomos  en  8.°  de  Wirtsburgo  >  y  también  la  hizo  en 
fol.  (1) 

Séneca*  Soy  de  sentir  se  busquen  \o%~6  tomos  en  fol. 
con  Tácito  ,  y  Justo  Lipsio  ,  de  la  edición  última  de  An- 
tuerpia -■>  (creo  en  1637J.de  los  quales  uno  todo  es  el  Sé- 
neca ,  otro  Cometió  Tácito  ,  y  otro  Veleyo  Paterculo. 

Vit subió  ,  ó  la  edición  de  Phelandro,  en  4.0  ó  la  mag- 
nifica de  Holanda  de  Leiden  ,  en  fol.  que  es  mejor. 

Tito  Libio.  La  edición  ad  usum  Delphlnu  6  tomos 
en  4.0 

Lucrecio.  ILz  edición  ad  usum  DelpbinL 


(1)    Hay  también  la  que  se  hi^o  en  Genova  en  1758  en  o  to- 
mos en  4.  con  los  Comentarios  de  Joseph  Oliveto. 


lio 

Juvenal ,  la  magnifica  de  Utrech  de  1685  de  Hermi- 
nio 1  tomo  4.0  grande. 

Persio.  La  edición  de  Casaubano ,  1  tomo  en  8.°  grue* 
so.  (1) 

Claudiano.  La  edición  de  Bartbio,  1  tomo  en  4.0  muy 
grueso. 

Sitio  Itálico.  La  de  Dausquio,  1  tomo  en  4.0 

-Los  demás  autores  son 


Poetas. 
Piauto. 
Terencio» 
Horacio. 
Se'neca. 
Marcial. 
iValerio  Flaco. 
Manilio. 
Stacio  Papinio. 
Tibulo. 
Catulo. 
Propercio. 
Lucano. 
Phedro. 

Emilio,  y  fragmentos. 
Rutilio. 
Grado. 
Germánico. 
Avieno. 


En  prosa, 

Salustio. 

Suetonio.   . 

Cornelio  Nepote. 

Pünio  Júnior. 

Apuleyo. 

Censorino. 

Capella. 

Macrovio. 

Lucio  Floro. 

Justino. 

Higinio. 

Vepetio. 

Petronio. 

Chalcidio. 

Curcio. 

Valerio  Máximo. 

Julio  Cesar. 

Cornelio  Celso. 

Aulio  Galio,  &c. 


du* 


(1)  No  son  despreciables  los  Comentarios,  que  á  la  sátira  de 
este  autor  ,  hizo  el- celebre  Sánchez  Brócense,  impresos  en  Genova, 
así  como  otros  muchos ,  que  hizo  á  varios  fragmentos  de  j  autores 
clasicos. 


1 II 

Autores  antiguos  Cbristianos  ,  Griegos  ,  y  Latinos,    j 

Los  Poetas  se  hallan  en  la  Colección  de  los  Poetas 
Latinos  ,  y  en  la  de  los  Griegos  respe&ivamente  ,  y  un 
tomo  en  la  Biblioteca  Patrum.  Los  Padres  ,  que  escribie- 
ron mucho  ,  ya  Latinos  ,  ya  Griegos  ,  los  han  sacado 
los  Padres  Benedictinos  de  Francia.  Los  que  escribieron, 
se  hallan  recogidos  en  la  citada  Biblioteca  Patrum. 

Propuesta  ya  la  idea  general  de  todos  los  autores  que 
escribieron  hasta  el  año  de  500  de  Christo  ,  resta  propo- 
ner la  de  los  que  escribieron  desde  entonces  hasta  estos 
tiempos  de  1748  ;  y  por  ser  infinitos,  es  preciso  recurrir 
también  á  Colecciones  para  tener  mas  autores  en  po- 
cos tomos. 

CO  LECCIONES. 

Concilios.  Hay  muchas  Colecciones  de  todos  los  Con- 
cilios. La  mas  costosa,  magnifica,  y  numerosa  (en  to- 
mos ,  no  en  piezas  conciliares)  es  la  que  llaman  Colección 
regia  de  París  ,  en  37  tomos  en  fol.  No  es  para  particular 
res.  Hay  otra  mas  acomodada  que  llaman  del  Padre  Lab- 
loé.  Sigúese  la  hermosa  del  Padre  Harduino  ,  en  12  tomos 
en  fol.  Y  finalmente  la  de  Venecia  en  2  3  tomos  en  fol. 
Esta  es  la  mas  completa  de  todas. 

Concilios  Nacionales.  Hay  varias  Colecciones,  de  Con- 
cilios de  cada  Nación.  La  de  los  de  España  ,  los  princi- 
pió Loaysa.  Es  un  solo  tomo  en  fol.  Completóla  el  Car- 
denal Aguirre,  en  4  tomos  en  fol.  que  imprimió  en  Roma, 
y  se  debe  tener  esta  Colección. 

Aóias  de  los  Santos.  Hay  infinitas  Colecciones  de  Ac- 
tas ,  y  vidas  de  Santos  5  pero  la  que  las  abraza  todas 
es  la  famosa  ,  que  se  va  imprimiendo  en  Antuerpia  por 

los 


112 

ios  Padres  Jesuítas.  Comenzóla  en  idea  el  Padre  Erivcrto 
Rosweides  ,  sacando  un  tomo  de  Martirologio ,  y  otro 
Vita  Patrum  >  ambos  muy  dignos  de  que  se  compren  ,  y 
se  lean.  Siguióse  el  Padre  Juan  Bolando  ,  disponiendo  las 
Adas  por  los  meses  >  y  la  hizo  famosa  el  continuador 
Padre  Daniel  Papebroquio,  y  hoy  la  están  prosiguiendo 
otros  Jesuítas  j  y  sin  haber  pasado  del  mes  de  Septiem- 
bre llega  ya  dicha  Colección  á  40  tomos  muy  gruesos 
en  fol.  á  la  que  llaman  los  Bolandos ,  ó  Bolandistas ,  y 
Papebroquios* 

Esta  Colección  no  es  para  particulares ,  pues  cuesta 
mucho  5  y  por  esto  los  Venecianos  se  animaron  á  ir- 
los reimprimiendo  todos  ,  y  los  venden  la  mitad  mas 
yaratos. 

Al  mismo  tiempo  sacó  el  Padre  Mavillon  las  Aftas 
de  los  santos  Benedidinos  en  9  tomos  en  fol.  y  por  ser 
muy  caros ,  también  se  reimprimieron  en  Venecia. 

Aólas  de  santos  Nacionales,  Cada  Nación  tiene  sus 
Martirologios.  El  mas  completo  de  España,  es  el  mas  des- 
preciable de  todos.  Este  es  el  de  Tamayo  ,  en  6  tomos  en 
fol.  pues  aunque  contiene  lo  que  hay  de  cierto ,  contie- 
ne'tambien  mil  patrañas  ,  y  santos  fingidos  ,  por  haber 
adoptado  los  Cronicones  falsos.  Es  el  mas  necesario  que  se 
debe  tener  j  pero  se  debe  leer  con  mucha  precaución  ,  y 
crítica. 

Acia  sincera  primor um  Martirum.  El  Protestante  En- 
rico  Dudvello  sacó  un  libro  de  Paucitate  Martirum ,  pro- 
bando que  son  falsas  las  Adas  de  nuestros  Mártires  an- 
tiguos. El  Benedidino  Padre  Theoáorico  Reunart ,  de  san 
Mauro  se  opuso ,  y  reimprimió  muchas  Adas ,  muy, 
ciertas  y  sinceras  de  los  Mártires  primitivos  en  un  tomo 
en  fol.  el  qual  es  muy  aplaudido  aún  de  los  Protestantes. 
Reimprimióse  en  Holanda,  e  Italia.  Debe  tenerse  este 
tomo  ,  aunque  no  se  halle  de  la  impresión  de  París. 

Pa* 


Padres  de  la  Iglesia.  La  Colección  de  ellos  es  la  que 
llaman  Bihliotbeóa  veterum  Patrum,  no  sanclorum  Patrum, 
como  citan  algunos  j  pues  muchos  de  ellos  no  han  sido 
Santos.  Ésta  Colección  comenzó  en  Colonia  ;  después  se 
aumentó  en  París;  después  ¡con  ei  fin  de  abultarla,  la 
echaron  á  perder  en  León  ,  reimprimie'ndola  Iqs  libreros, 
y  a&ualmente  7  si  no  mienten  las  noticias  literarias  ,  la 
están  imprimiendo  en  Francfort  ,  y  en  muchos  menos 
tomos  que  la  de  León ,  siendo  así  que  está  con  el  Apa- 
rato de  Noura ,  y  Noury ,  y  índice.  Tiene  30  tomos  en 
fol.  El  particular  podrá  contentarse  con  la  de  París  ,  im- 
presión de  La-Navé  ;  pues,  aunque  menos  numerosa  ,  es 
mejor  en  todo.  Las  Comunidades  podrán  esperar  la  de 
Francfort  >  pero  en  todo  acontecimiento  así  el  particu- 
lar ,  como  las  Comunidades  deben  tener  el  Aparato  de 
Noury, 

El  Padre  Nicolás  Noury,  muy  docto  Be nedi&ino  de 
san  Mauro  ,  que  es  el  Editor  de  las  obras  de  san  Am-, 
brosio ,  viendo  que  en  la  Blbliotheca  Patrum  habia  mu- 
chos autores  desconocidos ,  y  que  á  otros  se  les  suponían 
escritos  >  y  en  fin  ,  que  era  una  edición  sin  crítica  ,  tomo 
á  su  cargo  ir  repasando  los  autores ,  y  escritos ,  según 
que  se  seguían  los  tomos  i.°  ,  2.0. ,  3.0  ,  8cc.  de  la  Blblio- 
theca Patrum  de  León  ,  y  hacer  crítica  de  todo.  Solo  pu- 
blicó dos  tomos  en  fol,  con  título  de  Apparatus ,  pues  la 
-  muerte  le  cortó  sus  ideas.  Estos  dos  tomos  son  ei  alma 
de  toda  la  Biblioteca  ,  y   cuestan  carísimos  quándo  se 
venden  separados  j  por  lo  que  ,  cómprese. ,  ó  no  la  Bi- 
blioteca ,  se  deben  comprar  ,.  y  leer  estos  dos  lomos  de 
Noury ,  pues  generalmente  son  aplaudidos  por  estar  es- 
critos con  juiciosa  crítica. 

Bularlo,  El  Bularlo  magno  novísimo  en   14  tomos» 
en  fol.  puede  pasar  por  colección  5.  y  es  muy  útil  si  se  Io*i 
gra  de  la  moderna  impresión  ¿que  se  hace  en  Roma. 
Tom.K  í¡  C¿] 


cW4 

Cánones  hsstá,  Burchardo.  Las  Colecciones  de  Cánones 

•así  en  la  Iglesia  Griega  $  como  en  la  Latina  se  hadan  de 
las  piezas  enteras  á  la  letra.  Burchardo  tomó  otro  me'to- 
do ,  comprehendie'ndolas  ,  y  distribuyéndolas  por  lu- 
gares : 'comunes.  Siguiéronle  con  el  mismo  método  Iv&n,  y 
Graciano  ,:y  después  vinieron  las  Decretales  5  y  como  á 
imitación  del  Derecho  civil ,  de  uno  y  otro  Derecho,  ía 
edición  en  León  por  Gotofredo  en  p  tomos  en  fol.  Aunque 
se  vende  á  papel  viejo  ,  es  la  Colección  mas  completa.  Si 
á.esta  se  añade  el  código  Teodosiano  en  sus  seis  tomos 
en  '.fol.  del  otro  Gotofredo  ,  y  los  7  tomos  en  fol.  Greco- 
La  tinos"  de  los  Basilios  de  Fabroto  ,  se  tiene  la  Colección 
de  las  fuentes  de  los  dos  Derechos. 

Juristas»  Son  27  ó  28  tomos  en  fol.  que  llaman  el 
Occeano  ,  6  los  trufados  de  los  D0B0r.es..  Es  una  Colección 
molesta  ,  pero  útil  para  una  librería  pública 5  pues  con- 
tiene muchos  autores  ya  muy  raros ,  que  solo  se  hallan 
-en  esta  Colección  >  y  sobre  todo,  porque  hay  tratados  so* 
bre  asuntos  extraordinarios. 

Canonistas.  Podrá  llamarse  Colección  no  de  Cánones, 
■sino  4e  Canonistas ,  y  Teólogos  la  Biblia  Pontificia  de 
Rocaberti  2 1  tomoseri  fol.  pues  en  ella  se  hallan  á  la  letra 
todas  las  piezas  que  hacen  á  favor  de  las  cosas  de  Roma, 
y  del  Papa. 

Decisiones.  Los.  23  tomos  en  fol.  de  las  decisiones  de 
Rota ,  con  los  cinco  tomos  de  índice  ,  ó  compendio  ,  es 
una  Colección  útil  para  una  librería-!de  Eclesiásticos  j  pues 
apenas  habrá  caso  para  que  no  se  halle  alguna  decisión 
ú  otra  ,  que  se  le  pueda  adaptar  si  concurre  discurso  ,  y 
reflexión..^ 

Colecciones  Históricas.  Son  infinitas  las  Colecciones  his- 
tóricas ,  ya'en  general ,  ya  en1  particular  5.  yá  Eclesiás- 
ticas, ya  profanas  >  por-  loque  solo  ^propondré'  las  mas 
celebres  que  me  oCuríisren^  ■- 

'i  .  His- 


Historia  Bizantina. La  Colección  de  la  historia  Bizan- 
tina es  la  mas  hermosa  ,  magnifica  ,  rara  ,  y  cara  de  to- 
das. Contiene  todos  los  autores:>á  la. letra  que  escribie- 
ron la  historia  de  Constantinopla  ,  ó  de  sus  cosas ,  des-' 
de  que  la  fundó  Constantino  ,  hasta  que,  la  tomaron  los. 
Turcos.  Y  porque  en  lo  antiguo  se  llamaba  Bizantium,- 
por  eso  se  llamaba  historia  Bizantina-,  y  así  se  cita. 

Todos  ios  autores  iqwe  contiene  son  Griegos  ;  .y'£fiu 
esta  Colección  se  impriixiifíEÓrECxreeofLatinos,  con  vár&S 
notas ,  y  comentos.  Pasan  de  Í30  tomos;  en  foi..  de ,  m^-rca 
imperial.  Imprimióse  en  París  en 'la  Imprenta  real  del 
Palacio  de  Louvre.  Comenzó  la  obra  año  de  1648  ,  -y: 
tardó  mas  de  do  años  en  acabarse  ,.y  aún  faltan  algunos, 
autores.:  ¡b.ns  /  si:  ui  v        , 

Ademas  de  esto  ,  hacenjuegb  con  esta  ¡historia  otros, 
dos  autores  impresos  en  otras  partes;   v.  g.  La  Turcb- 
Greca  de  Crusio.  Los  dos  tomos   del  Gesta  Dei  per   Fran* 
eos  >  el  tomo  de :Billardum;>én/,l?tznccs<  muy  antiguo  ;  el 
Glosario-  Greto-Barbarb-idé:  Du-Gange  ,  .sus  familias. Bi- 
zantinas, la  vida  de  san  Luis  y  ,y.  otros.  Yo  añado  t\  to* 
rno  raro  en  Castellano,  Conquista-dé  Utramar  , 'quees  ca- 
si traducción  de  la  obra  de  G muermo  Tirio ,.de Bello  Sacros 
y  que -se  traduxo  par..4  órxkn.  del,  Rey  ¿Don,  Alonso  el  sa- 
bio. De  suerte  ,  que  en  todo  subia  á  quarenta   ionios  en 
folio/, :  y  algunos  en  4.0.todd  el  cuerpo   á:Q  tetona.  Bi- 
zantihah ' y  son  los  auio'reSt  que  contiene  tantos  ,  y  todos 
coetáneos  á  lo  que  refieren,  que  solo  para,  noticia  ..dfi. 
ellos ,-  y.  ü¡e¿susi escritos  T  escribió  Martin  Harneo  un  grue- 
so tomo  en  4.0  de  Scriptoribus  Historia  Bizantina*.  Esta 
Colección  completa  se 'halla  en  muy '^ocasrlibrer/ias, [aun- 
que famosas  ,  pues  ó  ndSeivalla  ,  óxostária  muchos  do- 
blones si  se  hallase  No  obstante  ;yo  he  logrado  tenerla 
en  mis;  estantes  toda  ,  excepto  el  Nicephoro~Gr¿goras  ,  que 
no  le  tengo-de  la  impresión  de  París. de  Mr.  Bouvin  *  en 

P  z  dos 


dos  tomos  en  fol.  sino  en  un  tomo  de  la  Impresión  anti- 
gua ,  pero  Greco-Latino. 

Viendo  los  Venecianos  lo  raro  y  costoso  de  esta  Co- 
lección ,  y  en  especial  por  lo  que  toca  á  los  tomos  im- 
presos en  la  real  Imprenta  de  París  ,  se  animaron  á  reim- 
primir la  referida  Historia  Bizantina  en  menos  tomos,  pa- 
ra venderla  con  mas  conveniencia.  Así  la  sacaron  en  23 
tomos ,  que  otros  enquadernaron  en. 2>   ó  26  tomos  en 
fol.  de  buen  papel  y  y  buena  letra;  pero  en  todo  ,  excep- 
to el  coste ,  muy  inferior  á  la  de  París.  Para  añadir  algún 
atra&ivo  los  libreros  Venecianos  ,  juntaron  algunos  ..au- 
tores Greco  Latinos,  que  no  se  habían  incorporado  en 
París  j  v.  g.  Mahla1  Tranza  ,  y  otros.  Esta  edición  de  Ve- 
necia  ,  es  trlbial ,  y  se  suele  vender  en  30  doblones  ,  y 
á  la  verdad  ningún  erudito.debe  estar  sin  ella.  El  que  ni 
aún  pueda  comprar  e'sta  ,  se  podrá  contentar  con  los  10 
tomos  en  8.°  real  de  Mr.  Cousin  ,   que  traduxo  al  Fran- 
cés casi  todos  los  autores.de  la  historia  Bizantina  por  el 
orden  cronológico.;  y  es  una  Colección  manual  en  Francés, 
y  ^suplirá  los  textos  Griegos  y  Latinos. 
•¿    Historia  Eclesiástica.  Esta  Colección  no.es  de  auto- 
res coetáneos,  y  originales  ,  como  debia  ser ,  sino  dé 
varios  historiadores  modernos  que  deben  seguirse  4e  este 
modo. 

Soliano  6  tomos  en  foL  historia  antes  de  Christo. 

Ensebio ,  Sócrates .,  Ev agrio  ,  Sozomeno  ,  Teodor eto  ,  y 
Rufino ,  <&c. 

listos  hacen  Colección  de  historia  Eclesiástica  ,  pri- 
mitiva. ._ 

■  Baronio  ,  Reynaldo  ,  y  Lardechio  ,  i  que  .es, el  último. 
Spondano  ,  Tormilo,  Brutio  ,  Bzobio  ,  son  agregados  ;  y  el 
Padre  Pagi  con  sus  4  tomos  en  fol.  de  crítica  de  Baro- 
nio. Serán  unos  6  tomos  en  fol.  dichos  autores ;  y  esto 
sin  añadir  la  historia  de  Natal  Akxandro  ,  ni  menos  la 

de 


ii7 

de  Tillemont ,  y  del  Abad  de  Fleuri ,  continuada  ,  y  con 
el  principio  del  Padre  Calmet ,  para  la  historia  antes  de 
Christo.  En  Luca  se  va  imprimiendo  la  historia  de  Baronio 
seguida  ,  interponiendo  en  los  lugares*  oportunos  toda  la 
critica  de  Pagi ,  y  con  nuevas  notas  del  Editor.  Son  ya 
24  ó  25  tomos  en  fol.  y  serán  muchos  mas. 

HISTORIADORES  DE  NACIONES. 

Los  Libreros  de  Francfort ,  y  en  especial  los  Weche- 
lios ,  cuya  insignia  es  el  Pegaso  ,  hicieron  un  gran  bien 
ala  República  Literaria  al  principio  del  siglo  XVII.°  Jun- 
taron los  principales  Historiadores  de  las  Naciones ,  y 
jos  imprimieron  en  Colecciones. 

Hispania  ilustrata  ,  4  tomos  en  fol. ,  es  el  título  de 
la  Colección  que  en  Francfort  se  hizo  de  los  historiado- 
res de  España  que  escribieron  en  Latin  ,  y  que  corrió 
por  el  cuidado  del  Padre  Andrés  Scoto  ,  Jesuita.  Las 
piezas  principales  de  esta  Colección  son  :,  El  Fuero  Juzgo 
en  Latin  :  Los  historiadores  Lucas  de  Tui ,  Don  Rodrigo 
de  Toledo  ,  Don  Rodrigo  de  Palencia  ,  el  texto  latino  del 
Padre  Mariana ,  y  otros  que  escribieron  menos.  Es  ya 
juego  raro,  y  muy  caro.  Si  se  halla  en  menos  de  300  rea* 
les  comprese. 

Los  historiadores  de  Francia  i  comenzando  por  Grego- 
rio Turonense  ,  hacen  otra  distinta  Colección.  Los  de  Ita- 
lia otra.  Los  de  Sicilia  otra.  Los  de  Ungria  otra.  Los  de 
Persia  otra.  Y  así  de  otras  Colecciones  menores  j  todas 
las  quales  son  muy  útiles  ,  y  quando  se  hallan  en  Es- 
paña se  compran  muy  baratas. 

De  los  historiadores  de  Alemania  ,  y  sus  Provincias, 
como  son  muchas ,  se  formaron  diversas  Colecciones  en 
Francfort  por  los  años  de  1600  ,  y  en  especial  por  el  cui- 
dado de  Frebero  GoldastOy  y  de  otros  con  e'ste.  Son  muy 

útí- 


n8 

útiles ,  poique  contienen  muchos  historiadores  universa- 
les ,  como  Sygeberto  ,  Mariano ,  Scoto  ,  &c . 

O  porque  las  Colecciones  de  Francfort  eran  raras; 
diminutas,  ó  caras,  (fuera  de  España  )  6  por  paco  cor- 
redas  ,  ó  de  mal  papel ,  ó  por  todo  esto ,  se  idearon  des- 
pués nuevas  Colecciones  de  historiadores  coetáneos  de 
cada  Nación. 

En  Inglaterra  Juan  Seldero  (i)  ,  y  otros  sacaron  á  luz 
muchos  historiadores  Ingleses  incorporados  j  mayormen- 
te Varthon  ,  la  Anglia  Sacra ,  y  el  Monasticon  Anglicano. 
Todo  3  tomos  en  fol.  Spelman  ,  los  Concilios  que  aumen- 
tó después  en  4  tomos  en  fol.  David  Wilkjns,  según  creo 
por  orden  de  laReyna  Ana.  Rymér  publicó  los  18  to- 
mos de  Instrumentos  públicos  ,  y  son  las  famosas  Adas 
de  Rime'r  ,  que  por  muy  costosas  se  reimprimieron  en 
Holanda  en  menos  tomos. 

En  Italia  se  formó  la  Italia  Sacra  ',  pero  es.  obra  se^'- 
guida  del  Sisterciense  Fernando  Ughelo  ,  que  han  conti- 
nuado ,  y  son  10  tomos  en  fol. ,  y  en  nuestros  dias  el 
celebre  Luis  Muratori  juntó  y  dio  á  luz  Seriptoris  Rerum 
Itallcarum  en  27,  ó  28  tomos  en  fol.  magníficamente 
impresos  en  Milán. 

En  Francia  los  hermanos  Gemelos  Santas  Marthas  pu- 
blicaron la  Galla  Christiana  en  4  tomos  en  fol. ;  y  por- 
que estaba  diminuta  ,  y  él  Padre  Dionisio  Santa  Maria, 
Benedictino  de  Francia  ,  Editor  de  las  obras  de  San  Gre- 
gorio ,  en  4  tomos  en  fol. ,  era  pariente  de  los  Gemelos,. 
le  encargó  el  Clero  que  sacase  una  nueva  Galia  Ghristia-- 
na.  Comenzóla  ,  y  la  prosiguen  los  Monges ,  y  son  ya  y> 
ú  8  tomos  en  fol. 

Los 


(1)     Nos  parece  que  debe  deeirse  Seldcno ,  y  es  el  mismo  que 
escribió  de  mare  cláuso» 


Los  mismos  Benedictinos  de  Francia  han  comenzado 
una  gran  Colección  de  ¡los  Escritores  históricos  de  Fran- 
cia Rerum  Franácarum.  Serán  muchos  tomos  en ~ rol.  so- 
lo he  visto  los  dos  primeros  5  el  uno  contiene  todos  los 
pasages ,  ó  fragmentos  de  los  autores  antiguos  diegos 
y  Latinos  ,  que  hablaron  de  las  Galias. 

En  Alemania  no  hay  nueva  Colección  universal; 
pero  leí  el  plan  para  que  se  haga  ,  y  no  se  si  se  ha  co- 
menzado. En  recompensa  hay  muchas  de  historiadores 
de  Provincias  particulares.  No  ponderare  ,  si  digo  que 
entre  todas  montan  á  mas  de  50  tomos  en  fol. ;  y  no  ha- 
blo de  las  Colecciones  que  Luduyg  y  Lotíchio  hicieron 
también  de  los  Instrumentos  públicos  pertenecientes  á 
todo  el  cuerpo,  ó  Imperio  Germánico. 

Burchardo  Gotbyco  Strubio,  imprimió  en  3  tomos  en  fol. 
en  Strasburg  año  de  17 18  los  historiadores  que  especial- 
mente escribieron  la  historia  Imperial  desde  Cario  Mag- 
no hasta  Carlos  V.°  inclusive.  El  Barón  de  Luhnitzh  los  his- 
toriadores de  Brunswich.  Los  Menkinios  Padre ,  hijo  ,  y 
nieto  (son  los  autores  de  las  Adas  de  Libpsic  ,  y  uno 
de  ellos  de  la  Charlatanería)  imprimieron  los  historiado- 
fes  de  SaxOnía.  Sería  muy  prolíxo  si  hubiera  dejndicar 
todas  las  nuevas  Colecciones  de  las  provincias  de  Alema- 
nia^ como  de  las  de  Norte  y  y  otras  vecinas. 

Colecciones  Geográficas ,  y  de  Viages.  Los  autores  Geó- 
grafos ,  y  de  viages ,  quando  hablan  de  lo  que  vieron, 
son  mas  divertidos  que  los  historiadores ;  pues  estos  en 
arengas  fingidas  ,  y  en  referir  quantos  modos  de  matar^ 
se  unos  á  otros  han  tenido  los  hombres  ,  y  de  no  vivir 
en  paz  ,  han  embarrado  mucho  papel ,  aún  siendo  coe- 
táneos, como  sí  la  historia  tuviese  por  fin  referir  los  ca- 
prichos de  los  hombres  con  exclusión  de  los  sucesos  famo- 
sos de  la  naturaleza  ,-  del  arte  ,  y  aún  del  acaso. 

Juan  Baptista Ramusio  ,  Veneciano  f  tomó  á  su  cargo 

re- 


120 

recoger  todos  los  víages  antiguos  y  modernos,  hasta  su. 
tiempo  ,  y  traducirlos  todos  en  Italiano  ,  e  imprimirlos 
en  tres  tomos  en  fol.  Esta  traducción  y  Colección  ,  aun- 
que toda  en  Italiano  ,  es  no  solo  útil ,  sino  necesaria; 
pues  en  ella  se  hallan  autores  originales  ,  que  ya  no  es 
fácil  hallarlos  en  otra  parte.  Escribió  á  la  mitad  del  siglo 
XVI.°,  y  prosiguió  hasta  el  principio  del  XVII.0  Hay 
-4os  ediciones  ,  y  en  ellas  se  hallan  los  primeros  de  las 
Indias  Orientales,  y  Occidentales,  Son  muchísimos  los  au- 
tores que  contiene  ;  v.  g.  Pablo  Véneto  ,  Hayton  .,  Cortés^ 
Barros ,  Gonzalo  Fernandez  de  Oviedo ,  Pedro  Mártir  ,Jum 
León  Africano ,  Hanon,  Cadamosto  ,  Vasco  de  Gama  ,  Ty¡nk 
López ,  Vartomam ,  Alvar  ez ,  Arriano ,  Alvar -Nuñez ,  Alar*] 
con y  y  otros  muchos. 

Novus  orbis,  título  de  dos. tomos ,  el  uno  en  rol*  Es 
Colección  en  Latin  de  algunos  viageros  de  los  de  Ramu» 
sio.  Hay  dos  edicciones ;  qualquiera  de  ellas  es  precisa 
por  contener  á  Pablo  Marco  Véneto  ,  y  á  Haiton  Armeno^ 
en  Latin.  El  otro  tomo  Novus  orbis  en  Latín  y  fol.  no  es 
Colección  ,  ni  obra  de  autor  original  >  pero  sí  de  autor 
muy  clasico  y  veridico.  Es  una  descripción  de  toda  la 
America  ,  que  el  siglo  pasado  dio  á  luz  Juan  Laet^ 
Holandés, 

Viages  de  Bry.  Al  empezar  el  siglo  pasado  unos  Im- 
presores de  Francfort  ,  Teodoro  Bry ,  y  creo  Isrrael  Bry 
emprehendieron  la  obra  de  reducir  á  laminas ,  y  figuras 
la  Colección  de  los  Viageros  con  el  texto,  y  varias  adi- 
ciones. 

Esta  famosa  Colección  contiene  24  partes.  Doce  pa- 
ra las  cosas  de  las  Indias  Orientales,  y  otras  doce  para  las 
Occidentales,  ó  America,  y  cada  12  partes  se  suelen  en- 
cuadernar en  tres  tomos  en  fol.  Los  tres  de  America  son 
los  raros ,  los  mas  curiosos ,  y  mas  caros.  Toda  esta  obra 
está  en  Latin  ,  y  tiene  infinitas  laminas  muy  al  vivo 

de 


12  í 

de  lo  que  representan  ;    y  si  se  halla  venal  se  debe 
comprar. 

Harcluit  y  Parchas  son  dos  Ingleses ,  que  hicieron 
nueva  Colección  de  Viageros  de  todas  naciones  y  len- 
guas. Todos  los  sacó  en  Francés  Thevenot  en  dos  tomos  en 
fol.  que  he  visto ,  y  dice  que  en  su  Colección  pone  mu- 
chos Viageros  Ingleses  de  los  de  la  ya  citada  Colección  de 
Harcluit  y  Parchas, 

Por  esta  razón ,  y  porque  incorpora  otras  piezas  orí-' 
ginaies  curiosas  y  raras  ,  se  debe  tener  esta  Colección  de 
Thevenoti  ad virtiendo  que  este  Melchisedech  Thevenot, 
y  Mr.  Thevenot ,  Viagero  particular  ,  cuyos  viages  par- 
ticulares andan  en  Francés  en  j  tomos  en  12.0  creo  eran 
tio  y  sobrino, 

Viages  de  Holandeses.  Hasta  los  fines  del  siglo  XVI.* 
no  tentaron  los  Holandeses  viages  marítimos  largos ;  pero 
después  acá  excedieron  en  esto  á  todos.  Hicieron  viages 
al  Norte  ,  y  á  las  Indias  Orientales.  Algunos  de  unos  y 
otros  se  hallan  en  la  Colección  citada  de  Ramusio  en  Ita* 
Jiano  j  y  en  Latin  en  la  de  Bry ,  y  acaso  en  otras  que 
no  he  visto.  En  este  siglo  salió  en  Holanda  una  Colección 
de  dichos  viages  (solo  Holandeses)  en  Francés.  Los  de  las 
Indias  Orientales  suelen  andar  en  1 1 ,  ó  i  2  tomos  en  1 2.* 
y  losdelNorte  en  9  ó  10  tomos  de  la  misma  marca,  letra,; 
y.  lengua  Francesa.  Esta  Colección  es  trivial,,  no  cara,  ma<* 
nual,  y  curiosa}  aunque  algo  pesada  para  los  que  no  gus^ 
tan  noticias  de  vientos,  rumbos,  &c«     ;.  : 

Repúblicas.  La  Colección  conocida  con  el  título  de 
Repúblicas ,  pasa  de  40  tomitos  en  una  .misma  marca  de 
l6.°  ó  24.0  y  de  una  misma  letra  de  Holanda  muy  pre^ 
ciosa  ,  de  la  edición  de  los  Eizividios.  Cada  toraito  con- 
tiene la  descripción  de  algún  reyno  ó  república  ,  y  en 
ellas  hay  piezas  ala  letra.,  y  extráctalas,  que  se  escri- 

Tom.  r.  Q  bie-< 


i  122 

bieron  sobre  el  mismo  asunto;  y  hacen  juego  con  otros 
tomitos  que  se  imprimieron  en  la  misma  letra  ,  y  marca. 
V.  g.  la  introducción  de  Clwverio  ,  el  Mate  Luberum  de 
Grotio  :  el  tomo  de  Regimine  ,  y  otros  muchos.  Este  jue* 
go  por  ser  tan  manual  es  muy  útil ,  y  aunque  antiguo, 
está  en  Latin. 

Atlas.  El  Juego  grande  de  Atlas ,  de  Blaen-,  es  preci- 
so para  una  libreria  ,  ya  sea  en  Castellano  ,  que  cuesta 
mucho,  ya  en  Latin,  13  ó  14  tomos.  Los  que  no  pueden 
tener  este  juego  ,  deben  buscar  el  Atlas  de  VJith  ,  quien 
en  dos  tomos  recogió  todos  ios  mapas  de  Blaen  ,  y  aña- 
dió los  de  Marina  y  otros  ,  en  todos  cerca  de  300  mapas, 
pero  sin  explicación  j  cuya  falta  se  podrá  suplir  con  las 
repúblicas ,  ó  con  otros  tomos  modernos. 

Viages  de  Mr.  Salmón.  Este  ingles  tomó  á  su  cargo 
fsacar  una  descripción  del  orbe ,  copiando  lo  bueno  de  to- 
dos los  viageros.  Salió  en  Ingles  ,  se  traduxo  al  Holan- 
dés y  Alemán  ,  y  actualmente  con  el  título  de  Stato  pré- 
sente dil  Mondo  r  va  saliendo  en  Venecia  en  Italiano  ,  con 
adiciones  y  correcciones.  Son  18  tomos  en  8.°  real  y  se- 
lán  muchos  mas. 

Mr.  La  Martiniere.  Aunque  los  Diccionarios  Geo* 
gráficos  que  hay  ,  no  son  Colecciones  ,  el  último  y 
que  está  ahora  mas  completo  ,  de  Martiniere  ,  es  casi  Co- 
lección de  relaciones  geográficas  en  compendió  ,  y  se  de- 
be tener.  Imprimióse  en  Holanda  en  Francés  en  io  tomos 
en  fol.  Reimprimióse  en  París ,  y  le  reduxeron  á  6  tomos 

r   1  1 

en  fo. 

Hay  otro  juego  que  llaman  Galena  en  :3o  tomos  en 
fol.  enquadernados  en  15.0  que  contiene  los  Geógrafos 
sele&os  ,  Atlas  históricas  ,  y  otros  que  no  son  Cor 
lecciones. 

Colecciones  de  Antigüedades.^  de  Romanas ,  y  Grie- 
gas, 


123 

gas ,  se  compone  de  los  tomos  que  se  siguen. 

12  tomos  en  fol.  Antigüedades  Romanas  de  la  edi- 
ción de  Juan  Grevio, 

3  tomos  en  fol.  Lexicón  antiquitatum  Román,  de  Pi* 
tisco  ;  extra&o  de  los  i  z  tomos  en  fol.  de  las  inscripciones 
de  Grutero  ,  y  Editor  de  Grevio. 

13  tomos  en  fol.  Antigüedades  Griegas,  que  recogió 
y  publicó  Grono vio. 

3  tomos  en  fol.  Antigüedades  que  publicó  Sallengre. 

1 5  tomos  en  fol.  Latin-Frances.  La  Antigüedad, 
explicada  por  el  Padre  Montfaucon,  Benedi&ino. 

%  tomos  en  fol.  Frances-Latin.  Antigüedades  de 
Francia  ,  ai  modo  de  las  Romanas ,  del  mismo  Mont- 
faucon. 

Estos  tomos  en  fol.  son  muy  curiosos ,  selectos  ,  y 
carosa  y  por  esto  en  Venecia  han  reimpreso  ios  Grevios^ 
Cronorios  ,  Pitiscos ,  y  añadieron  otros  tomos  5  pero  no 
se'  que  hayan  reimpreso  á  Montfaucon ,  acaso  porque  tie- 
ne muchas  laminas.  En  quanto  á  la  colección  de  Inscrip- 
ciones ,  hay  otros  tantos  tomos  útiles  ,  como  de  Smetio$ 
Loisio  ,.  Reine sio  ,  Spon  ,  Gori ,  Dempstero  ,  Maffei  ,  Mura* 
tari  y  Ferretio. 

Colecciones  de  Anedoflas.  Anedo&os  ó  Anedo&as  ,  se 
llaman  los  escritos ,  libros  ó  piezas  que  se  escribieron 
hace  tiempo ,  y  aún  no  están  impresos  i  y  por  eso  se  lla^ 
man  en  Latin  inéditos ,  y  en  Griego  Anedo&os  (i).  Por 
lo  común  son  escritos  cortos,  y  se  dedicaron  algunos  eru- 
ditos á  juntarlos  e  imprimirlos  á  la  letra.  Son  útiles  estas 
Colecciones  ,  porque  en  ellas  se  hallan  escritos  muy  sin- 
gulares ,  ya  sagrados ,  ya  profanos. 

Enrico  Camisio.  Al  principio  del  siglo  pasado  impri- 

Qa  mió 

(1)    Se  escribe  An&rAm 


124 

mió  una  Colección  semejante  en  6  tomos  gruesos  en  4.0 
y  tan  cara,  que  ya  se  reimprimió  en  Holanda  añadiendo, 
otras  muchas  piezas.  Salió  en  5  tomos  en  fol. 

Lucas  de  Aqueri,  Benedictino  en  Francia,  publicó  otra 
Colección  con  nombre  de  Spicilegio  en  1 3  tomos  en  4.* 
Es  Colección  muy  aplaudida ,  y  por  ser  rara  ,  y  cara  ,  s$ 
imprimió  en  París  año  de  1723  en  3  tomos  en  fol. 

Padre  Mavillon.  Sacó  á  luz  varios  anedodos  en  tomk 
tos  con  el  título  de  Vetera Anale¿iar  y  también  por 
ser  raros  sé  reimprimieron  allí  en  1723  en  un  tomq 
en  fol. 

Padre  Don  Hernando  Pez ,  Benedidino  de  Alemania* 
á  Imitación  de  lo  que  hacian  los  Benedidinos  de  Francia, 
recogiendo  ,  juntando  ,  é  imprimiendo  obras  anedodas^ 
hizo  lo  mismo  en  Alemania  ,  y  publicó  muchas  con  el 
título  Tbes'aurus  novissimus  anedoéiorum  1 2  tomos  delgados 
en  fol.  Las  obras  Cronicón  Gotvicense  ,  Domus  Haps- 
burgica  ,  y  otras  de  Benedidinos  Alemanes,  aumentan  la 
tal  Colección  de  Ansdodos ,  y  para  ser  breve ,  digo: 
que  ya  se  hizo  moda  en  las  naciones  imprimir  este  ge'-í 
ñero  de  Colecciones. 

COLECCIONES    VARIAS. 

De  Litúrgicos.  Los  escritores  que  trataron  de  las  ce- 
remonias del  Oficio  Divino  ,  de  el  rezado  de  la  Misa  ,  y 
de  el  culto  divino  ,  que  llaman  Liturgia ,  se  llaman  Li~ 
turgicos. 

Hay  una  Colección  magnifica  ,  que  contiene  los  ig¡ 
autores  litúrgicos  mas  antiguosá  la  letra.:  en  París,  y 
en  fol.  año  de  1610.  Suele  andar  incorporada  en  la  Bfa 
blioteca  Patrum.  Ningún  Eclesiástico  debe  estar  sin  este 
tomo.  Pakmio  sacó  dos  tomos  en  4.0  de  las  Liturgias 
de  la  Iglesia  Latina*,  > 

Eu- 


J2y 

Euseblo  Renauclot  sacó  en  dos  tomos  en  4.0  Greco- 
Latinos  las  Liturgias  de  la  Iglesia  Griega  ,  y  de  las  otras 
orientales. 

El  Benedictino  Marthené  recogió  los  ritos  antiguos 
así  de  la  Iglesia  ,  como  de  los  Monges ,  en  tomos  en  4.0 , 
en  París  en  1736.  Se  reimprimió  toda  esta  obra  ,  y  se 
añadió  en  4  tomos  en  fol.  La  edición  dice  Antuerpis ,  y 
no  ha  sido  sino  en  Milán. 

El  Padre  Mabillon  en  Francia ,  y  el  Padre  Tomasin 
en  Roma  han  impreso  varias  Liturgias.  El  Padre  Goar 
sacó  Greco-Latino ,  y  con  notas  el  Euchologio ,  ó  Misal 
de  los  Griegos  ,  y  se  reimprimió  en  Venecia  en  un  tomo 
en  fol.  Isaac  Haberto  sacó  el  Pontifical  de  los  Griegos  con 
notas  en  París  Greco-Latino  en  i6y6.  Un  tomo  en  foL 
El  Cardenal  Quirini  Benedictino  imprimió  varios  libros 
rituales  de  los  Griegos.  A  este  tenor  hay  otras  Colección 
nes  litúrgicas  menores. 

Auberto  Myreo  incorporó  á  la  letra  en  dos  tomos  en 
fol.  los  autores  atiguos  que  escribieron  de  Auóíoribus 
Ecclesiasticis  desde  San  Gerónimo.  Esta  Colección  añadi? 
da  ,  y  con  notas  la  imprimió  Fabricio  en  Hamburgo  en 
11718  ,  2  tomos  en  fol.  Contiene  15,  ó  16  autores  has- 
ta Mireo  inclusive ,  de  los  quales  muchos  no  se  hallan 
con  facilidad. 

Críticos,  Jfano  Grutter  sacó  la  Colección  de  Gramáti- 
cos críticos  con  título  :  Lampax  ,  slve  fax  Artium  libera^ 
rium  '■>  slve  thesaurus  crhicus  ,  en  7  tomos  gruesos  en  8.° 
grande.  Contiene  á  la  letra  las  notas  de  varios  criticos  á, 
los  autores  antiguos ;  y  por  ser  rara  esta  Colección  ,  oí 
que  se  queria  reimprimir  en  Florencia.  Contiene  piezas 
singulares  y  raras. 

El  mismo  Gruter  anagramando  su  nombre  en  Ra-_ 
mutio  Ghero  ,  hizo  una  Colección  de  los  Poetas  latinos 
modernos,  con  eUítuio  DelitU  Poetaría ,  comprehende 

los 


126 

los  de  Italia  ,  Francia  ,  Flandes  ,  y  Alemania.  En  todo 
son  mas  de  600  Poetas  latinos  ,  ó  sus  mas  sele&os  Poe- 
mas ,  y  andan  en  15  tomos  en  8.°  grueso.  De  JPoetas  Je* 
Suitas  oí  que  habia  salido  una  Colección  en  dos  tomos  en 
4.0  de  los  principales  latinos.  No  la  vi,  pero  creo  será 
curiosa.  Pedro  Burmano  Holande's  sacó  con  notas  la 
Colección  de  los  Poetas  antiguos  menores  ,  z  tomos 
en  4.0  No  la  vi. 

Chimicos.  En  6*  tomos  en  8.°  con  el  título  Theatrum 
Cbímicorum-,  andan  incorporados  ios  escritores  de  Chimi- 
ea.  Se  reimprimieron  ,  y  añadieron  otros  muchos  en 
la  Biblioteca  Chimica  de  Manget  en  2  tomos  en 
folio. 

Simpateticos.  En  un  tomo  en  4.0  andan  incorporados 
los  autores  que  escribieron  de  Simpatía.  Visconarios  casi 
todos.  El  título  es  Theatrum  SimpathetUor^m.  La  impresión 
que  vi ,  es  de  Nuremberg, 

Chirurgicos.  En  un  tomo  grueso  en  fol.  con  el  título 
de  Thesaurus  Chirugis  ,  andan  Ambrosio  Pereo,  y  otros 
ocho  autores  Chirurgicos  incorporados. 

Adagios  ó  Proverbios.  Es  un  tomo  grueso  en  fol.  im* 
preso  en  Francfort  en  1656,  andan  incorporados  con 
Erasmo  15  ó  16*  autores  colectores  de  proverbios ,  ó  ada^ 
gios.  Es  libro  muy  selecto. 

Los  Colectores  de  Proverbios  Griegos,  andan  impre- 
sos por  el  Padre  Andrés  Escoto  en  Antuerpia  en  4.0  un 
tomo  Greco-Latino  ,  y  después  se  añadió  el  otro  lomo  de 
los  proverbios  que  juntó  Apostolio.  Si  se  quieren  Colec- 
ciones de  adagios,  no  de  autores  ,  digo  que  los  Castella- 
nos andan  en  un  tomo  en  4.0  de  la  Colección  de  Ma- 
tera ;  y  los  Portugueses  á  el  último  del  Vocabulario  de 

Pereyra. 

Los  sagrados  en  la  Colección  de  Juan  Drusio  ,  a  lo 
último  de  los  Prolegómenos  de  Walton.  Los  del  viejo  Tes- 
ta- 


127 
taménto ,  los  publico  el  Padre  Delrio.  Los  del  nuevo,  el 
Padre  Escoto.  Los  de  los  Rabinos  ,  los  sacó  Juan  Planta- 
vicio.  Los  Persas ,  Tomas  Eprernis.  Los  Italianos ,  Fran- 
ceses ,  Ingleses ,  Cambritanos ,  y  todos  los  Españoles  de 
Malara  ,  están  en  el  Diccionario  Ingles  ,  y  de  las  tres 
lenguas  de  Juan  Hoveli ,  en  un  tomo  grueso  en  fol.  que 
he  visto. 

Matemáticos.  El  Padre  Merseno  en  un  tomo  en  4.0 
en  París  1644  ,  cuyo  título  es  :  Universa  Geometría  y  sen 
mistique  Mathematia  Sinopsis ,  juntó  toÜos  los  proble- 
mas y  teoremas  de  los  Matemáticos  antiguos  ,  y  de  al- 
gunos celebres  modernos  ,  pero  sin  laminas ,  ni  figuras, 
por  no  abultar  :  y  son  de  Euclides  ,  Archimedes  ,  Teo- 
dosio  ,  Menelao  ,  Apolonio  ,  Sereno  ,  Pappó  ,  Ramos, 
Keplero  ,  Maurolcio  ,  Vieta  ,  Midorgio  ,  y  otros.  Este 
tomo  de  Merseno  es  muy  manual  y  útil  para  los  que  sin 
figuras ,  ni  demostraciones  tienen  ya  evidencia  de  los 
teoremas. 

Colecciones  Físicas.  Baxo  este  título  comprehendo  to- 
cio genero  de  observaciones  ,  memorias  ,  experimen- 
tos ,  &c.  que  han  hecho  varios  curiosos  en  todas  las  par- 
tes de  la  Física ,  Matemática  ,  Astronomía  ,  Medici- 
na, &c.  y  cuyas  piezas  son  las  que  salen  en  Colecciones 
baxo  el  nombre  de  alguna  Academia  famosa  ;  v.  g.  Aca- 
demia real  de  las  Ciencias  de  París,  comenzó  año  1666 , 
cuya  Colección  son  pocos  tomos  ,  pero  desde  el  año 
de  1699 ,  comenzó  á  dar  cada  año  un  tomo  ,  y  pro- 
sigue. 

Reflexionando  que  no  habia  tomos  correspondientes 
á  los  años  de  1666  hasta  el  de  1699 ,  dio  á  luz  {per 
retrocesum)  un  suplemento  en  muchos  tomos  ,  y  hoy 
pasa  de  80  esta  Colecion  famosa  en  4.0  real  en  Francés 
con  laminas.  Es  juego  caro ,  pero  selectísimo.  Pues  se 
cuentan  en  el  los  tomos  de  Maquinas  de  las  figuras  de  la 

tier- 


128 

tierra  5  de  la  Aurora  Boreal ;  ele  los  infinitos  de  Fonte- 
nelle ,  y  otros.  Reimprimióse  esta  Historia  Académica 
en  Holanda  en  8.°  real ,  y  es  mas  barata. 

Sociedad  Real  de  Londres,  El  mismo  año  de  \666t 
comenzó  esta  Academia  su  Colección.  Tiene  por  título 
Transaciones  Philosophicas.  Pasan  de  50  tomos  en  4.0,  y 
en  Ingle's  todos.  Por  ser  juego  tan  curioso,  ya  empezaron 
á  traducirle  todo  en  France's  en  París  ,  y  antes  en  Italia 
había  salido  un  compendio  en  lengua  Italiana,  y  otros 
en  Ingle's.  «* 

Academia  de  Petersburgo.  Creo  empezó  en  162  6,  Sale 
su  Colección  ,  e'  Historia  en  latin  ,  y  en  tomos  en  4.0  Vi 
siete  de  ellos.  Creo  son  ya  1 2  ó  mas.  Es  juego  tan  selec- 
to como  los  dos  pasados.  Seria  prolijo  si  hubiese  de  po- 
ner otras  Colecciones  de  Academias  particulares,  y  erí 
especial  de  Bolonia  ,  Alemania  ,  Francia  ,  &c. 

Colecciones  de  Historia  Literaria.3WQ  de  este  título  com¿ 
prehendo  aquellos  libros  periódicos ,  que  salen  todos  los 
años,  y  que  contienen  un  extracto,  y  crítica  de  los  li- 
bros que  van  saliendo  en  Europa.  De  este  ge'nero  hay^ 
que  empezaron,  y  lo  dexaron  ,  y  estos  son  infinitos,  con 
diversos  títulos  de  memorias,  Diarios,  Bibliotecas  ,  Hisn 
torias ,  Mercurios ,  Epístolas  ^Novelas  ,  Noticias,  Gazc- 
tas  ,  Catálogos ,  Repúblicas,  Obrages,  Acl;as,  &c. 

Otros  son  los  que  prosiguen  ,  y  prosiguieron  desde 
que  empezaron  :  v.  g.  Journal  de  Scabans  (Diario  de  los 
Sabios  )  en  París.  Este  juego  comenzó  en  París  en  1669 
en  4.0  y  en  Francés  ,-y^se  fueron  reimprimiendo  en  Ho- 
landa ,  en  8.°  sb  en  1 2.0  también  en  Francés.  Serán  ya' 
150  tomos.  Este  juego  es  el  mas  antiguo  en  este  ge'nero; 
de  escritos. 

Aólas  de  Lipsk.  Comenzaron  -en.  16.82  ,  y  prosigueri 
dando  cada  año  en  4.0  en  Latín  con  tomos  de  suplemen- 
tos y  índices.  Pasa,  de  80  tomos  en  4.0  el  juego.  Los  esj 

trae* 


I2p 

trabadores  han  sido  íos  Mancheníos ,  con  otros ,  y  por 
ser  todos  Protestantes  ,  no  es  este  juego  para  todos ,  por- 
que contiene  muchos  extra&os  de  libros  heréticos  ,  que 
tratan  de  religión. 

Pocos  años  hace,  que  en  Madrid  quiso  un  sabio  tradu- 
cirlo al  Castellano.  Disuadiíe  de  este  trabajo,  porque  no 
sería  útil  para  el  traductor  aunque  sí  para  el  público.  No 
atendió  á  mi  consejo.  Comenzó  á  traducir,  y  a  imprimir, 
y  presto  experimentó  el  petardo  á  que  se  habia  expuesto 
por  no  haber  oído  lo  que  le  dixe. 

Ademas  de  lo  dicho,  si  se  quiere  tener  una  idea  de  los 
libros  que  van  saliendo  en  cada  nación,  será  preciso  tener 
la  Biblioteca  Itálica  ,  la  Germánica,  la  Británica  ,  &c.  Los 
demás  libros  particulares  que  pertenecen  á  la  historia  Li- 
teraria, se  señalarán  adelante  los  bastantes,  y  mas  seletos 
para  tener  muchas  noticias  en  pocos  tomos,  que  es  el  asun» 
to  de  haber  escrito  estos  apuntamientos. 

Colección  de  Políticos.  Entiendo  baxo  este  título  ,  y  no! 
baxo  del  de  Colección  de  Autores,  los  que  escribieron  de 
política  j  porque  sería  un  fárrago  enorme,  ó  un  piélago  de 
contradiciones  ,  antojos,  caprichos  ,  arbitrios  ,  y  de  otras 
pestes  Machiabelistas  j  y  aunque  de  cien  tomos  de  estos  se 
quemasen  noventa  ,  nada  perdería  la  República  Litera» 
ria  ,  y  interesaría  mucho  la  sociedad  humana. 

Hablo,  pues,  de  Colecciones  de  piezas  autenticas  y 
públicas ,  concernientes  á  ios  intereses  ,  tratados  ,  pa- 
ces &c.  de  los  Príncipes ,  v.  g.  el  cuerpo  Diplomático  es 
un  juego,  que  según  se  va  añadiendo,  sube  ya  de  20  to- 
mos grandes  en  fol.  que  se  publicaron  en  Holanda.  Con- 
tiene copia  á  la  letra  de  los  instrumentos  mas  públicos  que 
se  han  podido  recoger  para  instrucción  de  los  verdaderos 
Políticos ,  Embaxadores  ,  Ministros ,  &c.  y  de  los  que  de-, 
sean  instruirse  en  el  derecho  de  las  gentes. 

Pocos  añps  hace  que  en  A^adrid  se  empezó  obra  se- 
Tom.  V.  R  me- 


130 

mejante  en  4.0,  y  solo  comprehende  las  cosas  de  Es* 
paña.  El  fin  ,  es  hacer  Colección  de  todas  las  piezas  des- 
de Noe'  hasta  nuestros  tiempos  5  pero  se  empezó  la  Co- 
lección por  las  piezas  de  los  tiempos  poco  há  pasados, 
por  ser  las  que  mas  se  necesitan  tener  presentes  ,  y  así 
se  irá  procediendo.  Son  ya  4  tomos  en  fol.  y  en  ellos  es- 
tán traducidas  á  el  Castellano  las  piezas  de  lengua  es- 
traña. 

La  clave  del  Gavinete  ,  es  un  juego  en  20  tomos ,  ó 
mas  en  8.°  que  contiene  varias  piezas  de  política  moder- 
jia.  En  Holanda  saiió  otra  colección  en  muchos  tomos  en 
4.0  de  las  memorias  políticas  para  la  historia  de  este  siglo. 
Finalmente  ,  digo  que  el  Español  se  debe  contentar  te- 
niendo todo  el  cuerpo  Diplomático,  y  las  Adas  de  su 
nación. 

Colecciones  de  Autores  Poligraphos.  Autores  Poligra- 
phos  ,  liamánse  los  que  han  escrito  muchos  tomos  en 
un  mismo  asunto ,  ó  de  muchos  asuntos  en  bastantes 
tomos.  De  unos  y  otros  se  deben  escoger  aquellos  mas  ce- 
lebrados, de  manera  ,  que  de  algunos  se  debe  tener  qual-" 
quiera  escrito  suyo ,  sea  el  que  fuere ;  y  como  esto  es 
muy  dificultoso  ,  es  preciso  el  recurso  á  comprar  la  Co- 
lección de  todas  sus  obras  si  la  hay  ,  pues  aún  falta  la  de 
muchos. 

V.  g.  A  ntonio  de  Nebrija  es  autor  Poligrapho.  No 
hay,  y  se  desea  una  total  Colección  de  todos  sus  escritos, 
y  así ,  mientras,  no  se  debe  deshechar  escrito  alguno  su- 
yo ,  quando  se  halle  venal ,  y  con  algo  de  conveniencia. 
De  Arias  Montano  digo  lo  mismo  que  de  Nebrija.  De 
Francisco  Sánchez,  Brozense  digo  lo  mismo  $  y  es  indispen- 
sable tener  su  Minerva  con  notas  de  Peruzonio.  De  Don 
Antonio  Agustin  digo  lo  mismo*  Su  libro  de  Medallas  en 
Castellano  era  rarísimo  y  carísimo;  pero  ya  no  es  así, 
porque  lo  imprimió  Don  Andrés  de  Barcia, 

El 


El  Padre  Juan  Mariana.  Tampoco  hay  Colección  de  sus 
obras  ,  y  creo  se  está  ideando.  El  señor  Obispo  Caramuel. 
Pasan  de  cinqüenta  tomos  sus  escritos,  de  que  no  hay  Co- 
lección uniforme.  Padre  Atanasio  Kirí^er.  Pasan  de  40  to- 
mos sus  obras  ,  y  las  de  su  discípulo  Padre  Gaspar  Scoto 
son  14.  Padres  Andrés  Scoto  ,  y  Martin  del  Rio.  Desea- 
se Colección  de"  todas  sus  obras.  Juan  Meursio.  Escribió 
mas  de  40  tomos  ,  y  dio  á  luz.  Leí  que  en  Florencia  se 
queria  hacer  una  Colección  de  todos  ellos  5  y  por  ser 
Protestantes  añado  á  su  imitación  otros  que  escribieron 
mucho  ,  y  de  que  seria  útil  una  Colección  completa  que; 
no  hay  ;  v.  g. 

Hugo  Grotío.  Gaspar  Schitopio. 

Juan  Alberto  Fabricio.  Christiano  Wolfio. 

Joseph  Escaligero.  Claudio  Salmosio. 

Juan  Christoforo  Wolfio.      Buxtorfios. 
Hotnigero.  Juan  Leclerc. 

Isac  Bosio.  Francisco  Budeo. 

Christoforo  Celario.  Pedro  Baileya  casi  la  tiene* 

Añadí  estos  14  autores  á  Meursio  ,  porque  aunque 
son  Protestantes ,  y  condenados  ,  tienen  varios  escritos  de 
que  no  hay  Colección. 

León  Allacioy  Griego  Católico:  escribió  mas  de  50  to^ 
mos  todo  sele&o,  de  que  se  desea  una  Colección.  AltaSer» 
re  escribió  mucho,  y  bien,  tocante  á  historia  Eclesiástica, 
de  que  sería  muy  útil  una  Colección  :  Ínterin  serálo  conv- 
prar  qualquiera  obra  suelta,  suya. 

De  los  autores  Poligraphos  Católicos  ,  cuyas  obras  an-* 
dan  impresas  en  Colección  uniforme  ,  se  me  ofrecen  los 
siguientes. 

Alberto  Magno  2 1  tomos  en  fol.  en  París. 
Santo  Tomas,  de  Aquino.  Hay  algunas  Colecciones  5  pe* 
ro  la  Romana  es  la  mejor.. 

R2  Seo- 


JI32  . .. 

Scoto.  Hizo  una  Luca  Wádnigo  en   13  tomos  6  i$\> 

>Es rara. 

£/  Tostado.  La  Veneciana  antigua  es  buena.  La  mo-i 
cierna  tiene  muchas  mentiras. 

Padre  Suarez ,  Padre  Bazquez.  La  de  e'ste  en  p  to- 
mos ,  y  la  de  aquél  en  mas  de  20  tomos.  Debe  tomarse  la 
de  León  de  Cardón, 

Padre  Claudio  ,  5  tomos  en  fol.  La  de  Maguncia. 

Padre  Patebio.  Hay  casi  edición  en  la  Impresión  dé 
Holanda  en  6  tomos  en  fol.  Theología  ,  y  Doctrina  Tem-¡ 
forum. 

Belarmino.  Poco  há  se  hizo  en  Italia  una  magnifica 
Colección  de  todas  sus  obras  en  7  tomos  en  fol. 

"Padre  Sirmondo.  Escribió  mas  de  50  obritas.  Lo- 
gró que  en  París  en  la  Imprenta  real ,  se  hiciese  una  co- 
lección de  todas  en  5  tomos  en  fol.  Es  ia  mas  magnifica 
de  autor,  y  por  ser  tan  rara  ,  se  imprimió  en  Venecia  á  la 
letra. 

Padre  Jacobo  Gretsero.  Escribió  infinito  ,  y  vario.  Po» 
co  há  que  en  Alemania  se  hizo  una  Colección  de  todas 
,sus  obras  en  1 7  tomos  en  fol. 

Padre  Tbeophilo  Raynaudo.  Escribió  mas  y  mas  vario 
que  Gretsero.  Hizóse  Colección  de  sus  obras  en  20  tomos 
en  fol. 

Dionisio  Cartujano.  Hay  Colecciones  de  todas  sus  obras 
en  15  tomos  ó  17  en  fol.  Es  juego  raro  ,  y  solo  le  vi  urfa 
Vez  en-san  Vicente  de  Salamanca. 

Christiano  Lupo.  Colección  de  sus  obras  en  Venecia 
fl  2  tomos  en  fol. 

Juan  Launey.  Colección  de  sus  obras  10  tomos  en  fol. 
en  Ginebra.  Tiene  mucho  que  borrar ,  como  también  la 
de  Cardano  10  tomos  en  fol.  hecha  en  León. 

Novarnio,  He  visto  en  una  parte  20  tomos  ó  aij 
£uyos  y  gue  supongo  Colección^ 


233 
Justo  Lipsio,La  última  colección  de  sus  obras  6  tomos 

en  rol.  de  Antuerpia  ,  en  1537. 

Huberto  Goltio.  La  última  ,  y  muy  moderna  Colec- 
ción de  todas  sus  obras  5  tomos  en  fol.  todos  sobre  Mo- 
nedas antiguas ,  impresión  de  Flandes. 

Pedro  Gasendo.  En  1728  salió  en  Florencia  la  Co- 
lección de  todas  sus  obras  en  6  tomos  en  fol. 

Galileo.  Salió  también  en  Florencia  la  de  e'ste  en  $ 
tomos  en  4.0  escritos  de  Sistémate  Mundi ,  que  por  su- 
poner el  movimiento  de  la  tierra  ,  no  se  pudo  reimpri-, 
mir  en  Italia  ,  y  se  reimprimió  en  Holanda. 

Cartbesio.  La  última  Colección  en  latin  de  Holan- 
da 9  tomos  en  4.0  Hay  otra  en  Francés  en  1 3  tomos 
en  1 2.0 

Cardenal  Norris.  Colección  magnifica  de  sus  obras 
en  Verona ,  año  de  172^,  en  4  tomos  en  fol.  por 
MaíFey. 

Natal  Alexandro.  La  última  Colección  de  sus  obras 
de  París  en  1 5  tomos  en  fol.  La  de  Luca  moderna, 
aunque  tiene  las  notas  de  Roncaglia  ,  no  es  com- 
pleta. 

Cornelio  a  Lapide,  Colección  de  Ginebra.  La  mejor 
ts  la  de  Antuerpia ;  pero  pésima  la  Veneciana. 

Luis  Vives,  No  he  visto  mas  que  la  Colección  primi- 
tiva 5  dos  tomos  en  fol.  (1) 

Vallisniere.  Físico  famoso.  Colección  de  sus  obras  en 
Italia  ,  3  tomos  fol. 

Cardenal  Bona,  La  última  Colecion  de   173P,  que 

di- 


(1)  Son  también  conocidas  las  ob  ras  de  este  erudito3 
y  sabio  Español  en  varios  tomos  s  ueltos  en  c¿tavo  P  cuya 
impresión  es  de  París. 


134  *    -    ■  '    - 

dice  Antuerpia ,  y  no  es  sino  de  Ginebra ,  es  solo  un 
tomo  en  fol ,   pero  todo   oro. 

Ludovko  Blosio.  Hay  la  Colección  antigua  de  An- 
tuerpia ,  y  por  ser  rara  se  hizo  otra  en  Ingolstad  en 
1726*  un  tomo  en  fol.  Pase  aquí  á  Blosio  y  Bona  ,  por- 
que aunque  han  escrito  pocos  tomos  ,  han  escrito  mucho 
y  varío.  Este  en  lo  Litúrgico,  y  aque'l  en  lo  místico. 

De  las  Colecciones  de  Autores  Protestantes  ,  ó  otros 
que  tienen  escritos  condenados ,  es  preciso  tener  noticia: 
pues  son  autores  citados  con  freqüencia  ,  y  algunos  tra- 
tan de  cosas ,  que  por  lo  común  no  pertenecen  á  reli- 
gión ,  v.  g.  Erasmo.  Hay  Colección  magnifica  y  moderna 
de  sus  obras  en  Holanda  ,  10  tomos  en  fol. 

Juan  Gerardo  Wosio.  Escribió  mucho  ,  y  vario  ,  y 
quando  no  trata  de  religión  es  muy  sele&o.  Hizose  Co- 
lección de  sus  obras  en  Holanda  en  6  tomos  fol. 

Juan  Seldeno.  Autor  muy  citado  que  escribió  mu- 
cho y  vario.  Hay  una  Colección  en  6  tomos  en  fol.  hecha 
poco  há  en  Inglaterra. 

Juan  Wattis,  Autor  Ingles  de  profesión  Matemático  y 
Phisico. Hizo  Colección  de  sus  escritos  en  Inglaterra,  tres 
tomos  en  fol. 

Francisco  Vacon  de  Berulamio*  Colección  de  sus  obras 
en  Francfort ,  y  después  en  Lipsia.  Un  tomo  en  fol.  Ultin 
mámente  en  Holanda  7  tomos  en  8.° 

Roberto  Boile.  Colección  de  sus  obras  en  Ginebra, 
otra  en  Venecia  tres  tomos  en  4.0  Ninguna  es  buena  ni 
completa.  Leí  que  ahora  se  hacia  una  completa ,  y  mag- 
nifica en  Inglaterra. 

Cbristlano  Huygens.  Colección  de  sus  obras  de  MateH 
máticas  en  Holanda  4  tomos  en  4.0 

Juan  Bempuli.  Colección  de  sus  obras  de  Matemáti- 
cas en  Ginebra  4  tomos  en  4.0  impresión  magnifica. 

Aun 


'Antonio  Lecubemhock.  Autor  Phislco  muy  curioso  en 
observaciones  con  Microscopio.  Colección  de  sus  obras 
en  Hoianda  4  tomos  en  4.0 

Samuel  Bochart.  Colección  de  sus.  obras  3  tomos  en 
fol.  y  el  Hierozoycon  es  muy  aplaudido. 

Propuestos  ya  los  autores  Poligrafos  así  Católicos  co- 
mo Protestantes ,  que  mas  á  menudo  se  citan,  paso  á  dar 
una  idea  de  otros  libros  selectos  que  deben  tener  una  Bi- 
blioteca pública  ,  y  el  particular  que  tuviere  dinero  ,  y 
buen  gusto. 

BIBLIOTECAS     T     CONCORDANCIAS. 

Biblia  vulgata.  Es  indispensable  que  qualquiera  dedi- 
cado á  letras  tenga  (y  siempre  á  mano)  una  Biblia  Vul- 
gata ,  y  unas  Concordancias  comunes ,  y  si  se  halla  ,  ha 
de  ser  la  impresa  en  Roma  en  fol.  en  1692  ,  que  la  otra 
que  antecedió  es  rarísima  ,  y  si  no  otra  impresa  en  París. 
Los  70,  que  por  orden  de  Sixto  V.°  se  corrigió  ,  y  impri- 
mió en  Griego  en  Roma  año  de  1 5  87  en  fol.  Y  si  se  quie- 
re tener  el  texto  de  los  70  con  la  versión  Latina  ,  se  han 
de  buscar  los  dos  tomos  que  imprimió  en  Paris  Juan  Mor- 
nio  ?  Presbítero  del  Oratorio.  Solos  estos  dos  textos  Lati- 
no ,  y  Griego  son  auténticos.  Los  demás  son  permiti- 
dos ,  pero  no  autorizados ,  y  lo  mismo  digo  de  las  ver- 
siones varias ,  si  bien  se  deben  tener  y  citar. 

Biblia  curiosa.  Después  de  lo  dicho  ,  qualquiera  debe 
solicitar  tener  la  Biblia  manual ,  que  Arias  Montano  sa- 
có ,  y  publicó  en  un  solo  tomo  en  fol.  en  Antuerpia  en 
15 84.  Contiene  el  texto  Hebreo,  y  Caldeo  original, 
que  hizo  Santes  Pagnino,  y  enmendó  Arias  Montano  ,  y¡ 
todo  el  texto  Griego  que  hay  del  Testamento  viejo,  cu- 
yo Hebreo  no  se  halla ,  y  el  original  del  Testamento 

míe- 


nuevo ,  todo  con  versión  latina  interlineal.  Reimprimió- 
se esta  Biblia  en  6  tomos  en  8.°  en  1615  ,  pero  con  le- 
tra  cansada  ,  aunque  en  Antuerpia.  Después  se  reimpri- 
mió en  Ginebra  ,  mala  letra  ,  y  peor  papel',  en  un  tomo, 
Y  finalmente  es  un  tomo  en  fol.  en  Lipsia ,  y  no  es  tan 
mala  la  impresión. 

Poliglota  Complutense,  Llamanse  Biblias  Poliglotas 
las  que  contienen  varias  lenguas  y  versiones.  Hay  quatro 
famosas.  La  primera  es  la  que  se  hizo  en  Alcalá  por  or- 
den del  Cardenal  Cisneros  en  5  tomos  en  fol. ,  y  otro  de 
Diccionario.  Biblia  Regia  Poliglota.  Hizose  de  órderi  de 
Felipe  II.0  por  dirección  de  Arias  Montano  en  5  tomos 
en  fol. ,  y  uno  mas  de  Diccionario.  Otro:  Aparato:  otro: 
Biblia  interlinial.  Otra  distinta  de  la  citada  arriba  :  Biblia 
Poliglota  Parisiense.  Hizose  en  tiempo  de  el  Cardenal 
Mazarino  en  París  en  10  tomos  en  fol.  muy  disformes,  y 
no  hay  Diccionarios. 

Biblia  Poliglota  de  Inglaterra*  Llamase  Poliglota  pro 
famosiori ,  pues  es  la  que  comprehende  mas  lenguas  orien- 
tales 5  y  además  de  la  Vulgata  ,  y  el  texto  Griego  ,  tie^ 
ne  los  textos  Hebreo  ,  Caldeo  ,  Samaritano,  Siriaco,  Ará- 
bigo ,  Pérsico  ,  y  Etiópico.  El  Cole&or  ,  ó  Autor  prin- 
cipal es  Briano  Valton.  Imprimióse  en  Londres  el  año. 
de  1 6  5  7  en  6  tomos  grandes  en  fol.  Después  se  imprU 
mió  el  Legicon  Heptagloton  en  2  tomos  en  fol.  su  autor 
Edmundo  Castelo ,  y  hace  juego  por  ser  de  las  siete 
lenguas  dichas  de  la  Poliglota. 

Aunque  los  que  concurrieron  á  esta  Biblia  han  sidQ 
hereges ,  no  obstante  los  textos  son  muy  corre&os,  pues 
allí  está  el  texto  puro  de  la  Vulgata  latina  ,  y  el  texto 
Griego  de  los  70  de  Roma  ,  y  así  solo  hay  que  expur- 
gar en  los  Prolegómenos  de  Valton.  El  que  tuviere  esta 
Poliglota  ,  y  unas  concordancias  puede  ahorrar  de  mas 


137. 

géneros  de  libros  Bíblicos  i  pero  es  muy  útil  que  una  Bi- 
blioteca tenga  las  Biblias  ya  señaladas ,  y  otras  muchas, 
como  las  siguientes. 

Biblia  Masor etica.  Llamase  Masorah  una  especie  de 
crítica  ,  y  concordancias  ,  que  los  antiguos  Judios  hicie- 
ron en  la  Ciudad  de  Tiberiada ,  repasando  ,  apuntando, 
y  corrigiendo  todo  el  texto  Hebreo  del  Testamento  vie- 
jo ,  y  por  eso  aquellos  Judios  se  llamaron  Maso- 
retas. 

Al  principio  del  siglo  XVI.  emprendieron  los  Ju- 
dios sacar  una  Biblia  magnífica  ,  según  sus  decisiones, 
que  tuviese  la  Masorah  grande  y  abreviada  ,  con  los 
comentos  literales  de  los  Rabinos  mas  clásicos.  Impri- 
mióse esta  Biblia  en  Venecia  en  casa  de  los  Bombergios 
en  3  tomos  en  fol.  muy  corpulentos ,  y  todo  solo  en  He- 
breo ,  y  en  lengua  ,  y  caracteres  de  los  Rabinos  todos  los 
comentos. 

Por  ser  esta  Biblia  muy  rara  ,  y  tener  que  enmenn 
dar  ,  tomó  á  su  cargo  el  Padre  Juan  Buxtorfio  ,  aunque 
Christiano  Protestante  ,  hacer  una  nueva  edicicn  de  la 
dicha  Biblia  Masoretica  ,  y  la  acabó  en  Basile'a  por  los 
años  de  1620.  Es  mas  completa  que  la  de  Venecia  ,  y 
según  e'l  dice  mas  corre&a.  Son  4  tomos  en  fol ,  que  vi 
en  dos,  inserto  en  ellos  el  libro  de  el  mismo  Buxtorfio  lla- 
mado Tiberias ,  porque  en  e'l  explica  en  lengua  latina  ten 
da  la  historia  de  los  Masoretas  de  Tiberiada  ,  y  to- 
do lo  que  pertenece  para  la  inteligencia  de  la  Ma^ 
sorah. 

Á  esto  se  añade  ,  ó  se  debe  añadir  otro  tomo  en  foL 
de  el  mismo  Buxtorfio ,  y  se  reduce  á  unas  concordan- 
cias Hebreas ,  y  Caldeas  de  todas  las  palabras  del  Testa- 
mento viejo  ,  y  hace  juego  con  la  Biblia  Masoretica  que 
llaman  de  Buxtorfio.  Es  muy  útil  tener  una  Biblia  según 
que  los  Judios  la  dividen  ,  y  apuntan  para  entender  sus 
Tom.  F,  S  cí« 


i38 

citas  de  Páraselas  ,  sus  capítulos  y  versos  ¿  y  pa- 
ra citárselas  ,  si  se  escribe  ,  ó  disputa  contra  sus  er- 
rores. El  que  no  pudiere  tener  las  Biblias  Masoreti- 
cas  citadas  contentaráse  con  tener  una  Biblia  Hebrea  de 
los  Judíos  manual  ,  que  solo  tenga  el  texto  Hebreo  ,  y 
computos ,-  y  es  buena  la  que  Gara  imprimió  en  Vene- 
cía  con  cara&eres  Bombergianos  el  arlo  de  1566  en  un 
solo  tomo  en  4.0  ,  cuyos  caracteres  son  muy  corpu- 
lentos. " 

Pero  la  Biblia  manual  Hebrea  ,  que  usan  los  Judíos 
modernos  ,  y  que  es  la  mas  famosa  ,  hermosa  ,  corre&a, 
y  sin  mentiras  de  Imprenta  ,  es  la  que  llaman  de  Athiasj 
porque  el  Judio  Joseph  Athias  la  imprimió  en  Amster- 
dan  el  año  de  1661.  Después  se  reimprimió  allí  mismo. 
Todo  es  Hebreo  ,  excepto  un  Prólogo  latino  de  Leusden 
Christiano  ,  en  un  tomo  grueso  en  4.0  Este  mismo  tex- 
to se  imprimió  después  en  Amsterdan  en  1701  en  un 
tomo  pequeño  ,  ó  un  solo  tomito  en  8.°  muy  manual; 
pero  sobre  que  el  texto  no  tiene  puntos  ,  ó  vocales,  son 
muy  menudos  los  cara&eres  Hebreos. 

Hasta  aquí  dixe  lo  que  basta  para  la  inteligencia  de 
la  Biblia  según  la  usan  los  Judíos.  Diré'  de  otras  edicio- 
nes de  Biblias  famosas  entre  los  Christianos. 

Biblia  de  Santes  Pagnino.  Este  Dominicano  imprimió 
^n  León  año  de  1528  una  versión  suya  latina  del  texto 
-Hebreo  ,  y  es  la  que  después  Arias  Montano  corrigíó, 
y  hizo  interlineal  en  sus  Biblias  :  es  un  tomo  grue- 
so en  4.0 

Biblia  ds  Isidoro  Ciarlo.  Este  Benedictino  Carínense 
hizo  nueva  versión  5  y  la  imprimió  con  nombre  de  Vulga- 
ta  en  Venecia  en  rol.  año  de  1542  ,  añadiendo  Escolios 
suyos  ,  ó  tomados  de  otros.  No  se  debe  citar  como  Vul- 
gata  ;  pero  se  debe  tener  como  curiosa. 

Biblia  de  Batablo.  Los  Protestantes  Roberto  y  Enri- 

co 


139 

co  Estefano  sacaron  una  Biblia  con  Escolios  ,  que  supu- 
sieron á  Francisco  Batablo  Católico,  Los  Do&ores  de 
Alcalá  y  Salamanca  revieron  ,  corrigieren  ,  y  enmenda- 
ron ,  e'  imprimieron  en  Salamanca  esta  Biblia  en  2  tomos 
en  fol.  ,  y  no  obstante  aún  después  tuvo  mucho  que  cor-r 
regir  el  santo  Tribunal  en  dichos  Escolios.  Esta  Biblia  de 
Salamanca,  tiene  mas  estimación  fuera  de  España  que 
dentro.  Y  lo  mismo  digo  de  la  Biblia  Complutense ,  y 
Regia ,  señal  de  la  grande  aplicación  á  la  sagrada  Es- 
critura. 

:  Biblias  Sagradas  Hebreas.  Roberto  Estefano  ,  y  su 
hijo  Enrico  Estefano  imprimieron  en  París  con  caracte- 
res Hebreos  grandes  y  hermosísimos  el  solo  texto  He- 
breo de  la  Biblia  ,  según  la  división  de  los  Christianos, 
en  2  tomos  grandes  en  4.0  Después  con  caracteres  He- 
breos mas  pequeños ,  y  tan  hermosos  reimprimieron  el 
mismo  texto  en  7  tomos  en  12.0  con  puntos ,  y  es  el  jue- 
go mas  pulido  que  hay. 

Testamento  nuevo  Griego ,  de  los  mismos  Estefanos 
también  en  París ,  y  con  caracteres  Griegos ,  y  solo  el 
Testamento  nuevo  ,  un  tomo  en  fol.  De  este  tomo  se  di- 
ce ,  ó  se  cree  que  no  tiene  errata  alguna  de  Imprenta. 
Después  con  caracteres  Griegos  mas  pequeños ,  y  tan 
hermosos  reimprimieron  el  mismo  texto  solo  en  un  tomo 
en  8.°  y  que  también  se  aprecia  por  muy  correcto. 

Testamento  nuevo  de  Erasmo.  Este  emprendió  ,  e  im- 
primió una  versión  latina  del  Testamento  nuevo ,  y  la 
dedicó  á  León  X.°  en  un  tomo  en  fol.  Impugnó  esta 
versión  acremente  nuestro  Stuñiga  ,  ó  Zuñiga  Español. 
Y  así  la  versión  de  Erasmo  ,  como  la  impugnación  de 
Zuñiga,  se  deben  tener  en  una  Biblioteca  sele&a,  univer- 
sal y  curiosa. 

Biblia  de  Hutero.  Imprimió  también  este  una  Biblia 
con  muchas  versiones ,  pero  lo  mas  seledo  es  el  tomo. 

S  2  grue- 


f!4° 

grueso  en  fol ,  que  está  aparte  del  texto  Hebreo  ,  ctí-J 

yos  caracteres  no  tienen  semejante.  Son  mas  grandes  que 
un  piñón  ,  y  tienen  esta  propiedad ,  que  las  letras  radi- 
cales Hebreas  están  de  tinta ,  y  las  serviles  solo  tienen  los 
perfiles ,  y  lo  interior  blanco.  De  modo  que  á  primera 
vista  se  contradistinguen  ,  y  disciernen  las  letras  He~ 
breas  radicales  y  serviles.  Este  tomo  es  raro  ,  pero  lo  ví? 
y  registre. 

Vulgata  del  Delpbin,  A  la  mitad  del  siglo  pasado ,  con 
el  fin  de  imprimir  tomos  para  el  uso  de  Luis  XIV.0  ,  que 
era  Delfín  ,  se  imprimieron  varias  obras  en  tomos  de 
grandes  folios ,  y  letra  magnifica.  Estos  son  muy  distin- 
tos de  los  tomos  en4.°  que  llaman  ad  usurn  Delpbiw,  el  hi- 
jo de  Luis  XIV.0  Aquellos  son  superiores  en  todo.  Entre 
ellos  es  la  Colección  regia  de  los  Concilios  en  37  tomos. 
La  historia  Bizantina  comenzada  ,  Virgilio  ,  Terencio, 
Juvenal ,  Kempis  ,  &c.  todos  en  fol.  imperial ,  y  en  el 
mismo  las  obras  de  San  Bernardo  en  6  tomos.  Y  lo  que 
hace  á  nuestro  intento ,  ó  caso  solo  el  texto  de  la  Vul^ 
gata  sin  mas  notas  ,  en  8  tomos  en  fol.  ,  como  libios  de 
Coro ,  y  con  unas  letras  como  abellanas.  Tiráronse  de 
ella  pocos  exemplares ,  y  así  es  carísima  y  rarísima.  Y< 
no  obstante  la  tiene  este  mi  Monasterio  de  San  Martin 
de  Madrid. 

Biblias  Orientales.  La  Arábiga  latina  de  Roma ,  que 
he  visto,  tres  tomos  en  fol.  Hay  la  preciosa  Armenica  &c« 
que  no  he  visto.  Testamento  nuevo  Bárbaro  Griego  en  2 
tomos  grandes  en  4.0  Está  impreso  el  texto  Griego  puro 
de  el  Testamento  nuevo  en  una  columna  ,  y  en  otra  el 
mismo  texto  traducido  en  el  idioma  Griego  vulgar,  que 
llaman  Greco  Bárbaro. 

Códice  Argénteo  de  los  Evangelios.  El  Obispo  G  do 
Ulpilas ,  traduxo  la  Biblia  en  Lengua  Gótica  en  el  si- 
glo V.°  Perdióse  esta  versión  ,  y  solo  en  el  siglo  pasado 

se 


I4I 

se  halló  un  códice  manuscrito  con  cantoneras  de  plata, 
en  el  qual  estaban  varias  hojas  escritas  en  lengua  Góti- 
ca ,  y  con  cara&eres  propios.  Es  fácil ,  e'  inteligible.  Hoy 
para  en  la  Biblioteca  de  Suecia  dicho  códice ,  y  se  cita 
códice  argénteo  por  las  cantoneras  de  plata. 

El  año  de  1684  tomó  á  su  cargo  Francisco  Junio 
imprimir  aquel  códice  con  los  mismos  caracteres,  y  poí 
la  similitud  de  la  lengua  añadió  la  antigua  versión  An* 
¿lo-Saxonica ,  y  aumentó  un  glosario  Gótico  todo  en  2, 
tomos  en  4.0  ,  que  he  visto.  Es  obra  curiosa. 

Hexaplos  de  Orígenes  Sábese  que  Orígenes  hizo  una 
obra  inmensa  en  muchas  columnas.  En  una  puso  el 
texto  Hebreo.  Errotra  la  versión  Griega  de  los  70,  en  las 
tres  restantes  las  versiones  de  Aquila  ,  Simacho  ,  y 
Theodocion  ,  y  por  ser  seis  los  dobleces  ó  columnas  ,  se 
llaman  los  Exápíos  de  Orígenes. 

Toda  esta  ce'lebre  obra  de  la  Biblia  se  perdió  del  to- 
do á  causa  de  que  costaría  mucho  copiarla.  Solo  se  hallan 
citados  en  los  Padres ,  y  Autores  Griegos  estos ,  y  los 
otros  fragmentos  esparcidos  en  una  infinidad  de  libros. 
Flaminio  Novilio  ,  Juan  Drusio  ,  y  tai  qual  otro  tuvie- 
ron el  curioso  trabajo  de  juntar  los  fragmentos  de  Orí- 
genes ;  y  finalmente  el  Padre  Monfaucon  Benedictino 
añadió  á  estos  quantos  pudo  recoger  ,  y  de  todos  hizo 
una  magnifica  impresión  en  París  en  17 13  en  dos  tomos 
en  fol.  grandes;  con  varias  notas  ,  disertaciones,  ¿Ve.  To- 
da esta  obra  es  un  tesoro  precioso  para  la  Escritura  ,  sin 
el  qual  no  debe  estar  ningún  erudito  ,  y  menos  una  Bi- 
blioteca pública. 

De  estudio  omití  poner  Biblias  en  lenguas  vulgares. 
Pero  si  se  quiere  tener  alguna  noticia  de  ellas  ,  digo  que 
hay  dos  versiones  Castellanas.  Una  antiquísima  que  hi- 
cieron los  Judíos  de  soló  el  texto  Hebreo  ,  y  se  imprimió 
en  Ferrara  en  fol,  año  de  1553.  Esta  es  carísima ,  pues 

laá 


*42 

las  reimpresiones  varías  que  después  se  hicieron  de  ella, 

no  se  aprecian  porque  se  retocaron  ,  y  alteraron  el  Cas- 
tellano antiguo.  Hay  otra  versión  Castellana  de  toda  la 
Biblia,  que  es  obra  de  Calvinistas ,  y  para  maldita  la 
cosa  se  necesita  :  lo  mismo  digo  de  la  versión  Italiana  de 
Deodato. 

Hay  muchas  versiones  Francesas  de  la  Biblia  :  la  me* 
líos  mala  es  la  de  Mr.  de  Sacy ,  cuya  Biblia  Latina 
Francesa ,  y  cbn  notas  anda  en  tres  tomos  en  fol ,  ó  err 
¡32  en  1 2.0  Porque  las  versiones  vulgares  están  prohi- 
bidas ,  no  me  alargo  mas. 

CONCORDANCIAS. 

Las  de  la  Vulgata  con  la  última  mano  de  Huberto 
Phalesio  son  bastantes  para  el  uso  común.  Hay  infinitas- 
impresiones  en  fol. ,  y  en  4.0 

Hay  dos  géneros  de  concordancias  Griegas.  Unas 
de  solo  el  texto  Griego  de  los  70  de  Conrado  Kirchero 
en  2  tomos  en  4.0 ,  que  sigue  al  Alfabeto  de  las  raices 
Hebreas ,  y  debaxo  pone  el  texto  Griego. 

Otras  al  contrario  de  Abrahan  Tronío  2  tomos  en 
fol.  en  Amsterdan  en  17 18  ,  quien  sigue  el  Alfabeto 
Griego  ,  y  debaxo  pone  las  raices  Hebreas.  Estas  son  las 
mejores ,  y  porque  añade  un  extra&o  de  los  exáplos  de 
Orígenes  ,  que  cite  de  Monsaucon.  Enrico  Estefano  sacó 
las  concordancias  Griegas  en  solo  el  Testamento  nuevo. 
No  las  he  visto. 

Concordancias  Hebreas.  Comenzólas  Rabi  Natharn, 
reimprimióse  después  en  Venecia  en  fol. ,  y  todo  en  He- 
breo según  las  divisiones  de  los  Judíos.  Las  mismas  aña- 
didas ,  todo  en  Hebreo ,  y  en  fol.  las  imprimió  ,  como 
ya  dixe ,  Juan  Buxtorfio  en  Basile'a  para  hacer  juego 
con  su  Biblia  Masoretica..  Las  mas  completas,  útiles,  y 

fa- 


i43 
famosas  concordancias  del  texto  Hebreo  y  Caldeo  de  el 

Testamento  viejo  ,  son  las  que  imprimió  Fray  Mario 
Calasio  en  Roma  en  4  tomos  en  fol.  año  de  1621,  se- 
gún las  divisiones  de  ios  Christianos.  Son  Hebreo-Lati- 
nas con  la  explicación  de  las  raices  Hebreas  ,  y  sus  signi- 
ficados. Es  obra  de  muchísima  importancia  ,  y  por  tanto 
ya  rara  y  cara. 

Concordancias  Siriacas.  Crimesio  juntó  en  un  tomo  en 
4.0  las  voces  Siriacas  del  Testamento  nuevo  Siriaco  ,  con 
sus  caracteres ,  y  puede  servir  de  Concordancias ,  ó  pasar 
por  ellas. 

Hay  otros  dos  géneros  de  concordancias  latinas : 
unas  á  lo  antiguo  ,  que  hoy  no  tienen  uso.  Otras  que  lla- 
man de  Bulloco  ,  las  quales  no  son  siguiendo  las  voces, 
sino  acomodándolas  á  los  significados.  Estas  aplauden  mu- 
cho los  Predicadores  porque  hacen  juego  con  el  Silva  Ale- 
goriarum  de  el  Padre  Laureto  Benediófino.  Finalmente,  por 
no  molestar  mas,  y  porque  el  curioso  pueda  satisfacer  la 
curiosidad  en  materia  de  Biblias,  concordancias  ,  Grama- 
ticas,  Lexicones,  Aparatos,  y  Expositores  de  Biblia,  com- 
prese la  obra  de  Jacob  le  Longo  ,  Bibliotheca  Sacra.  Co- 
menzóla, e' imprimióla  en  tomos  en  8.°  De  última  mano 
la  reimprimió  añadida  en  París  año  de  1723  en  2  tomos 
en  fol.  en  Latin. 

Emplea  todo  el  primero  en  dar  noticia  de  todas  las  Biblias 
en  todas  las  lenguas  con  critica ,  é  historia  de  ellas.  El  se- 
gundo contiene  por  el  Alfabeto  todos  los  autores  Católicos, 
ó  Christianos ,  Protestantes,  y  Judios  que  han  escrito  al- 
go sobre  la  sagrada  Escritura  ,  y  á  lo  último  d.á  una  in- 
dividual noticia  de  todos  los  que  escribieron  Gramáticas, 
Lexicones ,  &c.  de  las  lenguas  Orientales  :  Aparatos, 
Concordancias  ,  &c.  Es  obra  muy  útil.  Tengo  esta  obra, 
y  asi  se  conocerá  quanto  omití ,  pues  solo  puse  las  Bi- 
blias que  tengo  ,  y  he  visto  t  y  aún  de  esas  omití  mu- 
chas, 


lI44 

chas  ,  y  ahora  solo  apuntare  algunos  Expositores. 

Comentadores  de  la  Escritura,  El  juego  mas  famoso, 
después  de  los  Padres  ,  es  el  que  llaman  Glosa  Ordinaria, 
La  mejor  edición  es  la  de  Duay  en  1624  en  6  tomos 
muy  corpulentos  j  á  cuya  edición  asistieron  los  Benedic- 
tinos de  Flandes ,  y  en  especial  Fray  Leandro  de  San 
Martin.  Contiene  el  texto  de  toda  la  Biblia  con  la  Glosa 
*  Angélica ,  ó  interlineal  de  Anselmo  Laudunense  ,  con  la  Glosa 
Ordinaria  de  Estrabo  Benedictino  Fuldense,  con  las  Apostillas 
de  Nicolás  de  Lyrat  y  con  las  Notas  de  dicho  Fr.  Leandro  &c. 
Ya  este  juego  no  tiene  tanta  estimación  como  antes ,  pe- 
ro es  indispensable  para  la  libreria. 

Cathenas,  Llaman  Chatenas  á  unos  libros ,  en  los  qua- 
les  siguiendo  el  texto  de  la  Biblia ,  se  pone  allí  á  la  letra, 
ó  en  extra&o  lo  que  dixeron  diferentes  Padres  antiguos. 
Hay  muchas  de  estas  Cathenas  entre  los  Griegos.  El  Pa^ 
dre  Posino  reimprimió  algunas  ,  pero  aún  muchas  exis- 
ten manuscritas  ,  y  seria  muy  útil  imprimirlas  todas 
Greco-Latinas  ,  y  hacer  una  total  Cathena  sobre  toda 
la  Escritura.  Tengo  á  mano  por  exemplo  la  Cathena  de 
Padres  Griegos  sobre  el  libro  de  Job.  Hizola  Nicetas, 
'Arzobispo  de  Heraclea  ,  y  la  compuso  de  los  textos  de 
veinte  y  dos  Padres  Griegos ,  y  aún  e'sta  ya  se  habia  im- 
preso traducida.  Es 'magnifica  la  edición  Greco-Latina, 
que  de  la  dicha  Cathena  hizo  Patricio  Junio  en  Londres 
año  1737  en  fol. 

Este  tomo  tiene  la  singularidad  de  que  á  lo  última 
está  seguido  todo  el  texto  de  Job  de  los  70 ,  dividido  por. 
versos-,  y  conforme  al  ce'lebre  Códice  Alexandrino,  que 
se  cree  ser  el  mas  antiguo  que  hay/Y  para  que  no  se 
eche  menos  esta  noticia  ,  digo  :  Que  las  quatro  ediciones 
mas  famosas  de  los  70  son  la  Complutense  ,  la  Venecia- 
na de  Manutio ,  la  Romana  de  Sixto  V.°  ,  y  la  Inglesa 
conforme  al  Códice  hallado  en  Alexandria. 

En- 


Entre  los  Latinos  es  famosa  la  Cathena  Áurea  de 
Santo  Tomas  sobre  los  Evangelios ,  y  seria  muy  útil 
si  se  prosiguiese  la  grande  Cathena  que  comenzó 
Martinengo  ,  empezando  por  el  Génesis. 

Armonías  y  concordancias  generalmente  tienen  el 
mismo  fin  de  concordar  los  quatro  Evangelistas.  Hay] 
muchas  así  de  Católicos  como  de  Protestantes.  Es  muy 
útil  la  armonía  Evangélica  del  Padre  Lami  en  Latin  ,  y 
en  fol. ,  y  con  ella  su  Aparato  Bíblico  en  4.0  ,  y  sean  es- 
tos dos  tomos  de  la  primitiva  impresión  de  París. 

Biblia  magna  y  máxima.  Son  dos  juegos  de  un  mismo 
autor  el  Padre  Haye.  La  magna  en  cinco  tomos  ,  y  la 
máxima  en  19  tomos.  Todos  24  en  fol.  impresos  en  Pa- 
rís.  Ei  asunto  es  el  mismo  >  esto  ,  es  proponer  el  texto  de 
la  Escritura  seguido  t  poner  allí  quantas  versiones  pudo¡ 
recoger  de  genero  de  concordancias  de  ellas  ,  y  unas  ex- 
presiones de  aquellos  autores  que  concisamente  comen-i 
taron  la  Escritura  5  v.  g.  de  Mariana  ,  Saa  ,  Esthio  ,  Me- 
nochio  ,  &c.  Este  juego  mas  se  aprecia  en  España  que 
fuera  de  ella  ,  y  por  eso  se  debe  tener  en  una  librería  d$ 
España. 

Críticos  Sagrados.  A  la  mitad  del  siglo  pasado  ,  des-* 
pues  de  publicada  la  Biblia  Poliglota  de  Walton  en  Ingla- 
terra ,  emprendieron  allí  los  do&os  Píerarsones ,  y  otros 
recoger  ,  e'  imprimir  los  principales  comentadores  litera-, 
les  modernos  de  la  Biblia  ,  y  á  la  letra  siguiendo  los  vern 
siculos.  Hizose  esta  Colección ,  ó  Cathena  en  9  tomos 
en  fol.  impresos  en  Londres  en  1 55o.  Reimprimiéronse 
en  Francfort ,  añadiendo  dos  tomos  mas. 

Pero  porque  esta  edición  no  era  tan  buena ,  y  la 
Londinense  era  muy  rara  ,  y  costosa  ,  se  animaron  los 
Libreros  de  Amsterdan  á  hacer  otra  mucho  mas  añadi- 
da ,  hermosa  ,  y  magnifica  ,  que  salió  en  9  tomos  en  foL 
muy  corpulentos  año  de  1668  ,  y  antes  que  el  de  1700 
Tom.  K  T  sa« 


saliese  en  Francfort  el  suplemento  en  dos  tomos.  En 
Amsterdan  se  añadió  el  tomo  10  que  comprehende  las 
obras  críticas  pertenecientes  á  la  Escritura  de  Luis  Ca^ 
pello  ,  y  de  Jacob  su  hermano,  y  de  Jacob  hijo  de  Luis. 
Así  este  juego  se  compone  de  los  diez  tomos  dichos ,  de 
los  dos  del  suplemento ,  y  de  otros  dos  tomos  mas  The- 
sauro  Philologico  que  contiene  disertaciones  de  varios. 

Pasan  de  70  los  Autores  críticos,  y  porque  hay  Ca- 
tólicos y  Protestantes ,  tiene  este  juego  mucho  que  bor- 
rar, aunque  no  este  prohibido  del  todo:  y  porque  era  obra 
muy  larga  se  emprendió  hacer  un  compendio  de  todos 
con  el  título:  Sinopsis  criticorum.JLs  obra  de  Mateo  Polo  In- 
gles, quien  siguiendo  el  texto ,  pone  en  extra&o  lo  que  so- 
bre el  dixeron  no  solo  los  críticos  citados,  sino  otros,  y  el 
añade  sus  notas.  Son  5  tomos  en  fol.  impresos  en  Lon- 
dres. Reimpreso  en  Roterdan  en  1684  ,  y  después  en 
Francfort  en  171 2.  De  suerte,  que  estos  cinco  tomos  del 
Sinopsis  se  podrían  llamar  la  Biblia  cum  notis  variorum 
de  la  impresión  de  Holanda.  Y  si  algún  Católico  se  de- 
dicase á  reimprimir  este  Sinopsis  quitando  lo  que  pudie- 
se disonar ,  ó  añadiendo  mucho  sele&o  ,  que  aún  se 
podria  añadir  ,  se   ahorrarían  mas  de   1©  tomos  ,  ó 

libros. 

■Biblia  de  Duhamel  Mientras  podrá  suplir  la  Biblia  de 
Duhamel  para  los  que  no  están  dedicados  á  escritura. 
Juan  Bautista  Duhamel ,  famoso  y  público  escritor  ,  sa- 
có Biblia  con  notas  suyas  muy  sele&as.  Salió  en  París 
fcn  un  tomo  en  fol.  Después  se  reimprimió  en  Venecia  en> 
2  tomos  en  4.0  grande  ,  y  se  reimprimieron  allí  las  con- 
cordancias de  la  misma  marca  5  de  modo  ,  que  siendo  la 
edición  primera  de  París  rara  y  cara  ,  con  ios  tres  tomos 
de  Venecia  hay  lo  bastante.  Si  se  han  de  tener  mas  Ex- 
positores fuera  de  los  ya  indicados,  sean  los  22  autores 

Católicos  siguientes... 

0  Lu- 


147 


Lucas  Brugense. 

Andrés  Massio. 

Genebrardo. 

Hugo  Cardenal. 

Cayetano. 

Oleastro. 

Incógnito. 

Bonfrenio. 

Gislerio. 


Mario. 
Pereyra. 
Jansenio,  Obis- 
po de  Gante. 
Tirino. 
Lorino. 

Gaspar  Sánchez. 
Cartagena. 
Mendoza. 


Malvenda. 

Maidonado. 

Villalpando. 

Tomas  Blanco. 


Ribera. 


El  Padre  D.  Agustin  Calmet  Benedictino  de  Lorena, 
al  principio  de  este  siglo  escribió  vn  comento  literal  so- 
bre toda  la  Escritura  en  Francés :  publicó  después  en  4.** 
real  un  Diccionario  Biblico  ,  y  su  suplemento  ,  todo  en 
France's.  Hizose  después  una  impresión  magnifica  en  Pa- 
rís en  13  tomos  en  fol.  grande;  los  9  contienen  todo  e.l 
comento  literal ,  y  los  4  el  Diccionario ,  incorporado  el 
suplemento.  Al  mismo  tiempo  los  libreros  de  Ginebra  em« 
prendieron  la  misma  impresión  en  tomos  en  4.0,  y  tuvie- 
ron varias  querellas  con  los  libreros  de  París.  Escribió 
mas  historia  Sagrada,  y  después  la  añadió  en  4  tomos  en 
4.°en  Prance's,  para  que  sirviese  de  principio  y  cabeza  á  la 
historia  Eclesiástica  de  Fleuri.Escribió  la  historia  de  Lorena 
en  4  tomos  en  rol.  grande,  y  en  Francés.  Escribió  el  comen- 
to literal  de  la  regla  de  San  Benito  en  France's  2  tomos 
en  4.0  impresos  en  Strasburgo,  y  antes  habia  salido  un 
tomito  en  1 2.0  latín  con  ei  Cronicón  universal.  Escribió 
dos  tomos  en  8,°  Disertaciones  sobre  Spefíros  Vampi- 
ros &c. 

Como  el  comento  literal  contiene  varias  disertacio- 
nes curiosas ,  las  entresacaron  en  Italia  ,  las  traduxeron 
en  latin,  c  imprimieron  en  Luca  en  2  tomos  en  fol.  Des- 
pués en  Venecia  se  trabajó  Comentario  ,  y  Diccionario, 

T  2  y 


I4& 

y  se  imprimió  todo  en  latín  en  1 1  tomos  en  rol.  El  Co-! 
mentario  en  9 ,  y  el  Diccionario  con  su  suplemento 
en  a.  De  modo,  que  al  presente  hay  tres  ediciones  en 
latín  de  Venecia  ,  de  Luca  ,  y  de  Alemania ,  y  ninguna 
magnifica  como  era  razón. 

Con  el  juego  de  Cornelio  á  Lapide  ,  con  el  de  Hugo, 
y  este  de  Calmet ,  se  escusan  infinitos  libros,  porque  este, 
último  tuvo  presentes  los  Críticos  ,  el  Sinopsis ,  y  las  Po- 
liglotas. 

Gramáticas  ,  y  Lexicones,  Ninguna  librería  debe  están 
sin  Gramáticas ,  y  Diccionarios  de  varios  idiomas  ,  y 
diále&os ,  ya  suyos  ,  ya  vulgares  5  y  si  de  todos  tuviese  á 
lo  menos  una  Gramática ,  y  un  Diccionario  ,  nada  so- 
braría ,  y  el  particular  curioso  debe  tener  el  Arte ,  y 
Lexicón  de  los  mas  famosos ,  aunque  no  los  entienda, 
para  saber  buscar  una  voz  quando  se  ofrezca ,  ó  para 
tentar,  examinar ,  ó  convencer  de  impostor  á  el  que  fin- 
giere que  lo  sabe,  como  cada  día  se  experimenta.  Seguiré 
el  orden  de  las  lenguas  según  me  ocurran., 

Lengua  Portuguesa,  Duarte  Nuñez  de  León.  Su  orí- 
gen  y  ortografía  de  la  lengua  Portuguesa.  Es  autor  clá-< 
sico.  Benito  Pereyra ,  su  Gramática  Portuguesa  en  8.°, 
y  su  Diccionario  Portugués  en  latin  ,  y  Portugués 
en  fol. 

Padre  Rafael  Bluteau.  Su  Bocabulario  Portugués  ,  y¡ 
latino  en  8  tomos  en  fol ,  y  2  mas  de  suplemento.  Es; 
selecto ,  y  ya  raro  y  caro.  Es  Diccionario  crítico  univer^ 
sal  de  artes  y  ciencias. 

Lengua  Castellana^  Bernardo  Aldrete.  Origen  de 
la  lengua  Castellana  5  un  tomo  en  4.0  ,  es  autor  clásico, 
y  útil. 

Antonio  Nebrixa.  Su  Arte  y  Bocabulario  de  una  bue- 
na impresión,  y  por  ser  el  Padre  de  la  Latinidad  de  Espa* 
fía^  es  preciso  tenerle;  y  para  variar  lo  cjue  Gonzalo 

Cor- 


Correa  escribió  sobre  la  lengua  Castellana ,  introducien- 
do  en  ella  la  K. 

Sebastian  Cobarrubias.  Tesoro  de  la  lengua  Castella- 
na ,  el  tomo  añadido  en  fol ,  que  tiene  el  origen  de  Al- 
drete. 

Academia  Real  de  la  lengua  Castellana.  El  tomo  de  Or-* 
tografia  que  ya  sacó,  y  la  Gramática  que  sacará.  Los  t> 
tomos  en  fol.  del  Diccionario  que  ya  sacó  ,  y  los  de  su- 
plemento ,  que  está  trabajando. 

Ju#n  Malara.  Colección  de  todos  los  refranes  Espa-? 
ñoles ,  en  un  tomo  grueso  en  4.0 

Lengua  Italiana.  Hay  infinitos  tomos  de  Artes.  Tó- 
mese la  de  Franciosino ,  ó  de  Bencroni ,  ó  de  otro.  Mr. 
Menagio ,  aunque  era  France's ,  sacó  un  tomo  en  fol. 
Origen  de  la  lengua  Italiana  ,  y  es  muy  curioso. 

Academia  Erusea ,  es  en  Florencia.  Sacó  el  Bocabula- 
110  de  la  lengua  Italiana,  un  tomo  en  fol. ,  y  finalmen- 
te al  presente  son  5  ó  6  tomos  en  fol.  De  la  edición  en 
3  tomos,  hay  un  compendio  en  2  tomos  en  4.0  muy  mo- 
derno. 

Lengua  Francesa.  Hay  infinitas  artes  5  pero  bastará  la 
de  Sobrino,  y  su  Diccionario.  (i)Mr.  Menage  escribió 
un  tomo  en  fol.  de  Etimologias  de  las  voces  France- 
sas. La  última  edición  añadida ,  es  un  tesoro  de  eru- 
dición. 

Academia  Francesa.  Son  4  tomos  en  fol ,  2  de  las  vo- 
ces tribiales ,  y  otros  2  de  las  voces  de  artes  y  ciencias. 
Son  tomos  que  hacen  autoridad.  Diccionario  universal 
Frances-Latin  ,  que  vulgarmente  llaman  de  Dombes ,  ó 
de  Treboux.  Es  en  el  fondo  el  Diccionario  de  Mr.  Furre- 
.  J  tic-» 


(1)     El  Diccionario  de  Sejournal   es  el  mas  copioso  ,  y  mas 
exacto  que  tiene  la  lengua  Francesa. 


tiere  de  artes  y  ciencias ,  pero  muy  enmendado  y  aña- 
dido por  los  Padres  Jesuitas  de  París.  Hay  muchas  edi- 
ciones ,  la  de  1732  en  5  tomos  grandes  en  rol.  Hay  ya 
otra  posterior  añadida  en  6  tomos  en  fol.  Este  Dicciona- 
rio por  ser  de  la  lengua  Francesa  ,  y  de  todas  (sus  voces 
de  artes  y  ciencias  ,  es  muy  útil ,  erudito  ,  crítico ,  cientí- 
fico, curioso  ,  y  muy  caro. 

"  Lengua  Inglesa.  Juan  Walis  ;  su  Arte  especulativa  para 
el  uso.  La  Arte  y  Diccionario  de  Mr.  Broyer,  Ingles- 
Frunces.  El  Diccionario  de  Estebez  ,  Ingles-Castellano. 
El  de  Juan  Hoveís  es  de  quatro  lenguas ,  Ingle's,  Fran- 
cés, Castellano  ,  e'  Italiano.  Hay  otro  muy  moderno 
para  el  Castellano  ,  y  Ingles.  Creo  que  se  llama 
Pino. 

Diccionario  Ingles  de  artes  y  ciencias.  El  primero  es 
de  Mr.  Arris.  El  otro  en  2  tomos  en  fol.  de  Mr, 
Chambers.  Mr.  Skjmer ,  Etymologico  de  las  voces  In- 
glesas. 

Lengua  Latina.  Después  de  la  Colección  de  los  Gra- 
máticos antiguos ,  se  debe  tener  el  arte  ,  y  lo  demás  de 
Nebrija  j  esto  por  lo  que  toca  á  España.  En  Portugal 
el  arte  de  Manuel  Alvarez  ,  en  Italia  los  Manutios ,  y 
tn  Francia  la  de  Despauterio,  y  recientemente  el  nuevo 
método  de  los  de  Port-Royal. 

Ethimologias.  El  tomo  I.°  de  Juan  Gerardo  Bofio,  y; 
el  antecedente -de  Matías  Martin  de  Holanda,  2  tomos  en 
fol.  Ambrosio  Calepino  ,  su  Diccionario  latino  en  ocho 
lenguas ,  con  Paseratio,  Cerda,  y  Chistetio  ,  2  tomos  en 
fol.  en  1 58 1  en  León.  Faciolato ,  el  mismo  Diccionario 
añadido,  y  corregido  con  critica,  edición  moderna ;  2  to^ 
mos  en  fol. 

Roberto  Stefano  ,  Thssaurus  lingua  latina  ,  3  tomos  en 
fol.  Hay  edición  magnifica  y  moderna  de  Inglaterra  4 
tomos  en  fol.  muy  añadidos. 

Mr. 


151 

Mr.  Ducange ,  su  glosarium  media  latinitatis ,  3  to- 
mos en  fol. 

Pero  la  edición  magnifica,  que  de  el  hicieron  los  Be- 
nedictinos de  Francia  en  París  en  1733  ,  y  muy  añadi- 
do ,  es  en  6  tomos  en  fol.,  y  cara.  Omitense  300  Dic- 
cionarios latinos  que  hay  de  varias  facultades  por  no  ser 
prolijo  5  v.  g.  de 

Leyes El  de  Brisonio  y  Kaíl. 

Matemáticas De  Vital. 

Medicina De  Castello. 

Eclesiástico...... a DeMacri. 

De  voces  Griegas  latinizadas De  Mortier. 

[Filosofía De  Bernardo  ,  y  de  Rexiaco. 

El  Militar Del  Padre  Aquino. 

Amalthea  Onomástica De  Laurencio. 

El  universal.  De  Jacobo  HoíFman....4  tomos  en  fol.  latin. 

«,  • 

Lengua  Griega  vulgar.  Hay  dos,  una  la  Barbara,  que 
se  hablaba  los  siglos  pasados ,  y  es  preciso  para  ella  lo 
que  escribió  Meursio  Rigaltio  ,  y  Ducange.  Otra ,  la 
que  hoy  se  habla,  cuyo  arte  hizo  Simón  Porcio ,  y  está 
en  Ducange  en  sus  dos  tomos  en  fol.  Glosarium  media  Gre- 
sitatis  ,  y  también  Mercado.  Los  Diccionarios  son  del 
dicho  Porcio  j*  el  de  Gerasino  Valachio  ,  y  el  que  se  im- 
primió en  París  año  de  1709  ,  su  autor  el  Padre  Soma- 
voiz  en  4.0  Es  Italiano-Greco,  vulgar,  y  Greco-vulgar 
Italiano. 

Lengua  Griega  pura.  Después  de  la  Colección  de  los 
Gramáticos,  y  Lexicones  antiguos,  es  el  Nebrija  Griego 
Nicolás  Clenardo  para  el  arte,  Hay  muchas  ediciones.  La 
completa  es  la  de  Alejandro  Escoto  ,  y  reciente- 
mente el  nuevo  método  de  los  de  Porto  Royal  Fran- 
cés- 


*52 

ees-Griego  (i).  A  estas  se  asribuye  el  tomo  en  8.°  ,  que 

contiene  las  raices  de  la  lengua  Griega  en  verso  Francés^ 

para  ayudar  la  memoria. 

Ethimologico  Magno  de  la  lengua  Griega.  Es  libro 
antiguo  ,  y  no  se  sabe  el  autor  ,  y  falsamente  creen  al- 
gunos haber  sido  Marcos  Musuro.  Se  imprimió  en  Grie- 
go. Hay  la  Colección  antigua  ,  la  moderna  de  Venecia, 
y  de  intermedia  de  Hilde verga  en  fol.  en  1 5  04  de  la  edi- 
ción de  Siburgio  ,  y  esto  es  la  mejor. 

Pbiiborino  ,  Monge  ,  y  Obispo  Italiano.  Sacó  un 
Diccionario  Griego  en  un  tomo  en  fol.  muy  corpulento. 
Reimprimióse  en  Basilea.  La  edición  primera  es  rarísi- 
ma. El  Diccionario  de  los  primitivos  muy  selectos  j  pues 
se  imprimió  en  Italia  antes  de  1500.  Dexo  otros  Diccio- 
narios Griegos  como  el  de  Bude'o  ,  y  otros  por  poner  eí 
prncipal,  que  es  Enrico  Stefano.  Como  su  Padre  Rober- 
to hizo  el  tesoro  de  la  lengua  Latina  ,  e'l  hizo  Thesaurus 
íingujs  Graca.  Son  4  tomos  en  fol.  ademas  de  otro  tomo 
que  sacó  de  Glosarios. 

Juan  Scapula.  Ó  por  ser  costoso  ,  raro,  ó  poco  mane-^ 
jable  el  tesoro  de  Enrico  Stefano  ,  su  discipulo  Juan  Sca- 
pula le  compendió ,  y  reduxo  á  un  solo  tomo  en  fol. 
aunque  corpulento.  La  mejor  edición  es  la  añadida  de 
Holanda ,  y  es  el  que  se  debe  tener. 

Cornelw  Schrevelw.  Enrico  Estefano ,  Scapula ,  y  otros, 
siguen  los  Diccionarios  por  las  raices  Griegas ,  y  abaxo 
ponen  los  compuestos.  Schrevelio  formó  un  Diccionario 

ma- 


(1)  En  nuestro  idioma  se  conocen  dos  Gramáticas  Griegas, 
una  escrita  por  el  Padre  Castillo  ,  y  la  otra  por  el  Padre  Zamo- 
ra. La  primera  se  reimprimió  en  León  de  Francia  ,  y  la  segun- 
da en  Madrid  en  la  Imprenta  de  Soto  en  o&avo.  La  República 
literaria  espera  dé  á  luz  la  suya  el  Padre  Juan  de  Cuenca. 


manual,  siguiendo  las  voces  por  el  rigoroso  Alfabeto  co- 
mo siguen  ios  latinos  (i).  Este  se  debe  tener  siempre  a 
mano.  Hay  otros  infinitos  libros  pertenecientes  á  lengua 
Griega.  V.  g.  Gretsero  ,  y  junio  para  Onomásticos.  Ru' 
lando  para  Sinonomos.  Conrado  Dinero  para  Epithetos, 
ademas  del  Onomástico  de  Julio  Pollux,  de  Hesychio, 
de  Arpocaration  y  demás. 

Lengua  Hebrea.  En  el  siglo  XIII.0  vivió  en  España  el 
famoso  Rabino  David  Kimki,  que  escribió  mucho  en 
Hebreo  sobre  la  Escritura ,  y  á  quien  atribuyen  la  ver- 
sión antigua  Castellana.  Sacó  una  Gramática  Hebrea  ,  y 
un  Diccionario  ,  y  estas  dos  obras  son  las  fuentes  en 
donde  bebieron  los  christianos,  y  en  especial  Santes  Pag- 
nino.  Hay  muchas  ediciones  de  Kimki ,  y  vi  una  en  fol. 
que  contiene  dicha  Gramática,  y  Diccionario  todo  en  He- 
breo. En  esta  Libreria  de  san  Martín  hay  un  grueso  MS. 
en  pergamino,  que  contiene  lo  mismo. 

El  primer  tomo  que  se  imprimió  de  Gramática ,  y 
Diccionario  de  la  lengua  Hebrea  es  de  Juan  Reuchino 
en  fol.  impreso  en  Phorcen  en  1505  que  he  visto,  y  que 
después  reimprimió  Munester  añadido,  con  lo  que  es- 
cribió el  famoso  Judio  Elias  Germán. 

Santes  Pagnino,  Dominicano.  Escribió  el  Nebrija  de  la 
lengua  Hebrea  ,  fiandolo  sobre  Kimki.  Sacó  Gramática, 
y  Diccionario  en  Latin,  y  hay  infinitas  ediciones.  Ade- 
mas de  e'l  hay  muchas  artes  Hebreas  v.  g.  de  Clenardo,  de 
Belarmino  Buxtorfio  ,  Expenio ,  y  de  el  Español  Castillo 
en  Castellano,  &c. 

Don  Pedro  Guarin ,  Benedictino  de  san  Mauro   de 
Tom.  V»  .  y  Eran- 


(1)  No  se  debe  omitir  aquí  que  el  Diccionario  de  Escre vello 
fue  hecho  particularmente  pava  el  nuevo  testamento.  Luciano  y 
tabla  de  Cebes.  No  se  deberá  pues  consultar  para  el  Homero  ,  y 
o  tros. 


ÍI54 

Francia  ,  imprimió  en  París  año  1724  en  2  tomos  en  4.* 

real  todo  quanto  se  puede  desear  en  el  asunto.  Su  título 
es  Gramática  Hebrayca  ,  Caldayca  ,  &c.  en  que  ocupa 
los  dos  tomos  ,  que  son  un  tesoro  de  quanto  se  puede  sa- 
ber en  orden  á  Lengua  ,  Retórica  ,  Poesía,  &c.  de  los 
Hebreos  puros.  Ofreció  otros  dos  tomos,  de  Diccionario; 
pero  murió  sin  darlo  á  luz. 

Santes  ó  Xante s  Pagnlno  ya  citado,  sacó  el  Dicciona- 
Tio  ó  T'besaurus  Lingua  Sanfia ,  de  que  hay  muchas  edicio- 
nes :  la  mejor  es  la  de  León  en  1577  muy  añadida,  y  en 
dos  tomos  en  fol. 

Con  el  mismo  título,  y  antepuesto  el  otro  de  Arca, 
Noe  imprimió  en  Venecia  en  1523  en  2  tomos  en  fol.  su 
Diccionario  Hebreo  Marco  Marino  Brigiano.  Es  muy 
útil,  porque  debaxo  de  cada  raíz  Hebrea  coloca  todos 
los  textos  de  la  Escritura,  y  es  simul  Diccionario ,  y  con- 
cordancias Hebreas. 

Guillermo.  Robertson  ,  á  imitación  de  Marino  ,  sacó  su 
Lexicón  ,  y  concordancias  de  la  lengua  Hebrea  en  un  to- 
mo muy  corpulento  en  4.0  real.  . 

Porque  los  Diccionarios  Hebreos  siguen  como  los 
Griegos,  por  las  raíces,  es  preciso  tener  uno  que  siga  por 
el  Alfabeto,  como  el  Griego  de  Schrevelio.  El  mejor ,  y 
mas  moderno  es  el  impreso  en  Roma  en  1737  en  3  tomos 
en  fol.  que  sacó  Juan  Bouget  para  el  uso  de  Propaganda 
jide. 

Glosario  universal  El  Padre  Tomasino  sacó  un  tomo 
en  fol.  de  impresión  magnifica  de  París,  en  el  qua.l  reduce 
todas  las  lenguas  á  la  Hebrea  como  a  la  Madre,  de  todas 
ellas.  Es  tomo  muy  curioso  y  erudito. 

Juan  Plantavitio,  Thesaurus  Synonimícus  Hebreo-Calday- 
co-Rabinhus.  Dos  tomos  grandes  en  fol.  impresos  en  Fran- 
cia en  1644.  El  asunto  es  singular,  y  muy  curioso.  Si- 
gue las  raices  Hebreas  de  la  Escritura ,  y  coloca  allí  to- 
*  «  das 


155 

das  las  voces  sinono  mas  ,'que  se  hallan  en  el  Hebreo  ,  en 
el  Caldeó  ,  y  el  Dialecto  Rabinico. 

Lengua  Caldayca  y  Rdbinica.  Hay  dos  lenguas  Calday- 
cas;  una  antigua  y  pura,  yes  la  que  se  halla  en  el 
original  de  la  Escritura  ,  y  las  Gramáticas  ,  y  Lexicones 
de  esta  se  hallan  en  las  Polyglotas.  Otra  corrupta,- y 
mezclada  ,  y  esta  se  halla  en  las  Paraphrases  ó  Targumin, 
en  el  Talmud ,  y  en  otros  libros  recientes  de  los  Judíos. 
Este  género  de  Idioma,  ó  Diale&o  Caldayco  ,  se  llama 
Idioma  Rabinico. 

Por  los  Talmudes ,  uno  el  Babilónico  ,  y  otro  el  Jero- 
solimitano,  no  se  subdivide  el  Dialedo,  pero  uno  y  otro 
está  mezclado  con  muchísimas  voces  estrañas  ,  y  vulga- 
res de  aquellas  naciones  en  donde  escribian  los  Rabinos, 
ó  escriben  los  caracteres  Hebreos  quadrados ,  sin  puntos, 
ó  lo  que  abulta  mas  la  dificultad  ,  no  solo  sin  puntos, 
sino  también  son  caracteres  cursivos  Rabinicos.  Para  todo 
hay  libros. 

Genebrardo.  Sacó  un  tomo  para  leer  ,  y  entender  los 
escritos  de  los  Rabinos  ,  que  no  tienen  puntos ,  y  por 
ser  curioso  y  raro  ,  le  imprimió  Relando  en  su  Colección 
Anale&a  Rabinica. 

El  Padre  Francisco  Donato,  Dominicano.  Imprimió  en 
Roma  un  tomo  con  título  :  Poma  áurea  Hebraica  Lingu<& 
en  que  trata  dé  las  abreviaturas  que  usan  ios  Rabinos. 
Así  como  Rabi  Kimki  es  el  Príncipe  para  lengua  Hebrea, 
Rabi  Natam,  Hebreo  antiguo,  ¡o  es  para  la  Caldea  Ra- 
binica ,  por  su  famoso  Aruch ,  ó  Lexicón. 

Entre  los  Christianos  para  lo  dicho  es  Nebrija.  Juan. 
Bouxtorrio  el  padre,  su  hijo,  y  suxdescendencia,  escribie- 
ron diferentes  libros  útiles  para  el  caso.  La  obra  mas  se- 
lecta es  el  Lexicón  Caldaicum  ,  Thalmudicum  ,  ó  Rabinkumy 
que  muerto  ya  el  Padre  dio  á  luz  en  Basilea  año  1638 
su  hijo  Juan  Buxtorfio.  Es  ua  tomo  en  fol.  muy  cor-i 

V  2  pu- 


[i  5# 

pulen to ,  que  costo  30  años  de  trabajo. 

Lengua  S amar it ana.  De  esta  lengua  ó  Diale&o  hay 
muy  poco  escrito ,  y  hasta  qué  en  las  Biblias  de  París 
Poiyglotas  se  imprimió  el  Pentateuco  Samaritano  ,  ape- 
nas habia  noticia  del  Idioma  ,  y  sus  cara&eres.  Salió  lo 
poco  que  Joseph  Scaligero  escribió  en  su  tomo  de  Em- 
mendatione  temporum. 

Juan  Morinoj  Padre  del  Oratorio.  Imprimió  en  París 
un  tomo  en  4.0  año  de  163  1  su  título  Exercitationss  Ec- 
lesiástica utrumque  Samaritanorum  Pentateucum.  Es  libro 
muy  curioso  para  el  caso  ,  sin  que  obsten  las  excitacio- 
nes antimoriniana  de  Juan  Hottnigero ,  porque  e'ste  solo 
impugnó  la  antigüedad,  y  autentica,  que  Merino  daba  á 
el  Pentateuco  Samaritano. 

En  el  Lexicón  Heptbagloton  ,  que  Cartelo  sacó  para  la 
Poliglota  de  Londres,  se  halla  una  sucinta  Gramática  ,  y 
Lexicón  del  idioma  Samaritano  ,  siguiendo  las  raices 
Hebreas. 

Lengua  Siriaca.  Es  sagrada  ,  y  la  que  habló  Christo 
nuestro  señor  por  ser  entonces  la  vulgar^  y  distinta  de  la 
Hebrea  y  Caldea.  Usánla  los  Maronitas  del  monte  Liba- 
no,  y  orientales  en  sus  Liturgias.  Hay  muchos  MS.  en  es- 
ta lengua  ,  y  en  ella  se  imprimió  en  Roma  mucho  de  lo 
que  escribió  san  Ephren  ,  Siriaco. 

Jorge  Mlcbael  Amlra ,  Maronita  ,  y  Siriaco  de  nación, 
sacó  en  Roma  en  ijp5  un  tomo  en  4.0  de  Gramática  Si' 
riaca  sive  Chaldayca.  Es  de  parecer  que  la  Siriaca  es  la 
lengua  primitiva.  Es  libro  raro  ,  y  la  Gramática  la  mas 
completa. 

Hay  muchas  Gramáticas  Siriacas  ademas  de  la  que 
en  los  Lexicones  Siriacos  se  hallan  en  las  Poliglotas.  Ludo- 
vico  de  Diem  sacó  una  Gramática  general  para  las  tres 
lenguas  ,  Hebrea  ,  Caldea,  y  Siriaca  en  un  tomo  en  4.0 
impreso  en  Holanda  en  1.628  Buxtorfío  sacó  otra  Gra- 
ma- 


marica  Siriaca ;  pero  con  caracteres  Hebreos. 

Monúeur  Masclef,  Canónigo  Francés,  inventó  un  sis- 
tema para  leer  el  Hebreo  ,  y  otros  idiomas  orientales ,  y 
sus  diaie&os  sin  puntos ,  y  con  mucha  facilidad  ,  y  por 
ser  tanta  ,  ninguno  le  siguió.  A  este  fin  sacó  dos  tomos, 
y  en  ellos  quatro  ^Gramáticas  de  las  lenguas  Hebreas, 
Caldea  ,  Siriaca ,  y  Samaritana  ,  desterrando  los  pun- 
tos como  invención  moderna  ,  y  en  esto  no  es  singular, 
sino  en  el  sistema  de  leer  sin  puntos  ,  y  sin  acentos.  So- 
bre la  antigüedad  de  los  puntos  hay  dos  partidos  famo- 
sos. El  primero  de  los  Buxtorfios  ,  que  afirman  la  anti- 
güedad ,  y  el  segundo  de  los  Capelos  ,  que  la  fixan  en  el 
tiempo  de  los  Masoretas.  Por  una  y  otra  parte  hay  mu- 
cho escrito. 

Lengua  Arábiga.  Es  lengua  sagrada  entre  los  Maho- 
metanos ,  entre  quienes  por  ser  ya  muertos  se  estudia 
por  artes  y  Bocabularios.  Hay  infinitos  libros  escritos  en 
Arábigo.  El  estilo  mas  puro  es  el  del  Alcorán  ,  Avice- 
na,  &c.  Las  versiones  Arábigas  de  la  Biblia,  también  tie- 
nen un  arábigo  puro,  y  muy  claro. 

Fray  Pedro  de  Alcalá ,  Religioso  Gerónimo  ,  sacó  por 
orden  del  señor  Talavera  Arzobispo  de  Granada  ,  una 
Gramática  ,  y  Bocabulario  5  pero  en  Castellano  ,  en  len- 
gua antigua  con  caracteres  Españoles.  Imprimióse  en 
Granada  en  1505  ,  en  un  grueso  tomo  en  4.0  que  es  el 
primero  de  esta  lengua.  No  es  el  idioma  Arábigo  puro 
y  antiguo ,  sino  el  Arábigo  Morisco  ,  que  se  hablaba  en 
Granada.  En  el  mismo  tomo  hay  un  Catecismo  en  len- 
gua Morisca  ,  y  Castellana.  Son  muchas  las  artes  Arábi- 
gas que  hay  impresas  con  caracteres  Arábigos ,  v.  g.  la 
de  Pedro  Metocita  en  8.°  la  de  Thomás  Erpenio  ,  la  de 
Mateloto  en  4.0  y  el  Silabario  Arábigo  en  4.0  de  Roma, 
y  otras  muchas.  Jacob  Golio  es  el  mas  famoso  para  la 
lengua  Arábiga,  de  Ja  que  sacó  Gramática  5  pero  su 

obra. 


i58 

obra  celebrada  es  Lexicón  Arabico-Latinum  ,  impresión 
magnifica  de  los  Elziviriosen  1653  un  tomo  en  foi.  muy 
grueso. 

Hay  otro  Thesaurus  Ungua  Arábica  de  Giggseo  ,  y 
otros  muchos  Lexicones ,  á  mas  de  lo  que  hay  en  el  Le- 
xicón Heptagioton  de  Castel  ,  en  fi  Pentagloton  de 
Schindiero  ,  y  en  el  Rafelengio,  y  en  el  del  Padre  Selesia. 

Lengua,  Pérsica.. Como  hay  versión  Pérsica  de  algo  de 
la  Escritura  ,  merece  atención  esta  lengua.  El  Misionero 
Carmelita  Ignacio  de  Jesús  Maria  imprimió  en  Roma 
en  1 66 1  una  Gramática  llngua  PersU  en  4,0  ,  y  Gazofi- 
lacium  Ungu<e  Persarum.  Es  obra  en  fol.  impresa  en  Ams- 
terdan  en  1684.  Su  autor  otro  Misionero  Carmelita 
Descalzo  Fray  Ángel  de  San  Joseph.  Tiene  al  principio 
una  Gramática  Pérsica  ,  á  que  se  sigue  el  Diccionario  en 
4  columnas  Italiano  ,  Latino  ,  Francés ,  y  Persiano  con 
caracteres  Pérsicos. 

Lengua  Etiópica..  Job  Ludolfo  tomó  por  asunto  estu- 
diar la  lengua  Etiópica  ,  así  la  antigua  ,  que  es  la  sagra- 
da ,  como  la  vulgar  ,  que  hoy  hablan  los  Avisinos.  Es  el 
Príncipe  en  este  genero  de  lenguas  5  y  en  lo  que  toca  á 
erudición  ,  y  historia  de  aquellos  Paises.  De  todo  sa- 
có Gramáticas  ,  y  Lexicones  con  los  propios  carac- 
teres. 

Lengua  Coptica.  El  Padre  Kircher  tomó  á  su  carga 
estudiar  esta  lengua  ,  de  que  usan  en  sus  Liturgias  los 
Christianos  de  Egipto.  Cree  el  Padre  Kircher  que  es  ia 
antigua  lengua  de  los  Faraones.  Otros  creen  que  no  es 
así.  Sacó  Gramática  ,  y  Diccionarios  con  cara&eres  Cop- 
ticos,  que  parecen  á  los  Griegos. 

Guillermo  Bonsour  sacó  después  Gramáticas  Copticas, 
y  leí  que  el  Ingles  David  VilkJnis  quería  sacar  el  Penta- 
teuco Coptico  antiguo.  Esta  versión  no  se  halla  en  las 
Poliglotas  de  Inglaterra. 

Lsn- 


Lengua  Armenica.  Hay  Biblia  entera  impresa  en  esta 
lengua  con  suscarafteres  ,  pero  es  obra  moderna  ,  como 
otros  libros  impresos  así  para  los  Armenios  Católicos, 
como  para  los  cismáticos. 

Juan  Agop  ,  Presbítero  Armenio  ,  imprimió  en  Ro- 
ma en  1675  una  Gramática  Armenica  en  Latin  y  Ar- 
menio en  4.0  Diodato  Niecesoviz  imprimió  en  Roma  en 
169)  en  4.0  su  Diccionarhm  Latino- Armenum.  Hay  otras, 
muchas  Gramáticas ,  y  Diccionarios  Armenios  ,  pero  los 
propuestos  bastan  para  formar  idea  de  la  lengua  ,  y  sus 
cara&eres. 

Lengua  Ibérica ,  ó  Georgianna.  Es  lengua  que  tiene 
Caracteres  propios.  Francisco  María  Maggio  imprimió  en. 
Roma  en  1660  en  rol.  su  Syntagma  Linguarum  Orienta- 
lium  ,-  qu¿e  in  Georgia  Regionibus  audiuntur.  Con  este  obje- 
to imprimió  la  Gramática  de  las  lenguas  Ibérica  ,  Arábi- 
ga ,  y  Turca  ,  y  por  incidencia  trata  de  las  lenguas  He- 
brea  ,  Caldea,  y  Siriaca. 

Vuelvo  á  citar  al  Padre  Long  para  que  se  lean  en  el 
otros  infinitos  autores ,  que  escribieron  Gramáticas  ,  y. 
Lexicones  de  las  lenguas  Orientales. 

Lenguas  extrañas.  Son  infinitas  si  se  cuentan  las  que 
hoy  se  hablan  en  todo  el  mundo,  y  hay  de  ellas,  aun- 
que no  de  todas,  Gramáticas,  y  Diccionarios.  En  el  Asia 
la  Japona,  X^-China  ,  la  Coreana  ,  la  Syamesa  ,  la  Tártara 
Oriental ,  la  Thibetanay  la  Malabarica  ,  y  allí  la  Sansereti- 
ca  ,  que  es  la  sagrada  ,  y  muerta  de  los  Brc-amanes  >  y  so- 
bre todo  es  común  la  Malaya. 

■En  Europa  la  Esclabona   es  lengua  matriz   ,  y   la 
Tbeutonica.  De  las  que  no  lo  son  hay  la  Vizcayna  (1)  ,  la 

Bre- 


(1)     Aliase  las  haya,  en  el  otro  mundo   con  el  Padre    Lar- 
reamendl. 


leo 

Bretona  ,  la  Irlandesa ,  la  Phylandica  ,  la  Lapona  ,  la  Unga- 
ra  y  la  Albanesa  ,  la  Tártara ,  &c. 

En  África  la  Morisca ,  la  de  Gw^o ,  la  de  Cabo  de 
Buena  Esperanza. 

En  la  America  hay  dos  matrices ,  la  Peruana ,  y 
Mexicana.  Hay  la  Algon-Kinda  ,  la  Basileña  ,  c^c.  Hay 
otras  300  ,  pero  ninguna  nación  de  la  America  tuvo,  ni 
tiene  hoy  caracteres  particulares. 

LIBROS  MUT  CURIOSOS  T  SELECTOS. 

Padre  Mabílion  :  De  re  Diplomática  ,  añadido. 

Padre  Montfaucon  :  Paleographia  Greca. 

Padre  Scipion  Sgambato :  De   Archibis  Ha?- 
breorum. 

Joseph  Asemani :  Biblioteca  Oriental. 

Mr.  Herbelot :  Biblioteca  Oriental  en  France's. 

Padre  Bartolocio  :  Biblioteca  Magna  Rabinica. 

Anastasio:  Bibliotecario  de  Blanchino,  y  otros. 

Pul  vio  Ursino  :  Sus  familias  Romanas  de  Mo- 
relio. 

Mezza-Barba  :  Monedas  Imperiales. 

Padre  Bandurxi :  Monedas  del  baxo  Imperio: 

Vallant :   Todo  quanto  escribió   de  Monedas 
(  Latin  ). 

Spanhemio  :  De  pra^stantia  Numismarum.  2   fol, 

Harduino  Jesuita  :  Todas  sus  obras  por  sin- 
gulares. 

Tomasino  :  De  Disciplina  Eccleskstica.  3   fol. 

Padre  Vavosor  :  Opera  Omnia.  1   foL. 

Juan  Morino  :  De  Pcenitentia ,  &  Sacris  Ordí* 

nibus.  i   folv 

Maauel  Schelestrate :  Disertationes  Ecclesias- 

ticas.  4  rol. 

Phi- 


I 

foL 

I 

fol. 

4- 

°rl. 

4 

fol. 

1 

fol. 

5 

fol. 

4 

fol. 

2 

fol. 

1 

fol. 

2 

fol. 

16*1 

Philon  Judío,  (Greco-Latino :  "Edición  de  Magey.        i   fol. 

Joseph  Judio  ,  Greco-Latino  :  De  Habercamp.        2   fol. 

¡Joseph   Bengorion  ,   Hebraico-Latino  :   Brei- 

taupte  en  17 10.  1    4.° 

Rabi  Moyses  ,  Bar-Maymon  More  Nebo- 
chim  :  La  versión  antigua,  que  ya  hizo 
Santo  Tomas ,  y  que  vi  en  fol. ,  y  la  que 
hizo  Buxtorfio.  1    4.* 

David  Ganz  :  Cronología  de  los  Hebreos.  i    4.0 

Pedro  Arcudio:  De  Concordia  Ecclesias  Occi- 

dentalis,  &Orientalis.  i  fol, 

Mischra  ,  Hebreo-Latino  :   edición  de  Surem- 

husio.  6  fol^ 

^Talmud  :  No  le  hay  sino  en  Hebreo ,  y  así  e'ste 

como  el  antecedente,  están  prohibidos.         12   fol. 

Alcorán  Arábigo-Latino  ,  impugnado  deMar- 

razci.  2  fol. 

Philosofia  Smensis  :   Del  Padre  Couplet  ,  y 

otros.  i   fol* 

Vedum\  El  cuerpo  de  las  leyes  antiguas  de  los 
Bracmanes.  No  le  he  visto  hasta  ahora 
traducido.  Samuel  Petit :  Leges  Anca?.  1   fol. 

Balduino  :  Leyes  Romanas  ,  y  de  las  12  tablas.       1   fol., 

Spencero:  De  Legibus  Hebrseorum.  2  foU 

Marasman  :  Canon  (estos  dos  autores  son  no- 
tados). 1  fo¡ 

Leydeker  :  De  República  Hebraeorum  ,  y  con- 
tra Burnet.  1  fol. 

Burnet.  TheoricaTelluris  sacra  (notado).  1  4.° 

Marcos  Velsero.  Opera omnia en  1  ó 89 :  Es  muy 
útil  porque  trae  las  tablas  Peutinge- 
rianas.  I   foL; 

Nicolás  Bergier  :  Historia  de  las  vias  Milita- 
res de  los  Romanos  en  Francés,  pone 
Tom.  V.  X  tanw 


i6i 

también  las  Peutingerianas.  2  4.* 

Francisco  Junio:  De  Pi&ura  veterum  en  16*94 

(muy  sele&o).  4  fol, 

Scheinero  :  Rosa  Ursina ,  el  que  halló  las  mu- 
chas solares.  I  fol. 
Juan  Hevelio :  Selenographia ,  descripción  de  k 

*   Luna.  I  tol. 

Ejusdem  :  Comethographia  de  todos  los  que 

hubo.  i  fol. 

Padre  Riccioli.  Almagestum :  Es  una  Bibliote- 
ca. Todo  lo  suyo  sele&o.  2  fol. 
Padre  Fourmer:  Hidrographia  en  Francés.  1  fol. 
Padre  Paulo  Noste:  Arte  de  las  Armadas  Na- 
vales, Francés  ,  en  1727.                               1  fol. 
Moreri:  Diccionario  Histórico  en  Francés ,  ó 

en  Castellano.  1  f°l» 

Sabary :  Diccionario  de  Comercio  en  Francés 

añadido.  3  ™* 

Ejusdem  :  El  perfecto  Negociante  en  Francés.  1  4.a 

Mr.Chomel:  Diccionario  Económico ,  añadi- 
do Francés.  4  f°k 
Mr.  Pomet :  Diccionario  de  Drogas  en  Fran- 
cés,                          't 
Padre  Heliot :  Historia  de  las  Religiones  con 

muchas  laminas  Francesas.  8  4. 

Padre  Poyson :  Deledtus  aftorum  (  extracto  de 

Concilios.  2  foL 

Padre  Cano:  De  Locis ,  añadido.  I  4.0 

Enrico  Spelman  :  Archeologicum ,  última  edi- 
ción de  1687.  J  ft*»: 
Gerónimo  Osorio :  Opera  omnia ,  en  Roma,  1  fol. 
Alvaro  Pelagio:  De  Pianéhi  Ecclesiarum.  1  4*° 
Flagellum  judaeorum.  *  4- 
Masoroni ,  con  Judíos ,  en  Italiano.                        **  4. 

Mar- 


1  foL 


Martíni  Pugfo.  Fideí :  Es  muy  sele&o.  i  fol. 

Galatino,  de  Misteriis :  Y  con  el  Reuchlino.  i   fol. 

Mr.  Basnage.:  Historia  de  los  Judios.  Continua- 
ción de  Joseph.  15    12.° 
Marmora   Oxoniensia  :   con   Seideno  ,    Pre- 

deaux,  &c.  1576".  1   fo!. 

Egredio  Bucherio  :  De  d odrina  temporum.  1  fol. 

Juan  Goropio  Becano  :  Sus  obras  por  extraor- 
dinarias. 2  fol. 
Pedro  Mártir  de  Angleria:  Epístolas  latinas.  Es 
muy  raro ;  así  de  la  primera  edición   de 
Alcalá,  como  de  Amsterdan.                           I  fol. 
Eimacing  :  Historia  Sarracénica  ,  Arábigo  La- 
tina ,  edición  de  Erpenio ,  con  la  historia 
de  Don  Rodrigo  de  los  Moros.  I  foL, 
Luis  del  Marmol :  Historia  de  África.  Copió  á 

Juan  León  Africano.  3  foL 

Pedro  Teyxeira :  Historia  de  Persia.  Leyó  á 

Emirleond.  I  fol^ 

Muslandin  Salió:  Rosarium  politicum  :  Pérsico 
Latinum,  edición  de  Gentio.  Es  el  libro 
discreto  de  los  Orientales  en  165 1.  1  fol. 

Gregorio  Abulpharas  :   Historia  Dinastiarum, 
edición  de  Ppchoch  ,  y  Arábigo-Latino 
i  en  1663  selectísimo.  2  4.* 

Eduardo  Pochoc  :  Specimen  Historia;  Arábica; 

en  10*50  raro.  1     4.0 

Thomás  Hide :  De  religione  Persarum.  1     4.° 

Ejusdem.  De  Ludis  Orientaíium.  2    12.0 

Euthicio  :  Anales  Alexandrinos  ,  Arabici-La- 
tinos.  Edición  de  Pochoch,  y  Seideno 
en  1659.  2     4.0 

Ejusdem  Euthici  Ecclesias  Alexandrina;  Origi- 
nis.  Arabig-Latino ,   con    comentos  de 

X  2  Sel- 


o 


o 


J64 

Seldeno  en   1624.  i  4* 

Abraham  Echellense.  Euthicius  vindícatus,  con- 
tra algunas  opiniones  de  Seldeno  en  166 1.       1   4 

Juan  Gravio  :  Epochae  ceiebriores  Orientalum 

en  1550.  1  4.0' 

Vlug.  Beg.  Tablas  Astronómicas  Pérsico-Lati- 
no. Edición  de  Hyde  en  1665.  I   4.* 

Alfragano :  Elementa  Astronómica,  Aribic-Latí- 

na.  Edición  de  Gonio  en  1669.  1   4.* 

Padre  Francisco  Tercio  de  Laois:  Magisterium 

Naturas  &  Artes.  3  foL 

Alain  Maneson  Maüet :  Geografía  en  Francés.         5   4.* 

Ejusdem  :  Trabajos  de  Marte  en  Francés.  3   4.* 

Ejusdem  :  Geometría  pra&ica  en  Francés.  4  4 

Estos  12  tomos  tienen  cerca  de  1500  laminas. 
Es  obra  curiosa  ,  y  muy  clara  para  los 
principiantes. 

Andrés  Boucklern  :  Archite&ura  nova  curiosa 

Lat.   y  con  mas  de  200  lamin